“Sé que le hice daño a mi pareja”
“Sé que le hice daño a mi pareja”

Dispuesto a escuchar
“Sé que le hice daño a mi pareja”
Quiero poder hacer pública mi manifestación de desagrado ante actitudes adoptadas por mi persona contra mi pareja. Se hizo una denuncia por mal trato y violencia de género por parte de mi pareja, y considero que eso debe ser hecho por toda aquella persona que sufre agresiones y se siente humillada por su compañero.
Estuve conviviendo seis años con una persona que no merecía escuchar de mi parte, las palabras que yo soltaba contra ella. Escribo esto para que aquellos hombres que se encuentren en mi situación, puedan detener a tiempo lo que se puede decir contra una persona, hiriéndola y humillándola por la simple razón de llegar a un límite de aceptación de comportamientos que no son los que esperamos en una relación.
Nada justifica la agresión verbal. Nada justifica el comportamiento agresivo verbal que hiere mucho mas que una bofetada. Existieron controversias en la relación. Existieron diferencias tanto en gustos como en objetivos. Existieron presiones por ambos lados. En una crisis de pareja la culpa no es solamente de un lado.
Cuando hay incompatibilidad de carácter o de personalidad, hay que hacer un alto en el camino y pensar o cuestionarse el por qué seguir, antes de llegar a las agresiones.
Sé que hice daño. Sé que he recibido también muchas manifestaciones de parte de ella que me hirieron profundamente, pero nada justifica el seguir juntos con agresiones mutuas.
Hoy con mi ex pareja nos miramos y nos damos cuenta que estuvimos equivocados. Que los dos cometimos errores, uno para el otro, pero que en su momento no supimos ver por pretender que cada uno fuera escuchado y atendido. La verdad es que en el momento no supimos ver porque estábamos ciegos por imponer cada uno, a su manera, su punto de vista y sus razones.
No voy a resaltar esos errores en esta carta, pero sí me pongo a disposición de algún escritor o reportero para dar detalles de mi vida y los motivos de las agresiones cometidas, no físicas y sí verbales, para que quede como una prueba de error que podemos cometer en pareja si no nos anticipamos a pensar para evitar el conflicto, y que en frío realmente se puede evitar. Nadie merece ser infeliz en una relación, pero tenemos que ver si nosotros mismos somos capaces de hacer felices a las personas que están a nuestro alrededor. Tenemos que entender que cada individuo tiene una personalidad definida y que los gustos y objetivos de vida pueden ser tantos, cuanto personas habitan el planeta. Finalmente, nos separamos. Para ser felices y para que cada uno pueda respetar al otro como ser humano que merece ser respetado. Y mas aún cuando de por medio existen hijos pequeños. Estoy a disposición de quien se interese por este tema para, humildemente, dentro de lo posible, esclarecer los motivos que llevan a una violencia de género, y tratar de que muchos no lleguen a ese extremo. Se puede evitar.
Miguel Angel Cotic
leojulicami@gmail.com
El comentario
Arrepentimiento y algo más
La confesión del lector Cotic, con quien Clarín pudo verificar la autenticidad de la carta, puede ser un testimonio útil en el tema de la violencia contra la mujer. Pero su caso particular, su arrepentimiento y aceptación del error, no deben tapar el medio centenar de denuncias diarias que se reciben sólo en la Corte Suprema y en dependencias de la Ciudad de Buenos Aires. Ante el crecimiento de los casos legisladoras y abogados han pedido decretar la “emergencia nacional” en la violencia de género. Pero el Estado ni siquiera lleva un registro serio de los casos que hay en el país, pese a que una ley obliga a llevar una estadística. Como si el tema no tuviese importancia.
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Ida y vuelta
Un alegato contra los ataques a las mujeres
El recientemente concluido 2011 fue histórico porque se reconoció a la mujer y su valentía en la lucha pacífica por la paz. Tres “madres” fueron honradas con el “Premio Nobel de la Paz”: Tawakol Karman (por su lucha contra los prejuicios de casta masculinos), Ellen Johnson Sirleaf (símbolo de esperanza y presidenta de un país africano), Leymah Gbowee (abanderada de la lucha por la paz de las mujeres liberianas).
Todos los 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Cada vez más están teniendo resonancia pública los casos de mujeres y niños maltratados, quemados, explotados y/o agredidos. Felicito a los organismos públicos/privados y medios de comunicación que denuncian la violencia, abuso y explotación en las mujeres y niños y la previenen o contienen.
En el mundo -sobretodo en el Oriental-, las mujeres no tienen ni voz ni voto, son maltratadas y condenadas. No dejan de sorprender los casos de “salvajismo” que, diariamente, salen a la luz. El falso machismo y el dominio del hombre sobre la mujer ha superado los límites de lo aceptable. Estamos retrocediendo a la prehistoria y en la historia, donde las mujeres eran sometidas y arrastradas de los pelos por los hombres o ultrajadas juntamente con los niños indefensos, por las “invasiones bárbaras” en ausencia de los hombres.
También existe otro tipo de violencia que sufre el género femenino, “solapada” y/o “desapercibida” durante años y quién sabe, toda la vida, ya sea por pudor o por evitar el escándalo social. Se trata de la violencia “doméstica” -en su propia casa-, por el sólo hecho de ser mujer o niño.
