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domingo, 8 de febrero de 2015

Funcionario de Derechos Humanos y militante K estuvo 10 años preso en España por violación Por: Rodrigo Duarte rduarte@infobae.com

Funcionario de Derechos Humanos y militante K estuvo 10 años preso en España por violación

Rodrigo Duarte
Carlos García Muñoz agredió a su víctima con una navaja, la ató, violó y golpeó hasta desmayarla. Fue arrestado in fraganti. Liberado en 2011, volvió al país. El Gobierno lo contrató de inmediato y le da trato de héroe porque en los 70 fue víctima de la dictadura
 Cristina Kirchner saluda a Carlos García Muñoz en un acto en 2013
Recorre el país dando testimonio de su pasado, porque en 1978 se fugó de un centro clandestino de detención. Pero en el año 1999, estando exiliado en Barcelona, fue a parar a la cárcel por violador. Cumplida su condena, regresó a la Argentina, donde a pesar de ese terrible antecedente trabaja con el gobierno y es agasajado en actos oficiales por la propia Presidente de la Nación.

Carlos Alberto García Muñoz, actual funcionario de la Secretaría de Derechos Humanos y militante kirchnerista, purgó diez años en una prisión española por violación. Se trata de uno de los cuatro prisioneros fugados del centro clandestino de detención llamado Mansión Seré, suceso popularizado por la película "Crónica de una fuga", quien fue contratado por el Gobierno de inmediato tras su regreso al país y ha sido homenajeado por Cristina Kirchner y los medios oficiales en múltiples ocasiones.

Cuando la primera información sobre sus antecedentes llegó a la redacción de Infobae, la reacción inicial fue de incredulidad. ¿Cómo pensar que el violador que había purgado pena en Barcelona y el hombre que había escapado de Mansión Seré eran la misma persona? ¿Cómo entender que lo hubiese contratado un Gobierno que ha hecho de la lucha contra la violencia de género uno de sus estandartes?

Carlos García Muñoz junto a Cristina Kirchner y Juan Manuel Abal Medina
La investigación tomó varios meses, pero finalmente llegó la confirmación desde la Justicia española que lo procesó y condenó en dos instancias y también de boca de la letrada que patrocinó a la mujer. A continuación, la historia tal como Infobae la pudo reconstruir.

La aberrante agresión que llevó a Carlos García a la cárcel tuvo lugar el 10 de julio de 1999 en Barcelona, ciudad en la cual se exilió tras su escape de Mansión Seré. La víctima fue su ex esposa, a la que ya había agredido con anterioridad. Aquel día, el hombre se presentó en la casa de María Jesús Anguren Sanjulian, de quien estaba separado desde hacía varios meses y quien lo había denunciado en reiteradas oportunidades por maltrato físico. Esa noche, García Muñoz le exigió que regresara con él y quiso intimar nuevamente con ella. María Jesús se negó. Entonces él sacó una navaja, la agredió, la ató y la violó.

La abogada catalana María José Varela, quien patrocinó a la víctima en la denuncia y en el juicio, brindó a Infobae detalles del brutal hecho: "Cuando él comenzó a hablarle de manera amenazante, ella se encerró en su habitación. Pero no le sirvió de nada, porque él rompió la puerta de una patada, la empujó y le dio un puñetazo. El hombre procedió a violarla hasta dejarla inconsciente y todo esto mientras los hijos pequeños de la pareja estaban en la casa gritando y pidiendo auxilio. La víctima, además, se estaba recuperando de una operación de útero, por lo que no podía defenderse".

García Muñoz junto a Estela de Carlotto.
Varela, cuyo bufete se especializa en la defensa de la mujer y de la infancia, no salía de su estupor al enterarse por Infobae de que el violador de su defendida trabaja hoy para el Estado argentino y ni más ni menos que en el área de Derechos Humanos. La abogada contó que cuando la policía llegó a la escena del crimen, alertada por los gritos de los niños, García Muñoz todavía estaba agrediendo a la mujer. Como resultado de la violación, María Jesús quedó embarazada y García Muñoz fue condenado por la sección 5 de la Audiencia de Barcelona (sumario n° 27/2001) a 15 años de cárcel. El niño así concebido nació prematuro.

