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domingo, 17 de septiembre de 2017

Cristina hierve el conejo, Por: Alejandro Borensztein, Clarín

Humor Político

Cristina hierve el conejo

Por: Alejandro Borensztein, Clarín









Cristina Fernández de Kirchner acaba de decirte, a vos, por televisión que “en la Argentina no hay estado de derecho”.

Por favor, no la malinterpretes. Son esas cosas que ella dice en el desesperado intento por recuperar tu amor.

Ella sabe que dijo una barbaridad, un exabrupto. Pero con tal de reconquistarte es capaz de cualquier cosa. No es ignorancia, ni fanatismo, ni delirio. Es amor. Puro amor.

Pero es un amor cada vez menos correspondido. Y eso es lo que le resulta tan difícil de asumir. Tenés que entenderla. Supiste darle tu voto y tu corazón. Y ahora se lo negás. Hacete cargo. Como cantaba Luis Miguel: “Tú la acostumbraste a todas esas cosas… y tú le enseñaste… que son maravillosas…”.

Pero no le vas de frente. No le decís que no la querés más, que te avivaste de que todo fue un cuento chino y que no la pensás volver a votar nunca más. La estás haciendo sufrir mientras ella se desvive por reenamorarte.

Te pone notas en Facebook, te twittea todo el día, te manda selfies y videítos. Hasta te escribió una carta abierta ofreciéndose a tus brazos y diciéndote que ella es la única opositora que puede cuidarte de los males que te acechan con este gobierno. “No le escribí a los dirigentes, le escribí a los votantes” dijo en la nota que le dio a Infobae. Obvio. El despecho es así. Jamás se le habla a los terceros en discordia cuando el objetivo es recuperar al ser amado. El mensaje no fue ni para Massa ni para Randazzo. Fue para vos, que formaste parte del 54% y ahora la dejaste en este humillante 34%. Te habló directo, sin intermediarios.

Está haciendo cualquier cosa por conmoverte. Incluyendo ir a misa y posar para la foto haciendo un inédito puchero. Desde Cromañon en 2004 hasta Nisman en 2015, pasando por Once en 2012, nunca hizo pucherito por ninguna víctima de nada. Valoralo. Ponelo en perspectiva.

Hizo lo que tal vez jamás pensaste que ella sería capaz de hacer: dar una nota sin red. En un medio que no está pago por ella, con un periodista que no juega en su equipo. Todo un mérito.

Pensá que durante doce años esta gente gobernó la Argentina sin rendirle cuentas a nadie, salvo una vez que se descuidaron en Harvard y unos estudiantes con una par de preguntitas, la dejaron patas para arriba. Fue debut y despedida.

Sin embargo, esta vez se la jugó. Arriesgó el pellejo. Puso el cuerpo. Y lo hizo por vos. Se humilló entrando a las oficinas de Daniel Hadad a quien hasta hace un tiempito hubiera preferido verlo muerto. Y ahí nomás se sentó frente a las cámaras a reclamar tu amor.

Esperando que la mires. Para intentar reconquistarte. Para llegar al fondo de tu corazón, allí donde todavía habitan los dulces recuerdos del pasado. Donde aún sobrevuelan aquellas primeras mariposas. Donde moran las cenizas de aquellos fuegos. Buscando que vuelvan a florecer mil pimpollos. A la espera de una primavera por llegar. Al reencuentro de esos dos extraños amantes.

En un titánico esfuerzo final, el jueves apeló a lo más profundo de tu ser.

Y a vos te chupó un huevo. Te importó más ver el partido del Arsenal por la Champions League que su mano implorante. Sos una basura. No tenés corazón.

Ella está haciendo todo lo que le reclamaste que haga en los últimos años. Te está dando todos los gustos. Se sacó de encima a todos los amigos que vos detestabas. “¿De Vido? No te podría contestar satisfactoriamente” le dijo a Novaresio. “¿Si me arrepiento de Boudou? No hablemos de cosas que ya no van a pasar”… “¿Que Aníbal dijo que cosa?? No me acuerdo…” Te dedicó toda la nota y vos ni la miraste. Te importó más el gol de Alexis Sánchez. No tenés piedad. Al final ella va a pensar que no te merecés el derecho a votarla.

Pero ella insiste. Y hasta donde pudo se confesó. Fue muy autocrítica con el tono en el que te habló por cadena nacional durante toda una generación de argentinos. No se arrepintió de las mil cadenas, pero a esta altura de la situación yo creo que si la apurás un poquito y la ilusionás con tu voto, te promete que no las va a hacer nunca más.

Además miró a cámara y le pidió un diálogo al Presidente. Te juro que sí. Ella, que durante 8 años no le atendió el celular siendo Macri el Jefe de Gobierno de la Ciudad, ahora le pide diálogo. ¡¡Cambió!! Ella también es Cambiemos. ¿Serías vos capaz de cambiar tu decisión o ya no hay retorno? ¿Lo podés hablar el jueves en terapia?

Solo te está pidiendo una segunda oportunidad. Ella se juega todo. Su futuro político, su guita, su libertad y la de sus hijos a los que metió en un quilombo chino. Y le pone toda la garra que le queda.

Ella te imagina del otro lado del televisor y se pone nerviosa. Y mezcla todo con todo. “En la Argentina de hoy meten preso a un pibe que escribió un tweet” dice, y se confunde porque en realidad metieron preso a uno que anunciaba en caracteres árabes que iba a asesinar a Macri. Y claro que lo metieron preso. ¡Por suerte lo metieron preso! Y después defendió a una colifa que mostró una ametralladora y dijo que era para matar a la hijita del presidente. Y también la metieron presa, como corresponde. Como en enero de 2010 cuando ella también metió en cana a un demente que le transmitió amenazas por la radio del helicóptero presidencial. ¡Y bien que lo encanaron! Ella lo hubiera mandado a Guantánamo si no fuera que estaba enfrentada con Obama. Parece mentira que estuvo 8 años desafiando al presidente más progresista de la historia de EEUU. Pero hoy no pienses más en eso. No seas rencoroso.

