Ideas Claras Radio es un movimiento dedicado un solo objetivo: "Cambiar el Mundo"
Lo vamos a hacer: Estando del lado de la Verdad y la Justicia, apoyando siempre los buenos actos y difundiendo buenos Valores Principios y Convicciones, además de matizar todo con "Humor" y Buena Música"
Éramos unos imbéciles. Habíamos devorado toda la literatura setentista, teníamos nostalgia de lo que no habíamos vivido y estábamos deseosos de formar parte de aquella "épica patriótica".
Rondábamos los veinte y pico, pertenecíamos a la generación de Malvinas y participábamos de algo preciso pero inarticulado: un cierto nacionalismo de izquierdas que acompañaba al proletariado hacia su futuro de gloria.
Cuando en 1983 el "pueblo" fue derrotado en las urnas, no salíamos de nuestra perplejidad: aquel resultado tenía que ser el fruto del lavado de cerebro de los militares y de los medios, y aquel vencedor debía forzosamente ser el heredero del Proceso y el candidato de las multinacionales.
Dios mío: Alfonsín era la derecha.
¡La derecha! Y ese malentendido nos habilitaba a plegarnos a marchas y a huelgas, y a luchar para erosionarlo y para que esa "aberración histórica" fuera urgentemente reparada. De esa imbecilidad juvenil muchos nos fuimos con rapidez y para siempre; otros regresaron a ella con el fenómeno kirchnerista.
El testimonio personal, que aún hoy me resulta doloroso, sólo vale para probar que la historia argentina se mueve en círculos.
Ahora melancólicos de los setenta y ex comunistas reconvertidos en súbitos peronistas de Palermo Fashion han recibido una transfusión de juventud: nuevas camadas surgidas de los doce años de adoctrinamiento del Estado y de la irresponsable glorificación montonera operada por el Frente para la Victoria en escuelas y medios públicos.
Hoy todos juntos, jóvenes y veteranos, parecen deseosos de embarcarse en esta flamante gesta romántica que no tiene costos: luchar valientemente contra el nuevo heredero de Videla y el gran personero de las multinacionales (producto también del lavado de cerebro) y lograr por supuesto que esta nueva "aberración histórica" sea urgentemente subsanada.
Que regrese el partido único, la Patria, y que muera el neoliberalismo. Dicho sea de paso: el vocablo "neoliberal" contiene muchas acepciones teóricas, pero en boca de los kirchneristas ya es sinónimo directo de capitalismo. La idea de fondo es que cualquier democracia republicana es sólo una triste democracia formal y que cualquier capitalismo, incluso el que haya desarrollado un robusto Estado de Bienestar, resulta nefasto, con lo que Occidente por entero es una ficción completa, los exitosos emergentes de Asia y África están ciegos y van al fracaso, el PC chino traiciona a Mao al defender la globalización y prácticamente no hay nación sobre la Tierra que no esté contaminada de este virus destructivo. Salvo tal vez la próspera Cuba, donde reinan el ascenso social y el pluralismo; la tranquila y ejemplar Corea del Norte, o quizá Venezuela, pero no conviene menear este último punto cardinal: los chavistas están regalando conejos para mitigar el hambre, en lo que constituye una muestra palmaria de la modernización y la prosperidad del modelo bolivariano.
Los oscuros trasfondos del caso Maldonado Por: Pablo Sirven/La Nación
Por esas paradojas trágicas de la historia argentina, los enigmas pendientes de Alberto Nisman y de Santiago Maldonado se cruzaron un par de veces en la semana que pasó. Por un lado, trascendieron informalmente las conclusiones de la investigación de Gendarmería sobre el violento final del fiscal federal que prueban que se trató de un asesinato y no de un suicidio. Por el otro, ambos temas se entremezclaron en la comentada entrevista que el periodista Luis Novaresio le hizo a la ex presidenta Cristina Kirchner. Aunque se trata de dos episodios bien diferentes -pero en el que la Gendarmería cobra significativos relieves protagónicos-, es el mismo Estado el que queda en un lugar bajo grave sospecha. La gran diferencia es que en el caso de Nisman surge fácil la respuesta a la pregunta de quién se podía beneficiar directamente con la muerte del primero, en tanto que no existe ningún móvil claro sobre a quién favorecería la desaparición de un simple artesano andariego, que solía participar en alguna protesta más por buena onda que por militancia. Una creciente cantidad de versiones contradictorias entre sí se desarrollan en un tiempo muy particular y breve signado en sus dos puntas por sendos comicios nacionales (las PASO, el 13 de agosto pasado y las elecciones legislativas del próximo 22 de octubre). El Gobierno se ve obligado a distraer muchas de sus energías por ese asunto crucial: en una etapa inicial, coincidente con el secreto de sumario que tuvo la causa en las primeras semanas, con información reservada que circulaba más hacia adentro del elenco oficial, y en una segunda fase, aún en curso, en la que tomó una posición más proactiva, al liberarse mucha información que no había trascendido y las novedades que se vienen produciendo en estos días. La persistencia