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domingo, 11 de septiembre de 2016

Macri y Massa, en medio de un debate crucial, por Joaquín Morales Solá

Macri y Massa, en medio de un debate crucial

por Joaquín Morales Solá
Joaquín Morales Solá

Sergio Massa le ha hecho un favor a la política argentina. Su promesa inicial de "prohibir las importaciones", atenuada luego en la redacción de un proyecto de ley, permite abrir un debate crucial que el país se debía. La Argentina es la nación con la economía más protegida del hemisferio occidental. ¿Debe seguir siéndolo? Primero hay que formular otras preguntas: ¿existe ahora, acaso, un masivo desembarco de importaciones comparable a lo que sucedió en los años 90, tal como lo describe Massa? ¿Cómo conciliar un país con una dirigencia mayoritariamente aislacionista y el proyecto unánime de hacer un "país exportador"? ¿En qué medida el aislacionismo económico afecta a la sociedad en general y a los trabajadores en particular?

Es cierto que hay en el mundo corrientes sociales que repudian el aperturismo y la globalización. Sobre esas mareas llegaron a la cima de la política, por ejemplo, Donald Trump y los partidos xenófobos de Europa.

La diferencia con la Argentina es que esos dirigentes extranjeros pertenecen a países con economías muy abiertas y que también ellos expresan el antisistema político. Aquí, donde el proteccionismo ya existe, es gran parte del propio sistema el que se refugia en el aislacionismo. Una realidad comprobable es que los resultados del aperturismo y la globalización son excelentes en muchos aspectos de la vida económica, pero producen, al mismo tiempo, insatisfacción en algunos sectores sociales.

Massa es un exponente destacado del sistema argentino, como Mauricio Macri representa, de alguna manera, el antisistema. Tanto el peronismo como el radicalismo han sido históricamente partidos proteccionistas, con la excepción de los años menemistas que los peronistas aceptaron sólo por su rating electoral. En esa corriente se inscriben también muchos empresarios (salvo los competitivos) y casi todos los sindicatos. Partidos históricos, empresarios y sindicatos son, en cualquier lado, la personificación del sistema. El Presidente debe nadar, incluso, contra su propia biografía, porque su padre fue una expresión cabal del empresariado proteccionista.

Una característica del debate es su antigüedad intelectual. El proteccionismo o la apertura se discutían con argumentos racionales hace cincuenta años. La globalización, el monumental progreso en las tecnologías de la comunicación y las experiencias mundiales en materia de integración convierten en rancio aquel viejo debate. Massa señaló que su prioridad es el consumo de la sociedad. No se trata de una novedad; es el proyecto de cualquier político. La pregunta que no respondió es qué clase de consumo quiere. Puede ser un consumo subsidiado e inconsistente en el tiempo (que es el que propuso siempre el populismo latinoamericano) o puede ser el consumo al estilo de las economías más avanzadas del mundo, que se respalda en la producción de bienes y en la capacidad exportadora. Este último modelo requiere de cierta apertura. No existe un estándar de comercio internacional para alguien que se propone vender y se niega rotundamente a comprar.

¿Está la economía argentina en condiciones de abrirse a la competencia con el mundo? No. El propio Macri suele decir que el país no puede, hoy por hoy, competir ni siquiera con Brasil. El ministro Alfonso Prat-Gay les aconsejó a los empresarios que hicieran "dieta y gimnasia" durante cuatro años, porque después tendrán que competir. Macri, entre tanto, apura el tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, y dio los primeros pasos para la futura integración del país con la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú). Competir no significa, desde ya, la apertura indiscriminada de la economía. Todos los países tienen algún filtro en su sistema aduanero, y aun los más aperturistas protegen ciertos sectores de su industria. Pero administrar el comercio exterior es una cosa y cerrarlo es otra.

La economía argentina tiene un enorme problema de precios relativos (es también uno de los países más caros del hemisferio occidental), sobrelleva un monumental déficit en sus cuentas públicas, padece muy altos índices inflacionarios y, encima, muchos empresarios están acostumbrados a aumentar los precios por las dudas. La economía cerrada permite esos desvaríos de los precios en tanto la presión sindical esté satisfecha con importantes aumentos salariales. El resultado es una economía chica, protegida e inflacionaria. Todos contentos, mientras el 30 por ciento de los argentinos se hunde bajo la línea de la pobreza. En rigor, gran parte del sistema se sentía más cómodo con el modelo de los Kirchner que con cualquier otro.

Massa, otros políticos peronistas y muchos empresarios clamaron al cielo en días recientes por la "ola importadora" que destruiría la industria y el trabajo. Primero: ¿qué hay de verdad en todo eso? Poco. Entre enero y julio de este año las importaciones cayeron un 11,8 por ciento. En julio, la caída de las importaciones fue del 17% con respecto a julio de 2015. El gobierno de Cristina dejó 100.000 expedientes sin resolver con autorizaciones para importaciones (DJAI), que incluían insumos básicos para la industria. La Organización Mundial del Comercio fijó el 31 de diciembre pasado como plazo para que dejaran de existir esas trabas aduaneras. El gobierno de Macri debió aprobar a las apuradas aquellas autorizaciones morosas para no frenar la industria por falta de insumos. A pesar de aquellas caídas en las importaciones, éstas tuvieron hasta junio un peso mayor por la influencia de las autorizaciones que hubo en diciembre.

Massa se limitó a pedir en su proyecto una autorización especial para cinco productos: motos, bicicletas, caucho, juguetes y zapatos. "Una cuestión aduanera", la redujo el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, quien calificó al dirigente renovador de "irresponsable". El tan mentado sector textil tendrá este año importaciones de menos del 6% sobre el consumo total. El último año de cierta normalidad, 2012 (después, la falta de divisas cerró a cal y canto las puertas de la Aduana legal), las importaciones de textiles fueron del 6,8%. En quesos, aceites, carne de vaca, dulce de leche, manzanas, peras y pollos, las importaciones serán en 2016 de menos del 1% sobre el total del consumo. El único salto en el porcentaje es de la zanahoria (10,50% del consumo), porque la producción local fue muy afectada por las lluvias.

