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viernes, 5 de octubre de 2012

Soberbia y gobierno Por : Rosanna Pittella


La soberbia es un pecado capital, no porque lo diga una religión, sino porque los crímenes de lesa humanidad que ha provocado son históricos. 
No quiero que se vaya nadie, al contrario quiero que se queden, y que demuestren con hechos que pueden arreglarlo y luego de perder los fueros, sean juzgados si así no lo hicieren. 

Demostrar que no son tales sus actos de corrupción y desidia, contra un pueblo que pese a todo sigue trabajando, sigue soportando la humillación de tener gobiernos que carecen de sentido crítico, de responsabilidad frente a sus actos. Desprecian la Constitución Nacional, que es la única ley que nos debe gobernar. Minimizan la inteligencia de quienes leemos todos los medios, no uno solo, pero sobre todo minimizan la realidad que vemos a diario, sin necesidad de leer o ver tv. No hay para la inteligencia humana mejor testimonio que las palabras puestas en actos, y no hay medio que mintiendo a un pueblo inteligente le haga no votar a quienes están haciendo, de verdad, las cosas bien...
De todos modos si así fuera, repito, bastaría con la contundencia de los hechos, no es tan temerario un medio mentiroso, es mucho más temerario un gobierno que no demuestra lo contrario. Cuando en lugar de ningunear la corrupción presente mencionando la corrupción pasada, y perder tiempo discutiendo la culpabilidad de otros, deberían invertir el tiempo hacerse cargo de estudiar las causas y dar soluciónes. Minimizan el dolor de miles de familias que lloran a sus víctimas reclamando justicia. 
Minimizan la devastación de loss recursos naturales. Agravian la dignidad de la pobreza desde sus lujosos recintos pagados por el pueblo. Utilizan los medios del pueblo para sus viajes de placer o partidarios y abandonan hasta la muerte a las personas, son actos que la Constitución no le permite a nadie, eso es de criminales, tan criminales los que lo llevan a cabo como quienes se lo permiten y no los juzgan. Minimizan el hambre de miles de criaturas a las que sus malas administraciones les quitan el único alimento diario que reciben, en los comedores escolares, comederos en realidad, en los que la pobreza que ustedes niegan pero propenden para sus sucios intereses, convirtió a las escuelas. Escuelas donde la impunidad ha llegado a enarbolar otra bandera, que no es la de la Patria, eso da vergûenza. Intentan criminalizar a la clase media de la que abusan con gravámenes e impuestos, y gracias a la cual pueden seguir robando y negociando con socios tanto o más corruptos, dentro y fuera del "modelo", dentro y fuera de la Rosada y el Congreso.


No minimicen al pueblo que los votó, al gobierno de turno y a la supuesta oposición les digo, porque entre ellos ya hay muchos arrepentidos, conscientes de que el país ha caído nuevamente en manos de irresponsables corruptos, mentirosos, inescrupulosos mafiosos históricos, de los sindicatos y de todos los partidos. El dolor hace crecer, y los que despertamos estamos dispuestos a no volver a permitir que la Política la ejerza ningún representante que no sea honesto, así que no hay golpe de Estado posible en nuestro bendito País. Hay gente que se está despertando y quiere un Estado Nación en Democracia, en Libertad, digno y sano, donde las Instituciones recuperen su razón de ser, que es el bienestar de todos, con empleados bien controlados por los poderes independientes de la República. Lo otro, no son más que alucinaciones del discurso lastimero de la autocracia que nos quieren imponer. Sean Honorables, trabajen.


 


Señores políticos, para eso les pagamos. Cumplan con lo que prometen, háganse cargo de las alianzas necesarias a favor de la decencia y la civilidad Porque sin miedo este pueblo, les hará JUSTICIA.

