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miércoles, 23 de agosto de 2017

Los Vaca Narvaja ¿Gérmen de Terrorismo en el Sur?

Los Vaca Narvaja ¿Germen de Terrorismo en el Sur?

Por Yayo Rossi


Los Vaca Narvaja están afincados 
en Bariloche.

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Maria Emilia Soria junto a CFK
Toda esta Lacra le esta haciendo la Campaña a la actual Diputada, María Emilia Soria (hija del Gobernador Carlos Soria, aquél que murió asesinado por su esposa), primera candidata a la reelección por el FpV, y a Ramón Chioconni, actual concejal de la ciudad de Bariloche, que va segundo en la lista. 

Resulta que Chiocconi, ya hizo público, que de ganar en octubre, le dejaría el cargo a la madre de Camilo Vaca Narvaja, si, Camilo, el que tiene familiares montoneros, primo del actual "desaparecido" Maldonado, ex marido de Florencia Kirchner y presunto jefe de una banda terrorista/narco, que con el nombre RAM, e invocando la causa Mapuche, asuelan desde hace años con violencia y narcotráfico, vastos territorios de Chubut y Neuquen, y varias ciudades importantes del sur, como Bariloche y General Roca.

Casualmente la justicia está investigando al banco Credicoop, sucursal Bariloche, por varios depósitos transferidos desde el exterior, precisamente desde Venezuela, Inglaterra (donde reside uno de los líderes del grupo RAM) e Iran, con destino a integrantes de RAM.

“Mi vieja, el 19 de julio de 1979 entrando a Managua, Nicaragua, junto con las columnas guerrilleras del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)”.

María Josefa Fleming, se llama la madre de Camilo, conocida en los ‘70 como “La Gringa”, vestida con ropa verde oliva, de fajina militar, y fusil al hombro. 

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Cuando a Camilo de chico le preguntaban si era hijo del jefe montonero, el respondía con orgullo :

-"Si, y mi vieja tambien era montonera".

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Fernando Vaca Narvaja es un miembro fundador de Montoneros, y fué uno de sus jefes en la década del 70, y uno de los que presuntamente participaron en la decisión de asesinar tanto a Aramburu, como a Rucci. Estuvo preso, y en 1972 fué uno de los que se escapó de la cárcel de Rawson, en lo que se llamó la "masacre de Trelew", donde fueron fusilados, los que fracasaron en la huída, y se sospecha que Vaca Narvaja fué el "entregador", y por eso pudo huir a Chile.


Hace años se radicó, junto a su mujer y sus tres hijos en el sur, habiendo sido "Presidente del Tren Patagónico" de Rio Negro, En ese organismo, fue denunciado por maltrato hacia los empleados, abuso de autoridad y perseguir a trabajadores por su filiación partidaria. Asimismo se desempeñó como Ministro de Obras Públicas de Río Negro, designado por Alberto Weretilneck.
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Bariloche, lamentablemente, está sufriendo el flagelo del NARCOTRÁFICO, que lleva inseguridad y muerte a la zona, cada fin de semana muere algún joven, por causa de la droga, o "ajuste de cuentas" por el narco...
Soria y Chioconni hacen campaña en todos los barrios "Altos de Bariloche" donde esta la mayor pobreza, donde circula la droga como caramelos, y donde ahora sospechamos que se incuba el "nuevo terrorismo".

Acá abajo va información que tomé de una cuenta patagónica de twitter: @Sr_Patagon
Es un resumen del caso "Maldonado", donde se pueden encontrar indicios de terrorismo.



sábado, 8 de octubre de 2016

La ley de la selva, por Jorge Lanata

La ley de la selva

por Jorge Lanata











Enviar gendarmes a Rosario o Buenos Aires es idéntico a tomar deuda externa para pagar salarios en las provincias o mayor déficit en la Nación: mantiene intacta la enfermedad y -quizá- alivia un poco la fiebre.

