domingo, 15 de julio de 2018

Zafando con Pity y Pitana, Por: Alejandro Borensztein, para Clarin

Humor Político

Zafando con Pity y Pitana

Alejandro BorenszteinPor: Alejandro Borensztein, para Clarin

La presidenta croata Kolinda Grabar-Kitarovic es un espectáculo aparte.

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Últimamente, la política no interesa demasiado. Las mediciones de rating lo demuestran. Basta con mirar los programas que se ocupan de la política y la actualidad para darse cuenta de que andan medio perdidos y no saben bien para donde agarrar. El fenómeno tiene su lógica.

Por un lado, la gente se cansó del conflicto político. Y por el otro, hay tres ideas fuertes que tienen un consenso mayoritario y no queda mucho margen para discutir. A saber:

1. Los genios del kirchnerismo dejaron un quilombo más grave que lo que todos suponíamos.

2. Los genios del gobierno actual no dan pie con bola para resolverlo.

3. No se vislumbra en el horizonte la aparición de otros genios como para embarcarnos en alguna nueva frustración y empezar a divertirnos a cuenta.

Varados todos en esta situación, la gente se dedica a tratar de sobrevivir como puede mientras espera que en algún momento el gobierno le encuentre la vuelta a todo este embrollo. Así las cosas, no hay mucho más para comentar.

Resultado de imagen para pityPor suerte para los medios, el jueves Pity Alvarez acribilló a un tipo y hoy el árbitro argentino Pitana va a dirigir la final en Rusia. Con esos dos temas tiramos hasta mañana lunes.

Si para el martes o miércoles no aparece nada nuevo, volveremos a debatir sobre Chiqui Tapia y el honorable comité de académicos que lo rodea. Así de zaparrastrosos como se ven, amigo lector, nuestra realeza futbolera garpa como loco.

Rascando el fondo de la lata, te quedan algunos temitas sueltos medio absurdos. Lilita diciendo alguna gansada, Felipe Solá que ya se siente presidente, algunos delirantes sueltos que candidatean a Tinelli o la aparición de Aníbal Fernández que propuso en Lomas de Zamora “darles por los dientes a los tipos de este gobierno” y luego sugirió por twitter que hay que fusilarlos (tweet 8 de julio a las 22:09 hs). Ninguno de estos temas califica para una agenda ganchera si es que uno quiere seguir jugando en las grandes ligas de los medios. Ahora, si te querés ir a la B, dale nomás.

Lamentablemente, la cruda realidad se resume en dos asuntos muy aburridos: la eventual negociación entre el gobierno y la oposición para bajar el déficit fiscal a 1,3% del PBI y un partido de fútbol entre Croacia y Francia al que todos vamos a mirar como si nos importara.

Podríamos sumarle a esta agenda la crisis interna con el radicalismo, pero con una mano en el corazón, no hay nada más aburrido en este mundo que una crisis entre radicales. En eso, los peronistas son mucho más divertidos.

¿Quiere que hablemos de cómo va a hacer el Compañero Mauri para serruchar 300.000 palos del presupuesto 2019? ¿O le ponemos onda a la final del mundial?

En tal caso, la pregunta es: ¿como hacemos para encontrarle sentido al partido de hoy? Intentémoslo.

Aunque uno no tiene la menor idea de quien fue Carl Philipp Gottlieb von Clausewitz (1780 / 1831, Prusia) hace años que venimos repitiendo su frase más famosa: “la guerra es la continuación de la política por otros medios”.

En la década del ’70 era muy común encontrar en un café de la Avenida Corrientes a algún revolucionario parlándose a una mina con aquello de “lo que pasa es que la guerra es la continuidad de la política por otros medios, ¿entendés flaca?”.

¿Cuantas parejas se habrán formado al calor de estos falsos eruditos? Incontables. Desde entonces, mucha agua corrió bajo el puente y del bar “La Paz” a votar por Scioli, algo raro sucedió en el camino.

Volviendo al punto, hoy podríamos ampliar la idea de Von Clausewitz y decir que “el fútbol es la continuidad de la guerra por otros medios”. Ahí tenemos una puntita para empezar a interesarnos en la final del mundial entre Francia y Croacia.

Mucha gente suele ver en el fútbol una prolongación de la guerra y, por ende también de la política.

No faltan los tipos que se alegraron con la eliminación de España y pensaron “esta es toda tuya, Moctezuma”. Ni hablar de los que festejaron la eliminación de Alemania como si fuera otra caída del Tercer Reich.

A veces suena un poco descabellado, pero alguna vuelta hay que encontrarle. No se puede ver un partido de fútbol y sentir que a uno le da lo mismo que gane cualquiera. Para eso, es preferible ir al cine.

Hoy no nos queda más remedio que buscar una buena excusa para hinchar por alguno de los dos equipos.

¿Por qué buena razón podríamos hinchar por los franceses? O al revés, ¿de que podríamos culpar a los franceses para desearles la derrota? En principio, las canciones de Maurice Chevallier son una buena razón para que los croatas les hagan cuatro.

También la deplorable tradición francesa de esconder filetes de pescado debajo de salsas cremosas con roquefort se merece una goleada de Croacia, con dos de Rakitic y uno de Modric, en lo posible.

Sin embargo, Mbappé, Griezmann y Pavard son una buena razón para alentar a los franceses. También Brigitte Bardot y Catherine Deneuve.

Si usted amigo lector quiere buscar una motivación más política y, por ejemplo, ponerse del lado del país que no colaboró con los nazis, ahí estamos en un problemón. En ese caso, mejor apague la tele.

Obviamente a los franceses los conocemos más. En cambio, Croacia nos queda un poco más lejos.

Viene de formar parte de la vieja Yugoslavia que a su vez integraba el bloque de países socialistas durante la época del Pacto de Varsovia. En aquellos tiempos tuvieron un presidente militar que se quedó en el poder durante 27 años (1953-1980). Se llamaba Tito, un nombre que suena más a cuñado que a dictador del bloque soviético.

Luego padecieron la horrorosa guerra de los Balcanes. Hoy Croacia es un país independiente, pujante, democrático y moderno.

Hinchar por alguno de los dos países según sus presidentes también nos pone en una situación difícil de decidir.

Los franceses tienen a Macrón, un demócrata de lujo. Junto a Justin Trudeau de Canadá son la nueva generación del progresismo occidental. Ganar el Mundial sería un buen espaldarazo justo ahora que Trump lo viene maltratando.

Los croatas no se quedan atrás y tienen a la presidenta Kolinda Grabar-Kitarovic. Vivísima, linda, inteligente, una verdadera revelación que fascina al mundo.Resultado de imagen para Kolinda Grabar-Kitarovic con camiseta seleccion

Cada vez que Croacia jugó un partido, ella pidió licencia como presidenta, se sacó un pasaje común en turista y se mezcló entre la hinchada croata vestida con la camiseta de la selección.

Kolinda Grabar-Kitarovic, presidenta de Croacia, le arranca una sonrisa a Donald Trump al obsequiarle la camiseta de Croacia. (AFP / CROATIA PRESIDENTIAL PRESS SERVICES)Antes de la semifinal con Inglaterra, viajó a la reunión de la OTAN y después de que Trump los insultó a todos, ella le regaló la camiseta 10 de Croacia con su nombre impreso en la espalda y le cerró el pico. Ya le había regalado una a Macri y otra al Papa Francisco. Es crack.