domingo, 5 de agosto de 2012

Tinta, pincel y pizarrón-Un EJEMPLO

                             Tinta, pincel y pizarrón

La Escuela Los Trigales de San Justo desarrolla un proyecto de educación alternativa digno de conocer y valorar. TEXTOS Y FOTOS. MARÍA DE LOS ANGELES ALEMANDI.
Amparo llega temprano a la escuela. Tiene tres años. Los anteojos y las medias rayadas avivan su picardía. Se sienta sobre una de las alfombras que forman una ronda en la sala más grande, se pone el pintor metiendo cada botón en algún ojal y se calza los zapatos al revés. Cuando el silencio de la sala empieza a aburrirla rompe las reglas y cambia palabras con la niña vecina. No llega a ser una conversación pero se entienden y ríen bajito. Claro, olvidan disimularlo.
Soledad, la maestra, está sentada frente a ellas y levanta las cejas pidiendo respeto. De repente el rasgueo de una guitarra inaugura el día y toda la escuela entona una vieja canción del grupo Mazapán: “Caballito blanco llévame de aquí/ llévame a mi pueblo donde yo nací”. Amparito sigue en su mundo de travesuras hasta que la risa trae un reto. No pasará por dirección (no hay), no enviarán una nota a sus padres en el cuaderno de comunicaciones (no existe) ni será amonestada (no tienen tal castigo), sólo se le pedirá que salga de la ronda. La nena abre grande los ojos y el ceño se frunce como advirtiendo el desenlace.
La escuela a la que va Amparo se llama Los Trigales. Está frente a la plaza del barrio Malvinas Argentinas, en el borde más austral de la ciudad de San Justo, Santa Fe. Un alambrado determina sus límites, una tranquera recibe a los 42 alumnos y un cartel anuncia que en aquella casa de campo se dan clases.
Los sanjustinos la miran con recelo. Será porque no tiene pinta de escuela. O tal vez porque un grupo de padres la fundó seis años atrás sin tener la autorización del Ministerio de Educación. O bien porque su director luce un look hippie por las calles de un pueblo chico.
Ajustar la imagen
“No parece una escuela”, dice una docente sanjustina en nombre de muchas de sus colegas. No conoce de qué se trata este proyecto de educación alternativa y opina sólo a partir “de lo que se ve desde afuera”.
La casa tiene dos habitaciones, una cocinita y un baño. Todo parecería estar hecho a mano. Un planisferio pintado con témperas ocupa una pared. En la sala más grande bibliotecas improvisadas están repletas de libros, ni un sólo manual, ni una sola fotocopia. Bajo las ventanas unas tablitas de maderas con ganchitos hacen de percheros. Sobre cada extremo de la sala dos pizarrones se miran fijo y en un rincón una vitrina hace de mueble de ciencias. No hay juguetes sino juegos: cubos de madera, objetos de ingenio, un ajedrez con una partida iniciada, damas chinas, canicas, rompecabezas. Y repartidos por todos lados los útiles que se comparten.
Pero desde afuera, quien se sienta frente a la escuela en un banco de la plaza o cruza en bicicleta por la calle de tierra sólo puede ver un patio inmenso que de acuerdo con el horario luce abandonado o lleno de vida. Abandonado porque hay cosas desparramadas: baldes, pedazos de chapas, un tejido arruinado, sillas con patas rotas, una carretilla oxidada, maderas y troncos de árboles. En el centro la bandera argentina flamea escoltada por pinos y custodiada por el mugido de las vacas de la Sociedad Rural.
Pero pasadas las diez de la mañana cuando la puerta marrón se abre, salen los chicos con sus pintores (una especie de guardapolvos de colores), se quitan las zapatillas, se ponen botas de goma y corren a jugar al patio. Entonces los objetos abandonados cobran vida. Los arrastran, los apilan, los sacuden y dentro de una lógica indescifrable se inventan “casas” o “empresitas” bajo los árboles.
La docente que opina según lo que ve es además Directora de otra de las escuelas primarias de San Justo y desata su verdad cuando el grabador se apaga. Dice que su forma de pensar quizá sea anticuada y no puede ajustar la imagen de Los Trigales con la idea que ella tiene acerca de lo que debe ser una escuela. O sea: una institución estructurada, graduada, que iza la bandera al comienzo del día, donde a menudo suenan campanas o timbres, con aulas que reciben a los niños con sus bancos en fila y docentes impecables que a lo sumo tienen las manos sucias de tiza.
Ejemplo
El director y a la vez maestro de Los Trigales es Mariano Galeano. Arrima la tranquera casi a las dos de la tarde y regresa a casa en bici. Mientras pedalea sonríe como si no pasara nada aunque escucha el comentario de la señora que barre el frente de la casa y se da cuenta de que algunas personas que lo cruzan giran la cabeza para mirarlo. No hace falta que lo señalen. Mariano no puede pasar desapercibido por la sencilla o escandalosa razón de que tiene rastas.
Rastas como Bob Marley, largas hasta la cintura. Horrorizan. Pisotean el concepto del maestro impecable. Son un mal ejemplo para los niños. Descalifican a la persona. Así lo creen directivos de otras escuelas, maestros, funcionarios, vecinos e incluso hasta algunos padres que envían a sus hijos a esta escuela.
“De acuerdo con las representaciones históricas el maestro es figura mística, sujeto idealizado: una cuestión cultural que sufren para poder ser respetados como personas” explica Alicia Bazán, Psicopedagoga que realizó una investigación en la ciudad sobre el rol docente. Y que es además la mamá de Nacho, un niño que quiso un pintor rojo para ir a la escuela.
Mariano es de Berisso. Tiene 29 años y llegó hace tres a San Justo. Se hizo las rastas en el año 2000 cuando andaba por el norte argentino: es sólo “una forma de no estar de acuerdo con lo socialmente establecido”. Dice que no, que en San Justo no se sintió discriminado, pero sabe que muchas personas lo juzgan por su apariencia. “Pero estoy tranquilo sentencia- porque esas inquietudes la tienen los grandes, los chicos están mucho más allá de eso”.
Los alumnos, sentados en ronda alrededor de él, lo ven como el maestro que es. Están en hora de matemáticas. Hacen cálculos de superficies y perímetros, preguntan cómo y porqué. Mariano les dice que piensen. Abre una caja y saca cuadraditos de goma eva con los que dibuja el ajedrez del problema sobre el piso. Les da pistas pero pide que razonen y cada uno a sus tiempos va resolviendo el acertijo más allá de la camisa a cuadros, las sandalias y las rastas de un maestro que cree que “la educación no es una fuente que se llena sino un fuego que se alimenta”.
Un caos
En la cocina de la casa de Laura Ludueña, sobre aquella mesa en la que ahora hay un termo con agua caliente, un grupo de madres amasó la idea de una escuela distinta para sus hijos. Muchas de ellas venían del mundo docente. Suena contradictorio, pero Laura que es maestra de nivel inicial y trabaja en el Jardín Nucleado Nº 220 asegura que ahí estaban los fundamentos de su decisión porque quería otra cosa del sistema educativo.
Empezaron a estudiar, a buscar opciones. Los proyectos de la escuela Waldorf como La Cecilia de la ciudad santafesina de Monte Vera pasaron por sus manos, hasta que dieron con la propuesta de las Escuelas Experimentales. Dos semanas más tarde Carlos Videla, el director del Instituto Themis Speroni de La Plata -donde se forman los docentes para este tipo de escuelas- llegaba al Salón Blanco de la Municipalidad de San Justo para abrir la puerta al escándalo. Se presentó con una guitarra y rompió el silencio con el canto.
Después lo explicó todo. Estas escuelas nacen próximas al arte: a través de la pintura, la poesía, la danza o el teatro se desarrollan todos los contenidos. Cumplen los planes oficiales de estudio pero a su manera. Son pequeñas: no más de 15 alumnos por nivel. Las clases se dan en amplios salones, con niños y maestros sentados sobre alfombras en el suelo. No se usan manuales, no hay evaluaciones, nadie repite.
Cuando calló, el desconcierto hizo añicos el silencio. “Fue un caos: directivos de todas las escuelas pedían explicaciones, fundamentos filosóficos y epistemológicos. Nosotros sólo tratábamos de encontrarle sentido a la educación de nuestros hijos” decía Laura, mamá de Nazareth, una niña que a los 9 lee por decisión propia El diario de Ana Frank y que ama descubrir el mundo en el jardín.
Era febrero de 2004. En marzo dos maestros dejaron Río Grande, donde habían fundado otra escuela, y llegaron a tiempo a San Justo para iniciar las clases. Así que la escuela empezó a funcionar con 17 alumnos en la casa quinta de unos abuelos. No hubo inauguración oficial porque no hubo -por años- autorización del Ministerio de Educación. Y la llamaron como al paisaje cotidiano: Los Trigales.
No hace falta decirlo, Laura lo dice sola: “estábamos locos y transgredimos todas las reglas”. Pero no se arrepiente y se hace cargo del estigma, del comentario por lo bajo de la vecina, de lo que rumorean quienes tiene atrás en la cola del supermercado, de la pregunta cínica que hace su colega, de la mirada desaprobadora de casi una ciudad entera.
Una ciudad de no más de 25 mil habitantes que según Marcelo Mauro, su Intendente, se resiste mucho a los cambios, aunque a veces éstos son positivos porque afirman la diversidad y abren, como en este caso, nuevas puertas. Cree que es bueno que “cada padre pueda elegir a qué escuela enviar a sus hijos de acuerdo con lo que quiere para ellos”. Y él quiere, por sobre todas las cosas, que Candela sea feliz. Candela va a Los Trigales.
Las manos en la masa
La gente dijo muchas cosas. Que era una irresponsabilidad de los padres enviar a sus hijos a una escuela que no emitía títulos. Que esos niños eran conejitos de india, que estaban experimentando con ellos. Que cuando la escuela fuera clausurada ninguna otra reconocería esos años de escolaridad. Que era una locura.
Germán Falo, sentado en un sillón pero con el peso del cuerpo apoyado en el escritorio de su despacho, dirá que las cosas se hicieron mal porque la escuela Los Trigales “empezó a funcionar sin autorización ministerial y esa situación es muy grave”. Para el Director del Servicio de Enseñanza Privada del Ministerio de Educación de Santa Fe esta propuesta de educación alternativa da en la tecla de algunas problemáticas como la repitencia, la deserción escolar, la falta de integración o la imposibilidad de atender a la diversidad pero eso no significa que sea superior a otras escuelas ni un modelo a seguir. Es sólo otra escuela.