Si, habló de Nisman y del acuerdo con Irán. Pero no te voy a contar lo que dijo porque la idea no es que te indignes más. Es sólo tratar de ver si todavía queda en tu corazón algo por lo que valga la pena salvar esta relación.

Ella está jugada. Le hizo creer a Novaresio que lloraba por José López, pero no era verdad. Lloraba por vos. Te quiere, te necesita, 34% es peor que Aníbal. Es más, daría la vida por aquel 41% de Herminio en 1983 que en su momento fue una catástrofe y hoy sería maravilloso.

Está sufriendo. Como en toda separación, el que toma la decisión tiene el poder y el que más sufre es el otro. En este caso ella, porque la decisión de separarte fue tuya. Ya se, motivos no te faltaron. Decímelo a mí.

¿Hay alguna posibilidad de que lo reconsideres? Te está pidiendo muy poco. Es sólo un voto en octubre. ¿Serías capaz?

Ella está arrepentida de todo lo que te hizo sufrir. De todo el daño que te provocó. No lo expresa con palabras porque va contra su naturaleza, pero sus ojos lo dicen todo.

Esas cañerías de agua y cloacas que te está poniendo Vidal, ella te las podría poner también. No lo hizo antes porque simplemente no se le ocurrió ¿Le darías una chance? Ella te está pidiendo perdón. A su manera porque la humildad nunca fue su fuerte.

No seas mal llevado. Si ella te habla con el corazón, vos no le contestés con el partido del Arsenal.

Y si la vas a dejar definitivamente, se macho y decíselo de frente. Con honestidad.

Pero también con mucha delicadeza. Ponele poesía. Cadícamo inmortalizó el deber ser de las separaciones:

“Hace justo un año… nos separamos sin un llanto...Ninguna escena, ningún daño...

Simplemente fue un adiós… inteligente de los dos...”

Si la vas a abandonar, contenela y tratá de que no se enoje.

Ojo, no seas boludo. Yo sé lo que te digo. Esta mina es de las que te hierven el conejo...

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sábado, 27 de mayo de 2017

De las piñas de Lilita a la piñata de Cristina Por Carlos M. Reymundo Roberts para La Nación

De las piñas de Lilita a la piñata de Cristina

Por Carlos M. Reymundo Roberts
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Carlos M. Reymundo RobertsEstaba volviendo de mis vacaciones un poco remolón, pero no hizo falta juntar fuerzas: la realidad se encargó de escribirme la columna. Gracias, Lilita; gracias Odebrecht, Majdalani, Boudou y Cristina, todos grandes colaboradores de este espacio. Sin ellos, sin su contribución, no me animaría a bajar dos líneas. Un ejemplo de lo generosos que son conmigo: el miércoles amanecimos con los afiches que muestran a Cristina acompañada de un texto breve: "El sol del 25 viene asomando". En las vísperas del 25 de Mayo (y de las elecciones), gran idea. El problema -muchachitos de La Cámpora- es la elección de la foto. La expresión de la señora es sombría. Ni Sol ni Luna. Tiene cara de tristeza, hartazgo y derrota. Cara de "qué corno hago en este afiche miserable". Si eso es lo que viene asomando, bajemos la cortina.

¿Otra foto inverosímil? La de Lilita Carrió tomando un café en Asunción con un ex espía argentino. Lo inverosímil no es el encuentro. Lilita obtiene buena información de todos lados. También de los servicios. Lo increíble es que foto e informe de esa reunión hayan provenido de la AFI (la ex SIDE). Tengo dos teorías para explicar que el organismo de inteligencia que depende de Macri haya puesto como objetivo a Lilita. Una es que su archienemiga Majdalani -virtual jefa de los espías y principal sospechosa de ese operativo- está empeñada en ganar el Guinness del ridículo, en que la echen y en superar las torpezas de Oscar "Soy yo, pelotudo" Parrilli, el anterior conductor de la AFI. La otra es que Lilita fue a Asunción a juntar fuerzas para invadir la Argentina e instituir un régimen teocrático.

A ver. Ya sabemos que Lilita es una ayatollah, una integrista de la moral, una denunciadora profesional y, por cierto, una candidata que está en campaña. También sabemos que los gobiernos, todos los gobiernos, incluido obviamente el de Macri, necesitan de funcionarios a los que se les pueda encargar tareas que nunca aceptarían un Federico Pinedo o una Gaby Michetti, por poner dos ejemplos. Para ciertas cosas hacen falta personajes que no le hacen asco a nada. Hasta Néstor y Cristina, tan puros y transparentes, tuvieron que taparse la nariz y recurrir a De Vido, Boudou, Aníbal Fernández, Josecito López, Milani, Stiuso... Macri viviría feliz y contento si Lilita hiciera como que Majdalani no existiera, si no cargara contra el presidente de la Corte, si no se despertara cada mañana pensando a qué corrupto va a desayunarse. Pero nada de eso ocurre. El problema del Gobierno es que Lilita por momentos se vuelve ingobernable, aunque, como dicen los que la conocen, "nunca pasa los límites". Y que Majdalani, desesperada, la hace perseguir por espías. Ya debería estar escuchándose el grito del DT Macri: "¡Marquen a los nuestros!" Tiene un consuelo. La SIDE de Cristina espiaba a la oposición. La de él, a los aliados.

Lo de Odebrecht es otro dolor de cabeza. En primer lugar, para el kirchnerismo, porque pronto se conocerá la lista de destinatarios de las coimas. Las dudas son si alguien no cobró y quién cobró más. La piñata fue de al menos 35 millones de dólares. También hay preocupación en el Gobierno, que se está manejando con cierta torpeza. Y, por supuesto, en la empresa. El único que sigue el caso con una enorme tranquilidad es el juez Tortuga Casanello, un tiempista extraordinario. Sospecho que antes de disponer el allanamiento del miércoles llamó a Odebrecht para disculparse y preguntar, de onda, si no era un mal momento. El tipo no será valiente, pero es muy cortés.

¿De quién aprenden los jueces brasileños que combaten la corrupción? De Moro. "Yo también demoro", se defiende Tortuga.