El día de la OTAN, también le llevó la 10 de Croacia a la Primer Ministra británica Theresa May, con el May impreso. Esa misma noche, los croatas les ganaron la semifinal a los ingleses 2 a 1. Todavía sale el humito de la camiseta quemada por las chimeneas del 10 de Downing Street, en Londres. Hoy va a estar en el palco oficial bardeando a Macron. Un espectáculo aparte.

Podríamos resolver el problema hinchando por el árbitro argentino Pitana, pero es raro. ¿Cómo se hincha por un árbitro? ¿Hay que aplaudir cuando el tipo cobra offside? ¿Y si se come un penal? No da salir al balcón con la bandera argentina cuando Pitana expulse a un tipo. Es muy de botón.

No lo sé. Tal vez a los argentinos nos venga bien relajarnos un poco viendo un partido de fútbol que no nos importa nada. Es un respiro.

Vamos Pitana, hoy domingo te convertís en héroe. Mañana lunes, ya veremos a quien le cortamos las piernas por 300.000 palos.

domingo, 1 de julio de 2018

Balcarce, el Superministro, por Alejandro Borensztein, para Clarin


No puede haber reformas políticas serias sin acuerdos políticos serios.

Así es el futbol, Balcarce. Se gana y se pierde. Duele, pero pasa. Domingo chivo. La gente está golpeada. Es el momento justo para mostrar liderazgo. Para que aparezca una voz que empuje la moral empantanada hacia un porvenir de esperanza. Nos hace falta un distinto. Uno que marque la diferencia y que nos dé más volumen de juego. Es tu hora, Balcarce. Mirame bien Balcarce. ¿Estás listo? Vamos.

-Perro Balcarce, ¿Juráis por Dios Nuestro Señor y la Patria desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de Superministro de la Nación para el que habéis sido nombrado?

-Guauu -Si así no lo hiciereis, que Dios y la Patria os lo demanden.

Ahora si, venga para acá. ¡Sit Balcarce! La vida te lleva a lugares impensados. De González Catán a Superministro. O sea, la persona (en este caso el perro) que está por debajo del Presidente y por encima del señor Peñaquintanalopetegui. Llegaste. Ahora analicemos el contexto.

La cosa no está nada fácil pero tampoco podemos decir que se nos quemó el pollo en el horno y hay que pedir una pizza.

Por si te habías olvidado, el domingo 22 de abril, hace solo 8 semanas, te dije textualmente: “Balcarce, hoy todo indica que en 2019 seguís viaje sin problemas. ¿Pero que pasaría si de repente no afloja la inflación, se te disparan los números y se llega a mancar el crecimiento? Ni te cuento si afuera cierran la canilla y nos quedamos sin crédito.” Podía pasar y pasó, Balcarce. ¿Adónde vas? Pará, volvé. Recién asumiste, no te escapes. Tranquilo. Van quince del segundo tiempo, ibas 2 a 0 arriba y se te pusieron 2 a 1. Alguna vez, Bilardo explicó que el 2 a 0 es el peor resultado, porque te hacen uno y te pegas un julepe de novela. Pero en realidad, todavía seguís ganando.

Por eso ahora el gobierno necesita un buen perro. Así es la política. A estos le faltan perros y al gobierno anterior le sobraban. De hecho, eran una jauría desopilante.

Venimos con una situación basada en los famosos tres pilares de siempre: 1. Bajar inflación y mantener crecimiento suave y constante (todo esto lo vamos a tener que dejar para otra oportunidad).

2. Financiamiento externo para bancar el proceso gradual sin demasiados heridos (acá estaríamos zafando porque el FMI le tiene más fe a la Argentina que los propios argentinos).

3. Que enfrente siga estando Cristina o algún impresentable equivalente (eso por ahora está firme como una roca).

Dado el nuevo escenario Balcarce, la pregunta del millón es: ¿Querés realmente cambiar la Argentina o querés asegurarte las elecciones de 2019? ¿A qué le vas a poner más fichas?

En realidad, se podría aspirar a ambas cosas a la vez, pero esto requiere de muchísimo equilibrio y sabiduría. Y para eso entraste a la cancha, Balcarce.

Preparate porque a partir de ahora, desde adentro de Cambiemos, te van a tironear dos grupos bien distintos: Grupo A: “Aunque duela, hagamos lo que hay que hacer y no jodamos más”.

Grupo B: “Che, nos dieron 50.000 palos verdes. No vamos a ser tan boludos de poner en riesgo el triunfo de 2019. Repartamos y después que ganamos vemos, ¿no?” A mí me da la impresión que tu Presidente está identificado con el Grupo A pero lo psicopatean desde el Grupo B. Me imagino que le dicen al oído: “Ojo Mauricio, no sea cosa que nosotros terminemos haciendo el trabajo sucio, después nos ganen los peronistas y les dejemos un país ordenadito para que hagan lo que se les de la gana. No seamos giles”.

Del lado del Grupo A, el discurso debe ser todo lo contrario. Como se dice en el fútbol: “Mauricio, morí con la tuya”.

Vos tenés que jugar más tirado hacia el Grupo A sin dejar de mirar al Grupo B. Pivotear. Tirar la diagonal. Si equilibrás bien el medio campo, podés contentar a los dos grupos.

Cuando uno analiza la historia, Macri en Boca se mantuvo firme en la suya, inclusive cuando todos lo puteaban.

En 2015, cuando todo el Círculo Rojo le exigía que se juntara con Massa, el tipo eligió morir en la de él.

Creo que rechazar a Massa no fue una especulación política electoral de Durán Barba y Marcos Peña como todo el mundo cree, sino una decisión personal de Macri mucho más profunda y humana. Entendió que era más saludable arriesgarse a perder sólo que intentar ganar mal acompañado. O sea, “morí con la tuya”. Tampoco se equivocó.

Esta vez la decisión es más difícil porque lo que está en juego es mucho más grande. ¿Me seguís, Balcarce?

Hay que hacer los deberes para que la macroeconomía se encamine y todos recuperemos la confianza. Y la confianza se recupera si el mensaje sale de la política en su conjunto y no solamente desde el gobierno.

Y acá es donde, una vez más, sos vos Balcarce el que los debe guiar. Es el momento de poner en marcha lo que tantas veces reclamaste, tu obsesión: un gran acuerdo político para repartir las cargas de la puesta en caja de la economía. O sea, economía y política alineados.

Para eso, el gobierno, la oposición, los empresarios y los sindicatos deberán bajarse un poquito los calzones. Es eso o arriesgarse a perderlo todo, que es lo que ya eligió hacer el kirchnerismo y por ahora, a juzgar por los resultados, no les ha servido para nada.

No te me distraigas Balcarce. Seguime. No hay reformas políticas serias sin acuerdos políticos serios. Y sin reformas no hay República. Sólo una disparatada jauría de kirchneristas explicando que Maduro es una víctima del imperialismo y gritando en el Patio de la Palmeras “…ni yanquis ni marxistas…etc. etc. etc”. Hasta que aparece Cristina y dice: “bueno chicos, vamos todos a casa que en un rato empieza Bonanza. Yo me voy a descansar a El Calafate y a mirar Sábados Circulares de Mancera”.

Pichetto, que ya se avivó de todo esto, le tiró al gobierno un centro con rosca de esos que sólo Román sabía tirar. Además, si los gobernadores e intendentes peronistas pretenden mantener controlados sus territorios, también están obligados a acordar si no quieren que un incendio les chamusque sus propios asados. Y encima, los vuelva a engrampar la hotelera exitosa.

Ellos también tienen su propio Grupo A (cuidemos esto porque nos llevan puesto a todos) y Grupo B (hay que romper al gobierno como sea y después vemos).

