domingo, 28 de agosto de 2016

The Izquierda Horror Show, por Alejandro Borensztein

The Izquierda Horror Show

por Alejandro Borensztein


En la Argentina hay cierta izquierda prehistórica cuya representación más gráfica es el cuento popular de un tipo que llega a su casa, encuentra a su mujer en la cama con otro, sale a la calle y quema una bandera de Estados Unidos.
Montado en esta idea, se ha tratado de instalar un concepto que podría sintetizarse más o menos así: el país fue gobernado durante 12 años por la izquierda y ahora es gobernado por la derecha.
Ante semejante huevada, vale la pena reflexionar especialmente ahora que la resistencia kirchnerista comandada por Máximo, D’Elía, Boudou y Esteche ha salido a la calle a enfrentar y terminar con este gobierno de derecha y sus lacayos imperialistas. Lo antes posible. No sea cosa que cuando caiga la dictadura de Macri, los kirchneristas no puedan asumir porque estén todos presos.
¿Realmente nos gobernó la izquierda? ¿Es el actual un gobierno de derecha? Veamos.
Cerremos los ojos, respiremos hondo y visualicemos: ¿Daniel Osvaldo Scioli era la izquierda y Mauricio Macri es la derecha? No me hagan reír, diría Nicolás del Caño, candidato a presidente por el Frente de Izquierda.
¿Se puede dejar 30% de pobres después de la mayor bonanza regional de la historia y decir que fueron un gobierno popular de izquierda?
Cuando Kicillof dice (textual de esta semana) “ahora la gente tiene que elegir entre comer o pagar las facturas”… ¿está loco o está reconociendo que administró tan mal que si al pueblo le sacás 500 mangos mensuales (en el peor de los casos) ya no le alcanza para comer?
Si este razonamiento es correcto, quiere decir que después de diez años en los que llovieron los dólares de punta, el pueblo argentino puede acceder a tener luz, agua o gas, siempre y cuando el Estado se los regale. Eso es lo que en el diccionario de la izquierda kirchnerista se define como “la década ganada”. Dícese también del período en el cual los ricos en general y los bancos en particular ganaron más guita que nunca. La frase tiene otras acepciones relacionadas con los conventos y las Islas Seychelles, pero no vienen al caso.
Si eso fue de izquierda, por las dudas no lo repetiría en voz alta frente a Luis Zamora, Altamira o Vilma Ripoll.
Tampoco hablaría de progresismo. Al menos no lo haría delante de Margarita Stolbizer. Por respeto a una dama progresista que si encima se llega a enojar un poquito más va a terminar metiendo preso hasta al jardinero de El Calafate.
No quiero ponerme pesado pero si pagarle a los buitres era una política de derecha, ¿qué clase de política fue pagarle al Club de París, sólo un par de meses antes, más de 9.000 palos verdes sin chistar?
La discusión política de este tiempo es muy difícil porque, sin alardear, me temo que se ha cumplido una profecía escrita en esta página años atrás: “nada peor para un progresista que un mal gobierno de izquierda”.
¿Eso quiere decir que ahora tenemos un gobierno de derecha? Marcos Peña y sus muchachos dirán que no y además agregarían que gestionar bien no es de derecha ni de izquierda. Por un lado es cierto y por otro lado es una clásica respuesta de derecha. Lo de gestionar bien aún estaría por verse.
Cuando Macri dice “guerra sucia” en lugar de “terrorismo de estado” ¿está queriendo decir que él es de derecha o simplemente ese día faltó el profesor particular de progresismo? Alumno Macri, repita conmigo: dic-ta-du-ra. Y el Presidente, que no es un alumno fácil, responde: den-ta-du-ra. Más vale que el segundo semestre le arranque rápido.
Sin embargo ahora cerremos los ojos y pensemos en Maria Eugenia Vidal. Ella sola con su alma se está enfrenando a todas las mafias de la provincia de Buenos Aires, incluyendo la que está enquistada en la Bonaerense y la de los narcos. En el medio de semejante quilombo, promulgó la ley del boleto estudiantil.
Por su parte, la izquierda kirchnerista que apedreó a la gobernadora la semana pasada, se pasó la década ganada homenajeando a los pibes asesinados por reclamar el boleto estudiantil en la trágica noche de los lápices, mientras les cobró religiosamente el bondi durante 12 años a todos los estudiantes.
Visualicemos con una mano en el corazón y sin fanatismo: ¿Vidal es la derecha y Aníbal… era la izquierda!!??
Por más evidencias que les muestren, ellos insisten en que son la izquierda. Veamos. Sin repetir y sin soplar, cosas que tienen en común Julio De Vido, Guillermo Moreno o Josesito López con, por ejemplo, François Mitterrand, empezando… ya!... Aha… ¿Quieren un ejemplo más cercano? Cosas en común con Tabaré Vázquez… ¿¿Y con Mujica??. Bien, mejor pasemos a otra cosa.
Como Cerruti y Sabbatella no son Sarte y Simone de Bouvoir, escapan del problema diciendo junto a Mariotto que ellos son el “campo nacional y popular”. Gente como el Adolfo Rodríguez Saá, Duhalde o Moyano bien podrían contestar “¿Ah si?? ¿Ustedes tres y cuantos más?” No menos anacrónicos, Hebe o Larroque son al pensamiento de izquierda lo que el arzobispo Aguer a la Iglesia. Para los que no leyeron la columna que el prelado publicó esta semana, entre otras cosas habló de “cultura fornicaria” y la remató diciendo que “la masturbación es animaloide” (una pena que piense así, con lo bueno que es para bajar el colesterol).
Ni hablar de los chicos de Carta Abierta, autodefinidos como la intelectualidad de izquierda, quienes en una de las asambleas más memorables estallaron en carcajadas por un chiste sobre el brazo de Scioli. Mal que les pese, siempre estuvieron más cerca de Marrone que de Malraux (con todo respeto y cariño por el gran Pepitito).
Terminaron votando a Scioli y pidiendo que lo maten rapidito para que asumiera Zannini, tal como lo confesó pública y graciosamente uno de sus miembros llamado Eduardo Jozami.
Insisten en que Maduro y el pajarito son la izquierda. Y que Obama, que se abrazó con Castro y juntos sellaron la paz entre las FARC y el gobierno de Colombia, es la derecha. Más vale que vayan entendiendo que hoy Cuba es el aliado estratégico más importante que tiene EE.UU. en Latinoamérica.
Si esta gente es nuestra izquierda y el gobierno actual es nuestra derecha, la conclusión es demoledora: la derecha argentina esta mucho más aggiornada que la izquierda argentina.
Marcharon para resistir contra un gobierno al que llaman dictadura de derecha. Solo les falta llegar a casa, encontrar a su pareja en la cama con otro, salir a la calle y quemar la bandera de Estados Unidos.

sábado, 27 de agosto de 2016

El Papa quiere saber de qué se trata, por Carlos M. Reymundo Roberts

El Papa quiere saber de qué se trata

por Carlos M. Reymundo Roberts
Carlos M. Reymundo Roberts

El Gobierno intenta que el país vuelva a la normalidad, y le cuesta conseguirlo. El kirchnerismo y agrupaciones de izquierda intentan sembrar el caos y destruir al Gobierno, y van teniendo pequeñas victorias. El panorama pinta entretenido: hay guerras judiciales, guerras de tarifas, pedradas al Presidente y amenazas mafiosas a la gobernadora Vidal. Desde el Vaticano, Francisco me hace saber que no entiende bien lo que está pasando. Se lo ve preocupado. El país del Papa no puede ser noticia porque el Presidente salva su cabeza gracias a que durante el ataque en Mar del Plata llevaba los vidrios del auto levantados. En un informe optimista, que a continuación reproduzco, lo tranquilicé. Le dije que eso no volverá a ocurrir. ¿Arrepentimiento de los agresores? ¿Rápida reacción de la policía y la Justicia? ¿Unánime condena de la oposición? Nada de eso. Macri empezará a usar autos blindados.

