domingo, 26 de marzo de 2017

Las caras de un espectáculo que mete miedo, Por Jorge Fernández Díaz

Las caras de un espectáculo que mete miedo

Por Jorge Fernández Díaz
Balcarce y el gato

Jorge Fernández DíazEl jumbo se venía en picada, la cabina permanecía tomada por jihadistas y los pasajeros se disponían al infierno del final. De pronto Macri y sus muchachos derrotaron a los mujahidines, tomaron el control, evitaron que la nave se estrellara y comenzaron a estabilizar el vuelo: en ese instante los viajeros del "círculo rojo" se quejaron porque el pollo de la cena estaba frío. El chiste circula en Balcarce 50, y describe la amarga ironía con que capean las "críticas descontextualizadas" del momento. No parece anidar en esos despachos el sentido trágico de la política, según el cual si un gobierno no peronista cae diez puntos en las encuestas le incendian la calle, y si pierde una elección de medio término, le preparan el helicóptero.

Todo esto sería impensable en las democracias de Chile o Uruguay, pero claro: allí no tienen un sistema político caníbal ni un partido dominante que es adicto a la antropofagia. Donde los veteranos articulistas divisamos a la corporación peronista afilando sus dientes, los jóvenes de la Casa Rosada ven a distintas tribus desconcertadas y de peso relativo. Y cuando detectamos escasez en las argumentaciones oficiales y errores en la gestión y en el timing, ellos ven cuestionadores injustos y miradas viejas. Si recuperan la economía nos taparán la boca. Si no lo hacen, a todos nos tapará el agua.

Asevera Juan Llach que la culpa de los problemas actuales presenta estos porcentajes: 60% herencia, 30% Brasil y 10% Macri. Pero coincide en que el error más grande del Gobierno consiste en carecer de un ministro único para la macroeconomía: si no hay un chef, cada cocinero va sazonando con los ingredientes de su gusto y siguiendo su propio librito; entonces una cosa desarregla la otra y la cena sabe mal y a poco. En el Ministerio de Producción se defienden: Mauricio es el chef in chief. En la Fundación Pensar se plantó frente a veinte economistas experimentados y les dobló el brazo: apostó a que se podía levantar el cepo en 24 horas. Y se pudo. Se trata del mismo chef que contando hoy con herramientas para recalentar el consumo con emisión inflacionaria, como hizo Cristina después de devaluar en 2014, ordenó atarse las manos y vadear el río: no quiere crear un falso veranito ni un consumo insustentable para ganar las elecciones, a costa de tener que lidiar luego con una nueva quiebra financiera. Es una decisión histórica, cuya efectividad sólo podrá verificarse la noche de las urnas.

Si aun con estas restricciones arriesgadas y virtuosas logra salir triunfante, se cumplirá la peor pesadilla del cristinismo, que no consiste, como se piensa, en la guillotina judicial, sino en que el pueblo vuelva a darle una oportunidad a una coalición de valores demonizados: republicanismo y economía competitiva.

El espejo más temido es la ciudad de Buenos Aires: el oficialismo aguantó un asedio salvaje, y luego les fue infligiendo derrotas tremendas. Por eso están tan apurados; no pueden permitir que se repita esa malformación, esa afrenta a los manuales del pueblo peronista.

La aceleración produjo quince días de marchas multitudinarias, borró del escenario al peronismo racional y provocó una inesperada autocrítica en alguien infalible: la Pasionaria de El Calafate tiró a papá del tren; sugirió por fin que se equivocó al elegir a Aníbal Fernández, mancha venenosa y gran mariscal de la derrota que merodea todas las manifestaciones como si quisiera desligitimarlas y que le hizo el viernes un enorme favor a María Eugenia Vidal entornando, en Plaza de Mayo y a la vista de todos, a esa blanca palomita llamada Baradel. Fue una jornada para la historia universal de la infamia; de nuevo el kirchnerismo manchó una causa sagrada y convirtió un acto por la memoria de los desaparecidos en una soez ceremonia partidaria llena de rencor e intimidaciones, durante la cual circulaban suvenires con helicópteros amarillos en plan destituyente, se relativizaba la necesidad de ser democráticos, se justificaba la lucha armada de los 70 y se señalaba desde el palco a los miembros del gobierno constitucional directamente como homicidas. El grito "asesinos hijos de puta" que salió de boca de la oradora principal fue coreado por miles de personas, en un gesto de alienación colectiva que hizo acordar al MTP.

Ese paisaje esperpéntico y ciertamente peligroso, y el mutismo inexplicable del peronismo moderno pueden ser una buena noticia electoral para Durán Barba, pero es un drama para la reconstrucción de todo el sistema político, que es lo verdaderamente importante. Ya la comparecencia de Marcos Peña en la Cámara de Diputados había servido como fotografía penosa de la coyuntura: allí, el jefe del justicialismo terminó siendo Axel Kicillof. Ni el fantasma de Sergio Massa se paseó sobre esas ruinas; parece que el hipotético líder del peronismo republicano quedó atrapado entre el Silicon Valley chino y el Muro de los Lamentos, y sus alfiles (Camaño y Solá) hicieron un pálido papel frente al despliegue del kirchnerismo, algunos de cuyos jugadores parecen dinosaurios surgidos del Museo de Ciencias Naturales.

La oposición insistió en poner contra la pared a Peña, pero la sesión terminó con sólo 87 de los 257 diputados: la mayoría estaban apurados por hacer un discurso, salir en la tele y marcharse a casita. De las 57 veces que hubiese correspondido que el jefe de Gabinete diera explicaciones en ese recinto durante "los doce años de la alegría", sólo en 15 ocasiones los Kirchner condescendieron a semejante incordio institucional. Dos frases se cruzaron allí en el aire: "No ven la realidad" y "Háganse cargo". La primera fue pronunciada por los soldados de Cristina, que ya no citan a Jauretche, sino a Mirtha Legrand; la segunda fue una réplica inusualmente ardorosa del ministro coordinador.

La extrema polarización parece hoy un juego inexorable, que convierte provisoriamente la ancha avenida del medio en una delgada línea roja, y que amenaza terminar con un duelo al sol, a suerte y verdad en la segunda parte del año. Tanto se buscan los duelistas que los demás parecen de palo. Un legendario conductor de redacciones tenía una fórmula infalible para espabilar a un redactor que trabajaba mal; le aconsejaba a su jefe: "Muéstrele el abismo". El oficialismo le muestra el abismo a su electorado más decepcionado cuando se contrapone al espectáculo turbio y radicalizado que monta el carapintadismo kirchnerista. Cuando Máximo anuncia que el Gobierno está fracasando, esconde que el gobierno de su madre ya fracasó, y ésa es la lectura inconsciente que una parte sustancial de la sociedad se hace aun en estas semanas de angustia y dubitaciones.

Dos temibles aliados tiene la arquitecta egipcia: la desatendida clase media baja del conurbano a la que este gobierno no le ha dado más que disgustos y el Estado, esa una nueva clase social que no previó ni Carlos Marx, un cuerpo delirante y engordado por millones de personas de diverso nivel, que consiguieron posiciones inexpugnables cuando el kirchnerismo no podía generar empleo genuino y enmascaraba esa impotencia tomando irresponsablemente agentes públicos. En ese colectivo, obra maestra de la desmesura, hay personas honestas y diligentes, pero también ñoquis, burócratas, mafias, mañas y una rara cultura interna según la cual nadie tiene derecho a evaluarlos ni a exigirles pericia, como si sus salarios no los pagaran los ciudadanos, sino Dios, y como si estuvieran más allá de cualquier análisis humano.

En ese vasto cosmos donde reinan las segundas y terceras líneas que permanecen aun cuando los gobiernos pasan, hay mucha materia prima y mucho tiempo para el ejercicio ruidoso de la paranoia y la protesta. Son un ejército de ocupación, y se sienten amenazados por Macri y por el mundo. Que dicho sea de paso avanza hacia la robotización y hacia una crisis del trabajo. Nosotros estamos en el pleistoceno, mientras el futuro se nos viene encima como un tren.

Tiene razón Santiago Kovadloff: estamos enamorados de las discusiones urgentes, pero no de las interesantes.

Balcarce y el gato, Por Alejandro Borensztein

Balcarce y el gato

Por Alejandro Borensztein










La crecida de la virulencia kirchnerista verifica aquellos dichos. La ecuación cierra. Cuanto más acorralados, más locos se ponen, más se encorvan, más gruñen, más muestran las uñas, más zarpazos tiran, y, por supuesto, más errores cometen.
Balcarce y el gato

Venga para acá, Balcarce ¡¡Sit Balcarce!! Aprovechemos estas semanitas de tranquilidad que estamos viviendo para pensar juntos, Balcarce.

Resultado de imagen para balcarce de Macri

“Macri basura, vos sos la dictadura” gritan los sobrevivientes del naufragio kirchnerista mientras resisten la tiranía de Cambiemos levantando carteles que dicen “Macri gato”. El humor ante todo.

Que al Compañero Mauri lo comparen con la dictadura no sorprende a nadie. Para los kirchneristas, todo aquel que no piense como ellos fue parte de la dictadura o la reivindica. Desde María Eugenia Vidal hasta Fernández Meijide y desde Campanella hasta Strassera, pasando por Stolbizer, Magdalena Ruiz Guiñazú, Julio Bárbaro, Pepe Eliaschev, Luis Brandoni, Del Potro y tantos otros miembros de la derecha nacional. Nada nuevo.

