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sábado, 6 de mayo de 2017

¿Macri, Vidal o Peña?, por Jorge Lanata

La columna de Lanata en el diario Clarín

¿Macri, Vidal o Peña?

  por Jorge Lanata
¿Ocho años? Nunca antes Macri había hablado de ocho años, dándolo por descontado. ¿Macri 2019?¿Vidal 2019? O, como mucho juran en secreto, el candidato presidencial sera ¿Peña 2019?
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Hace unos seis meses, en medio de una bucólica conversación de fin de semana en Los Abrojos, Macri dijo: ---Porque nosotros, en estos ocho años…- y siguió la frase.

Ocho años. Nunca antes había hablado de los ocho años y ahora lo decía, así, casual, dándolo por descontado, obvio.

El primero de mayo, en el acto pop peronista de Macri, el Momo, las 62 y el Tula, un par de carteles de Macri 2019 asomaron a los costados.

Unos días antes en el Sur, en la diagonal de la escena, una reunión privada de los empresarios más ricos de la Argentina en el hotel Llao Llao de Bariloche había llevado los carteles a la discusion, agregando otro nombre: Vidal 2019. Fue la periodista Florencia Donovan quien dio detalles del meeting organizado por Eduardo Elsztain, del grupo IRSA, que reúne a los dueños de las empresas y a sus herederos (esto es, a quienes hicieron el dinero y a los que van a gastarlo).

“La dama de rojo obnubiló a todos con su presentación” –dijo uno de los empresarios a La Nación “Todos felices con Vidal, algunos ya la quieren de candidata en el 2019” coincidió otro, que no quiso ser identificado.

La discusión 2019 no sólo se arraiga en la costumbre bien argentina de repartir el oso antes de cazarlo, sino que el gobierno aún respira los efluvios de la marcha por la democracia, mucho más importante en su impacto en la opinión publica que en los números reales.

Una digresión sobre las reelecciones: la única manera de que la política sea, en verdad, un servicio público, es prohibirlas. El eterno argumento de los imprescindibles habla, en verdad, de errores del sistema. Si construimos sistemas con imprescindibles, es el sistema el que falló. Salir de casa, ir al gobierno, volver a la vida real. Tal vez sería esa la manera de que los políticos trabajaran en la vida real: la mayoría de ellos viven entre militancias rentadas y empleos estatales. ¿Es poco cuatro años? Volvamos a la Constitución de seis, pero sin reelección para ningún cargo. Luego de este párrafo que me habrá hecho aumentar notablemente mi cantidad de amigos, prosigo.

Tenemos un país que fracasa casi todo el tiempo en el corto plazo pero se la pasa pensando en el largo plazo: ¿habrá notado el lector que para que Macri 2019 o Vidal 2019 sucedan debería antes, el gobierno, imponerse en la elección de octubre?.

Si el gobierno gana en octubre por el 0,00001 por ciento, Macri se enfrentará a una asignatura pendiente: acelerar las condiciones del cambio cultural; esto es lo que resignó hacer después de sus primeros meses. Con el dólar bajo, los pequeños brotes aleatorios de la reactivación (son tan pequeños que parecen pertenecer más a la física cuántica que a la botánica) la inflación renuente y la expansión del gasto, ningún número cierra en la Argentina.

¿Podrá encarar finalmente el presidente estos cambios?

A los tres meses de iniciado su gobierno sugerimos desde esta columna que la única manera de hacerlo es consensuando las medidas, y no sólo con los partidos, sino también con los gremios, la Iglesia, etc. Es necesaria una mesa en la que todos acuerden perder un poco. La implementación de ese plan –y su eventual éxito o fracaso- terminará marcando la realidad de los carteles: ¿Macri 2019? ¿Vidal 2019? O, para los que juran en secreto que el candidato presidencial es otro: ¿Peña 2019?

sábado, 18 de febrero de 2017

Presidente, nada vuelve a foja cero, por Jorge Lanata


Acá no sucedió nada, dijo el Presidente el jueves a la tarde, cuando anunció que el escándalo del Correo y el de los jubilados volvían a foja cero.

Macri ve a veces la realidad como si sólo él jugara este partido: Presidente, también juegan las blancas.

Nada vuelve a foja cero porque ambos escándalos sucedieron, y tuvieron para el Gobierno un costo, se nieguen o no a verlo.

La carga de sobreactuación que la oposición mostró al reaccionar en ambos casos no vuelve irreal el daño. Y tampoco fueron estos “problemas de comunicación”; fueron problemas de actuación del gobierno, hechos que sucedieron en los que la administración retrocedió sobre sus pasos. El problema no fue contarlos, sino hacerlos.

En el fondo, el Gobierno sigue sosteniendo la hipótesis Durán Barba de que estos temas sólo preocupan a un sector de la opinión pública: “progres” de la Ciudad de Buenos Aires que igual no forman parte de la tropa propia. El gran público votará a favor si la economía mejora un poco, dicen.

(Digresión sobre Durán Barba: ésta semana Jesica Bossi contó en Radio Mitre que intentó averiguar a través de un pedido de información pública el sueldo del consultor ecuatoriano: oficialmente el gobierno dijo que no tiene contratación alguna ni con él ni con ninguna consultora vinculada. O sea, Durán trabaja gratis. Un ejemplo de fervorosa militancia que nos llega desde la Patria Grande. Otras fuentes me dijeron a mí, ese mismo día, que cobra 50 mil dólares en negro).

No sé si la teoría del asceta ecuatoriano acierta: Macri ganó –además del milagro- por el consenso frente a, precisamente, hechos como los que citamos, más o menos explícitos.

No creo que Macri haya sido responsable pero “Macri ayudó a su papá en Tribunales” suena verosímil y se instaló con rapidez.

Cuando ya no soportó la presión Oscar Aguad, el secretario de Comunicaciones le dijo a Longobardi:

-Yo se lo informé a Marcos Peña.

Al día siguiente un Marcos Peña de tono casual, me dijo al aire:

-Sí, él me lo contó al pasar.

De todos modos, ya era tarde: el Jefe de Gabinete había salido a “aclarar” la mañana anterior.

Cuando se sale a aclarar, siempre es tarde y funciona al revés de lo esperado. Aclarar es confirmar. Si no se entendió, es mejor no aclararlo.

Qué entiende Ud., lector, frente a un tipo en cámara que muestra un papel y dice: “Mi exámen de virginidad anal dio positivo!!”.

Un par de días antes del anuncio, se sabía en el ANSES que el cambio de fórmula podía traer problemas. El tema estaba en los pasillos. Sin embargo, caminaron tranquilamente hacia el abismo.

En su conferencia de prensa, el Presidente trató de convertir una debilidad en una virtud: dijo que se corrige cuando se equivoca. “Aun cuando retrocedo, avanzo”, decía el pintor Marc Chagall.

El problema ahí es numérico: una o dos veces es encantador, a la cuarta el tipo no tiene inteligencia crítica sino que es un indeciso que no aprende de sus errores.