Si después de seis años la autorización para matricular a los niños se logró fue porque padres y maestros se rompieron la cabeza tratando de adaptar la identidad de la escuela a un proyecto institucional. No fue fácil explicar que en vez de grados había diez niveles. No sabían cómo dar cuenta de que sus criterios de promoción y evaluación no dependían de los resultados sino del proceso, y que por eso nadie repetía. Debieron argumentar cómo tres maestros estaban a cargo de toda la escuela y que además de dar las clases hacían de porteros, bibliotecarios, cocineros. Pasaron semanas enteras discutiendo ciertos porqué o para qué. Negociaron. Y tras el punto final, en abril de este año, la escuela que no era pasó a ser la Escuela Particular Nº 1486 Los Trigales.
Ese grupo de padres en este momento está cocinando 120 docenas de empanadas porque durante este año de evaluación de la propuesta deberán seguir pagando los sueldos de los docentes. Es la hora de la siesta y el olorcito a carne bien condimentada impregna todos los países del planisferio de la escuela. Las mamás rellenan, repulgan y acomodan las empanadas sobre una fuente y las pintan con yema de huevo para que se doren al fuego. Un papá es el encargado de hornearlas. Para ellos estos años fueron intensos.
Por eso también algunos abandonaron el barco y cambiaron a sus hijos a otras escuelas aunque tuvieran que recursar un grado. Porque temían que la autorización no llegara nunca; porque implicaba el pago de una cuota mensual (hoy de $100) y a la vez ceder la asignación familiar ya que no tenían el certificado de alumno regular para presentar en sus trabajos; porque no encontraban el tiempo para hacer tareas de cooperativismo o porque la escuela no les gustó. Y porque la presión que generaba la postura de la sociedad para ninguno fue fácil. Ni para los que se fueron, ni para los que aún tienen las manos en la masa.
La gente aún dice muchas cosas. Y para Mónica Astore “los prejuicios nacen desde la ignorancia”. La Vice Directora del Instituto sanjustino Nº 20 de formación docente reclama, como tantos, información: que se difunda la propuesta de Los Trigales. Pero al mismo tiempo reconoce que “son muy pocos los padres que se preocupan acerca de la educación de sus hijos, entonces confían en el nombre de una escuela o en el instituto privado tal, pero quizá ninguno realmente conozca la oferta educativa de la escuela donde manda a su hijo”.
Mundo paralelo
Cinco pasadas las diez. Mariana Justel, la última maestra en llegar de La Plata a San Justo, aparece en medio de la ronda con una pava caliente y empieza a servir el mate cocido a más de cuarenta niños. Cuando todas las tazas están llenas beben el primer sorbo y comen galletitas de miel hechas en la escuela. Después viene el intervalo de media hora para jugar, el regreso a clases hasta las 12 y termina el día.
Menos para Antonela. Se alisa el cabello rubio con las manos y se lo vuelve a atar para que no le caiga sobre la cara. Levanta todas las alfombras del piso y las apila en un rincón. Echa una ojeada a su alrededor como una experta que pondrá manos a la obra. No sé si en su casa le ayudará a mamá, pero en la escuela hoy asume una postura de Encargada de limpieza y mete el trapo de piso en el balde.
Ella está cursando el último nivel, y es parte del grupo que el año que viene empezará el secundario en otra escuela. Muchos están a la expectativa de qué pasará entonces, como si fuera un modo posible de evaluar la calidad educativa de la propuesta. Sabrán entonces si ocurre como en Tierra del Fuego, donde un estudio realizado por el CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) da cuenta de que estas escuelas “en comparación con el resto del sistema educativo provincial demuestran en promedio- mejores logros en el rendimiento de sus alumnos”.
Hay quienes se preguntan si los niños se adaptarán al sistema tradicional, si será frustrante dar un examen, si podrán acostumbrarse a nuevas normas, a docentes que se esfuerzan por dar una clase para cuarenta alumnos a la vez.
Pero ellos, los niños, no están preocupados por eso. Y cada vez que cruzan la tranquera ingresan a un mundo paralelo en el que parecen felices. Eso les basta, por lo menos a sus padres. Antonela sigue lavando los pisos. Mete el trapo en el balde, lo escurre con fuerza y por unos segundos daría la impresión de que los estigmas de la escuela empiezan a borrarse, pero son sólo las marcas del piso húmedo que se secan.
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El rumbo de la educación alternativa
Cuando en 1958 la habitación de una casa del partido de La Plata se convirtió en lo más parecido a un jardín de infantes hubiera sido imposible predecir que allí nacía un proyecto alternativo de educación. Y hubiera sido una locura pensar que cincuenta años después habría más de veinticinco Escuelas Experimentales en Argentina y un magisterio que forma exclusivamente a sus docentes.
Nelly Pearson vive en Gonnet, en una casa que huele a libros. Es profesora de Bellas Artes y tiene 76 años. Habla despacio, como haciendo equilibrio entre los recuerdos que llegan y las palabras que se le escapan. Ella, la bailarina Marta Burnichon y la música Dorothy Ling, dieron vida a estas escuelas.
Nunca se propusieron armar un sistema pedagógico, pero lo hicieron. De ahí el carácter experimental, de ese intento por hacer de otro modo las cosas, de un trabajo que implicaba ajustes permanentes “como los que hace el timonel para mantener el rumbo”.
Para Nelly la misión educativa sería sensibilizar al niño y darle la libertad de elegir lo que quiera para que en su vida sea desprejuiciado y encuentre caminos alternativos. La escuela representa un lugar sagrado, diferenciado de la casa, donde lo valioso es la vivencia diaria de los chicos para desarrollar su creatividad y afianzar valores como el respeto, la tolerancia y la autonomía.
El arte siempre se cuela por alguna hendija. Las clases están llenas de poesía. Antes del desarrollo de una materia los niños recitan versos o fragmentos de canciones. Después de la clase de matemáticas se dibuja el campo al que se le calculó el perímetro y en horas de plástica trabajan con tinta china o pintan mandalas. A la tarde también hay talleres o actividades que van desde la producción de una obra de teatro a una tarde de pesca en el río Salado o una visita a un hogar de ancianos.
“Hay quienes temen que seamos una secta” dice Nelly mientras revuelve un mueble en busca de un álbum de fotos. Quiere mostrarme imágenes del día en que conoció a Leticia Cossetini, pero no lo encuentra. “Las escuelitas son muy simples” pero “complejas de comprender para la gente que viene del mundo de la pedagogía y de la enseñanza sistemática”.
Asegura que son “sumamente democráticas” y que no tienen secretos. Quizá por eso no hay armarios con llaves, ninguna puerta dice golpear antes de entrar, no hay salas exclusivas para docentes y el mismísimo Carlos Videla realiza sus tareas de Director así como los jueves limpia los baños del Instituto Themis Speroni.
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Pasadas las diez de la mañana, salen los chicos con sus pintores, se quitan las zapatillas, se ponen botas de goma y corren a jugar.
Una maestra nada convencional
Soledad Sandoval no usa guardapolvos como sus colegas. Hoy está dando clases de lengua con jeans y una remera negra puesta al revés para que los niños no se distraigan con las inscripciones. El cabello oscuro, peinado tirante hacia atrás con una cola; la mirada impenetrable. Fue, en el rebaño del mundo docente, una oveja negra. Cuando hacía las prácticas del magisterio se resistía a levantar la voz, a gritar para que los alumnos la escucharan. Y se enojaba porque le pedían que utilizara los “famosos recursos didácticos” para lograr interesarlos, como si el tema en sí no pudiese ser atractivo.
Hasta que conoció Los Trigales y allí se quedó. Debió hacer durante seis meses una adscripción y cuando al fin creyó que se confundía entre gente parecida, se volvió a equivocar. Oveja negra: única docente sanjustina, egresada del Instituto Nº 20, que trabaja en una escuela nada convencional y que cree que los niños “tienen una mente tan abierta que el maestro lo único que debe hacer es tratar de no opacarla”. Y que, como si fuera poco, escribe un romance en el pizarrón con una letra manuscrita ni demasiado redonda ni demasiado esmerada. Una letra común que no parece de maestra y que a veces, tampoco se entiende.
Aquella mañana fue ella la que le pidió a Amparito que saliera de la ronda. Mientras todos cantaban, el chillido de la niña se perdía entre sollozos y resonaba de fondo. Estuvo un rato sentada chinito en la sala de al lado, con la espalda apoyada contra la pared y a la espera de que la dejaran volver a sumarse al grupo. Se secaba las lágrimas cuando Mariano le acomodó la alfombra entre los chicos del nivel uno para la primera clase del día.
Dentro de su lógica esta escuelita tiene reglas estrictas. Entonces: el silencio y la serenidad deben ser respetados porque si no hay que salir de la ronda; el que llega tarde no ingresa; el que olvida su delantal ese día no pinta; no se puede llevar ropa con impresiones de personajes o marcas visibles; tampoco hablar de programas o dibujos animados; y a las fiestas escolares sólo pueden asistir dos familiares por niño.
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Estas escuelas nacen próximas al arte: a través de la pintura, la poesía, la danza o el teatro se desarrollan todos los contenidos.
La fundación Avina
Avina es una fundación latinoamericana que busca contribuir al desarrollo sostenible del continente, fomentando la construcción de alianzas entre líderes y organizaciones sociales y empresariales para promover el diseño de modelos propios de desarrollo sostenible en la región.
Las becas
Las Becas de Investigación Periodística premian propuestas innovadoras sobre los temas relevantes del desarrollo sostenible en América Latina y cooperan de este modo con los medios de comunicación y los profesionales de la prensa para enriquecer la agenda pública. Esta iniciativa cuenta con el apoyo institucional de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, Asociación de Periodistas Europeos, Foro de Periodismo Argentino, Sociedad Interamericana de Prensa, Asociación Brasilera de Periodismo Investigativo, Instituto Prensa y Sociedad, Agencia de Noticias por los Derechos de la Infancia, Communication Initiative América Latina y Alianza de Comunicadores para el Desarrollo Sostenible, entre otros.
Los premiados
En esta edición fueron premiados 61 periodistas, 8 de ellos argentinos. Entre ellos, nuestra colaboradora María de los Angeles Alemandi, por la nota que hoy Nosotros compartimos.

