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domingo, 7 de agosto de 2016

Alejandro Rozitchner: “Este no es un gobierno conservador: es transgresor y prioriza a los pobres”

Alejandro Rozitchner: 
“Este no es un gobierno conservador: 
es transgresor y prioriza a los pobres”
El filósofo y asesor Alejandro Rozitchner, en su despacho de la Casa Rosada.
Fotos Alfredo Martinez

Entrevista al filósofo y asesor de Mauricio Macri
Por Santiago Fioritti y Gustavo Bazzan

Dispara munición gruesa contra los intelectuales, a los que acusa de estar alejados de la realidad.

Santiago Fioritti

“Yo soy un intelectual que viene de rock y la marihuana. Y él es un ingeniero ligado a la empresa y al deporte” 

dice Alejandro Rozitchner. Profesión: filósofo. Ocupación: asesor del Presidente, con despacho en la propia Casa Rosada, a la que ingresó por primera vez en su vida el 10 de diciembre, cuando asumió la actual gestión. Rozitchner es un filósofo positivista, al que -admite- muchos sectores de la intelectualidad buscan dejar “como un boludo” por sus talleres de optimismo. Desde hace años, colabora en los discursos de Mauricio Macri y desafía: “Es un rasgo valioso que digan que el discurso presidencial es vacío”. Define a Macri como un “transgresor” y asegura que los cambios que están en marcha son tan grandes que necesitará ir por la reelección en 2019.

¿Cuál es su función?

-Mi cargo es ser asesor del presidente. Formo parte del equipo de discurso. Soy una especie de interlocutor del pensamiento, de temas de fondo. Los filósofos tenemos problemas para el trato directo con la realidad, pero uno puede curarse. Y si te curás todo eso que estudiaste te enriquece. Pero también podés terminar mal, como yo creo que terminan muchos intelectuales acá: aislados, creyendo que el mundo es una chanchada.

-Hablando de intelectuales, ¿No cree que la gente de Carta Abierta pensaría todo lo contrario a lo que usted dice?

-Creo que queda claro que ellos se mantuvieron apartados de la realidad, ¿no? Por el tono de sus discursos y por la distancia que tenían con los problemas reales del país.

-A propósito, ¿Macri necesita un grupo como Carta Abierta?

-No, para nada. No creo que un gobierno tenga que tener un grupo de intelectuales que defienda sus posiciones.

-Una intelectual notoria, Beatriz Sarlo, criticó duramente a Macri y su forma de gobernar y de hacer política. ¿Qué opina?

-Sarlo es un buen ejemplo de una intelectualidad muy lejana a la realidad, muy ignorante respecto de qué es la producción, la política. Habla desde muy lejos de toda la realidad. La verdad, me da lástima que una persona que se supone tiene una trayectoria académica no pueda darse cuenta de que está diciendo cosas que prueban una gran ignorancia.

-¿Macri tiene un relato? ¿Lo necesita? ¿Lo va a tener?

-Creo que eso proviene del hecho de que el llamado progresismo, que en realidad es un movimiento conservador y reaccionario, se cree que las cosas suceden en el nivel de las palabras. Si vos decís cosas correctas dentro de ese ambiente después podés hacer barbaridades.

-¿Es su descripción de los 12 años de kirchnerismo?

Sí, del kirchnerismo y de los intelectuales que sostienen ese discurso. Que es lo contrario a lo que busca este Gobierno. Nosotros creemos que las cosas suceden en la realidad. No se trata de algo que vos decís: se trata de algo que vos hacés. No hay que armar una ficción ni un relato. Este es un gobierno muy respetuoso que hace las cosas que cree que hay que hacer. Hace un montón de cosas a velocidad de un rayo, parece Batman, pero no pretende que le rindan pleitesías, no quiere tener a la gente vivándola.

-¿Cada cuánto lo ve al Presidente?

Rozitchner tiene despacho en el segundo piso de la Casa Rosada. Fotos Alfredo Martinez
Rozitchner tiene despacho en el segundo piso de la Casa Rosada. Fotos Alfredo Martinez
-Cada 15 días. Hablamos de lo que salga en el momento. Yo soy un intelectual ligado al rock, a la marihuana. El es un ingeniero ligado a la empresa y al deporte. Somos mundos distintos pero nos llevamos muy bien. Macri tiene una cualidad que es la sencillez y es capaz de trabajar, entender los temas, ser activo, delegar, armar buenos equipos.

-En el tema equipos, habrá escuchado las críticas a que fue un error no armar un gabinete con un ministro de economía fuerte.

-Lo charlamos. Me parece que esa idea del superministro de economía es de un país que queremos superar. El círculo rojo cree que el país funciona si hay un caudillo y que la economía se maneja con un rebenque. Acá el único líder económico es el Presidente.

-¿Forma parte de un Gobierno conservador, o neoliberal que gobierna para los ricos?