¿Qué otras novedades encontré a mi vuelta de las vacaciones? La más importante es que Boudou tendrá que enfrentar un juicio oral por la causa Ciccone. Fue el primer funcionario de la historia argentina en querer quedarse con la fábrica de billetes y también será el primer vicepresidente en ser juzgado por corrupción. Su defensa va a decir que intentaba adueñarse de la imprenta para no tener que estar buscando guita por otros lados. Lo esperan varios expedientes más, por tráfico de influencias, sobornos, adulteración de documentos, enriquecimiento ilícito y dádivas. Una monadita. Otra novedad. Se supo que D'Elía tiene una jubilación como docente de casi 80.000 pesos, lo cual desató un escándalo en las redes. En esto voy a discrepar de muchos. No me parece mal que cobre esa plata porque ha dedicado su vida a la formación de nuestros hijos. ¡Gracias, Lucho!

La última novedad es que por Cristina nos enteramos de que el país está en emergencia institucional, política, económica, laboral, social, educativa, energética y sanitaria. ¡Macri lo destruyó todo y no nos habíamos dado cuenta! La señora se hizo entrevistar anteanoche en C5N por cuatro periodistas kirchneristas que se peleaban para ver cuál hacía la pregunta más amable. Ganó Víctor Hugo Morales, por supuesto, que quiso saber qué iba a hacer para combatir la tristeza. "Qué divino", respondió ella, súper agradecida. Sobre las seis causas en las que está imputada (y en dos, procesada), con riesgo cierto de ir a parar a la cárcel, ni una palabra. Se ve que hay cosas más importantes que el buen nombre y honor.

Cristina está a las puertas de ser candidata. El sol de los fueros viene asomando.

LA NACION   Opinión

domingo, 23 de octubre de 2016

Cristina vació su patrimonio, cedió 13 valiosos inmuebles a sus hijos, por Nicolás Wiñazki

Desde que se agravó su situación judicial, Cristina vació su patrimonio

La fortuna de la ex presidenta
A partir del 16 de mayo, tres días después de que la procesaran por el dólar futuro, les cedió 13 valiosos inmuebles a sus hijos. Stolbizer la denunciará.

Cuando era Presidenta, y pontificaba sus verdades en actos difundidos por la cadena nacional de medios públicos y privados que se permitía usar como Jefa del Estado, Cristina Fernández se enojó con un hombre que había presentado ante la Justicia un amparo para poder saltear el corralito a la compra de moneda extranjera impuesto por su Gobierno. El hombre quería regalarle a sus nietos diez dólares, pero no podía comprarlos de modo legal. Lo trató de amarrete. Para ella, aquel obsequio era una cifra menor.
La abogada exitosa Cristina Fernández de Kirchner era entonces, en junio del 2012, una Presidenta millonaria. Tenía declarada una veintena de propiedades y millones de pesos en ahorros. Ya no es dueña de ese patrimonio.
El 13 de mayo pasado, la ex mandataria fue procesada por “administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública” en la causa conocida como “dólar futuro”, instruida por el juez Claudio Bonadio. El magistrado la procesó por esa trama y también le trabó un embargo por 15 millones de pesos.
El 16 de mayo, o sea, después de ser procesada en ese expediente, la ex Presidenta cedió al menos 13 de sus propiedades a sus hijos.
El artículo 149 del Código Penal tipifica maniobras de ese estilo como un posible delito: el de insolvencia fraudulenta.
Cristina habría realizado esas operaciones para evitar ser embargada en otros expedientes en los que está comprometida, como el caso Hotesur, en la que se la investiga por tráfico de influencias y lavado de dinero.
El Hotel Las Dunas, que los Kirchner le alquilaron a una empresa de Lázaro Báez (Opi Santa Cruz)
El Hotel Las Dunas, que los Kirchner le alquilaron a una empresa de Lázaro Báez (Opi Santa Cruz)
Los trámites sobre este desprendimiento súbito de la flamante abuela Fernández -el viernes nació su tercera nieta, Emilia, hija de su primogénito Máximo-, ocurrieron justo en los tiempos en los que la Justicia comenzó a acecharla.
Mañana, la diputada Margarita Stolbizer y su abogada Silvina Martínez, denunciante de la ex Presidenta en el caso Hotesur, le presentarán al fiscal del caso, Gerardo Pollicita, esta y otra información.
Stolbizer y Martínez explican su tesis así: “Destacamos en el informe la titularidad de los inmuebles, toda vez que a pesar de las investigaciones que se están llevando a cabo y inhibición de bienes dispuesta en la causa N° 5048/2016 sobre Cristina Kirchner, cedió sus bienes inmuebles a sus hijos y estos pueden desprenderse fácilmente de ellos, tornando así ilusoria cualquier pretensión de recupero de activos producto de actividades ilícitas”.
La enumeración de la denuncia que adelanta Clarín es un resumen de un informe más completo que llegará a manos de Pollicita.