viernes, 29 de junio de 2012

Pensar la ecología para preservar la salud


Arsénico en el agua de bebida: un problema de salud pública.



Revista Brasileira de Ciências Farmacêuticas
Brazilian Journal of Pharmaceutical Sciences
vol. 39, n. 4, out./dez., 2003

Alexandra Galetovic Carabantes1, Nilda A.G.G. de Fernicola2*
1Departamento de Toxicologia e Análises Toxicológicas, Faculdade de Ciências Farmacêuticas,
Universidade de São Paulo, 2CETESB
La presencia de arsénico en el ambiente es un problema de salud
pública debido a que se trata de un evento de alta frecuencia que
ha sido detectado en países como Argentina, Brasil, Chile, China,
India, México y Taiwán, entre otros. El arsénico fue clasificado
por la International Agency for Research on Cancer (IARC), como
un agente carcinogénico para humanos con base en estudios
epidemiológicos que relacionan la ingestión de arsénico en el agua
de bebida y cáncer en la piel y estudios ocupacionales que
relacionan la exposición al arsénico y cáncer de pulmón. La
Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda um valor
orientador para agua de bebida de 10 mg As/L. Por su parte la
Environmental Protection Agency (EPA), considerando estimativas
de riesgo realizadas utilizando modelos estadísticos basados en
observaciones en humanos y extrapolando los datos para
concentraciones inferiores a 50 μg/L, reducirá el valor guía para
arsénico en el agua de bebida de 50 μg/L para 10 μg/L. La
utilización de biomarcadores permite el desarrollo de la
epidemiología molecular que promete ser una herramienta que
ayudará a detectar efectos tempranos en poblaciones expuestas,
permitiendo la prevención de efectos nocivos considerando las
características genéticas de las poblaciones.
*Correspondência:
Nilda A.G.G. de Fernicola
CETESB
Setor de Toxicologia Humana e Saúde
Ambiental
Prédio 1 - 9º andar - Sala 909
Av. Prof. Frederico Herann Jr., 345
05489-900 - São Paulo, SP
E-mail: fernicola_nilda@hotmail.com
Unitermos
• Arsénico
• Salud pública
• Biomarcadores
INTRODUCCIÓN
La salud pública tiene como propósito prevenir
enfermedades, prolongar la vida y fomentar la salud. Así
surge una pregunta: ¿es la exposición al arsénico un problema
de salud pública?. Si se considera un problema de
salud pública como un evento de alta frecuencia y
peligrosidad, la exposición al arsénico efectivamente es un
problema de salud pública. Son numerosas las poblaciones
afectadas en todo el mundo y el arsénico es considerado
por varios organismos científicos, entre ellos la
International Agency for Research on Cancer (IARC),
como un agente carcinogénico para humanos con base en
estudios epidemiológicos que relacionan la ingestión de
arsénico en el agua de bebida y cáncer en la piel y estudios
ocupacionales que relacionan la exposición al arsénico y
cáncer al pulmón (IARC, 2002).
Los efectos para la salud humana debidos a la presencia
de arsénico en el agua de bebida siguen siendo objeto
de investigación en muchos países, a pesar del hecho
366 A. G. Carabantes, N. A. G. G. Fernicola
de que en varios lugares, donde habían sido detectadas
concentraciones de arsénico superiores a 50 μg/L en el
agua de bebida, se ha logrado suministrar a la población
agua con concentraciones de arsénico dentro de los valores
orientadores propuestos por las entidades internacionales.
El valor orientador para arsénico, por muchos
años, de la Organización Mundial de la Salud fue de
50 μg/L. Actualmente esta entidad sugiere um valor
orientador de 10 μg/L para arsénico en el agua de bebida.
No existe el conocimiento definitivo de cuál es el
riesgo de producirse diversos tipos de cáncer a concentraciones
de arsénico menores a 50 μg/L. Actualmente las
estimativas de riesgo son hechas utilizando modelos
estadísticos basados en observaciones en humanos
haciendo una extrapolación de los datos para bajas
concentraciones. Por otro lado la ingesta de arsénico por
los alimentos no es considerada en esta evaluación
(Buchet, Lison, 2000).
En los Estados Unidos de América, la Agencia de
Protección Ambiental (EPA) revisó, por recomendación
de la Academia Nacional de Ciencias de este país, el
patrón para arsénico en el agua de consumo, que estuvo
vigente por más de medio siglo. En el año 2001 definitivamente
se consideró reducir de 50 μg/L para 10 μg/L la
concentración de arsénico en agua para beber. Se cree que
esto permitirá disminuir el número de varios tipos de
cáncer y de otras enfermedades entre ellas diabetes e
hipertensión (Bergeson, 2002).
Cabe destacar que en muchos países no ha sido
posible suministrar a la población agua de bebida con
concentraciones de arsénico menores a 50 μg/L por los
altos costos que esto implica, por lo tanto el problema
persiste. Ante esta situación se deben estudiar nuevas
tecnologías de bajo costo para que sea factible su
aplicación y además dar énfasis al desarrollo de nuevas
herramientas que ayuden a prevenir enfermedades relacionadas
con la ingesta de arsénico.
CARACTERÍSTICAS QUÍMICAS DEL
ARSÉNICO Y SU CONCENTRACIÓN EN EL
AMBIENTE
El arsénico es un elemento considerado entre los
veinte más abundantes sobre la tierra. Está presente en
cantidades trazas en rocas, suelo, agua y aire. Este elemento
puede existir en cuatro estados de valencia como As3-,
As0, As3+ y As5+. El arsénico se encuentra en el ambiente
principalmente como arsenito y arseniato (WHO, 2001).
La concentración natural de arsénico en agua de mar
usualmente es menor que 2 μg/L, siendo que en aguas
superficiales y subterráneas la concentración varía entre 1
y 10 μg/L. Niveles elevados han sido relatados en aguas
de origen geoquímica y asociados a la actividad
hidrotermal. El arsénico elemental no es soluble en agua
(WHO, 2001).
La concentración de arsénico en el aire varía entre 1
y 10 ng/m3 en áreas rurales y es levemente más alto en
áreas urbanas alcanzando valores cercanos a los 20 ng/m3.
En áreas próximas a plantas que queman carbón pueden
encontrarse valores de hasta 1 μg/m3. La concentración de
arsénico en rocas y suelos no contaminados son
generalmente menores que 20 mg/kg de suelo (Buchet,
Lison, 2000).
El arsénico en los alimentos se encuentra en forma
orgánica e inorgánica. Los compuestos arsenicales
orgánicos identificados son: arsenobetaína, arsenocolina,
sales del ácido trimetilarsónico, arsenoazúcares y lípidos
que contienen arsénico. Estos compuestos son principalmente
encontrados en organismos marinos, aunque
algunos de ellos han sido identificados en especies terrestres
y organismos de agua dulce (WHO, 2001).
La arsina (AsH3) es un gas altamente tóxico y puede
estar presente en ambientes ocupacionales. La American
Conference of Governmental Industrial Hygienists
(ACGIH) recomienda un valor de TLV-TWA (TLV
Threshold Limit Values-TWA Time-Weighted Average)
de 0,05 ppm. Estudios por vía respiratoria en humanos o
animales que relacionen exposición a arsina y cáncer no
han sido desarrollados, por lo tanto no existe información
disponible de los efectos crónicos de la arsina para humanos
(EPA, 2003).
Cabe destacar que una cantidad considerable de