¿Quien tiene la sabiduría como para encontrar el punto justo en todo este juego? No me mires con esa cara Balcarce. Sos vos, no hay otro.

¿Como lo vas a lograr? Tenés que tener un plan claro, bien definido. Sin improvisar nada y sin perder la calma. Bloqueame a ese Sampaoli que todos llevamos adentro.

Ahora te van a venir a chamuyar los sabelotodo. La típica. Los que creen que todo es fácil. Los que dicen “un Mundial son sólo siete partidos” sin aclarar que habitualmente, entre esos siete, te toca jugar contra Brasil o Alemania o Italia o Francia o Inglaterra o todos esos juntos. Y que además, para los contrarios, también son sólo siete partidos.

En política pasa lo mismo. Ahora vienen los nuevos amigos, los que creen que saben y los del Círculo Rojo. Todos te van a decir que tenés que reactivar las economías regionales, incentivar a las Pymes, impulsar las exportaciones para que entren divisas, generar empleo y bajar el gasto del Estado haciéndolo más eficiente. Mirá vos, no se me había ocurrido.

Lo que nadie pudo hacer en tantas décadas, vienen y te la explican como si vos fueras un boludo.

Y después, cuando las cosas no salen, te la rematan con el famoso “acá hay un problema de comunicación” como si la gente fuese estúpida y no entendiese lo que pasa.

Balcarce, vos dale para adelante. El único secreto es el esfuerzo. Transpirar la camiseta. Quedémonos con el legado del gran Mascherano, lo mejor de la Selección en los últimos años:Resultado de imagen para mascherano 
Balcarce, hoy te convertís en héroe.



domingo, 24 de junio de 2018

Armani, Pavón y el déficit fiscal/ Por Alejandro Borensztein para Clarín

ArmaniArmani, Pavón y el déficit fiscal

Por Alejandro Borensztein para Clarín

Todos estos desastres futbolísticos ocurrieron bajo la misma dirigencia, de Grondona a Chiqui Tapia

Siempre se ha dicho que en cada argentino hay un director técnico de fútbol. Y también que todos los argentinos somos ministros de economía. Lo que pocas veces ocurre es que seamos ambas cosas al mismo tiempo, como viene sucediendo en los últimos días.

Evidentemente, como opinar es gratis, allá vamos todos.

La última iniciativa económica que circuló popularmente fue la de repartir los 50.000 millones de dólares del FMI entre los casi 50 millones de argentinos y así cada uno ligaba un millón de dólares.

Miles de potenciales ministros de economía se tragaron la ilusión óptica de que 50.000 millones dividido 50 millones te da un millón por argentino.

Matemática básica: 50.000.000.000 dividido 50.000.000 es una cuenta fácil. Tachás 7 ceros de cada lado (50.000.000.000 / 50.000.000) y te queda una simple división de 5.000 / 5 = 1.000. O sea, sólo 1.000 dólares por cabeza. Para quien no tenga ganas de hacer cuentas, puede agarrar la calculadora que viene en el celular y chau.

Genios que dicen saber como se financia el déficit fiscal pero en realidad ni siquiera aprobarían Matemática de primer grado.

Sin embargo, un gran amigo mío que no es ningún burro me llamó con la misma propuesta: “Che, ¿Por qué no reparten los 50.000 millones y nos quedamos con un millón cada uno?”. Es un tipo preparado, leído, muy buen productor de televisión. No voy a dar el nombre del personaje porque es conocido, es gomía y yo tengo códigos.

Pero mi amigo estaba convencido: “Es un palo verde para cada uno y no laburamos más”, insistía. No lo nombro porque soy fiel y lo banco.

Tal vez este razonamiento ridículo le surgió en un momento de confusión, durante el programa que tiene todas las mañanas en Telefe. Pero no. Más tarde me llamó y me lo volvió a decir seriamente. Ahí ya me preocupé.

El disparate es tan grande que, si yo no fuera un amigo leal, lo deschavaría para que entendamos nuestra locura. Pero la verdad es que Gerardo no se merece que yo le haga esto. Es un tipo serio, culto. Siempre hace programas impecables. No sería justo mandarlo al frente.

Ahora con una mano en el corazón ¿Cómo puede ser que un tipo como Rozín me diga semejante pelotudez? ¿Puede ser que haya tanta gente haciendo la misma cuenta?

Lo mismo pasa con el fútbol. Miles de taxistas, panaderos, homeópatas, vendedores de autos, torneros, escribanos, cantantes y demás argentinos que creen saber como se resuelve la economía, ahora también se la pasan diciendo que Sampaoli es un inútil porque contra Croacia armó una línea de tres y contra Islandia una de cuatro. Como si supieran.

“Yo le hubiera pegado fuerte y al medio” dice un inmobiliario que pretende explicarle a Messi como se ejecuta un penal.

Ahora dicen que los croatas nos humillaron porque Chiqui Tapia, Angelici y Moyano son una banda de impresentables. Está claro que a ninguno de los tres le resultaría fácil vender un auto usado. Pero esa no es la razón por la que empatamos contra Islandia o perdimos contra Croacia.

Claudio "Chiqui" Tapia, en una práctica anterior al partido con Croacia. (Juano Tesone/ Enviado especial)

A estas y otras eminencias que manejan el fútbol argentino les debemos los clubes fundidos, las barrabravas, la ausencia de hinchadas visitantes, el vergonzoso comportamiento en cada estadio del mundo, el botellazo a Gonzalo Bonadeo, las costillas rotas del pobre turista croata o que ni siquiera se sepa como va a ser el próximo torneo que arranca en 40 días.

Pero con este mismo simposio de camisas Extra Large que dirigen el fútbol, en el Mundial anterior llegamos a la final. Porque lo que hay que entender es que, más allá de sus dirigentes, el fútbol es fútbol.

¡¡La derrota contra Croacia es la peor catástrofe desde el 6 a 1 contra Checoslovaquia en el Mundial de Suecia ‘58!!! gritan indignados.

En 1969, yo estaba en la cancha de Boca cuando Perú nos empató 2 a 2 y nos eliminó del Mundial de México ´70. ¡¡Catástrofe!!

En Alemania ´74, la Holanda de Cruyff nos hizo 4 goles, nos pegó un baile de novela y nos mandó a casa. ¡¡Catástrofe!!

En España ’82, siendo campeones del mundo con Menotti, perdimos de entrada contra Bélgica y pocos días después nos comimos 3 goles contra Brasil y 3 contra Italia. A casita. ¡¡Catástrofe!!

En Italia ´90 también estrenamos el título de campeones, esta vez con Bilardo, jugando el partido inaugural contra los africanos de Camerún. Y perdimos 1 a 0. ¡¡Catástrofe!!! Así y todo, después llegamos a la final.

En las eliminatorias del ´94 nos jugábamos la clasificación contra Colombia en el Monumental y perdimos… 5 a 0!!! ¡¡Catástrofe!!

En EEUU ’94 lo agarraron a Diego en el antidóping. Drama nacional. ¡Catástrofe!!

En Corea - Japon 2002 fuimos con el mejor plantel de la historia convencidos que traíamos la Copa, y en una semana nos eliminaron. No llegamos ni a desarmar las valijas. ¡¡¡Catástrofe!!!

Todos estos desastres ocurrieron bajo la dirección de la misma aristocracia dirigencial. De Grondona a Chiqui Tapia, pasando por… (completar a voluntad).