Las licencias no automáticas vigentes en el gobierno de Macri (significan una revisión detallada y precisa de las importaciones) comprenden el 85% de las importaciones de juguetes; el 64% de motos; el 94% de calzado; el 57% de línea blanca; el 62% de maquinaria agrícola, y el 90% de artículos de vestir. Es verdad que hay, además, una sensibilidad especial con las importaciones por la recesión de la economía. A la caída del consumo (comenzó a remontar en agosto, según el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, y el economista Miguel Bein, antiguo asesor de Scioli) se sumaron nuevos, aunque pocos, oferentes. La piel del sistema se erizó.

La sensibilidad aparece con cualquier dato nuevo del extranjero, ya sea por la compra "puerta a puerta" en el exterior o por la adquisición de 120 kilos de dulce de leche chileno para un mercado argentino de 48 millones de kilos. Algunos pidieron el cierre inmediato de las importaciones de dulce de leche. Los argentinos deberían preocuparse por el dulce de leche chileno, pero por otras razones. Chile logró colocar en el mundo 3000 toneladas de dulce de leche en el primer semestre de 2015. La Argentina vendió sólo 2000 toneladas con una mayor capacidad de producción.

El único problema serio que existe aquí y en el mundo tiene nombre y apellido: China. No es una economía de libre mercado; las condiciones de trabajo en China son más que pésimas; no existen protocolos para el cuidado del medio ambiente, y hay créditos y subsidios del Estado para las exportaciones. La competencia es desigual para cualquier actor mundial. América y Europa podrían ser, en cambio, oportunidades para la Argentina cuando esté en condiciones de competir.

Cerrarse al mundo significa correr el riego de represalias internacionales que destruirían el trabajo argentino y la propia industria nacional. Pero la solución no es sencilla, porque es mucho más que un problema político: es un conflicto cultural. Hay un sistema político, económico y social convencido de que le están pisoteando un paraíso que nunca existió.

domingo, 31 de agosto de 2014

Por qué volvemos a chocar en todas las décadas Por Jorge Fontevecchia

Por qué volvemos a chocar en todas las décadas

Fontevecchia y Lavagna debatieron de Economía en UADE.
Fontevecchia y Lavagna debatieron de Economía en UADE. |Foto: CEDOC.

En el aula magna de la UADE, su rector, Ricardo Orosco, convocó a Roberto Lavagna y a mí a exponer en el acto preinaugural del posgrado en Periodismo Económico. Dediqué mi tramo a la responsabilidad que en las recurrentes crisis tiene el analfabetismo económico por parte de los periodistas, que, siendo curadores del patrimonio informativo con el que los ciudadanos luego eligen, muchas veces somos tan demagogos como los políticos.
Lavagna expuso sobre economía para luego contestar preguntas (ver en http://e.perfil.com/economia-argentina la filmación más su presentación en PowerPoint).
Traté de que respondiera por qué volvemos a chocar en todas las décadas, pero un Lavagna más político que de costumbre –probablemente cuidadoso frente a la gravedad de la crisis que se avecina– trataba de desdramatizar comparaciones entre lo que resta de 2014 y 2015 con 2001 y 2002, o 1989 y 1990. Pero, más allá de sus obvias diferencias porque la historia nunca se repetiría exactamente, es evidente que la caída del producto bruto en 2014 será todavía peor que el -2% mencionado por Lavagna, y para 2015 sólo hay señales de empeoramiento.
Hubo una ventana, en la que le pregunté cuál fue la causa que hizo que se perdieran los superávits gemelos y las cuentas fiscales pasasen de 4% en 2005 a -4% ahora, consumiéndonos progresivamente un promedio del 1% del producto bruto por año, primero de superávit y luego de mayor déficit. Y allí Lavagna, después de algunas repreguntas, respondió que “los sindicatos creyeron que era la hora de repartir”.
Para sumarla como ilustración en esta columna, tomé una de las ochenta slides de la presentación de Lavagna, la del costo laboral unitario real en dólares (costos laborales por unidad producida) entre 1997 y 2013, donde se percibe con claridad cómo los cuatro años previos a las crisis de 2002 aumentó más del 50%, situación que se repite entre 2008 y 2013.
Desde esta columna critiqué a Moyano cuando siendo kirchnerista decía en 2008 que “un poco de inflación es buena”. Moyano siempre gana: cuando con su protesta genera costos laborales más allá de lo que la economía soporta en cada ciclo (la productividad), y luego, cuando protesta por las consecuencias de lo que él mismo contribuyó a generar.


Apenas una parte de la responsabilidad es de Moyano. También el gobierno kirchnerista cebó la economía más allá de sus posibilidades con los subsidios generalizados de servicios públicos y transporte, que fueron otra forma de crear un bienestar imposible de sostener en el tiempo porque la suma de ellos consume hoy el equivalente al 4% del producto bruto, lo mismo que teníamos de superávit en 2005. O promoviendo al gremialismo del PO y el PST para debilitar a Moyano cuando se pasó a la oposición, que ahora combate con Berni mientras sobreactúa tras el cierre de Donnelley, diciendo que a su izquierda sólo está la pared.
Hay un problema cultural, porque con modelos económicos tan contrapuestos como el promercado casi manchesteriano de los 90 y este pro-Estado actual (y en alguna medida, de los 80), siempre se llega a un colapso macroeconómico. Por el opuesto, lo mismo sucede en los países del Asia-Pacífico, donde tanto con regímenes de partido único como con democracias sus tasas de ahorro y su crecimiento siempre son altos.
El nuestro es un dilema multicausal que tendremos –todos juntos– que aprender a ir corrigiendo, porque en lugar de mejorar el nivel de vida de nuestra población terminamos siempre logrando lo opuesto. Y el periodismo tiene una gran tarea de alfabetización económica de la opinión pública. No pocas veces, criticando al populismo político se hace populismo mediático, o para hacer oposicionismo se critica todo de un sector y se disculpa todo del contrincante.
No hay una solución mágica: si mañana un nuevo gobierno lograra que lleguen inversiones gigantescas y gracias a Vaca Muerta nos convirtiéramos en una potencia petrolera, sin tener un mínimo respeto por el complejo proceso de generación de valor –que sólo la educación y el conocimiento pueden dar–, correríamos el riesgo de volver a empobrecernos. Ya mostramos que podemos “fumarnos” en una década lo cobrado por la privatización de nuestras principales empresas públicas, o en otra década el boom de la soja. Mañana podría ser el shale gas, o lo que fuera.
El poder está en nuestras mentes, lo que simplificadamente se podría llamar: cultura del trabajo.