"Querido padre Jorge, entiendo sus inquietudes y desvelos, pero las cosas no son tan terribles como parecen. Fíjese lo de las tarifas. Imbuida de una alta sensibilidad social, la Corte salió en defensa de los miles y miles de ciudadanos a los que desde hace 12 años se les regala el gas. Los regalos son regalos y no corresponde que cambien de estatus, vino a decir el fallo. Es cierto que la mayoría son ciudadanos pudientes. Pero si de un día para otro tienen que empezar a pagar el gas, está el riesgo de que dejen de ser pudientes. El gas pasaría a ser así una suerte de gatillo fácil contra el bienestar del pueblo. Pudientes que, pudiendo seguir en esa categoría, se transforman en impudientes: qué degradación impúdica, querido padre Jorge. Como la Corte, apostemos ahora al éxito de las audiencias públicas. La izquierda puede dar una mano. Hay que meter allí mucho activista, cercar con multitudes los recintos donde se vaya a discutir el tarifazo. Hay que incendiar las redes sociales. Incendiarlas con gas. Aprovechando el precio.

"También debemos interpretar en su justa dimensión las amenazas a Vidal. Por de pronto, son amenazas, no ataques. El que avisa no pega, y el que pega no avisa, me dijo un jefe policial. Usted se preguntará por qué se ensañan con María Eugenia y nunca se le animaron a Scioli. Sencillo: ella se lo buscó. Es una destituyente. Se metió con la policía, que es un poder constituido, uno de los poderes del Estado. Si no entiende a la Bonaerense no puede ser gobernadora. Lo mismo Macri. Quién lo mandó a hacer un acto en Mar del Plata, donde los ultras que lo apedrearon cuentan con la protección de Justicia Legítima, que pasó así a ser el brazo armado del kirchnerismo en los tribunales. Es lo que ocurre con esta gente de Cambiemos: no conocen el paño y van aprendiendo sobre la marcha, si es que aprenden. Anteanoche vi en La quinta pata de la noticia, de la TV Pública, a un diputado del Frente para la Victoria hablando pestes del Gobierno. ¡Invitan a opositores! Lo que le decía, padre: no entienden nada, tampoco de televisión. Y eso que tuvieron 6, 7, 8 años para aprender.

"Sé que a usted le preocupan dos temas: desocupación y corrupción. El Indec habla de casi un 10% de desempleo, algo esperado si tenemos en cuenta la cantidad de camporistas que se quedaron sin laburo. El problema es que no sabemos cuántos desocupados había antes porque, lo recordará, en el Indec mandaba su amigo Moreno. Como doy por hecho que Macri no hará nada para solucionar este drama, se me ocurre que es hora de que intervenga la Corte con un fallo reparador. El desempleo, como el gas, es un tema demasiado importante para dejarlo en manos de un gobierno que odia el populismo.

"En cuanto a la corrupción, ya lo sabrá: todos los días se conocen nuevos casos que comprometen al kirchnerismo. Esta semana, Margarita Stolbizer descubrió un hotel fantasma de Cristina. Hasta ahora había huéspedes fantasma, que pagaban por habitaciones que no ocupaban. Este hotel es todo fantasma: está el edificio, aparece en folletos, pero no figura en ningún registro, no se sabía de su existencia. Es algo serio, que debería ser blanqueado. Bueno, no sé si blanqueado es la mejor palabra. Margarita, en vez de perder el tiempo con denuncias, podría llamar a Cristina y darle la buena noticia: "Señora, no busque más. Encontramos el hotel que se le había perdido".

"Otro escándalo es el CristiLeaks: el envío de 500 millones de dólares al exterior, operaciones en las que estarían involucrados los Kirchner y Lázaro Báez, entre otros esforzados ahorristas. ¿El destino de la guita? Nevada. Sí, Nevada siempre fue considerado por Néstor y Cristina como un enclave estratégico para lanzar una revolución anticapitalista en Estados Unidos.

"El Gobierno también tiene lo suyo. Macri echó al zar anticorrupción de la Aduana por una denuncia que parece una operación de inteligencia, y el zar denuncia con pelos y señales a mafias que están en los servicios de inteligencia, a las que todavía no echaron. No me pida que le explique este entuerto, porque no lo entiendo. Suerte que el día del Juicio Final todo estará clarito.

"Querido padre, éstas son las novedades. Mi respeto y cariño. Rezaré por usted."

Epa. Me olvidé de contarle al Papa que ayer empezó una protesta kirchnerista de 24 horas en la Plaza de Mayo, bajo el lema "Resistir sin descansar, Cristina conducción". Ojalá que Francisco rece por ellos. Y por nosotros.

Un consejo del Viejo Vizcacha para Macri, por Carlos Pagni

Un consejo del Viejo Vizcacha para Macri

por Carlos Pagni
Carlos Pagni

El comportamiento de la Corte Suprema sigue siendo un motivo de estudio para Mauricio Macri. No sólo porque lo tomó de sorpresa el fallo sobre las tarifas del gas. También porque otras medidas cruciales para la economía dependen de lo que diga el tribunal: desde el aumento en la electricidad hasta el pago de sentencias previsionales con fondos de la Anses.

La indagación oficialista es, sin embargo, inconducente. Antes de conseguir la comprensión de los magistrados, Macri debería lograr la del letrado oficial del Gobierno. Es Carlos Balbín, el procurador del Tesoro. En la batalla legal ante la Corte ocurrió una rareza: Balbín evitó firmar los escritos más relevantes. Se hizo cargo su segunda, Susana Elena Vega. Al parecer, Balbín no estaba de acuerdo con la suspensión de las audiencias. Su prescindencia comenzó a liberar a los magistrados de compromisos con el Ejecutivo. 

José Hernández puso en boca del Viejo Vizcacha el conocidísimo consejo "hacete amigo del juez". Pero Macri es innovador. A él, Vizcacha le recomendaría que, antes, se haga amigo de su abogado.