Pero también ganamos el Mundial del 78, el del 86 y llegamos a las finales del 90 y de 2014. Ganamos las Copas América con el Coco Basile, los 3 mundiales juveniles con Pekerman y las medallas de oro en Atenas y Beijing. Siempre manteniendo el mismo nivel de bestias peludas al frente de la AFA.

En otras palabras amigo lector, esto es fútbol. Años de cancha me han enseñado que sólo me cabe disfrutarlo o padecerlo. Nunca creer que sé algo. De fútbol sólo saben los que juegan adentro de la cancha y los que dirigen desde el banco.

Ellos saben cómo se siente el jugador, cómo se llevan, quiénes están peleados, quién está mejor para jugar, quién se anima, quién arruga, quién durmió mal, quién extraña, cómo son los contrarios, cual tiene problemas en la rodilla y a quién hay que correrlo por la derecha o anticiparlo por izquierda.

Exceptuando a Macaya y a algunos estudiosos más, el resto miramos de afuera y creemos que sabemos. Millones de directores técnicos y millones de ministros de economía.

Está claro que Sampaoli no es el técnico ideal. Que no se entiende como quiere que jueguen, que no está para ir a cenar a lo de Máxima Zorreguieta y que no le vendría mal una charlita con Gino Bogani. No es un orgullo nacional tener un DT que le gritó “¡cagón!” al jugador croata que pasaba por delante de él.

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Pero esto es fútbol. ¿Y si el martes el equipo de Sampaoli clasifica? ¿Y si ganamos en octavos? ¿Y si llegamos a semi? ¿Y si Messi hace tres? ¿Y si Caballero te gana una definición por penales? ¿Qué vamos a decir? ¿De qué nos vamos a disfrazar?

La novedad es que ahora, además de ser DT y ministros de Economía, aprendimos a combinar todas estas disciplinas y sacar conclusiones mucho más sofisticadas.

Por ejemplo, en un diario kirchnerista amigo explicaban la contradicción de pedirle a los argentinos que ahorren energía mientras a los jugadores se les exige que la derrochen. Remataban el razonamiento resaltando que los Panamá Papers involucran tanto al conductor de la selección (Messi) como al del país (Macri). Como si Modric, el 10 Croacia, hubiera pensado en eso cuando le pegó como los dioses y la clavó junto al palo.

Mucho más original fue la explicación pública de Luis D’Elía y de Jorge Asís según la cual, detrás del mal rendimiento de Messi y la derrota de Argentina, estuvo Israel en represalia por el partido suspendido.

Todos sabemos que la inteligencia israelí es muy sofisticada. Pero nunca me hubiera imaginado que el Mossad tenia la tecnología necesaria como para lograr que Enzo Pérez, cuando íbamos 0 a 0 y con todo el arco libre, tirara la pelota afuera. A veces el antisemitismo y la estupidez se combinan de una manera desopilante.

Por eso amigo lector, este es el momento de mantener la calma, recuperar el equilibrio y dejar de ser el DT y el ministro de economía que todo argentino lleva adentro. Serenidad, educación y humildad por sobre todo.

Vos Sampaoli: ponelo a Armani en el arco, armá una buena línea de cuatro como Dios manda, pará en el medio un doble 5 con Mascherano, soltá un volante de creación para que Messi no tenga que bajar tanto a buscar la bocha y ponelo a Pavón de una buena vez, carajo.

Y vos Dujovne, bajame el déficit fiscal y buscate a un peluquero como la gente.

Déjense de joder.

domingo, 17 de junio de 2018

El círculo verde, Por Alejandro Borensztein para Clarin

El círculo verde

Alejandro BorenszteinPor Alejandro Borensztein, para Clarin

Dos años y medio después seguimos quebrados. Todavía nadie sabe bien por qué.
El viernes, horas después de la renuncia de Sturzenegger, el dólar abrió a poco menos de $ 28. Ese día cerró a $ 28,85 en promedio. (Jorge Sánchez)

Cuando yo era chico y quería ir al cine, mi viejo me daba la guita para el bondi, para comprar la entrada y para tomarme un helado a la salida. Y después me ponía un billetito extra en el bolsillo y me decía “esto no es para gastarlo, es por las dudas”. Lo mismo acaba de hacer el FMI con la Argentina.

¿Cómo llegamos hasta acá? Veamos.

Todo empezó un mediodía de diciembre de 2015, a puro sol. Los tipos entraban por primera vez a la Rosada y no tenían la menor idea de lo que había adentro.

Además de que los datos del INDEC eran todos truchos, Ex Ella había dado la instrucción a sus ministros de no atender a los nuevos gobernantes electos ni facilitarles información alguna. La única excepción fue el ministro Randazzo que lo llamó a Dietrich y le dijo: “Mirá, estos son los papeles del bolonqui con el transporte, fíjate que podés hacer”. Los demás chupamedias obedecieron hasta el final.

De hecho, como todos recordamos, ni siquiera hubo traspaso de mando porque la Constitución Nacional no tiene previsto el protocolo para cuando se pasa de Monarquía a República.

Aquel mediodía, los muchachos de Cambiemos tuvieron que tomar la primera gran decisión de gobierno: ¿Le contamos al pueblo que esto es una catástrofe o nos hacemos los boludos?

Imagino que se juntaron en algún despacho, prendieron unos inciensos, escucharon un poquito de Buda Bar Spirit of Ibiza volumen 2 y evaluaron las tres posibilidades que tenían:

Plan A. Sale el Presidente y cuenta que el Banco Central está vacío y con reservas netas negativas de 2.672 palos verdes en rojo (posta). No hay luz, no hay agua, no hay gas, no hay un peso ni para los aguinaldos, no hay crédito externo, medio país está en negro, las tarifas están sin ajustar después de doce años con más de 1.000% de inflación, la presión de impuestos es la más grande de la historia y el superávit fiscal de 4 puntos que les dejó Duhalde en 2003, doce años después se transformó en 4 puntos pero de déficit. O sea, se fumaron 8 puntos del PBI y no tenemos como financiarlo. Sangre, sudor y lágrimas, diría Churchill.

Plan B. Sale el presidente y dice: “Hola, buenas tardes a todos… perdón, nos equivocamos, esto no hay manera de arreglarlo, llamen a otro, muchas gracias, estuvo todo muy rico, nos vemos en cualquier otro momento”. Y se iban. Invictos.

Plan C. Sale el Presidente al balcón, no cuenta nada y baila. En cuanto arranca la música lo mandamos al Toto Caputo a pasar la gorra por el mundo sin decir que estamos quebrados para no asustar a los prestamistas y así poder financiar el aterrizaje de este avión en llamas mientras esperamos las inversiones del segundo semestre que ya van a venir.

Se ve que el debate se resolvió rápido porque a los pocos minutos, tal como pudimos ver por televisión, Macri salió al balcón a bailar el tema de Gilda y Michetti nos deleitó con su voz: “…No me arrepiento de este amor, aunque me cueste el corazón, lara lara larai la la la la...”. Así arrancamos.

Dos años y medio después seguimos quebrados y todavía la gente no sabe bien por qué. Llegó la hora de enfrentarlo.

La semana pasada, amigo lector, le avisamos al gobierno que debía aprovechar el Mundial para hacer todo el zafarrancho junto. Sin embargo, esta gente se emperra en no dar bola: todavía no habíamos jugado con Islandia y ya habían rajado a Sturzenegger y clavado el dólar en 28.

Por suerte, el viernes se avivaron y la conferencia de prensa del ministro Dujovne, donde explicó que todo está bajo control, arrancó al mismo tiempo que empezaba el partido de Uruguay, de modo que no se enteró ni el loro.