información se refiere al tema del arsénico como un problema
de contaminación, a pesar de que en la mayoría de
los casos a los que se hace referencia tales como los
registrados en Argentina, Chile, India, Taiwán y Vietnam
entre otros, corresponden a la presencia natural de altas
concentraciones de arsénico en el ambiente. Solamente en
algunos países como México y China las elevadas
concentraciones de arsénico encontradas en el ambiente
han sido derivadas de una acción antropogénica como son
la actividad minera y la quema de carbón, respectivamente
(Díaz-Barriga et al., 1992; Liu et al., 2002). En este sentido
se debería prestar más atención a las generalizaciones
hechas a este respecto para países y situaciones diferentes.
HISTORIA DEL USO DEL ARSÉNICO
Desde tiempos remotos, son conocidos los
compuestos arsenicales, tanto orgánicos como
inorgánicos, que fueron usados como medicamento. El
trióxido de arsénico fue utilizado por primera vez en el año
Arsénico en el agua de bebida: un problema de salud pública 367
2000 A.C. con fines terapéuticos. En el siglo XVIII se dio
a conocer la solución de Fowler cuya composición era
arsenito de potasio al 1% utilizada para aliviar diversas
enfermedades como: anemia, reumatismo, psoriasis,
asma, cólera y la temida sífilis. Este medicamento se
mantuvo vigente por más de 150 años. En el siglo XIX
esta solución fue usada para tratar el acné y como agente
quimioterapéutico para el tratamiento de la leucemia
mieloide crónica junto con la irradiación, hasta 1953.
Según Jolliffe (1993), en el año 1900 compuestos
arsenicales eran usados para combatir la malaria y en el
año 1912 el arsénico fue reconocido como el mejor agente
existente en la farmacopea.
Durante el siglo XX creció el interés por producir
nuevos medicamentos con compuestos arsenicales, es así
que Erlich creó un compuesto llamado arsenamina, el cual
fue usado como clave en el tratamiento de la sífilis por más
de cuarenta años, hasta la llegada de la penicilina (Cullen,
Reimer, 1989).
Los arsenicales orgánicos principalmente los derivados
del arsénico pentavalente, clasificados como menos
tóxico con relación a la forma trivalente, fueron utilizados
en el tratamiento de enfermedades tal como la tripanosomiasis
africana, conocida como “enfermedad africana del
sueño”. El primer compuesto arsenical usado fue
triparsamida que contenía 25% de arsénico pentavalente
en combinación orgánica. Este medicamento fue asociado
a reacciones tóxicas y podía causar ceguera. Al aumentar
la resistencia del parásito este medicamento fue
reemplazado por otros dos arsenicales orgánicos
melarsoprol con 18% de arsénico trivalente y melarsonil
(Jolliffe, 1993)
Durante los años noventa, en China, se utilizaron
concentraciones micromolares de trióxido de arsénico
para combatir la leucemia promielocítica aguda. Los
efectos adversos fueron considerados leves y entre ellos se
incluyeron mareos, fatiga y dolor muscular. Fue sugerido
que la inducción de apoptosis celular puede ser uno de los
mecanismos de los efectos terapéuticos del trióxido de
arsénico (Chen et al., 1996).
Los compuestos arsenicales provocan reacciones no
deseadas y por eso siempre, a través de la historia, se
intentó reemplazarlos por compuestos menos tóxicos.
Además de los usos “benéficos”, el trióxido de
arsénico fue usado popularmente como veneno debido a
su bajo costo, por tener apariencia de azúcar y por carecer
de olor y gusto, siendo éste el arsenical más tóxico
después de la arsina, pero no produce la muerte
instantánea. La popularidad de su uso cayó porque con el
aparecimiento de técnicas analíticas para la determinación
de arsénico, se hizo más factible para la toxicología forense
detectar uma intoxicación aguda por arsénico. Este
compuesto continua siendo utilizado con fines suicidas
(Jolliffe, 1993).
Las sales de arsénico fueron empleadas en la
fabricación de pigmentos, rodenticidas, funguicidas e
insecticidas, en la producción de vidrio, en la industria
textil y en la imprenta, pero actualmente existen
restricciones para su uso. Uno de sus usos actuales es
como parte de componentes electrónicos (WHO, 2001).
Un gran porcentaje de la producción mundial de
arsénico es usado en el tratamiento de la madera como
arseniato de cromo y cobre, un porcentaje menor en
productos químicos para la agricultura, y otro pequeño
porcentaje en la fabricación de vidrios, uso farmacéutico
y aleaciones no ferrosas (WHO, 2001).
Los arsenicales han tenido una amplia aplicación en
la agricultura, siendo que su uso comenzó con la
aplicación del arsenito de sodio para destruir la maleza.
Más tarde fue empleado el arseniato de calcio como
herbicida (Cullen, Raimer, 1989). Hasta la década de 1960
los arsenicales, entre ellos el arseniato de plomo, fue
frecuentemente usado como insecticida pero su uso fue
reemplazado progresivamente, por compuestos
organofosforados y organoclorados (Buchet, Lison,
2000).
El arsénico y sus compuestos están presentes con
significativa frecuencia en el medio ambiente. La
fundición de metales no ferrosos, la quema de combustible
fósil y el empleo de plaguicidas son los principales
procesos que contribuyen a la contaminación de origen
antropogénico del ambiente (WHO, 1981).
El arsénico es liberado a la atmósfera como
consecuencia de procesos naturales de alta temperatura
tales como: erupción volcánica, quema de vegetación y
combustión de carbón. Ha sido estimado que 60% del
flujo atmosférico de arsénico es de origen natural siendo
la acción volcánica una de las principales fuentes (WHO,
2001). El arsénico proveniente de estos procesos es liberado,
en el material particulado, en la forma de trióxido de
arsénico. Esas partículas son dispersadas por el viento y
retornan a la tierra por deposición seca o húmeda
(Blimblecombe, 1979).
EFECTOS EN LA SALUD HUMANA
Es conocido desde hace años que la exposición
crónica al arsénico por la ingestión de agua puede causar
efectos adversos a la salud humana. Gracias a los estudios
realizados en 1888 por el investigador Hutchington se
tienen los primeros antecedentes históricos que relacionaron
la presencia de arsénico en el agua y lesiones en la
368 A. G. Carabantes, N. A. G. G. Fernicola
piel como hiperpigmentación, hiperqueratosis y cáncer
cutáneo (Stöhner, 1991).
En el año 1913, en Argentina, fueron identificados
dos pacientes que presentaban los síntomas de una
intoxicación por arsénico, siendo que en un primer momento
fue considerada como accidental. El número de
casos fue en aumento y la enfermedad llegó a ser conocida
como enfermedad de Bell Ville, en la provincia de Córdoba,
por ser este el lugar donde se registró el mayor número
de casos, en regiones rurales, en donde los níveles de
arsénico en el agua eran superiores a 1 000 μg/L. En 1917,
esta enfermedad pasó a ser conocida como hidroarsenicismo
crónico regional endémico (HACRE). Se llegó a
la conclusión de que la etiología de la enfermedad era
debida a la ingestión de agua con arsénico (Astolfi et al.,
1982).
En Chile, en el año 1923, se describió por primera
vez una enfermedad considerada original y característica