Liberado de prisión el 31 de diciembre del 2011, empieza la segunda parte de esta historia, en la cual García Muñoz pasa de villano a héroe. Comprensiblemente, al salir de la cárcel, puso fin a su exilio barcelonense para regresar al país y no tardó en encontrar un lugar en la administración kirchnerista, consecuencia directa de su condición de ex detenido desaparecido y de las amistades trabadas durante sus años de militancia en la JP montonera en los 70. En declaraciones a la prensa, a pocos meses de instalarse en Argentina, atribuyó su retorno "al momento político que se vive, donde se retomaron muchas ideas y conceptos de mi época". "Veía la efervescencia de esta lucha desde España y me retorcía de no poder participar", dijo, aunque sin aclarar cuál era el "obstáculo" que le impedía sumarse al "proyecto" en sus inicios.

Junto al ministro Agustín Rossi, en el lanzamiento de su candidatura presidencial.
Su afinidad con el oficialismo se tradujo en un cargo en la Secretaría de Derechos Humanos, que depende del Ministerio de Justicia y que conduce Juan Martín Fresneda, fundador de la filial Córdoba de la agrupación HIJOS. García revistó primero en el área cultural, participando de debates en colegios y centros municipales, relatando su experiencia como sobreviviente de Mansión Seré y dando su particular visión sobre la actualidad política ("La CIA controla a la SIP y propicia golpes de Estado en América Latina a través de los medios de comunicación", dijo en uno de esos encuentros) y luego como asesor de la Dirección de Gestión de Políticas Reparatorias, analizando los pedidos de indemnización de los exiliados durante la dictadura.

En paralelo con estas actividades, García Muñoz se transformó en un ferviente defensor del modelo: integra la agrupación peronista Descamisados, que actualmente apoya la candidatura presidencial del ministro de Defensa, Agustín Rossi, y haciéndose presente en innumerables actos políticos. En uno de estos mítines, como el realizado hace muy poco, el 10 de diciembre del año pasado, en conmemoración del Día de los Derechos Humanos, fue la propia presidente Cristina Kirchner quien destacó su presencia y lo hizo poner de pie para que recibiese una ovación del público en su calidad de "sobreviviente" de la Dictadura.


"Muchas veces juzgamos con demasiada facilidad, con demasiada ligereza. Y yo creo que tenemos que entender las cosas que forman parte de la condición humana", dijo en otra oportunidad la Presidente ante la mirada atenta de García Muñoz, ubicado arriba del escenario a pocos metros de Cristina y sentado junto a la primera plana de la dirigencia kirchnerista. La exhortación casi podía interpretarse como una involuntaria defensa de la presencia de García Muñoz en un acto oficial, o incluso como una condonación presidencial.

Sin embargo, es probable que a la mandataria nadie le haya avisado que su administración estaba contratando a un agresor sexual. Al propio García no se lo ve para nada incómodo con la deferencia hacia su persona de parte de una Primera Mandataria que en su gestión ha impulsado el endurecimiento de penas a agresores sexuales y se ha referido en múltiples discursos al drama de la violencia doméstica, llegando incluso a presentarse a sí misma como una "víctima de la violencia de género mediática" por las críticas que recibe.

Pero los antecedentes penales españoles de Carlos García Muñoz eran conocidos entre sus camaradas de militancia, pasada y presente, lo que no les pareció impedimento para que el Gobierno lo premiara con un cargo en un área crítica como Derechos Humanos, encumbrándolo de paso en el relato oficial. Por su parte, García Muñoz ya ha declarado en varias oportunidades que su objetivo es "usar" su historia de vida "para dar ejemplo a los pibes".

sábado, 27 de septiembre de 2014

Tomás Abraham: "Está de moda justificar el crimen con la desigualad social"

CULTURASÁBADO 27 DE SEPTIEMBRE 2014

Tomás Abraham: "Está de moda justificar el crimen con la desigualad social"