-Me causa mucha gracia porque es exactamente lo contrario. No somos conservadores sino transgresores, en el sentido de que se respeta al ciudadano, a la persona, que no sea todo una masa. Nosotros vemos gente con una vida, hombres, mujeres, jóvenes, mayores, ancianos, nenes, nenas, que tiene problemas, que quieren vivir, hacer su vida. Y la misión del Gobierno es trabajar para solucionarles los problemas. Es un proceso largo. Me da la impresión que la profundidad del cambio es tan contundente que va a dar para ocho años. Nos acusan los que hablaban de pobres y no hicieron nada para resolver la pobreza. Este es un gobierno que, para sorpresa de muchos, pero no para mí, gobierna para los pobres, para que dejen de ser pobres.

-¿Qué balance hace de lo que se hizo hasta hoy?

-Veo que desde afuera da la impresión de que el Gobierno está muy apretado, pasándola mal, padeciendo la situación, pero desde adentro se ve un gran entusiasmo. Yo veo en Mauricio a una persona que está disfrutando, como que por fin logró lo que quería. Disfruta de lo que hace.

-¿Usted dice que Macri la está pasando bien?

-Hay plena conciencia de las dificultades, de que hay mucha gente que la está pasando mal y de que eso no tiene que ver con lo que pasó en estos ocho meses. Es cierto que se tomaron medidas duras, pero el Gobierno tiene la mirada puesta en los que más lo necesitan. Somos un gobierno bienintencionado.
Rozitchner tiene despacho en el segundo piso de la Casa Rosada. Fotos Alfredo Martinez

-El tema del desempleo lo retomó Papa Francisco.

-Yo creo que el Papa no es tan relevante políticamente. Uno podría preguntarse ¿Por qué el Papa no lo decía antes cuando había un gobierno muy ineficaz y corrupto? Bueno, él sabrá por qué.

-Esta semana le preguntaron a Macri sobre el aborto y dijo estar a favor de la vida. Se anuló cualquier posibilidad de debate parlamentario?

-La línea del Gobierno es que se estimula o se permite que cada legislador vote en línea con su propia conciencia. Supongo que el debate va a llegar al Congreso, de hecho ya está vibrando en el aire el tema. Mi posición personal es que el aborto no es un derecho de la mujer, es una desgracia, pero que tiene que ser legalizado.

-¿No tiene la impresión de que una parte importante de la sociedad, y de las empresas, le tienen miedo al mercado, a la competencia?

-No generalizaría. Hay cierto nivel de la sociedad que es crítica al capitalismo, a mi gusto en un modo un poco ignorante. Las solemos pensar estas cosas como si el país fuera el circulo rojo. Yo no sé si la mayoría de los argentinos tiene esos problemas. Hay otra Argentina con gente de esta época que tiene otros valores, visiones, ganas ... y yo estoy convencido de que la Argentina clásica del fracaso se debilita día a día.

-En ese contexto hay que mirar al Macri que baila en público?

El sabe que hace el ridículo, le gusta jugar con eso, no le importa nada. Me parece bien que un líder haga eso, no corre ese riesgo. Es auténticamente así. Si un presidente como Macri baila, no me molesta. Si un psicópata corrupto lo hace sí me preocuparía, porque parece que me toma el pelo.

-¿Habla de alguien en especial?

-No. ¡Se me ocurrió al pasar!El filósofo y asesor Alejandro Rozitchner, en su despacho de la Casa Rosada.
Fotos Alfredo Martinez

domingo, 3 de julio de 2016

Carrió, el tiburón de Macri que acecha a enemigos y atemoriza a los aliados

Carrió, el tiburón de Macri que acecha a enemigos y atemoriza a los aliados


Casa Rosada.
La convivencia en Cambiemos.