La resistencia y el plan político del kirchnerismo, por Jorge Lanata

La resistencia y el plan político 

del kirchnerismo



¿Qué es resistencia? ¿Resistir a qué? El derecho de rebelión, derecho de revolución o derecho de resistencia es un derecho reconocido a los pueblos frente a gobernantes de origen ilegítimo o que teniendo algún origen legítimo han devenido en ilegítimos durante su ejercicio, que autoriza la desobediencia civil y el uso de la fuerza con el fin de derrocarlos y reemplazarlos por gobiernos que posean legitimidad.
El kirchnerismo propone la “resistencia” como su plan político inmediato. La primera contradicción evidente es que se propone derrocar a un gobierno en el que tiene representantes legislativos, algunos gobernadores y cientos de cargos electivos menores.
La “ilegitimidad” que se propone derrocar tiene una sola explicación ideológica: es ilegítimo porque es de derecha, sería legitimo si fuera de izquierda. Al escribir de forma tan inequívoca esas palabras cualquiera siente un escozor: ¿De Vido, Moreno, Jaime, Boudou, Lázaro, Cristóbal, etc. serían de izquierda?
Con un buen manejo de los medios y una presencia televisiva superior en mucho a su realidad política, los K usan de mascaron de proa –idiotas útiles– a una serie de sectas de ultraizquierda, servicios, impresentables y lúmpenes reunidos bajo sellos de distinto tipo.
El resultado de la “resistencia” es que ha comenzado a ganar la calle. Y lo único que se le opone es el silencio y la mirada impávida del resto de la población. El comunicado número 156 de la agrupación Miles, del dirigente neo nazi Luis D’Elía solicita “estar atentos a las protestas espontáneas y apoyarlas sin importar su origen o su legitimidad”. Propone “desestabilizar” la gestión de Cambiemos.
“Este gobierno va a una crisis segura que ayudaremos a desatar”, afirmó el líder de Quebracho, un grupo financiado por la vieja SIDE desde sus comienzos. “Vamos a provocar la crisis y construir la salida a esa crisis”, dijo el PCI (Personal Civil de Inteligencia) Esteche, acompañado en un palco por Boudou y Mariotto. Motivados por “resistir” y, eventualmente, zafar de la cárcel, se toman su “trabajo” bastante en serio.
La siguiente lista refiere a cortes y marchas de los últimos días que no se vinculan a conflictos gremiales directos o reclamos puntuales: SBlt 28 de julio: Corriente clasista y Combativa en La Matanza, ruta 3.
SBlt 29 de julio: Protesta de vendedores ambulantes en Morón, quema de cubiertas.
SBlt 1° de agosto: Plenario de estudiantes de La Cámpora en la UTN de Avellaneda, asiste Cristina.
SBlt 2 de agosto: ATE frente al Consejo Escolar de Lomas de Zamora.
SBlt 2 de agosto: Frente Popular Darío Santillán y otros marchan desde el Puente Pueyrredón al Obelisco.
SBlt 4 de agosto: Jornada de Construcción del Partido Miles en Rafael Calzada.
SBlt 9 de agosto: PTS ATE Corriente Marrón Clasista, Agrupación Trabajadores de Coca Cola y Trabajadores de Shell cortan Corrientes y Callao.
SBlt 10 de agosto: Bloque Piquetero Nacional en la 9 de Julio.
SBlt 16 de agosto: MIJP CCC Jornada contra la “violencia histórica”. Interrumpen Puente Pueyrredón.
SBlt 16 de agosto: Tupac Amaru instala un gazebo en Plaza de Mayo, huelga de hambre por Milagro Sala.
SBlt 16 de agosto: Puesteros de Constitución interrumpen Lima y Garay.
SBlt 17 de agosto: Movimiento Lucha y Trabajo, Agrupación Villera Piquetera y Polo obrero en el hall de Constitución.
SBlt 24 de agosto: CTD Aníbal Verón, Tupac Amaru, Quebracho y CNCT cortan el kilómetro 9 de la autopista Buenos Aires-La Plata.
La idea de resistencia es multitarget: poco más de un 25% del aparato judicial resiste en “Justicia Legítima” con la ayuda de una procuradora que comienza a ver su futuro de manera incierta. El problema de los jueces militantes no es su ideología, que cualquiera tiene, sino que anteponen su ideología al cumplimiento de la ley deformando su sentido.
“Estoy solo contra una mafia judicial en Mar del Plata. No tengo absolutamente ningún respaldo, de ninguna naturaleza, de la provincia de Buenos Aires, pese a que se encontraba la gobernadora Vidal en la comitiva”. Las palabras del juez Alfredo López en Los Leuco eran desoladoras. López intenta investigar la agresión a pedradas contra el presidente, identificada por la inteligencia oficial como “parte de un plan organizado”.
La reacción frente a esta investigación frustrada por parte del Ministerio de Seguridad o de la Presidencia ha sido hasta ahora indolente e irresponsable: una agresión al presidente no es un hecho menor como tampoco lo es que dos policías hayan tenido detenidos a los presuntos agresores de Macri y los hayan soltado; todo fue grabado por las cámaras.
¿La mayor parte de la Argentina quiere que Macri se vaya? Evidentemente no, pero tampoco hace nada para demostrarlo. ¿La mayor parte de la Justicia pertenece a la secta “Justicia Legitima”? Tampoco, pero no hacen nada para someterlos a juicio político y sacarlos de ahí.
El ruido de unos pocos infecta el silencio de muchos; las amenazas telefónicas terminan de completar el clima enrarecido: el Gobierno, torpemente, les sirve de caja de resonancia al difundirlas. Las voces en el teléfono deben ser diversas: freaks, conspiradores, ex policías, estudiantes secundarios. El aparato de seguridad pelea contra una medusa imposible de atrapar, y la medusa multiplica su fuerza en los titulares de los diarios.
Al Gobierno, por su lado, le puede servir victimizarse pero la línea entre ser víctima y un pobre tipo cercado por las amenazas es muy débil. El problema no es político sino meteorológico: habría que disipar la niebla. La información sirve para hacerlo, pero no alcanza.

domingo, 21 de agosto de 2016

Ahora el equipo debe reflexionar por qué perdió, por Jorge Fernández Díaz

Ahora el equipo debe reflexionar por qué perdió

por Jorge Fernández Díaz
Jorge Fernández Díaz

El Presidente adora la táctica futbolera; estoy seguro de que entenderá muy bien esta descarnada analogía. Era un campeonato bravo y su equipo había superado algunas fechas difíciles, pero no supo ganar el partido final de las tarifas y entonces debió entregarse al dramático albur de los penales. Poner el destino en manos de una Corte que ni remotamente domina es como encomendarse a algo tan etéreo como la suerte; ya había perdido antes de llegar a esa instancia de los doce pasos. Luego se la clavaron en el ángulo y a cantarle a Gardel. Queda empezar de nuevo, porque afortunadamente el torneo de la democracia sigue y la política, como el fútbol, da revanchas todos los días. Pero sería imprudente hacerlo sin entender las razones de la derrota, sin reflexionar sobre las características del juego y sin mentalizar a los jugadores para que no se enamoren del error.