Hotel Los Sauces, de la familia Kirchner. Tiene el mismo nombre que la empresa inmobiliaria, pero no es controlado por ella. Foto. Maxi Failla -
Hotel Los Sauces, de la familia Kirchner. Tiene el mismo nombre que la empresa inmobiliaria, pero no es controlado por ella. Foto. Maxi Failla -
Entre otros ejemplos, se mencionan los que vienen a continuación.
La casa que ella tenía en la localidad de Monte Aymond, Río Gallegos, Santa Cruz, fue adquirida junto a su esposo Néstor Kirchner en 1979, cuando el país era gobernado por el dictador Jorge Rafael Videla. Hace pocos meses pasó a estar nombre de su hijo Máximo.
Su departamento de la calle Juncal al 2100, en La Recoleta, Buenos Aires, comprado también bajo la dictadura de Videla, en 1980, a no está a su nombre. Fue cedido también a Máximo y a su hija Florencia.
Fernández de Kirchner le “regaló a sus hijos, además, dos de sus principales negocios hoteleros, paradójicamente investigados en el caso Hotesur. Uno es el Hotel Las Dunas (Fracción C1a, según la tipifación municipal) levantado frente al imponente Lago Argentino, en El Calafate. Lo mismo ocurrió con el hotel Boutique que su familia construyó en El Calafate, llamado Los Sauces para el comercio, y como Quinta 10 por la municipalidad. Como parte del mismo negocio, también la madre les entregó a sus hijos el otro sector de ese comercio turístico, hoy cerrado. Son más de 10 mil metros cuadrados identificados en la burocracia como “Quinta 178”.
Florencia y Máximo también son flamantes propietarios de otro departamento en Buenos Aires que pertenecía a su madre. Ella se los cedió en mayo pasado: este piso que está ubicado en la calle Uruguay al 1300, en La Recoleta. Néstor Kirchner lo había comprado en 1999.
Una casa de Orkeke al 400 en Río Gallegos, Santa Cruz, alquilada durante mucho tiempo al socio familiar, Lázaro Báez, también fue cedida por la ex Presidenta a sus hijos. Sus padres la habían comprado también cuando la Repúlica Argentina no eran tal: el 1 de junio de 1980.
Lo mismo pasó con la “Parcela 7 Manzana 192B de la misma ciudad, El Calafate: son 18.258 metros cuadrados, un terreno baldío valuado en varios millones de pesos. Está ubicado en el barrio de la ciudad santacruceña conocido como “Aeropuerto viejo”.
La ex Presidenta le “regaló” también a Máximo y Florencia otra gran propiedad en El Calafate. Es la fracción CLIX, o sea, 44.106 metros cuadrados ubicados en una zona urbanizada del nordeste de la ciudad. Tiene una vista privilegiada a las aguas azules y violetas del Lago Argentino, descubierto por Francisco “Perito” Moreno. Las tierras y las aguas que el “Perito” transitó para lograr aquella hazaña son hoy, en casi su totalidad, propiedad de la familia Báez.
La casa en la que Máximo Kirchner montó su inmobiliaria, ubicada en el número 496 de la calle de apellido ídem, era de Cristina Fernández. Ahora es de sus hijos.
Lo mismo pasó con un local que la ex Presidenta tenía en Chacabuco y Alcorta, Río Gallegos. Ese inmueble había sido comprado por el matrimonio K, gracias a sus esfuerzos como abogados, el 1 de junio de 1982. El dictador que aterraba a la ciudadanía ya no era Videla. Era Galtieri.
En 2006, bajo la Presidencia de Néstor Kirchner, su esposa compró un terreno en El Calafate a precio fiscal, 7,5 pesos el metro cuadrado. En 2008, la ex mandataria, sucesora de su marido, cedió por primera vez parte de ese predio. Fue a Lázaro Báez. La mitad que le pertenecía ahora es también de sus hijos.
Sus herederos son también los nuevos titulares de la casa en El Calafate que habita su madre, y en la que murió su padre. Es la Parcela 5, Manzana 42C v Parcela 5H Manzana 42C.
Todas las cesiones de propiedad descriptas en esta notadesarrollaron la misma dinámica, según Stolbizer y Martínez: aunque aparecen cedidos por Máximo y Florencia a la empresa familiar Los Sauces S.A, esa transferencia de dominio nunca se concretó. Eran de su madre. El cambio de dominio que sí se produjo fue el que en mayo pasado Cristina materializó a favor de sus hijos.
El escrito que mañana presentarán Stolbizer y Martínez ante la Justicia aporta también información sobre negocios cruzados que la familia K tenía con su socio Báez -hoy procesado con prisión por lavado de dinero debido a la causa “La Ruta del Dinero K”-, al que el fiscal Pollicita describió en dos dictámenes como el principal eslabón de una asociación ilícita “criminal” que los Kirchner montaron desde el Estado para vaciar las arcas públicas con negocios irregulares de obra pública. Cristina Fernández tiene fecha de indagatoria en esa causa.
Si ninguna argucia legal logra postergar esa declaración, la ex Presidenta deberá explicar por primera vez ante la Justicia sus negocios con Báez el 31 de octubre. Las autoridades judiciales podrían procesarla. Si dicen embargarla, se encontrarán que ya no tiene casi nada de lo que alguna vez tuvo.