Elisa Carrió puede adquirir, durante esos breves estados de relajación en los que entra Mauricio Macri de tanto en tanto con sus ministros más cercanos, la piel de un tiburón. “Vos estás en el mar y ves que el tiburón se está alejando para buscar a otra presa y decís ‘zafé’, pero te distraés un poco y ves que la aleta gira y empezás a pensar que ahora viene por vos”, ha dicho ante miradas cómplices. Mejor –piensa el Presidente– que el tiburón siga entretenido acechando a sus adversarios.
No hay ningún estudio psicológico encargado por Jaime Durán Barba –que suele preguntar en tiempos de campaña con qué animales asocia la gente a los candidatos– detrás de esa figura. La analogía de la diputada con el tiburón corre por cuenta de Macri. Se ve que el efecto del miedo que genera Carrió continúa propagándose en la cima del poder. Más de uno lo utiliza en las negociaciones con opositores, sindicalistas y empresarios. “Mejor que arregles conmigo porque si sale a cruzarte Carrió no creo que la vayas a pasar bien”, se desayunó hace algunos días un importante diputado peronista. La versión también llegó a oídos de Hugo Moyano en medio de las negociaciones paritarias y abarcó al menos un intendente del Conurbano que podría arrastrar algún problema con la Justicia.
Claro que todos estos movimientos suceden a espaldas de la conductora de la Coalición Cívica. En el oficialismo la gran mayoría la considera una pieza clave pero a la vez permanece en alerta por sus posibles reacciones. “Ella dice que es libre y nunca sabés con qué te va a salir. Su naturaleza es transgredir”, dicen los macristas que tratan con ella.
Nadie deja de reconocerle, de todos modos, los servicios prestados. Desde la cruzada anti Massa que lanzó en la campaña presidencial –que según los estrategas del PRO fue clave para espantar a los radicales, que optaron finalmente por confluir en la alianza Cambiemos– hasta la denuncia por enriquecimiento ilícito que le hizo al presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti. Aunque Macri tomó distancia de la movida y hace poco le pidió una tregua de 60 días con el juez sus referentes judiciales admiten que la embestida de la diputada fue funcional para “ablandarlo” en los inicios de la gestión. Carrió charla muy seguido con Macri, a veces en un tono demasiado elevado si algo no le cierra.
“Lo que no quiero es que me usen”, le ha dicho Lilita en varias oportunidades. Cada vez que ella sorprende con alguna estocada a un integrante de Cambiemos desde el equipo de comunicaicón del Gobierno bajan la orden de no contestarle. Puede dar fe de eso su amiga Gabriel Michetti, con la que ha dejado de hablarse después de que pusiera en duda su dignidad por el comportamiento en el Senado.
Claro que el caso de Michetti es una anécdota. El blanco predilecto de Carrió sigue siendo Daniel Angelici, quien recibe cada tanto munición pesada y devuelve con palabras de ocasión. La mira contra Angelici podría volver a posarse en el corto plazo. ¿Tendrá que ver la sospecha de Carrió sobre un acuerdo para preservar la figura de Julio De Vido?
“Lilita es indomable. Pero Macri la banca fuerte”, asumen quienes la frecuentan en el Congreso. El jueves, la diputada estalló en plena sesión cuando se enteró, por casualidad, que sus pares de Cambiemos habían pactado con el Frente para la Victoria para no preguntarle a Susana Malcorra sobre la denuncia en su contra que hay en la ONU por supuesta complicidad en el ocultamiento de explotación y abuso sexual de menores por parte de las fuerzas de mantenimiento de paz en Africa. “En 20 años no participé de ningún acuerdo de silencio”, sostuvo, y abandonó la sesión. Una fuente macrista aseguró haber escuchado sus últimas palabras en un pasillo: “Ahora voy por Cambiemos”.
La diputada también tiene a sus niños mimados. Además del Presidente –con el que ha comenzado a explorar cuestiones electores– ha hecho buenas migas con María Eugenia Vidal, Mario Quintana, Carolina Stanley y Pedro Lacoste. Con Marcos Peña la relación es menos efusiva pero ambos se respetan y priorizan el trato de cuestiones de trabajo por sobre las personales. Lilita también recobró el amor por Alfonso Prat- Gay tras algunas charlas reservadas. Una muestra: en unos días, el ministro de Hacienda cerrará con ella un encuentro en el Instituto Arendt.

domingo, 20 de marzo de 2016

Entrevista a Mauricio Macri: "Espero que los jueces entiendan la demanda para que se acabe la impunidad"

Macri: "Espero que los jueces entiendan la demanda para que se acabe la impunidad"

Entrevista a Mauricio Macri
Macri hizo un balance de sus primeros 100 días en el gobierno. Prometió que la inflación bajará en el segundo semestre.


Viernes. Olivos. En la Quinta Presidencial, Mauricio Macri recibe aClarín de saco y zapatillas. Saluda, hace algunas bromas y pide que se enciendan los grabadores. Hay por delante una hora de charla: 55 para las preguntas, cinco para las fotos en los emblemáticos jardines.
-¿Qué se cumplió y qué no de lo que esperaba en estos 100 días?
-Digamos que estoy contento con estos cien días. Fui al Chaco con el vicepresidente del Banco Munidal y él me dijo "estamos impresionados con la cantidad de medidas positivas y exitosas que produjo en menos de cien días. Nadie pensó que  iba a generar tanto en tan poco tiempo". Yo le dije muchas gracias y le pregunté qué significaba y él me dijo que el Banco Mundial quiere apoyar a la Argentina en esta nueva etapa. Vamos a poner la capacidad crediticia en infraestructura y en inclusión social. Eso es un poco lo que el mundo ve de lo que se ha hecho. Y no estoy hablando de gente que esté acá para hacer campaña y juntar votos.
 