Rodrigo Duarte
El reconocido filósofo habló con Infobae sobre su último libro, que analiza la obra de William Shakespeare, y dio su opinión acerca de los recientes episodios de inseguridad, la economía y la actualidad política. "Cristina Kirchner perdió el rumbo", afirmó

 
-Usted ha escrito sobre una variedad de temas, filosofía, política, fútbol, televisión. ¿Por qué un libro sobre Shakespeare?
Quería escribir sobre algo que no fuera filosofía en sentido estricto, es decir, un filósofo reconocido como tal por el canon filosófico, ni agregar nada a nuevos análisis de la actualidad nacional. No es el primer texto que escribo sobre literatura, "Situaciones postales", y "Fricciones" en los que hablo de Gombrowicz, Schulz, Isaac Singer, Wittkiewicz, Piglia, Aira, Artaud, Nabokov y Artaud, se suman a escritos sobre Pessoa, Kertesz, Marai, Amélie Nothomb, que también concitaron mi interés. Esta vez busqué el sintetizador universal de la palabra "literatura", como lo es Platón para la filosofía, y surgió el nombre de Shakespeare.

-Su opinión, que expresa desde el título del libro, es que Shakespeare representa la antifilosofía. ¿Podría ampliar ese concepto?
La voluntad de saber filosófica busca ordenar a los pensamientos en sistemas, y el Bardo inglés es inasible, se escurre por todas partes, y oficia de piedra de toque o espejo de sus intérpretes. Todas las variantes del contextualismo, de los biografismos, de la semiótica, rebotan y se cruzan en el universo de la hermenéutica sin tocarlo. Le son tangenciales.

-Reconoce que no estaba demasiado versado en su obra antes de ponerse a estudiarla. ¿Qué rasgos lo sorprendieron más tras su lectura?
Voy a decir una obviedad: su versatilidad, su capacidad de metamorfosis, la riqueza de sus imágenes literarias, su conocimiento de las pasiones humanas y la fuerza vital de sus personajes.

-Usted asegura que el de Shakespeare no es un teatro "de tesis". Sin embargo, se suele analizar sus obras en busca de reflexiones sobre la "condición humana". ¿Es inapropiada esta búsqueda de significados universales en sus textos?
Harold Bloom nos da una pista cuando señala que Shakespeare ha inventado lo humano. Debemos comprenderlo en el sentido que las experiencias del ser humano han sido llevadas por él hasta sus límites, hasta el umbral en el que aparece la locura. Y es en esos bordes en que a veces aparece la verdad desnuda. Pero lejos está Shakespeare de dar lecciones de moral, de sentido de la vida o de belleza por doquier.

-Uno de las grandes polémicas vinculadas a Shakespeare, que usted aborda en el libro, tienen que ver con que si el personaje de Shylock es una caracterización ofensiva hacia los judíos, y por lo tanto si Shakespeare era antisemita. ¿Cuál es su postura?
Mi postura es que El mercader de Venecia muestra la perversión de una serie de personajes que logran la felicidad volviendo loco al judío. No es una obra antisemita a pesar de usar una caricatura de época y un oficio de prestamista típico de aquellos tiempos. Pero no hay personaje virtuoso en la obra. Es una comedia con un final feliz de seres pobres de espíritu de una probada tacañería moral, me refiero a los que castigaron a Shylock.

-Usted afirma que Shakespeare no escribía para ser un escritor encuadernado, sino como un productor y actor de teatro. ¿Esta reverencia que despierta su obra es merecida en su opinión?
No hay medida para eso, es lo que es. Es un enorme escritor, de una inventiva fuera de lo común. No tiene parangón con otros dramaturgos isabelinos, incluídos los más talentosos como Marlowe.