del kirchnerismo y de la izquierda en convertir el episodio en un "cisne negro" que complique las expectativas electorales del oficialismo de mejorar los resultados de las PASO no se estaría constatando en los hechos, no sólo en el voto duro de Cambiemos (al que se sumará, seguramente, alguna parte del electorado de Massa/Stolbizer), sino también en sectores sociales más golpeados del conurbano. Jaime Durán Barba, que es un obsesivo de medirlo todo, mandó a hacer diez focus group en distintos distritos del Gran Buenos Aires y en ninguno salió espontáneamente mencionado Santiago Maldonado. El tema atrae mayoritariamente al "Círculo Rojo" (dirigencias, periodismo, intelectuales) aunque lo impacta de manera disímil: a la porción más grande lo induce a volcarse con más vehemencia todavía hacia el oficialismo porque sospecha que tras esa desaparición también se esconden maniobras y operaciones que tienden más a desprestigiar al Gobierno que a esclarecer el caso. Importó más instalar a Santiago como símbolo de la impunidad que su búsqueda concreta, rastrillando todas las hipótesis posibles y no aferrándose a una sola por conveniencia política. En cualquier momento podría trascender un video donde se vería a una abogada del CELS dándole instrucciones por gestos a una mujer de la comunidad mapuche mientras declaraba en sede judicial. Surge así otra evidencia: todos los sectores involucrados en este enigmático drama -gendarmes, mapuches, Gobierno, organizaciones de derechos humanos, la Justicia y algunos medios de comunicación- reaccionan con egoísmo, al anteponer sus intereses de parte, que dificultan el esclarecimiento eficiente y honesto del caso. Se perdió un tiempo vital en las primeras horas y días al postergar varias semanas investigaciones elementales en el territorio donde sucedieron los hechos. Hay dos datos contradictorios a tener en cuenta: 1) la ausencia de pruebas que verifiquen fehacientemente la presencia efectiva de Maldonado en la protesta del 1° de agosto; 2) en cambio sí hay una certeza cabal que ya nadie desmiente: "algo", en efecto, pasó en el río. Pero luego, el desenlace de esos acontecimientos vuelven a quedar en medio de una nebulosa de inquietantes versiones. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, debió tomar más distancia de la Gendarmería en los primeros momentos. Luego sobrevinieron un par de semanas en las que se le pidió que bajara el perfil al respecto. Pero hace unos días volvió a levantarlo para ratificar que ella estaba en lo cierto y que espera que se la reconozca en tal sentido. Es no conocer la idiosincrasia argentina ya que debería saber que eso no sucederá y que es algo completamente secundario y del orden narcisístico, al menos mientras sigamos sin saber nada sobre el paradero de Maldonado. Entre fuerzas de seguridad de gatillo fácil o inermes (inoperantes para controlar la protesta callejera con profesionalismo, pero sin represión), la democracia sigue teniendo desde 1983 la asignatura pendiente de formarlas para que se desempeñen sin caer en excesos y en delitos. En cambio, parece haberse limitado solamente a sucesivas purgas y ambivalentes cambios de estilo que no mejoran el fondo de la cuestión. Ocupación mediática. Eso es lo único concreto que por ahora, lamentablemente, arroja el caso Maldonado. El tema se expande en un lugar preponderante en la agenda de los medios y en las redes sociales. ¿Estará cerca su punto de saturación?
Estaba volviendo de mis vacaciones un poco remolón, pero no hizo falta juntar fuerzas: la realidad se encargó de escribirme la columna. Gracias, Lilita; gracias Odebrecht, Majdalani, Boudou y Cristina, todos grandes colaboradores de este espacio. Sin ellos, sin su contribución, no me animaría a bajar dos líneas. Un ejemplo de lo generosos que son conmigo: el miércoles amanecimos con los afiches que muestran a Cristina acompañada de un texto breve: "El sol del 25 viene asomando". En las vísperas del 25 de Mayo (y de las elecciones), gran idea. El problema -muchachitos de La Cámpora- es la elección de la foto. La expresión de la señora es sombría. Ni Sol ni Luna. Tiene cara de tristeza, hartazgo y derrota. Cara de "qué corno hago en este afiche miserable". Si eso es lo que viene asomando, bajemos la cortina.
¿Otra foto inverosímil? La de Lilita Carrió tomando un café en Asunción con un ex espía argentino. Lo inverosímil no es el encuentro. Lilita obtiene buena información de todos lados. También de los servicios. Lo increíble es que foto e informe de esa reunión hayan provenido de la AFI (la ex SIDE). Tengo dos teorías para explicar que el organismo de inteligencia que depende de Macri haya puesto como objetivo a Lilita. Una es que su archienemiga Majdalani -virtual jefa de los espías y principal sospechosa de ese operativo- está empeñada en ganar el Guinness del ridículo, en que la echen y en superar las torpezas de Oscar "Soy yo, pelotudo" Parrilli, el anterior conductor de la AFI. La otra es que Lilita fue a Asunción a juntar fuerzas para invadir la Argentina e instituir un régimen teocrático.