sábado, 30 de agosto de 2014

El dólar, cuestión de expectativas por Jorge Lanata

El dólar, cuestión de expectativas

El personaje

  • Jorge Lanata
Apareció en Twitter el 26 de agosto a las 16.37. Era una tarjeta rosa con estética de cumpleaños, y el título decía “Mis Quince”.
“Queridos amigos, los invito a mi fiesta de 15 la semana que viene. Muchísimos cariños. El dólar blue”, y abajo se dibujaba un corazón.
Un día después, el miércoles, Axel Kiciloff decía en el Senado: “El dólar es una moneda artificialmente sobrevaluada”.
Por esas horas el billete tocó en las cuevas su máximo valor histórico y se vendió cerca de los $ 14,40. La brecha que separa al paralelo del oficial ya es del 71 por ciento. El Gobierno busca, ahora, dar marcha atrás en su política monetaria. En el mercado financiero sostienen que el oficialismo está actuando sin un plan, y viendo cómo tapar agujeros sobre la marcha. De hecho, las dos teorías incompatibles sobre el dólar (representadas en Fábrega y Kiciloff) mostraron su fracaso: en enero, con la salida de Mercedes Marcó del Pont y la llegada de Juan Carlos Fábrega a la presidencia de la institución, el Banco Central descongeló el dólar e impulsó una suba de tasas. La devaluación de enero provocó que, en una semana, el valor del dólar subiera un 18 por ciento, pasando de 6,80 pesos a 8 pesos. En aquel momento Kiciloff le dijo a Clarín: “Estoy cómodo con ese valor”. En esos días triunfaba la estrategia de Fábrega de acompañar la suba de precios con el dólar. La expansión monetaria en 2013 fue del 25 por ciento, y emitir más pesos le permitió al Gobierno cubrir el déficit fiscal. Pero con más pesos ociosos dando vueltas en el mercado se incrementó la demanda de dólares, el consumo y, por ende, la inflación. Fábrega propuso entonces dar un giro y trabajar para bajar la emisión:quitar pesos del mercado, subir las tasas y ajustar el tipo de cambio. Pero a partir de abril el Gobierno dio un giro en su política monetaria y se impuso la tesis Kiciloff: intentó contener la suba de tasas y volvió a congelar el dólar. Para Axel la suba de tasas había afectado el financiamiento y generado una retracción del consumo. Kiciloff consiguió convencer a Cristina Kirchner de que había que llevar las tasas al mismo nivel que tenían a principios de año. De este modo, desde el 11 de abril la tasa Badlar (Buenos Aires Deposit of Large Amount Rate), la madre de todas las tasas, bajó del 27 al 21 por ciento. Pero la inflación siguió avanzando y los pesos disponibles, lejos de irse al consumo fueron al dólar. O sea, los dos perdieron.
Escritos que circulan en el Palacio de Hacienda advierten que para lograr un equilibrio con la cantidad de pesos que hay en circulación, el dólar oficial que hoy se ubica en $ 8,42 debería ascender a $ 13,68. Es el resultado de calcular un dólar “de convertibilidad” con la división de la existencia de pesos en la Base Monetaria (391.010 millones) por los dólares de las reservas.
¿Por qué sigue subiendo el dólar blue?
Las tasas ofrecidas por los bancos a los ahorristas están por debajo de la inflación. El que apostó al dólar informal, sólo en lo que va del año ganó 41,4 por ciento, lapso en el que el dólar oficial subió 28,5 por ciento, luego de la devaluación de enero.
Se incrementó la expectativa de devaluación luego de que este mes el Gobierno permitiera que el dólar oficial subiera 20 centavos, llegando a $ 8,42. La inflación avanza y la caída de reservas alimenta la percepción de que el dólar oficial está barato y que hay retraso cambiario.
Hay faltante de dólares en el mercado, y el default minó la expectativa oficial de salir al mercado financiero a buscar inversiones extranjeras “Lo que pasa con el blue no es sólo política cambiaria”, le dice aClarín una fuente de la industria. “Es una cuestión de expectativas que se vincula con el tema de los holdouts y la incertidumbre que eso provoca, porque se suponía que el Gobierno arreglaría e inmediatamente saldría a pedir crédito, y así resolvería las cuentas internas. Si eso no pasa, al déficit lo van a cubrir con emisión, y se genera más inflación y por tanto mayor recesión.La inflación, a la larga, se traduce en más devaluación del peso”.
“El problema de la falta de dólares es justamente la necesidad de importar combustible y el subsidio al consumo, que si se quita, dispara la inflación”, le dice a este diario Daniel Montamat, ex secretario de Energía.
“En el 2013 el déficit de la balanza comercial de combustibles fue de 6.163 millones de dólares, y este año lo estimamos en 7.500 millones. Este año los subsidios se estiman en 190.000 millones de pesos, y el principal rubro de estos subsidios energéticos es la compra de gas natural y combustibles a precios internacionales en dólares, muy superiores a los precios del mercado doméstico”.
“La clave es la inflación”, afirma José Luis Etchevere, presidente de la Sociedad Rural. “En la medida en que no se reduzca sensiblemente, por más que sigan devaluando, si hay inflación los supuestos beneficios de devaluar se esfuman en poco tiempo. El dólar hoy es un dólar teórico que no existe. No se pueden comprar billetes a ese precio. Esto ya lo vivimos veinte veces en la Argentina; por la brecha que hay entre el oficial y el blue la gente piensa que el oficial va a subir, entonces espera y especula”.
El dólar no sólo está ligado a los precios, estén o no formados por componentes importados. Está básicamente ligado a las expectativas. En períodos preelectorales la divisa tiende a subir, con lo que todas las proyecciones para el 2015 son al alza.
El economista Diego Giacomini explica: “De acuerdo con las proyecciones de expansión monetaria y de pérdida de reservas, nuestra estimación econométrica es un dólar blue en torno a $ 18,2, con un techo de $ 20,3 y un piso de $16,9 para fin de año o comienzos de 2015”. Mientras algunos cuestionan la base metodológica de ese cálculo, todos coinciden en una cosa: el dólar seguirá subiendo.
Investigación:JL/María Eugenia Duffard/Marcela Pagano.

