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domingo, 5 de febrero de 2017

Sufre parálisis cerebral y el estado no provee su alimentación.

Sufre parálisis cerebral y el estado
no provee su alimentación.


Se llama Abril, es una belleza de 14 años, que nació con una enfermedad congénita, "parálisis cerebral degenerativa", una enfermedad que no tiene cura.

La niña se alimenta mediante un "botón gástrico" como único dispositivo. Su medio de alimentación es una leche especial, que cuesta alrededor de $1000 diarios. 

No había tenido problemas en recibir ese alimento desde el estado, hasta día 27 de diciembre de 2016, ese día se cortó el suministro. 

Ahora, Victoria, la mamá de Abril, después de hacer los respectivos reclamos y hasta marchas pidiendo que le den el alimento para su hija, nos cuenta su problema y nos dice que hay muchas familias en la ciudad, y sospechamos que en todo el país, que están padeciendo la falta de la leche y también de otros insumos esenciales para niños con patologías similares.

Yayo Rossi para Ideas Claras Radio



sábado, 2 de mayo de 2015

Treinta mil médicos y profesionales exigieron la prohibición del glifosato

Agencia internacional concluyó que es un cancerígeno probable par seres humanos

Treinta mil médicos y profesionales exigieron la prohibición del glifosato

SAENZ PEÑA (Agencia) – La red de Salud Ramón Carrillo, a través de su integrante local la médica María del Carmen Seveso, dio a conocer un documento en el cual expresa el pensamiento de médicos y profesionales de la salud exponiendo los poderes cancerígenos del glifosato. Treinta mil médicos del país nucleados en la Federación Sindical de Profesionales de la Salud solicitaron la prohibición del glifosato luego que la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer concluyera que el glifosato es un cancerígeno probable para seres humanos.
En ese sentido los trabajadores nucleados en la organización sindical explicaron que “la entidad difundió recientemente un estudio que pateó el tablero sobre agronegocios lo que renovó el impulso de denuncias realizadas por vecinos y científicos que se encuentran fuera de las corporaciones”.
En los últimos tiempos las denuncias por lo que se considera alta incidencia del glifosato en casos de cáncer se ha multiplicado en distintos puntos del país, fundamentalmente en aquellos poblados ubicados en proximidades de zonas fumigables, muchas de las cuales incluso se han efectuado en nuestra provincia en localidades como Napenay o Avia Terai mediante el trabajo de salud Ramón Carrillo de la cual una de las integrantes es la doctora María del Carmen Seveso que viene trabajando de manera intensa para prevenir la salud de pobladores que viven en proximidades de las zonas consideradas de alto riesgo a partir de esa problemática.
A principio de semana, este diario reflejó la situación detectada mediante un estudio científico realizado por profesionales de la Universidad Nacional del Córdoba donde se observaron que los casos de cáncer triplicaban la media nacional y los casos de abortos espontáneos eran tres veces superiores al promedio histórico que ostentaba la localidad de Monte Maíz.
A ello, en las últimas horas se sumó el caso de la localidad entrerriana de San Salvador donde existen denuncias que la mitad de las muertes registradas en ese lugar eran por cáncer. N estos casos aparece un común denominador como factor desencadenante; el glifosato.

Trece millones de personas en riesgo  
Ante la definición concluyente de la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer que cataloga al glifosato como factor cancerígeno en seres humanos, los profesionales nucleados en la FESPROSA explicaron que “"En nuestro a país se aplica glifosato en más de 28 millones de hectáreas cada año, más  de 320 millones de litros, lo que significa que  13 millones de personas  están en riesgo de ser afectadas, según datos de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados (RMPF).
En ese sentido dejan en claro “no solo la soja es adicta al glifosato, el herbicida se utiliza también para el maíz transgénico y otros cultivos” y advierten de manera terminante “donde cae el glifosato,  solo crecen los organismos genéticamente modificados, todo lo demás muere”.
Esta federación es miembro del colectivo sanitario “Andrés Carrasco”  representa a más de 30 mil médicos y profesionales de la salud que solicitan la prohibición de este herbicida a partir de la investigación de este profesional (Carrasco) que fue miembro del CONICET quien demostró los daños del glifosato en embriones” y por difundir sus investigaciones, fue atacado por la industria y las autoridades del CONICET. Pero “hoy la OMS le da la razón”.
De acuerdo a la denuncia de la FESPROSA “este herbicida no solo provoca cáncer, además está asociado a otras patologías como aumento de abortos espontáneos, malformaciones genéticas, enfermedades de la piel, respiratorias y neurológicas”.

domingo, 29 de marzo de 2015

En una operación inédita, Jorge Lanata recibió un trasplante de riñón

En una operación inédita, Jorge Lanata recibió un trasplante de riñón

Intervención de riesgo

El periodista Jorge Lanata, un paciente considerado de alto riesgo, pasó más de seis horas en un quirófano de la Fundación Favaloro para recibir un riñón en lo que fue el primer trasplante cruzado entre 4 personas que se realiza en América Latina. La inédita operación se hizo con autorización judicial. La madre sana de un joven enfermo que reside en el país aceptó donar uno de sus riñones a Lanata. A la vez, la esposa del periodista, Sara Stewart Brown, dio su consentimiento para que le extrajeran uno de sus riñones y se lo trasplantaran al hijo de la mujer.