El hecho de que el kirchnerismo es conducido por unos tipos que en el 83 apoyaban la autoamnistía de los militares, que luego sabotearon la CONADEP, que en los 90 se bancaron los indultos de Menem, que en 2004 fueron a la ESMA y pidieron perdón porque “el Estado Nacional no hizo nada en 20 años de democracia” cagándose en Alfonsín, en los Juicios a las Juntas y en todos los que se jugaron la vida, y que finalmente remataron la faena designando a Milani, es un pequeño detalle que ya no tiene ninguna importancia. Simplemente, será uno de los recuerdos más divertidos: la idea de que “el otro” es la dictadura.

En cambio lo de “Macri gato” es más confuso. No queda claro de donde viene.

En la jerga tumbera, el “gato” es el presidiario que, para sobrevivir, le hace los trabajos al pesado del pabellón. O sea, el servil del poderoso. Hilando muy finito, sería una manera sutil de decir que “Macri gato” gobierna para los poderosos. Es muy Copani. Demasiado rebuscado.

Antes de esto, en los años 40 y 50, se llamaba “gato” al millonario que pasaba a buscar por el Maipo o el Nacional a una vedette seducida por el “gato” que le bancaba los gustos. Contrariamente a lo que mucha gente cree, en este caso “gato” no viene del reino animal sino del término lunfardo “gatillar” (en la ortodoxia lunfarda es “gatiyar”, con y griega). O sea, el “gato” “gatiya” los “gastos”.

No suena muy aplicable porque, aunque Macri siempre fue millonario, se hizo más famoso como cartonero que como gatillero.

En el lunfardo porteño, también se le dice “gato” a los pobres. Tampoco es el caso de Macri, obviamente. Y según tuBabel.com, el diccionario social de regionalismos latinos, en el lunfardo chileno “gatillar” significa masturbación femenina. Ya nos fuimos al carajo, Balcarce.

No importa, en cualquier caso, así lo llaman los kirchneristas. Cosas raras que tiene estos tipos.

Pero Macri no sería el único gato en la política nacional. Seguime en el razonamiento y pará de rascarte, Balcarce.

A finales de 2015, previo a la primera vuelta de las elecciones presidenciales, compartí un almuerzo con uno de los más importantes dirigentes que todavía tiene el peronismo. Me refiero al peronismo en serio. No estos pelagatos que estuvieron la última década haciéndose pasar por peronistas, al decir de los verdaderos peronistas.

Te hablo de un dirigente del interior del país, de esos que las vivieron todas y que llegó a ejercer los más altos cargos de la República. No me mires así Balcarce y no te toques ahí abajo porque no era Menem.

Le pregunté al personaje en cuestión si pensaba que después del 10 de diciembre se terminaba el kirchnerismo. Con la misma contundencia con la que minutos antes me había dicho que a Nisman lo asesinaron, me contestó: “el kirchnerismo se terminó, pero ojo... ¿alguna vez viste un gato acorralado? Van a tirar zarpazos hasta el final.” Dicho y hecho, no se equivocó. Todas las cosas que me dijo aquel viejo zorro de la política se fueron cumpliendo, incluido el resultado de las elecciones.

La crecida de la virulencia kirchnerista verifica aquellos dichos. La ecuación cierra. Cuanto más acorralados, más locos se ponen, más se encorvan, más gruñen, más muestran las uñas, más zarpazos tiran, y, por supuesto, más errores cometen.

Desde los delirantes tweets de Ex Ella escritos en su clandestinidad hotelera, hasta Kicillof gritando en el Congreso como un perro para dejarle servida la respuesta devastadora a Marcos Peña gato, pasando por los furiosos videoclips humorísticos del Guille Moreno.

Saben que a medida que Macri muestre resultados ellos se quedan cada vez más lejos, y encima el peronismo ya no los deja ni subirse al palco.

No sé si Macri es gato, pero el kirchnerismo definitivamente lo es. Balcarce, anda encargando el cartel: Kirchnerismo gato.

Acorralados, el viernes pasado Hebe de Bonafini declaró que ellos ya no son más una organización de DDHH sino que son parte de un partido político: el kirchnerismo. Luego agregó que Estela de Carlotto es una traidora y que la Compañera Vidal es una “asesina”. Literal, Balcarce.

En el mismo camión que trasladaba a Hebe venía Aníbal Fernández que en todo caso es el único kirchnerista que tiene derecho a llamar “asesina” a la piba de Morón: en dos meses lo liquidó para siempre.

Ese mismo día, la gobernadora cómplice de la dictadura, recorría el Registro de las Personas ordenando digitalizar las partidas de nacimiento confeccionadas entre el 1975 y el 1981 para agilizar la búsqueda de hijos de desaparecidos y colaborar con las Abuelas de Plaza de Mayo. Así están las cosas Balcarce.

Vivimos en una pelea de aldea. Una riña por cuestiones nunca resueltas. Mientras tanto no hay nadie pensando seriamente a 20 o 30 años. A nadie se le ocurre diseñar el futuro. Plantear cuatro ideas básicas, ponerlas en un papel, firmarlas y hacerlas respetar por todos.

Esta semana se cumplieron 60 años del Tratado de Roma. Un idea originalmente impulsada por los italianos Altiero Spinelli y Ernesto Rossi, que se transformó en la piedra fundacional de la Unión Europea. Por más que hoy se diga que está en riesgo, fue la movida política más exitosa de la historia europea.

El gobierno no puede ocuparse de encarar algo así porque están emputecidos apagando incendios y apurando rutas y cloacas. Además no creen en la idea de un gran acuerdo porque sienten que pactan el futuro con la vieja política.

La oposición democrática tampoco puede ocuparse. Están desesperados viendo como corno se organizan en los 90 días que les quedan hasta el cierre de candidaturas del 24 de mayo. Del kirchnerismo, ni hablemos.

Es tu misión, Balcarce. Inspirate en Spinelli y en Rossi. O en el Pacto de la Moncloa. Es tu gran oportunidad de pasar a la historia, Balcarce.

Corré Balcarce. Juntá algunos tipos que representen, que sean idóneos y que estén fuera de la pelea electoral. No es fácil. Te van a putear por cada nombre. Pero pensá en Sanz, Duhalde, Lavagna, Meijide, Dante Caputo. Algún intelectual como Kovadloff, un par de notables de la ciencia y el arte. Si querés, agregale un uruguayo como Sanguinetti que siempre ayuda.

Los encerrás en una quinta y hasta que no acuerdan cinco puntos básicos no los dejás salir. Luego se lo llevás al Presidente, lo arrastras de la botamanga hasta el Congreso y se lo hacés firmar a todo el espectro político por cadena nacional. ¿Cuál es el único sector que se van a negar a firmar? El kirchnerismo gato, obviamente. Pero no importa. Mandalo a pérdida.

Vamos Balcarce. Mientras la política sigue en la pelea berreta, alguien tiene que pensar en lo importante. Y ese sos vos, Balcarce. El único que la sabe lunga. El perro de la Patria. Balcarce de América.

Por favor Balcarce, pará de rascarte.

Resultado de imagen para balcarce de Macri
Yo por las dudas, el #1A  yo marcho a defender a Cambiemos...GUAU

sábado, 25 de marzo de 2017

De no creer.. Conflicto de intereses: flor de conflicto, por Carlos M. Reymundo Roberts

De no creer..

Conflicto de intereses: flor de conflicto

por Carlos M. Reymundo Roberts
Carlos M. Reymundo Roberts

Los dos decretos del Gobierno sobre conflictos de intereses para los que ocupan cargos públicos, promulgados esta semana, no tuvieron la repercusión que se merecen. Yo creo que están llamados a marcar un antes y un después en la política argentina. Pensemos: de haber existido normas como éstas, destinadas a evitar sospechosos entrecruzamientos, los Kirchner seguramente hubiesen elegido otra profesión. Serían hoteleros. A Néstor le atribuyen haber dicho, allá por la década del 90, que su familia tenía "muchos intereses y ningún conflicto".

Pero seamos sinceros: el problema no es sólo de ellos. Estos decretos son hijos del escándalo por lo del Correo, en el cual, básicamente, dos Macri (el Presidente y su padre) acordaban el pago al Estado de una deuda de la empresa de los Macri. Glup. Mientras escribo esto, siento que Mauricio me grita al oído: "¡Pero yo me disculpé y di marcha atrás!". Es verdad. Es verdad. En todo caso, lo que revisaría es la marcha hacia delante. La otra funciona muy bien.

Durante el reinado de los K, las reglas eran clarísimas y se cumplían a rajatabla: si no tenías algún conflicto de intereses no podías aspirar a un cargo. El matrimonio predicó con el ejemplo. Días antes de asumir, Néstor le hizo crear a su amigo Lázaro Báez una empresa constructora, Austral, para convertirla en la mayor destinataria de obra pública. Aquel diálogo debe haber sido una delicia. "Néstor, no soy empresario, vivo de un sueldo, no conozco el tema..." Respuesta: "Tenés todo lo que necesito. Un nombre. Me da cosa ponerle Kirchner Construcciones".

El saldo de esa era fue la destrucción del sistema político e institucional, y una economía quebrada, pero hay que decir que para el entramado de negocios del poder fueron muy eficientes. Menem, que le había dado a la corrupción categoría de política de Estado, terminó siendo un boy scout en comparación con los Kirchner, que se pusieron de los dos lados del mostrador: eran, simultáneamente, gobierno y empresarios beneficiados por el gobierno. Win-win. Volvamos a Néstor. En su tierna infancia le preguntaron si su sueño era ser presidente o tener mucha plata. "En ese orden", contestó.