La primera impresión es que los muchachos niegan la chambonada, amparados tal vez en la filosofía zen ("que hayas tropezado y caído no significa que vayas por el camino equivocado") y en la coartada de ser originales y orgullosamente incomprendidos por los vetustos analistas del "círculo rojo". Después de magnificar las consecuencias económicas que tendría un fallo adverso, cuando éste efectivamente se produjo salieron a minimizarlo: acá no ha pasado casi nada. En estas lides, camaradas, no vale el "juego bonito", sino el resultadismo más flagrante, y este gobierno no peronista carece de la chance de equivocarse fiero: una posible reconstrucción de la democracia republicana que sepulte la hegemonía del partido único y, por lo tanto, decenios de decadencia nacional depende en estos momentos históricos de su pericia. Por los arrabales de la política, los conspiradores sueñan con la destitución y el helicóptero, y con reinstalar de manera urgente el rancio régimen de la más poderosa corporación argentina. Macri no tiene entonces mucho margen para pifiarla. Y en esta ocasión, su brigada antiexplosivos llegó tarde y la bomba les voló algunos dedos. Es posible que en dos meses Cambiemos logre revertir el revés jurídico y financiero; es menos seguro que se saquen lecciones políticas de fondo acerca de los motivos por los que se terminó en la banquina.

En el corazón del Gobierno se regodean con la idea de que poseen la fórmula secreta de la Coca-Cola, que la política tradicional pasó de moda, que apelar a la experiencia histórica resulta anacrónico, que muchos intelectuales derivan hacia una melancolía encapsulada y tremendista, y que la única verdad no es la realidad, sino el timbreo. Desactivar la demagogia tarifaria exigía, desde el día cero, audiencias públicas que advirtieran los yerros y desajustes, una batalla cultural, un acuerdo federal energético, un megaestudio judicial sobre la previsible lluvia de amparos y hasta un intercambio fluido de información con el máximo tribunal de la República. También una obviedad: ilustrar a los aliados, que fueron sorprendidos por muchas decisiones técnicas. Baste decir que el vapuleado Juan José Aranguren recién les mostró su PowerPoint a los legisladores de Cambiemos una hora antes de someterse a la maratónica incursión del martes. Los legisladores quedaron muy bien impresionados con su exposición, pero se lamentaron de no haber tenido a mano durante todos estos meses una explicación didáctica de los hechos, algo que les hubiera permitido ser los centuriones mediáticos de las medidas, y no los refunfuñadores secretos del ajuste. Es curioso: en otros casos, como el cepo, los holdouts, la relación con los sindicatos y el blanqueo de capitales, Macri se manejó como un político experto; con las tarifas retrocedió a la lógica amateur del CEO y a la religión ingenua del Excel. A lo largo de estos meses, la mayoría social parece haber entendido tres cosas: la energía es escasa y debe pagarse, el congelamiento de las tarifas fue una obra tóxica y nefasta del kirchnerismo, y Cambiemos no ha sabido resolver el problema.

Este accidente genera, por otra parte, algo de incertidumbre: en la Argentina, cuando el oficialismo no consigue imponer su criterio resuena de inmediato la palabra "gobernabilidad", que los peronistas siempre consiguieron con bardo y autoritarismo. Y que los republicanos deben ganarse a pulso, respetando a rajatabla las reglas y con mucha muñeca política. El tropezón dilata además las inversiones: los hombres de negocios quieren estar seguros de quién manda en el país donde van a poner la tarasca, para decirlo en los términos tan refinados que utilizó alguna vez la arquitecta egipcia. En plena crisis económica, la sociedad se aferra a la idea de que el macrismo posee capacidad para sacarnos del suplicio: ese intangible tiembla cuando se comprueban las torpezas. Nadie, claro está, dijo que iba ser fácil. No existen bitácoras lúcidas ni instrumentos de navegación confiables para escapar del neopopulismo, que funciona como una especie de droga vanguardista: produce euforia y adicción; después, devastaciones físicas y mentales. "La entrada es gratis -decía Charly García-. La salida, vemos."

Así como los kirchneristas desdeñaban frecuentemente la ciencia económica y la suplantaban por un mero decisionismo presidencial que nos llevó al capricho, al emparche permanente y a la gran chapuza, a veces los macristas parecen desafiar también la tradición política por el simple método de cuestionarla desde una ultramodernidad 3.0. Los buenos tecnócratas, sector dominante en el Poder Ejecutivo, traducen el concepto "política" como una virtuosa sucesión de diagnósticos y resoluciones. El asunto no es criticable, al contrario: ese ímpetu resulta absolutamente necesario en un país con tantos años de mala praxis y de relatos inconsistentes. Pero la política va más allá. Y los dirigentes verdaderos son los que poseen un saber astuto y callejero que no se aprende en ninguna universidad ni en ninguna empresa, y según el cual se pueden aportar miradas laterales, pensamientos contracíclicos, intuiciones sobre el inconsciente colectivo, discursos de persuasión y creatividad en el terreno. El cirujano interviene con el bisturí; el clínico cura con el ojo y la palabra. Este hospital de alta complejidad tiene buenos laboratoristas (Durán Barba, Marcos Peña), está plagado de cirujanos eficaces (Prat-Gay, Lopetegui), pero carece de una considerable cantidad de clínicos, esos baquianos capaces de detectar las acechanzas ocultas y sanar con el acto médico. Le faltan, por lo menos, cinco Monzó y siete Sanz.

Creer que la probeta y la cirugía bastan para sacar adelante al paciente los condujo a esta evitable final de penales malogrados. El gabinete nacional es abierto para dialogar con los ajenos, pero un tanto remiso a incorporar a los propios, algo extraño en una coalición gobernante que jamás logró avanzar sobre los recelos mutuos y funcionar como un equipo integral. El filósofo Alejandro Rozitchner, asesor de Macri, no ocultó esta semana el prejuicio: "El país cambió de época y la gente está empezando a hacerse cargo de sí misma. La sociedad decidió que condujera el país gente que no viene de la política. Que viene de la vida". Los clínicos no son curanderos. Y los políticos profesionales, en términos futboleros, no resultan tan disciplinados como los demás, pero son esos raros jugadores que comprenden "la dinámica de lo impensado" (Panzeri dixit), leen como nadie el partido y suelen ganarlo con un sutil cambio de frente. Con una ¿pincelada de talento?.

La agónica medalla dorada de Cristina, por Carlos M. Reymundo Roberts

La agónica medalla dorada de Cristina

por Carlos M. Reymundo Roberts
Carlos M. Reymundo Roberts

Termina hoy una semana brillante para el olimpismo kirchnerista. Cristina, esta Cristina devaluada, en brutal ocaso, castigada en los tribunales y en las encuestas, consiguió anteayer, mediante el fallo de la Corte, una imprevista medalla dorada. Es el premio al esfuerzo, al tesón, a la estrategia: ella activó durante años la bomba de las tarifas y programó todo para que le estallara al gobierno que la iba a suceder. Y así fue. Una Leona. Olvídense de Delpo, de la Pareto, de Lange, de los chicos del hockey. Sus triunfos fueron muy meritorios porque derrotaron a adversarios poderosos. Pero el de Cristina los opaca: consiguió que su principal rival, el Gobierno, jugara para ella. Dos equipos pateando contra el mismo arco. Eso es gol o gol. Me imagino la conmovedora escena del abrazo que se habrán dado con Lorenzetti en el vestuario, saltando y cantando: "Mauricio, decime qué se siente?".