-Actores de primera línea como Al Pacino, Orson Welles, Kenneth Branagh y Alfredo Alcón han sido algunos de lo que se han metido en la piel de sus personajes. ¿Tiene alguna interpretación favorita?
Todas fracasan, también las mejores. Shakespeare se compone de palabras destinadas a cuerpos en acción, pero esas palabras viven en el texto, y se convierten en otra cosa en la representación. Todos los nombrados son buenos actores, pero las obras son adaptaciones a tiempos reducidos, a veces con menos personajes, y seleccionan las anécdotas ornamentadas por recitados que a veces los hacen insoportables, más aún si duraran las horas que exige el texto. La belleza del fraseo que disfrutaba la audiencia isabelina, es irrecuperable, no sólo por la lengua de época, sino por la sensibilidad de una sociedad y de una cultura cuya apreciación de los espectáculos populares como el teatro, es inconmensurable con nuestros tiempos. Para nosotros, Shakespeare ya no es popular sino serio, de la alta cultura o adaptado a una historieta.

-¿Y cuál es su obra de Shakespeare preferida?
Elegí tres: El rey Lear, El mercader de Venecia, Hamlet. Me interesa el problema y la figura del padre, además del conflicto de interpretaciones. Mi libro también trata del arte de interpretar.

-Le cambio de tema. Usted escribió profusamente en los 90 acerca de la televisión, y en mucho de esos textos analizaba lo que sucedía en el programa de Mauro Viale con el caso Coppola. ¿Qué le pareció su entrevista de esta semana al "motochorro" de La Boca?
No la vi, escuché comentarios. No voy a emplear la palabra basura que usa todo el mundo, porque creo que lo que hace Viale es lo que muchos progresistas también piensan más embozados. La idea de que la desigualdad social justifica el crimen se ha puesto de moda. De Baby Echecopar a Raúl Zaffaroni, el delito se ha convertido en un commodity mediático.

-¿Considera que los reclamos por mayor seguridad y las quejas por los excesos de garantismo en Argentina son justificadas?
Resumo: la economía de las sociedades en casi todo el mundo es una economía de mercado. En ella hay competencia en todos los niveles ya que la concentración no ha eliminado la confrontación corporativa, sigue siendo feroz. Por lo tanto no hay igualdad, ni de resultados, y muchas veces tampoco de oportunidades. Quien piense que se puede organizar a la sociedad a partir de un Estado no tiene más que mirar la criminología política del siglo XX. Burocracias asesinas a cargo de la producción, de precios y salarios. Por ahora no hay mejor invento que un régimen capitalista con un estado que controla y es controlado por representantes elegidos por voto secreto, que debe llevar a cabo a partir de una gestión eficiente y transparente una política fiscal que asegure el desarrollo humano en términos de educación, salud, vivienda y transportes. Sostener que la desigualdad es la madre de todos los males, es demagogia.

-Sin dejar de destacar algunos de sus logros, usted ha sido uno de los críticos más lúcidos y duros del kirchnerismo. ¿Lo sorprende el actual descalabro económico?
Todavía no es un descalabro, está en los bordes. No hay moneda, la oferta no alcanza, no hay inversión suficiente, se quiere estimular el consumo con subsidios, se acelera por miedo al freno. Para hablar en términos de semanarios económicos: las variables están para el carajo. Desde el 2007 Cristina perdió el rumbo. Igual que Menem, un proyecto reeleccionario, arrojó por la borda lo recuperado en los primeros tiempos.

Por último, usted apoyó y hasta llegó a asesorar a Hermes Binner. ¿Por qué cree que UNEN está rezagado en la actual carrera para el 2015?
UNEN no tiene liderazgo, no tiene base social, no tiene programa, no tiene pensamiento, y es una agrupación de circunstancia que no resiste un soplo. Es una pena.

Shakespeare, el antifilósofo, de Tomás Abraham (Editorial Sudamericana)

jueves, 12 de septiembre de 2013

"Carta Abierta está en retroceso y saben que esto se les termina"

"Carta Abierta está en retroceso y saben que esto se les termina"

Rodrigo Duarte
Lo afirmó Beatriz Sarlo, quien en diálogo con Infobae habló de las "humillaciones" que deben soportar los intelectuales K y le respondió a Macri, quien la tildó de "soberbia". La escritora sostuvo que se "sobreestimó" a Cristina Kirchner y reivindicó la presidencia de Duhalde. "Le falta su 18 Brumario", aseguró

Beatriz Sarlo en su estudio
Beatriz Sarlo en su estudio - Adrián Escandar

"Es difícil hablar con la gente de Carta Abierta, porque están en retroceso", disparó socarronamente Beatriz Sarlo desde su austero estudio de la calle Talcahuano que fuese sede de la mítica revista literaria Punto de Vista, y donde recibió aInfobae para hablar sobre los últimos vaivenes de la política argentina, una de las pasiones de esta influyente crítica y escritora.