Estos argumentos de la “política sincera” sirven para enfrentar excepciones, pero no pueden transformarse en reglas: si siempre se equivocan, menos mal que no fueron médicos. En general esperamos que el piloto sepa volar. Dicho de otro modo: aplaudo que el Gobierno retroceda, pero en general prefiero que avance.

Durante una década el gobierno kirchnerista hizo lo posible para no cerrar la causa del Correo. Aunque se sabe, y es una obviedad: como las deudas en los concursos no se indexan, el tiempo juega a favor del deudor. Si Macri quería favorecer a su padre lo mejor hubiera sido no cerrar nunca nada, o dejar que se extendiera aun más el plazo del acuerdo.

En su escrito, la fiscal anexa dos planillas con indexaciones confusas. Aunque hubiera hecho bien las cuentas, no podrían llevarse a cabo, porque la ley de quiebras dice que no puede indexarse: ¿para qué las puso?

Cristina, luego, toma la más exagerada e intenta transformarla en realidad: le perdonaron a Macri 70.000 millones, la cifra indexada proyectada en veinte años. Nos pasamos, entonces, diez días discutiendo algo que nunca podría haber pasado.

El gobierno perdió contra un amague.

El problema es que se vio en un ring donde nunca previo haber estado. Preverlo era su obligación. Ya les pasó demasiadas veces.

Es cándido que reconozcan el error y traten de taparlo con una frase de almanaque. Pero – perdón por decírselos de golpe- la vida es injusta.

sábado, 11 de febrero de 2017

La Casa Rosada planea urbanizar casi 100 villas en todo el país Forman parte del Plan Nacional de Hábitat.

La Casa Rosada planea urbanizar casi 100 villas en todo el país

Forman parte del Plan Nacional de Hábitat. 

Colonia El Simbolar, en Santiago del Estero; Santa Victoria Este, en Salta; El Sauzalito, en Chaco; Susques, en Jujuy. ¿Qué tienen en común estas localidades del norte argentino? Forman parte del listado de 96 barrios y localidades vulnerables, con un máximo de 10 mil habitantes, en las que el Gobierno planea obras de mejoramiento del hábitat y de urbanización para 2017. Se trata de la puesta en marcha, a más de un año de gestión, de una de las promesas en materia de vivienda que realizó Mauricio Macri durante la campaña.

Las obras se desprenden del Plan Nacional de Hábitat que trazó el Ministerio del Interior liderado por Rogelio Frigerio. Y, si bien en su mayoría están focalizadas en el norte, en sintonía con el Plan Belgrano, también se realizarán en otras zonas del país que reúnen condiciones similares de vulnerabilidad. Se desembolsarán, para esta primera etapa, unos 7 mil millones de pesos.

“Esta no es una política de parches, es una política de Estado de este Gobierno. Si se sostiene en el tiempo se va a resolver el problema de muchísimos argentinos que viven en zonas de marginalidad”, dijo a Clarín la subsecretaría de Hábitat Klemensiewicz.

Klemensiewicz se encargó de hacer el relevamiento para identificar y priorizar las zonas con mayores dificultades. En el primer relevamiento que hizo el Gobierno, se determinó que la provincia con mayores urgencias es Salta: 23 asentamientos. Lo siguen Jujuy (19), Santiago del Estero (15) y Chaco (11).

En el Gobierno justifican que las demoras en la puesta en marcha del plan tuvo que ver, otra vez, con la herencia recibida en el área: “El Presupuesto asignado por el kirchnerismo en materia de Hábitat para 2016 no nos permitió hacer demasiado. Fueron apenas unos 600 millones de pesos”, explican en Interior. Y señalan que el próximo mes ya se inaugurará una de las pocas obras integrales que se pudieron realizar en 2016.

La explicación tiene sentido, excepto cuando se la confronta con la facultad que tiene el Gobierno de distribuir partidas presupuestarias de manera discrecional, una herramienta también heredada de los K.

Con todo, señalan que el proceso de relevamiento no fue fácil: estiman que en el país hay unas 6.300 villas y asentamientos informales. La intención del Gobierno es urbanizar y mejorar a un promedio de 100 barrios por año.

¿Qué tareas se harán? El compromiso del Gobierno es dotar a los asentamientos de los servicios básicos: cloacas, agua potable, apertura de calles con iluminación y la mejora del espacio público. También, se procederá a la mejora de las viviedas y, en caso de extrema necesidad, a la construcción de nuevas casas, como ocurrirá en la localidad salteña de Banda Sur para ayudar a una comunidad aborigen.
La Casa Rosada planea urbanizar casi 100 villas en todo el país
El programa, que impactará directamente en unas 80 mil familias, contempla además la interacción con otros ministerios y áreas de gestión para impulsar el desarrollo económico y social del barrio.

Asimismo, también se comprometerá a los intendentes a entregar los títulos de propiedad de las viviendas a los vecinos una vez finalizados los trabajos: “El objetivo es evitar que, luego, queden rehenes de rehenes de los políticos de turno”, sostuvo Klemensiewicz.

En ese sentido, advirtió que la idea es que la gente, una vez que vea las mejoras, también haga su aporte pagando los impuestos. “La gente no quiere que le regales nada. Quiere inclusión y dignidad”, enfatizó. La transformación que se dio en las zonas más marginales de Medellín es el faro a imitar.

A los trabajos de fondo en estas 96 villas se le suman otras 381 tareas de urbanizaciones integrales que se realizarán en otros distritos del país. Esto es: zonas con menos urgencias pero que aún requieren cloacas o agua potable. Beneficiará a unas 400 mil familias e implicará una inversión cercana a los 25 mil millones de pesos.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Ahora sí, arranca Cambiemos, por Alejandro Borensztein

Ahora sí, arranca Cambiemos

 por Alejandro Borensztein







Bueno, ahora sí. Finalmente arrancó el gobierno de Cambiemos y comenzó una nueva etapa en la Argentina.

El próximo sábado se cumplirá un año desde la salida del viejo gobierno y la llegada del nuevo. Doce meses desde que el pueblo recibió con entusiasmo al presidente entrante Mauricio Macri y despidió con todos los honores al presidente saliente Federico Pinedo.

Sin embargo, aunque los gobiernos asumen en una fecha determinada, eso no quiere decir que arranquen ese mismo día. Los gobiernos no empiezan cuando se supone que empiezan sino que lo hacen bastante tiempo después.

En principio, tienen que aprender dónde quedan los despachos, si hay que pintarlos, en qué cajones guardaban las cosas los que se fueron, dónde les dejaron los papeles, los controles remotos, los números de teléfonos, desconectar micrófonos, desactivar las bombas que les dejaron, etc etc. Todo eso lleva tiempo.

Además tienen que conocerse entre ellos.