-Hablemos de la inflación. ¿No está más alta de lo que usted esperaba?
-Se va a moderar en el segundo semestre. Nunca pensamos que teniendo que ordenar y sincerar precios iba a suceder.
-¿Cree que la inflación va a terminar el año por abajo del 25 por ciento?
-Sí, yo tengo confianza de que lo vamos a lograr. Igual, lo más importante es que en el segundo semestre se va a reflejar una baja contundente que va a preparar la tendencia de 2017.
-En ese contexo, ¿cómo hace para incluir la suba del gas y del transporte?
-Por eso digo. Todo eso se termina en el primer semestre. Esos reacomodamientos ya no van a estar en el segundo y eso te va a permitir aterrizar. 
-¿O sea que el ajuste de gas y de transporte van a ser en este semestre?
-Bueno, eso es lo que han anunciado los ministros. Están terminando los estudios y los cuadros tarifarios. Acá el problema mayor es el deterioro de todos los servicios que tenemos. Sin gas, sin luz, los celulares que andan mal. El deterioro de las rutas. Hay una necesidad de mejora en todos los órdenes. Ha habido un Estado ausente y nosotros nos comprometimos a hacer un Estado del siglo XXI. No queremos que esto quede en un discurso. Que se anuncie una obra y que se termine. Todo eso lo estamos construyendo.
-¿Cuál sería el plan antiinflacionario? ¿En qué basan el optimismo del segundo semestre?
Primero hay que entender que hay cosas que no resisten un debate en el siglo XXI: el principal responsable de que existe la inflación es el Gobierno y el Estado porque gasta más de lo que puede y lo que debe. Hay que ir ajustando el gasto a lo que la gente te paga en impuetsos. Hay que generar inversión para que genere futuro, esa es la ecuación. Y en eso ya estamos marcando una tendencia. En el primer trimestre hemos visto que se redujo la demanda al Banco Central a casi cero.
-¿Esperaba otro acompañamiento de los empresarios, que fueron sus colegas, en cuanto a los precios?
-De algunos sí. Pero tengo claro que acá lo importante es que haya reglas de juego claras y competitivas que los obligue a todos a esforzarse por un mejor producto, que eso significa mejor calidad y que la gente sea la beneficiada.
-¿Mantiene contacto con ellos?
-En los foros, en las reuniones oficiales. Pero queda claro: el acceso a la información, en el cual hemos trabajado para que todos sepan cuánto valen las cosas en cada lugar, y la puesta en funcionamiento de la Secretaría de la Defensa de la Competencia, que garantice que no hay cartelización ni prácticas monopólicas... eso va a curar cualquier tipo de intento de abuso y de ponerse por arriba de la ley. El que intente hacerlo va a tener problemas gravísimos ante la ley porque no va a haber ninguna flexibilidad a la hora de castigar a quienes cometan abusos. 
-¿Qué otros aspectos rescata de la gestión?
-Haber empezado a construir el elemento central que va a movilizar la Argentina a crecer, que es la confianza. Establecer un vínculo con la gente donde decimos la verdad. Este era el principal drama en el que habia caído la Argentina. Todo giraba alrededor de una enorme mentira. Hacíamos como que no teníamos inflación, como que no teníamos inseguridad y narcotráfico, hacíamos como que el mundo nos rendía pleitesía y acataba nuestras órdenes. Nada de eso pasaba. Yo vengo hablando con los gobernadores y del trabajo en equipo. Esta es a Argentina, discutiendo las mejores propuestas, las obras más importantes para cada provincia, siempre con la tensión de los recursos que no alcanzan. Venimos de años de pésima administración. Ha habido un incremento del gasto corriente en contra de la inversión, exceso de empleo público... si hay mucha crítica de los gobernadores que han sucedido a los de su mismo espacio. Hemos entrado en un cambio cultural muy positivo para la Argentina, en base a los valores centrales: dialogar, escuchar, trabajar en equipo.
-Hubo promesas en campaña que no se cumplieron. Por ejemplo, dijeron que ningún trabajador iba a pagar el impuesto a las Ganancias...
-Yo dije que los que no pagaban en el 2006 no iban a pagar y con los 30 mil que fijamos estamos más o menos... logramos en mucho lo que habíamos prometido. A todos nos gustaria ir más rápido, pero tampoco sabíamos que se habían ocultado gastos, deudas, en ese mundo de la mentira en el que vivíamos. Todos tenemos que entender lo que nos toca administrar.
-Las paritarias complican la discusión?
-Nos complican la cantidad de problemas que tenemos que administrar. Por suerte tomamos la decisión de salir adelante. Esta es la época de la Argentina. Uno a uno vamos a ir resolviendo cada problema.
¿Los gremios tienen una postura moderada?
-Sí, porque tenemos un buen diálogo y un entendimiento. La carrera a dar es la de la productividad, la de la competitividad. Como decía el general Perón la estrella polar de un país es la productividad. Todos tenemos que estar enganchados. Cada uno tiene que hacer su trabajo de la mejor manera posible con el menor costo posible porque eso beneficia que al de al lado haga lo mismo porque eso significa venderle más al mundo y generar trabajo. Y si hay más trabajo vamos en la línea de pobreza cero. Todo tiene que ir en línea con cuánto trabajo vamos a crear. Política, sindicatos, empresarios, universidades, la ciencia y la tecnología, todo, tenemos que pensar en cómo encontrar trabajo. Tenemos talento, creatividad, recursos humanos, recursos naturales y, además, lo más importante: el mundo dijo "bienvenida la Argentina". Tenemos una oportunidad única. No vienen de casualidad los líderes más importantes del planeta en tan pocas semanas. Vienen porque quieren apoyar y porque sienten que Argentina tiene mucho para dar.
-Usted habla de crear empleo pero lo que estamos viendo en estos meses es destrucción de empleo. Según los indicadores que empiezan a aparecer se han perdido puestos.
-Dos cosas importantes para destacar. Primero: la Argentina venía de no crecer casi cinco años y de un últmo trimestre con una actividad negativa alta. Igualmente, en esta etapa donde todavía no tenemos un índice creíble y confiable, porque el INDEC está en proceso, lo más verosímil que existe en la AFIP y los datos de los Cuiles que se han dado de alta y de baja. Eso da práticamente chato enero y febrero, sin movimiento, independientemente que ha habido pérdidas de empleo importantes en la construcción por el parate de las obras del año pasado y nuestra llegada hizo que tampoco arranquemos tan rápido. Además está habiendo problemas de recesión de sectores que le venden a Brasil. Brasil está en una crisis económica y política que nos pega en el nivel de actividad. Pero se ve que debe haber otros sectores que lo han compensado. Claramente el empleo es la preocupación. Pero entendamos: 100 días. El avión venía en descenso y lo hemos equilibrado. Ahora hay que remontar vuelo. Son etapas y tiempos que hay que recorrer. Hay sectores que ya arrancaron: ustedes habrán visto en Expoagro. Récord de venta de equipamientos. Las energías renovables van a ser otro empujón... va a haber miles de millones de dólares para hacer energía renovable. Vaca Muerta también.
-¿Hasta qué punto de su gestión lo explica la herencia?
-Pónganse de acuerdo. Muchos me dicen que criticamos poco la herencia, que no explicitamos con contundencia lo que recibimos. Traten de decirme una sola cosa porque si no me mareo. No podemos negar la realidad. 700 por ciento de inflación acumulada durante casi una década, reservas menguadas en el Central, trabas de todo tipo para mover la economía, aislamiento del mundo. Son cosas que existían. Dije el 5 por ciento en el discurso del 1 de marzo. Se ha desmantelado el Estado para convertirlo en una gran bolsa de clientelismo político.
 