domingo, 3 de agosto de 2014

Un sueño argentino: Que Citigroup, Deutsche Bank, HSBC y JP Morgan salven del default largo

NEGOCIACIONES COMPLICADAS

Un sueño argentino: Que Citigroup, Deutsche Bank, HSBC y JP Morgan salven del default largo

Desde el miércoles 30/07, la Argentina se encuentra en impago de un título de su deuda, según la opinión de calificadoras de riesgo crediticio. En tanto, casi todos los agentes económicos apuestan a que lo que Cristina Fernández de Kirchner se niega a calificar como suspensión de pagos dure menos tiempo de lo pensado. La expectativa se encuentra depositada en 4 bancos internacionales, Citigroup, Deutsche Bank, HSBC y JP Morgan, quienes dialogan con los acreedores holdouts para desactivar la moratoria de la Argentina, según fuentes del sector financiero.
¿Cuál es el futuro de la Argentina? Nadie lo sabe. Muchas especulaciones y nada concreto aún. Ahora, si en próximos días ningún privado recompra los títulos públicos de los acreedores litigantes... la situación será complicada.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El fallo del juez Thomas Griesa, que ha derivado en el impago parcial de deuda de la Argentina, puede impactar en la estanflación (fenómeno que combina recesión con alta inflación) que ha provocado la Administración Cristina. Pero también puede tener consecuencias en los países vecinos, en especial Uruguay, Paraguay y Bolivia.
Pero tampoco hay que olvidar que la Argentina es el 3er. destino de las exportaciones de Brasil: 7% de las ventas brasileras van hacia el Río de la Plata, en su mayoría manufacturas.
Brasil es el 4to. mayor inversor extranjero en la Argentina, con empresas muy importantes en algunas actividades como Marfrig, Brasil Foods y JBS en lo cárnico, la cementera y textil Camargo Corrêa, y los bancos do Brasil e Itaú y Petrobras, entre otras.
A Chile también puede golpearle la situación argentina por las inversiones de compañías como Falabella y Cencosud, la embotelladora de Coca-Cola Andina y la aerolínea LAN, en la Argentina.
Chile es el 6to. inversor extranjero en Argentina, después de China.
Por lo tanto son muchos, no sólo la Argentina, quienes desean un default muy breve.
El impago se originó a partir de una sentencia definitiva de Griesa hace 2 años y medio, que bloqueó el miércoles 30/07 el pago de deuda reestructurada en 2005 y 2010 hasta tanto el Estado argentino no pague US$1.500 millones a algunos fondos especulativos y otros acreedores que rechazaron aquella refinanciación con quita.
No se sabe por qué la imaginación popular argentina afirma que 4 bancos internacionales negocian con los acreedores litigantes.
Probablemente resulte un producto de la necesidad de creer que no está perdido ya todo el 2do. semestre de 2014, y que la estanflación puede ser peor en 2015.
Si fuese cierto que los mencionados 4 bancos HSBC, JP Morgan Chase, Citigroup y Deutsche Bank se interesan en armar un negocio con la recompra de títulos públicos en poder de los acreedores, y su posterior reventa al Estado argentino, hay que considerar que las filiales argentinas de HSBC y Citigroup se encuentran entre los 10 bancos más grandes por patrimonio en el mercado local.
Se desconoce cuántos bonos reestructurados tienen, pero con seguridad les ha perjudicado que las agencias de riesgo crediticio Fitch, Moody's y Standard & Poors hayan rebajado la nota de calificación al Estado argentino.
En el caso de Fitch, luego se la bajó a 10 empresas argentinas.
Para que les resulte tentador el negocio, los acreedores litigantes deberían venderle los bonos con descuentos para que luego ellos puedan vendérselos al 100% al Estado argentino.
Sin embargo, ¿por qué los acreedores litigantes venderían con descuento sus bonos cuando ya tienen un fallo en firme en 3 instancias de la Justicia estadounidense, y ahora sólo precisan terminar de acorralar a la Argentina con embargos y otras sanciones?
Luego, no será la Administración Cristina la que les pagará el 100% sino el próximo Presidente, lo que obliga a mantener esos bonos en sus carteras hasta comienzos de 2016...
No es válido utilizar el caso de los bonos pagados a Repsol, que éste vendió a JP Morgan, y que se supone que éste vendió una parte y no pudo vender la otra parte, incrementando su riesgo argentino.
Quizá sólo se trata de la necesidad de los agentes económicos de considerar que el incumplimiento será breve, y por lo tanto sus consecuencias podrían no resultar tan dramáticas.
De todos modos, en ese caso hay que advertirles que de todos modos la economía argentina encallará en los próximos meses...

domingo, 29 de junio de 2014

El momento más difícil Por Nelson Castro

ENTRE GRIESA Y BOUDOU  

El momento más difícil

La gestión de gobierno atraviesa una etapa muy crítica. Detalles judiciales y secretos de la negociación externa.