-“Hola, mucho gusto, soy la ministra Carolina Stanley - dice Carolina Stanley - y necesito que antes de irte me dejes en la cocina unos 30.000 palos para que Emilio Pérsico y sus muchachos no me incendien el Conurbano”.

-“Ah, un placer… yo soy Prat Gay - dice Prat Gay - , me olvidé la billetera pero llamame la semana que viene y vamos viendo”.

Y así, de a poco, van entrando en confianza hasta que llega un día en que se van todos juntos de campamento a Chapadmalal y hacen la primera partuza ministerial.

Entre paréntesis y al respecto, pregunta: cuando el presidente, la vicepresidenta, el jefe de gabinete, los ministros y principales funcionarios de un gobierno se van todos juntos a meditar, quién se queda gobernando? No sé, lo dejo para que lo piensen.

Volviendo al punto, quiere decir que desde la asunción del mando hasta la partuza hay un período inicial de estupor, también conocido como “ur dió, mirá el bolonqui en el que nos metimos”, durante el cual las cosas suelen ser muy confusas y cuesta poner al gobierno en velocidad crucero y nivelado. De esto no se ha salvado ningún gobierno, por lo menos en los últimos 100 años.

Algunos atraviesan este período más rápido que otros. Unos se toman un añito, otros dos, y otros se quedan ahí trabados como le pasó a De la Rúa, que nunca pudo salir de la confusión inicial. Hasta el día de hoy.

Por ejemplo, todos recordamos la hiperinflación de 1989 en el final de Alfonsín pero pocos recuerdan que en el primer año de Menem hubo otra híper, con Erman González como ministro, que llevó la inflación al 2.314% anual en 1990, fuente INDEC AM (Antes de Moreno).

Al año siguiente, en 1991, el Compañero Menem bajó la inflación a un módico 84% anual, y a partir de 1992 la cosa se estabilizó y todo anduvo fenómeno, como así lo testifica el discurso que pronunció el entonces gobernador de Santa Cruz Néstor Carlos Kirchner junto a su excelentísima señora esposa cuando recibieron a Menem en Río Gallegos y lo definieron como “el mejor presidente para la Patagonia después de Perón”. Está en Youtube. Se los ve muy lindos, jóvenes, entusiastas. Preciosos. El hecho de que el acto, las sonrisas, los aplausos y los sandwichitos hayan sido obsequiados por esta simpática pareja cinco minutos después de que Menem indultara a Videla y a Massera, es un detalle que no debe enturbiar el análisis.

En otras palabras, Menem necesitó más de dos años para arrancar a gobernar como Dios manda y hacer todas esas cosas lindas que tanto elogiaron aquellos peronistas que luego se transformaron en kirchneristas para desembocar ahora en esto que todavía no sabemos muy bien qué es, pero que seguramente nos lo van a hacer saber a la brevedad.

Salteando a De La Rúa de quien ya hablamos, Ramón Puerta duró 3 días, entró el 20 de diciembre e hizo el check out el 23 a la mañana.

Adolfo Rodríguez Saá duró siete y Eduardo Camaño tres. Ninguno de ellos estaba para andar perdiendo tiempo con períodos iniciales de confusión y acomodamiento. No llegaron ni a ensuciar las toallas del despacho presidencial. Si me apuran un poco, me animaría a decir que Rodríguez Saá se secó las manos con la misma toallita que le dejó Ramón Puerta.

Es fácil imaginar la secuencia: “Disculpe Sr. Presidente Camaño” -dice el mozo de la Rosada- “quiere un cafecito?, acá tengo el que me pidió el ex Presidente Rodríguez Saá, que todavía está caliente” (el cafecito, obvio).

Lo mismo les pasó a los Kirchner. Arrancaron de una manera tan confusa que durante un tiempo todos nos comimos el amague de que eran buena gente, honestos y preparados.

Pero con el tiempo fueron ganando confianza hasta que se consolidaron como esta batucada de impostores que en diez años recibieron 560.000 millones de dólares más que en la década anterior y sin embargo dejaron 30% de pobres y un páramo de velas y linternas.

Que aquel noble impulso inicial de Lavagna, Ginés, Bielsa, Filmus haya terminado en esta simpática kermesse de Sabbatella, Moreno, D’Elía y Larroque es una prueba contundente de la profunda confusión que suelen tener los gobiernos cuando arrancan.

No me olvido de Duhalde. Lo que pasa es que su período de reacomodamiento fue demasiado breve: un día. Pasó el dólar de 1 a 3 y chau. El estupor quedó del lado de los ahorristas. Para ser honestos, el tipo hizo lo que pudo y la historia le tiene reservado un lugar especial.

Todo esto es para recordarle, amigo lector, que un gobierno nuevo o con poco rodaje, amerita cierta piedad inicial. Obviamente, a esta altura ya no es el caso. La piedad ha prescripto. Sólo queda la gauchada.

¿En qué estamos ahora con esta gente nueva? Muy simple: dejando atrás el período de estupor y acomodamiento, y entrando de lleno a gobernar. Se supone.

Aquí se plantea la pregunta del millón: ¿este gobierno de Macri es tan malo que no puede terminar de salir de la crisis o es tan bueno que pudieron pilotear el desastre que les dejaron y evitar una nueva implosión de la Argentina?

La respuesta bien podría ser aquella del General Perón, pero al revés: “No es que el gobierno sea bueno, sino que los que vinieron antes eran peores”.

Los pobres están contenidos por un sistema de planes sociales como nunca se vio. La clase media putea, pero se la banca porque le cabe la famosa frase de Perón sobre los gobiernos peores, y los ricos son los mismos amargos de siempre que dicen querer vivir en una República seria, pero no están dispuestos a poner un sope hasta que no estén dadas las condiciones. O sea nunca.

¿A qué apuesta Macri? A lo de siempre. Al fútbol. Sabe que en política, como en Boca, lo único que sirve es traer la Copa.

El país no tiene ni autopistas, ni energía, ni trenes, ni señal de celular, ni seguridad, ni hospitales dignos, ni nada. El 50% de La Matanza no tiene cloacas. Con arreglar una sola de estas se terminó la discusión. Esa es la Copa Libertadores de Cambiemos.

En fin, habrá que tener paciencia. Un par de semestres más y arranca el segundo semestre.

Mensaje para el Presidente: mantengan la calma, pero apurate macho.



sábado, 15 de octubre de 2016

Ni todos CEO, ni todos militantes, por Jorge Lanata

Ni todos CEO, 

ni todos militantes

por Jorge Lanata





Alejada ahora de la producción cinematográfica –y en medio del escándalo de Andrea del Boca– la UNSAM, Universidad de San Martín, dio a conocer un estudio que muestra que de los 370 cargos más importantes del gobierno –entre ministros, secretarios y subsecretarios– más de un tercio está ocupado por ex gerentes del sector privado.

En la Jefatura de Gabinete ocupan el 70% de los cargos jerárquicos, en Energía y Hacienda el 50%. Agrega el estudio que la mayoría no tiene militancia política, como si se tratara de un virus epidémico.