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La singularidad del trasplante pasa por el intercambio de los órganos entre dos parejas, una práctica que empezó en 1986 en los Estados Unidos y se lleva a cabo en España, Canadá, Reino Unido, Australia y Turquía. Se hace cuando un paciente necesita trasplante de riñón y tiene un familiar o pareja que puede donar el órgano, pero no son compatibles.
Lanata padece diabetes, que afectó sus dos riñones y desencadenó una enfermedad renal crónica. También tiene otros factores de riesgo: es fumador de cigarrillos, tiene sobrepeso y sufre enfermedad de las arterias coronarias, un trastorno que obligó a que le pusieran 5 stents el año pasado. Ya en 2011, los médicos le indicaron que el problema de sus riñones era irreversible. Por lo cual, necesitaba hacerse diálisis –que es el procedimiento por el cual se eliminan los productos de desecho y líquidos de la sangre ya que los riñones enfermos no funcionan bien– o acceder al trasplante de riñón.
En la Argentina, había ayer 6.133 personas en la misma situación que Lanata en la lista de espera de un riñón del Incucai. Este órgano se puede recibir a partir de un donante cadavérico o de un donante vivo relacionado. Es decir, de un pariente consanguíneo o por adopción hasta el cuarto grado, o su cónyuge, o una persona que, sin ser su cónyuge, conviva con el donante en relación de tipo conyugal, según la Ley Nacional de Trasplante. Una tercera opción era el trasplante a partir de un donante vivo no relacionado –por ejemplo, un amigo del enfermo– y esto requiere autorización judicial. El año pasado, se hicieron 13 trasplantes con donantes renales vivos no relacionados.
Ahora, Lanata, que entró a las 15.30 al quirófano, estrenó la modalidad del intercambio de órganos entre parejas. Se recurrió a esa opción porque su esposa no tiene compatibilidad sanguínea con él. Tampoco la tenían la madre que donó el riñón y su hijo. Según la Universidad de California, un tercio de los pacientes que tienen un donante vivo dispuesto a donarlo no puede recibirlo debido a un grupo sanguíneo incompatible o a una prueba cruzada incompatible. Esos pacientes tenían que esperar años sometidos a diálisis hasta obtenerse el riñón de un donante fallecido. Para ellos, se desarrolló el trasplante cruzado entre parejas, que si bien se hace por primera vez en la Argentina, no necesita de un cambio en la ley según fuentes del Incucai. Sólo requiere la autorización judicial para garantizar que se realice sólo por motivación altruista. El trasplante de riñón implica potenciales riesgos para el receptor: dolores en la heridas, infecciones urinarias y la posibilidad de que haya un rechazo agudo o crónico del órgano recibido.
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sábado, 27 de diciembre de 2014

Cristina volvió a Buenos Aires por una fractura en el tobillo izquierdo

Cristina volvió a Buenos Aires por una fractura en el tobillo izquierdo

En Aeroparque, la Presidenta bajó del Tango 01 en silla de ruedas y fue trasladada al Otamendi en auto.
Cristina bajó del Tango 01 en silla de ruedas y fue trasladada al Otamendi en auto.
Cristina Kirchner sufrió durante el día de ayer un accidente doméstico en su residencia de Río Gallegos. Pasada la medianoche, luego de que la Presidenta decidiera viajar a Buenos Aires para realizarse los estudios que determinarían el cuadro de su lesión en el tobillo izquierdo, la Unidad Médica Presidencial hizo público un comunicado que indica que se trata de una fractura y no de un esguince, como se creía.
El sitio web Opi Santa Cruz había informado que la mandataria había sido trasladada durante la tarde al Hospital Regional de Río Gallegos, de donde salió en silla de ruedas. La primera información que trascendió apuntaba a que se trataba de un esguince. Hasta casi la 1 de la madrugada de hoy, sábado, no se había comunicado nada de manera oficial.
A pesar de que tenía pensado regresar a Buenos Aires el lunes, la Presidenta prefirió viajar de inmediato a la Capital para realizarse una resonancia magnética y otros estudios médicos necesarios para determinar la gravedad de la lesión. Aparentemente, en el Hospital de Río Gallegos no funcionaba el tomógrafo, necesario para realizar esos exámenes.
La Presidenta llegó a Aeroparque cerca de las 23, donde se la vio bajar del Tango 01 en silla de ruedas y subirse a un auto que la trasladó al Otamendi. Allí estaba todo preparado para realizarle los estudios necesarios y determinar si se trataba de un simple esguince en el tobillo izquierdo, o de un cuadro más grave, como una fractura o fisura.
Finalmente, la Unidad Médica Presidencial informó que se trata de "una fractura bimaleolear sin desplazamiento" en el tobillo izquierdo ocurrida a raíz de un golpe. Además, explica que "se le indicó (a Cristina) inmovilización, tratamiento sintomático y control evolutivo".

domingo, 21 de diciembre de 2014

Reportaje a Facundo Manes por Magdalena.

REPORTAJE A FACUNDO MANES  

“Es malo para el cerebro que una persona se aísle”

El médico que se convirtió en best-seller aporta algunos consejos desde la neurociencia para afrontar estas fiestas. Por qué nuestras neuronas necesitan desafíos intelectuales pero también mucho contacto social. Pide que se termine la división entre los argentinos. “Nos une el futuro”, asegura el rector de la Universidad Favaloro.