Los conflictos de intereses son moneda corriente en la Argentina de estos tiempos. Baradel es un docente al que no le gusta que los chicos vayan a clase. Mientras el sindicalista Hugo Moyano alienta el paro general del 6 de abril, el presidente de Independiente, Hugo Moyano, se opuso a la huelga de los jugadores de fútbol. El juez Canicoba Corral hizo todo lo que estaba a su alcance para que el gobierno de Cristina, demandado en expedientes que tenía sobre su escritorio, hiciera juez a su hijo. Lo consiguió. Uno de los economistas que durante la última campaña asesoraron al candidato Daniel Scioli dice hoy en charlas con colegas: "¡De lo que nos salvamos! Con Daniel íbamos directo al incendio". Gustavo Arribas, el jefe de los espías, vive en un departamento que le presta el Presidente. Otro recontraobvio: el gobierno abanderado de los derechos humanos tenía un jefe del Ejército acusado de violar los derechos humanos. Luis D'Elía ("Lucho el bravo") es profesor y piquetero violento. Lo obligaría a optar. Luis Barrionuevo dice que los CEO del Gobierno laburan poco: que a las 7 de la tarde cuelgan todo y se van al gimnasio; el conflicto es que no puede decirlo alguien que lleva décadas sin laburar. La procuradora general de la Nación, Gils Carbó, no trabaja por la justicia, sino para Justicia Legítima, la cobertura judicial del kirchnerismo; típico caso de incompatibilidad manifiesta. Un tío de Miguel Braun, secretario de Comercio, es dueño de la cadena de supermercados La Anónima, sector que él debe controlar. Otro ejemplo de intereses cruzados es Máximo Kirchner (también conocido como Mínimo Esfuerzo), que se hizo diputado por los fueros y para volar gratis a Buenos Aires, pero detesta ir al Congreso, el trabajo en comisiones, la negociación con otros bloques, leer los proyectos de ley y hablar durante las sesiones. En general lo resuelve quedándose en su casa.

Debo confesar que no conozco a fondo los dos decretos, pero seguramente dicen que si sos vicepresidente de la Nación no te podés quedar con Ciccone, la fábrica de hacer billetes. Que si sos gobernador y vendés tierras fiscales a precio vil, está prohibido que vos, tu familia y tus funcionarios compren esas tierras. Que si te llamás Néstor Kirchner y estás involucrado en una causa por corrupción no corresponde que la causa sea sustanciada por una jueza que es prima tuya. Que si te llamás Nicolás Caputo y tenés una empresa de construcción no podés ser adjudicatario de obras públicas impulsadas por el gobierno de tu íntimo amigo Mauricio Macri.

En cualquier caso, lo que me surge es aplaudir estos decretos. Llegaron con 50 años de atraso, pero llegaron. Era hora de poner un poco de orden, transparencia y ética en un tema tan sensible. En realidad estaría mucho más feliz si en vez de decretos fueran una ley. Hay por lo menos un par de proyectos en el Congreso, de destino incierto. Qué bueno sería una ley votada por unanimidad en las dos cámaras, con diputados y senadores aplaudiendo de pie bajo una lluvia de papelitos. ¿Por qué no será posible? Me imagino. Conflicto de intereses.

domingo, 19 de marzo de 2017

El gran pogo de un régimen rancio que nunca se fue, por Jorge Fernández Díaz

El gran pogo de un régimen rancio que nunca se fue

por Jorge Fernández Díaz
Jorge Fernández Díaz

La Pasionaria del Calafate acaba de anotarse un triunfo espectacular. Los potentados de la CGT, esos estadistas resabiados y cancheros, no pensaban lanzar todavía un paro general, pero el carapintadismo kirchnerista les copó el acto, les ganó el palco y los corrió a botellazos. Los manuales de la infantería napoleónica explican muy bien cómo un pequeño grupo de vanguardia con determinación y sorpresa puede poner en fuga a todo un ejército regular. Ese mismo grupo de agitadores religiosos (hoy aliados con el trotskismo que tanto los había combatido) opera en todas y cada una de las manifestaciones, cortes y piquetes, y presta volumen a la batalla docente en la zona metropolitana. La arquitecta egipcia emite desde el sur órdenes tajantes y consignas abnegadas, y aquí sus soldados la obedecen ciegamente: todos están excitados y exultantes. Gran protectora de maestros y de empleados públicos, Cristina no hace, sin embargo, lo que predica: Pedro Cormack, secretario general de la Asociación Docente de Santa Cruz, me contó esta semana que allí todavía no les ofrecieron ni la mitad de un peso, que les han quitado licencias gremiales, que los han hostigado con la policía, que el año pasado no los llamaron a paritarias y que luego les hicieron un ofrecimiento en negro, que las escuelas se caen a pedazos y que el ministro de Educación tuvo que renunciar. Refiere Mariela Arias, periodista residente en ese paraíso de la inclusión, que hace seis noches miembros del gremio judicial durmieron dentro del Palacio del Tribunal Superior; sólo así lograron levantar la suspensión de las paritarias: desde el primero de marzo en Santa Cruz no funciona la Justicia, sus empleados mantienen retención de servicios por tiempo indeterminado hasta cobrar. Tampoco funciona la obra social provincial, que está desfinanciada y que atendía al 90% de la población, aunque con una prestación lamentable: irónicamente se dice que "el mejor médico es Aerolíneas", porque si estás enfermo lo mejor es tomarte un avión. El kirchnerismo les paga con atraso a los jubilados, pero Alicia Kirchner y sus brillantes ministros se aumentaron los sueldos por decreto: hasta ahora la oferta salarial para los estatales es cero. Nada de nada. Y la excusa es (adivinen) "la herencia", aunque este año se cumplirán 25 años ininterrumpidos de administración nacional y popular en esa bendita tierra arrasada. Venezuela resulta una imagen de lo que pudimos ser; Santa Cruz es una apoteosis actualizada del desastre y de la hipocresía nacional. Quienes trabajan día y noche para la ingobernabilidad de Balcarce 50, gestionan allí un desgobierno de pesadilla.

Poco hubiera podido lograr este carapintadismo militante sin la asombrosa cobardía política del peronismo clásico y sin la inestimable torpeza de Cambiemos. Para los peronistas próximos a renovarse habría que pedir un hábeas corpus porque no aparecen por ningún lado en estas horas de asedio, y corren por lo tanto el riesgo de terminar bajo las faldas de su reina vengativa. Si así fuera, que Dios se apiade de sus almas. Y para los muchachos de Cambiemos habría que pedir tantas cosas, para empezar un despertador ruidoso, una autocrítica sin indulgencias y una bebida energizante. Ni la izquierda clasista y combativa ni el cristinismo destituyente ni los burócratas sindicales se saldrían con la suya si no fuera porque el rebote económico tiene la contundencia de una pistola de agua, el programa de inversiones es más pobre que ropero de Tarzán y el Gobierno rifó diez puntos de popularidad con los Precios Transparentes, que tuvo a bien anestesiar el consumo cuando se estaba despertando. Esta última medida es interesante para analizar con cierto detenimiento, porque a pesar de su buena factura técnica fue resuelta y anunciada sin timing político y sin explicaciones contundentes, como si se tratara de un hecho evidente y objetivo, y no mereciera ningún esfuerzo pedagógico. Según los encuestadores, muchas personas que entendían dolorosamente la necesidad de aumentar las tarifas, encajaron muy mal una noticia tergiversada: se acabaron las compras en cuotas. Y fue la gota que rebasó el vaso. El caso confirma, por lo tanto, que los chicos del Excel siguen subestimando la acción política y que ésta no puede ser suplantada por mensajes descafeinados en la Web ni por conferencias de prensa anodinas. El kirchnerismo es una eficiente fábrica de mentiras verosímiles y de argumentaciones falsas, que van penetrando la opinión pública y que a veces logran instalarse como verdades indiscutibles. Como el oficialismo no tiene argumentadores y renunció a las escaramuzas culturales, los apóstoles de Cristina consiguieron fijar en vastos segmentos de la sociedad que es un gobierno para ricos, que abrieron de manera indiscriminada las importaciones y que reencarnan a Menem y a Martínez de Hoz, informaciones apócrifas que nadie se toma el trabajo de refutar, que producen enorme desprestigio y que horadan la fe de cualquiera.

También resulta ilustrativo examinar lo que sucede con el Indec recuperado: el cristinismo amplificó con alegría indisimulable las cifras nuevas como evidencias contundentes de la catástrofe macrista, hasta que los estadísticos demostraron esta semana que el desempleo había bajado. Fue entonces cuando la patota interna comenzó con los sabotajes y los insultos, y los medios de Máximo iniciaron una campaña para desacreditar la performance hasta ahora incuestionable de Jorge Todesca. Porque a pesar de que la recuperación va en cámara lenta y hubo errores de cálculo, es también cierto que están creciendo las inversiones y las exportaciones, aunque muchos empresarios nacionales y extranjeros observan la amenaza de Cristina Kirchner y el desfile histérico de protestas y bloqueos, y se vuelven cada vez más fríos y cautelosos. ¿Alguien podría culparlos? Hay algo real: Cambiemos le pone la proa tímidamente a una corporación parasitaria, ineficiente y adictiva que vive de las prebendas y favores del Estado, que ha logrado apropiarse de todos sus curros y palancas, y que está dispuesta a incendiar el país con tal de mantener sus privilegios. No está probado que una coalición no peronista pueda domar ese potro salvaje, alimentado de manera irresponsable durante 24 años por quienes gobernaron inescrupulosamente las administraciones públicas. Es por eso que además del descontento social frente a una mediocre gestión económica, vemos estos días en las calles y en las pantallas el gran pogo nacional, resistencia de un régimen rancio que nunca se ha ido.