Chief Executive Officer (Director Ejecutivo, bah) se ha transformado en estos tiempos en una categoría ideológica. Categoría que funciona sólo si se le oponen los siguientes estereotipos: “empresa mala”, “Estado bueno”, “CEO pirata”.

Lo de “empresa mala” es variable, porque ese estereotipo convive con otros como “pyme buena”, por lo que cabría preguntarse: si la moral de la empresa empeora con el tamaño, ¿pyme sería “malita”? Y maxikiosco ¿”santo”?

En uno de los grados más altos de la estupidez legislativa, el miembro de la secta, Guillermo Carmona, propuso en estos días un proyecto de ley para limitar el acceso de los CEO a la administración pública.

Si la propuesta de Carmona fuera un aviso clasificado del rubro trabajo habría que leerlo así: “Si usted es capaz, tuvo éxito, tiene experiencia de décadas en el área, no venga. Por favor, no vuelva eficiente al Estado”.

¿A quién se le ocurre poner en Agricultura a un experto en campo o en energía a un ingeniero del área? Como el razonamiento supone a los CEO como agentes encubiertos del mal, se da por descontado que llegan a la función para, necesariamente, hacer negocios en ella.

Es curioso: ese punto de vista prefiere que el funcionario se haga millonario en la función y no antes de haberla ejercido.

El icono del self made man sería Lázaro Báez, el cajero que se convirtió en Henry Ford.

El lúcido legislador Carmona no tuvo en estos tiempos mucha suerte al elegir a su personal: hace un tiempo se le cuestionó el rol de Roberto Brindisi, su asesor de prensa, de activa participación en Twitter.

“Como ex monto te digo que si asoman la nariz yo les meto la kalinis en el orto”, escribió en la red a una usuaria. “Recen por que el fallo de la Corte haga justicia, si no verán correr líquido por las avenidas del país”, escribió en otro tweet entre cientos similares.

Pero yendo al propio Carmona, un rápido repaso de su currículum demuestra que –como la mayoría de los políticos tradicionales– nunca trabajo en la vida real: fue concejal en el departamento de Maipú, Mendoza, entre 1998 y 2002, diputado provincial entre 2003 y 2007, precandidato a gobernador en ese año, secretario de Medio Ambiente entre 2007 y 2011 e integra hoy la Mesa Federal de la Corriente Nacional de la Militancia. Podría decirse que su expertice es la militancia, pero aún ese ministerio no ha sido creado.

Para ser justos con el informe de la productora cinematográfica UNSAM Goldwyn Mayer, en el actual gobierno no todos son CEO: el secretario general porteño, Fernando Straface, viene del CIPPEC, al igual que Lucio Castro, secretario de Desarrollo Productivo, o Cecilia Veleda, al frente del Instituto Nacional de Formación Docente; Elena Duro, directora del Instituto Nacional de Calidad y Equidad Educativa viene de UNICEF, como Zulma Ortíz, ministro de Salud de Buenos Aires. El viceministro de Acción Social, Gabriel Castelli, dirigía Cáritas o Emiliano Ezcurrra, fundador del Banco de Bosques, ahora en Parques Nacionales.

Da vergüenza ajena aclarar esto, pero justamente para prevenirnos de los peligros que anuncia UNSAM existen los organismos de control, porque ni los CEO ni las monjitas ni los militantes son buenos en sí.

Pero las consecuencias de esta discusión impactan en dos conceptos importantes en cualquier gobierno: la idoneidad de sus miembros y la vocación de servicio público. Ni todos CEO ni todas amantes del ministro de turno, nada de esto sirve tampoco si no se desarrolla en el tiempo una carrera de mérito de la burocracia estatal: trabajos permanentes para intereses permanentes que permitan que vuelva a ser un orgullo trabajar para los demás.

domingo, 7 de agosto de 2016

Alejandro Rozitchner: “Este no es un gobierno conservador: es transgresor y prioriza a los pobres”

Alejandro Rozitchner: 
“Este no es un gobierno conservador: 
es transgresor y prioriza a los pobres”
El filósofo y asesor Alejandro Rozitchner, en su despacho de la Casa Rosada.
Fotos Alfredo Martinez

Entrevista al filósofo y asesor de Mauricio Macri
Por Santiago Fioritti y Gustavo Bazzan

Dispara munición gruesa contra los intelectuales, a los que acusa de estar alejados de la realidad.

Santiago Fioritti

“Yo soy un intelectual que viene de rock y la marihuana. Y él es un ingeniero ligado a la empresa y al deporte” 

dice Alejandro Rozitchner. Profesión: filósofo. Ocupación: asesor del Presidente, con despacho en la propia Casa Rosada, a la que ingresó por primera vez en su vida el 10 de diciembre, cuando asumió la actual gestión. Rozitchner es un filósofo positivista, al que -admite- muchos sectores de la intelectualidad buscan dejar “como un boludo” por sus talleres de optimismo. Desde hace años, colabora en los discursos de Mauricio Macri y desafía: “Es un rasgo valioso que digan que el discurso presidencial es vacío”. Define a Macri como un “transgresor” y asegura que los cambios que están en marcha son tan grandes que necesitará ir por la reelección en 2019.

¿Cuál es su función?

-Mi cargo es ser asesor del presidente. Formo parte del equipo de discurso. Soy una especie de interlocutor del pensamiento, de temas de fondo. Los filósofos tenemos problemas para el trato directo con la realidad, pero uno puede curarse. Y si te curás todo eso que estudiaste te enriquece. Pero también podés terminar mal, como yo creo que terminan muchos intelectuales acá: aislados, creyendo que el mundo es una chanchada.

-Hablando de intelectuales, ¿No cree que la gente de Carta Abierta pensaría todo lo contrario a lo que usted dice?

-Creo que queda claro que ellos se mantuvieron apartados de la realidad, ¿no? Por el tono de sus discursos y por la distancia que tenían con los problemas reales del país.

-A propósito, ¿Macri necesita un grupo como Carta Abierta?

-No, para nada. No creo que un gobierno tenga que tener un grupo de intelectuales que defienda sus posiciones.

-Una intelectual notoria, Beatriz Sarlo, criticó duramente a Macri y su forma de gobernar y de hacer política. ¿Qué opina?

-Sarlo es un buen ejemplo de una intelectualidad muy lejana a la realidad, muy ignorante respecto de qué es la producción, la política. Habla desde muy lejos de toda la realidad. La verdad, me da lástima que una persona que se supone tiene una trayectoria académica no pueda darse cuenta de que está diciendo cosas que prueban una gran ignorancia.

-¿Macri tiene un relato? ¿Lo necesita? ¿Lo va a tener?

-Creo que eso proviene del hecho de que el llamado progresismo, que en realidad es un movimiento conservador y reaccionario, se cree que las cosas suceden en el nivel de las palabras. Si vos decís cosas correctas dentro de ese ambiente después podés hacer barbaridades.