A ver. Ya sabemos que Lilita es una ayatollah, una integrista de la moral, una denunciadora profesional y, por cierto, una candidata que está en campaña. También sabemos que los gobiernos, todos los gobiernos, incluido obviamente el de Macri, necesitan de funcionarios a los que se les pueda encargar tareas que nunca aceptarían un Federico Pinedo o una Gaby Michetti, por poner dos ejemplos. Para ciertas cosas hacen falta personajes que no le hacen asco a nada. Hasta Néstor y Cristina, tan puros y transparentes, tuvieron que taparse la nariz y recurrir a De Vido, Boudou, Aníbal Fernández, Josecito López, Milani, Stiuso... Macri viviría feliz y contento si Lilita hiciera como que Majdalani no existiera, si no cargara contra el presidente de la Corte, si no se despertara cada mañana pensando a qué corrupto va a desayunarse. Pero nada de eso ocurre. El problema del Gobierno es que Lilita por momentos se vuelve ingobernable, aunque, como dicen los que la conocen, "nunca pasa los límites". Y que Majdalani, desesperada, la hace perseguir por espías. Ya debería estar escuchándose el grito del DT Macri: "¡Marquen a los nuestros!" Tiene un consuelo. La SIDE de Cristina espiaba a la oposición. La de él, a los aliados.
Lo de Odebrecht es otro dolor de cabeza. En primer lugar, para el kirchnerismo, porque pronto se conocerá la lista de destinatarios de las coimas. Las dudas son si alguien no cobró y quién cobró más. La piñata fue de al menos 35 millones de dólares. También hay preocupación en el Gobierno, que se está manejando con cierta torpeza. Y, por supuesto, en la empresa. El único que sigue el caso con una enorme tranquilidad es el juez Tortuga Casanello, un tiempista extraordinario. Sospecho que antes de disponer el allanamiento del miércoles llamó a Odebrecht para disculparse y preguntar, de onda, si no era un mal momento. El tipo no será valiente, pero es muy cortés.
¿De quién aprenden los jueces brasileños que combaten la corrupción? De Moro. "Yo también demoro", se defiende Tortuga.
¿Qué otras novedades encontré a mi vuelta de las vacaciones? La más importante es que Boudou tendrá que enfrentar un juicio oral por la causa Ciccone. Fue el primer funcionario de la historia argentina en querer quedarse con la fábrica de billetes y también será el primer vicepresidente en ser juzgado por corrupción. Su defensa va a decir que intentaba adueñarse de la imprenta para no tener que estar buscando guita por otros lados. Lo esperan varios expedientes más, por tráfico de influencias, sobornos, adulteración de documentos, enriquecimiento ilícito y dádivas. Una monadita. Otra novedad. Se supo que D'Elía tiene una jubilación como docente de casi 80.000 pesos, lo cual desató un escándalo en las redes. En esto voy a discrepar de muchos. No me parece mal que cobre esa plata porque ha dedicado su vida a la formación de nuestros hijos. ¡Gracias, Lucho!
La última novedad es que por Cristina nos enteramos de que el país está en emergencia institucional, política, económica, laboral, social, educativa, energética y sanitaria. ¡Macri lo destruyó todo y no nos habíamos dado cuenta! La señora se hizo entrevistar anteanoche en C5N por cuatro periodistas kirchneristas que se peleaban para ver cuál hacía la pregunta más amable. Ganó Víctor Hugo Morales, por supuesto, que quiso saber qué iba a hacer para combatir la tristeza. "Qué divino", respondió ella, súper agradecida. Sobre las seis causas en las que está imputada (y en dos, procesada), con riesgo cierto de ir a parar a la cárcel, ni una palabra. Se ve que hay cosas más importantes que el buen nombre y honor.
Cristina está a las puertas de ser candidata. El sol de los fueros viene asomando.
El juez Eduardo Freiler, quien con sus fallos favoreció en más de una ocasión al kirchnerismo, deberá despejar toda duda sobre su incremento patrimonial
Como integrante de la Sala I de la Cámara Federal, al juez Eduardo Freiler le tocó resolver en casos controvertidos y también muy sensibles para el kirchnerismo, y por lo general falló en sintonía con los intereses del Gobierno, como cuando firmó para liquidar el caso Skanska en el fuero federal y para apartar al juez federal Claudio Bonadio de la causa Hotesur, donde se investiga un presunto lavado de activos en los hoteles de la familia Kirchner.
Ahora, Freiler vuelve a ser materia de discusión luego de que LA NACION reveló que desde el año pasado es el dueño de una enorme casa de dos plantas y 1234 metros cuadrados en Olivos, cerca de la quinta presidencial. El camarista consignó que pagó 2,8 millones de pesos por ese inmueble, que según especialistas consultados por este diario costaría alrededor de 1,4 millones de dólares, cifra que no incluye los gastos que hasta el presente vienen demandando sus refacciones. Freiler respondió que hipotecó unos campos, que una parte de la compra se financió en cuotas y que en ese momento le comentaron que el valor ascendía a menos de 700.000 dólares.
Según se ha informado, el magistrado no proviene de una familia de fortuna y en su declaración jurada de 2012, dos años antes de comprar la casa, informó un patrimonio de poco más de 820.000 pesos, que incluía la mitad de una propiedad en Olivos, la mitad de un inmueble en Necochea, una camioneta, un yate, 12 caballos y diez lotes por un total de 15 hectáreas en las afueras de La Plata.