La tragedia de Olavarría también constituye una maqueta lúgubre de nuestros vicios y pecados: allí el Estado siguió brillando por su ausencia, el intendente del cambio falló de manera vergonzosa, las masas orgullosamente degradadas y entregadas al descontrol (repudian a la policía y luego la reclaman a los gritos) provocaron muertes y heridos graves, y el líder y organizador de este aquelarre resultó todo un paradigma del kirchnerismo: pobrista, demagogo y contestatario, pero en realidad millonario, hipócrita y codicioso. Borges escribió en 1946 un texto donde afirma que los argentinos no denunciamos un crimen porque nos sentimos delatores y que no somos ciudadanos sino apenas individuos. Para los europeos, el mundo es un cosmos; para los argentinos, un caos. En estos días caóticos no están en juego únicamente asuntos prosaicos, sino también una cuestión de fondo: ¿seremos capaces de luchar contra nuestro largo y fatal destino decadente?


Operación Ká Ká, por Alejandro Borensztein

Operación Ká Ká

por Alejandro Borensztein








Comunicado Nº 1:

Ante la grave situación por la que atraviesa el país, el Consejo Confederal Kirchnerista (CCK), autoconvocado en el happy hour del viernes en el lobby del Alto Calafate, ha concluido en que nuestro querido país se encuentra bajo el control operacional de la dictadura del ingeniero Macri junto a sus adláteres y adláteras.

El consenso sobre la necesidad de la resistencia popular fue unánime: estamos habilitados por la Constitución para desestabilizar a este gobierno y defender a la Patria. Prueba de ello, son los tweets que esta semana escribieron varios compañeros nuestros:

(nota del traductor: son tweets originales)

Dijo el Compañero Capitanich (tweet del 14 de marzo, 10:16 AM): “Se terminó la democracia y la república en Argentina. Las corporaciones la han exterminado. Sólo el pueblo salvará al pueblo".

Dijo el Compañero Luis D’Elía (tweet del 16 de marzo, 8:07 AM): “¿Por qué se debe respetar el voto en la democracia burguesa con políticos que violaron el contrato social suscripto en la campaña electoral?”.

Dijo mi yerno, perdón, el Compañero Vaca Narvaja: “Este gobierno asumió con un fraude electoral” (miércoles 15 de marzo, Perfil).

Dijo Chano Carpentier: “Esto no da para más ¡¡la gente estaciona como el orto!!” (15 de marzo, fuentes oficiosas).

Dijo la monjita del convento: “¿Qué pasa que no traen más tarasca?”.

No hacen falta más datos para saber que la situación es terminal y que el Consejo Confederal Kirchnerista (CCK) está llamado a asumir la responsabilidad en estas dramáticas horas.

Es por ello que damos a conocer el instructivo para el plan de lucha con el objetivo de derrocar la dictadura de Cambiemos y recuperar la democracia para todos y todas.

Punto 1: Estrategia general.

Las células dormidas que dejamos en cada repartición pública deben sabotear todo acto de gobierno. Ministerios, Secretarías de Estado, INDEC, Télam, Canal 7. Cada puesto de trabajo es un puesto de lucha. Cada oficina una trinchera y un trinchero.

Todo lo relacionado a operaciones secretas y seguridad comunicacional estará estrictamente supervisado por el señor Oscar Parrilli. A propósito, repudiamos enérgicamente a quienes, luego de las escuchas telefónicas reveladas, andan diciendo por ahí que Parrilli es igualito al personaje de Gianni Lunadei en Mesa de Noticias.

Resultado de imagen para de la nata mesa de noticias gianni lunadei le pertenezco
-Le pertenezco.....

Nuestra máxima posición de avanzada es la procuradora Gils Carbó y sus heroicos fiscales y fiscalas. Ese es nuestro verdadero y único territorio ocupado en el Estado Nacional. Debemos resistir ese emplazamiento cual japoneses en Okinawa, y transformar cada acto de gobierno en una denuncia. Las denuncias de corrupción se reciben en el local de La Cámpora más cercano a su domicilio, de lunes a viernes de 9:00 a 17:00 hs. Sábados, domingos y feriados, en la chacra de 2 palos verdes que tiene Don Julio De Vido en Zárate.

Punto 2: Financiamiento.

Se sabe que el financiamiento siempre es lo más difícil. Caídas en combate las operaciones de Los Sauces y Lázaro Báez, hemos decidido delegar esta tarea en el mejor economista que nos queda: el Guille Moreno. Sus pancherías en sociedad con el General Milani estaban llamadas a ser la base financiera de la resistencia. Pero ha surgido un problemita con el 50% del paquete accionario y nos vimos obligados a crear otra alternativa.

A tal efecto, hemos inaugurado la Parrilla Parrilli, en donde los comensales del campo nacional y popular pueden almorzar o cenar mientras descargan su mal humor social. Por ejemplo, “Che, llevate este vacío que está crudo, pelotudo”; “Che, que esperás para traerme las fritas, pelotudo”; “Che, tenés mesa, pelotudo?”. Así, muy rápidamente, esperamos que la Parrilla Parrilli sea un suceso gastronómico que permita financiar el proyecto para la liberación nacional y lograr el derrocamiento definitivo de dictadores como Pinedo o dictadoras como Carolina Stanley. Corran la voz, compañeros, y garanticemos el éxito del emprendimiento. Martes y miércoles hay 20% de descuento con la 365 de Clarín.

Punto 3: Voceros y Comunicación.

Las posturas del campo popular y la denuncia del vaciamiento de la Patria que está perpetrando el enemigo cipayo, deberán ser denunciadas por nuestros mejores cuadros y cuadras.

Dada la campaña de desprestigio a la que estamos sometidos, se sugiere que asistan a los programas de televisión con antifaces, máscaras sadomasoquistas o algún otro adminículo. En este triste momento de la Patria, es preferible que figuras como Boudou, Zannini o Larroque se presenten ante las cámaras encapuchados. Dan más confiable para el electorado.

Toda la comunicación deberá canalizarse por C5N y demás bingos y casinos del país. No debemos confundirnos cuando vemos que toda la programación de ese canal está llena de pauta oficial. Por raro que suene, es una estrategia del enemigo para sostenernos y exponernos. Quieren que el país vea que somos los fantasmas del pasado. ¡Démosles el gusto!

Punto 4: El enemigo.

A partir del día de la fecha, se considera enemigo del campo nacional y popular a todo aquel que no acate mis órdenes, perdón, las órdenes del Comando Confederal Kirchnerista (CCK).

Esto incluye al gobierno de Cambiemos, la turra de Carrió, los socialistas, el Frente Renovador de Massa, el GEN de Stolbizer, De la Sota, el Poder Judicial, los medios de comunicación, EE.UU., Israel y los judíos y judías.

También incluye al Partido Justicialista y a la CGT entreguista pero por ahora no lo digamos porque nos vamos a quedar solos y solas.

Y, obviamente, declaramos traidores al movimiento nacional y popular a Bossio, Randazzo, Domínguez, Urtubey, a la mayoría de los intendentes del conurbano, a los gobernadores salvo mi cuñada, perdón, la gobernadora Alicia Kirchner, y a todos aquellos que formaron parte de nuestra epopeya y ahora osan hacer autocrítica como el traidor de Abal Medina. Tal cual lo expresó esta semana el Compañero (de pie por favor) Aníbal Fernández cuando dijo que “Abal Medina era un traidor al movimiento nacional y popular”. El hecho de que en las últimas elecciones, el 65% del pueblo bonaerense haya votado en contra de Aníbal es una prueba irrefutable de que el movimiento popular está repleto de oligarcas y gorilas.

Sólo aceptamos la voz del Papa Francisco como lo hemos hecho desde el primer minuto de su papado.

Recordemos compañeros mis sabias palabras, perdón, las sabias palabras de nuestra conductora: “A mi izquierda está la pared, a mi derecha este interminable listado de traidores, a mis espaldas el pasado neoliberal, y al frente veo algo oscuro, húmedo y con rejas que no alcanzo a descifrar bien”. Por las dudas apuremos el operativo.

Punto 5: Derechos Humanos.

¡¡Libertad para Lázaro Báez, José López, Ricardo Jaime, César Milani y demás presos políticos!!!

Firma: Mesa Coordinadora del CCK

Comando Confederal Kirchnerista

Como dijo el General: “El año 2019 nos encontrará en un cinco estrellas o en un sórdido albergue transitorio”.

Lucheck out y Vuelve.

****

Mensaje para el Presidente: Todo bien con polarizar con el kirchnerismo. Son tan golpistas como inútiles. Pero:

Pregunta 1: Si el plan de Durán Barba falla, ¿el tipo se queda haciendo el aguante con todos nosotros o se va a rascar el higo a Ecuador?

Pregunta 2: Conociendo a los empresarios argentinos, ¿las aerolíneas Low Cost las va a controlar el pelotudo que controlaba a LAPA o el pelotudo que controlaba a Southern Winds? Aviso que un simple error y chau Cambio.