-¿Es su descripción de los 12 años de kirchnerismo?

Sí, del kirchnerismo y de los intelectuales que sostienen ese discurso. Que es lo contrario a lo que busca este Gobierno. Nosotros creemos que las cosas suceden en la realidad. No se trata de algo que vos decís: se trata de algo que vos hacés. No hay que armar una ficción ni un relato. Este es un gobierno muy respetuoso que hace las cosas que cree que hay que hacer. Hace un montón de cosas a velocidad de un rayo, parece Batman, pero no pretende que le rindan pleitesías, no quiere tener a la gente vivándola.

-¿Cada cuánto lo ve al Presidente?

Rozitchner tiene despacho en el segundo piso de la Casa Rosada. Fotos Alfredo Martinez
Rozitchner tiene despacho en el segundo piso de la Casa Rosada. Fotos Alfredo Martinez
-Cada 15 días. Hablamos de lo que salga en el momento. Yo soy un intelectual ligado al rock, a la marihuana. El es un ingeniero ligado a la empresa y al deporte. Somos mundos distintos pero nos llevamos muy bien. Macri tiene una cualidad que es la sencillez y es capaz de trabajar, entender los temas, ser activo, delegar, armar buenos equipos.

-En el tema equipos, habrá escuchado las críticas a que fue un error no armar un gabinete con un ministro de economía fuerte.

-Lo charlamos. Me parece que esa idea del superministro de economía es de un país que queremos superar. El círculo rojo cree que el país funciona si hay un caudillo y que la economía se maneja con un rebenque. Acá el único líder económico es el Presidente.

-¿Forma parte de un Gobierno conservador, o neoliberal que gobierna para los ricos?

-Me causa mucha gracia porque es exactamente lo contrario. No somos conservadores sino transgresores, en el sentido de que se respeta al ciudadano, a la persona, que no sea todo una masa. Nosotros vemos gente con una vida, hombres, mujeres, jóvenes, mayores, ancianos, nenes, nenas, que tiene problemas, que quieren vivir, hacer su vida. Y la misión del Gobierno es trabajar para solucionarles los problemas. Es un proceso largo. Me da la impresión que la profundidad del cambio es tan contundente que va a dar para ocho años. Nos acusan los que hablaban de pobres y no hicieron nada para resolver la pobreza. Este es un gobierno que, para sorpresa de muchos, pero no para mí, gobierna para los pobres, para que dejen de ser pobres.

-¿Qué balance hace de lo que se hizo hasta hoy?

-Veo que desde afuera da la impresión de que el Gobierno está muy apretado, pasándola mal, padeciendo la situación, pero desde adentro se ve un gran entusiasmo. Yo veo en Mauricio a una persona que está disfrutando, como que por fin logró lo que quería. Disfruta de lo que hace.

-¿Usted dice que Macri la está pasando bien?

-Hay plena conciencia de las dificultades, de que hay mucha gente que la está pasando mal y de que eso no tiene que ver con lo que pasó en estos ocho meses. Es cierto que se tomaron medidas duras, pero el Gobierno tiene la mirada puesta en los que más lo necesitan. Somos un gobierno bienintencionado.
Rozitchner tiene despacho en el segundo piso de la Casa Rosada. Fotos Alfredo Martinez

-El tema del desempleo lo retomó Papa Francisco.

-Yo creo que el Papa no es tan relevante políticamente. Uno podría preguntarse ¿Por qué el Papa no lo decía antes cuando había un gobierno muy ineficaz y corrupto? Bueno, él sabrá por qué.

-Esta semana le preguntaron a Macri sobre el aborto y dijo estar a favor de la vida. Se anuló cualquier posibilidad de debate parlamentario?

-La línea del Gobierno es que se estimula o se permite que cada legislador vote en línea con su propia conciencia. Supongo que el debate va a llegar al Congreso, de hecho ya está vibrando en el aire el tema. Mi posición personal es que el aborto no es un derecho de la mujer, es una desgracia, pero que tiene que ser legalizado.

-¿No tiene la impresión de que una parte importante de la sociedad, y de las empresas, le tienen miedo al mercado, a la competencia?

-No generalizaría. Hay cierto nivel de la sociedad que es crítica al capitalismo, a mi gusto en un modo un poco ignorante. Las solemos pensar estas cosas como si el país fuera el circulo rojo. Yo no sé si la mayoría de los argentinos tiene esos problemas. Hay otra Argentina con gente de esta época que tiene otros valores, visiones, ganas ... y yo estoy convencido de que la Argentina clásica del fracaso se debilita día a día.

-En ese contexto hay que mirar al Macri que baila en público?

El sabe que hace el ridículo, le gusta jugar con eso, no le importa nada. Me parece bien que un líder haga eso, no corre ese riesgo. Es auténticamente así. Si un presidente como Macri baila, no me molesta. Si un psicópata corrupto lo hace sí me preocuparía, porque parece que me toma el pelo.

-¿Habla de alguien en especial?

-No. ¡Se me ocurrió al pasar!El filósofo y asesor Alejandro Rozitchner, en su despacho de la Casa Rosada.
Fotos Alfredo Martinez

domingo, 17 de julio de 2016

Subió la imagen del Gobierno a pesar de los errores, por Joaquín Morales Solá

Subió la imagen del Gobierno a pesar de los errores

por Joaquín Morales Solá

Joaquín Morales SoláO Mauricio Macri sigue de luna de miel con la sociedad o está cubierto por un misterioso manto que lo preserva del fuego de herencias ajenas y errores propios. La aprobación de su gobierno subió cuatro puntos durante el mes de junio, justo cuando estalló el escándalo por las tarifas de gas y electricidad y cuando la inflación demostró que es una bestia indomable. La esperanza de una mayoría social en el futuro y la durísima crítica al gobierno anterior parecen pesar más en el ánimo colectivo que las desdichas del presente.

El riesgo es que el Gobierno crea, con estos números en la mano, que puede seguir administrando entre rectificaciones perpetuas o que los evitables precios políticos que paga son sólo simbólicos.

Es cierto que el pasado se derrumba con una inverosímil carga de corrupción y deshonestidad. Sólo una sociedad que ha perdido el sentido de las proporciones puede observar sin rebelarse la cantidad de millones de dólares indecentes que se despliegan a la luz pública. Ya no sólo se suponen: también se los ve. El efecto fulminante de las fotos de esos dólares en una caja de seguridad de Florencia Kirchner fue entendido hasta por su madre; su abogado, Carlos Beraldi, se quejó ante la Justicia por al filtración de las fotos, que la atribuyó a las fuerzas de seguridad. No se equivoca cuando supone devastadoras consecuencias sociales y políticas. Una cosa es hablar de millones de dólares; otra cosa es verlos. Las preguntas son inevitables. ¿Cómo una joven de 26 años que nunca trabajó, Florencia Kirchner, pudo acumular entre cajas de seguridad y cuentas bancarias unos 6 millones de dólares? ¿O son de su madre? ¿Por qué, entonces, están a nombre de su hija? ¿Cómo pudo suceder que un ex funcionario de rango menor, como fue José López, haya arrastrado 9 millones de dólares en la noche bonaerense y que se suponga, además, que esa cantidad es sólo la caja chica del ex secretario de Obras Públicas? ¿Qué pasó para que Lázaro Báez se convirtiera en un empresario multimillonario e hiciera ricos a sus hijos cuando fue sólo un empleado bancario durante la mayor parte de su vida? Las respuestas están en manos de la Justicia, pero las preguntas son también una carga demasiado pesada para el peronismo y su destino.