Memoria. “En la vida olvidamos casi todo. Lo único que recordamos es lo que nos emociona. La emoción facilita la consolidación de la memoria.”
Memoria. “En la vida olvidamos casi todo. Lo único que recordamos es lo que nos emociona. La emoción facilita la consolidación de la memoria.” | Foto: Nestor Grassi
En las fiestas de fin de año no todas son alegrías y reencuentros. No constituye ningún secreto que, para muchos, estas celebraciones esconden una secreta melancolía que, sin embargo, tiene (en ciertos casos) raíces misteriosas y razones que no son fáciles de desentrañar.
—En verdad, es así… –reflexiona en voz alta el Dr. Manes–. En general se disfruta de las fiestas, de estar con amigos, con la familia…pero para muchas personas Navidad y Año Nuevo pueden ser también un tiempo difícil. Por supuesto que esto es más fácil de explicar en las personas que están pasando por un momento de duelo personal o en personas que están solas, enfermas o con problemas económicos. También aquellas que se han separado recientemente o transitan por un juicio de divorcio o han recibido un diagnóstico de depresión, ansiedad u otros trastornos psiquiátricos. Para mucha gente el fin de año es un tiempo que puede ser difícil y con mucho estrés…
—Deduzco, a través de sus palabras doctor, que el estrés, más que nada, proviene de los recuerdos… O es la sensación de que existe una obligación (no hablada) ¿de estar alegres?
 Manes termina su café en silencio y, luego: —Sí, ése es un buen punto porque mucha gente se estresa con las obligaciones que implican las fiestas de fin de año. Por ejemplo, organizar la reunión de familia etc., forma parte de un conjunto de multitareas que también generan estrés aun en las personas que parecen desempeñar una función grata como es organizar una celebración… Por eso hay consejos apropiados que sirven para un manejo general de la ansiedad, pero que también pueden aplicarse a esta situación del estrés por las fiestas de fin de año. Un consejo es reconocer los sentimientos: por ejemplo si, en una familia, alguien ha muerto recientemente o hay dificultades para reunirse con los parientes a los que realmente se les tiene afecto… Esto es normal. Es normal esta tristeza o duelo. También es normal tomarse tiempo para llorar o para expresar sus sentimientos. Uno no puede “forzarse” a ser feliz porque ¡hay una festividad! También, otro consejo que podemos brindar en el caso de que alguien se sienta muy solo, muy aislado, es buscar ayuda en la comunidad. A veces en actos religiosos. Otras, en eventos sociales que sean abiertos para todos. Mucha gente puede ofrecer compañía, apoyo o, también, ser voluntario para ayudar a otro. Este es un buen motivo para no sentirse solo. También podría mencionar otro consejo: fíjese que uno “debe” ser realista. Hubo muchos festejos de fin de año que fueron excelentes, pero ¡no por eso, cada año, las fiestas tienen que ser perfectas! Pensemos en que la familia cambia: los chicos pueden crecer, viajar. También las tradiciones cambian.
—En una palabra, doctor ¿uno tiene que estar abierto a la idea de pasar el fin de año de otra manera y no de acuerdo a los mismos eventos de siempre?
—Así es.
—Quizás un recurso inteligente podría ser (ante la dificultad en aceptar su propia soledad) entender que también hay mucha otra gente que está sola y, entonces, con la debida anticipación reunirse no sólo en las iglesias, pero también ¿en domicilios particulares?
—Totalmente factible: es un buen recurso. Además, a raíz de esa ocasión, se podrían dejar de lado diferencias que muchas veces existen con parte de una familia. Hay grupos familiares que están distanciados porque o bien no tienen las mismas opiniones políticas o puntos de vista personales muy enfrentados. Pero, con el pretexto de las fiestas, se pueden tomar un tiempo y dejar de lado las diferencias para otro momento a fin de estar juntos. Usted me preguntará ¿por qué? Bueno, el cerebro humano necesita el contacto social. El ser humano es un “ser social”. Nosotros necesitamos estar en contacto con otros seres humanos. En general, la gente aislada se muere antes; tiene más problemas médicos… Y una manera de proteger el cerebro es estar en contacto socialmente. Las fiestas, entonces, son un buen motivo para esforzarse y, como decía usted recién, “planificar” pasar las fiestas acompañado.
Piense que, reitero, es malo para el cerebro estar aislado y las fiestas pueden ser un motivo para “sentirse” acompañado.
—Doctor, salimos por un minuto del tema Fiestas de Fin de Año, porque Ud. mencionó recién al pasar las “diferencias” que, en muchos casos, alejan a los grupos familiares. Daría la sensación que la famosa “grieta” política que se ha producido en el país dejando como resultado a amigos de siempre que han dejado de hablarse y frecuentarse, también es un motivo de soledad en las fiestas ¿no es cierto?
—Es cierto y, además, nos saca energía para pensar en los problemas reales que tiene la Argentina. El problema de la Argentina es el futuro. ¿Qué futuro tenemos para nuestro país? para nuestros hijos? Incluso ¿qué futuro para nuestra generación? Los chicos y los jóvenes se merecen más cosas de nuestro país. Creo que debemos dejar las diferencias de lado pero, además, unirnos en el futuro. ¡A los argentinos nos divide el pasado! Entonces, ¿qué nos une? Nos une el futuro y debería unirnos el presente. Entonces, ¿cuál sería el denominador común que deberíamos tener como Nación?
Se lo digo muy simplemente: desarrollarnos, que no haya injusticia social, que no haya chicos desnutridos, que la educación sea de calidad, que haya nuevas oportunidades de trabajo y que nos insertemos en un mundo globalizado. Y agrego también que podamos competir y ser libres, intelectual y económicamente en un mundo globalizado… Esto es lo que, realmente, debería unirnos a los argentinos. El futuro tiene que unirnos. Fíjese: si el presente nos separa. Si el pasado también nos separa entonces tenemos que pensar en el futuro. Los argentinos estamos demasiado obsesivos con el pasado. En cambio deberíamos ser obsesivos con el futuro, ¿qué futuro y qué país queremos? Tenemos entonces una oportunidad como para unirnos y pensar en el futuro.
—Bueno, justamente, las fiestas podrían ser una oportunidad.
—Por supuesto. Nosotros tenemos un deber: un país no es un montón de tierra con gente viviendo allí. Es una comunidad que, por ejemplo, debe pensar en ayudar a los desposeídos. Ese debería ser nuestro pensamiento y no viejos rencores, grietas y temas que desgastan energía y no resuelven ni el presente ni el futuro. La gente está esperando que, como sociedad, discutamos hacia adelante… Reitero, hacia el futuro.
—Este es un tema sin duda apasionante, pero nuestra curiosidad busca respuestas también en su carácter de científico: ¿en nuestro cerebro existe algún punto en el que se almacenen los recuerdos de “emoción”? Como usted decía, son muchos los recuerdos de tristeza y emociones que producen depresión ¿tienen una ubicación en nuestro cerebro?
—Mire, en la vida olvidamos casi todo. Lo único que recordamos es lo que nos emociona. Hay emociones positivas o emociones negativas. Si yo le pregunto a alguien (sin problemas neurológicos ni psiquiátricos) acerca de su escuela secundaria, que me cuente cinco años de su vida bueno… ¡le sobra una hora de tiempo para contarme cinco años de su vida! ¡Momentos clave de su vida! Entonces, si olvidamos casi todo de nuestras vidas ¿qué recordamos? Lo que nos emociona. La emoción facilita la consolidación de la memoria.