El problema lo debe tener por estas horas un amigo con el que estuve el miércoles. Me contó que estaba feliz de ser víctima del tarifazo: vive en un buen piso en Recoleta y hasta mayo pagaba 14 pesos por mes de gas. "Irrisorio. Una vergüenza. Cuando empecé a pagar 300 fue como si dejara de robarle al Estado." Para arreglar el problema de mi amigo, y el monumental déficit fiscal que esa política provocaba, el Gobierno se puso guantes de boxeador y salió a repartir golpes. En estos Juegos de Río hemos visto muchas de esas peleas: como los combates duran sólo tres rounds, los más torpes se lanzan a un aquelarre de trompadas desde el primer minuto. Muy poca técnica, excesivo apuro, flancos que quedan abiertos para las réplicas. "Argentinos, tienen que entenderlo de una vez por todas: como hace mucho frío, apaguen las estufas", nos retó Macri con su fórmula mágica contra el tarifazo. La Casa Rosada nunca se planteó una pelea de largo aliento. Arremetió sin medir las consecuencias. Ahora está claro que le llenaron la cara de dedos.

De la importancia del paso al costado nos habló De Vido al escaparse el martes de la interpelación a Aranguren en el Congreso. Don Julio, un grande. Primero logró ser designado presidente de la Comisión de Energía, que es tanto como si a Pérez Corradi lo pusieran al frente de la lucha contra el narcotráfico, o como si a Lázaro Báez lo hicieran ministro de Obras Públicas, o a Josecito López, rector del monasterio de Moreno. Iba a poner que también equivale a que Héctor Timerman fuera de embajador a Teherán, pero de gracioso no tiene nada. Después, durante el crucial debate en Diputados sobre la crisis energética, don Julio ahorró el esfuerzo que le hubiera significado tener que defenderse y se quedó en su casa para ver Río 2016 por televisión. Dicen que en las tandas cambiaba de canal para ver lo que estaba pasando en el recinto y terminaba retorciéndose de odio e impotencia: "Manga de ignorantes, hablan y hablan y no entienden nada. El único que tiene autoridad moral para hablar de la crisis soy yo".

En realidad, no es el único. A estas alturas, Aranguren sabe una bocha de crisis y promete seguir aprendiendo. Él lo ha confesado: es la archiconocida fórmula de prueba y error. Ya llegará, pienso, el tiempo de la prueba. Otra que tiene autoridad es Alejandra Gils Carbó, la jefa de los fiscales, como volvió a demostrarlo en el dictamen contra el ajuste de tarifas que elevó a la Corte Suprema. Al haber sido nombrada procuradora por Cristina, en todo lo que hace procura mostrar su adhesión al kirchnerismo. Tamaña lealtad en estos tiempos de impiadosa diáspora debería ser reconocida. Sin embargo, ocurre todo lo contrario. Cuando su dictamen llegó a la Corte, el miércoles a la mañana, la sentencia del tribunal ya estaba redactada. Muy burdo. Es obvio que tipos tan entendidos como los jueces de la Corte no van a perder el tiempo leyendo a Gils Carbó, pero por lo menos que guarden las formas. De paso también se mostrarían respetuosos con la persona -¿Zannini? ¿De Vido? ¿Cristina?- que le haya escrito el dictamen a la procuradora.

Macri, al que podemos acusar de ingeniero, pero no de necio, debe estar planteándose: cómo puede ser que la reparación de uno de los errores más catastróficos de la era kirchnerista nos haya llevado a cometer el mayor error de nuestro gobierno. También se pregunta por Lorenzetti, con el que ha gastado, en los últimos meses, tantas horas de encuentros y de diálogos telefónicos. Uno de sus ministros le arrimó una explicación: "Es peronista". Otro ministro: "Es populista". Otro: "Es Lorenzetti". En cualquier caso, si me pongo a juzgar a Macri por los criterios que aprendí cuando militaba en el kirchnerismo, su reacción tras el fallo resulta de un pavoroso candor: le hizo decir a Marcos Peña que las decisiones de la Corte Suprema no se discuten, se acatan; no dio un discurso incendiario por cadena nacional, y no convocó a una protesta frente al Palacio de Justicia en la que un orador fogoso dijese, como Hebe de Bonafini, que "los jueces de la Corte son unos ladrones" y que Lorenzetti "es un hijo de re mil puta". Mauricio, qué verde estás.

Dijimos: medalla dorada para Cristina. ¿La de plata? Bueno, donde hay plata, hay un hombre de Cristina. Voto por De Vido. ¿Y la de bronce? Para mi amigo, el que quiere pagar el gas y no lo dejan.