Y un bálsamo para Macri. Esos escándalos morales tapan, por ahora, los errores que se cometieron con el sinceramiento de las tarifas, que era necesario -quién lo duda-, pero que requería de una especial precisión. Fue la decisión de Macri con más repercusión social y, sin embargo, el Presidente está pagando un precio político más alto cuando baja las tarifas que cuando las aumentó. Algo (o mucho) se hizo mal para que las cosas resultaran así. El cacerolazo del jueves fue poco significativo (había mucha militancia kirchnerista y otros críticos ideológicos del macrismo), pero cometerían un error si subestimaran la preocupación social por aumentos que ya no se sabe cómo son ni cuándo se aplicarán. El problema no puede quedar en manos de la Justicia; es un conflicto político que debe resolver la conducción política del país.

Sin embargo, la aprobación a la gestión del Gobierno trepó del 56 por ciento en mayo pasado al 60 por ciento en junio, según mediciones de Poliarquía que se cerraron hace una semana. La imagen negativa de la gestión bajó cinco puntos: del 43 al 38%. La imagen positiva del Presidente no se movió de los 50 puntos que registró en mayo. Una medición de Isonomía (que ubica al Presidente con un 63% de aceptación) indica que una mayoría social percibió cierta mejora en la situación de la economía durante el último mes. Algo más de dinero en el bolsillo (por los aumentos salariales) y un poco menos de inflación. Son escalas que todavía están en el subsuelo de la satisfacción social, aunque levemente mejores para la administración. La medición de Isonomía podría explicar los números de Poliarquía. No sólo hay esperanza en el futuro y rechazo del pasado (también detectados por Poliarquía), sino también un poco de presente.

Es notable observar el juego de espejos invertidos en los números de Macri y de Cristina Kirchner. La ex presidenta tiene un 28% de aceptación social. Macri tiene un rechazo del 28%. Los mismos que simpatizan con Cristina son los que objetan a Macri, no importa lo que haga. Otro ejemplo: la gestión de Macri tiene el 60% de aceptación. A Cristina la rechaza el 58% de la sociedad. Los mismos que aceptan a Macri impugnan a Cristina.

Seguramente no se trata sólo de imágenes personales, sino también (y sobre todo) de posicionamientos ideológicos distintos y contradictorios. Más allá del latrocinio durante la década kirchnerista, está más que claro que el matrimonio Kirchner expresaba ideas muy diferentes de las del actual Presidente. Esas posiciones disímiles se advierten en la administración de los problemas internos, pero también se notan fuertemente en la manera de relacionarse con el mundo. Los conceptos de Macri y su estilo (administrar la verdad sin ocultamientos discursivos ni falsos relatos) parecen imponerse hasta ahora en una mayoría social. De él dependerá si conceptos y estilo perdurarán en el tiempo.

Las encuestas recientes refutan también una vieja deducción de analistas que indicaba que la pésima gestión de Cristina Kirchner terminaría afectando injustamente a las mujeres políticas. Un bloque de seis dirigentes nacionales está en la cima de la consideración pública. Se mueven en un rango que va entre el 48 y el 53% de la simpatía popular. Cuatro son mujeres: María Eugenia Vidal, Margarita Stolbizer, Gabriela Michetti y Elisa Carrió. Los dos hombres son Macri y Sergio Massa. El resto de los políticos está muy por debajo de ellos. Cuatro de los seis son dirigentes del oficialismo (Macri, Michetti, Vidal y Carrió). Stolbizer es una opositora moderada, que cuestiona decisiones puntuales de Macri, pero que valora el cambio de las formas políticas promovido por el Presidente. Massa es más cambiante, pero no merece que se lo llame un opositor intransigente o cerril.

Hablemos del presente. La inflación de junio (3,1) resultó distinta de la que esperaba el Gobierno. El ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, le aseguró al Presidente en mayo pasado que la inflación de julio estaría por debajo de los dos puntos. Con el antecedente de junio, Macri debería estar rezando para que la inflación del mes en curso se ubique por debajo de los 3 puntos. El problema más grande de la inflación es que gran parte se explica por el aumento de los alimentos. Son bienes imprescindibles para la sociedad, más imprescindibles incluso que el gas o la luz, que se pueden racionalizar. La explicación de economistas privados es que el precio de las materias subió en los mercados internacionales y que, por lo tanto, los productos comestibles se deben vender aquí al precio que tienen en el exterior o se los venderá fuera del país. Sin embargo, esos mismos economistas percibieron algunos movimientos en la economía cuando comenzó julio. Es lo que refleja la encuesta de Isonomía.

En el fondo, también Macri cree que los empresarios son demasiado individualistas. Hace poco, uno de los principales empresarios argentinos se quejó ante el Presidente porque venía de un trimestre en el que no tuvo ganancias. "Apenas salí empatado", le dijo. Macri le contestó en el acto: "Ése es el problema con ustedes. No están dispuestos a perder durante un trimestre para ayudar a sentar nuevas bases y ganar después durante muchos trimestres". Macri no se sorprende. "Los conozco", desliza siempre, ya resignado.

Las otras tres razones de la ingobernable inflación son el déficit fiscal, la expansión monetaria y la inflación estructural. La expansión monetaria (el dinero que el Banco Central pone en circulación) está disminuyendo, pero la autoridad monetaria recibió pedidos del Poder Ejecutivo por 160.000 millones de pesos para todo este año. ¿Será ésa la cifra definitiva o habrá nuevas correcciones hacia arriba? ¿Quién o qué garantiza que no habrá nuevos pedidos? "La garantía soy yo", le respondió Macri a un economista.

Las inversiones masivas durante este año se limitarán al campo y a la obra pública, salvo la de algunas petroleras y automotrices. "Primero deben invertir los argentinos", dijo el embajador de un importante país occidental. Los argentinos tienen en el exterior mucho más que los 230.000 millones de dólares que estableció el Indec. Según un estudio de Orlando Ferreres, la cifra total ascendería a cerca de 400.000 millones de dólares, casi un PBI anual. El propio Ferreres estima que se blanquearán unos 40.000 millones de dólares con la nueva ley. Tal vez la cifra final resulte aun mayor. De esos dólares atesorados por argentinos razonablemente desconfiados depende, en parte al menos, que el Presidente pueda atravesar el desierto que le tocó.

sábado, 4 de junio de 2016

La "herencia K" , Macri publicó un informe que cuenta cómo encontró el Estado

Macri publicó un informe que cuenta cómo encontró el Estado

La herencia K
Es un repaso por la herencia que recibió en diciembre en las distintas áreas de la administración pública.