de este país llamada enfermedad del salitre o cáncer de los
salitreros. Las personas presentaban hiperqueratosis y
alteraciones degenerativas en la piel (Prunes, 1939).
Actualmente el problema de la presencia de arsénico
en el agua de bebida no ha cesado y existen poblaciones
expuestas en regiones de: Argentina, Chile, China, Estados
Unidos de América, Hungría, India, Japón, México,
Taiwán y Vietnam.
En Brasil, están siendo recopilados los datos de la
presencia de arsénico en suelos, sedimentos y aguas
subterráneas, en áreas que tuvieron por más de 300 años
una fuerte actividad minera, como es el caso de Ouro Preto,
Santa Bárbara y Nova Lima en Minas Gerais, en estos
lugares se ha detectado la presencia de arsénico y el potencial
daño a la salud de la población precisa ser evaluado
(Gardenal, 2003).
En varios países se ha logrado suministrar a la
población agua con concentraciones de arsénico dentro de
los límites permitidos, pero en la India la situación persiste
siendo un problema de salud pública (Jain, Ali, 2000). Se
estima que alrededor de un millón de habitantes, en la
India, está consumiendo agua con elevadas concentraciones
de arsénico y en algunas regiones se han detectado
concentraciones de arsénico de aproximadamente
2 000 μg/L, siendo este hecho considerado como la mayor
exposición de una población en la historia (Tondel et al.,
1999). En la Conferencia de Bangkok, realizada en marzo
de 2002, fue destacado que el problema de la presencia de
arsénico en el agua de consumo, persiste en la India
(WHO, 2002b). En la ciudad de Hanoi, Vietnam, es utilizada
directamente para consumo humano, agua
subterránea con arsénico presente naturalmente. La
ingestión de esta agua no tratada constituye una seria
amenaza a la salud de un grande número de habitantes
(Berg et al., 2001).
Por medio de numerosos estudios se sabe que una
exposición a largo plazo causa lesiones características en
la piel, incluyendo modificaciones en la pigmentación,
principalmente en el tronco y las extremidades, queratosis
en las palmas de las manos y plantas de los pies,
hiperqueratosis, hiperpigmentación y cáncer a la piel
(Shannon, Strayer, 1989). La hiperpigmentación ha sido
descrita como manchas decoloradas en forma de gotas de
lluvia, manchas difusas color marrón oscuro o como el
oscurecimiento generalizado de la piel en los miembros y
el tronco.
Poblaciones expuestas al arsénico muestran esas
lesiones en la piel, siendo éstas una manifestación tardía
de su toxicidad. La prevalencia de estas lesiones cutáneas
no cancerosas ha sido relatada en más del 80% de las
poblaciones estudiadas (Meek, Hughes, 1992).
La ingestión de agua con arsénico puede llevar a un
incremento de abortos espontáneos y de recién nacidos
muertos. Una exposición prolongada a concentraciones de
arsénico inorgánico dentro del valor sugerido por la OMS
en el agua de bebida puede causar efectos cardiovasculares,
incluyendo arritmias, hipertensión, isquemia cardíaca
y cerebral, diabetes mellitus y alteraciones arteriales
periféricas como la enfermedad del “pie negro” que resulta
en gangrena. Los estudios sobre el potencial neurotóxico
y desarrollo de efectos reproductivos adversos
asociados con la ingestión de arsénico en el agua de bebida
son inconclusivos (Buchet, Lison, 2000).
Efectos cardiovasculares adversos tales como:
infarto del miocárdio y problemas arteriales, han sido
observados en la población de niños en Chile, que
consumen agua con un contenido de arsénico en el agua de
bebida superior a 600 μg/L. Sin embargo estos efectos no
han sido observados en estudios de poblaciones expuestas
concentraciones de arsénico similares en otras partes del
mundo (Meek, Hughes, 1992).
En Taiwán fue observada una relación entre la
exposición a arsénico y la prevalencia de cáncer en la piel
como también una relación entre la concentración de
arsénico en el agua y la enfermedad denominada “pie negro”
(Tseng, 1977). Sin embargo ha sido sugerido que
otros compuestos presentes en el agua sean los responsables
de esta enfermedad (Buchet, Lison, 2000).
Por algún tiempo se pensó que una población indígena
del norte de Chile que ha bebido agua con concentraciones
de arsénico entre 750-800 μg/L y con nutriciín
adecuada, tenia una biotransformación diferente del
arsénico, que la hacía menos susceptibles a desarrollar
enfermedades, cuando comparada con poblaciones en
Arsénico en el agua de bebida: un problema de salud pública 369
otras partes del mundo como Taiwán y la India. Un grupo
de investigadores llevó a cabo un estudio en este pueblo
indígena de Chile y encontraron lesiones cutáneas en los
hombres y niños de la población estudiada. Esta
prevalencia fue similar a lo relatado, con la correspondiente
concentración de arsénico en agua de bebida, en las
poblaciones de la India y Taiwán, donde existe mala
nutrición, que era el factor que las hace diferente de este
pueblo de indígenas atacameños (Smith et al., 2000).
También fueron encontrados algunos casos de
cáncer en la vejiga y en el pulmón, y la presencia de
micronúcleos en células de la vejiga lo cual proporciona
la evidencia de que existe daño genético inducido por el
consumo de agua con concentraciones de arsénico tan altas
como 700 μg/L. Por otra parte el análisis de los
productos de la biotransformación de los compuestos
arsenicales en muestras de orina de esta población de indígenas
mostró un patrón similar al encontrado en otras
poblaciones estudiadas, lo que sugiere que el proceso de
biotransformación no sería diferente del conocido hasta
ahora (Smith et al., 1998). En este estudio, sin embargo,
no es considerado cuál es el aporte del arsénico que se
tiene por el consumo de vegetales, granos, frutas y carne
que son la principal fuente de alimentación de los pueblos
atacameños en el norte de Chile.
En otro estudio realizado en dos pueblos indígenas,
en Chile, fue encontrado un contenido de arsénico de
1 850 μg/kg en maíz en el pueblo de Socaire y 860 μg/kg en
papas en el pueblo de Talabre, siendo que ambos valores
sobrepasan el patrón nacional para alimentos que es de
500 μg/kg (Queirolo et al., 2000). No se tiene información
concluyente sobre cuáles son las especies de arsénico presentes
en esos alimentos, ni tampoco se dispone de antecedentes
sobre la toxicidad de estos compuestos.
BIOMARCADORES DE EXPOSICIÓN Y
EFECTO PARA ARSÉNICO
Los biomarcadores miden alteraciones biológicas en
tejidos, células o fluidos. Pueden ser usados como indicadores
internos de una exposición humana ambiental
(biomarcadores de exposición) y pueden reflejar efectos
adversos tempranos (biomarcador de efecto) (WHO, 1993).
La importancia de los biomarcadores es que estos puedan
tener un nivel de predictibilidad, a escala individual, de
manera que sean posibles estrategias de intervención.
El uso de biomarcadores para evaluar la toxicidad de
agentes químicos presentes en el medio ambiente es cada
día más difundido. Esta forma de evaluar el riesgo para las
poblaciones expuestas tiene desventajas como no considerar
la variabilidad individual frente a un agente tóxico, la