Con esos datos, el abogado Ricardo Monner Sans radicó una denuncia ante la Justicia por presunto enriquecimiento ilícito e incluyó la lista de automotores que serían propiedad del juez. Previamente, se lo denunció para que se investigue si violó la prohibición de ejercer actividades lucrativas que pesa sobre los jueces por su eventual participación en la financiera Minning Pride, fundada en 2012 con 500.000 pesos. En esa sociedad figura con una cuñada del juez federal Ariel Lijo. Freiler sostuvo que Minning Pride no llegó a funcionar.
A mediados de 2000, el entonces juez Carlos Liporaci compró una casa en Vicente López que le valió una investigación por presunto enriquecimiento ilícito y pedidos de destitución. El magistrado no podía justificar un patrimonio de unos 300.000 dólares con los ingresos que percibía como juez más los de su grupo familiar. Finalmente, optó por presentar su renuncia.
Dada la función que desempeña, la Justicia debería resolver a la brevedad las dos causas que pesan sobre Freiler. Pero también sería esperable que el propio juez despejara las dudas cuanto antes y justificara su patrimonio sin especular con los tiempos que suele demandar este tipo de procesos. Un juez debe dar el ejemplo, y más aún un camarista que ocupa un cargo decisivo para la suerte de las causas judiciales más sensibles para el poder político. Por eso, mientras no aclare acabadamente las dudas, las decisiones que adopte en esas causas serán motivo de fundadas sospechas.
Francisco, contra las ideologías: "Siempre terminan mal, no sirven"
En el penúltimo día en la región, Francisco volvió a criticar las propuestas autoritarias porque desembocan "en dictaduras"; celebró una multitudinaria misa en Caacupé
ASUNCIÓN.- En otra jornada agotadora, cargada de eventos y la última completa de su maratón sudamericana,Francisco arremetió ayer contra las ideologías, que "siempre terminan mal, no sirven, terminan en dictadura". Lanzó así otro mensaje de alto voltaje político y social, como lo hizo durante cada uno de los días de su gira.
"Las ideologías tienen una relación incompleta, enferma o mala con el pueblo. No asumen el pueblo, por eso, fíjense en el siglo pasado en qué terminaron las ideologías: en dictaduras, siempre", dijo,en un desvío del texto que tenía preparado en un encuentrocon representantes de la sociedad civil en esta capital, ayer por la tarde.
Al responder a preguntas de los asistentes, Francisco volvió a reclamar justicia social, asignatura especialmente pendiente en su continente. Precisamente sobre ese eje giró el mensaje de la maratón que, en la última semana lo llevó a Ecuador, Bolivia y a este país; hoy vuela de regreso al Vaticano.
En un llamado a "acoger el clamor de los pobres para construir una sociedad más inclusiva", Francisco destacó que "no sirve una mirada ideológica que los termina utilizando al servicio de otros intereses políticos o personales".
"Para buscar efectivamente su bien, lo primero es tener una verdadera preocupación por su persona, valorarlos en su bondad propia. Pero, una valoración real exige estar dispuestos a aprender de ellos. Los pobres tienen mucho que enseñarnos en humanidad, en bondad, en sacrificio", indicó.
Acto seguido, improvisando, fustigó las ideologías, que siempre terminan en dictadura. "Piensan por el pueblo, pero no dejan pensar al pueblo. Hacen por el pueblo, pero no con el pueblo", agregó y desató una ovación entre los paraguayos, que padecieron 35 años de dictadura bajo el general Alfredo Stroessner.
En el estadio de un colegio salesiano de esta capital, ante docentes, intelectuales, empresarios, artistas, industriales, asociaciones de campesinos e indígenas y un grupo que milita en favor de los derechos gay, el Papa también volvió a destacar la importancia del diálogo y de una cultura del encuentro que reconozca algo bueno en la diversidad del otro.
Nuevamente arremetió contra la corrupción -"la gangrena del pueblo"-, reivindicó el derecho a un trabajo digno y destacó, especialmente, la urgencia de que no haya más exclusión.
"El trabajo es un derecho y dignifica a las personas. Traer el pan a casa, ofrecer a los hijos un techo, salud y educación, son aspectos esenciales de la dignidad humana, y los empresarios, los políticos, los economistas, deben dejarse interpelar por ellos", dijo, en una nueva crítica al sistema económico global.
"Les pido que no cedan a un modelo económico idolátrico que necesita sacrificar vidas humanas en el altar del dinero y de la rentabilidad. En la economía, en la empresa, en la política lo primero es la persona y el hábitat en donde vive", agregó, en medio de aplausos de los presentes, que eufóricos gritaban: "¡Francisco, querido, el pueblo está contigo!"
Lo escuchaba atentamente entre el público el presidente paraguayo, Horacio Cartes, uno de los empresarios más ricos del país, que al ingresar al estadio fue abucheado por un sector del público. Pese a que en los últimos años Paraguay tuvo crecimiento, la brecha entre ricos -una exigua minoría del 5% de la población- y pobres -algo más del 20%- sigue siendo dramática. Es más, las estadísticas indican que la pobreza extrema aumentó en un 2% en los últimos años.