sábado, 22 de octubre de 2016

Ampliaron la imputación contra Cristina Kirchner

Ampliaron la imputación contra Cristina Kirchner

Corrupción K

El fiscal Gerardo Pollicita analizó 15 contratos más que el gobierno kirchnerista otorgó a Lázaro Báez el último período.  Este conjunto de licitaciones con las que se favoreció al dueño de Austral Construcciones fueron denunciadas por "numerosas irregulares" y según confirmaron a Clarín fuentes judiciales, el fiscal junto a su par Ignacio Mahiques reitera que todo es parte de una "matriz de corrupción" destinada a favorecer al empresario K que ganó obras por $ 33.800 millones.
En el marco de la causa que investiga la presunta corrupción en la obra pública, la ex Presidenta deberá declarar el 31 de octubre, pese a haber solicitado la nulidad de su citación, el juez Julián Ercolini consideró que es justamente esa instancia en la que tiene "todas las posibilidades de defenderse y manifestar su desacuerdo" con la imputación. 
Enemigos íntimos. Lázaro Báez y Cristina Kirchner, saliendo del mausoleo de Néstor. El único vínculo que los unía. Además de los negocios.
Enemigos íntimos. Lázaro Báez y Cristina Kirchner, saliendo del mausoleo de Néstor. El único vínculo que los unía. Además de los negocios.
Los quince contratos denunciados por Vialidad Nacional y que analizaron los Fiscales, muestran entre otras irregularidades el mismo "certificado de capacidad de ejecución" que las empresas deben presentar cada vez que licitan una obra. Este conjunto de obras tuvieron un valor de $ 15.000 millones con un promedio de sobreprecio superior al 30 % cada uno de los convenios. 
Lázaro Báez no sólo presentó el mismo certificado para 15 contratos, sino que comprometió la misma maquinaria ya afectada a otras obras -en simultáneo- con cientos de kilómetros de distancia. "La capacidad de contratación anual de Austral se consumió al momento de adjudicarle la primera obra de este listado", señala la denuncia inicial de Vialidad que retomaron Pollicita y Mahiques. Sabiendo que no iba a poder realizarlas, el Gobierno le adjudicó 15 nuevos contratos.
Cristina, en su visita de principios de julio a Tribunales.
Cristina, en su visita de principios de julio a Tribunales.
Los fiscales señalaron en el nuevo escrito  que esta conducta "demuestra la existencia en los pasados años de una matriz de corrupción destinada a favorecer al empresario amigo de los ex presidentes en perjuicio de las arcas del Estado". Según los cálculos oficiales Báez recibió durante el kirchnerismo U$S 2.200 millones en contratos viales que en un 50 % no se concluyeron pero se cobraron con un promedio de sobreprecio del 65 %. 
Además señalaron en esta ampliación de la imputación, que se "desviaron fondos de otras áreas de Planificación Federal hacia Vialidad Nacional" para  "cubrir las erogaciones de las obras adjudicadas a las empresas de Lázaro Báez, el único contratista de obra pública vial al que no se le adeudaba nada al finalizar el mandato de Cristina Fernández de Kirchner", expresa el escrito. Vialidad denunció en esta misma línea, que se terminó financiando obras en caminos que no estaban bajo la órbita del organismo nacional.  
Austral Construcciones sin operar hace más de tres meses. Foto Emmanuel Fernández.
Austral Construcciones sin operar hace más de tres meses. Foto Emmanuel Fernández.
Los fiscales ya habían denunciado que en la causa que investiga un "plan sistemático" para el "apoderamiento de fondos públicos", hubo cuatro elementos centrales por los que pidieron la indagatoria de Cristina Kirchner: “la inserción del amigo presidencial en el negocio de la construcción vial (por Báez)”, la exportación de una “estructura provincial montada con gente de confianza a un nivel nacional” y la existencia de un redireccionamiento de la “obra pública hacia Santa Cruz”.
Todos estos puntos fueron rechazados en un extenso escrito por Cristina Kirchner, que además habló de "persecución" hacia su persona y de una causa "política" del "partido judicial". De todos modos, deberá declarar el 31 de octubre y por primera vez dar cuenta de los contratos que recibió su socio comercial y ex administrador de sus hoteles. 
En esta oportunidad además de los contratos de obra pública, analizaron e incorporaron otros vínculos comerciales de la ex Mandataria con Báez, como la permuta de un importante terreno en El Calafate de 78.000 metros cuadrados, la compra - venta de otros lotes ubicados en la misma localidad y la constitución de un fideicomiso para la construcción de un complejo de departamentos en Río Gallegos. 

domingo, 4 de septiembre de 2016

Cristina oscila entre el Congreso y la prisión, por Joaquín Morales Solá

Cristina oscila entre el Congreso y la prisión

por Joaquín Morales Solá







El destino de Cristina Kirchner parece oscilar entre el regreso a la política electoral o el ingreso en la prisión. La política (y la vida) suele tener un camino más enmarañado que una línea directa entre los días que corren y esos futuros posibles. En la provincia de Buenos Aires, el único lugar donde Cristina podría postularse a legisladora con cierto éxito, la esperan las eventuales candidaturas de dos mujeres fuertes, arquitectas en gran parte de su actual desdicha judicial: Elisa Carrió y Margarita Stolbizer. En la Justicia tropezó con dos jueces que están fuera de cualquier sospecha política: Julián Ercolini y Claudio Bonadio. Debe, para peor, enfrentar la investigación de tres fiscales implacables: Carlos Rívolo, Guillermo Marijuan y Gerardo Pollicita, que son quienes investigan y abastecen de pruebas a aquellos magistrados. Es probable que la ex presidenta termine presa. Ella lo sabe. La pregunta para la que nadie tiene respuesta (y ella menos que nadie) es cuándo sucederá esa decisión judicial. ¿Antes o después de una eventual candidatura suya a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires?

Fuentes seguras de la justicia federal aseguran que es inminente que el juez Ercolini llame a indagatoria a Cristina por la organización de un sistema de corrupción con la obra pública que convirtió en multimillonario a Lázaro Báez. Los fiscales Pollicita e Ignacio Mahiques pidieron esa indagatoria y la acusaron de los delitos de defraudación contra la administración pública y de negociaciones incompatibles con la función pública. La novedad consiste en que el juez coincidió con el reclamo de los fiscales para citar a indagatoria a Cristina. Ercolini, un magistrado con fama de honesto, cumple seguramente con el ritual de todos los jueces federales: jamás citan a indagatoria a importantes figuras públicas si antes no tienen el procesamiento escrito. "No se hace esa clase de citaciones para resolver después una falta de mérito", explican los expertos en jueces.

Ercolini tiene las causas más graves que pesan sobre Cristina: asociación ilícita, Hotesur y los arbitrarios dispendios de Vialidad Nacional. Estos dos últimos casos vinculan estrechamente a la ex presidenta con Báez. Bonadio la investigó y la procesó por la venta de dólar a futuro y estrecha el cerco ahora sobre ella en el caso de la empresa Los Sauces. Carrió y Stolbizer fueron las denunciantes de algunas de esas causas.

Otro juez que investiga al kirchnerismo, Sebastián Casanello, instruye la causa contra Lázaro Báez por lavado de dinero. Hay una disputa sorda entre ese magistrado y la única sala prestigiosa de la Cámara Federal (integrada por los jueces Irurzun, Cattani y Farah). Casanello sostiene que el lavado de dinero es un delito autónomo y que no es su tema, por ahora, hurgar en el delito precedente. La Cámara ya apeló al "sentido común" para señalar que la Justicia debe investigar cómo se generó el dinero que se lavó. Casanello replica que esa cuestión está en manos de Ercolini, que es quien, en efecto, está investigando cómo Báez se convirtió de monotributista que ganaba $ 3500 en 2003 a una de las principales fortunas del negocio de la construcción, 12 años después.

La conclusión de los fiscales Pollicita y Mahiques es que Báez recibió en esos años casi el 80% de la obra pública de Santa Cruz. En ese período, el feudo de los Kirchner recibió tantas obras públicas como ocho provincias juntas en el mismo lapso (La Pampa, Tucumán, Tierra del Fuego, Jujuy, San Luis, Catamarca, Neuquén y Misiones). Y tuvo un 11% más de presupuesto ejecutado en obras públicas que la provincia de Buenos Aires, el distrito más extenso y poblado del país.