Un repaso superficial de las cifras de robo, drogas, inseguridad, e ineficiencia judicial y policial es más que suficiente para entender que plantear soluciones parciales a un problema global es inútil.
El narcotráfico corrompe verticalmente todos los organismos que lo controlan, la inseguridad está íntimamente vinculada con la parcialidad política de la justicia, el sistema de puertas giratorias, y la complicidad de los sistemas de control en el establecimiento de zonas liberadas.
Si nos despertáramos mañana con un gendarme por cada cuadra de la Argentina el problema no sería distinto: la Gendarmería se corrompería del todo y las fronteras dejarían de ser un colador para transformarse en una alfombra roja.
Un solo dato alcanza para demostrar la indolencia -¿incapacidad? ¿estupidez? ¿complicidad?- policial y judicial: en Argentina hay 100.000 prófugos. Cien mil prófugos.
De ese total, 25.000 son prófugos con condena. Mil prófugos puede ser una cifra normal, diez mil una mala gestión, pero cien mil -una cancha y media de River llena de prófugos- muestra el último grado de la decadencia.
Se denuncian 85 delitos por hora, de los cuales treinta son robos.
Las cifras oficiales indican dos millones de armas en la población. Las reales precisan nueve millones, una cada cuatro habitantes.
Hay unos sesenta mil presos en el país, de los cuales 33 mil están en la provincia de Buenos Aires y unos dos mil quinientos en comisarías -algo irregular, que se supera porque los presos pagan a los comisarios para estar allí.
Según el Barómetro del Narcotráfico y las Adicciones en Argentina se observó en 2016 un incremento del 50% de venta de drogas a nivel barrial. “El nivel -dice el informe- experimenta un incremento abrupto entre los años 2010 y 2011 para luego seguir una senda ascendente progresiva”.
Tomando el período entre 2010 y 2014 el Barómetro señala que los incrementos más intensos tuvieron lugar en la Patagonia 87%, NEA 85% y AMBA 35%. “El incremento en el registro de venta de drogas en el barrio se produce haya o no presencia policial. Se observa que en algunas regiones urbanas el incremento es proporcionalmente mayor en las zonas que tienen presencia policial. En AMBA el registro de venta de drogas se incrementa un 43% en barrios con presencia policial y un 34% en barrios sin presencia policial, algo similar ocurre en la región pampeana”.
Eso sucede abajo, en la Argentina de las cocinas, de la marihuana envuelta en celofán. Arriba, en el mundo del dinero que la droga produce no sucede nada. En “Criminalización del lavado de activos” Juan Félix Marteau, Coordinador Nacional para el Combate del Lavado de Activos y la Financiación del Terrorismo, reseña cuántas condenas por lavado hubo en Argentina durante los últimos quince años en los que el país ingreso al GAFI: siete.
De esas siete, sólo en tres se identificó el famoso “delito precedente”. Hubo, en quince años, 17 condenados a prisión, pero sólo ocho debieron cumplirla de manera efectiva. Ninguna de las causas se originó por un reporte de operación sospechosa analizado por la Unidad de Información Financiera.
Si el sistema estuviera diseñado para que nada funcione, habría que contratar al que lo hizo: es perfecto.
Todos los puntos se vinculan o mantienen la relación entre causa y consecuencia. El resultado es que, azarosamente, puede conseguirse algo de justicia que de todos modos no sirve porque terminan en un laboratorio de monstruos denominado sistema penitenciario. Los jueces, mientras tanto, firman “será justicia” sin que les tiemble el pulso.
Cada miembro de la cadena, el victimario, el policía, el fiscal, el juez actúan un rol que saben impostado, todos hacen como sí.
El muerto, la víctima, no participa.
Arreglar este entuerto parece imposible, y tal vez lo sea. Pero ¿qué otra cosa podría proponerse el gobierno que sea sino arreglarlo? ¿Cómo podemos seguir viviendo así?
¿Cambiar la policía? Sí, cambiar la policía, condenar a los corruptos, capacitar a los demás, tarde lo que tarde.
¿Cambiar la Justicia? Sí, cambiar la justicia, sacar a los jueces y fiscales que anteponen su ideología a la propia ley, destituir a los venales y a sus padrinos políticos, con independencia de los compromisos que tenga el partido que gobierne o el que se oponga. Hace falta liderazgo político y coraje y tiempo.
Lo otro es esto, lo que tenemos: la selva; estamos perdidos en ella, y buscando la salida podemos perder la vida.

sábado, 17 de septiembre de 2016

¿Por qué Rosario sangra?, por Jorge Lanata

¿Por qué Rosario sangra?