Ojo ahí macho.

sábado, 18 de marzo de 2017

De no creer.. Días de angustia para Macri y Cristina, por Carlos M. Reymundo Roberts

De no creer..

Días de angustia para Macri y Cristina

por Carlos M. Reymundo Roberts
Carlos M. Reymundo Roberts

La vida está siendo dura e ingrata con Macri y con Cristina. Nunca tienen dos o tres días completos de tranquilidad. Como que no hay alegría que les dure, digamos, una semanita. 

Lógicamente, las cosas que a él lo ponen mal a ella la hacen bailar en una pata, y lo mismo a la inversa. Por ejemplo, Mauricio sufre con el paro docente, y a Cristina nada la hace más feliz que ver las aulas vacías. A Galli, el intendente Pro de Olavarría, Macri quería comérselo crudo; Cris, darle ánimo para que siga organizando recitales.
 
Un ejemplo de lo contrario: a Cristina la martirizan los audios de los descarnados diálogos con Parrilli, en los que quedan expuestos sus ataques de cristinitis aguda, mientras que Mauricio usa esas grabaciones como música de fondo cuando se ducha.

A propósito: el otro día, un panelista de Intratables dijo que Cristina debería renunciar a la política después de conocerse, en el audio revelado por Luis Majul, que mandó a "apretar a los jueces". Parece que, a solas en su casa de El Calafate, lo estuvo pensando, meditando, reflexionando. Y que llegó a la conclusión de que sí, que hay que apretar a los jueces.

Pero sigamos con el ajetreado día a día de nuestros dos máximos referentes. Macri, que estaba ilusionado con el anuncio que iba a hacer el miércoles del acuerdo en la industria automotriz, vio cómo esa presentación se diluía en un mar de paros y piquetes, con la ciudad y sus accesos convertidos en un pandemónium. Hay tantas protestas que en cualquier momento puede haber choques entre grupos piqueteros: "¡Che, dijimos que la 9 de Julio la cortábamos nosotros!" Es cierto que también puede haber colaboración, confraternidad: "Compañeros, ¿nos prestan esa familia entera que trajeron así viene la televisión?"

Un ministro me comentó que mientras eso pasa en Buenos Aires, en el resto del país todo el mundo está trabajando, sigue el avance de grandes obras de infraestructura y el campo empieza a derramar los ingresos de la cosecha récord. OK, OK, pero en la región metropolitana viven 13 millones de personas. No sé si me explico. Y además está esa cosa horrible de que los que viven ahí es como que votaran doble. 

Obviamente el Gobierno está bajo el síndrome Kosteki y Santillán (muertes que le costaron la presidencia a Duhalde), y entonces sujeta la mano, sobre todo en un año electoral. No quiere regalar ni un segundo de represión. Sabe que la bandita de golpistas daría la vida por una corrida, el machetazo de un cana y, no te digo nada, un poco de sangre. Se entiende eso, pero Mauricio, déjeme decirle que entre "piquete cero" y "calles libres cero" debe haber algo en el medio, ¿no? Le tiro una idea, inspirada en una gran columna del año pasado de mi colega Fernando Iglesias. 

Como ya sabemos cuál es el origen político de muchas de las movilizaciones, y su objetivo, párese usted frente a los piquetes y diga: 

"Quiero hablarles con la mano en el corazón. Éste es un manual para desestabilización de gobiernos que tiene su historia. El primer tomo de este manual se inauguró en el final del gobierno del doctor Alfonsín. Fue obra de sectores políticos, fundamentalmente sectores del PJ. Lo mismo pasó en 2001. Toda la vieja historia que ya conocemos los argentinos". 

Cuando termine de decirlo, agregue. "No son palabras mías. Son de Cristina Kirchner, en diciembre de 2012".

Las protestas van a seguir, pero por lo menos los zamarrea un poco. Y, de yapa, le hace pasar un mal rato a Cristina, que cuando se sienta a organizar paros y bolonquis es como que rejuvenece. Es lógico, porque le está yendo bárbaro con esas movidas. En cualquier momento se presenta como piquetera exitosa.

Claro que su agenda también está repleta de sinsabores. Esta semana, Stiuso, alias "Jaimito el travieso", le atribuyó haber puesto al general Milani al frente de un servicio de inteligencia paralelo para espiar a políticos, jueces, periodistas... Una acusación gravísima. Para mí, inverosímil. Una burda mentira. La inteligencia paralela no era la que manejaba Milani, sino la de la SIDE. Hay que tener un poco más de respeto por Milani, paladín de los derechos humanos, y por el servicio que puso en marcha, al que la Casa Rosada dotó de poder, recursos y tecnología como para que pudiera vigilar, por ejemplo, los sótanos ultrasecretos donde Lázaro guardaba los dólares de Kirchner & Báez Sociedad del Estado. No sea cosa de que se perdiera alguno. En cambio, la SIDE había perdido toda consideración a los ojos de la señora, porque ni Larcher ni Stiuso le resultaban ya confiables. Se propuso entonces descabezar el organismo. Si cabe la incongruencia, vaciarlo de inteligencia. Lo dejó en manos de Parrilli.

El otro garrón que se comió Cristina esta semana fue la detención de los narcos que se habían apropiado de la intendencia de Itatí, gente del Frente para la Victoria. Eran tantos los detenidos que se los tuvieron que llevar en dos ómnibus. Ésa es la imagen que aterroriza a Cris: bondis llenos de tropa propia camino de la cárcel. Ya ha tenido pesadillas en las que ve un penal dedicado por completo a su familia y a sus funcionarios y empresarios amigos. Y, en la entrada, un gran cartel con el nombre del establecimiento: CPK. Centro Penitenciario Kirchner.

domingo, 12 de marzo de 2017

Cambiemos está mal y el PJ no puede gobernar ni un palco, por Jorge Fernández Díaz

Cambiemos está mal y el PJ no puede gobernar ni un palco

por Jorge Fernández Díaz
Jorge Fernández Díaz

El gran óleo que se pintaron con esmero y voluntad propia es una obra tenebrista y caótica: bufones de doble discurso, robespierres de conurbano, guevaristas de Palermo, gángsters de facción, troscos de Estado, triunviros en fuga y patovicas de disco lanzando botellazos y devolviendo golpes, y en simultáneo una reina vetusta dando un lastimoso espectáculo en los tribunales de Comodoro Py. El actual peronismo no puede dictar cátedra con el dedo levantado porque esta semana ha demostrado que no consigue administrarse a sí mismo; sin autocrítica real ni ideas ni libros, hoy no puede gobernar ni un palco. Pero en la otra pared de la galería política, el cuadro hiperrealista no es menos patético: un grupo de cirujanos prematuramente avejentados por la faena y con cara de frustración aguardan que el recién operado reviva mientras los familiares del susodicho -la paciencia al límite-, los amenazan con escopetas calibre 12. Es que pasaron quince meses y la clase media no recibió una sola buena noticia, y aunque detrás de las manifestaciones se ocultan intereses partidarios y conjuras de destitución, lo que estamos viendo es la genuina lucha por el mango. Que escasea. El cirujano mayor fue anoticiado el jueves de que su popularidad no levanta. La otra novedad es que todo parece ser un juego de suma cero, porque nadie recoge el descontento: Cristina Kirchner no se mueve de su techo y Sergio Massa tampoco mejora.

La metáfora médica pone algo de justicia en este museo de desgracias: cuando se opera a una persona asintomática con pronóstico de ataúd suele haber una larga y complicada convalecencia. Tienen suerte los profesionales del quirófano: su performance no está atada a sondeos parciales, puesto que muy probablemente el paciente, durante las distintas etapas del proceso, manifieste la inquietante sensación de que se encuentra peor que antes y hasta se arrepienta de haberse sometido a la ciencia y al bisturí. Una amiga entró los otros días a una tienda. Había un sol que rajaba la tierra. "Menos mal que iba a llover", dijo una señora con sorna. Mi amiga le recordó amigablemente: "Anunciaron que la lluvia llegará por la noche". La señora la miró con desprecio: "Sí, claro, como el segundo semestre". La réplica no es kirchnerismo verbal, sino simple bronca y legítima defensa.

Las deformaciones de la economía nos trajeron hasta esta decadencia; las correcciones son dolorosas y sufridas, y encima Cambiemos suele prescindir del viejo axioma de Raúl Alfonsín: 

"Hacer política es hacer docencia". 
El 70% de la población sabía que marchábamos hacia Venezuela y que la luz no podía costar lo mismo que un café americano, pero los aumentos, la caída del poder adquisitivo y la mishiadura general le hicieron olvidar esos puntos de partida. Durante doce años, el peronismo radicalizado de los subsidios hizo con las clases bajas clientelismo de plan social y con las clases medias, clientelismo tarifario. Esclavos de esa ventanilla, los de abajo tuvieron al menos mayor lucidez y fidelidad; mucho pequeñoburgués, en cambio, naturalizó rápidamente el "regalo", armó su vida y sus comercios en torno a esos costos de fantasía y se permitió el lujo de manifestarse esclarecido: 

"Estas facturas son un delirio y una mentira, papá"

canchereaban en las encuestas. Hoy ya no creen que todos fueron víctimas de un colosal timo populista, sino que hay un sadomasoquista en el Ministerio de Hacienda, porque goza haciéndolos sufrir mientras que se suicida electoralmente.