Báez tenía, según la investigación en poder de Ercolini, un canal especial de pago preferencial. Le prorrogaban los contratos y nunca se verificaron los avances de sus obras. Tampoco fue sancionado por los incumplimientos. En síntesis, el patrimonio de Báez creció 12.127% entre 2002 y 2014. Entre 2008 y 2013, Báez pagó a los Kirchner US$ 4 millones y $ 12 millones a través del alquiler de habitaciones que no ocupaba en los hoteles de Hotesur. Clásico lavado.

Algo parecido sucede con la empresa Los Sauces, propiedad de la familia Kirchner y dueña de unos ocho edificios que eran alquilados por Báez y Cristóbal López, otro empresario muy cercano al antiguo régimen. La investigación realizada por el juez Bonadio y el fiscal Rívolo descubrió algunas anomalías que los dejó estupefactos. Por ejemplo, la casa de Río Gallegos en la que vive actualmente Cristina Kirchner, que está a nombre de Los Sauces, fue comprada en principio por el empresario inmobiliario Osvaldo Sanfelice, socio de Máximo Kirchner y sospechado de administrar varios negocios de la anterior familia presidencial. Sanfelice compró esa casa en $ 200 mil y se las vendió a los Kirchner, cuatro meses después, en US$ 250 mil. La vivienda aumentó su valor en un 500%, según el precio del dólar de esa época, en apenas 120 días. No hay nada más parecido al lavado.

Otra sorpresa fue cuando la empresa Los Sauces declaró que se habían perdido los libros contables de la firma. Una investigación del fiscal Rívolo los encontró en una oficina que ocupaba su presidenta, Romina Mercado, sobrina de Cristina, en una propiedad de Sanfelice. En esos libros contables aparecieron adelantos de dividendos a sus accionistas (Cristina y sus hijos), pero ninguno de esos movimientos contables se trasladaron a los movimientos bancarios de la empresa. Podría tratarse también de una maniobra para lavar dinero que provenía de otra parte.

Un sector de la Justicia quiere desplumar de los bienes mal habidos a Cristina. Ya la desplumaron de una porción importante de su inconmensurable fortuna. Ni ella, ni sus hijos, ni sus socios (Báez y sus hijos, sobre todo) tienen acceso a las cuentas en el exterior, según aseguran fuentes judiciales. Los bancos del exterior suelen congelar en el acto las cuentas de personas "políticamente expuestas". El dinero blanco de los Kirchner en la Argentina está inhabilitado por el juez Bonadio. El juez Casanello y el fiscal Marijuan embargaron propiedades en Santa Cruz por ciento de millones de dólares que estaban a nombre de Báez. Posiblemente, nunca las recuperarán. Todos suponen que Báez era un testaferro de los Kirchner. A Cristina sólo le queda el dinero en efectivo que podría ocultar, pero que no puede mostrar porque está bajo la lupa de jueces y fiscales. En un párrafo casi irónico, Bonadio habilitó hace poco a Cristina para cobrar su jubilación y la pensión de su marido por el "derecho a la alimentación" que no se le puede negar a nadie.

La prisión de una persona procesada por corrupción es posible sólo si hay riesgo de fuga o si está en condiciones de obstaculizar la investigación judicial. Los jueces percibieron que Cristina cumple religiosamente con sus obligaciones judiciales. Con mala cara y peores palabras, pero las cumple. Ercolini estaría dispuesto a enviar cuanto antes a juicio oral las corrupciones de Vialidad y Hotesur. El juicio podría condenarla a prisión, ¿terminará antes o después de las elecciones? La pregunta no tendría sentido si los fueros dejaran de proteger a los políticos por los delitos que estaban siendo investigados antes de que fueran candidatos. Esa protección, que cubre el pasado de los candidatos, es inexplicable. Los candidatos deberían renunciar a los fueros por presuntos delitos precedentes o la ley de fueros debería ser cambiada. Si eso sucediera, no habría contradicción entre los posible destinos de Cristina como candidata o como presa.