por Jorge Lanata


“Dejen de inventar, se sigue denostando a Rosario y Santa Fe”. “Se nos acusa de muchas cosas a los santafesinos, en particular a los rosarinos”.
La reacción del ex gobernador Antonio Bonfatti a la última edición de Periodismo para Todos no fue muy distinta a la del kirchnerismo cuando estaba en el poder: el programa no habló de “Rosario y Santa Fe”, ni de “los rosarinos”, sino de personas y gestiones puntuales.
Los políticos no son el Estado que administran. Bonfatti no es Rosario o Santa Fe, y tampoco es “los rosarinos”. Transformar las denuncias en una discusión nacionalista no es nuevo: ya la dictadura hablaba de la campaña anti Argentina, o Cristina se veía a si misma como representación de la Nación o el Pueblo.
Quien ataca a Rosario y Santa Fe es el narcotráfico o las políticas ineficientes del gobierno local, no el periodismo que lo cuenta.
La instalación del narcotráfico en la provincia de Santa Fe cuenta con un elemento adicional: sucede durante las distintas reelecciones del socialismo y es ahí donde el estereotipo hace corto circuito: ¿cómo los socialistas con los narcos? Es imposible.
Habría que observar que el narcotráfico no ha distinguido nunca entre derecha e izquierda a la hora de hacer negocios (los ejemplos de la FARC en Colombia y el propio gobierno en Cuba sobran) y convenir, a la vez, que es imposible la venta de drogas sin una complicidad vertical de todas las autoridades (las fuerzas de seguridad, los políticos, los organismos de control).
Nadie está planteando esta historia como fruto de una complicidad global: el narcotráfico no se instaló con ayuda del socialismo sino, probablemente, de algunos dirigentes partidarios de mayor y menor entidad, con gran parte de la policía y con la indolencia o complicidad de parte del sistema judicial.
En su descargo Bonfatti afirmó que entrevistamos a su abogado y que luego la nota fue censurada: es mentira. Luciana Geuna mantuvo con Héctor Superti una conversación telefónica en off pedido por él, el domingo pasado a la mañana. Nunca se grabó ninguna entrevista.
Bonfatti miente en este punto, lo que me permite preguntarme si lo hará también en otros.
Lo que queda en esta historia son un montón de preguntas sin respuestas. Habiendo sufrido uno de los atentados más importantes durante la democracia, Bonfatti retiró, un mes antes de dejar la gobernación, la querella contra Pimpi Sandoval, el acusado de disparar contra su casa, nunca fue personalmente a declarar sino que lo hizo por escrito y nunca respondió pregunta alguna. Un mes más tarde Sandoval aceptó su culpabilidad durante un juicio abreviado y quedó libre.
El denominado Caso Medina es, también, un enjambre de preguntas: hace tres años que ni avanza ni cierra una causa en la justicia federal por los vínculos políticos de Medina con el gobierno de Bonfatti. Luis Medina, alias El Gringo, para la PSA “El Hombre Marlboro”, para la policía de Santa Fe “El señor de los anillos”, cayó preso en 1999 a los 28 años como miembro de una banda narco, acusado de tráfico y falsificación de monedas. Cayó luego preso varias veces pero nada evitó que las autoridades locales le habilitaran en Rosario la disco Esperanto. Medina y su novia terminaron acribillados a balazos. El celular de su novia desapareció durante el procedimiento; el suegro de Medina fue asesinado en un carrito de comidas días antes de declarar como testigo, y al cadáver le cortaron una oreja. El policía que estuvo a cargo del operativo la noche de la muerte de Medina fue asesinado en un asalto dudoso; una casa en Pilar donde vivía Medina fue allanada en circunstancias confusas. La causa estuvo un día y medio sin juez a cargo, ya que la jueza de turno no respondía los llamados y alegó luego tener el celular apagado. Cuando finalmente asumió la jueza Alejandra Rodenas se enteró que los objetos personales de Medina estaban en una división informática del Poder Ejecutivo. A medianoche del asesinato -luego de que la policía allanara la habitación de Medina en el Citycenter, precintara una netbook y la llevara a la Jefatura- aparecieron en el lugar Javier Echaniz y Martin Degrati, Secretario y Sub de Tecnologías para la Gestión de la provincia de Santa Fe y, afirmando tener una orden judicial que nunca fue librada -ellos dirían más tarde que era oral, algo que en Tribunales desmienten- se llevaron la computadora. Echaniz -que en 2015 fue despedido por contar mal los votos del escrutinio de las PASO provinciales- es hoy mano derecha de Bonfatti en la Cámara de Diputados y Degrati fue ascendido a Secretario. Nunca pudo peritarse si la computadora fue comprometida.
-Un día vino mi hijo a mi casa y me dijo: “Mamá vos sabes que si yo pongo plata con tres o cuatro amigos ayudamos a un político que quiere ser gobernador”, declaró la madre de Medina ante la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados provincial.
-La noche de inauguración de Esperanto estaba toda la crema narcosocialista -agregó.
Alcanza para preguntarnos porqué Rosario sangra.