EASY  RIDER Amado Boudou DIBUJO: PABLO TEMES
EASY RIDER Amado Boudou DIBUJO: PABLO TEMES | Foto: Pablo Temes
Amado Boudou ha logrado pasar definitivamente a la historia: es el primer vicepresidente de la Argentina en ser procesado durante el ejercicio de su mandato. Como lo reconocieron sus mismos abogados, no había lugar a dudas de que esto iba a suceder ya que, después del nivel de evidencias expuestas por el juez federal Ariel Lijo en la citación a indagatoria, el procesamiento al vice era un hecho cantado. Las maniobras dilatorias puestas en práctica por los abogados de Boudou, de Alejandro Vandenbroele, de José María Núñez Carmona y de Guido Forcieri no les dieron resultados. Creyeron que por medio de ellas podrían paralizar el accionar del juez. No tuvieron en cuenta que el magistrado ha venido investigando el caso con un equipo de colaboradores que logró reunir un nivel de pruebas que no hicieron más que consolidar la solidez de la acusación. Todo lo hecho por Boudou y sus amigos ha sido tan desprolijo que las huellas de la indecencia están diseminadas por doquier.
El vicepresidente y sus abogados han exhibido –y lo siguen haciendo– en todo este proceso un grosero error de apreciación. Enfrascados en el microclima del “relato” creen que este caso se define en los medios, no dándose cuenta de que, a la hora de las definiciones, lo único que vale en una causa judicial es lo que consta en el expediente. De ahí las bravuconadas hacia el juez lanzadas por Boudou en los medios afines al Gobierno. Nada de ello cuenta ni figura en la creciente cantidad de fojas que ya ha acumulado el caso. El segundo error fue creer que podían jugar con los tiempos judiciales a gusto y voluntad. De ahí toda esta estrategia dilatoria. El pedido de ampliación de su declaración realizado por Boudou, orientado a explicar las connotaciones políticas del caso, pareció una tomadura de pelo.
Todo lo que sucedió a la declaración indagatoria del vicepresidente lo complicó aun más. El fallo de la Sala I de la Cámara Federal confirmando la medida del juez, la presentación de Rafael Resnick Brenner, ex jefe de asesores de la AFIP, señalando a Núñez Carmona como un representante de Boudou cuando era ministro de Economía, la confirmación por parte del mismo Boudou de haber conocido a Guillermo Reinwick luego de haberlo negado, la confirmación de Gabriel Bianco de la reunión entre el vicepresidente y Héctor Ciccone en los estudios de Telefe, son algunos de los hechos que, sumados a un extenso etcétera, han dejado al descubierto las mentiras y las inconsistencias de Boudou.
En un párrafo del procesamiento se lee: “En conclusión, y según fue resumido, los vínculos entre Amado Boudou y Alejandro Vandenbroele son sólidos y numerosos, echando por tierra cualquier afirmación que exija una foto o un video de ellos juntos que compruebe, todavía más, la relación que los unía. Se han demostrado todos los vínculos e intereses en común que poseen, que son suficientes para acreditar, específicamente, el rol que ocupó esta maniobra. De hecho, según ya mencioné –señala el juez– el rol de la persona interpuesta justamente es ocultar a quien realmente dispone de la maniobra. Por todo lo expuesto, los vínculos individuales entre Boudou y Núñez Carmona, por un lado, y entre Vandenbroele y Núñez Carmona, por otro, no están controvertidos por las partes. Sin embargo, el vínculo entre Boudou y Vandenbroele, que sí fue controvertido por las partes, se encuentra acreditado por muchos elementos además del denominador común de la figura de Núñez Carmona. En este sentido, las sociedades, las terceras personas que las integran, los domicilios, los llamados telefónicos y los vínculos personales permiten concluir que Boudou y Vandenbroele se conocían”.
Del texto resolutivo del juez emana la debilidad de los argumentos defensivos expuestos por Boudou ante la contundencia de las evidencias que lo complican. Políticamente, a la Presidenta le ha estallado un escándalo judicial que complica a su gobierno. Por eso, más allá de que Cristina Fernández de Kirchner no le vaya a soltar la mano, Boudou le haría un enorme favor pidiendo una licencia y dando un paso al costado.
El hecho sorprende al Gobierno en el momento más difícil de toda su gestión, a causa de la situación que enfrenta luego de la entrada en vigencia del fallo del juez Thomas Griesa favorable a los fondos buitre. Lo que se vio y se escuchó en estos días refleja la confusión que reina en la Babel de Olivos. Fernández de Kirchner se encargó de hacer saber que ella esperaba este desenlace. ¿Cómo no previó, entonces, un plan de acción coherente para hacer frente a esta contingencia?
Lo hecho hasta aquí –un día se va para un lado y al siguiente para el lado opuesto– es producto de las ideas de Axel Kicillof. El ascendiente del ministro de Economía sobre la Presidenta permanece intacto. Dentro del gabinete esta circunstancia perturba e inquieta a varios. Uno de ellos es el secretario de Legal y Técnica de la Presidencia, Carlos Zannini, a quien tanto las ideas de Kicillof como su influencia sobre Fernández de Kirchner perturban de modo creciente.
Por eso, el jueves Zannini convocó a la Casa Rosada a Guillermo Nielsen, ex secretario de Finanzas de Roberto Lavagna durante la reestructuración de la deuda realizada en el gobierno de Néstor Kirchner. Dicen los muy pocos que tuvieron acceso a lo que allí se habló que Nielsen esbozó una especie de hoja de ruta que debería seguir el Gobierno para enfrentar la contingencia, evitar al máximo sus daños y buscar una solución definitiva al problema de los holdouts.
Nadie sabe si tales consejos serán tenidos en cuenta o no. El hecho demuestra la falta de un plan que contemple qué hacer y cómo hacerlo. El pago del jueves fue una provocación al juez Griesa quien, pudiendo haber embargado los fondos tal como lo requirió Robert Cohen, abogado del fondo buitre NML Capital Ltd., ordenó en cambio devolver el dinero y apurar las negociaciones entre las partes a fin de lograr un acuerdo.
El “relato” se desmorona día tras día. Es que, como dice el proverbio, “la realidad es el reflejo en consecuencia de nuestros actos”.
Producción periodística: Guido Baistrocchi.