Por ejemplo, todos recordamos donde estábamos, qué estábamos haciendo cuando cayeron las Torres Gemelas. Ahora bien ¿qué hacíamos el día anterior? ¿o el día posterior? ¡No lo recordamos! Es decir que nos acordamos de lo que nos emociona. Entonces, claramente, hay gente que tiene muchas memorias negativas. De hecho hay algo que se llama “realismo depresivo”. Los depresivos tienen un realismo crudo, cruel, acerca de su vida porque son más realistas en las memorias “crudas”.
—A lo mejor es porque sólo tienen almacenada una imagen más cruda y más cruel.
—También hay algo importante en este tema de la memoria: la memoria es el último recuerdo y no tanto el hecho que vivimos. Gabriel García Márquez decía: “… la vida no es la que vivimos sino la que recordamos para contarla”. Es una frase poderosamente inteligente. Mire, cada vez que recordamos algo de alguna manera lo estamos reconstruyendo. La memoria es un acto de reconstrucción. Cada vez que evocamos una memoria, la memoria se hace inestable y se puede reconstruir. Así es que un evento que ocurrió (si se recordó muchas veces) puede tener, cada vez que lo contamos, algún pequeño cambio. Hay gente que, naturalmente, ante un problema, tiene tendencia a enfrentarlo, lo supera y se fortalece. Y así como hay gente que, reitero, ante un  problema, lo enfrenta, lo supera y con esto se fortalece hay también otra que, en la misma circunstancia  se inhibe, se cohibe. Y esto ocurre porque hay gente que, naturalmente, tiende a revaluar la realidad. Todos tenemos pensamientos tóxicos, pero algunos tienen más pensamientos tóxicos. Sólo ven  lo negativo y tienen más tendencia a síntomas depresivos y ansiosos. Y así como hay gente que habla mejor los idiomas otros tienen más talento para los deportes. Se puede trabajar acerca de nuestra visión de la realidad porque según la manera en la que pensamos también aparece la manera en la que sentimos. Si yo pienso que este reportaje no le está gustando me voy a sentir mal. Si pienso, en cambio, que le está gustando, me voy a sentir bien. Yo no sé lo que piensa usted. Mi cerebro crea la realidad y la manera en la que pensamos. Es la manera en la que sentimos.
—¿Hay un punto del cerebro en el que se almacenan recuerdos de emociones? ¿Es posible separar los recuerdos dolorosos de los recuerdos alegres? ¿O se ubican todos juntos?
—Es difícil porque la emoción facilita la memoria. Sea tanto por un motivo alegre como por un motivo de tristeza. La emoción en sí misma es la que facilita la memoria. Es difícil separar si un evento es positivo o negativo. Hay gente, sin embargo, que estuvo en campos de concentración y no quiere hablar de eso. No quiere recordar el evento. ¿Por qué? Bueno, porque cuando recuerda el evento se asocia a las emociones que sintió…Entonces, el cerebro tiene centros que pueden frenar muchas veces emociones negativas. Hay gente que estuvo en campos de concentración y pueden contarlo. Naturalmente o por terapia pudieron disociar el recuerdo de las emociones que sintieron. Pero hay gente que no puede recordar hechos traumáticos, violaciones o torturas porque, cada vez que los recuerda, se asocian las emociones que vivió en ese momento.
—Disculpe mi insistencia, doctor pero ¿hay un lugar determinado donde se almacenan también determinadas emociones?
—El cerebro trabaja en red. Por mucho tiempo se pensó que había un área cerebral para una función, pero ahora sabemos que el cerebro se activa en red cuando tenemos una función cognitiva como la memoria. Lo que sí ocurre es que hay diferentes tipos de memoria: hay una memoria episódica que es el “dónde y cuándo”. Por ejemplo, yo me recibí de médico el 18 de diciembre de 1992 en el Hospital de Clínicas. Entonces, ¿dónde? Hospital de Clínicas. ¿Cuándo? 18 de diciembre de 1992. Es memoria episódica. Ahora bien, nosotros no recordamos cuándo aprendimos que París es la capital de Francia. Ese es un concepto. No hay un dónde y un cuándo del momento en el que uno aprendió que Francia es un país. O que Estados Unidos es un país. Es una memoria semántica. Hay otra memoria que es más “online”. Una memoria más operativa. Hay una memoria que está facilitada por la experiencia. Y ahora sabemos que hay áreas del cerebro que son clave para cada tipo de memoria pero, en general, el cerebro trabaja en red.
—Insisto, doctor, desde la ignorancia ¿dónde se ubican esas áreas? –(con nuestras manos marcamos distintas zonas)– ¿Es aquí? ¿Allá?
—En la base del cerebro, en la parte media de ambos hemisferios hay una zona que se llama “hipocampo”. Está en cada hemisferio. Hay dos “hipocampos”: en la parte medial y en la base del cerebro. Y aprendimos que el hipocampo es clave para la memoria a partir de un paciente que se llama HM. HM es una persona joven que tuvo un accidente de bicicleta y se golpeó el cerebro, pegó con el cráneo y el hipocampo tuvo entonces una cicatriz en ambos lados. Esto le producía convulsiones. Como no se podían controlar las convulsiones los cirujanos le sacaron los dos hipocampos. Se los resecaron. Y esa persona, a partir de que le sacaron los hipocampos, mejoró la epilepsia de las convulsiones, ¡pero nunca pudo recordar nada nuevo! No pudo aprender nada nuevo. Es más: vivió mucho tiempo pensando que tenía la edad en la que
había ocurrido el accidente. La neuropsicóloga canadiense que lo atendió durante largos años cada vez que lo veía (y le reitero, fueron muchos años) tenía que presentarse porque HM (cuando le sacaron los hipocampos) no pudo aprender nada nuevo. Entonces, ahora sabemos que el hipocampo es clave para la consolidación de memorias nuevas y es lo primero que se afecta en la enfermedad de Alzheimer. También en las personas mayores de 65 años decrece 1% anual. Sin embargo, un estudio demostró que, en las personas mayores de 65 años que hacen ejercicios físicos, el hipocampo no sólo no se reduce sino que aumenta de tamaño. O sea que caminar o cumplir ejercicios físicos es muy bueno para el cerebro: genera nuevas conexiones y frena la involución del hipocampo. Por supuesto que tener desafíos intelectuales como leer, escribir o aprender cosas nuevas son muy positivos para el cerebro porque mejoran las conexiones cerebrales. Nuestro cerebro está en un
cambio constante.
—Volviendo a las fiestas y a sus secretas angustias, doctor, el Año Nuevo con sus brindis y los clásicos deseos no significará (para los adultos) el paso del tiempo? Un año más, pero ¿cuántos quedan?
—Puede ser. El paso del tiempo angustia a mucha gente y más en la sociedad actual en la que ser joven y lindo es un beneficio. Creo que esto debería cambiarse porque la sabiduría de los mayores es un tesoro que debe ser apreciado por los más jóvenes. Y a las sociedades que valoran esto (por ejemplo la sociedad japonesa) ¡no les va mal! Ellos atesoran la experiencia y la sabiduría de sus mayores. Pero volviendo al tema de la memoria es cierto que, en las fiestas, uno a veces recuerda el pasado y lo interesante es que esta área del hipocampo de la que hablábamos es importante para recordar el pasado, pero también para imaginar el futuro. Fíjese que el cerebro usa las mismas áreas para recordar el pasado y para imaginar el futuro. O sea que, muchas veces, la memoria es importante para imaginar el futuro. El “recuerdo” es importante para “imaginar” el futuro. Las mismas áreas del cerebro que nos permiten recordar ciertos eventos pasados son las mismas áreas que están involucradas en (reitero) “imaginar” el futuro.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Secretos y misterios de otra internación de la Presidenta: lo que no dicen los partes médicos por Nelson Castro