La vuelta al gas en 80 mangos, por Alejandro Borensztein

La vuelta al gas en 80 mangos

por Alejandro Borensztein







Debe ser que los suecos tienen otros beneficios allá en Estocolmo. Si no, no se entiende por qué todavía no se vinieron todos a vivir a Buenos Aires o al Conurbano bonaerense, donde el gas, la luz, el agua, el tren y el bondi hace años que te los regalan.
Para ellos, esto sería un paraíso. Imagínese amigo lector lo que debe ser la factura de gas que recibe el pobre sueco cuando la temperatura máxima es de 20 grados bajo cero. Ni hablar de la cuenta de luz, teniendo en cuenta que en pleno invierno el sol sale a las 14:00 horas y se pone a las 14:20.
Tal vez la razón por la que estos escandinavos no terminan de animarse a venir, es porque en el fondo son medio desconfiados y saben que cuando la mano viene tan regalada, tarde o temprano, tenés un quilombo padre. Y eso es exactamente lo que ahora nos está pasando a nosotros. Veamos.
Primero hay que decir que el gobierno anterior, el que fundó la democracia y gobernó hasta que se instauró la dictadura de Macri, no tuvo tiempo de resolver la cuestión energética. Hay que entenderlos. Terminar con la pobreza, eliminar el trabajo en negro, erradicar el narcotráfico, liberar Saigón. Todo no podían.
Así fue que decidieron gastar 12.000 palos verdes por año en importaciones energéticas para cubrir el déficit producto de no haber hecho nada. Este simple dato (12.000 x 4 años = 48.000 palos verdes) explica buena parte del vaciamiento de las reservas del Banco Central durante el segundo mandato de Ex Ella y su consecuente cepo cambiario. Por el resto del faltante habría que preguntarle a la monjita.
El segundo punto a comprender es que gracias a la gran revolución cultural nacional y popular, los argentinos aprendimos que tenemos el derecho universal de recibir energía gratis. Allá en Suecia, les lavaron la cabeza y los tipos creen que hay que garpar. Y los boludos garpan!!! En cambo acá, hay canilla libre de agua, luz y gas.
Esto es así, salvo que uno sea pobre y tenga que comprarse una garrafa, en cuyo caso deberá pagar una fortuna. Que se joroben por ser pobres. Si hubieran elegido ser ricos podrían vivir en la Avenida del Libertador y tener el gas gratis como tienen todos los vagos que viven en Palermo y Barrio Norte.
Por suerte, lo de la garrafa le pasaba a poca gente ya que, según dijo Ex Ella el 8 de junio de 2015 en la FAO, sólo el 4% de los argentinos eran pobres. Lamentablemente, después vino el Führer Mauri, le cortó el chorro de la pauta publicitaria a Spolsky y a Gvirtz, y en 7 meses la pobreza pasó del 4% al 32%.
El tercer problema es el más duro de aceptar. Le explico. ¿Usted conoce a alguien que haya aprendido a tocar el piano de grande y lo haga bien? Seguramente no. Hay cosas que se aprenden de chico o no se aprenden más. En política pasa lo mismo. Y el kirchnerismo aprendió progresismo de grande.
Una de las principales banderas del progresismo en todo el mundo es la causa ambientalista. El ahorro energético. La conciencia ecológica. El desarrollo de energías renovables. Eólica. Solar. En fin, lo que el mundo moderno, democrático y progresista denomina “políticas verdes”.
Pero como los Kirchner se hicieron progres de grande, malinterpretaron el concepto y creyeron que “políticas verdes” era enterrar dólares en el jardín. Por eso, pese a la inmensa bonanza regional, no desarrollaron un carajo y fueron a contramano del mundo. Mientras los uruguayos a fin de este año van a llegar al 30% de generación de energía eólica, nosotros todavía no tenemos ni un ventilador y vivimos mendigando gas por el mundo luego de décadas de autoabastecimiento.
Conclusión: llevaron adelante una de las políticas energéticas más reaccionarias del planeta. Mal que les pese, pensaron la cuestión energética igual que la piensa Donald Trump: gastemos, derrochemos, contaminemos. De yapa, aprovechemos la compra de barcos de gas y “ya que estamos, afanemos”.
¿Termina acá el problema? Obviamente no. Acá recién empieza. Y es justamente cuando aparece un nuevo inconveniente: los tipos que tienen que resolverlo son los cráneos de Cambiemos. Unos muchachos muy entusiastas a quienes la Corte Suprema de Justicia les acaba de parar el carro con un extenso fallo cuya síntesis sería algo así como: “Che macho, garren los libros que no muerden y hagan las cosas como dice la ley”.
El supuesto responsable de todo este zafarrancho es un señor al que el país acusa injustamente de las peores cosas de las que se puede acusar a un tipo. Desde que se curró millones de dólares hasta que por su culpa este verano los niños y jubilados argentinos fallecerán en los hospitales por falta de luz y de agua: Don Julio De Vido.
Pero esta semana, la vida le dio a este buen señor una oportunidad extraordinaria: le avisaron que el jueves iba a tener la posibilidad de defenderse en el Congreso, frente a frente con sus acusadores, en su propia oficina, para limpiar su buen nombre y honor, para gritarle a Aranguren en la cara que todo lo que está diciendo es mentira, y para demostrar que es un patriota que se sacrificó por el país, y que se fue del poder con lo mismo que tenía cuando llegó. Casi como Don Arturo Umberto Illia. ¿Y qué hace el tipo ante semejante oportunidad? No va. Falta. Los deja plantados y manda una cartita por Facebook: “Disculpen, tengo turno con el dentista”.
Así fue amigo lector. Después se quejan de que hay una persecución judicial, cosa que por otra parte es absolutamente cierta. Los persigue la Justicia como suele pasarle a todos los tipos sospechados de ser chorros. Cosas raras que tiene el fucking Estado de Derecho.
En el final de “La vuelta al mundo en 80 días”, la inmortal novela de Julio Verne, el protagonista de la historia Phileas Fogg y su mayordomo Jean Passepartout, navegan contra reloj rumbo a las costas de Inglaterra para llegar a tiempo y ganar la apuesta que hicieron con sus amigos: viajar alrededor del planeta en 80 días. Avisados por el capitán de que se terminaba el combustible, Fogg decide comprarle el barco e ir desmantelándolo para usar la madera y alimentar las calderas. Finalmente, logran llegar al puerto de Queenstown, a seis horas de Londres, flotando en una plancha de madera que fue lo único que quedó de aquel barco destartalado.
Eso mismo hizo el kirchnerismo con la energía y tantas otras cosas para llegar al 10 de diciembre.
Si los genios que están ahora lo podrán resolver o no, es un asunto que está por verse. Ni el visionario de Julio Verne podría saberlo. Por las dudas, compren velas.

Lanata: "Nos convencieron de que estaba bien no pagar las tarifas, y no está bien"

Lanata: "Nos convencieron de que estaba bien no pagar las tarifas, y no está bien"

El periodista estuvo en el programa de Mirtha Legrand y tocó varios temas. También habló sobre el militar desplazado de la Aduana.

El periodista Jorge Lanata fue el único invitado en el programa de Mirtha Legrand y tocó varios temas, entre ellos, el aumento de las tarifas de los servicios de luz y gas y el desplazamiento del jefe de la Aduana, Juan José Gómez Centurión, separado ayer por irregularidades.
Al comienzo de La noche de Mirtha, que va los sábados a las 22 por El Trece, el periodista sentenció: "A nosotros nos convencieron de que estaba bien no pagar la luz y el gas, y no está bien. Los subsidios fueron el decorado del kirchnerismo para hacernos creer que todo estaba bien. Esto empieza desde hace 12 años, no es de ahora".
Sobre el ministro de Energía, Juan José Aranguren, Lanata comentó: "El tipo me parece sólido pero tiene puntos débiles, como las acciones de Shell. Él tiene que vender las acciones de Shell. No alcanza con que el tipo me diga 'todo lo que hago es transparente'. Tiene que venderlas."
El periodista hizo referencia al apartamiento del jefe de la Aduana, Juan José Gómez Centurión, por irregularidades. "Lo que dice Centurión es que quiso tomar el control de Ezeiza y que la gente vinculada a los servicios de inteligencia anteriores le hicieron una cama".
Lanata también recordó su niñez y dijo que "era un chico raro, no festejaba mis cumpleaños. A los cuatro años leía el diario La Razón. Lo recuerdo perfectamente porque me enseñó a leer mi mamá".