Guillermo Oliveto, el mayor experto en consumo, revela que la gran frase de época sigue vigente: "Vivo el hoy, mañana vemos", y que la correcta pero inoportuna ocurrencia de los Precios Transparentes impactó negativamente porque atacó un concepto cultural muy arraigado: "Mentime que me gusta". Son citas populares sobre la negación y el facilísimo, pero no explican el malestar de fondo: los sueldos perdieron frente a la inflación, los costos se incrementaron y los que la tienen, no la gastan. Pérsico sintetiza la falacia: "El Gobierno baila sobre el Titanic". Escamotea un dato central: su jefa política fue quien chocó el barco contra el iceberg y ahora denuncia el naufragio. Debemos ser implacables con Macri, porque a él le toca la ingrata tarea del salvataje y todavía no sabemos si estará a la altura de las circunstancias, pero no podemos olvidar quién se encontraba al mando del timón cuando chocamos. 

"El justicialismo es el máximo responsable del retroceso y la involución de la política argentina"

dijo Eduardo Duhalde. Esa inusual admisión explica también la pobreza: el plan antiinflacionario, el levantamiento del cepo y las retracciones de Brasil sumaron gente a la miseria, pero los informes de la UCA muestran cómo el peronismo no puede desentenderse de una pobreza estructural gigantesca que amasó durante 24 años, ni de la severa recesión que comenzó hace cinco. Esos informes equiparan la actual situación con la crisis de 2009, pero entonces no había tanta histeria ni tantos dirigentes rasgándose las vestiduras. Además de la hipocresía, la diferencia es el miedo. Una administración autoritaria escondía las cifras, amenazaba con la Afip y con carpetazos y descréditos a cualquier objetor, y es así cómo muchos de los que hoy se hacen los compadrones, ayer silbaban bajito y se quedaban en casa. Si Cambiemos optara por el mismo despliegue de hostilidad, todos nosotros lo repudiaríamos. Algo de razón tiene Fernando Iglesias: medimos con la vara de Suiza a los gobiernos no peronistas y con la vara de Uganda al peronismo.

El kirchnerismo carapintada, para quien medir a los pobres era estigmatizante, bate hoy el parche con un catastrofismo golpista. Algunos de sus caciques les comen la cabeza a los gremialistas: "Apretá que se caen". Trabajan para un nuevo 2001, evento que a nadie convino salvo a ellos. Comparan Avianca con Báez o los bolsos de López: simbólicamente, pecados contra crímenes, intentos repudiables contra graves hechos consumados, y la idea resulta bien simple, todos somos iguales y con Cristina estábamos mejor. Baradel es teledirigido desde Santa Cruz, y tiene por única misión demoler la imagen de María Eugenia Vidal. Y el peronismo renovador sigue sin atisbos serios de renovarse, más si se tiene en cuenta que posiblemente sea Margarita Stolbizer la candidata de Massa: no veo a los peronistas "nuevos" del conurbano disciplinándose detrás de una socialdemócrata. Se murió Grondona, se corrió Moyano y cayó Cristina, y entonces todo es atomización y desconcierto en las corporaciones rancias: la AFA, la CGT y el partido de Perón. Y Macri es un líder soft, por lo tanto tal vez no pueda encarnar una voluntad vibrante: el país está cruzado por mafias sindicales, políticas, judiciales, estatales, empresariales, policiales, futbolísticas y mediáticas, y destrozar ese entramado exige una épica emocional. Por ahora algunas figuras de su círculo de confianza le han sugerido que en territorio bonaerense se encargue de la difícil tarea la histriónica Elisa Carrió, y le han rogado que afloje con el escalpelo y agarre las gasas. No es populismo exprés, sino puro realismo de coyuntura. Oliveto dice que este año el consumo aumentará un 2%. No se sabe si eso alcanzará: hay gente horrorizada con el óleo del peronismo impresentable, pero hay mucho paciente arrepentido en ese cuadro de cirujanos. El Gobierno tiene una mala salud de hierro, y debe cuidarse de cada resfrío: los vivillos quieren llevarlo a la tumba.

sábado, 11 de marzo de 2017

En este país todo es culpa de los fotógrafos, por Carlos M. Reymundo Roberts

De no creer..

En este país todo es culpa de los fotógrafos

por Carlos M. Reymundo Roberts
Carlos M. Reymundo Roberts

Ahora lo tengo claro: el problema de la Argentina son los fotógrafos. Sí, reporteros gráficos, fotoperiodistas, foteros o como se hagan llamar. Esa manía de retratar hechos y personas, de atrapar la realidad y perpetuar un instante. Lo descubrí ayer cuando vi en LA NACION la foto de la reunión de gabinete. Por Dios, qué caripelas. El gesto de Macri -adusto, sombrío- y de toda la mesa mete miedo: daría la impresión de que están en problemas, que pasaron una mala semana, que se enteraron de los últimos sondeos. Es una foto que distribuyó la propia Presidencia. ¡Avivate, Marquitos Peña! Los K les dejaron un paparazzi infiltrado y ustedes duermen.

A los foteros los conozco bien porque trabajo con ellos desde hace décadas. Son tipos que aman el escrache y odian las buenas noticias. Se paran en las esquinas a esperar un choque, y si no lo consiguen vuelven a sus casas amargados. Además son muy sumisos. El jefe les dice que vayan a cubrir la llegada de Cristina, Máximo Descanso y Florencia a los tribunales, para declarar en causas por enriquecimiento, lavado de dinero, cohecho y varias cosas más, y ellos se ponen esos chalecos llenos de bolsillos, agarran su camarita y van y disparan. No se dan cuenta de que así contribuyen a difundir la idea de que los Kirchner más que una familia son una asociación ilícita.

Por supuesto, con la movilización de la CGT se hicieron un picnic. Las tomas que muestran la salida un tanto apurada del palco de los tres jefes de la CGT son una burda distorsión de la realidad. Parece que estuvieran rajando, asustados por el zurdaje que rugía. En realidad querían ir a ver Real Madrid-Napoli por la Champions. Lo mismo con la llegada de militantes de La Cámpora al escenario. Las imágenes los hacen aparecer como una banda violenta que buscaba romper el acto y sembrar el caos. Una registra el momento en que se llevan el atril como recuerdo, pero por el ángulo deja la impresión de que se lo están afanando.

¿Otro festín? La imponente marcha de las mujeres. Aburridos de ver pasar ordenadamente a tantas chicas y señoras pacíficas con sus cartelitos, sus banderas, su reivindicación en la piel, corrieron a captar el momento en que un grupo arremetió contra la Catedral al grito de "Macri, basura, vos sos la dictadura". OK, era parte de la noticia, pero deberían haber sido más comprensivos. Ayudar a que el árbol de esas inadaptadas no tapara el bosque de la multitud.

Hay veces en que la mala intención de este gremio resulta por demás evidente. Un ejemplo es lo que hacen con Baradel: siempre buscan la forma de retratarlo como un piquetero y no como un docente. Se han encarnizado tanto con él que, para compensar, sacan fotos de aulas vacías, lo que demostraría el éxito del paro, y nos ocultan los miles de colegios privados en los que sí hay clases. Si los mostraran, Baradel quedaría como el principal enemigo de la escuela pública.

Otra víctima es Chiqui Tapia, cuñado de Hugo Moyano y presidente de Barracas Central (él pide ser presentado en ese orden), que va a presidir la AFA acompañado por Angelici, binguero, presidente de Boca y amigo de Macri (me parece que el orden que prefiere es el inverso). Al pobre Chiqui, un admirador de don Julio Grondona llamado a limpiar el fútbol argentino, los crueles chasiretes lo hacen aparecer como un barrabrava.

En el fondo, las encuestas, el índice de inflación y el informe del Observatorio de la UCA que habla de 1,5 millones de nuevos pobres y de 600.000 nuevos indigentes no dejan de ser fotos: fotos de la cruel realidad. Salvia, director del Observatorio, también andaba con su cámara lista cuando Cristina conseguía llegar a 30 millones de pobres, con lo cual no podemos hablar de segundas intenciones. Ni siquiera a sabiendas de que el material que captura alguna vez fue editado en Santa Marta. A propósito: de las recientes entrevistas de Francisco con Randazzo y con la Vidal no hay registro gráfico. Nada grave. En tiempos de Cris, un periodista con justa fama de opositor feroz visitó al Papa, charlaron y se dieron un abrazo. Guarda como un tesoro el álbum fotográfico de aquel encuentro. Pero no del abrazo. En la secuencia que le ofrecieron, la única foto que no estaba era ésa.

Lo que pasa es que a veces los reporteros no están donde tienen que estar. Anteayer Macri se reunió con Peña, Rodríguez Larreta, Vidal y Durán Barba. De ahí surgió la idea de atenuar la suba de tarifas y el recorte del gasto público. ¿Cuántas imágenes vimos de ese cónclave fundamental? ¡Ni una! Cuando hay good news, los fotógrafos huyen. Otra explicación es que, escépticos como son, no se terminen de creer que en estos momentos el Gobierno puede dar buenas noticias.

Mi última advertencia al gremio: no sean tan omnipotentes. Se cansaron de hacer maliciosos primeros planos del jopo de Trump y ahí lo tenemos, gran protagonista de la nueva temporada de House of Cards. A Maduro lo ridiculizaron de mil formas y él va y designa a su hijo para que investigue la corrupción de su gobierno.

Hagan una cosa, muchachos: retírense, cuelguen el chaleco, apaguen sus cámaras. Basta de fotos. Basta de mostrarnos lo que pasa. Hay tiempos en los que preferimos no ver nada.