El Gobierno publicó ayer en el sitio oficial de Presidencia un informe de 223 páginas sobre el estado en que recibió Mauricio Macri la administración pública el 10 de diciembre de 2015. “El estado del Estado” es el título del diagnóstico que el Ejecutivo publicó en www.casarosada.gob.ar y que reitera y amplía buena parte de las denuncias que ya habían aparecido en los medios y algunos de los números que el Presidente brindó durante su discurso para inaugurar las sesiones del Congreso.
Dividido en 9 capítulos -Desarrollo Humano, Política económica, Desarrollo económico, Trabajo y Seguridad Social, Energía y minería, Seguridad, justicia y defensa, Cultura e innovación, Comunicaciones y medios y Transporte- el Estado del Estado constituye un duro diagnóstico con graves denuncias sobre la “herencia recibida”, pero no está acompañado con pruebas documentales. En la introducción se habla de una desidia de décadas, pero el corazón del documento apunta directo a las tres administraciones de los Kirchner. Entre las “novedades” sobresalen principalmente los segmentos referidos a Vivienda, Enarsa, el Plan Argentina Sonríe del Ministerio de Salud, las transferencias a Santa Cruz y nuevas revelaciones sobre el yacimiento de Río Turbio (YCRT).
Entre los descalabros financieros -que denuncia el actual Gobierno- sobresale el tren inaugurado en octubre de 2015 por Alicia Kirchner en el yacimiento carbonífero de su provincia. Para su construcción se le asignó un presupuesto de $ 700 millones -de los cuales ya se ejecutaron solo $ 300. “Sin embargo, en diciembre de 2015 el tren no funcionaba, no tenía permisos del titular de la tierra por donde pasaban las vías, las estaciones estaban en desuso”, señala el documento. También hace énfasis en los más de 3.400 de pesos que recibió YCRT a través de la Universidad Tecnológica Nacional y que nunca tuvo que rendir.
La Cámpora y Kolina -la agrupación que responde a la gobernadora de Santa Cruz- manejaban discrecionalmente, según el informe de la Casa Rosada, el programa Capital Semilla de créditos para emprendedores del desaparecido Ministerio de Industria. “Los préstamos fueron entregados a través de universidades y sociedades de fomento sin ningún tipo de control ni monitoreo”, señala el documento.
El informe es especialmente crítico con la gestión de Alicia Kirchner en el Ministerio de Desarrollo Social, que registraba deudas por más de $ 500 millones con proveedores y por subsidios y empleaba a la militancia kirchnerista, que en los primeros días de la presidencia de Macri se propusieron “resistir”.
Una de las sorpresas que dice haber encontrado el oficialismo el 10 de diciembre son los $ 80 millones que pagó el Ministerio de Salud para comprar y acondicionar 50 ómnibus que viajaban por todo el país para el plan odontológico Argentina Sonríe. “En el año que estuvo en funcionamiento sólo se hicieron 11 viajes, seis de ellos a Santa Cruz y el resto a Buenos Aires y Entre Ríos, todas gobernadas por el FPV. Los equipos técnicos se descalibraron con el andar de los ómnibus.
La Coordinadora General del programa era Elena Morán, odontóloga y madre del secretario General de La Cámpora Andrés Larroque. “Una de sus cabeza más visibles -se destaca- era Rocío García, odontóloga y esposa de Máximo Kirchner”. La directora nacional bucodental era además María César Gallardo, nuera del ministro de Planificación Julio De Vido.
La discrecionalidad para ejecutar los presupuestos y los probables casos de corrupción son la constante que se repite una y otra vez en el informe, lo cual justifica el puesto 107 del país en el ránking de corrupción de Transparencia Internacional, que también se cita. Los favores políticos están a la orden del día: la secretaría de Asuntos municipales entregó, por ejemplo, 464 subsidios por más de $ 91 millones de pesos a municipios oficialistas y solo el 6% rindió sus gastos. Los 74 estudios de viabilidad de inversión que realizó la secretaria realizaron de esta secretaría 74 estudios de viabilidad de inversión, todos en municipios oficialistas.
La provincia de los Kirchner, Santa Cruz, ocupa -como en el caso de Río Turbio- un rol protagónico en la materia. Un día antes del balotaje, la Secretaría de Provincias transfirió 99 millones de pesos, la totalidad del remanente de Anticipos del Tesoro Nacional a Santa Cruz. Además, aunque la provincia tiene el 0,7% de la población del país, Santa Cruz recibió el 12% de las obras de Vialidad Nacional.
Durante los 12 años de gestión kirchnerista, el empleo público creció un 64% (de 2, 2 millones a 3,6 millones). El macrismo denuncia el ingreso de militantes a la función pública y responsabiliza al kirchnerismo por la “desprofesionalización de la función pública”. Algunos de los casos con los que intentan probar esa tesis son los empleados que cobraban sueldo y no asistían a su lugar de trabajo, una situación que se repetía en el Indec, Yacyretá, el CCK, el Instituto Malbrán, el Ministerio de Justicia y el Hospital Posadas.
El diagnóstico denuncia la falta de estadísticas en materia de Seguridad –recuerda que las últimas cifras de muertes son de 2002– y subraya la falta de equipamiento de las fuerzas. También hace hincapié en el déficit de 3 millones de viviendas y en el mercado hipotecario más chico de América latina. Los capítulos de Energía y Transporte son dos de los más críticos de todo el documento. Sobre el primer ítem se reitera que en 10 años se pasó de producir a importar y que entre 2003 y 2014 se cuadriplicaron los cortes de luz. Por otra parte, se habla de un 40% de rutas en mal estado a pesar de que el presupuesto de Vialidad se multiplicó por 10. “Las rutas de la muerte se extendieron de mil kilómetros a 3400. El Belgrano cargas transportó en 2015 tres millones y medio menos de toneladas que en 2001.
La Oficina Anticorrupción canalizará ahora algunas de las denuncias más importantes, algunas de las cuales están bajo la órbita de la AGN y de la Sigen.

domingo, 28 de febrero de 2016

"Macri recibió una herencia catastrófica y lo que ha hecho es extraordinario" Entrevista con Elisa Carrió

"Macri recibió una herencia catastrófica y lo que ha hecho es extraordinario"

Entrevista con Elisa Carrió
La diputada critica fuerte al Papa: "Bergoglio no ayuda a pacificar el país. Empodera a violentos"