Sarlo, quien contó a modo de primicia que acaba de terminar un libro que prevé publicar a comienzos del próximo año ("no quiero decir de qué se trata, pero culmina con mi viaje a Malvinas", adelantó), le respondió al jefe de Gobierno Mauricio Macri las críticas a su artículo sobre Gabriela Michetti, aseguró que se "sobreestimó" a la presidente Cristina Kirchner, y vaticinó que la historia será "dura" con el kirchnerismo. 

¿Cómo le fue en la Feria del Libro en Córdoba? Compartió una charla junto al director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, quien está en la vereda de enfrente a usted políticamente.
 
Bueno, tratamos que saliera más o menos bien, aunque mi inclinación por ese tipo de performance es más bien baja. Discutimos sobre democracia, igualdad, y libertad, es decir, si libertad e igualdad eran conceptos contrapuestos o conflictivos, y ambos llegamos a la conclusión que eran conceptos muy conflictivos. Yo me enfoqué más en la política contemporánea, porque me parece que frente a 1.000, 1.500 personas hablar de filosofía política no sé si tiene mucho interés. Sobre ese tema por supuesto no hubo acuerdos entre nosotros, pero dentro de un clima razonable, más de payada hernandeana que de pelea.

Es difícil dialogar con gente de Carta Abierta en este momento, no porque sean sectarios en sus posiciones, no porque sean para nada nítidos en sus posiciones, sino porque están pensando en retroceso, y es muy difícil dialogar con gente que está pensando en retroceso, caminando hacia atrás en un territorio sobre el cual creían y querían haber avanzado.

¿Piensa que ese retroceso al que usted alude, que se percibe en declaraciones más mesuradas y que hasta en ocasiones contienen alguna autocrítica, es porque detectan que el kirchnerismo ya no genera la misma adhesión en la sociedad? ¿O es que ellos mismos están decepcionados?
Beatriz Sarlo primera parte
No sé, no quisiera hacer análisis de las subjetividades. Lo que si sé es que es gente muy inteligente, con gran experiencia política, y se dan cuenta que el ciclo de Cristina (Kirchner) termina. Yo no estoy hablando de fin de ciclo, porque además no sé lo que quiere decir fin de ciclo, y ni siquiera sé si el kirchnerismo va a ser juzgado como período histórico, pero lo que sí es gente que está acostumbrada a pensar la política y sabe que esto se les termina a ellos también. Algo que fue para ellos una fuente inmensa de alegría, ya que vivieron contentos durante ocho de estos diez años, y que esa alegría ya no está sostenida sobre los mismos motivos. Cuando Carta Abierta tiene que recibir a (Amado) Boudou, y abrazarlo, yo los conozco a esos tipos, pienso que no les debe de haber sido lo más sencillo del mundo. Por lo tanto esas humillaciones, porque tener que abrazar a Boudou es una humillación, porque la presidente lo manda, o porque suponen que la presidente lo manda, esas humillaciones, aguantarse el Proyecto X, aguantarse las declaraciones de (Sergio) Berni, etc., le quitaron el carácter de alegría exaltada que tuvieron los primeros ocho años. Hay gente como Horacio Verbitksy, que no está en Carta Abierta, que habla muy claro, y las cosas que no le gustan las dice con entera claridad, y uno no tiene que hipotetizar nada sobre Verbitsky. Cuando a él no le gusta la política de seguridad que puede anunciarse de aquí en más, lo dice, mientras que Carta Abierta tiene una serie de racionalizaciones. Yo supongo que a la gente que tiene una serie de racionalizaciones los motivos de alegría se les están agotando.