No por nada, al responder una pregunta de un joven que habló de la "enorme inequidad social y alarmantes índices de pobreza del Paraguay", el Papa reiteró la urgencia de ayudar a los más débiles.
"Hay que respetar al pobre, no usarlo para lavar nuestras culpas", clamó el ex arzobispo de Buenos Aires, que en su discurso también reivindicó el modelo que las reducciones jesuíticas tuvieron en esta tierra entre los siglos XVII y XVIII.
"Paraguay es conocido en el mundo por haber sido la tierra donde comenzaron las reducciones, una de las experiencias de evangelización y organización social más interesantes de la historia", evocó. "En ellas, el Evangelio fue alma y vida de comunidades donde no había hambre, ni desocupación, ni analfabetismo, ni opresión. Esta experiencia nos enseña que una sociedad más humana también hoy es posible. Cuando hay amor al hombre, y voluntad de servirlo, es posible crear las condiciones para que todos tengan acceso a los bienes necesarios, sin que nadie sea descartado", agregó.
Por la mañana, tal como estaba previsto, el Papa celebró misa ante unas 800.000 personas en el santuario mariano de Caacupé.
Para la ocasión este poblado humilde, 60 kilómetros al este de esta capital y considerado la "capital espiritual" de Paraguay, fue invadido por una marea de argentinos con camisetas de la selección y banderas. La Dirección de Migraciones argentina estima que unos 160.000 argentinos cruzaron la frontera para ver a Bergoglio.
Durante la homilía, elogió el hecho de que en Paraguay "tienen la memoria viva de un pueblo que ha hecho carne la palabra del Evangelio". Y, una vez más, exaltó a las mujeres paraguayas. "Dios bendiga a la mujer paraguaya, la más gloriosa de América", dijo, al destacar su "gran valor y abnegación" para "levantar un país derrotado, hundido y sumergido por una guerra inicua", en referencia a la Guerra de la Triple Alianza, que se desató en 1864.
Antes, en una recorrida corta, pero íntima Francisco visitó a unos 90 chicos del hospital pediátrico Acosta Ñu. Primero visitó el área de cardiología, pasó por cuidados intensivos y de ahí fue al área de oncohematología. Entonces, en una escena conmovedora, un chico se le acercó para darle su credencial del hospital. Y Francisco dijo: "Sean humildes como este chico que se acerca a mí".
En su último evento de la jornada, celebró vísperas con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas y movimientos católicos en la catedral. Ante ellos, recordó que "el llamado por Dios no se pavonea, no anda tras reconocimientos ni aplausos pasatistas".
Hoy cerrará su gira de regreso a su continente con una visita a la población de Bañado Norte, la zona más pobre de esta capital, una misa en la explanada de Ñu Guazú y un encuentro con jóvenes..
Cristina Kirchner transfirió la Secretaría de Asuntos Electorales del Ministerio del Interior al de Justicia, para evitar que Florencio Randazzo sea juez y parte en las elecciones. Fue un saludable gesto republicano. No pudo extender ese criterio al uso de la cadena nacional. En Río Negro, aprovechó el derecho de los jefes de Estado a utilizar todos los medios para promover la candidatura de Miguel Pichetto. Los rionegrinos que no votan al PJ fueron tratados como habitantes de otro país.
La Presidenta adujo que utiliza la cadena para hacer campaña porque si no nadie se entera de sus buenas noticias. Fue una afrenta para los periodistas militantes que defienden al Gobierno: de la TV Pública al grupo Szpolski, pasando por el "monopolio" de Cristóbal López, que incluye 6,7,8.
La señora de Kirchner pidió que los candidatos no competitivos se den un baño de humildad. Si para comunicar la acción de gobierno necesita de la cadena nacional, podría dar el mismo baño al aparato periodístico que ha montado con fondos públicos, dándolo de baja. Ella misma reconoció que está tirando la plata..
Con un 33,4% de preferencias, el gobernador Daniel Scioli (Frente para la Victoria) conserva una leve ventaja sobre Mauricio Macri (Pro), que reúne el 27,3% en la intención de voto para presidente, según los resultados de la encuesta realizada por Poliarquía Consultores para LA NACION. Ello ubicaría al mandatario bonaerense en una posición de preferencia si las elecciones presidenciales fueran hoy y plantearía un escenario de ballottage.
En tercer lugar, se ubica Sergio Massa (Frente Renovador), con el 20,1%, y más lejos aparecen Margarita Stolbizer (SurGen), con una adhesión del 6,4%, y Jorge Altamira (Partido Obrero), con 2,3%, algo por debajo del voto en blanco, con 3,8%, y de los indecisos, con 4,7%.
Estos números no consagrarían un vencedor en la primera vuelta electoral, que requiere alcanzar el 45% de los votos o superar el 40% con una diferencia de diez puntos porcentuales sobre su inmediato perseguidor. Sin embargo, Scioli mantiene la expectativa de incrementar su caudal para un eventual ballottage ya que no está tan lejos del piso necesario y por las posibilidades de sumar parte de las adhesiones que en las PASO reciben los otros precandidatos del FPV.