-¿Por qué dijeron que no había plan B con los fondos buitre? ¿Lo evaluaron antes para presionar a la oposición?
-Yo dije lo que siento. Esta parte no la hablé con el equipo. Expresé lo que siento: la Argentina aislada del mundo no tiene futuro. China aislada del mundo no tiene futuro y son 1300 millones de habitantes. Nosotros somos 40. Yo dije: "Abrimos la puerta o no la abrimos". Punto. No podés ir al vecino a pedirle la pala si el año anterior le pediste el rastrillo y nunca más se lo devolviste. Esto es lo básico. Señores, nosotros vamos a cumplir los compromisos asumidos. Y ahí se abre la puerta. ¿Qué hacemos frente a ese mundo que tendremos por delante? Dependerá de nosotros. Insisto con lo que ya dijo: basta de buscar responsables de lo que ha pasado interna y externamente. Yo quiero que entendamos los argentinos que depende de nosotros. Y los invito a trabajar en equipo. El talento que tenemos no se agota en Messi, en tener una reina o en tener un Papa, en tener físicos notables. Somos un  pueblo talentoso y creativo. Pero basta de creer que alguien nos va a solucionar los problemas. Y eso empieza por decir la verdad. Si yo digo "es mentira que hay narcotráfico" no hay manera. 
-¿Cómo considera que fue la actitud de la oposición?
-Muy buena. Yo los felicité a los gobernadores en Chaco: les dije que esta madurez del crecimiento es muy buena para la Argentina. Quiero decirles una cosa: en la elección pasada lo visible fue populismo vs. institucionalidad, pero lo subyacente y tal vez más importante fue siglo XX vs. siglo XXI. Ganó una visión de argentinos queriendo ser parte del siglo XXI. Y eso se refleja en la fuerte renovación que ha habido en el peronismo, que estaba atado, sometido a la visión del siglo XX. Pero la mayoría de estos gobernadores tiene una visión del siglo XXI y quieren ser parte del mundo y darle respuesta a todos esos jóvenes del interior del país que reclaman no solo estar conectados con internet.
-¿Cristina es siglo XX?
-Absolutamente. No tengo dudas de que es parte del pasado.
-¿Hay chances de que vuelva?
-Yo pienso que estamos en un camino de evolución, de nuevos liderazgos. Lo dijimos cuando éramos candidatos: acá se venía una renovación.
-¿Nunca habló con ella en este tiempo?
-No.
-¿Ella sigue siendo la líder opositora más clara? Tiene la mayor cantidad de diputados que le responden, un nivel de aceptación importante.
-Bueno, el kirchnerismo lideró 12 años y terminó hace solo tres meses. Nadie se imaginaba este cambio político.
-Una de las herencias más fuertes es la corrupción y uno de los empresarios que quedó en el medio es Cristóbal López. Ya se dijo que van a avanzar con la AFIP, pero se supone que la parte más sustancial de sus negocios es el juego. ¿Tiene pensado meterse con ese tema?
-Acá ha habido un atropello, un abuso del poder y una discrecionalidad que no va a existir más en la Argentina, por lo menos en los años que yo gobierne. La AFIP está trabajando para hacer todo lo posible para cobrar los 8 mil millones actualizados, que son mucho más. Y está buscando extender eso a todo el grupo económico. Vamos a ver cómo reacciona la Justicia. Pero eso se tiene que terminar. Vamos a intentar cobrar de la manera que sea porque es la plata de los argentinos.
-¿Usted se reunió con Cristóbal López?    
-El día de la elección de la segunda vuelta. El me pidió verme y nos reunimos 40 minutos. Escuché su trayectoria empresaria y le dije que yo no tenía prejuicios ni amiguismos.Que todos iban a tener las mismas reglas y participar siempre respetando la ley, justamente, lo que no pasó acá.
-Le preguntaba por el juego porque siempre hubo sospechas.
-Yo no tengo sospechas. Estoy en desacuerdo con el desarrollo que ha tenido el juego en la Argentina, pero eso tiene mucho que ver con cada provincia. Lo que estamos haciendo a nivel nacional es negociar duramente para mejorar los ingresos del estado de las concesiones que hemos heredado. A nivel nacional no vamos a fomentar el crecimiento del juego.
-En el caso de Lázaro Báez, después de ver los videos del hijo contando plata, ¿usted cree que se acaba a esa altura el nivel del negociado o llega a ministros o a la propia Cristina?