domingo, 21 de febrero de 2016

Cayó un funcionario del kirchnerismo de Formosa con 60 kilogramos de cocaína

Cayó un funcionario de Formosa con 60 kilogramos de cocaína

Narcotráfico
Es asesor del Ministerio de Economía formoseño. Lo detuvieron junto a su hijo y la novia de éste, tras sufrir un accidente vehicular.


El Ministerio de Seguridad de la Nación informó anoche que la Policía Federal detuvo en Clorinda a un funcionario público de la provincia de Formosa con 60 kilogramos de cocaína ocultos en una camioneta.
El Ministerio dijo que encontró la droga luego de que el funcionario formoseño volcó una camioneta Toyota Hilux ayer en Monte Lindo, Formosa.
“En horas de la tarde, la Policía Federal se dirigía a Clorinda, a realizar un operativo en la ciudad formoseña cuando, a la altura de Monte Lindo, encontró una camioneta volcada al costado del camino”, informó el comunicado oficial.
El Ministerio de Seguridad amplió que los efectivos se detuvieron a socorrer a los tres individuos que se encontraban dentro de la camioneta, y durante el operativo, encontraron unos 50 paquetes denominados “panes” de cocaína, con un peso total aproximado a los 60 kilogramos, que estaban camuflados en la caja del vehículo.
El conductor del vehículo accidentado se identificó como Pedro Ramón Bareiro, asesor del Ministerio de Economía formoseño, quien viajaba junto a su hijo Favio Alejandro Bareiro, de 31 años, y la novia de éste, Emiliana Cáceres, de la misma edad. 
“La Toyota Hilux se encuentra registrada a nombre de la Dirección de Compras y Suministros del Ministerio de Economía, Hacienda y Finanzas de Formosa”, amplió la cartera de Seguridad de la Nación. 
Según el comunicado de prensa, “tras reconocer que era funcionario público de la provincia”, el hombre y su hijo fueron trasladados a un hospital por las heridas recibidas en el accidente, mientras que Cáceres, que resultó ilesa, quedó bajo detención policial.
Bareiro fue candidato a concejal por el Frente para la Victoria en las últimas elecciones. La provincia se encuentra gobernada por Gildo Insfrán, en el poder desde 1995. Interviene en la causa el Juzgado Federal de Formosa. 

domingo, 31 de enero de 2016

Son todos "narco" y de los malos..El abogado de Corradi aportó fondos a la campaña de Aníbal

El abogado de Corradi aportó fondos a la campaña de Aníbal

La causa Efedrina.Es Juan José Ribelli. Puso plata en una cena de recaudación de Aníbal Fernández y Daniel Scioli.