¿Le asombra que este fin de ciclo ahora parezca tan nítido y el kirchnerismo tan débil? Porque hasta hace unos pocos meses todavía se hablaba de la posibilidad de una reforma constitucional que permitiera la reeleccíon de la presidente.

A partir de la victoria del 2011, del famoso 54%, lo que me asombró es que no tuvieran la decisión política de tomar un camino más a la ecuatoriana o boliviana, es decir, un camino de cambio de régimen. Sobre una victoria electoral, llamar a una consulta popular o un referéndum y poner el tema, no simplemente la reelección, pero el tema de reformas institucionales, y ahí sí avanzar hacia una prolongación del kirchnerismo. Me parece que les faltó sentido del tiempo, les falto imaginación política, les faltó coraje. No es que yo hubiera aprobado eso, pero era una de las oportunidades que tenían y que no la llevaron a cabo. Cuando se dieron cuenta que se les terminaba, en este momento, aun si hubiesen tenido una victoria electoral en las PASO, ya era demasiado tarde. Un cambio de régimen no se puede improvisar de aquí a octubre. O sea que muestra a qué corto plazo pensaban en política, querían la eternidad pero a corto plazo. No eligieron ese camino, no supieron hacerlo, no tuvieron ningún gran político o gran jurista que lo diseñara, porque (Eugenio) Zaffaroni no se comporta de ese modo, tiraba lo del primer ministro pero después se iba tres semanas a Alemania, y después otras cuatro a Bruselas. No tuvieron un gran jurista que les diseñara eso. Así están y así se van.

¿Le sorprendió la cadena de errores, tanto de gestión como comunicacionales, en los que incurrió la presidente tras su victoria en el 2011?

No, mucho no me sorprendió. Me da la impresión que la presidente es un tipo de político que navega bien con viento a favor, y que no navega bien con el viento en contra. Entonces mucho no me sorprende. Los grandes políticos son los que navegan bien con el viento a favor y con el viento en contra.

¿Se la sobreestimó a la presidente?

Yo creo que los kirchneristas la sobreestimaron, en efecto. Parecía como una especie de conjunción entre una intelectual y política, y yo creo que, con todo el respeto que me merece, Cristina Kirchner no es una intelectual y no es una política distinguida. Yo creo que Néstor Kirchner tenía mucho mayor dimensión política, es decir, una mayor capacidad de actuar. De todas formas los políticos no tienen por qué ser intelectuales para ser buenos.  Buenos intelectuales y buenos políticos hay pocos, hubo pocos en la historia del siglo XX. En cambio, buenos políticos hubo muchos. 

¿Cuenta actualmente la Argentina con buenos políticos?

Creo que no estoy descubriendo nada si digo que no, que no hay ningún político argentino que tenga esa combinación de carisma y de innovación política. Lo que sí hay es buenos administradores, como (Hermes) Binner. A lo mejor está muy bien que la Argentina tenga como presidente a un buen administrador, que es algo importante.

¿Elisa Carrió no es una buena política? Usted reconoció haberla votado en las PASO

En el caso de Carrió, es alguien que yo quisiera ver siempre en el Parlamento, como quisiera ver otros nombres allí, por ejemplo, el de Jorge Altamira, porque me parece muy importante que en un Parlamento la palabra capitalismo resuene como un ácido, pero no pensaría en ninguno de los dos como políticos en funciones ejecutivas. Las fantasías que uno tiene cuando piensa en dirigentes como Carrió es que sean senadores permanentes, como hay en otros países, que estén siempre como representantes de una posición ideológica.

Usted hace poco publicó un artículo en La Nación en el que criticó muy duramente a la diputada y candidata del PRO, Gabriela Michetti, lo que provocó la reacción de Mauricio Macri, quien la tildó de "soberbia". ¿Cómo tomó esas declaraciones de Macri?

Seguramente es más fácil decir que yo cometo un acto de soberbia que lo comete el diario que me publica. Macri podría decir "La Nación ha estado muy desencaminado al publicar esa nota", pero es mucho más fácil apuntar contra mí. De todas formas, no me interesa lo que diga Mauricio Macri, su pensamiento en general me interesa poco. No puede ser que los políticos piensen que cada vez que son criticados con dureza o agudeza, la persona que los critica es soberbia. Es verdaderamente absurdo, que lean la prensa internacional.