Cristina no es Dilma: ella fue derrotada, por Eduardo van der Kooy

Cristina no es Dilma: ella fue derrotada

 por Eduardo van der Kooy

Trama política

La insistencia con que Cristina Fernández pretende reflejarse en el espejo de Brasil resulta un síntoma consciente de su poder menguante. El papel de víctima de una persecución judicial empalidece entre la mirada de los argentinos. Alcanza para verificarlo con dos fotografías: aquella de abril cuando un mitin nutrido la acompañó en Comodoro Py al declarar ante el juez Claudio Bonadio por la causa del dólar a futuro; otra, de hace apenas dos semanas en Plaza de Mayo donde sólo un racimo de militantes realizó la marcha de la resistencia contra Mauricio Macri bajo el lema de “Cristina conducción”.
Aquel declive induce a la ex presidenta a forzar asociaciones con la crisis en Brasil, que acaba de derivar en la destitución de Dilma Rousseff del Planalto. También la lleva a imaginar a la región bajo el supuesto peligro de una conjura internacional. Sostuvo, a propósito, que “América Latina es un laboratorio de la extrema derecha”. Comparó su complicada situación judicial aquí con los motivos que provocaron la caída de la ex mandataria brasileña. Otro intento de construcción de un relato falaz.
No se avizora en la región ningún giro concertado a la derecha. En todo caso, parece insinuarse un retroceso de algunos gobiernos que se establecieron por más de una década en el poder. En Uruguay sigue gobernando el Frente Amplio con el segundo período alternado de Tabaré Vázquez. Tanto no se atisba allí una renovación de los partidos clásicos (el Colorado y el Blanco), que el ex presidente Julio María Sanguinetti anda con ganas de volver al ruedo. En Chile, el Palacio de la Moneda continúa en manos de la Concertación encabezada por Michelle Bachelet. Transita un ciclo de bajísima popularidad empujada por una desconfianza social con la política originada en casos de corrupción que, cotejados con los que sacuden Brasil o la Argentina, asemejan casi a simples picardías. En la nación trasandina, la derecha repite hasta ahora como oferta para noviembre del 2017 al ex presidente Sebastián Piñera. El oficialismo debate entre continuidad y renovación. En el primer caso asoma el socialista Ricardo Lagos, que terminó su mandato en el 2006 con índices de popularidad difíciles de ser empardados.
En Perú, asumió hace menos de dos meses el veterano liberal Pedro Kuczynski. Venció en la segunda vuelta a Keiko Fujimori, una de las hijas de Alberto, el ex mandatario que produjo en los 90 un autogolpe y permanece preso, condenado por crímenes. ¿Cuál sería, en ese caso, la sombra amenazante de la derecha a la que alude Cristina.
Evo Morales perdió ajustadamente en febrero el plebiscito con el cual aspiraba a eternizarse. Su situación económico-social estaría ahora comprometida por conflictos internos y la baja en los precios internacionales de la minería. Pero no hay huellas aún del surgimiento de una oposición sólida, de signo ideológico distinto, para los comicios del 2019. En Ecuador se votará en febrero que viene y tampoco hay señales de que pueda virar el proceso que inició hace una década Rafael Correa. La demostración palmaria sobre la inexistencia de los fantasmas que agita Cristina se ven en Venezuela: Nicolás Maduro retiene el poder en alianza con las Fuerzas Armadas en un país caotizado donde la oposición se muestra impotente, pese a sus multitudinarias manifestaciones callejeras, para forzar un referéndum revocatorio y convertirse en alternativa.
Tampoco Cristina podría asimilarse en ningún punto con el caso Dilma. La ex presidenta fue derrotada el año pasado en las urnas. Por impericia y soberbia dejó correr la candidatura de Daniel Scioli. El ex gobernador perdió en el balotaje con Mauricio Macri. Así de simple. Rousseff, en cambio, ganó la segunda vuelta en el 2014 contra Aecio Neves. Pero fue separada de su cargo la semana pasada luego de un juicio político acusada de falsear la contabilidad fiscal. No hubo en dicho trámite ningún cargo contra ella sobre corrupción, aunque el deterioro de su gobierno arrancó no bien comenzó a develarse el escándalo de Petrobras, la petrolera estatal. Un conducto de dinero negro ingeniado por el PT para financiar a todo el sistema político. Incluso a demasiados de los que promovieron el desplazamiento de Dilma.
Hay sospechas de que la ex mandataria de Brasil protegió esa maquinaria. Pero no existe todavía ninguna evidencia de que la haya usufructuado en beneficio personal. Todo lo contrario de aquello que aconteció en la época kirchnerista. El circuito de lavado de dinero inventado en torno a la obra pública, con Lázaro Báez y Cristóbal López como principales arietes, desembocó en el enriquecimiento de la familia Kirchner y sus socios. Al menos tres de las cuatro causas por corrupción en las que está complicada Cristina ( la ruta del dinero K, Hotesur y Los Sauces) exhiben una matriz similar. En las restantes tampoco recibe buenas noticias. La Cámara de Casación confirmó a los jueces de la Sala II de la Cámara Federal en la causa por la venta de dólares a futuro. Son los mismos que denegaron la recusación de la ex presidenta contra Bonadio. Este magistrado está evaluando además la reapertura de la denuncia del fiscal muerto, Alberto Nisman, contra la ex presidenta por encubrimiento terrorista a raíz de la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán por al atentado en la AMIA. Es con motivo de una apelación del fiscal Germán Moldes, que propone acusarla de “traición a la patria”.
Tan poco cala la invocación al presunto golpismo de la derecha que derrama Cristina, que el peronismo ha resuelto tomar su propio rumbo pensando en las legislativas del año que viene. La mayoría de los gobernadores se han puesto de acuerdo en una cosa: no podrán servir de paraguas para ninguna hipotética candidatura de la ex presidenta. Tampoco de ningún apellido Kirchner. Los peronistas saben que las elecciones de medio término suelen marcar la tendencia –la excepción sucedió en el 2009– para las presidenciales siguientes. Sobre todo por los resultados de Buenos Aires. Allí está instalado desde el 2013 el Frente Renovador. Cualquier ensayo de un acercamiento con Sergio Massa debe contar con la ausencia kirchnerista. Sobre todo, si junto al diputado se termina estacionando Margarita Stolbizer. Esa constituye una exigencia innegociable de la mujer.
La destitución de Dilma tampoco representa un asunto fácil de administrar para Macri. Lo ayuda en algo la victimización que exagera Cristina. Pero Brasil significa un engranaje político y económico crucial para la Argentina. Si el vecino gigante no se normaliza rápido, la recuperación de la economía de nuestro país podría quedar entre paréntesis. Y el macrismo desamparado. El Gobierno se manejó con cautela mientras se desarrolló el enjuiciamiento a la mandataria destituida. Aunque quedó claro que en ningún momento evitó a Michel Temer, ahora a cargo del Ejecutivo brasileño. El reconocimiento formal llegó cuando se cumplieron los requisitos constitucionales.
Ese marco constituye, sin embargo, la cáscara del conflicto. Habrá que observar cómo se acomoda Brasil después de su segundo sismo político desde la recuperación democrática. El anterior ocurrió en 1992 cuando Fernando Collor de Mello fue enjuiciado y cesado por corrupción. Nunca esas experiencias resultan saludables aunque estén envueltas de legalidad. Hace pocos días el ex canciller de Lula y ministro de Dilma, Celso Amorín, deslizó una reflexión: “Aquel juicio político terminó amalgamando a Brasil. Este juicio corre riesgo de dejar divisiones insalvables”.
El augurio quizás tenga relación con los argumentos blandidos para sentenciar a Dilma. Si fuera sólo por la falsificación de las estadísticas fiscales poquitos presidentes en la región –y quizás en el mundo– quedarían de pie. Las verdaderas razones subyacentes podrían acicatear esa inestabilidad. La crisis económica se combinó con la devastación que la corrupción ha hecho del sistema político brasileño. Ambas cosas abrieron una grieta enorme en la coalición oficialista que regenteó el PT. A Rousseff y a Lula todo se le tornó inmanejable.
Ni Macri ni Susana Malcorra, la canciller, dijeron una palabra pública sobre el desenlace. Un comunicado de la Cancillería apenas manifestó su respeto al “proceso institucional” y la esperanza renovada de “continuar trabajando con el Gobierno de Brasil”. Idéntica prudencia obtuvo el Presidente en la Cámara de Diputados. Allí se votó una declaración de “respeto a los principios democráticos” , con respaldo de Cambiemos y el Frente Renovador, que gambeteó la alusión al “golpe parlamentario” que propuso el kirchnerismo.
Macri debe observar qué hace y cómo lo hace Temer. El ex vice de Dilma gobernará con una alianza multipartidaria y tendrá que ampliar en la sociedad la legitimidad que le impuso el Congreso. No están previstas elecciones anticipadas. Pero esa posibilidad boya en la superficie. Todos los candidatos estarán habilitados para competir. Incluso Lula y la destituida Dilma. Una negociación del PMDB, de Fernando Henrique Cardoso, con el PT permitió dejar abierta esa puerta. El macrismo deberá moverse con cuidado.
Tal cualidad se le reconoce a Malcorra. La canciller puja por la secretaria general de la ONU, que en los votos se aleja. Sucede que la mujer, gane o pierda la batalla en Nueva York, pensaría a fin de año alejarse del Gobierno. Esa vacante dispara ahora mismo tensiones en Cambiemos.

