El escenario
Una casta gremial que se oponea cualquier tipo de control
Poco importó que miles de argentinos quedaran varados a la espera de un trenque nunca llegó. Ayer, a las 12, los maquinistas agrupados en el gremio de La Fraternidad iniciaron un paro cuyas razones ni siquiera pudieron explicar los jefes sindicales.
La excusa formal fue un retardo en el pago del aguinaldo. Pero eso no es cierto. El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, explicó que a las cero de hoy se acreditaban los sueldos, con un 23% de aumento, el aguinaldo y los viáticos de 90 pesos por día. Explicó también que desde hace ocho años los sueldos se pagan el cuarto día hábil del mes, es decir, hoy.
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| Secretario General de La Fraternidad, Omar Maturano |
Cinco fuentes consultadas -dos de ellas de otros gremios ferroviarios- coincidieron con el funcionario: no hay, ni hubo en los últimos meses, ningún atraso en el cobro de sueldo y aguinaldo.
La medida de fuerza tiene otra causa y el sindicato y Randazzo lo saben: las ya famosas cámaras que el Gobierno quiere instalar en las cabinas de los trenes.
Es verdad lo que dice La Fraternidad que aquéllas no detienen los trenes y que debería instalarse un sistema de señalamiento más moderno que permita la detención remota del tren en caso de algún imprevisto. Pero no menos cierto es que esta simple y económica medida de colocar una suerte de vigía remoto que monitoree el trabajo de los maquinistas permitiría no sólo saber qué pasó en un accidente, sino también evitar otros siniestros.
¿Qué otra cosa tiene que hacer un conductor de un tren que no sea conducir? ¿Por qué la oposición a una medida que ayude a evitar más muertes en los trenes? El trabajo que les toca requiere tanta atención que tienen jornadas reducidas de seis horas. Son un engranaje irreemplazable en el mundo ferroviario. Por eso cobran sueldos promedio de $ 15.000, según dijo el ministro, entre otros beneficios sindicales.
El Gobierno esta vez no se atrasó en los pagos. Randazzo conoce a la perfección cómo funciona un sistema que desde hace años vive lubricado con dinero oficial. Los sueldos de los ferroviarios prácticamente no se discuten. Se pagan y listo. Ni el ministro ni sus predecesores quieren soportar la irritabilidad de un paro de transporte. Es la ecuación más simple: los trenes corren y la plata, también.
El modelo de lubricación automática de bolsillos rige no sólo para los ferroviarios, sino también para los gremios aeronáuticos y para los del autotransporte. Nadie quiere conflictos en esos sectores. Impera el "pida y cobre". Según palabras del propio Randazzo en conferencia de prensa, un maquinista de los que ayer no subieron a su tren cobra en mano alrededor de 15.000 pesos de salario básico.
La Fraternidad es uno de los gremios más complejos del mundo ferroviario; parece una isla rodeada con alambres de púa. Ni Randazzo ni nadie puede nombrar a ningún maquinista o postular un trabajador si éste no está visado por el sindicato. Es una verdadera fraternidad. Más aún, hace unos años un concesionario contaba que en los convenios con las empresas esas cláusulas suelen quedar explicitadas. Hijo de maquinista, pariente de maquinista o algún referido del gremio son los únicos que pueden entrar al selecto club. Pero claro, hay cosas que no se arreglan con dinero..