domingo, 8 de junio de 2014

“Empieza a cambiar el clima para las inversiones”

REPORTAJE A KEVIN K. SULLIVAN  

“Empieza a cambiar el clima para las inversiones”

A cargo de la embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires, habló con PERFIL. Celebró el acuerdo con el Club de París y reveló las expectativas sobre el fallo de la Corte norteamericana por los fondos buitre, que para la Argentina sería importante resolver el tema y que haya una negociacion. Las señales de Vaca Muerta.


Un país con buena gente. “Aquí veo a la misma gente cálida, genial, que conocí cuando estuve anteriormente”, dijo Sullivan.
Un país con buena gente. “Aquí veo a la misma gente cálida, genial, que conocí cuando estuve anteriormente”, dijo Sullivan. | Foto: Marcelo Aballay
Kevin Sullivan es el embajador interino de los Estados Unidos en Buenos Aires. Es la primera vez que concede una entrevista a un medio argentino, desde su llegada al país en 2013.
—Usted ya estuvo estuvo designado en la Argentina anteriormente, ¿qué diferencias ve del país que dejó en el 2000 con el actual?
—Mucha gente puede pensar que ha cambiado todo desde entonces. Pero, yo encuentro que en muchas cosas el país sigue siendo el mismo: que tiene la misma pasión por el fútbol, la misma pasión por la familia. Veo la misma gente cálida, genial, que conocí cuando estuve anteriormente. Puede ser que hay un gobierno de otro color, en cierto sentido, pero tantas cosas son iguales que yo me siento muy en casa. Argentina siempre ha sido un país que tiene mucho perfil. En Estados Unidos hay gran interés en lo que pasa acá. Es un país con muchos recursos, grandes dotes naturales y con gente muy capacitada.
—¿Qué análisis hace Estados Unidos sobre la situación argentina?
—Algunas de las estadísticas señalan que hay una baja de actividades últimamente, pero nosotros, en Estados Unidos, también hemos conocido ciclos económicos muy difíciles en los últimos años y normalmente son transitorios, y para nosotros lo más importante es trabajar hacia un mayor crecimiento, más inclusivo a mediano plazo. En ese sentido, creo que por más que estemos pasando un momento un poco difícil, algunas de las cosas que han sucedido me producen optimismo. Por ejemplo, haber resuelto los casos en el Ciadi, tener una resolución en la situación de Repsol YPF y ahora, últimamente, una negociación exitosa por el Club de París. Empieza a cambiar el clima para las inversiones. Mucha gente del sector privado me comenta que están recibiendo cada vez más llamadas telefónicas. Parece que la situación está cambiando para bien. Y, por eso, yo creo que si seguimos trabajando en el mismo sentido que venimos haciéndolo en este último año y con el gobierno argentino, por supuesto, tomando el liderazgo, las perspectivas para mediano plazo son bastante buenas.
—Es importante escucharlo decir esto porque aquí estamos un poco preocupados. ¿Cómo ve Estados Unidos las posibilidades de Vaca Muerta?
—Tuvimos una muy buena oportunidad en los últimos días de contar con la visita de Daniel Poneman, el secretario adjunto de nuestro Departamento de Energía. Tuvo la posibilidad de viajar a Vaca Muerta y entrevistarse con los más altos niveles del Gobierno. Tomó contacto también con el sector privado y con algunos líderes de la oposición. Tuvo una mirada bastante completa de lo que es Argentina en ese sentido, tanto en lo que se refiere a los recursos, en Neuquén, como al panorama político. Su conclusión fue que le parece un recurso de primera clase, mundial, muy importante para la seguridad energética, seguramente, de Argentina pero también de la región. Y que hay una gran oportunidad de desarrollarlo de una manera sustentable, transparente, para que los beneficios fluyan a todos los argentinos. En Estados Unidos, por suerte, en los últimos años hemos experimentado una especie de boom energético con el mismo tipo de recursos; está cambiando totalmente nuestra economía en niveles de competitividad, en los costos de la energía. Y, dadas las semejanzas, entre los recursos de Estados Unidos y el recurso que acá se encuentra, se sientan las bases para una cooperación muy profunda.
—No es ningún secreto que estamos necesitados de inversiones, esto es así. Pero, por ejemplo, ¿cómo ve Estados Unidos la negociación con los fondos buitre?
—Según lo que tengo entendido, todo el mundo está esperando el fallo de la Corte en Estados Unidos para ver en qué sentido va y cuál sería el próximo paso para resolver este tema. La postura nuestra desde el Poder Ejecutivo, en el gobierno norteamericano, ha sido siempre, que es importante que Argentina logre resolver este tema y normalizar las relaciones con todos los acreedores. Por suerte, Argentina ya resolvió la situación de muchos de los acreedores del default original. Incluso es muy positivo que también se resolvió recientemente el tema del Club de París, que era el tema de deudas con los gobiernos, el nuestro y otros. Pero falta esto. Me da la sensación de que tiene que haber una negociación para terminar con el tema, y está por verse cuáles son los tiempos de esa negociación y en qué condiciones.
—Es cierto, pero el próximo gobierno argentino tendrá que pagar gran parte de esos 9.700 millones de dólares por el Club del París
—Sí, pero yo diría que es mejor hacer la negociación ahora para empezar a despejar un poco el clima para las inversiones. Era obvio que cualquier gobierno que negociara el acuerdo ahora iba a hacer un plan de pagos de varios años, que iba a empezar paulatinamente por las condiciones económicas en Argentina hoy en día. Obviamente, había que cuidar las reservas y buscar un trato equitativo de parte de los acreedores. Y, para mí, el Gobierno hizo una muy buena negociación, logró una tasa de interés muy razonable, plazos razonables que permiten pagar sin provocar un desequilibrio en las cuentas acá. Pero va a empezar a cumplir con los requisitos de una manera importante y el próximo gobierno va a seguir haciéndolo. A mi juicio, si las cosas van bien, como yo veo, no va a ser una carga muy pesada para el próximo gobierno con una economía que crece y con inversiones llegando al país. Los montos no son muy grandes al lado de lo que es la economía argentina.
—Hasta ahora Vaca Muerta obtuvo inversiones de Chevron. Pero todavía falta mucho.
—Claro que sí, así empiezan a desarrollar el recurso y levantar el perfil de la oportunidad. Uno se da cuenta de lo que es visitando el lugar y también hablando con la gente que sabe mucho del tema, así uno percibe que esto es una parte mínima de los recursos de Vaca Muerta, que hay espacio para muchas compañías y muchos joint ventures. Va a ser algo que ninguna compañía puede hacer sola.
—No, claro, por supuesto. Y, en ese sentido, Brasil ya está trabajando en perforación subterránea frente a San Pablo con una costosísima exploración, pero muy positiva.
—Claro, sí, y ojalá que con el desarrollo de este recurso, al igual que nosotros, Argentina pueda, en algunos años, depender mucho menos de la energía importada, tener menos peso en las cuentas fiscales o en las cuentas corrientes del país, y así va a estar en mejores condiciones para competir a nivel mundial