El pasado, presente, por Jorge Lanata

El pasado, presente

 por Jorge Lanata






La distancia entre la macro y la microeconomía es la que crea el estado de ánimo. El Gobierno, a la vez, la fomenta: son robots citando números. Es cierto, los números dan, pero lo que no dan es la realidad. Si nos preocupan más los números que la vida terminaremos teniendo una muerte perfecta. El ministro Nicolás Dujovne, antes de anunciar el fin de la recesión, tendría que haber recorrido una o dos calles comerciales. Algo similar sucede con el desempleo: se construye empleo, pero no se ve. Sí se ven los despidos de Sancor, aunque fueran provocados por errores de la misma empresa. Condenado a una especie de caja automática que avanza y retrocede, el último retroceso del Presidente sobre Avianca fue casi desolador. Empecé a pensar: "¿Si retrocede, será porque es culpable?”. No tengo un solo elemento como para afirmarlo, pero tampoco podría decir lo contrario. La semana pasada pedimos en esta columna que la sociedad conozca la totalidad de los bienes del Presidente. Al menos, para evitar las sorpresas.

- ¿Macair se vendió durante la presidencia actual?, le pregunté a un ministro esta semana en la radio.

- Sí.

- ¿El Presidente tiene participación en la empresa?

-No

- ¿Y de quién es?

- De la familia Macri.

- No entiendo.

- Sí, de la familia Macri.

- ¿Pero el presidente no es parte de su familia?

¿No sería mejor que el publico contara con información concreta y documentada para poder evaluar por sí mismo?

El paro de los maestros y la marcha de la CGT -no hubo una tan numerosa desde los años de Ubaldini, allá por la década del 80 durante la presidencia de Alfonsín- muestran que tenemos un presente rodeado de pasado. Hay quienes, en el gobierno, se frotan las manos con esto: alegrarse es peligroso, porque es cierto que se ve el pasado. Pero el futuro está aún por construir, hay a lo sumo un cartel de obra.

El pasado está presente porque es el gobierno el que lo convalida negociando con él. A la hora de buscar resultados, el futuro quedo afuera. Los peronismos se han lanzado ahora a cuestionar de raíz el poder de Macri, como si no hubiera ganado una elección de cuatro años. El pedido de juicio político firmado por Gioja por el Correo muestra que, para lograr esa tarea, no les importa llegar a la cima del ridículo. El gobierno, a la vez, parece no entender que el poder se pierde si no se ejerce y muchas veces los retrocesos y el gradualismo los transforman en autores de sus propias trampas.

¿Y el cambio cultural? ¿Y la nueva Argentina? ¿Y Candela? ¿Y la moto? Hoy, a menos de la mitad de su mandato, la administración de Macri se parece más a un gobierno de transición a que uno fundacional. Conscientes del problema, trabajan en una especie de relanzamiento. Sería importante que recuerden, antes de hacerlo, que el problema no son los anuncios sino los resultados.

domingo, 5 de marzo de 2017

Una historia de medias verdades y grandes mentiras, por Jorge Fernández Díaz

Una historia de medias verdades y grandes mentiras

por Jorge Fernández Díaz
Jorge Fernández Díaz

El alcalde recordó en la Gran Sala de Conciertos aquella tormenta voraz: llovía sobre Buenos Aires, el arroyo Maldonado se había desbordado y Rodríguez Larreta avanzaba con el agua hasta la cintura mientras oía los insultos de un vecino a quien la corriente le había arrebatado el auto. No hizo falta explicar mucho; el gabinete nacional ampliado que se daba cita el jueves en la Ballena Azul del CCK captó de inmediato el mensaje motivacional: a pesar de los in-sultos y el escepticismo, seguimos adelante, construimos una gran obra y Juan B. Justo nunca más se inundó. La parábola, sin embargo, revela el lugar exacto en el que el oficialismo se percibe: bajo un diluvio de críticas, en medio de una tempestad y con el agua todavía lejos del cuello, pero rozándole el ombligo. Es que, como señaló esta semana el escritor Juan José Millás: "Las cosas no van bien, como dice el Gobierno. Ni mal, como digo yo. Van bien y mal a la vez". No se refería a la Argentina sino a España, pero el concepto sirve para describir un momento dual y ambiguo. Que tuvo su perfecta condensación cuando la diputada kirchnerista María Cristina Britez interrumpió al presidente constitucional en pleno discurso para entregarle una bolsa de yerba, asegurarle que mentía acerca de la recuperación de las economías regionales y denunciar que vivía en una "realidad virtual". La legisladora pertenece a La Cámpora, que durante años calló vergonzosamente las crisis regionales provocadas por Kicillof y que participó con alegría en la delirante realidad paralela creada por Cristina Kirchner. Esa hipocresía no borra, sin embargo, algo que le compete a Cambiemos: algunas economías regionales se recuperaron, pero otras permanecen bajo la dramática línea de flotación.

Un ocurrente ciudadano dijo estos días en Twitter que los peronistas te incendian la casa y luego se presentan a venderte un seguro contra incendios. La autoridad moral de los críticos es muy baja, pero eso no implica que algunos de sus señalamientos no sean ciertos. Y esa doble verdad atraviesa y explica hoy casi todo el teatro político. La presurosa adhesión a la ofensiva sindical por parte de Osvaldo Cornide llama a risa y a tristeza. Hombre de relaciones vidriosas con la dictadura, compañero de tenis de Menem y luego cómplice entusiasta del mismo kirchnerismo que estancó la economía y quebró el Estado, hace unos meses se despellejaba las manos aplaudiendo la ley Pyme que anunció Macri y ahora corre presuroso a plegarse a los caciques que intentan desestabilizarlo.

Nada de todas estas picardías y pecados invalidan, no obstante, el hecho de que se cerraron en quince meses más de seis mil comercios, que muchas pymes están sufriendo y que el mercado interno se encuentra resentido. Aunque es falso que la apertura de importaciones sea indiscriminada; en 2016 entraron un 7% menos de productos importados que durante el último año de Cristina y un 25% menos que en 2011. Algo que de paso llama a una pregunta fatal: ¿cómo puede ser que el Gobierno permita que le instalen en la opinión pública la idea contraria? La misma indolencia habilitó que se cristalizara la sensación de que gobiernan para los ricos.

Asiste mucha razón a los industriales que alertan sobre el atraso cambiario; de lo que no hablan tanto es de cómo se arreglaría ese desperfecto: con una megadevaluación que licuaría los salarios y tendría un fuerte efecto inflacionario. El peronismo lanza diagnósticos apocalípticos sobre la performance económica, pero los dos referentes de Scioli son optimistas y auguran prosperidad: Mario Blejer dijo que las correcciones encaradas se debían hacer y que "la Argentina va a estar en condiciones extremadamente favorables", y Miguel Bein coincidió con Dujovne al afirmar que la recesión se terminó y según sus cálculos, el PBI está creciendo a un ritmo anual del 4%. De haber ganado el Frente para la Victoria, ninguno de los dos habría sugerido rehuir la baja del déficit heredado (medida contractiva) ni las políticas expansivas para despertar el consumo del letargo, dos asuntos que son contradictorios pero que al parecer deben forzosamente coexistir. Es decir, que en principio, el peronismo no estaba dispuesto a bombear dinero de manera irresponsable para ganar las elecciones de medio término, poniéndose al borde de un colapso puntual o por entregas, como aconsejaría el manual populista.

La complejidad y el doble discurso signan una coyuntura difícil. Los triunviros que organizan la movilización del martes son los mismos que participaron durante todo el año de la mesa de diálogo con funcionarios y hombres de negocios. Los guerreros de hoy se mostraban allí pacifistas comprensivos de las dificultades, y eso que aquellos meses eran los peores. Es significativo que recién comiencen las hostilidades cuando las variables de inversión pública y privada, exportaciones y consumo estén mejorando por la baja de la inflación, la reactivación de Brasil, el impulso de la construcción y el empuje de la agroindustria: a pesar de las dificultades visibles, se registraron 85.000 nuevos trabajos en blanco.

Un dirigente cegetista se encontró los otros días con un ministro y le preguntó cómo estaba. El ministro no ocultó su amargura por la marcha. "No te calentés por esa boludez", le respondió el gremialista, campechano. Venden en privado que es una catarsis para contentar a las bases, curarse contra la presión de los clasistas, contener a las organizaciones sociales y ordenar al peronismo, que no tiene líder ni rumbo. Los CEO tienden a creerles a sus simpáticos interlocutores, a quienes les regalaron lo que Cristina les retaceaba: millonarias sumas por las deudas de las obras sociales y triunfos relevantes en el plano legislativo. Algo similar hicieron con las organizaciones sociales. Macri les otorgó a esos dos sectores algo que el gobierno kirchnerista no llegó a concederles, y además les puso la oreja, los sentó en las grandes discusiones y los trató con gran deferencia. "Has confiado la oveja al lobo", le decía Terencio a un ingenuo.

El senador Mario Negri sacó algunas cuentas el martes por la noche en Olivos: en 24 años de gobiernos peronistas, la CGT hizo 12 paros nacionales, y en ocho años de administraciones radicales, lanzó 22. A Raúl Alfonsín tardaron nueve meses en plantarle una huelga general; a Fernando De la Rúa le dieron sólo sesenta días de tregua, y a Carlos Menem le armaron una protesta recién a los 40 meses de gestión, en un período donde ya se veían todos los hilos de la privatización a mansalva y otras malarias del Consenso de Washington. A Néstor no le hicieron un solo paro, puesto que, como todo el mundo sabe, vivíamos en el paraíso terrenal. A Cristina, la primera medida de fuerza la golpeó recién en 2012, y sólo una parte de las centrales obreras se atrevieron a semejante herejía.