A propósito, es curioso que el dólar haya tenido que pasar los 28 para darnos cuenta que barato era cuando nos aterramos porque estaba a 23. A veces un simple cambio de coyuntura te hace ver las cosas de manera diferente.

Como le pasó al diputado Agustín Rossi en el debate sobre el aborto cuando entró en la historia diciendo: “En años anteriores no estaban dadas las coyunturas para debatir el aborto”.

Qué bueno que se dió cuenta ahora que “en años anteriores” gobernaba una señora que, sobre el aborto, no te dejó ni abrir la boca, macho. En realidad, sobre ninguna cosa les dejaba abrir la boca. No podían ni pisar TN, imagínate si les iba a dejar debatir sobre el aborto. Sólo se les permitía aplaudir.

No importa, ya pasó. Bienvenido Rossi, la República te recibe con los brazos abiertos, aunque un poco avergonzada por el papelón que el jueves a la mañana hizo Lilita, su garante favorita.

En cualquier caso, muchas gracias por el voto a favor de la ley. Ahora sólo faltaría que tu bancada, que se engalanó de verde, pida perdón por todas las mujeres que tuvieron que abortar clandestinamente durante los doce años de kirchnerismo. Punto.

Volviendo al asunto, la actual coyuntura nos encuentra con 50.000 palos verdes que el FMI, como mi viejo, nos puso en el bolsillito “por las dudas”. ¿Qué significa esto?

En realidad, por ahora nos van a dar 15.000 palos verdes y en setiembre van a revisar si estamos haciendo lo que dijimos que íbamos a hacer. O sea bajar el déficit, cuidar las reservas, bajar la inflación, eliminar la emisión y otras cosas que evidentemente no les estaban saliendo. Tocan, tocan, pero les falta gol. Como a la Selección.

Como los tipos del FMI nos conocen de memoria, mientras esperamos a septiembre, van a monitorear los números de la economía en tiempo real. Día a día. Como el minuto a minuto del rating.

La pregunta del millón es: ¿Cómo vamos a hacer esta vez para volver a engañarlos y hacerles creer que estamos haciendo los deberes así nos siguen mandando dólares? Eso fue lo que siempre hicimos, mal que nos pese reconocerlo.

El miércoles 20 nos mandan los primeros bolsos de guita. Ya arrancamos mal porque es feriado.

La mitad de los bolsos (7.500 palos) van directo a bancar el déficit. Los otros 7.500 van a fortalecer las reservas del Banco Central y limpiar el balance. ¿Limpiarlo de qué? Esta es la parte más difícil de explicar. Vamos a intentarlo.

Entre las cosas que el gobierno no contó aquel mediodía de Gilda, está la manera en que Cristina se llevaba los dólares del Banco Central para financiar a De Vido y toda la epopeya de la década ganada.

Para que no se notara en el balance, cada vez que Cristina sacaba 1.000 palos verdes le entregaba al Central una Letra Intransferible, popularmente conocida como “que Néstor te la pague”. Así vaciaron el Central y lo dejaron con un rojo de -2700 millones de dólares, pero lleno de Néstores.

Para limpiar eso, o sea rescatar los Néstores y devolverle la guita al Banco Central (ahora con Caputo), el Tesoro Nacional (Dujovne) va a colocar en el mercado unos bonos que bien podrían llamarse LETARQ (o sea “LETras con vencimiento al día del ARQuero”). Con lo que recaude le van a devolver al Banco Central la guita que se llevó Cristina a cambio de las inolvidables Letras “que Néstor te lo pague”.

Con esa guita, a su vez el Banco Central va a salir a rescatar las famosas LEBACS y desactivar esa bomba que inventó Sturzenegger para bajar, en parte, la inflación. La otra parte, o sea bajar el gasto, era responsabilidad del ministro Pratgaypeñaquinatanalopeteguidujovnecaputo. No sé si este ministro de Economía es todo lo fuerte que el Círculo Rojo reclama, pero apellido no le falta.

Usted se preguntará, amigo lector, si la idea de las LEBACS era tan buena ¿por qué ahora vamos a hacer todo este quilombo para eliminarlas? No sé macho, yo soy arquitecto. Hasta acá llegué. Pregúntenle a otro.

Fue una semana fuerte. Bien ahí cerrando la grieta con el aborto, mal desbarrancando con el dólar y duro el empate con Islandia.

Un disgusto futbolero para todos los argentinos. Salvo para los que se fueron a Rusia con el dólar a 23 y ya están gastando verdes a 29. No ven la hora de volverse.

Como siempre, no hay mal que por bien no venga.

domingo, 10 de junio de 2018

Macri se pierde el Mundial, Por: Alejandro Borensztein, para Clarin

Macri se pierde el Mundial

Por: Alejandro Borensztein, para Clarin
Alejandro Borensztein

A partir del jueves es el momento para que el Gobierno haga todo el zafarrancho junto.
Macri pasó por Ezeiza antes de que la Selección fuera a Europa. Pero él se quedó en el país, donde tendrá mucho trabajo durante el Mundial.

Que nos presten 50.000 palos verdes fue una noticia ideal para la fría noche del jueves, que dio para ponernos contentos, abrir un tinto, entrarle a un guiso con papitas y arvejas bien calentito, y meterse en la cama haciendo cucharita felices y pipones.

En cambio, un guadañazo del gasto público por 200.000 millones de mangos para bajar el déficit fiscal era una noticia que podía haber esperado unos días más. Lo ideal hubiera sido anunciarlo el próximo sábado a la mañana, tipo 11:00, promediando el primer tiempo del partido Argentina - Islandia.

Evidentemente a esta gente todavía le cuesta encontrarle el timing a la comunicación. Comprensible, recién van dos años y medio.

¿De que estamos hablando? Veamos.

Ya faltan pocos días para que las verdaderas voces futboleras, las que agitan sus cantos de guerra, mandan a quemar el Gallinero, ruegan que se ahoguen los Bosteros, piden que se muera la Guardia Imperial, imploran que se quemen los Cuervos y tantas voces más, finalmente se callen y se guarden.

Durante largas semanas, en cada pueblo del país, aflorarán de abajo de las piedras millones de advenedizos entonando el deplorable “…Vamos, vamos Argentina, vamos vamos a ganar, que esta barra bullanguera, no te deja, no te deja de alentar…”. Un espanto que a todo futbolero de alma que se precie de tal, lo deprime.

Pocos se animarán a reconocerlo, pero el verdadero futbolero, el que forma parte de esa minoría de experimentados, apasionados e incondicionales amantes del fútbol, puesto a elegir, prefiere que su equipo gane la Copa Libertadores antes de que Argentina salga Campeón del Mundo.

Hagan una encuesta a la salida del Monumental y no van a encontrar un solo hincha de River dispuesto a resignar la Libertadores a cambio de que Argentina gane un Mundial. Lo mismo ocurriría en cualquier otro estadio del país.

Si por casualidad apareciera en la Bombonera un hincha de Boca priorizando la Selección Argentina por sobre la azul y amarillo, éste sería inmediatamente catapultado desde la tercera bandeja hacia el Riachuelo.

Si usted, amigo lector, forma parte de esta honrosa secta, sabe que lo que estoy diciendo es rigurosamente cierto. Y si no forma parte, créame que no le estoy mintiendo ni un poquito.