—Usted sabe que la figura del presidente Obama cuenta con mucha simpatía en Argentina, desde un primer momento, y el tema de que finalmente se haya logrado un canje de prisioneros con los talibanes podría ser positivo. Pero en las últimas horas nos han traído la noticia de que el militar canjeado en realidad era un desertor. No sé qué puede decir sobre esto.
—La verdad es que desde acá, en Argentina, no conozco los detalles de ese caso y no tengo mucho para aportar en ese sentido. Pero sé que para el presidente Obama ha sido muy importante buscar la forma de terminar la guerra con Afganistán y dejar al país en mejores condiciones para pararse independientemente, y ha logrado mucho en los dos sentidos.
—Y cómo ve Estados Unidos, por ejemplo, la situación tan grave en Siria, con las matanzas civiles.
—A nosotros nos ha preocupado, como a muchas naciones del mundo. Estados Unidos ha actuado con muchas otras naciones y con las Naciones Unidas buscando soluciones a ese tema, y, obviamente, no ha sido un proceso fácil. Yo diría que mucha gente en Argentina todavía puede pensar en Estados Unidos como un país que va muy rápido a la guerra y que utiliza las fuerzas militares como solución a cualquier problema. Pero creo que el caso de Siria demuestra muy concretamente el deseo del presidente Obama de buscar soluciones pacíficas.
—De romper esa tradición…
—Exactamente, y acaba de dar un discurso en West Point que enfatiza mucho ese tema, que Estados Unidos sigue teniendo una potencia militar muy importante, la más importante del mundo; pero igual, según su forma de ver, tiene que ser no el primer recurso, sino el último recurso después de tratar con todas las posibilidades diplomáticas que se encuentran. Seguimos con la esperanza de elaborar una solución en Siria, pero va a ser un trabajo entre todos.
—¿Y cómo ve Estados Unidos algo que ha molestado a muchos argentinos, como es el pacto con Irán?
—En Estados Unidos, como en Argentina, hemos sufrido los efectos directos a nivel humano del terrorismo internacional, y por lo que nos pasó el 11 de septiembre de 2001 podemos sentir en carne propia lo que habrán sentido las víctimas de esos ataques en Argentina en su momento y, obviamente, tenemos un contacto bastante frecuente con los familiares de las víctimas en Argentina. En cuanto al acuerdo, hemos sido un poco escépticos respecto de las posibilidades de lograr el objetivo que el gobierno argentino ha declarado. No por falta de seriedad o buena voluntad por parte de Argentina sino simplemente por el mismo gobierno iraní, que no mostraba muchas señales de cooperar en ese sentido. Obviamente, nosotros también hemos tenido negociaciones con Irán por el tema nuclear, buscando soluciones pacificas al tema de la amenaza que podría llegar a representar Irán, con capacidad nuclear en cuanto a armas, pero creo que es importante entender bien cuáles son los objetivos de una negociación de este tipo.
—Somos muchos los argentinos que consideramos que tras 85 muertes y un atentado de las características del que se sufrió en la AMIA, el hecho de tener un tribunal en Irán, con jueces iraníes y con víctimas argentinas, es inaceptable.
—Yo creo que el mismo gobierno argentino, en los últimos meses, ha reconocido las dificultades para conseguir la cooperación necesaria de los iraníes, y seguramente estaría evaluando los próximos pasos con el acuerdo, con algún otro acercamiento al problema. Pero comprendo el deseo de, por fin, lograr justicia en este caso y el deseo de probar por todos los medios posibles en ese sentido, y nosotros siempre estamos dispuestos a colaborar con eso, en la medida de nuestras posibilidades.
—¿Cómo se ve en Estados Unidos la posibilidad de una candidatura presidencial de Hillary Clinton?
—Nosotros estamos recién llegando a la mitad del segundo mandato del presidente Obama, falta mucho todavía y estamos en una fase muy temprana de nuestro proceso electoral. Hillary Clinton es una persona muy reconocida en Estados Unidos y tiene mucha experiencia como para aspirar al cargo. Habrá también otros candidatos, algunos ya conocidos y tal vez algunos nuevos que no conocemos todavía.
—Es probable, pero Hillary, por lo menos vista desde el extranjero, tiene una personalidad, un perfil, muy interesante.
—Claro, tiene mucha experiencia en política exterior, fue mi jefa por cuatro años, así que la conocemos bien y tuvo una muy buena gestión como secretaria de Estado, eso sí podemos decirlo. Pero es el pueblo estadounidense el que tiene que elegir en el momento de los comicios al próximo presidente
—¿Tuvo algún impacto en la opinión pública el tema WikiLeaks?
—Sí, obviamente, en todo el mundo tuvo repercusión.
—Particularmente en la diplomacia de los Estados Unidos.
—Claro, yo creo que también en otros países causó bastante revuelo, pero la verdad es que todavía seguimos trabajando como gobierno haciendo diplomacia y, por suerte, no cambió demasiado nuestra forma de trabajar. Algunos dicen que en Estados Unidos las conclusiones que sacó la gente fue que los diplomáticos, a fin de cuentas, trabajamos. Pues por ahí tenían la idea de que íbamos de fiesta en fiesta, y ahora ven que sí hacemos un trabajo importante
—Creo que es un concepto ya un poco anticuado, ¿no?
—La verdad que sí.
—La diplomacia, hoy en día, tiene implicancias que quizás nunca tuvo antes, quizás también por la gran cantidad de medios de información electrónicos que antes no existían.
—Tratamos de trabajar con seriedad y responsabilidad en cuanto a evaluar las informaciones que hay. Seguramente usted y algunos de los colegas trabajen con seriedad, pero a veces hay que tener cuidado con la información que hay en los medios.
—Por último, ¿cuándo llegará el nuevo embajador designado por Obama, Noah Mamet?
—Yo llevo un año acá, a cargo de la embajada. Es cuestión de tiempo, pero Mamet sigue siendo el nominado del presidente Obama, sigue teniendo su apoyo y yo creo que haría una muy buena gestión en la Argentina.
—Es probable, no podemos adelantar nada sobre eso, pero como argentinos pensamos que, quizás, Estados Unidos se está reservando, y por eso se demora tanto la llegada del nuevo embajador.
—El tema con nuestro proceso de nombramientos es que, por razones políticas internas a Estados Unidos, los procesos para los embajadores están demorando mucho más que lo normal, y no es solamente el caso del designado para Argentina, sino también unas tres docenas de otros embajadores, así que no responde a las condiciones locales en ese sentido. Mientras tanto, en este año, yo he notado un cambio bastante positivo en el tono de la relación con Argentina, además de logros específicos de los que ya hablamos, como la resolución de controversias económicas y, también, una cooperación creciente en energía. Así que creo que cuando venga el nuevo embajador va a encontrar un país y una relación con perspectivas bastante mejores comparado con lo que era cuando yo llegué.
—¿Entonces está hablando del año 2015?
—Estoy hablando de 2014 todavía.