“Este es mi altar”, dice Elisa Carrió y larga una carcajada. Habla de su habitación, su nueva habitación: hace apenas un par de meses abandonó el piso que alquilaba desde hacía años en Barrio Norte para mudarse a una casa que todavía está refaccionando en Exaltación de la Cruz, en un barrio cerrado, donde vive con custodia de la Policía Metropolitana. Carrió muestra su cuarto: cientos de libros, imágenes de la Virgen, de Cristo, de Buda, y un cambiador que contiene –apunta ella– su costado frívolo: los sombreros y las carteras.
La diputada acaba de llegar de vacaciones. Durante su descanso, e incluso desde antes de partir a Uruguay, se había autoimpuso el silencio. Cuando tuvo que criticar alguna medida del Gobierno lo hizo por escrito: con un comunicado afirmó que se oponía a la quita de retenciones a las mineras y en Twitter dijo que no compartía la salida de Graciela Bevacqua del INDEC. 
- ¿Cómo está su relación con el Presidente?
- Tengo una relación excepcional, permanente y silenciosa. Directa. Es un acuerdo entre nosotros. Yo digo todo lo que pienso y él dice todo lo que piensa. Desde el primer día mi relación con el Presidente se llama sincericidio. Por ahí está buena y por ahí no está tan buena. Yo creo que él lo necesita. 
- ¿Cómo está viendo estos primeros meses?     
- Mauricio no quiere hablar de la herencia porque quiere dar buenas noticicias. Pero la verdad es que sólo desde ahí se puede entender la importancia de las medidas tomadas. Tenemos el déficit más grande de la historia y lo que me dicen los fucionarios es que en cada lugar hay deudas escondidas, negociados. Se han triturado la mayoría de los expedientes de obra pública. Es decir, acá ha habido el robo más grande a la Nación. El Gobierno no lo quiere transmitir porque cree que afecta su imagen. Yo lo digo porque no tengo problemas de imagen. Y porque creo que únicamente hablando de esto se entiende la magnitud de las medidas tomadas por Mauricio. Macri recibió una herencia catastrófica y lo que ha hecho es extraordinario.
- ¿Cuál es su rol en Cambiemos?
- Mi rol es la retaguardia. No tengo ninguna vocación de protagonismo. Si la tuve alguna vez, se me agotó. Quiero trabajar en el Parlamento para construir mayorías y obtener leyes. Aunque hay algunos ministros que no entienden lo que es la coalición palamentaria y que no consultan. Conceptualmente esto se llama presidencialismo con coalición parlamentaria. Eso es lo distinto a la Alianza. Va a haber debate incluso dentro de Cambiemos. Nadie quiere una escribanía. Hay que acostumbrarse a los consensos y a ceder. 
- ¿Usted tiene algún peso en las decisiones del Gobierno?
- No quiero tener peso. Yo tengo un poder que es garantía para un sector importante de la sociedad. Esto es: que haya República y se luche contra la impunidad y la corrupción. Tiene que haber verdad, justica, condena y recuperación del dinero de la Nación.
- ¿Votaría en contra de iniciativas que envíe Macri?
- En general yo te diría que lo que puede haber es que se corrijan redacciones que vienen. Mauricio no tiene ningún problema. Hay que racionalizar los medios para que se apeguen a la Constitución. Esto insume conocimiento y práctica. El único problema que tengo hoy es con la ley del arrepentido porque siempre he votado en contra. Pero lo estoy reanalizando en función del narcotráfico, la corrupción y los atentados terroristas. La figura del arrepentido parece lindísima pero también sirve para garantizar impunidad. En ningún caso creo en los arrepentidos que han sido funcionarios de alto nivel. Es decir, yo no creo en el arrepentimiento de De Vido. 
- Pero no sólo tiene diferencias con esa ley... criticó lo del INDEC, la decisión con las mineras, lo de los jueces de la Corte.
- Lo de los jueces se corrigió. Mauricio escucha y corrige. Y el problema de las mineras no es sólo las retenciones. Me decían loca cuando yo hablaba del cianuro y resulta que hay cuatro ríos con cianuro. Acá el problema es el negocio de Gioja con la Barrick Gold. Esto no puede ser el negocio de unos pocos. Hay que actualizar el canon que hace 20 años que no se toca.
- ¿Está de acuerdo con la visita del Presidente al papa Francisco?
- Me parece bien. Yo no hubiera ido. De hecho fui varias veces a Roma y no fui. Yo soy una creyente absoluta. Pero distingo: los sacerdotes no se tienen que meter en política. No creo que Bergoglio tenga que convertirse en una unidad básica en la Argentina. No creo que tenga que empoderar a violentos. Estoy hablando de Milagro Sala y de Moreno. El hace muy bien el juego de fotos. Y tiene un doble discurso respecto de la Argentina: se rodea de personajes menores y le gusta el chisme político. Lo conozco. 
- ¿Qué quiere decir con lo de unidad básica?
- Si uno se rodea de esos personajes mediocres... no es bueno. Eso no significa que él no tenga el mejor de los papados que pueda existir. Pero ¿viste? El único Dios es Dios, el único Cristo es Cristo. En una parte de su misión él es extraordinario y en otra se comporta muy mal. ¿Qué dice el obispo de Jujuy? Macri quiere pacificar el país, de ahí que no habla de la herencia recibida. No quiere enfrentamientos. Y la verdad es que Bergoglio no ayuda. Empodera a violentos.
- ¿Qué siente cuando escucha que este gobierno es de derecha?
- La izquierda roba y es más reaccionaria que la derecha. Pero yo digo: Macri va a ampliar el ingreso ciudadano, está liberando a las clases medias del impuesto al trabajo que significa Ganancias, quiere bajar el IVA, ¿de qué derecha me están hablando? Si el kirchnerismo no bajó el IVA para los pobres... Las izquierdas y las derechas no existen más en el mundo. Eso llevó al genocidio del siglo XX. La naturaleza de Stalin no es distinta que la de Hitler. Pero este gobierno no es de derecha. Es una alianza con mucha gente de centro, con gente que proviene de la centroizquierda y otra de la derecha. La lucha contra la corrupción nos pertenece a todos y el hambre cero no es una cuestión ideológica: es moral.
- ¿Avanzará la causa Nisman?
- Agradezco al fiscal Sáenz que haya dictaminado que fue un homicidio y que haya hablado de zona liberada, que es nuestra denuncia. Cuando el entonces comandante en jefe del ejército (Milani) me dijo que me iba a querrellar yo dije: “Milani no me mate”. Lo que quise decir es que Milani puede ser uno de los autores. Y que ahí tiene que ir la investigación.
- ¿Tiene pruebas para decir eso?
- Hay que seguir las líneas de las custodias, hay que relacionar esto con algunas personas del batallón 601 y hay que ver si se reunieron con Milani. Pero, además, Milani tenía el sistema de escuchas, que se llevó a la consultora que hoy tiene con Pocino. Una verguenza. 
- ¿Cristina puede ser la principal opositora al Gobierno?
- Ya me olvidé de Cristina. No sé cuándo va a aparecer. Estoy tan contenta... 

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