-Alguien le contrató los trabajos. Alguien logró que él tuviera el 80 por ciento de las obras que se hacían en Santa Cruz, que era un porcentaje gigante de obras con respecto al resto del país por el peso relativo de la población. Pero insisto: más que dar toda la información que nos pida la Justicia, no podemos hacer. Velo por una Justicia independiente con todo el apoyo del Gobierno nacional. No vamos a instruir en nada. No solo en las investigaciones del Gobierno anterior. El día que tengan que investigar a alguno de mi equipo que crean que hizo algo en falsa escuadra, yo voy a llevar la información que se requiera.
-Se imagina un informe de Lanata en unos años haciendo un informe por corrupción en su Gobierno...
-Conmigo nunca van a contar para eso. Yo estoy acá para ayudar a la gente. es difícil que cosas de la magnitud de las que hemos visto vuelvan a suceder. Pero siempre alguno puede pisar el palito... lo importante es que la Justicie actúe y con celeridad y que el Presidente colabore y se investigue a su colaborador por más cercano que sea. Señores, mi único compromiso es con los argentinos. Ustedes lo saben. Yo he convocado a cada uno de los integrantes de mi equipo y les he exigido cercanía, trabajo en equipo y honestidad. El que no cumpla será reemplazado. 
-¿Hay una construcción de un relato macrista? ¿No están muy pendientes de quién habla y quién no? ¿No se costruye como el kirchnerismo?
-Me mareo otra vez. todo el mundo nos dice que no comunicamos lo suficiente. Que cuando era jefe de Gobierno no mostraba lo que hacía... que dejaba que mucha gente hable. En el Gobierno anterior hablaban el jefe de Gabinete y la Presidenta. Acá hablan todos los ministros, dan reportajes, eso sí, coordinamos. ¿No quieren que coordinemos?
-Cambiamos, el libro que contó su campaña, revela el papel central que tiene la comunicación en su construcción política, ¿qué rol tiene ahora? 
-Más peso que el que tuvo la comunicación en la década kirchnerista no se va a repetir en la historia. Era todo comunicación, relato. Acá el centro está puesto en el hacer, en resolver los problemas de la gente. Pero por supuesto hay que comunicarlo medianamente. La realidad es que hay que coordinar una de las cuatro patas, que es la comunicación. 
-¿Cuándo piensa viajar a Santa Cruz? Es la única provincia a la que no viajó...
-Cuando se den las circunstancias. Cuando hay algo concreto que hacer o plantear.  
-Una de las características de su Gobierno es plantear un tema y, si algo no avanza, volver para atrás, como con los jueces de la Corte. ¿Lo mismo pasó con el protocolo antipiquete?
-Nosotros siempre hemos demostrado la capacidad de corregir. Es parte del beneficio de escuchar. No lo vivimos como algo traumático. Es una curva de aprendizaje. Yo les pedí a todos cuando llegamos que hagan sin miedo a equivocarse. Tenemos que poner en marcha un país que estaba paralizado. Con el tema piquetes es un tema de aproximaciones sucesivas. Claramente tenemos que ir hacia una convivencia que respete más al otro. Hay reclamos válidos y genuinos, pero no pueden entorpecer la vida de los demás. 
-Lo que parece es que el protocolo no se puede aplicar.
-Bueno, intentaremos aplicarlo en pasos sucesivos.  
-En la campaña usted respondió varias veces sobre la gobernabilidad. ¿Diría que muchos peronistas se dieron vuelta a partir del diálogo que mantiene con los gobernadores?
-Yo no diría que se dieron vuelta. Yo siempre fui optimista, y ahora me están empezando a dar la razón. Creo en el sentido común. A ningún gobernador le puede ir bien si al presidente le va mal. Si la Argentina no puede crecer, si no mejora su relación con el mundo, si no utiliza la inteligencia para parar el avance del narcotráfico, si no abre nuevos mercados... ¿Qué oportunidad pueden tener los que conducen una provincia o una ciudad? Acá hay un único barco. La gente dice: "Ya elegimos a un presidente por cuatro años, ahora, ayúdenlo hasta que venga el otro". No hay que pensar quién va a ser el próximo candidato. El ciudadano común ve este círculo rojo como a un conjunto de locos. Acabamos de terminar una elección, no discutamos ninguna sucesión. Tenemos 200 mil problemas. Esto es lo que prima en estos apoyos que estamos teniendo en el Congreso. 
-Dicen que Cristina dijo  que si usted arregla con los holdouts se queda muchos años.
-No creo que haya dicho eso. Y yo no me quiero quedar para siempre. Quiero volver a ser un ciudadano normal, a dedicarme a mis afectos, a hacer deporte, relajarme, leer y hacer otras cosas.
-¿Qué viene políticamente en el país después de holdouts?
- ¿Qué viene? Empezar a trabajar en nuevas inversiones, en generación de empleo, en instrumentos que faciliten la inversión. Esto cambiará la dinámica. 
 