domingo, 26 de enero de 2014

La bronca de Kicilliof y la "mala noche" que pasó (piquete en la puerta)

 La bronca de Kicillof contra la cotización del dólar paralelo en medio del anuncio

El ministro de Economía, Axel Kicillof, al finalizar la conferencia de prensa. (DyN)

 

Se mantuvo callado durante el breve anuncio de Jorge Capitanich, pero en un momento estalló, no pudo con su genio y descargó su bronca. Cuando se retiraban del atril, el ministro de Economía, Axel Kicillof, volvió sobre sus pasos, agarró el micrófono y desacreditó la cotización que alcanzó el dólar paralelo, que ayer trepó a un pico de 13,20 pesos.
"Los mismos que nos dijeron durante 10 años que el dólar valía 1 peso, son los que hoy nos quieren convencer que vale 13. Así que saquen sus propias conclusiones", sostuvo Kicillof, mientras los periodistas le pedían que responda preguntas. 
El titular del Palacio de Hacienda hizo estas breves declaraciones en la Casa Rosada, luego de que el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, anunciara que se vuelve a autorizar la compra de dólares para tenencia.
 

La mala noche que pasó Kicillof

La casa del ministro de Economía Axel Kicillof con un piquete de vecinos por falta de luz. (Filippo Fionrini/Pangea News)
 
 
A las 8 de la mañana estaba parado a la izquierda del jefe de Gabinete Jorge Capitanich. Firme, serio, con saco oscuro y camisa clara. Sus gestos decían más que las palabras de su ladero. No aceptaron preguntas, no dieron precisiones y se limitaron a anunciar la sorpresiva decisión tomada.
Kicillof se mantuvo callado hasta que en un momento estalló:"Los mismos que nos dijeron durante 10 años que el dólar valía 1 peso, son los que hoy nos quieren convencer que vale 13. Así que saquen sus propias conclusiones", se descargó.
No fueron horas agradables ni sencillas para el titular del Palacio de Hacienda. Anoche, cuando seguramente intentaba descansar para estar bien despierto a la hora de anunciar que el Gobierno liberará la compra de dólares, un grupo de vecinos que se manifestó frente a su casa alteró su descanso.
Frente a un nuevo corte de luz, decenas de vecinos de Parque Chas y Agronomía se juntaron anoche, alrededor de las 22, a protestar frente a la casa del ministro. Bajo la luvia, hicieron un cacerolazo y quemaron cubiertas en reclamo por la falta de suministro.
Lo curioso es que mientras la mayor parte del barrio tenía problemas con la luz la casa de Kicillof era una de las pocas que no sufría inconvenientes.
Alertados por el escrache, efectivos de la Policía Federal llegaron rápidamente a la zona para neutralizar a los vecinos y garantizar la seguridad de la vivienda del ministro de Economía.

 

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