Existen distintas formas: físicas, abusivas, maltrato e insultos, desvalorización, esclavitud, manipulaciones varias (sobre todo, vía económica) hasta la muerte misma. A veces, hasta las obligan a abortar sin piedad alguna ni por la madre ni por el hijo. Ni hablar cuando la relación termina en divorcio porque, en general, el hombre, por ser sostén y/o “administrador” de la plata (bien o mal), tiene un poder absoluto sobre la mujer y/o sus propios hijos y recurre a la manipulación y/o extorsión. Hay que poner un freno a la sociedad y tomar medidas drásticas para evitar esta gran ola de violencia “in crescendo” y abusos en las mujeres y en los chicos indefensos.
Si he tratado mal a mi mujer y/o a mis hijas de alguna forma (mal administrando la plata, maltrato verbal, físico, etc.) pido disculpas, porque todos, como seres humanos somos iguales a los ojos de Dios y merecemos respeto y buen trato. Por eso son admirables las verdaderas “madres de la paz”. A nivel celestial se destacan “María Reina de la Paz (Virgen de Medjugorje-Bosnia) y “María Virgen y Madre Reconciliadora de Todos los Pueblos” (Betania-Venezuela), con sus permanentes mensajes de paz y oración en las familias y en el mundo. A nivel terrenal se destacan la Madre Teresa de Calcuta, María Esperanza de Bianchini (en proceso de beatificación) y todas las “anónimas” que luchan por los chicos, por la desnutrición infantil, por los pobres, enfermos y desahuciados llevando al mundo su gran mensaje ejemplar de paz, solidaridad y esperanza.
Marcos A. Machado
marcos53arg@hotmail.com
El respaldo de los lectores a Clarín
Quiero expresar en este espacio mi apoyo incondicional al Grupo Clarín. Tengo 73 años y soy desde hace 60 hipoacúsica de ambos oídos debido a una mala praxis. Fue gracias al excelente aprendizaje de la lectura labial que pude salir adelante. El primer consejo de mi fonoaudióloga/foniatra fue que leyese los diarios para estar informada de lo que sucedía en el mundo y en mi querida Argentina. Mis padres ya compraban Clarín y yo, por la obligación de estar informada, lo empecé a leer por ese motivo y luego le sumé mi propio interés.
Hoy me es imposible no tener Clarín, “mi diario”. El único que me informó y me informa de manera eficiente. Se supone que vivimos en democracia, de acuerdo a algunos sin cepo, sin inseguridad, sin inflación. Es justo decir que, pese a quien le pese, Clarín no miente. Y por último, si hay algún funcionario que crea que miente, que salga, lo demuestre, que dé la cara.
La mayoría de los argentinos agradecemos a todo el Grupo Clarín, a Canal 13, a TN. Vivamos todos por una Argentina libre, sana, en total democracia. Y que podamos seguir orgullosos ver flamear nuestra Bandera argentina por todos los rincones de nuestra hermosa Patria.
Maria Esther Miranda de Regueira
administraciondmat.com.ar
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Una carta...
Quiero compartir con los lectores una semblanza de mi madre, mujer excepcional con quien tuve la dicha de compartir mis horas hasta sus 108 años. El 9 de noviembre pasado partió nuestra amada madrecita, a sólo 21 días de un nuevo cumpleaños.
Noemí Bonino
noemibonino@hotmail.com
Una historia...
Con más de un siglo vivido, una salud de hierro hasta el final y el carácter dulce y firme que tenían las maestras de antes, María Josefa Peralta de Bonino dejó a sus cuatro hijas, 13 nietos, 25 bisnietos y un tataranieto miles de anécdotas y enseñanzas. “Le gustaba mediar, apaciguar”, evoca su hija Noemí, que llegó al mundo después de Ada y Olga, antes que Carmen, la menor. “Tenía la sabiduría de sus años de maestra rural, por la década del 20 en una estancia cerca de Bell-Ville –donde había nacido–, tiempos en que el docente era una figura muy respetada”, explica.
“Pepita”, como la llamaban los suyos, también tenía el orgullo de haber llegado muy joven a ser vicedirectora de la escuela “Belgrano”, de Leones, en Córdoba. Años después, luego de casarse con Francisco Juan Bonino, la familia se estableció en San Luis capital. Y ella decidió dedicarse por entero a sus hijas.
Quienes la conocieron dicen que sorprendía por su lucidez, rápida para las respuestas, alegre y siempre dispuesta a dar un consejo. “Alguna vez perdió un bebé de pocas semanas. Conservó a ese angelito que le dieron en el hospital, con todo cariño, por más de 70 años. Quería llevarlo consigo en su ataúd el día que se fuera. Y así se hizo”, cuenta la hija.
Muy coqueta, su refinamiento no se agotaba en lo físico. Noemí lo explica: “Le gustaba mucho la poesía y recitaba poemas de memoria. Amado Nervo estaba entre sus favoritos”. Ahora, la recuerdan con amor varias generaciones. Ella seguirá siendo siempre el emblema mayor de la familia.
Ezequiel Viéitez