El ex comisario Juan José “El Lobo” Ribelli, ex preso por la causa AMIA, hoy abogado de Ibar Esteban Pérez Corradi, acusado de ser el autor ideológico del Triple Crimen de General Rodríguez, vinculado con el tráfico de efedrina, fue aportante financiero de la campaña electoral del precandidato a la gobernación bonaerense, Aníbal Fernández. 
Así figura en los papeles de la recaudación del Frente para la Victoria. Los postulantes eran Daniel Scioli para ocupar la Presidencia, y Fernández para Gobernador, quien enfrentó y le ganó a su rival en esa interna, Julián Domínguez.
Ribelli aportó 20 mil pesos para esa campaña. Ribelli aparece en esos papeles del PJ con su apellido mal escrito, seguramente por un error involuntario. Figura como “Juan José Rivelli”. Pero su número de documento está inscripto de modo correcto. Ribelli puso los 20 mil pesos para los gastos K el 15 de julio del 2015. No es algo que él haya podido ocultar. 
El ex comisario bonaerense, quien estudió derecho en la cárcel, admitió públicamente que realizó ese aporte de dinero para la última campaña electoral K.
Lo hizo durante el juicio oral por posibles encubrimientos realizados durante la investigación de la causa AMIA. Ribelli es querellante en ese proceso del ex juez Juan José Galeano.
Ante una pregunta de la defensa, Ribelli confirmó que “asistí a una cena en Costa Salguero, una cena del candidato a Presidente Scioli”.
Después de que su abogado intentó frenar el avance de las preguntas en ese sentido, Ribelli profundizó sus dichos al respecto.
Dijo sobre la cena de Costa Salguero, cuyo cubierto por persona costaba 10 mil pesos, “estaba destinada por el candidato a presidente Scioli…”, y agregó, como para minimizar un hecho que en teoría no debería tener nada de malo, que a ese tipo de comidas “concurren, digamos, 3 mil, 5 mil, no sé qué cantidad de empresarios”.
Ribelli aclaró también que “no lo conozco al señor Daniel Scioli ni en persona ni he tenido diálogo ni tengo relación con el mismo”.
En esa cena en Costa Salguero, realizada el 16 de julio del 2015, Scioli sentó en su mesa al precandidato Aníbal Fernández, y no a Julián Domínguez. Ribelli evitó hablar del ex jefe de Gabinete en los tribunales. Es un dirigente al que conoce hace muchos años.
El ex comisaro fue jefe de la Brigada de Investigaciones de Quilmes, el distrito en el que Fernández fue intendente, y donde aun intenta ser el líder territorial del PJ.
En el juicio por el Triple Crimen de General Rodríguez, un testigo relató cómo Martín Lanatta y Ribelli se conocían. Pérez Corradi está prófugo de la Justicia desde hace más de 47 meses, acusado de ser el autor ideológico de las narco-muertes del Triple Crimen de General Rodríguez.
Entre los tres muertos que aparecieron en una zanja de ese distrito bonaerense se encontraba un hombre con el que él hizo negocios, Sebastián Forza, también involucrado con el caso de la efedrina, y con Martín Lanatta. Éste último y Pérez Corradi fueron socios.
Lanatta denunció a Fernández ante la Justicia el año pasado, a quien acusa de haber liderado en un “red ilegal” de tráfico de drogas y armas. Forza fue aportante económico de la campaña presidencial de Cristina Kirchner en el 2007.
Fernández estuvo a cargo de las fuerzas de Seguridad de la Nación desde 2003 hasta 2011, al menos en los papeles. Fernández fue jefe de Gabinete en el último año de poder de Cristina Kirchner. Pérez Corradi estuvo prófugo durante ese tiempo.
La legisladora Graciela Ocaña denunció ante la Justicia que el ex secretario de Seguridad K, Sergio Berni, ocultó información sobre el paradero de Pérez Corradi en el exterior. Berni lo niega. El abogado en la causa AMIA de Ribelli fue el defensor de mayor confianza que tiene hoy Fernández. Se llama Gustavo Frasquet. Durante diez años fue abogado, también, de Martín Lanatta.

domingo, 3 de enero de 2016

Los vínculos de Aníbal Fernández con el detenido por la fuga por Nicolás Wiñazki


Los vínculos de Aníbal Fernández con el detenido por la fuga

La búsqueda de los culpables del Triple Crimen.El ex jefe de Gabinete conoce a Marcelo “El Faraón” Melnyk, el hombre que protegió a los Lanatta y a Schillaci. Los presentó un ex jefe de la barra brava del club Quilmes.