ESTRES, DIVERTICULOS Y MALHUMOR  

Secretos y misterios de otra internación de la Presidenta: lo que no dicen los partes médicos

Un relato pormenorizado de lo que le ocurrió y le ocurre a Cristina Kirchner. Los primeros síntomas. Quiénes son los médicos que la atienden. Diagnósticos contradictorios y tratamientos polémicos. Cómo sigue su salud.

PROYECTO DE NUEVO SILLON PRESIDENCIAL
PROYECTO DE NUEVO SILLON PRESIDENCIAL | Foto: Pablo Temes

Todo se precipitó sobre la tarde del domingo 2. En medio del viento y de la lluvia que arreciaban sobre la Capital e inundaban zonas de la provincia de Buenos Aires, la Presidenta comenzó a sentirse progresivamente mal. A ese malestar general se le sumaron escalofríos y fiebre que acompañaban un dolor intenso en la fosa ilíaca izquierda. La fosa ilíaca izquierda es la zona que abarca el cuadrante inferior izquierdo del abdomen.
La Unidad Médica Presidencial (UMP) se movilizó de inmediato. En presencia de este cuadro clínico, su director, Marcelo Ballesteros, comprobó en el examen físico que, a la palpación, el tracto sigmoideo del colon estaba inflamado y doloroso, por lo que orientó el diagnóstico presuntivo hacia una patología intestinal infecciosa de origen desconocido, que ameritaba la internación inmediata de la paciente con el fin de realizar los estudios necesarios para establecer un diagnóstico definitivo e instaurar el posterior tratamiento.
Se decidió que el lugar de internación fuera el Sanatorio Otamendi. La admisión al Otamendi tuvo algún sobresalto, ya que la habitación presidencial estaba ocupada por otra paciente. Ante ello, hubo quien desde la UMP sugirió la posibilidad de trasladarla al Hospital Austral. Se generó entonces un breve cabildeo, al término del cual prevaleció el sentido común y se determinó que la internación fuera en el Otamendi. La decisión de llevar a Cristina Fernández de Kirchner a ese centro médico tuvo lógica, puesto que allí se le había realizado un chequeo general –sobre el que volveremos– en agosto del año pasado.
Al ingresar al sanatorio, la Presidenta estaba con poca fiebre pero con mucho dolor y malestar general. El primero de los siempre escuetos partes médicos brindados por la UMP evidenciaba que no había un diagnóstico certero. No bien se la admitió en el Otamendi se le tomaron muestras de sangre y orina, no sólo para los exámenes de rutina sino también para la realización de hemo y urocultivo, respectivamente. A esa altura no se descartaba, entre uno de los diagnósticos posibles, una infección urinaria concomitante. Se procedió a colocarle un suero y se le comenzó a administrar una combinación de antibióticos de amplio espectro por vía intravenosa. Dado lo avanzado de la hora, se coincidió en esperar al lunes para efectuar una batería de nuevos exámenes complementarios orientados a precisar el diagnóstico de certeza.
Junto con ello, el doctor Ballesteros adoptó la determinación de convocar a un grupo de destacados médicos del Otamendi para tomar parte del equipo. Ellos fueron: Alberto Lambierto (infectólogo y director médico del sanatorio), Daniel Pryluka (jefe del servicio de Infectología), Federico Saavedra (coordinador del servicio de Clínica Médica), Carlos Karmazyn (jefe del servicio de Emergencias) y Eduardo Diez (jefe del servicio de Diagnóstico por Imágenes). 
La Presidenta pasó esa primera noche molesta. Se le agregó un estado de desasosiego que se acentuó a lo largo del día. Fernández de Kirchner tiene noción cabal del impacto político que producen cada uno de los padecimientos de su salud, sobre todo ahora que el vicepresidente, Amado Boudou, tiene la entidad política de la nada.
El lunes el equipo médico trabajó con intensidad para arribar al diagnóstico. Por la tarde, se completó un estudio tomográfico detallado del abdomen, que dio pie a un contratiempo tenso. La indicación que se hizo fue de una serie de tomografías de abdomen y de la totalidad del tracto digestivo. Para ello, era necesaria la administración de sustancia de contraste por vía intravenosa y por vía oral.
No bien supo de esta novedad, la Presidenta objetó la necesidad absoluta de ese procedimiento, cosa imposible dado el cuadro inflamatorio y la necesidad de evaluar la progresión de la afección sobre la pared del propio intestino. Entonces, los médicos debieron insistir durante un buen rato a fin de convencerla. Finalmente, la paciente aceptó el contraste por vía intravenosa pero no por vía oral, para lo que se encontró un medio alternativo.
Tras todos estos estudios se arribó, finalmente, al diagnóstico de una diverticulitis acompañada por una sigmoiditis. En el escueto parte médico emitido desde la Casa de Gobierno poco después de las 20 hs, se mencionó sólo la sigmoiditis, omitiéndose la diverticulitis, que es el verdadero origen del cuadro que padece la Presidenta.