- Ahora que habla de coherencia. ¿No hay una contradicción entre lo que ustedes decían sobre el contrato de YPF-Chevron y lo que dicen ahora, que se niegan a revelar el contrato?
- Es verdad. Suena incoherente. Pero hubo tanta desinformación de parte del Gobienro kirchnerista, generó tal nivel de prejuicios, que todos pensábamos que existía algo particularmente espinoso. La verdad, viendo la información, lo que existe es un sistema para que Chevron se defendiese de causas que tiene en otras partes del mundo. Además, había información relativa a las prospecciones que ya había hecho Chevron que no pueden ver los competidores porque con lo que ellos invirtieron descubrieron una cantidad de cosas que son un valor. Eso no hacía a la Argentina.
-Pero ese sistema para proteger a Chevron de juicios en otros países, ¿no abría la puerta para protegerlo de hechos de corrupción o de manejos poco claros? Había cuentas a nombre de funcionarios de YPF.
-Eso no lo verificamos. Siempre las cuentas terminan siendo representadas por una persona, pero no encontramos nada. Lo que hay que entender, por otra parte, es que YPF es una empresa privada, con mayoría estatal, que cotiza en la Bolsa de Nueva York, con lo cual tiene que tener esa flexibilidad en el manejo de sus tratativas comerciales con pares. Si no, ninguno va a querer asociarse con YPF. Es importante que YPF acelere el proceso de producción, de explotación y desarrollo energético en el país.
-¿Va a haber cambios en la cúpula de YPF?
-Sí. Se va a hacer una búsqueda internacional. Hay 3 o 4 de nivel internacional, argentinos, en la actividad petrolera.
-¿Por qué se fue Galuccio?
-Se cumplió un ciclo. Había la posibilidad de renovar y el consenso de gobernadores nos lo permitió.
-¿Se va a saber cuánto gana el nuevo CEO?
-Sí, claro.
- En Brasil se inició un proceso judicial muy importante. ¿Habló con Dilma Rousseff? ¿Qué mirada tiene, le preocupa?
-Me preocupa. Desde el afecto, Brasil es un pueblo muy querido para mí y para la mayoría del pueblo argentino. Es nuestro principal socio y claramente este parate económico y la crisis política nos afecta. Pero a la vez tengo que ser muy respetuoso de la política interna de otro país.
-Usted dice que en Argentina hubo un corte entre populismo e institucionalidad. ¿Cree lo mismo de Brasil?
-Acabo de decir que no quiero opinar de eso.
-¿Ese corte puede implicar que funcionarios vayan presos? En la Argentina en general los políticos no van presos...
-Yo espero que aquellos que hayan violado la ley paguen las consecuencias. Yo estoy harto, como la mayoría de los argentinos, de la corrupción. Espero que la Justicia, en tiempo real, defina si hay gente que ha abusado y violado la ley y pague las consecuencias. Insisto: depende de los jueces. Espero que los jueces entiendan que hay una demanda de que se acabe la impunidad.
-¿Podría ser un sello de su Gobierno? El poder político siempre se protegió entre sí.
- Bueno, mi compromiso, es no obstruir y ayudar a que los futuros jueces que se tengan que nombrar sea focalizado en los mejores y no en los amigos del poder. He dado el ejemplo con los dos jueces que designé para la Corte Suprema, a quienes no conozco. 
-¿Se podría ampliar el cupo de jueces en la Corte?
- No por el momento.
- ¿Qué quiere decir por el momento?
- Siempre se debate. Puede surgir en el senado. Pero no está en nuestras prioridades.
-Usted habló de los amigos del poder K. ¿Qué tiene para decir de sus amigos Caputo y Angelici, dos personas que son cuestionadas incluso por alguno de sus aliados?