sábado, 13 de agosto de 2016

Los subsidios y el judo K, por Jorge Lanata

Los subsidios y el judo K

 por Jorge Lanata






Cuando en una sociedad se llega a discutir el derecho al fútbol el problema deja de ser político: es cultural. Tal vez por eso la mayoría de los cambios impulsados por el Gobierno terminaron en marcha atrás o marcha a medias. Macri no ha mostrado –al menos hasta ahora– un tipo de liderazgo que permita impulsar esos cambios que, por culturales, de todos modos no se advertirían en poco tiempo sino, con suerte, en un mediano plazo. El kirchnerismo no sólo fue una revolución de Playmobil o la dominación cínica de una banda preocupada nada más que por el saqueo y el poder: sostuvo su mentira en base a hacerle creer a la sociedad que conductas extraordinarias eran normales. Es normal que Hebe de Bonafini no tenga que declarar ante la Justicia, lo anormal es que todos seamos iguales ante la ley (Hay personas más iguales que otras). Es normal que se necesite plata para hacer política y, entonces (teoría Brienza) robar recursos públicos es una conducta de reparación social. Quienes los critican no son normales; son decentistas o denuncistas que no advierten que el primer robo se produce con el derecho de propiedad (Eso sí, los propietarios somos nosotros). Y así. Se hizo normal, entonces, que el Estado pagara la luz, el agua, el gas y el transporte de los contribuyentes. Cuando se me ocurrió decir en la radio y en la televisión que eso no sucedía casi en ningún lugar del mundo, comenzó una campaña de robots K (me importa poco que sean robots o personas; si son personas se comportan como robots porque no piensan por sí mismos) con el título unificado de “Hasta el FMI desmiente a Lanata”, donde se publicaba una serie de gastos de los subsidios mundiales a la energía. Claro, pobres robots, entendieron mal: hablaba del subsidio a las tarifas y no a la industria. Necesitan aunque sea la sutileza de un hipopótamo para advertir que es muy distinto. Según un documento del CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) titulado “Buscando la diagonal, cómo reducir subsidios protegiendo a los sectores vulnerables”, firmado por Magdalena Barafani y Lucio Castro, “los subsidios equivalen a trece veces lo ejecutado por la Asignación Universal por Hijo en 2014, cuatro veces el gasto educativo nacional en 2013 y tres veces la inversión anual en infraestructura en el mismo año”. Durante los años de la revolución de papel picado ningún militante advirtió, tampoco, que sobre los beneficios de los subsidios, el 30% era absorbido por los sectores de mayores ingresos, y apenas el 10% por los más pobres. Más de la mitad de los subsidios se destina al área metropolitana de Buenos Aires, donde el subsidio por habitante triplica al recibido en las provincias de menor desarrollo relativo del norte del país. Entre 2006 y 2015 los subsidios aumentaron cinco veces como porcentaje del Producto Bruto Interno, y la energía explica el 70% de los subsidios; el transporte recibe el 1,2% del PBI y agua y saneamiento el 0,3%. Los subsidios fueron la escenografía del kirchnerismo: mientras la inflación se ocultaba, los subsidios enmascaraban sus efectos. Lo mismo sucedió con la deuda externa cuando se transformó en interna: total, nadie le pagaría jamás al Banco Central. Entre 2013 y 2014 las tarifas residenciales de energía cayeron alrededor del 70% y se ubican en los niveles más bajos de la historia, cercanos a los de 1970 (el setentismo, finalmente llegaba en algo). En el AMBA (Area Metropolitana de Buenos Aires), el costo del boleto de transporte público cayó casi en un 30% en promedio desde 2003. Aunque en el área los gruppies de los caudillos no resultaron federales: el transporte costaba $ 3,69 en el AMBA, $ 5,75 en Rosario y $ 7,03 en Córdoba. El CERES (Centro de Estudios de la Realidad Económica de la Universidad de Belgrano), comparando las tarifas eléctricas en la Argentina y en América del Sur en febrero de 2016, afirma que “un usuario que consume 30 kw/h mes y reside en el área de concesión de EDESUR (GBA) en 2015 pagaba 5,6 veces menos que un usuario de Santa Fe por el servicio público y 2,75 veces menos que el promedio nacional. A partir de febrero de 2016 esa proporción descendió a 2,1 y 1,3, respectivamente. Veamos las tarifas residenciales en Sudamérica con un consumo de 30 kw/h por mes: el país más subsidiado es Venezuela (donde la escenografía del engaño también es necesaria) con 0,84 en centavos de dólar; está tercera la Argentina con 5,77, Colombia, décimo con 5,89; Brasil décimo segundo con 6, Perú 12,37, Chile 15,80 y Uruguay 29,58 (creo que al lado tienen un gobierno socialista).

Saliendo de los subsidios a las personas y centrándonos en las empresas, los subsidios a la industria petrolera son escandalosos: mientras el precio internacional del barril de petróleo bajó a 45 dólares promedio, somos el único país en el mundo que les reconoce un precio de 77 dólares: 32 dólares más por barril. Calculado sobre 195 mil millones de barriles, estos subsidios rondan los 6.500 millones de dólares, a los cuales se suman otros 1.500 millones en concepto de subsidios al gas. En total, son 8 mil millones de dólares que este Gobierno heredó del modelo K y, hasta ahora, no se propone siquiera cuestionar. Hoy el Gobierno está empantanado a mitad de camino: un tercio de la luz y dos tercios del gas, habiendo pagado el costo político de ciento por ciento en ambos. En off sostienen que el problema tardará seis años en resolverse completamente, y proyectan aumentos en enero y noviembre del año próximo: mucho antes e inmediatamente después de las elecciones, claro. Justicia Legítima, por su parte, funciona a pleno con la estrategia del judo: transformar la debilidad del otro en su propia fuerza. Y el Gobierno se desespera ante el próximo pronunciamiento de la Corte: si hay que devolver lo que ya se cobró, ¿a que no saben quiénes terminaremos poniendo la plata? ¿Será anormal pensar en un país donde la tarifa de la luz y el gas sea pública, sepamos cómo está compuesta, esté controlada por los organismos de control (perdón, no es una redundancia), y puedan advertirse costos ficticios si los hay? Iba a terminar diciendo que los servicios públicos, aunque privados, deben dar información pública. Es así, aunque suene original.

domingo, 7 de agosto de 2016

Alejandro Rozitchner: “Este no es un gobierno conservador: es transgresor y prioriza a los pobres”

Alejandro Rozitchner: 
“Este no es un gobierno conservador: 
es transgresor y prioriza a los pobres”
El filósofo y asesor Alejandro Rozitchner, en su despacho de la Casa Rosada.
Fotos Alfredo Martinez

Entrevista al filósofo y asesor de Mauricio Macri
Por Santiago Fioritti y Gustavo Bazzan

Dispara munición gruesa contra los intelectuales, a los que acusa de estar alejados de la realidad.

Santiago Fioritti

“Yo soy un intelectual que viene de rock y la marihuana. Y él es un ingeniero ligado a la empresa y al deporte” 

dice Alejandro Rozitchner. Profesión: filósofo. Ocupación: asesor del Presidente, con despacho en la propia Casa Rosada, a la que ingresó por primera vez en su vida el 10 de diciembre, cuando asumió la actual gestión. Rozitchner es un filósofo positivista, al que -admite- muchos sectores de la intelectualidad buscan dejar “como un boludo” por sus talleres de optimismo. Desde hace años, colabora en los discursos de Mauricio Macri y desafía: “Es un rasgo valioso que digan que el discurso presidencial es vacío”. Define a Macri como un “transgresor” y asegura que los cambios que están en marcha son tan grandes que necesitará ir por la reelección en 2019.