El sigmoides –así llamado por su forma de ese– es el segmento final del colon que desemboca en el recto. Los divertículos son protrusiones en forma de pequeñas bolsas de la pared del intestino grueso. El sigmoides es una zona particularmente sensible para esa patología, ya que el mayor porcentaje de los divertículos se producen a lo largo de su trayecto. Es el caso de la Presidenta, puesto que la sigmoiditis ha sido secundaria a la inflamación infecciosa de su divertículo.
El cuadro puede tener diversos grados de severidad según aparezcan o no complicaciones. La más temida es la perforación que, en los casos en que no es contenida por la grasa pericolónica, puede dar origen a una peritonitis severa precedida por un plastrón. El tratamiento consiste en una combinación de antibióticos de amplio espectro  –generalmente ciprofloxacina y metronidazol– y dieta. Los primeros cinco días, los antibióticos se administran por vía intravenosa para luego continuar por vía oral hasta completarlo.
El hallazgo del divertículo representó una novedad para los médicos que atienden a CFK. En efecto, durante el chequeo médico que se le realizó en agosto del año pasado –del que se hizo mención antes– se le practicaron, entre otros exámenes, una videoendoscopía alta y una videocolonoscopía. La videoendoscopía alta se acompañó de una biopsia de estómago destinada a descartar la existencia del Helicobacter Pylori, que es causal de algunos cuadros de gastritis o de úlceras gástricas. El resultado de esa biopsia fue negativo.
Lo que sí se halló en la endoscopía fue la existencia de reflujo gastroesofágico, afección que suele ser el origen de faringolaringitis a repetición, como las que suelen aquejar a la jefa de Estado. La videocolonospía, en cambio, fue normal. La confirmación diagnóstica de la diverticulitis acompañada de sigmoiditis, permitieron ajustar el tratamiento antibiótico que se había instituido el domingo por la noche a la espera del resultado de los hemocultivos. Surge la pregunta: ¿cuál fue la razón por la que se decidió no hacer mención de la existencia de la diverticulitis en ninguno de los partes emitidos por la UMP?    
El martes transcurrió sin mayores novedades aun cuando la Presidenta permaneció todavía dolorida y con algún episodio febril. El miércoles fue un día difícil. La paciente estuvo dolorida y, por momentos, desasosegada. Su humor no fue bueno. Un nuevo episodio de fiebre ocurrido mientras se estaba a la espera de los resultados del hemocultivo, inquietó a sus médicos. Ante ello, y a los fines de mantener una expectativa armada frente a la eventualidad de una posible complicación que obligara a una intervención quirúrgica, se contactó a un destacado profesor de cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.
Afortunadamente, sus servicios no fueron necesarios, ya que a partir del jueves el tratamiento instituido acentuó sus efectos positivos y el cuadro comenzó a evolucionar de una manera favorable, con reducción significativa del dolor y sin la repetición de los episodios febriles. Ese día, además, se tuvieron los resultados de los hemocultivos, que fueron negativos. En este marco, hubo una consulta al distinguido infectólogo Daniel Stamboulian.
El viernes fue un día tranquilo desde el punto de vista médico. El humor presidencial, en cambio, no fue el mejor, circunstancia que no sorprendió a los integrantes de la UMP. Cuando esto sea historia, se escribirá sobre el miedo y el ambiente de intrigas reinantes en esa Unidad, con la previsible resultante de efectos nocivos sobre las conductas de sus integrantes. También se escribirá acerca del por qué del deambular de CFK por distintos centros médicos –algo que no resiste análisis lógico– y de por qué se abandonó el uso de la Unidad Presidencial montada en 2004 en el Hospital Argerich.
Desde lo político, este episodio obligó a cancelar el viaje que la Presidenta tenía agendado hacer a Australia para participar del G20, donde esperaba encontrarse con Dilma Roussef y cruzarse con Barack Obama. Además, su objetivo era el de buscar apoyo en la disputa contra los fondos buitre.
Nada de ello podrá ser posible, ya que una vez que la Presidenta sea dada de alta y abandone el Sanatorio Otamendi, el equipo de médicos que la trata le indicó reposo estricto con prohibición para desplazarse por fuera de la quinta de Olivos durante un lapso de diez días. Todo esto da una idea de la severidad del cuadro clínico.
Una vez que lo supere, seguramente se le indicará una dieta para prevenir la recurrencia del cuadro. En general, ésta es una patología asociada a la de colon irritable que, por lo tanto, es muy influenciada por el estrés. No hace falta redundar sobre los efectos negativos sobre la salud que generan las tensiones propias del ejercicio del poder, sobre todo en personas que tienen los rasgos conductuales que presenta la Presidenta.
Por eso, lo más importante para ella será definir cómo piensa encarar su vida de aquí en adelante. Eso es sobre lo que debería reflexionar profunda y serenamente Cristina Fernández de Kirchner, a quien le auguro una pronta y total recuperación para su bien, el de su familia y el del país, al que debe gobernar hasta el 10 de diciembre de 2015. 
Producción periodística: Guido Baistrocchi.