Según las estadísticas, los ratings, los abonados, los asociados y demás datos, hay aproximadamente 5 millones de argentinos que viven el fútbol con una pasión desbordante. Van a las canchas a ver a sus equipos, miran los partidos por televisión y pasan sus vidas atravesados por la suerte de sus amados colores.

Los otros 40 millones suelen simpatizar con algún club, eventualmente miran algún que otro partido al pasar pero, en realidad, el fútbol les importa poco y desconocen casi todo sobre el asunto. Hasta que llega el Mundial.

En ese momento, o sea el próximo fin de semana, millones de abuelas, tíos, niñas, cuñados y demás personas a las que jamás les interesó el fútbol, comentarán preocupados que al medio campo argentino le falta marca o que los centrales no dan seguridad o que ellos se la hubieran tocado suave al primer palo y no fuerte y al medio como hizo ese burro. Habrá que explicarles una y otra vez la ley del offside y nos cansaremos de escuchar frases tales como “¿Por qué no lo ponen a Palermo?”.

Nosotros, los hombres y las mujeres que cada domingo damos el corazón, los que guardamos en la memoria los secretos del fútbol, los que sabemos que ya se jugaron todos los partidos posibles y además tuvimos el privilegio de verlos, tendremos que bancarnos esta humillación. Por eso los mundiales se hacen cada cuatro años en vez de hacerse todos los años. Por respeto a los verdaderos hinchas.

No es falta de patriotismo. Todos queremos que gane la Selección. Pero nosotros tenemos claro donde está lo importante.

El auténtico hincha de Independiente quiere que gane la Argentina, pero para él no es lo mismo si juega o no juega Agüero.

Los hinchas de River van a gritar el gol argentino de una manera muy diferente si lo hace el Pipita Higuaín, que juega en Italia pero arrancó en River, que si lo hace el pibe Pavón que es un fenómeno, pero juega en Boca.

Ese es el verdadero hincha. El que debemos cuidar y valorar, entre otras razones porque somos una minoría.

Y eso es lo que el gobierno debe aprovechar. Salvo los 5 millones que estamos esperando que empiece el campeonato local y se reanude la Libertadores de una buena vez, los otros 40 millones, durante casi un mes, no van a pensar en otra cosa que no sea el Mundial.

En otras palabras, a partir del jueves es el momento para que el gobierno haga todo el zafarrancho junto. El Presidente y su equipo deben concentrarse en lo que tienen que hacer y olvidarse del Mundial. Aprovechen, no sean giles.

Un poco ya se están avivando. Se reunieron con la CGT pero pasaron a un cuarto intermedio hasta el martes y ahí habrá anuncios. Nada que un buen dolor de muelas de Triaca no pueda postergar hasta el jueves. Listo, al mediodía arranca Rusia - Arabia Saudita y el viernes ya tenés un partidazo: España - Portugal con el basura de Cristiano Ronaldo. Pueden acordar lo que quieran que ya no le va a importar a nadie.

Los recortes grosos, la suspensión de obras públicas, la llamada a un gobernador para decirle “discúlpame, pero el ATN (Aporte del Tesoro Nacional) que te prometimos no va a salir”, son todas cosas que deben hacerse el jueves 21 a la tarde, durante Argentina - Croacia, o el martes 26 con Argentina - Nigeria.

El primer tiempo de los partidos de Brasil también garpa. Hasta el segundo gol la gente se engancha porque siempre está la posibilidad de que pierdan. No te da para anunciar toda una reforma laboral, pero un recortecito ministerial se la banca bien.

Los partidos de Uruguay son ideales para anunciar medidas duras. La gente los quiere a los yorugas y se pega al televisor hasta el final. Ahí te entra un aumento de naftas sin ningún problema.

Los partidos de Alemania, Inglaterra y España son ideales para despidos de tecnócratas o recortes de falsas pensiones por invalidez.

En fase de octavos de final hay que tirar toda la batería de malas noticias. Es el momento justo para que el INDEC actualice datos de inflación, actividad económica, desempleo, crecimiento, etc. No me guardaría más pálidas para cuartos de final porque nadie nos garantiza que lleguemos. A lo sumo me reservaría un nuevo tope a las paritarias o una minidevaluación para el caso de que lleguemos a semifinales o eventualmente a la final. Pero no especularía con el éxito.

También los opositores deberían avivarse. Moyano quiere hacer un paro el jueves y ya está pensando en ir amontonando camiones en la ciudad durante días como hicieron en San Pablo. ¿De verdad, Huguito vas a hacer ese quilombo? ¿Le vas a complicar el Mundial a 40 millones de argentinos? Yo te aviso que si ponés el Mundial en riesgo, en un minuto te van a quemar todos los camiones. No vas a tener tiempo ni de sacar los escarpines que cuelgan del espejito retrovisor.

Estuvieron más vivos los kirchneristas que armaron y coparon un Congreso del PJ el viernes pasado, rapidito antes de que el Mundial los eclipse. Gritaron por Néstor y Cristina, putearon un rato a Macri, siguieron con la joda de que la Patria está en peligro y después se desconcentraron con los helicópteros de juguete pacíficamente. No se los comió el Mundial. No hizo falta, con la molestia en el gemelo derecho de Ever Banega alcanzó y sobró para que no se entere nadie.

Nos dieron 50.000 palos para dormir tranquilos por un rato. Mucho más de lo que nadie se podía imaginar. Ahora no queda más remedio que hacer todo lo que había que haber hecho desde el primer día.

Conociéndolos y sabiendo que, como siempre, no van a explicar nada, aprovechen los goles de Messi que ojalá vengan y hagan lo que tengan que hacer.

Ardua tarea. El Presidente no va a tener tiempo de ver ni un partido. Lo lamento, macho.

domingo, 3 de junio de 2018

La Patria es el subsidio, Por Alejandro Borensztein para Clarin

La Patria es el subsidio

Por Alejandro Borensztein para Clarin

Generosos los senadores. Votaron una ley para seguir haciéndoles pagar a sus coprovincianos el ahorro en las tarifas de los porteños y bonaerenses.

Alejandro BorenszteinAntes que nada quiero agradecer a los senadores opositores por el empeño puesto en tratar de mantener los subsidios a quienes vivimos en Capital Federal y Gran Buenos Aires. No se logró porque la dictadura de Macri Gato lo vetó. No importa. Lo que vale es la intención.

Rescatemos el noble gesto de estos legisladores peronistas en querer seguir haciéndoles pagar a sus coprovincianos los subsidios en las tarifas de los porteños y los bonaerenses, especialmente las facturas de los residentes en Palermo, Belgrano, San Isidro, Martínez, Vicente López, Olivos y, sobre todo, la luz y el gas de las casas de los propietarios de yates que viven en Nordelta a los que hay que ayudar porque, como es fácil comprender, son los que tiene más gastos.

Cada uno de los 37 senadores que votaron el mantenimiento de estos subsidios estarán por siempre en el corazón de nuestra burguesía. De hecho, algunos amigos que viven en la Avenida del Libertador, en pisitos que no bajan de 5.000 dólares el metro cuadrado, los recuerdan emocionados cada vez que reciben sus facturas con un cartelito cruzado que dice “consumo con subsidio del Estado Nacional”.

Prueba de esto son alguna notas sociales publicadas últimamente:

1. Familias Álzaga Bustamante, López Gurmendi, Aríspidez Cocardo, Fernández Alcorta, Don Bartolomé Mendizabal Azubarrena y otros socios del country “Le Privilege de Pilar” agradecen el esfuerzo de los senadores peronistas para ayudarnos a seguir iluminando la cancha de golf.