existencia de un largo período de latencia entre la
exposición y el desarrollo de una enfermedad, por ejemplo
cáncer. En tanto que la utilización de datos moleculares
hacen que el período entre la exposición y la detección de
marcadores de efectos genotóxicos sea más corto (Smith
et al., 1993).
La utilización de biomarcadores permite el
desarrollo de la epidemiología molecular. El evaluar los
riesgos ambientales para la salud humana desde el punto
de vista de la epidemiología molecular promete ser una
forma para detectar efectos tempranos en poblaciones
expuestas, permitiendo actuar antes de que un efecto tóxico
llegue a ser desarrollado. Esto permite que se actúe a
nivel individual y que la prevención sea el principal objetivo
del biomonitoramiento humano (Suk et al., 1996).
Los biomarcadores de exposición han sido los más
utilizados en el estudio de poblaciones expuestas al
arsénico. Las determinaciones en orina de arsénico
inorgánico, ácido monometilarsónico (MMA) y ácido
dimetilarsínico (DMA) proporcionan la mejor estimación
de las dosis recientes de arsénico ingeridas. Además han
sido utilizados los resultados de los análisis de arsénico total
en pelo y uñas considerando estas medidas como
indicadoras de una anterior exposición a arsénico (Borgoño
et al., 1980; Karagas et al., 2000). Las mediciones en sangre
han sido útiles sólo como un indicador de exposición
aguda. No ha sido demostrado que la concentración de
arsénico en sangre esté correlacionada con la exposición al
arsénico en agua de bebida (WHO, 2002a).
Otro biomarcador de exposición es la frecuencia de
intercambio de cromátidas hermanas (Sister Cromatides
Exchange-SCE) en linfocitos de sangre periférica, encontrado
en individuos con exposición crónica al arsénico,
por lo cual se afirma que el arsénico causa anormalidades
en los cromosomas (Gómez-Arroyo et al., 1997).
Los biomarcadores de susceptibilidad también
llamados marcadores de genotipo miden diferencias
individuales como respuesta a las influencias genotóxicas.
En este sentido son de interés los genes que codifican para
las enzimas reparadoras de ADN y para proteínas
involucradas en el ciclo celular (Albertini et al., 1996).
Estudios de biomarcadores de susceptibilidad para
arsénico no han sido desarrollados extensamente. Estos
biomarcadores serían de utilidad en el momento de
evaluar riesgo de cáncer ya que es importante considerar
la susceptibilidad genética individual.
Un interés reciente ha surgido con relación a los
biomarcadores de efecto, para arsénico, a nivel cromosomal.
Los estudios incluyen ensayos para aberraciones
cromosómicas, presencia de micronúcleos, SCE y el
ensayo del cometa (Single-Cell Gel-SCG).
370 A. G. Carabantes, N. A. G. G. Fernicola
En un estudio realizado en individuos con exposición
crónica al arsénico, presente en el agua de bebida,
se encontró un incremento en la frecuencia de micronúcleos
en las células de la vejiga, proporcionando la evidencia
de que el arsénico induce un efecto genotóxico
sobre el epitelio de la vejiga (Moore et al., 1997).
En un estudio realizado con trióxido de arsénico y
linfocitos de sangre de ratón, utilizando el ensayo del cometa,
se observó que esta forma de arsénico provocó daño
en el ADN. Esta técnica fue considerada como confiable
para evaluar el potencial genotóxico del arsénico y sus
productos de biotransformación (Banu et al., 2001).
Otro biomarcador de efecto, en individuos crónicamente
expuestos al arsénico, lo constituyen las
mutaciones en el locus para HPRT (hipoxantina guanina
fosforribosil transferasa) (Gonsebatt et al., 1992).
El estudio de genes tumor supresor como es el p53
está adquiriendo gran importancia como marcador de
efecto (Harris, 1996). Algunas mutaciones en el gen para
p53 son reflejo de causas endógenas de cáncer, mientras
que otras mutaciones son características de carcinógenos
encontrados en el ambiente. Ha sido observado un incremento
de p53 en fibroblastos humanos después de la
exposición a arsenito, siendo esto interpretado como evidencia
de daño en el ADN (Yi, Lee, 2000; Duerksen-
Hughes et al., 1996).
CONCLUSIONES
La exposición ambiental al arsénico es un problema
de salud pública debido a que afecta a un gran número de
poblaciones en el mundo y por tratarse de un agente
carcinogénico para humanos.
Los valores orientadores propuestos por entidades
internacionales preocupadas por el tema no consideran la
exposición por los alimentos en los modelos estadísticos
que utilizan. Por lo tanto surge la necesidad del desarrollo
de estudios que permitan la identificación de las especies
de arsénico presentes en los alimentos y de la toxicidad de
estos compuestos.
Debido a los diferentes grados de susceptibilidad de
los individuos frente a un mismo agente tóxico se hace
importante el desarrollo de biomarcadores de efecto de
modo que sea posible lograr la prevención de efectos nocivos
relacionados con la ingestión de arsénico.
La investigación en el campo de la salud pública con
la participación de profesionales de diferentes áreas y
considerando la aplicación de indicadores biológicos, en
escala poblacional, promete ser un medio para lograr el
desarrollo de la epidemiología molecular en la evaluación
de riesgos ambientales.
RESUMO
Arsênio na água de beber: um problema de saúde
pública
A presença de arsênio no ambiente é um problema de saúde
pública por ser um evento de alta freqüência detectado
em países como Argentina, Brasil, Chile, China, Índia,
México e Taiwan, entre outros. O arsênio foi classificado
pela Agência Internacional de Pesquisa sobre Câncer
(IARC), como um agente carcinogênico para humanos com
base em estudos epidemiológicos que relacionam a
ingestão de arsênico na água para consumo humano e câncer
na pele e estudos ocupacionais que relacionam a exposição
ao arsênico e câncer no pulmão.A Organização
Mundial da Saúde (OMS) recomenda um valor orientador
para água de beber de 10 mg As/L, enquanto que a Agência
de Proteção Ambiental dos Estados Unidos (EPA), considerando
estimativas de risco com modelos estatísticos,
baseadas em observações em humanos e extrapolando os
dados para concentrações inferiores a 50 μg/L, reduzirá o
valor guia para arsênico na água para consumo humano de
50 μg/L para 10 μg/L.A utilização de biomarcadores permite
o desenvolvimento da epidemiologia molecular que
promete ser uma ferramenta que ajudará a detectar efeitos
precoces em populações expostas, possibilitando a prevenção
de efeitos nocivos considerando as características genéticas
das populações.
UNITERMOS: Arsênio. Saúde pública. Biomarcadores.
AGRADECIMIENTOS
Los autores agradecen al Programa de Estudantes
Convênio de Pós-Graduação PEC-PG (Brasil-Chile) do
Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e
Tecnológico (CNPq), a la Coordenação de Aperfeiçoamento
de Pessoal de Nível Superior (CAPES) y al Departamento
de Análises Clínicas e Toxicológicas da Faculdade de
Ciências Farmacêuticas da Universidade de São Paulo.
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Recebido para publicação em 03 de junho de 2003.