domingo, 19 de octubre de 2014

“En Argentina, hay hospitales preparados para el Ebola”

REPORTAJE A LILIÁN TESTÓN  

“En Argentina, hay hospitales preparados para el Ebola”

La coordinadora del Departamento de Epidemiología e Infecciones de Stamboulian advierte que, de no tomarse medidas preventivas, en 2015 habría 550 mil víctimas del mortal virus en el mundo. Cómo se contagia la infección que se inició en Africa. La alarma en Estados Unidos y Europa. El temor en la región. Los controles que ya se están implementando en nuestro país.

Argentina-EE.UU. “Acá están el hospital Muñiz y el del Cruce de Florencio Varela (Néstor Kirchner). En Estados Unidos, cualquier hospital tiene que estar en condiciones de recibir un caso de Ebola. Manejan otro presupuesto”.
Argentina-EE.UU. “Acá están el hospital Muñiz y el del Cruce de Florencio Varela (Néstor Kirchner). En Estados Unidos, cualquier hospital tiene que estar en condiciones de recibir un caso de Ebola. Manejan otro presupuesto”. | Foto: Néstor Grassi
Recién en las últimas horas la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha descripto el brote actual de Ebola como “la emergencia sanitaria más severa vista en los tiempos modernos”, y si bien no es la primera vez que tocamos este tema, las alarmantes noticias hacen que volvamos sobre él.
La doctora Lilián Testón es una mujer joven y coordina el Departamento de Epidemiología y Control de Infecciones del grupo Stamboulian.
—Hice la residencia en el Hospital Ricardo Gutiérrez y luego seguí mi formación en esta especialidad en la Universidad Católica de Buenos Aires. Luego trabajé en el Hospital Alemán, cuyo director es infectólogo, por lo cual todo lo que tiene que ver con control de infecciones y epidemiología cobra mucha relevancia. Desde hace cuatro años trabajo junto al doctor Daniel Stamboulian, y no ejerzo tanta medicina asistencial sino que estoy dedicándome al Boletín Informativo para Latinoamérica registrando los brotes y las enfermedades endémicas junto a un equipo que colabora conmigo.
—Un momento particularmente peligroso para la salud del mundo.
—Estoy absolutamente de acuerdo con lo que dice la OMS. Previo al Ebola el mundo sufrió la gripe española en 1918, que dejó un tendal de 50 millones de muertos. Por eso, actualmente es tan importante seguir las medidas que propone la OMS al indicar que es necesario vigilar casos sospechosos, no desestimar ningún contacto de sujetos que puedan haber estado con el caso índice (es decir, el caso inicial). Es fundamental tratarlos y vigilarlos. También el apoyo económico es esencial como sostén de sanitaristas, misioneros y para el equipamiento de hospitales. Por otra parte, son fundamentales los equipos de protección personal. Estamos viendo que todos los “accidentes”, como el de la enfermera de Texas que atendió al enfermo que llegaba de Liberia, o Teresa, la enfermera española, se producen porque es muy difícil manejar un equipo de protección personal. Necesitan un asistente para colocárselo y para sacárselo.
—Incluso se ha mostrado por televisión que el “babero” que rodea la escafandra debe ir dentro del traje de protección, cosa que no ocurrió en el caso de la enfermera de Texas.
—Son detalles mínimos que, sin embargo, producen el contagio. Además son muchas horas de tarea, sobre todo para la gente que está trabajando sobre el terreno, en una situación agotadora y en aislamiento. Allí el índice de error del médico aumenta mucho y debería tener a una persona a su lado para que lo asista. Esto, en Africa, sabemos que es imposible puesto que allí faltan médicos, enfermeras…  bueno, falta todo.
—También la OMS señala que, aunque el virus surgió hace casi cuarenta años, por tratarse de países pobres no hubo incentivos para investigación y desarrollo.
—Desde 1976, cuando se produjo la primera epidemia en el Congo, se sabe que el Ebola existe. En aquel momento fueron 300 casos, se autolimitó rápidamente, y si bien hubo mortalidad, no se extendió a países fronterizos.
—¿No se habló, en algún momento, de que podía usarse como arma biológica?
—Probablemente por eso había algún tipo de medicación preparada. En fin, algo tenían en Canadá, Japón, Estados Unidos. Cuando repatriaron a los dos primeros americanos que estaban en Liberia se les aplicó un tratamiento compasivo… no había otra cosa.
—En el caso actual de la enfermera de Texas, han decidido no sacrificar a su perro por la terrible depresión que esto le causaría; es correcto, ¿no?
—Esto tiene mucho que ver con la idiosincrasia de cada país. Además, si esto estuviera en un protocolo habría que hacerlo. Pero no está dicho. Lo que sí se conoce es que hay transmisión a través de los gorilas, las ranas, los antílopes, los puercoespines y en una especie particular de murciélagos. No en otros animales. Hubiera sido un caso interesante de estudio, porque cuando un animal presenta sospechas de rabia y tiene dueño, se lo respeta, se lo aísla, el veterinario lo controla. Pienso que en el caso de Texas ha sido así. Imagínese, volver a casa y no encontrar a nadie. En el caso de Teresa, ¡son una pareja sin hijos! Los que tenemos mascotas y sabemos lo que significan no entendemos que se tomen medidas que no corresponden a la salud de nadie.
—En España hubo incluso manifestaciones callejeras para que no sacrificaran al perro.
—Como le decía, esto hace a la idiosincrasia de cada país. Yo suponía que, si esto ocurría en Estados Unidos, iban a proceder de otra manera que en España.
—¿Cuánto se conoce realmente con respecto al Ebola?
—Yo creo que se sabe bastante, y reitero que es muy importante conocer los motivos de contagio. Hay que saber que hay un período en el que el paciente (aun teniendo la enfermedad) no presenta síntomas. Es necesario entonces monitorearlo durante 21 días. En ese lapso no contagia. Saber esto ya es muy importante. Además, basándonos en la epidemia actual, la revista New England Journal of Medicine, que es una publicación muy leída por todas las especialidades, ha publicado en su número de octubre un análisis de la población infectada y brinda datos muy importantes. Por ejemplo, que el 10% de los contagiados son trabajadores de la salud y el grupo etario más afectado es el que está entre los 30 y 40 años. Por eso también hay tanta orfandad en los países contaminados. Antes se creía que ciertas muertes tan cataclísticas (por ejemplo, por sangrado) marcaban una señal. Sin embargo, ése es el síntoma que menos frecuentemente se presenta: el 1% o 2%. Insistimos en que el síntoma principal es la fiebre o la cefalea (un dolor de cabeza inexplicable), y luego los vómitos y la diarrea, que llevan al shock hipovolémico: si no es compensado con líquidos, lleva al paciente a la muerte. Hay un registro que llega a 3.800 muertes y más de 8 mil infectados. Otros, que no pasan por el sistema de salud, no se registran.
—Algo que vuelve todavía más angustiosa la situación.
—Mire, si esto sigue así, si no se implementa alguna estrategia o se envían más dinero y más profesionales de la salud para hospitales de campaña donde la gente pueda atenderse y no se muera en su casa, se espera que para fines de enero se llegue a 550 mil casos notificados.
—¿Quién publica esas terribles estadísticas?
—Son datos del Centro de Control de Infecciones de Atlanta y, por el subdiagnóstico que hay, llegamos a 1,4 millones de casos. A esto hay que agregar la mortalidad (70%).
—Estamos hablando siempre de Africa.