sábado, 23 de julio de 2016

Cristina presa, por Jorge Lanata

Cristina presa

por Jorge Lanata

La columna de Lanata

Estamos tan acostumbrados a que el cumplimiento de la ley sea discrecional que, inocentes, preguntamos: “¿Cristina irá presa?” El periodismo le pregunta al Presidente. El Presidente no opina, dice, previsible, que la-Justicia-es-independiente y bla-bla-bla-bla.
Y la gente insiste: “¿Irá presa?” Graciela Ocaña y Diana Conti coinciden, desde las antípodas: “Irá presa”.
Felipe Solá disiente: “Yo no creo, pero sería una pésima noticia para el país. Y no soy cristinista, pienso en la Argentina”, dice Felipe Sola, no cristinista, antes cafierista, menemista, compañero de Ruckauf, duhaldista, diputado K, ex K, ahora massista. “Hay una especie de cacería”, agrega.
Lo que nos preguntamos, no tan en el fondo, es si se debe cumplir la ley: nadie se pregunta si es inocente o culpable, sino si debe ir presa. La oportunidad, la conveniencia de tal estado de privación de la libertad. ¿Le conviene al gobierno Cristina presa? ¿Le conviene a Cristina? Quizás encantada con ponerse el disfraz de Juana de Arco (qué mejor capítulo para la Mentira Setentista que Santa Cristina, sacrificada por los oligarcas en la hoguera. Exterior noche: el pueblo con velas alrededor de la cárcel de Ezeiza, reportero gráfico que saca, en blanco y negro, a una niña que rompe en llanto mientras sostiene un cartel que exige la libertad de la Santa. Crédito del INCAA para la segunda parte de la saga del Topo Devoto que bien podría llamarse “El sacrificio”, si Tarkovski no lo hubiera plagiado).
Cuando nos preguntamos si Cristina irá presa nos preguntamos si se debe cumplir la ley. Y está bien que lo formulemos así: lo normal con la ley es que no se cumpla, o que esté sujeta a una ley mayor, la del más fuerte. La pregunta es normal: ¿por qué los mismos jueces que ignoraron durante una década a la ley, ahora deberían cumplirla? Este es el país del corralito, donde los bancos le robaron a los ciudadanos; el de las amnistías y las excepciones, el de los blanqueos. El país en el que los conventos no dependen de la Iglesia y las monjas se visten en casas de cotillón. “Sería pésimo para el país”, sentencia Solá. Para el país es obviamente mucho mejor que los ex secretarios de Estado carguen bolsos con millones, o la ex presidente oculte bienes en cajas de seguridad de su hija. Y es en este país donde, cándidos, esperamos sentados la llegada de inversiones extranjeras. En la ciudad donde cinco personas tomadas de la mano como muñequitos de papel pueden cortar a diario la avenida 9 de Julio. Aquí es un argumento político el “derecho al fútbol”, y frente al robo se actúa por comparación.
Doscientas lucas de Gabriela Michetti perdidas en un robo es igual a cinco millones de dólares de “la Nena” tratando de ocultar el patrimonio familiar blanco de un embargo judicial. El mismo país que tiene en negro, en el exterior, veinte veces más recursos que los que sale a pedir prestado a los demás. Nosotros no confiamos, ellos deben hacerlo. Macri es culpable por ser millonario, Cristina es inocente por ser millonaria. ¿Y por qué entonces, en Disneylandia, es importante que Cristina vaya presa? Por el valor simbólico que tendría para empezar a volver a la normalidad, por lo importante que sería para nuestros hijos que a los buenos les vaya bien y a los malos, mal. Perdón por la obviedad. Pero en la Argentina, la obviedad es revolucionaria. Si Cristina va presa, si se cumple la ley con ella, significaría que, por consecuencia, también se cumpliría la ley con los demás y más abajo. Esta es, quizá, la única opción que hoy permitiría, realmente, cambiar la historia. Si se hiciera justicia, Argentina tendría una lejana –tampoco certera, hay mucho trabajo por hacer– posibilidad de cambiar. El segundo semestre ya llegó, y no cambió demasiado, y aunque el optimista del Presidente tuviera asidero, aunque llegaran algunas inversiones y en efecto el año que viene se estuviera un poco mejor y el otro un poco más, nada de eso recompondría las enfermedades del alma del país. A lo sumo un poco el bolsillo, que nunca fue aquí un bien durable. Hace falta que sintamos que vivir aquí vale la pena, que también lo vale trabajar más y ser mejores, y que eso tendrá una recompensa justa. Quiero decir: empezar a ser menos cínicos. Sólo la justicia podría devolvernos eso. Por eso Cristina tiene que ir presa.

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