Es por eso que discutir hoy en términos de izquierda o derecha es igual que hablar de marxismo durante la época de unitarios y federales. La hegemonía populista nos trajo hasta este fracaso rotundo, y aún no sabemos si Macri será un vagón más de la decadencia o logrará constituirse en una locomotora del progreso. Le dará esta semana una sonora bofetada en la calle la misma fuerza que trabajó activamente para fundir el país. La inactividad docente y la rebe-lión del fútbol tampoco dejarán de dañarlo. El Presidente está en puente Pacífico, con el agua hasta la cintura y llueven peronistas en casco. Veremos si se cumple el determinismo histórico de su alcalde.


Ministerio de Asuntos Macri, por Alejandro Borensztein

Ministerio de 

Asuntos Macri

por Alejandro Borensztein







El Ministerio de Asuntos Macri es la única manera de terminar con este problema, antes de que la familia Macri y los amigos de Macri se transformen en el talón de Aquiles de Cambiemos.

Ministerio de Asuntos Macri

Es inevitable el conflicto de intereses que se produce cuando un Presidente, o sea la máxima autoridad en la administración del Estado Nacional, fue parte de un grupo empresario que tuvo (o tiene) negocios con el Estado Nacional. No le demos más vueltas. Es para quilombo.

No alcanza con bajar la órden de que, antes de mover cualquier papel donde aparezca el apellido Macri, lo llamen a Peña, le manden un whatsapp a Lopeteguiquintana o le pidan permiso a Lilita.

Por muy buena intención que tengan o por mucho que se cuiden, nunca va a faltar el inútil que firme un cheque sin pensarlo, selle un contrato, cierre un acuerdo y meta a todo el gobierno en un baile de novela.

Por eso, y por raro que parezca, el Ministerio de Asuntos Macri es la única manera de terminar con este problema, antes de que la familia Macri y los amigos de Macri se transformen en el talón de Aquiles de Cambiemos.

No quiero decir con esto que el gobierno no tenga otros problemas. De hecho, está lleno. Pero la inflación, la pobreza, el desastre en la educación, la salud, la energía, la infraestructura y todas esas cosas se las podés endosar fácilmente al kirchnerismo, entre otras razones porque mayormente son culpa del kirchnerismo.

Pero seamos justos: los revolucionarios hoteleros del sur no tiene nada que ver con los negocios de Don Franco y su familia. En realidad y para sinceros, si tiramos de ese hilito también nos vamos a encontrar con un gato muerto, pero a los efectos de los objetivos del nuevo ministerio, no involucremos a los Kirchner. Seamos piadosos, por lo menos que zafen de alguna.

¿Qué es el Ministerio de Asuntos Macri? Muy simple. Es un organismo dedicado exclusivamente a evitar que los quilombos de la familia Macri lo compliquen al presidente Macri.

Hay que armar un equipo de profesionales serios, sólidos, bien turros, que se ocupan todo el día de buscar cosas que tengan que ver con los Macri, con los parientes, con los amigos y no dejarles pasar ni una. No permitirles nada. Hay que evitar toda suspicacia. Neutralizar todo conflicto. Sin piedad. ¿Quedó pendiente un pago de recolección de basura de hace 20 años? ¿Les deben estampillas? Nada. Ni un cheque. Si se les debe algo, que se lo pague el peronismo dentro de 8 años. Si vuelven.

Bien clarito: si sos pariente o amigo del Presidente, no podés hacer nada con el Estado. Si jugás al fútbol con el Compañero Mauri o comés asados en la quinta, entonces no comes de las represas, ni de las rutas, ni del transporte, ni de nada. ¿Querías un amigo presidente? Ahora bancátela. Ganate la mosca por otro lado. ¿Querían un presidente en la familia? Joderse. No lo comprometan. ¿Queres hacer obra pública? Licitá en Noruega. ¿Querés una rutita aérea low cost? Llamalo a Trump, pedile la de Tijuana-Los Angeles y cobrá barato si sos macho.

¿Porque es importante esto? Muy simple: las millas que tenía la sociedad argentina para tolerar la corrupción se las gastó todas el gobierno anterior. Y aunque ninguna de estas cosas que hoy suceden sean actos de corrupción, este gobierno no tiene margen. El kirchnerismo no dejó ni un punto Quiero. La gente no quiere oler nada raro. Tiene que ser todo rico. Impecable. Fragancia francesa. Todo L’Occitane. Hoy en día el olor a De Vido te espanta hasta a los mosquitos.

Usted dirá amigo lector que esto es una exageración y que no hace falta crear más burocracia. No importa. Ya estamos jugados. Tenemos 22 ministros. Si le agregamos uno más al insigth espiritual de Cambiemos, no va a pasar nada. Al contrario, es un ministro más para repartir el costo de la clase de yoga. Es correrse y hacer un lugarcito en el tatami. Un plato de arroz yamaní con quinoa, chia y tomates orgánicos no se le niega a nadie. Prendés otro incienso y seguís en el cambio como si nada.

Aunque no lo parezca, el Ministerio de Asuntos Macri es un ministerio complejo porque debería tener varias subsecretarias: la subsecretaría Aranguren, la subsecretaría Quintanalopetegui, la subsecretaría Caputo, la subsecretaría Prat Gay (bueno, ahí ya hay que cambiarle el nombre) y así sucesivamente hasta completar el control total de las familias y los amigos de todos los tipos pudientes que laburan con el presidente.

También hay que incluir la subsecretaría Jorge Macri, un ñato que quiere ser candidato a senador pero la tiene muy difícil porque Lilita lo está olfateando. Además el tipo puso su foto en los cuadernitos infantiles que reparten en su municipio aportando ese toquecito fascista que el país ya estaba extrañando. Habría que recordarle que esto es Cambiemos y que estamos en el año 2017.

Yo se que el Ministerio de Asuntos Macri aumenta aún más el déficit fiscal, pero es curarse en salud. Es la guita mejor gastada.

¿Cuantos disgustos se hubieran ahorrado los Kirchner si hubieran tenido un ministerio así? Miren el lío que tienen ahora por no haberse dado cuenta que le estaban dando la obra pública a un amigo de toda la vida. El problemón que se compraron por autorizar, sin querer, que otro amigo abra un bingo en cada pueblo. Y encima tampoco se dieron cuenta que esos amigos le alquilaban todos las propiedades, generando este incómodo malentendido que están atravesando.

Además, si lo organizan bien, ya queda para el futuro. Mañana tenés el Ministerio de Asuntos Massa, el de Asuntos Vidal, el de Asuntos Rodríguez Larreta, el de Asuntos Randazzo. Inclusive, el Ministerio de Asuntos Kirchner. Quien te dice, pasan los años, paga su deuda con la sociedad, se rehabilita y nos da a todos una flor de sorpresa.

Lo más importante de esta idea es que empiecen ya mismo. No hay tiempo que perder. Las cordiales palabras del Presidente en el Congreso y los agradecimientos del kirchnerismo demuestran que ya empezó la fiesta.

Si la semana que acaba de terminar le pareció pesadita, amigo lector, imagínese lo que va a ser la que arranca mañana.

Se acelera una carrera contra el tiempo. Por un lado, el oficialismo corriendo desesperado por mostrar que ha empezado a revertir la decadencia de tantos años. Por el otro, la oposición no termina de reorganizarse y sabe que, así como viene, no llega a ningún lado. El primero que logre el objetivo, gana.

El gobierno agita números. Dos trimestres de crecimiento consecutivos significan técnicamente la salida de la recesión. Faltan 25 días para cumplirlos. Medio gabinete está desesperado mirando la hora. El otro medio está dentro de una fosa cavando para meter caños de agua, cloaca, pavimentos, etc. ¿Llegarán a tiempo para mostrar algo?

Del lado de la oposición, el debate es multicolor. Al Frente Renovador del Compañero Massa, lo aprietan de los dos lados tratando de transformar su ancha avenida del medio en una cortadita de arrabal. De ahí hasta Boudou, D' Elía, Esteche y Moreno hay un amplio abanico compuesto por un montón de tipos que también corren contra reloj: los intendentes peronistas, los gobernadores, Bossio, Randazzo, Domínguez, Chino Navarro y sobre todo el sindicalismo peronista.

En el borde del sistema está el kirchnerismo, esa gente que lo primero que hace a la mañana es lavarse los dientes y acusar al gobierno de ser una dictadura de derecha. Rara manera de arrancar el día para unos tipos que nombraron como Jefe del Ejército a un genocida. Y lo abrazaron. Y lo aplaudieron. Y lo bancaron. Y ahora se hacen los Parrilli (esto ya lo puse pero vale la pena repetirlo).

El espectáculo que dieron el miércoles en el recinto del Congreso fue elocuente y entendible. Atraviesan ese momento de pavura y confusión que definió perfectamente Don Giulio Andreotti fundador de la Democracia Cristiana y tres veces Primer Ministro de Italia: “Il potere logora chi non ce l'ha”, una frase que en italiano suena bellísima y en español es mortal: “el poder desgasta a quien no lo tiene”. En el fondo, todavía no pueden creer que lo perdieron.

Resultado de imagen para balcarce de macri

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Buscar este blog