Él lo niega, así como negó con su énfasis tan particular, en público y siendo funcionario, la existencia de la inflación o la inseguridad.
Aunque diga lo contrario, Aníbal Fernández, ex candidato a gobernador de Buenos Aires en la peor elección que el PJ hizo en ese distrito en cuarenta años, sí conoce al único detenido por la fuga de los presos del caso efedrina, Marcelo Melnyk: se trata del empresario gastronómico que le confesó a la Justicia que había alojado en su quinta de Florencio Varela a los prófugos más buscados del país, los hermanos Martín y Cristian Lanatta; y Víctor Schillaci. Ese trío escapó hace una semana de la cárcel de General Alvear: están condenados a cadena perpetua, acusados de haber sido parte del grupo que cometió el Triple Crimen de General Rodríguez, en el que murieron los narco-farmacéuticos Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina.
Tras ser detenido por la policía bonaerense, Melnyk confesó que había alojado en su quinta de Florencio Varela a los tres asesinos, a quienes visitaba en la cárcel. Fernández y la efedrina, otra vez vinculados. Él sigue afirmando que no tiene nada que ver con esa historia: dice ser víctima de un complot armado por la oposición, pero también por sus supuestos aliados K, y por el periodismo.
Martín Lanatta había denunciado, pasada la mitad del año pasado, que Aníbal Fernández fue su jefe mientras trabajó en una red de tráfico ilegal de efedrina y armas: lo acusó primero en televisión, y después lo ratificó tres veces ante la Justicia.
Ayer circulo por los medios una foto en la que Fernández supuestamente sonreía junto a Melnyk, empresario pizzero de éxito vertiginoso. Durante la tarde, cuando crecía el escándalo, el ex jefe de Gabinete dijo por Twitter que no sabía sí la persona que tomaba del brazo en un acto político era el llamado “Faraón”, apodado así debido a que es el nombre de una pizzería que tiene en Quilmes. Fernández dijo que no conocía a su militante sonriente porque se ha sacado “cientos de miles de fotos” con gente a la que no le pregunta por sus “antecedentes”. Le intentó responder así al ministro de Seguridad de Buenos Aires, Cristian Ritondo, quien lo vinculó al caso efedrina y sus novedades (ver aparte).
Clarín está en condiciones de informar que el ex jefe de Gabinete no solo conoce a los fugados, sino que también tuvo trato durante años con quien los ayudó en su escape de la cárcel, Melnyk. Lo conoció por el trato que mantiene con diversas personas que sobreviven en sus dominios políticos siempre al borde o por fuera de las leyes.
De acuerdo al relato de fuentes que trabajaron cerca de Fernández -y también de la familia Mussi, que empleó para la política a los hermanos Schilaci-, el vínculo entre el ex jefe de Gabinete y Melnyk nació cuando los presentó, en 2007, uno de los jefes de la barra brava del club Quilmes, Osvaldo “Dedo” Becerra. “Dedo”, quien pasó de barra brava a regente de varias parrillas por esa zona del conurbano bonaerense, conocía al joven Melnyk porque uno de sus locales de comida estaba ubicado frente a la pizzería “El Faraón”, con la que Melnyk habría generado una fortuna rápida y considerable, según el relato de vecinos, clientes y fuentes también de la política.
“Yo te banco la campaña en el club, en Quilmes”, entusiasmó Melnyk a Fernández, en su primer encuentro, reconstruyó este diario en base a testigos de la escena. Melnyk habría cumplido con aquella promesa.
Desde entonces, además, este empresario, apodado por el nombre de su pizzería como “El Faraón”, entró en contacto con otros hombres ligados a la barra de Quilmes, como los Lanatta, y también con quien parece ser el personaje que sonríe junto a él en la foto que circuló ayer, apodado “El Árabe”, dueño de un lavadero de autos en el que “El Faraón” se mueve como si también fuera su propietario.
Conocedores de la trama de la efedrina y de la política de Quilmes se arriesgan a afirmar que Melnyk también trató con un personaje clave de la trama, prófugo de la Justicia desde hace 40 meses, Ibar Pérez Corradi, señalado como otro de los líderes de las redes del tráfico ilegal de los precursores químicos, como la efedrina, que se habría impulsado desde el poder K.
Con los años, Melnyk incluso se hizo amigo y realizó trabajos políticos para el jefe territorial de La Cámpora de Quilmes, Diego Méndez, nombrado por Fernández en la sede local del ANSES.
Fue el también quilmeño Martín Lanatta, uno de los fugados de General Alvear, el que a finales del 2015 denunció en televisión, y después en la Justicia, que él mismo había trabajado para un entramado de tráfico de efedrina, y de armas, coordinado por Fernández. Fue en esas aventuras ilegales en las que profundizó su amistad y los favores mutuos con Melnyk, quien debió asistirlo en su alocado pero aun eficaz escape de la cárcel. Fernández niega todo lo que se acaba de contar. Lo hace con el mismo énfasis, y la supuesta seguridad, con la que afirmó como Jefe de Gabinete, hace pocos meses, que en Alemania viven menos pobres que en la Argentina.

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