Otro blanco de sus críticas ha sido Sergio Massa, a quien calificó de demagogo, populista, y dijo que no conocía sus ideas, una manera elegante de decir que no tenía ideas. Considerando que esas declaraciones suyas fueron al comienzo de la campaña, quiero saber qué piensa ahora de las ideas de Massa.

Lo que yo decía era que íbamos a conocer sus ideas a medida que le fueran acercando los papers Martín Redrado, Roberto Lavagna y Juan Ignacio de Mendiguren, quien le viene acercando ideas a varios ministros de Economia de este país desde la crisis del 2001. Pero no hemos conocido mucho. Convengamos que cuando un político pronuncia la palabra "seguridad", y luego a esa palabra viene adherida "camaritas", no conocemos mucho de sus ideas, conocemos más bien sus fantasías. El tema seguridad es absolutamente complejo, y si ese político no empieza a ir viendo sus capas, que hay desempleo juvenil, narcotráfico, mafia de las drogas, destrucción de las instituciones en las villas, la villa miseria como problema, si no dice todo eso, la palabra seguridad es la canción que sabemos todos, ¿quién no quiere seguridad?



Justamente la inseguridad ha sido uno de los temas que el gobierno tomó recientemente para intentar captar votos de cara a las legislativas, como también una serie de anuncios económicos. ¿Cree que estas iniciativas le pueden hacer ganar votos o que ya está definitivamente rota la relación entre el electorado y el gobierno?

Yo no doy por roto nada hasta que se termine de quebrar el ultimo jarrón.  Los diarios, sus editorialistas, avanzan muy rápidamente hacia el desastre de Insaurralde, que es que solo alcance ese veintipico por ciento de votos que son la piedra fundamental del voto justicialista en Provincia. Pero no sé si no va a tener alguna repercusión el aumento de la base no imponible en Ganancias, por ejemplo; quizás la tenga, preferiría no hacer una predicción. 

-¿Usted imaginó que la derrota del gobierno en las primarias iba a ser tan grande?

No, la verdad que no.

-¿Y cómo se explica?

Por varios factores. El primero, que se tiende a disolver en la actual alegría del grupo Massa, es que se le han pasado intendentes de manera explícita y de manera secreta. Es decir, hubo muchos intendentes que no movilizaron sus territorios porque están cansados del autoritarismo de Cristina Kirchner, entonces se quedaron en la casa comiendo asado. 

Después otro factor es la mezcla de (Martín) Insaurralde con la presidente, que es como una fórmula química de difícil fusión. Si bien (Daniel) Scioli actuaba como puente, digamos que mezclar el estilo infantil de Insaurralde con el estilo imperioso y caliente de la presidente, caliente en el mejor sentido, en el sentido político, en el sentido del discurso que va para adelante, aun con las peores perspectivas, y en ese sentido merece todo mi respeto, mezclar esas dos cosas me parece complicado (...). La presidente se equivoca mucho al elegir sus candidatos, muchísimo. A veces elige candidatos que no le pueden hacer sombra, a veces elige candidatos por razones que permanecen secretas, en el sentido de que no podemos llegar a presuponerlas, como fue el caso de Boudou, que no puede ser que porque se le ocurrió lo de los fondos jubilatorios se lo elija como vicepresidente. No puede ser que la segunda en la línea de sucesión sea la mujer de (José) Alperovich, Beatriz Rojkés. Son equivocaciones que después terminan pagando. En plena campaña electoral estaba Beatriz Rojkés andando en camello en no sé qué desierto del Medio Oriente. O sea que ella tiene muy mal ojo para elegir candidatos, no sé si Insaurralde era una buena opción, yo creo que no.

¿Cómo cree que van a ser estos próximos dos años? ¿Considera que las chances presidenciales de Scioli pueden sobrevivir si la popularidad del gobierno se continúa erosionando?