2. Merceditas del Socorro Achával Unzué y su finado esposo “Cococho” Beccar del Solar agradecen al querido peronismo la iluminación de la cancha de tenis.

3. Dudy y Nené Suchuvinsky agradecen al kirchenrismo por los 12 años de nuestra pileta climatizada en La Horqueta donde aprendieron a nadar Johnatan, Judith y Shimele.

Desde que llegaron los Kirchner al poder, los ricos reciben este beneficio social, inclusivo y popular. Cosas lindas que hacía nuestro progresismo o como quiera autodenominarse aquel simpático colectivo de fucking impostores.

Deben creer que un tipo que vive en el Tucumán de Alperovich está demasiado lejos como para darse cuenta de que le está financiando la luz, por ejemplo a Mirtha Legrand.

Para entender el ABC de todo este asunto, analicemos los números del gas.

De los 13,5 millones de hogares registrados que tiene el país, hay 5 millones (casi 40%) que no entran en la discusión simplemente porque no tienen red de gas. Viven a pura garrafa.

Esto es así porque la década ganada fue administrada por gente que pensaba a leña. Y porque el curro de la garrafa social fue uno de los mejores negocios de aquella etapa inolvidable de nuestra historia. Cualquier duda, consultar a Julio De Vido en el penal de Marcos Paz.

De los casi 8 millones de hogares restantes que tienen gas, el 20% paga tarifa social, el 30% paga menos de 500 pesos y el 15% paga menos de 1000. O sea, ya tenés 65% de hogares que no pagan o pagan menos de 1000 mangos.

Acá cabe explicar que mucha gente recibe tarifa social sin merecerlo y que muchos que califican, no la reciben. Esto sucede por la sencilla razón de que este país es un quilombo.

El 35% restante paga desde 1000 pesos para arriba. Esto incluye al 10% que veranea en Miami y que podría pagar 10 o 20 veces más y de ese modo aliviar la carga de los más humildes.

¿Por qué esta inequidad no fue resuelta por el kirchnerismo? Porque aunque les duela hasta el fondo del alma, fueron unos machirulos mucho más de derecha de lo que ellos mismo se imaginan. Para más datos, vayan a hacerle un cacheo intelectual a Milani o a Moreno.

¿Por qué no lo resuelve este gobierno? Por que a veces son muy chambones. Deben tener miedo de que Mariquita Sánchez de Thompson salga a cacerolear por la Avenida Alvear. Al fin y al cabo, un voto es un voto.

En el caso de las Pymes, la situación es más complicada y requiere revisar caso por caso por muy tedioso que esto sea. Pero para eso fueron votados: para que se ocupen de las cosas tediosas en las que uno no tiene tiempo de ocuparse. Para rascarse el higo y gastarse todos los recursos energéticos estaban los anteriores que lo hacían fenómeno.

Como muestra, esta semana en la radio de unos empresarios kirchneristas que no le pagan a sus empleados seguramente porque se les pasó, entrevistaban al dueño de una pizzería del microcentro porteño. El tipo se quejaba porque le habían llegado como 10 lucas de gas.

Razonemos. La pizza se hace con harina, queso, tomate y… ¡¡gas para el horno!! Y hay que darle mucho gas porque si no te sale gomosa y es un asco. No podés hacer un pizza a baño María. Decime ¿cuánto querés pagar de gas si tenés una pizzería en el microcentro? Macho si no te gusta, probá vendiendo corbatas.

Esto es el absurdo de un tipo que tiene que darle sin parar al horno de gas y pretende pagar lo mismo que paga en su casa. Obviamente en la otra punta de la cadena emprendedora hay Pymes que reciben facturas que los complican demasiado. Habrá que hacer el tedioso laburo de revisarlo.

Toda esta explicación del gas, sobre lo que me tomé el laburo de investigar, también vale para la electricidad.

Aclaración: hay un pequeño porcentaje (3%) de errores/horrores producto de que los medidores están rotos, tuneados o robados. Ejemplo: una señora vive en el Conurbano en una piecita con tres lamparitas y recibe una factura de 5 lucas. En estas situaciones, las compañías de luz, que son tan amorosas, te exigen que primero pagues y después reclames, como para emputecer aún más el panorama.

Un caso aparte es el que contó Nito Artaza en América TV hace unos días. El tipo tiene un teatro, pagaba 16.000 mangos de luz y ahora le llegaron 59.000. Con todo cariño Nito: no te compraste un monoambiente, ¡¡te compraste un teatro!! Con parrilla de luces, seguidores, marquesina, lucecitas alrededor de los espejos para verte los puntitos negros, etc. etc.

Si el show no da para pagar 2.000 dólares de luz, no tenés un problema de tarifas. ¡¡Tenés un problema de guionistas!! Te lo digo de onda Nito porque te queremos aunque estés tan loco que dejaste la UCR para irte con Massa.

Este es el panorama general. Increíblemente, la irresponsabilidad de nuestra dirigencia hizo que ya estemos hablando de candidatos para el 2019. Solá dijo que le encantaría y Cristina volvió a mentirles a todos diciendo que no tiene pensado ser candidata cuando en realidad es en lo único que piensa.

Tiene derecho, tiene las causas, el choreo, Nisman, los hoteles, la obra pública, Lázaro, Cristobal, etc. etc. Pero también es la que tiene más votos en el peronismo.

Si arman una lista para enfrentarla en una interna con Pichetto, Scioli, Massa, Urtubey, Solá, Randazzo, De la Sota, Duhalde, Rodriguez Saá I y II, Uñac, Manzur, Insaurralde y ahora hasta Tinelli, entre todos juntos no pueden ni empezar a competir contra Ex Ella. Ese es el nudo.

Algunos dicen que si no está segura de ganar no se presenta. No la conocen. Ella está segura de todo. Así le va. Para colmo está presa de sus propios inventos. La ley de las PASO que armaron en 2009 para complicar a sus opositores la obliga a definir su candidatura en junio del año que viene. Demasiado temprano para estar seguros de nada. Va a pisar el palito una vez más.

El martes aprobaron una ley que le costaba al Estado unos 120.000 millones de mangos. Insostenible e irresponsable. Patalean porque Macri la vetó. El tipo será gato pero no está loco.

La sociedad argentina está debatiendo si cambia hacia una condición más responsable y republicana o vuelve al glorioso y exitoso populismo.

Un formato está encarnado por Macri. El otro por Cristina. Para bien o para mal, los demás están dibujados.

Salvo que se cruce un cisne negro, vamos derechito al superclásico que va a definir el campeonato. Tal vez la única manera de resolver esta historia.

Vayan alquilando balcones.

domingo, 27 de mayo de 2018

Cómo negociar con el peronismo (y para qué), Por Alejandro Borensztein para Clarin


Cómo negociar con el peronismo (y para qué)

Primero hay que definir quiénes son peronistas.

Lidiar con el peronismo es como andar en bicicleta: si no lo aprendés de pibe, después de grande ya es muy difícil. El gobierno finalmente decidió encarar lo que muchos le vienen pidiendo desde el primer día: “siéntense y acuerden algo con la oposición”, es decir con el peronismo.

La respuesta del gobierno también fue siempre la misma: “Ellos son la vieja política, nosotros somos otra cosa”. O al menos eso decía Durán Barba, asesor principal del sector político del que forman parte Santilli, Monzó, Ritondo, Patricia Bullrich y otros miembros del Socialismo Lituano.