La encuesta de Poliarquía Consultores recoge la opinión, por vía telefónica, de 1000 personas residentes en el país, en centros urbanos de más de 10.000 habitantes.
Al consultar la intención de voto para las PASO del 9 de agosto, la diferencia entre los candidatos del FPV y Pro se reduce y se establece una paridad. Cada uno recibe un 24,5% de preferencia, seguidos de Massa, 17,6%; Florencio Randazzo, 12,5%; Stolbizer, 3,7%, y Altamira, 2,9%. Elisa Carrió y Ernesto Sanz, aliados de Macri, registran una adhesión del 2,7 y 2%, respectivamente, lo que limitaría las expectativas de crecimiento del jefe de gobierno porteño.
Menores adhesiones reciben los justicialistas Sergio Urribarri, con 1,9%, y Jorge Taiana, 0,7%, que tributan votos para el FPV. Los indecisos suman el 4,1% y los votos en blanco y anulados no pasan del 1,2 por ciento.
INTERNA COMPETITIVA
Para Fabián Perechodnik, director de Poliarquía Consultores, el crecimiento de Scioli en la primera vuelta se explica porque el gobernador bonaerense logra recoger el 85% del voto en las PASO de todos los candidatos del FPV. "Es una interna más competitiva que cualquier otra", precisó.
En diálogo con LA NACION, estimó que aún falta demasiado para poder interpretar cuál es el techo de Macri. "Su candidatura está en un crecimiento constante; hace ocho meses registraba apenas 15% de intención de voto", recordó.
El clima político en el que se desarrollarán las elecciones parece despejado de los tiempos más turbulentos. El 38% evalúa que la situación general del país es regular, el 34% dice que es mala y el 28% opina que es negativa. En un análisis prospectivo, el 44% considera que la situación de la Argentina mejorará dentro de un año; el 31% piensa que seguirá igual y sólo el 15% imagina un escenario peor. Parámetros similares se perciben frente a la situación de la economía del país. El 35% piensa que será mejor dentro de un año; el 32% sostiene que continuará igual y el 26% estima que será peor.
"Existe una percepción fundada en prospectivas de mejoría de la situación económica en los últimos meses. Esa mejoría tuvo un punto de inflexión con la muerte del fiscal Nisman, pero se recuperó a partir de allí", explicó Perechodnik.
La leve ventaja que Scioli le saca a Macri se consolida en el conurbano, según los datos de la encuesta de Poliarquía. En el Gran Buenos Aires, el candidato del oficialismo recoge una intención de voto del 36%, frente a un 22% de Massa, un 21% de Macri y un 11% de Stolbizer.
Como era de esperar, en Capital encabeza las preferencias Macri, con 36%, seguido de Scioli, con 29%. Massa y Altamira registran un 12% cada uno, y Stolbizer, un 10 por ciento. Las cifras se reacomodan en el interior y le dan a Scioli (33%) una ventaja de cuatro puntos sobre Macri (29%) y de doce puntos sobre Massa (21%).
La intención de voto favorece también a Scioli entre los votantes que completaron la escolaridad primaria y el secundario, con porcentajes del 39 y del 34%, respectivamente. Mientras Massa se ubica segundo entre los que sólo completaron la primaria, con 28%. Macri supera a Scioli entre los votantes universitarios: 32 a 26%, revela Poliarquía. En este rango, Massa, con 12%, es desplazado al cuarto lugar por Altamira, con 14%.
Lo más jugado que se recuerda en materia de debates en la Argentina fue cuando se enfrentaron Dante Caputo y Vicente Saadi, en 1984, antes del plebiscito para definir el diferendo limítrofe por el canal de Beagle, con Chile. El cara a cara entre Antonio Cafiero y Juan Manuel Casella cuando, en 1987, peleaban por la gobernación bonaerense (que terminó ganando el primero), también tuvo lo suyo.
Pero nunca hubo en toda la historia argentina un debate presidencial. Jamás.
En las antípodas están los Estados Unidos, que, sin necesidad de ley alguna, desde que un malhumorado y algo desaliñado Richard Nixon perdió frente al más fresco y carilindo John Kennedy, en 1960, a nadie se le ocurre esquivar los debates presidenciales (¡ni siquiera enHouse of Cards!).
A nivel local, TN, el canal de noticias del Grupo Clarín, intenta erigirse como la tribuna habitual para estos encuentros, ya que viene aplicando, desde hace años, ese tipo de formato, aunque en instancias inferiores a la presidencial. De hecho, el miércoles último tuvo lugar el descafeinado debate entre Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta. La semana anterior había tenido lugar el aún más calmo intercambio entre los candidatos de ECO, Martín Lousteau, Gabriela Ocaña y Andrés Borthagaray.
Intratablesse burló al contrastar las excesivas amabilidades entre los contrincantes locales y las rispideces de los debates en otras latitudes. Para el miércoles próximo la producción deA dos vocestenía previsto hacer el debate con los precandidatos para jefe de gobierno porteño del Frente para la Victoria, pero las negociaciones se empantanaron.