Scioli se está diferenciando. Lo primero que hizo fue llamar a una reunión del Partido Jusiticialista, es decir, sacar del fondo del cementerio donde estaba alojado un instrumento politico que hacía 3 años no estaba funcionando. Yo creo que es un tipo con un enorme tesón, y no creo que deje pasar algo que pasó delante de su puerta una sola vez, que es la posibilidad de ser candidato a presidente. No creo que la deje pasar porque no tiene otra. Por su edad, no tiene otra. Massa puede volver para la próxima, yo creo que hasta Insaurralde está pensando que el día de mañana es Nicolás Avellaneda. En fin, fantasías la gente tiene siempre. Pero Scioli ha puesto toda su garra, porque tiene una enorme voluntad, una enorme voluntad para tragarse sapos, pero también para estar ahí. O sea que Scioli no se considera un derrotado aunque la oportunidad no sea tal como él la imaginó (...) Lo que yo pienso es que vamos a volver a tener una interna peronista como tuvimos en las elecciones del 2003, y ahí se verá. Y el único que no va a quedar en la interna peronista va a ser Macri, que no sé adonde irá.

Por último quería que me hablara acerca de su libro sobre Néstor Kirchner que publicó a comienzos del 2011, "La audacia y el cálculo". ¿Cómo fue sacar un libro que era tan duro sobre el ex presidente en un momento que una gran parte de la sociedad no quería escuchar nada malo acerca de su figura?

Yo empecé a escribir el libro antes de la muerte de Néstor Kirchner, y recuerdo que cuando falleció, hablé con mi editor y le dije "para mí no cambia nada". Es probable que el libro, como vos decís, sea un libro muy duro, aunque al mismo tiempo está lleno de reconocimientos a la capacidad de Kirchner de construir una política. Y para mí su muerte no cambió nada. Lo que cambia los juicios históricos es el paso del tiempo. La muerte de un político lo que sí permite es hacer un primer juicio, porque se ha cerrado una vida. Y luego, con el paso del tiempo, y con esto no quiero decir ni cuatro ni cinco años, sino con la llegada de una nueva promoción de historiadores e intelectuales.

¿Y cómo imagina que será el juicio histórico sobre el kirchnerismo dentro de veinte, treinta años?

Me inclino a pensar que algunos elementos que yo tomo con dureza en el libro van a persistir, pero no tengo la menor idea. Justamente por lo que te digo, porque cuando uno hace historia de la cultura o historia de las ideas, se da cuenta que veinte años de perspectiva sobre un libro o un acontecimiento histórico  hacen que cambie la configuración de lo que uno piensa. Pero creo que el lado duro de ese juicio se va a conservar, y pienso que la presidencia de Eduardo Duhalde no va a caer en este cero histórico en el cual está ahora, solo apareciendo el asesinato de Kosteki y Santillán. Tiendo a pensar que en el futuro esto no va a ser así, que Duhalde va a ser leído históricamente como el puente entre la crisis, el que nos saca de la crisis. Creo que la gran biografía política de los próximos años es la de Duhalde. Si yo tuviera 15 años por delante ese el libro que estaría escribiendo, porque es un personaje complejísimo de la política argentina.

¿Diría que en este momento la historia es injusta con Duhalde?

Es unilateral, no injusta. Lo que se dice de él con respecto al asesinato de Kosteki y Santillán, a la maldita policía, es completamente justo, incluso lo que se dice que pudo haber actuado en la caída del gobiermo de la Alianza quizás también. Pero se saltea ese año y medio que es muy detonante dentro de la historia argentina, porque se creía que no se salía de la crisis, muchos lo creíamos. Ahora van a salir los kirchneristas a decir que soy duhaldista, pero la verdad es que siempre me llamó muchísimo la atención el respeto que había logrado en el Mercosur. Venía gente de Brasil, funcionarios progresistas, a decirme "¡lo que ha trabajado este tipo!". Lo que estoy diciendo es que es muy complejo este personaje. No me convierte en adoradora de Napeolón decir que es un personaje interesante. El 18 Brumario de Marx es un libro fascinante porque toma a Napoleón. Yo creo a Duhalde le falta su 18 Brumario.

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