¿Cuál es su función?

-Mi cargo es ser asesor del presidente. Formo parte del equipo de discurso. Soy una especie de interlocutor del pensamiento, de temas de fondo. Los filósofos tenemos problemas para el trato directo con la realidad, pero uno puede curarse. Y si te curás todo eso que estudiaste te enriquece. Pero también podés terminar mal, como yo creo que terminan muchos intelectuales acá: aislados, creyendo que el mundo es una chanchada.

-Hablando de intelectuales, ¿No cree que la gente de Carta Abierta pensaría todo lo contrario a lo que usted dice?

-Creo que queda claro que ellos se mantuvieron apartados de la realidad, ¿no? Por el tono de sus discursos y por la distancia que tenían con los problemas reales del país.

-A propósito, ¿Macri necesita un grupo como Carta Abierta?

-No, para nada. No creo que un gobierno tenga que tener un grupo de intelectuales que defienda sus posiciones.

-Una intelectual notoria, Beatriz Sarlo, criticó duramente a Macri y su forma de gobernar y de hacer política. ¿Qué opina?

-Sarlo es un buen ejemplo de una intelectualidad muy lejana a la realidad, muy ignorante respecto de qué es la producción, la política. Habla desde muy lejos de toda la realidad. La verdad, me da lástima que una persona que se supone tiene una trayectoria académica no pueda darse cuenta de que está diciendo cosas que prueban una gran ignorancia.

-¿Macri tiene un relato? ¿Lo necesita? ¿Lo va a tener?

-Creo que eso proviene del hecho de que el llamado progresismo, que en realidad es un movimiento conservador y reaccionario, se cree que las cosas suceden en el nivel de las palabras. Si vos decís cosas correctas dentro de ese ambiente después podés hacer barbaridades.

-¿Es su descripción de los 12 años de kirchnerismo?

Sí, del kirchnerismo y de los intelectuales que sostienen ese discurso. Que es lo contrario a lo que busca este Gobierno. Nosotros creemos que las cosas suceden en la realidad. No se trata de algo que vos decís: se trata de algo que vos hacés. No hay que armar una ficción ni un relato. Este es un gobierno muy respetuoso que hace las cosas que cree que hay que hacer. Hace un montón de cosas a velocidad de un rayo, parece Batman, pero no pretende que le rindan pleitesías, no quiere tener a la gente vivándola.

-¿Cada cuánto lo ve al Presidente?

Rozitchner tiene despacho en el segundo piso de la Casa Rosada. Fotos Alfredo Martinez
Rozitchner tiene despacho en el segundo piso de la Casa Rosada. Fotos Alfredo Martinez
-Cada 15 días. Hablamos de lo que salga en el momento. Yo soy un intelectual ligado al rock, a la marihuana. El es un ingeniero ligado a la empresa y al deporte. Somos mundos distintos pero nos llevamos muy bien. Macri tiene una cualidad que es la sencillez y es capaz de trabajar, entender los temas, ser activo, delegar, armar buenos equipos.

-En el tema equipos, habrá escuchado las críticas a que fue un error no armar un gabinete con un ministro de economía fuerte.

-Lo charlamos. Me parece que esa idea del superministro de economía es de un país que queremos superar. El círculo rojo cree que el país funciona si hay un caudillo y que la economía se maneja con un rebenque. Acá el único líder económico es el Presidente.

-¿Forma parte de un Gobierno conservador, o neoliberal que gobierna para los ricos?

-Me causa mucha gracia porque es exactamente lo contrario. No somos conservadores sino transgresores, en el sentido de que se respeta al ciudadano, a la persona, que no sea todo una masa. Nosotros vemos gente con una vida, hombres, mujeres, jóvenes, mayores, ancianos, nenes, nenas, que tiene problemas, que quieren vivir, hacer su vida. Y la misión del Gobierno es trabajar para solucionarles los problemas. Es un proceso largo. Me da la impresión que la profundidad del cambio es tan contundente que va a dar para ocho años. Nos acusan los que hablaban de pobres y no hicieron nada para resolver la pobreza. Este es un gobierno que, para sorpresa de muchos, pero no para mí, gobierna para los pobres, para que dejen de ser pobres.

-¿Qué balance hace de lo que se hizo hasta hoy?

-Veo que desde afuera da la impresión de que el Gobierno está muy apretado, pasándola mal, padeciendo la situación, pero desde adentro se ve un gran entusiasmo. Yo veo en Mauricio a una persona que está disfrutando, como que por fin logró lo que quería. Disfruta de lo que hace.

-¿Usted dice que Macri la está pasando bien?

-Hay plena conciencia de las dificultades, de que hay mucha gente que la está pasando mal y de que eso no tiene que ver con lo que pasó en estos ocho meses. Es cierto que se tomaron medidas duras, pero el Gobierno tiene la mirada puesta en los que más lo necesitan. Somos un gobierno bienintencionado.
Rozitchner tiene despacho en el segundo piso de la Casa Rosada. Fotos Alfredo Martinez

-El tema del desempleo lo retomó Papa Francisco.

-Yo creo que el Papa no es tan relevante políticamente. Uno podría preguntarse ¿Por qué el Papa no lo decía antes cuando había un gobierno muy ineficaz y corrupto? Bueno, él sabrá por qué.

-Esta semana le preguntaron a Macri sobre el aborto y dijo estar a favor de la vida. Se anuló cualquier posibilidad de debate parlamentario?

-La línea del Gobierno es que se estimula o se permite que cada legislador vote en línea con su propia conciencia. Supongo que el debate va a llegar al Congreso, de hecho ya está vibrando en el aire el tema. Mi posición personal es que el aborto no es un derecho de la mujer, es una desgracia, pero que tiene que ser legalizado.

-¿No tiene la impresión de que una parte importante de la sociedad, y de las empresas, le tienen miedo al mercado, a la competencia?

-No generalizaría. Hay cierto nivel de la sociedad que es crítica al capitalismo, a mi gusto en un modo un poco ignorante. Las solemos pensar estas cosas como si el país fuera el circulo rojo. Yo no sé si la mayoría de los argentinos tiene esos problemas. Hay otra Argentina con gente de esta época que tiene otros valores, visiones, ganas ... y yo estoy convencido de que la Argentina clásica del fracaso se debilita día a día.

-En ese contexto hay que mirar al Macri que baila en público?

El sabe que hace el ridículo, le gusta jugar con eso, no le importa nada. Me parece bien que un líder haga eso, no corre ese riesgo. Es auténticamente así. Si un presidente como Macri baila, no me molesta. Si un psicópata corrupto lo hace sí me preocuparía, porque parece que me toma el pelo.

-¿Habla de alguien en especial?

-No. ¡Se me ocurrió al pasar!El filósofo y asesor Alejandro Rozitchner, en su despacho de la Casa Rosada.
Fotos Alfredo Martinez

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