Igual TN apunta todavía más alto y por eso ya en octubre del año pasado les hizo firmar en cámara a los principales precandidatos presidenciales un compromiso para debatir en esa señal. El único que no lo hizo fue Daniel Scioli, un pequeño acto de rebeldía que impresionó por el contraste con su acostumbrada mansedumbre, aunque en esa ocasión se apuró a aclarar verbalmente que no tendría problemas, llegado el momento, de intercambiar opiniones frente a sus eventuales competidores en la carrera hacia la Casa Rosada.
Las 1200 personas que participamos el lunes último de la cena aniversario por los 15 años del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) brindamos un aplauso sostenido a la iniciativa de la entidad para que se lleve a cabo, por fin, el primer debate presidencial de la historia argentina. En tal sentido, Fernando Straface, director ejecutivo de Cippec, anunció durante el evento que ya están trabajando en un acuerdo de cooperación con todos los canales de TV abierta para hacer realidad este grave faltante de la democracia recuperada en 1983.
Lo más cercano que estuvimos de esa posibilidad fue cuando Carlos Menem y Eduardo Angeloz iban a confrontar enTiempo Nuevo, el programa de Bernardo Neustadt, en 1989. El frustrado episodio pasó a la historia como "la silla vacía", ya que el riojano faltó a la cita y prefirió concurrir al programa a la semana siguiente, pero ya como presidente electo.
Un completodossierdewww.argentinadebate.orgrecuerda que tras el primer debate en EE.UU. en 1960 se plegaron al nuevo formato Venezuela (1963), Países Bajos (1967) y Canadá (1968). Desde fines de los 80 se sumaron varias democracias nacientes en América latina (lástima que el Frente Amplio, en Uruguay, le quita el cuerpo desde que está en el poder; ídem, Evo Morales, en Bolivia, y los chavistas, en Venezuela) y a comienzos de este siglo se incorporaron a esta buena costumbre cívica países de América Central como Costa Rica, El Salvador y hasta Haití.
El contraste de la Argentina con Brasil en este tema es directamente humillante: para las últimas elecciones las cuatro grandes cadenas televisivas de ese país (Globo, Bandeirantes, Record y SBT) organizaron cinco debates presidenciales para la primera vuelta (con siete candidatos cada uno) y cuatro para la segunda, limitados a los finalistas, la reelecta Dilma Rousseff y Aécio Neves.
En Chile, es Anatel (Asociación Nacional de Televisión), que agrupa a los canales de aire, la que invita a un periodista por canal de TV. Algo parecido sucede en España, donde los debates se realizan con intermitencias, bajo el comando de la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión, con transmisión abierta para todos los canales que deseen sumarse. En Gran Bretaña, han preferido organizar un debate por cada cadena principal (BBC, ITV y Sky), aunque para la actual campaña David Cameron aceptó participar de uno solo.
Las condiciones para que este año el debate presidencial tenga su bautismo de fuego en la Argentina son óptimas porque los tres candidatos con más chances para alcanzar la primera magistratura (Scioli, Macri y Massa) comparten algunas características: son mediáticos, se muestran contemporizadores, tienen afinidades generacionales y comparten cierta visión superadora de no ejercer la política desde un lugar de conflicto permanente como propone el poder actual. Ojalá se haga.
El precio de la imaginación es el miedo. Y los campamentos políticos están llenos de ajedrecistas con imaginación portentosa, revisando obsesivamente las maniobras de los candidatos y las distintas encuestas, examinando este vibrante partido de ida y vuelta con los nervios de punta. En todos lados trazan escenarios hipotéticos que les erizan la piel; el torneo está tan ajustado que un pequeño error puede dejar a cualquiera por el camino. El miedo es, precisamente, el factor fundamental para jugar estas partidas simultáneas. Quien administre mejor el miedo gana las elecciones nacionales.
¿A qué teme Macri? A que no se lo identifique con "lo nuevo y distinto", sino con lo añejo y fracasado: la Alianza y los noventa. Los interminables movimientos telúricos en el radicalismo muestran todavía una cierta inestabilidad en la aspirante coalición. Y las intervenciones públicas de importantes economistas vinculados a los noventa, a quienes no les falta algo de razón pero cuyo tono catastrofista beneficia paradójicamente al Gobierno, no le hacen ningún favor al ingeniero. Abstraído por las alquimias territoriales, Mauricio no atinó a despegarse de ese tremendismo. Tal vez porque coincide con el diagnóstico técnico, aunque no esté de acuerdo con la medicina: el electorado no demanda hoy unshock, sino un gradualismo calmo e inteligente. Y a Macri no le interesa ser el mejor opositor, sino ser presidente: la gente común no está asustada, y meterle pánico no parece un buen negocio.