jueves, 24 de mayo de 2012

HUMOR EN GRANDE

INESTABLE: Mesa norteamericana de Inés.
ENVERGADURA: Lugar de la anatomía humana en dónde se colocan los condones.
ONDEANDO: Onde estoy.
CAMARÓN: Aparato enorme que saca fotos.
DECIMAL: Pronunciar equivocadamente.
BECERRO: Que ve u observa una loma o colina.
BERMUDAS: Observar a las que no hablan.
TELEPATÍA: aparato de TV para la hermana de mi mamá.
TELÓN: Tela de 50 metros... o más.
ANÓMALO: Hemorroides.
BERRO: Bastor Alebán.
BARBARISMO: Colección exagerada de muñecas barbie.
POLINESIA: Mujer Policía que no se entera de nada.
CHINCHILLA: Auchenchia de un lugar para chentarche.
DIADEMAS: Veintinueve de febrero.
DILEMAS: Háblale más.
MANIFIESTA: Juerga de cacahuetes.
MEOLLO: Me escucho.
TOTOPO: Mamamífero ciciciego dede pepelo nenegro que cocome frifrijoles.
ATIBORRARTE: Desaparecerte.
CACAREO: Excremento del preso.
CACHIVACHE: Pequeño hoyo en el pavimento que está a punto de convertirse en vache.
ELECCIÓN: Lo que expelimenta un oliental al vel una película polno.
ENDOSCOPIO: Me preparo para todos los exámenes excepto para dos.
NITRATO: Ni lo intento..
NUEVAMENTE: Cerebro sin usar.
TALENTO: No ta rápido.
ESGUINCE: Uno más gatorce.
ESMALTE: Ni lune ni miélcole..
SORPRENDIDA: Monja en llamas

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