Ahora recapacitaron y, con la situación agarrada con alfileres y Lebacs al 40%, se dieron cuenta de que es mejor tomar un cafecito con los muchachos y acordar algunas reformas antes de que se pudra todo.

Obviamente hubiera sido más fácil sentarse a discutir políticas públicas cuando Cambiemos estaba invicto, puntero cómodo y con varios puntos de ventaja, en lugar de tener que hacerlo ahora que siguen primero, pero con los escoltas más cerquita y varios jugadores lesionados.

De todos modos, actos como el del viernes le dan al gobierno un poco de aire. No faltó nadie: Máximo, Larroque, Moyano, D’Elía, Baradel, Sabbatella, Hebe, Yasky. O sea, todos los que Macri quería que estuviesen, estaban.

Llevaron el cotillón de los helicópteros y se sacaron todas las selfies necesarias para que los diarios las publiquen y Marcos Peña duerma feliz.

Políticamente todavía están bien, pero económicamente saltaron los tapones, se quemó el tablero y al señor Quintanalopetegui se le chamuscaron las planillas Excel.

¿Cómo se hace un acuerdo con los peronistas? Primero hay que definir quiénes son los peronistas. En principio digamos que hay dos clases: los aburridos y los divertidos.

Los aburridos son esos tipos que quieren reordenar el partido, aggiornarlo, darle un aire más republicano, presentarse en 2019 y ganar las elecciones. Sería la nueva generación.

En realidad, como nueva generación tuvieron un arranque dudoso porque ahora el PJ está intervenido bajo las órdenes de Barrionuevo (76), Julio Bárbaro (76) y Campolongo (70), también llamados “Los Tres Patitos” porque sumados los años te dan exactamente 222. Supongo que la idea es ir hacia una dirigencia más joven. Tal vez Pichetto funcione como puente pero, hasta llegar a Massa y Urtubey, todavía tenés un tirón. A este sector, si les tirás una anchoa con aroma a Moncloa, los dejás contentos.

En cambio “los divertidos”, si bien para esta columna garpan como loco, para lo que es el mundo de la alta política, los grandes acuerdos y demás, son gente muy complicada.

Los tipos quieren que se incendie todo, en lo posible esta semana o a más tardar la otra. Rezan para que se sequen la mitad de los campos, se inunde la otra mitad, se ahoguen las vacas, se disparen las tasas en el mundo, se caigan los commodities, crezca la pobreza y todo eso para así poder decir “¿vieron? Macri basura vos la dictadura”.

Si bien por un lado tienen muy poco futuro político, por el otro tienen al candidato más competitivo de toda la oposición. Mejor dicho, más competitiva. Ganar no va a ganar nunca, pero a la hora de armar quilombo es imbatible.

Esta semana reapareció con una cartita que publicó en la web de Verbitsky que, como todo el mundo sabe, la gente hace cola para leer. El texto, entre otras cosas, habla de “la deuda completa que nosotros reestructuramos con el Club de Paris”. Acá vale recordar que la deuda original con el Club de Paris defaulteada en 2001 era de 1.879 millones de dólares y que en 2014, con intereses y punitorios, llegaba a 9.700 millones de dólares.

Indignada por la situación, Ex Ella salió a defender a la Patria que estaba en peligro y mandó a Kicillof para negociar. Sin pelos en la lengua, el tipo se le plantó al capitalismo y les tiro en la cara un cheque por 9.700 millones de dólares. Ni el café le descontaron. El jueves pasado, el Banco Central pagó una cuotita de 880 millones de dólares por aquel acuerdo.

Se ve que la palabra “reestructuración” no significaba lo mismo en la interna del matrimonio Kirchner.

La carta también describe la manera en que el país joyita que ellos dejaron (4% de pobres, 8% de inflación y el Banco Central lleno de chinos), fue arruinado por unos cínicos que, según ella, deberían ser declarados traidores a la patria.

Así es amigo lector, eso dice la señora que firmó un Acuerdo de Entendimiento con los organizadores del atentado contra la AMIA para investigar quienes organizaron el atentado contra la AMIA.

Dejemos a la rama “Locomía” del peronismo y volvamos a la rama más seria. ¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de negociar con los peronistas? Lo fundamental es superar la desconfianza. Usted nunca debe perder de vista que para ellos, todos los que no son peronistas son gorilas.

El gorila es el escalafón básico inicial de todo vendepatria. Después le sigue el “che gorila, che gorila, no te lo decimos más…” y después ya viene el rango mayor que es el irremontable gorila vendepatriaimperialistahijodeputatevamoareventar.

¿Dónde hay que negociar? Si se trata de una sola reunión, hay que traerlos a la Capital que para ellos es territorio hostil. Y si son varias reuniones podés ir a Tucumán, Chaco, Entre Ríos, pero asegurándote que la última se haga en Buenos Aires. Es importante definir de local.

¿Qué negociar? En principio, plata. Qué gastamos, qué ahorramos, cómo repartimos, etc. Lo de siempre. Los gobernadores y los intendentes necesitan plata para poder ganar en sus distritos. Por un lado quieren derrotar a Macri pero por otro lado quieren sacarse de encima a “Locomía”. Y todavía no tienen claro cual de las dos cosas es más importante.

Un gran pensador argentino cuyo corazón sobrevuela la Bombonera dice que los gobernadores peronistas son unos tipos que están encerrados en una cabina telefónica con Macri a la espera de que pasen los muchachos de Al Capone con sus ametralladoras, confiando en que las ráfagas sólo acribillen al presidente.

En este punto, lo importante es darles la guita después de negociar y nunca antes, que es el error habitual del oficialismo.

El gobierno reclama que lo acompañen en el ajuste para bajar el déficit. Las provincias, que ya tienen la guita encanutada, le contestan que ellos no tienen que hacer ningún ajuste porque no tienen ningún déficit y que el déficit es todo del Estado Nacional.

O sea, por ejemplo el gobernador Manzur le dice al gobierno nacional “…nosotros los tucumanos no tenemos déficit, el déficit es de ustedes, los argentinos…”¿Será así?

En Santiago del Estero, Chaco y Formosa, el 10% de la población cobra pensión por invalidez. Y en las tres provincias, más del 30% de la población activa es inválida. Acá cabe decir que los certificados por discapacidad los otorga el gobernador y los paga la Nación. Conclusión: o esta gente peleó en Vietnam y nunca nos enteramos o acá hay algo muy raro.

De hecho, cuando empezó el kirchnerismo había 80.000 discapacitados y cuando terminó había 1.100.000. Ya sabíamos que la década ganada dejó muchos heridos, pero tantos?

En cualquier caso, si ahora hay que garparlo sería mejor que nos sentemos a hablar un yatito, ¿no?

Por supuesto que a este acuerdo habrá que sumar a los sindicatos que rompen las pelotas pero no comen vidrio. Saben que el incendio que impulsa el kirchnerismo les puede costar perder varios gremios a manos de los troskos.

Y obviamente los empresarios también deben sumarse. La mayoría son gorilas pero con contradicciones: saben que la guita grosa se la ganaron rosqueando con el peronismo.

Esperemos que de todo esto salga algo serio. ¿O acaso vamos a anunciar un gran acuerdo político nacional simplemente para fijar el valor de un kilovatio? Seamos un poco más ambiciosos muchachos. Al menos hagamos un acuerdo para definir asuntos verdaderamente importantes. Perfil productivo, rol del Estado, reforma política.

De última, si no nos ponemos de acuerdo en nada, definamos que vamos a hacer con Sampaoli. Ojalá sólo tengamos que agradecerle.

Esa sí que es chiva....


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