¿A qué le teme Massa? A una pérdida constante de su caudal y a una previsible falta de protagonismo en los próximos éxitos provinciales. Su creciente licuación, sin embargo, no beneficia al macrismo, sino mayoritariamente al Frente para la Victoria, que con dinero y presiones está recapturando a intendentes emigrados y cuyos votantes, puestos a prueba en un contexto de fuerte polarización, miran con menos rechazo al naranja que al amarillo. Un encuestador que trabaja para Sergio hizo una proyección para demostrar qué sucedería si Massa se extinguiera: Daniel llegaría al 47% y Mauricio rondaría el 33%. Personas influyentes de su entorno impulsan la idea de persuadir a macristas y radicales de ir todos juntos a una gran interna de la oposición en las PASO: esto convertiría ese experimento en la fuerza más votada de la Argentina y cambiaría todo el tablero. A continuación, indican que flota en el aire un gran malentendido: que Cristina Kirchner se apaga en diciembre, que Scioli podrá despegarse de su acecho y que, por lo tanto, el proyecto no se seguirá radicalizando. Esta supuesta falacia es la pieza argumental perfecta para una unidad completa del arco opositor. Sin esa amenaza, sin esa sensación de emergencia republicana, la política se descomprime y cada cual arma su propia identidad. Los radicales que ganaron en Gualeguaychú no utilizaron un razonamiento tan diferente, aunque una cosa es un acuerdo entre institucionalistas y otra es un amontonamiento. Y sin dudas, ésta también es una pequeña guerra de nervios: el trámite de la angustia y de los números irá dictando el rumbo. Massa, en esa adorada megainterna, quiere por ahora ser candidato a presidente, pero si la sangría continúa, tal vez, deba resignarse a la gobernación. Macri, si retrocediera, podría encontrarse en una situación distinta, aunque algo similar. Nada garantiza que al final los termine uniendo el espanto, porque la política no está hecha sólo de cálculo y convicciones; también lo está de enconos y egomanías.
¿A qué le teme Scioli? A que algo arruine esta milagrosa luna de miel con Cristina, a que la precaria alianza entre peronistas tradicionales y ultrakirchnerismo sufra algún traspié prematuro. Y a que se instale la idea en la sociedad de que será una especie de De la Rúa peronista, sin firmeza para gobernar, acosado por el partido, con la misión de meterle mano a una economía en crisis y con la imposibilidad de imponer sus ideas. El mundo ya no se divide entre países ricos y pobres, ni entre Oriente y Occidente, sino entre quienes creen que Scioli seguirá siendo un títere y quienes están convencidos de que se convertirá en un verdugo. No es un secreto que el papa Francisco tiene afinidad con el ex motonauta. Bergoglio logró esta semana sacudir el avispero al agradecer públicamente la crítica de un periodista (Alfredo Leuco): ese astuto gesto mediático estuvo cargado de mensajes cifrados y simbolismos, y vino acompañado de una de las Bienaventuranzas: "Felices los mansos, porque recibirán la tierra en herencia. La mansedumbre, esa actitud tan ligada a la paciencia, a la escucha, a la ponderación y que -a veces- en el imaginario colectivo se la confunde con pusilanimidad. Pero no es así: en realidad, es la virtud de los fuertes", escribió el Papa. Scioli pretende precisamente encarnar la ideología de Bergoglio: justicia social con institucionalismo y diálogo. Y esa ideología, más allá del temperamento, sintoniza con vastos sectores de la sociedad y atraviesa transversalmente los más variados posicionamientos políticos, pero confronta directamente con la concepción del Gobierno, que detesta las instituciones burguesas y el consenso partidocrático. Una pregunta que ningún encuestador hará: ¿a quién prefiere usted que se parezca el próximo ciclo de la política argentina, a Cristina o a Francisco? La obvia respuesta estaría marcando el cambio cultural que posiblemente se avecina.
Y, finalmente, ¿a qué le teme la Presidenta? A estar construyendo su propio sepulturero. Un Frankenstein que no acepte el destino de Cámpora, y que a pesar del cerco legislativo y de la infiltración camporista en las cuevas del Estado, imponga su criterio y con el tiempo la desplace como macho alfa de la manada. Luego de vencer en Salta y de agradecer a Cristina, el gobernador Urtubey pronunció una frase antológica: "Yo soy peronista; no he seguido ningún personalismo". Se parece un poco a la cómica ocurrencia de Soriano: "Yo nunca me metí en política, siempre fui peronista". Pero la declaración de Urtubey también encierra un mensaje cifrado: más allá de reconocimientos, no es kirchnerista ni lo será nunca. Porque el peronismo sigue y el cristinismo se queda. Es exactamente lo que piensan Scioli y muchos de los dirigentes del justicialismo, aunque no lo digan en voz alta. Ellos se aprestan a cambiar de piel sin excluir ni perseguir a los anteriores, pero también sin subordinarse a ellos, en una carrera que de triunfar nos alejaría del chavismo, pero nunca del PRI.
Pasar a retiro a la gran dama y a sus muchachos con el viejo manual peronista no será tan sencillo. Ella ha demostrado una extraordinaria pericia en materia de supervivencia personal. Con Cristina se han quemado muchos libros y certezas de la politología: probó que se puede gobernar con alta inflación, recesión galopante y mala reputación moral; también que es posible evitar el pago de la fiesta mediante artificios y parches, y que el pato rengo no es necesariamente una fatalidad política. Allegados a ella insisten en que sigue mirando el ejemplo Bachelet. El modelo chileno mete, sin embargo, una basurita en el ojo del ensueño: a pesar de que aquella economía era incomparablemente mejor que este cambalache de Kicillof, los ciudadanos se cansaron del mismo elenco de poder y decidieron correr el riesgo y cambiar. Y cambiaron..