- Son dos personas que quiero, que son amigos. Nicolás es como mi hermano y es un empresario importante, como toda su familia. Por suerte tenemos muchos empresarios como ellos, y que participarán como todos, con las mismas reglas, sin ninguna ventaja. Lo que hay que entender es que el amiguismo deviene de licitaciones poco transparentes. Si vos hacés todo transparente, donde todos compiten, no hay nada de qué preocuparse. Lo mismo hice durante 8 años en la Ciudad. Y Angelici es el presidente de Boca, que tiene una visibilidad absoluta y además una militancia radical. Ha ayudado al crecimiento de PRO. Nos ayuda, pero su prioridad es Boca.
-¿En qué los ayuda?
-Traer militantes y gente capaz para que se sume.
-¿No es operador en la Justicia?
-No creo en los operadores. No estoy dispuesto a llevar y traer. El que lleva y trae... eso no fue bueno para la Argentina.
- ¿Ya puso sus bienes en un fideicomiso, como prometió en campaña?
- Está hecho el borrador y lo tiene la Oficina Anticorrupción. Si nos aprueban la propuesta que hicimos, arranca.
-¿Por qué tiene que dictaminar la OA?
-Para que ellos estén cómodos. Lo mandamos allí para que ellos, que se ocupan de estos temas, nos digan si está bien. No voy a hacer algo para que no cumpla con las expectativas. Esta es la primera vez que se hace. Bastante revolucionario es, ¿no?
-Habiendo tantos hombres de empresas en su Gobierno, ¿va a estimular que hagan algo parecido? Porque, por ejemplo, ya se planteó que hombres como Lopetegui, que es un ex presidente de Lan, en discusiones sobre Aerolíneas, que es su principal competidor, y que sugería planes de ajuste.
- Tengamos buena fe. Lopetegui era presidente de Lan, no dueño de Lan. Ya no tiene nada que ver. Hay cero conflicto. A lo sumo puede aportar su experiencia de conocimiento en el sector, pero no tiene intereses en Lan. Amén de que la autoridad en el tema es Dietrich y Costantini y quien les habla en todo caso. Acá es como complicado. Estamos contentos, creo yo, porque tenemos un equipo de lujo como prometí en la campaña, el mejor en cincuenta años. Pero si ese equipo sabe es porque tiene experiencia, si no, no sabría. Yo soy el responsable de haber elegido gente honesta y capaz de ser independiente más allá de la historia que hayan recorrido, empezando por mí. Yo conozco a todos, o a la mayoría de los empresarios argentinos. Tal vez ellos están más preocupados por eso que contentos. A mí eso no me contamina en nada, voy a decidir ecuánimemente y por eso intento tener las mejores reglas de juego. 
-¿Hay un prejuicio sobre los ministros que fueron empresarios o es acertado?
-Tengo un gabinete equilibrado. Hay mucha gente que viene conmigo de la Ciudad y de otras fuerzas y también del sector privado. Esta diversidad es un aporte. 
-¿Hay algo que diga "lo podría haber hecho mejor en estos 100 días"? 
- Siempre. Acá el debate es siempre la ansiedad por ir más rápido, por hacer más cosas. Y en la etapa que estamos, después de tanto daño, hay que recuperar la confianza. En algunas cosas quisimos ir demasiado rápido sin buscar consensos. Por ejemplo, con el decreto de los jueces para la Corte. Es constitucional, pero no nos tomamos el trabajo de explicarlo en ámbitos académicos, políticos, periodísticos. Fallamos en no explicarlo antes de hacerlo.
-¿La llegada de Obama abre un nuevo vínculo con Estados Unidos?
-Estamos comenzando una etapa madura, inteligente, queriendo tener una relación que sea conveniente para ambos. Yo tomo la visita de Obama como un gesto de afecto del gobierno americano al país y además como un gesto de apoyo al gobierno que comienza. Compartimos banderas muy importantes. Defensa de la democracia, de los derechos humanos, contra el cambio climático, contra al terrorismo, y a favor de la innovación y de la incorporación de tecnología para garantizar el trabajo a nuestra gente. Tenemos mucho para crecer. El desafío final es el conocimiento.
-¿Va a viajar a Cuba después de Washington?      
-No está confirmado. Pero podríamos ir. Hay que apoyar este intento de apertura, las reformas en Cuba.  

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