¿Qué es la espiritualidad?
Twitter: @alejrozitchner
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La
espiritualidad es la aprobación total de la vida, la aprobación
completa, la afirmación sostenida de la existencia. Caben distintos
modos de responder a esta pregunta. El autor de esta nota dará la suya,
intentando aportar ideas y respetando, claro está, otras variables. Dado
que la espiritualidad puede ser concebida como una forma del amor, lo
espiritual sería, en el tratamiento del tema, integrar visiones más que
volverse loco invalidando otras. Espiritual lleno de odio denunciando a
otros espirituales como falsos es espiritual sospechoso.La espiritualidad tiene que ver con el sentido pleno, con la visión elevada, pero esa plenitud y esa elevación convocan a una perspectiva que, si bien tiene su dificultad, no admite el cultivo del reparo, la objeción y el reproche que suele caracterizar a muchos planteos que se afincan en el campo de la espiritualidad buscando una pureza imposible. O una pureza mal comprendida, ya que pureza no significa necesariamente negación o alejamiento de la animalidad que somos, sino comprensión del carácter trascendente, elevado, de esa animalidad.
Espiritualidad no es
esperar o desear un mundo en paz y sin problemas, o sea un mundo irreal e
imposible, es más bien aceptar el valor de esta complejidad indomable
en la que vivimos sin poder evitarlo
Espiritualidad no es esperar o desear un mundo en paz y sin problemas, o sea un mundo irreal e imposible, es más bien aceptar el valor de esta complejidad indomable en la que vivimos sin poder evitarlo, llegar a sentir un amor por el todo que reivindica aun las partes más difíciles. Espiritual es ser capaz de un más acá tan inmenso y cargado de sentido que elimina la necesidad de transformarse en fantasma y aspirar a un más allá sin cuerpo.
No me parece correcto
caracterizar la espiritualidad en función del rechazo que suele
describir: no es espiritual estar en contra del consumismo, de la
frivolidad, de la violencia, de la vida moderna
No me parece correcto caracterizar la espiritualidad en función del rechazo que suele describir: no es espiritual estar en contra del consumismo, de la frivolidad, de la violencia, de la vida moderna. Esa posición crítica, descontenta, encarna una visión poco elevada de la existencia, expresa una incapacidad de vivir más que la aspiración a una vida superior, es propia de una mirada pequeña, descontenta, encerrada, enfurruñada, asustada. Espiritualidad es potencia, potencia tal que todo lo asume y lo encarna. Si hay vida superior está acá, junto a nosotros, en nosotros, es la vida cotidiana y corriente asumida como vida completa, apreciada, integrada.
No hace falta tampoco dios, para ser espiritual. Algunos opinan, y estoy de acuerdo, que toda versión de Dios en realidad limita esta captación llena de sentido. Que Dios regula y recorta la posibilidad de darnos a una vida insurgente y reivindicada. Lo mismo diríamos de todo gurú, y los buenos gurúes lo saben y lo dicen: no soy yo el que importa. Te servís de mi, al adorarme, como un paso a una autonomía que todavía no lograste y que te va a dar finalmente la posibilidad de esa afirmación que nuestro silencio busca. En palabras de Zaratustra: "Cuando hayas renegado de mi, estaré entre vosotros".
Lo valioso de la
espiritualidad es que se define como un camino de búsqueda y crecimiento
personal, que supera la habitual mirada de reproche y descontento
frente a la existencia y la transforma en una posición de aceptación,
comprensión, desarrollo y contento
Lo valioso de la espiritualidad es que se define como un camino de búsqueda y crecimiento personal, que supera la habitual mirada de reproche y descontento frente a la existencia y la transforma en una posición de aceptación, comprensión, desarrollo y contento. En ese camino aparece alguien, ese es uno. Ese uno no debe fingir temblores, puede aceptarse en su especificidad contradictoria, entender que la trascendencia no proviene de aspirar a otro mundo sino de estar plena y tranquilamente (o no tan tranquilamente cuando tocan vicisitudes) en este.
La espiritualidad es la visión afirmativa plena y cada uno puede hacer su recorrido para llegar a ese punto de renacimiento en donde a su existencia ya dada suma la asunción y la mirada que reivindica todo, aun lo difícil, lo no querido, lo problemático del vivir como parte del valor increíblemente grande de la insólita vida de la que participamos. Aceptación, sorpresa, encuentro, maravilla de vivir y ser lo que no tiene explicación pero es consistente y hace sentido.
El aporte de la espiritualidad es el de situarnos en el eje de la vida concebida como una aventura y no como un problema, como una posibilidad incierta, desafiante y extraordinaria, que nos hace padecer y disfrutar y que la sabe ver como lo extraordinaria realidad que es.
La clave para esta visión me la dio el zen y también Nietzsche, que hablando de tradiciones indias explica que los más espirituales son aquellos cuyo instinto dice sí, los más fuertes, los que sienten de manera espontánea "el mundo es perfecto". Sí, es difícil, es raro. No neguemos lo que esta oleada espiritual nos ayuda a pensar y a elaborar. Sigamos conversando..