—Sí, porque consideramos que, hasta el momento, todos los casos son casos consecuencia de un contacto con alguien que estuvo en Africa… O también, claro, de alguien que cuidó a un enfermo llegado de esos países. Por eso son tan importantes las medidas que se han tomado en los cinco aeropuertos norteamericanos y que también se están aplicando aquí a través del análisis de casos sospechosos.
—¿Cómo se define un caso sospechoso?
—Llamamos “caso sospechoso” a todo aquel que tuvo probable contacto con un infectado. Es fundamental cortar la cadena. Le explico: el caso índice es el que está infectado. Hay que hacer, entonces, un bloqueo epidemiológico de todos los que estuvieron en contacto con el caso índice. Por ejemplo, quienes viajaron en el asiento contiguo en el avión y que, por un estornudo, pudieron contagiarse. También depende mucho de cada persona: ¡no subirse a un avión si uno tiene fiebre! Por eso, en los aeropuertos de salida, los controles son muy rigurosos.
—Me quedé pensando, doctora, en el contagio por el estornudo.
—Se contagia por la saliva… es muy fácil que en un estornudo haya partículas de saliva. Por eso, en esos casos hay que tener la precaución de taparse la boca. También puede haber contagio a través de la mucosa ocular.
—También me quedé pensando en aquello que dice Margaret Chan, la titular de la OMS, cuando se refiere a que no hay vacunas porque el Ebola se ha desarrollado en países pobres.
—Probablemente sea así. Y no sólo porque se da en países pobres, sino que tienen una cultura muy diferente. Son aldeas que confían en su curandero, en su brujo y practican rituales muy específicos en sus entierros. Todo esto ayudó a que la epidemia se propagara más rápido. Cuando para fines de septiembre decidieron realizar algo así como un toque de queda para que nadie saliera de su casa y los trabajadores de la salud pudieran ir a domicilio para verificar si había alguien enfermo, se descubrió que había mucha gente enferma. También encontraron a mucha gente muerta. Esto ocurrió en Liberia o en Sierra Leona. En el primer país, que fue Guinea, se logró controlar. Sin embargo, se ha producido una especie de estigmatización. Es decir que las personas de esa nacionalidad que viven, por ejemplo, en Estados Unidos, también sufren de este concepto que asocia la enfermedad con la nacionalidad. También es cierto que en determinados países africanos se desarrollaron muchas drogas contra el VIH. Hace años no existía la normatización que existe ahora para un ensayo clínico. Hoy, la persona en quien se experimenta tiene que firmar un consentimiento informado y hay auditores que les preguntan: “¿Usted entendió que está participando de un estudio? ¿Que está en riesgo? ¿Que puede obtener tal beneficio?”. Y si consideran que el paciente no lo entendió, aun cuando estuviera firmado o con el pulgar impreso, ese paciente no va a ser estudiado. Antes, reiteramos, esto no era así. En esos países los occidentales hicieron muchas cosas y ha quedado una cultura de que los usamos para ensayar drogas.
—Y entre nosotros, aquí en Argentina, ¿cómo se han organizado los hospitales frente a esta emergencia?
—En Argentina, hay hospitales preparados para el Ebola. En primer término está el Hospital Muñiz, que es un hospital de excelencia. Luego, el del Cruce de Florencio Varela, que lleva el nombre “Néstor Kirchner” y es de altísima complejidad. Luego, tenemos el Abete en Malvinas Argentinas, que trabajó magníficamente en la epidemia del H1N1 en 2009, y otros hospitales en Mar del Plata y Bahía Blanca. También están el Hospital de Ezeiza y, por supuesto, el Hospital Garrahan. Todos están preparados.
—¿Y en Estados Unidos cómo se preparan?
—Allí no hay hospitales de derivación. Cualquier hospital tiene que estar en condiciones de recibir un caso de Ebola. Ellos, obviamente, manejan otro presupuesto. Cada traje de aislación cuesta 50 dólares, y a esto hay que añadir la preparación y la capacitación del equipo, aprendiendo de los errores. Por ejemplo, no ponerse los barbijos y anteojos porque así queda una superficie descubierta y el virus puede penetrar. Fíjese que, aun cuando el infectado esté muerto, la temperatura ambiente hace que el virus pueda sobrevivir en condiciones favorables y transmitir la infección. Por eso se pone tanto énfasis en quitarles el difunto a los familiares para incinerarlo. En cada aldea hay tres personas designadas que conocen cómo debe hacerse esa tarea envolviendo al difunto para cremarlo y, al mismo tiempo, sin que su familia pueda verlo.
—Ellos no admiten la cremación. Tenemos entendido que, también de acuerdo con sus tradiciones, lavan los cadáveres, ¿no es cierto?
—Sí. Dedican mucho tiempo a los últimos momentos en los que están con los cuerpos de sus familiares. Suelen tenerlos varios días en sus casas, adonde concurre mucha gente. ¡Imagínese lo que esto significa en un caso de epidemia! Seguramente siguen haciéndolo, porque se trata de una población muy importante y estos casos se les pueden escapar a los médicos y sanitaristas que están trabajando. Es muy difícil vigilar todo esto.
—En Estados Unidos se está pidiendo la colaboración de médicos voluntarios.
—Sí. Hace aproximadamente tres semanas, el Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC) de Atlanta hizo un curso al que invitaba a participar a médicos del mundo entero, a enfermeras y a cualquier personal de salud para capacitarlos y enviarlos al terreno de los hechos. De Atlanta salen todas las normativas y los protocolos de todas las enfermedades. Ellos ponen mucho énfasis en el tema de los viajeros, de la infraestructura hospitalaria. Abarca todo aquello que está relacionado con infectología.
—De acuerdo con los relatos, daría la sensación de que las víctimas se encuentran entre los adultos en mayor proporción que entre los niños, ¿es así?
—Por lo menos es lo que se desprende de esta publicación, que habla de unos tres mil casos de infectados. Le diré que, a esta altura, poder hacer un trabajo científico en medio de una epidemia tiene un valor impresionante. También murieron cinco bioquímicos que estaban trabajando sobre el genoma del virus. O sea que todos los miembros del equipo que trabajó para detectar y ver cómo funciona el virus fallecieron.
—Volviendo a Texas, la enfermera que atendió a Thomas Duncan, el liberiano que falleció el miércoles pasado, tiene altibajos en su estado.
—Sí. Y lo mismo ocurre con Teresa, la enfermera de Madrid, que un día agonizaba y luego mejoraba. Incluso un periodista consiguió su teléfono y ella confirmó esta situación. Cuando uno enferma, el promedio de la evolución de la enfermedad abarca entre siete y nueve días, y es allí donde se sabe si podrá sobrevivir. Todavía no hay resultados contundentes acerca de qué diferencia hay entre la sangre de un infectado y la sangre de un convaleciente que sobrevivió al virus. Por ejemplo, Teresa tuvo los dos tratamientos. Todavía no hay ningún informe que señale cuál es mejor. No hay una certeza. Por eso son tan importantes las medidas de prevención y captación del caso índice y sus contactos. Del primer caso que se infectó se hicieron 18 contactos probables que se pusieron en cuarentena, y si pasan los 21 días sin síntomas, no son un factor de contagio. En cambio, reiteramos, si empieza con una fiebre mayor de 38,6 grados, existe un real peligro de contagio.
—Y en el caso de las dos enfermeras, ¿se sabe cuánto tiempo pueden permanecer en ese estado oscilante?
—Aparentemente, ya han pasado el período de los siete a nueve días, sobre todo en el caso de la primera, pero todavía es una información muy reservada que no se filtra.

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