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domingo, 10 de diciembre de 2017

¿Lebac a meter presos a todos?, Por: Alejandro Borensztein/Clarin

¿Lebac a meter presos a todos?

Por: Alejandro Borensztein/Clarin

El Memorándum con Irán fue una decisión política estratégica grave y delirante.

Como todo el mundo sabe, hace años que la democracia argentina viene arrastrando dos grandes problemas: el kirchnerismo y la macroeconomía.

Resuelto ya el primero, no nos quedaba más remedio que arremangarnos y encarar el segundo: el zafarrancho económico en el que estamos metidos por culpa, entre otros, del primer problema.

Sin embargo, cuando ya todos estábamos preparados para lanzar el superplan (o plancito según algunos) con las nuevas leyes, las reformas, los acuerdos sindicales, provinciales y la mar en coche, volvió el pasado y otra vez sopa: el kirchnerismo en la tapa de los diarios.

Pareciera que no hay manera de sacarse esta gente de encima. Es como una maldición. Cuando no los agarran tirando bolsos de guita por los conventos, les explota un chanchullo en la obra pública, les nace algún arrepentido con el upite sucio o andan por ahí traicionando a la Patria.
Resultado de imagen para kirchnerismo traidores a la patriaYo preferiría reflexionar con usted, amigo lector, sobre si Sturzenegger es un fenómeno o está loco como un plumero. Pero Bonadío no nos deja (otro que tampoco sabemos si es un fenómeno o está loco como un plumero).

Las prisiones preventivas de esta semana son un tema técnico legal que me excede. Pero digamos las cosas como son: el Memorándum con Irán es la decisión política estratégica más grave y delirante que un gobierno haya adoptado en la historia argentina reciente, después de la guerra de Malvinas. Ni más ni menos.

Recordemos: el gobierno kirchnerista, o sea el primer problema, firmó un acuerdo con los acusados de haber puesto la bomba en la AMIA para investigar quien puso la bomba en la AMIA. Un delirio.

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La excusa de que era la única manera de avanzar en la investigación ya no se la cree ni el loro. Las escuchas demuestran que se organizó un plan para freezar las acusaciones a los iraníes a cambio de “algo”.

Hay un “algo” evidente que incluye negocitos de petróleo, De Vido, YPF, granos, chucherías nucleares varias, guita fresca, etc. etc. según se desprende de las escuchas telefónicas que publican todos los diarios.

Pero mi hipótesis de fondo es que hay un “algo” mucho más importante que explica la íntima y verdadera razón de la decisión de la ex presidenta: su delirio místico por transformarse en la líder latinoamericana antiimperialista del eje Buenos Aires / Caracas / Teherán reemplazando a Hugo Chávez que transitaba sus últimos meses de vida. El apuro en la aprobación parlamentaria del acuerdo, sin siquiera tocar una coma, se explica con un simple dato: el 21 de febrero de 2013 se aprobó en el Senado, el 27 de febrero en Diputados y tan sólo 6 días después, el 5 de marzo, muere Hugo Chávez.

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Ella quería demostrarle a Chávez que había cumplido con su pedido de amigarse con Irán, tomar la posta de la bandera bolivariana y sentarse a la mesa de las grandes ligas internacionales para “desafiar al imperialismo” (también por eso se apuró en aprender a hablar ese inglés tan fluido que la caracteriza).

Durante años Néstor y Ella rechazaron enérgicamente ese mismo acuerdo cada vez que los iraníes se lo proponían. ¿Qué la hizo cambiar?. Obnubilada por la llegada de Obama, creyó que el presidente más progresista de la historia norteamericana la incluiría en su lista de mandatarias preferidas. Pero el tipo nunca le dio ni cinco de pelota. El cambio radical de Cristina no fue por ideología sino por despecho. Así de patética es esta historia.

Un año después del Memorándum se sentó en el Consejo de Seguridad de la ONU junto a Obama, Cameron, Merkel y Holland entre otros, y pasó a la inmortalidad cuando les dijo en la cara que el ISIS era un montaje hollywoodense. Ese mismo día, ya en el hotel, denunció a EEUU por violar los derechos humanos de Osama Bin Laden.

Basta leer un poquito sobre lo que significa Irán en el contexto internacional para comprender la locura en la que nos embarcaron Cristina, Timerman, D’Elía y sus amigos.

Sin embargo a esta altura de los hechos, y con el kirchnerismo ya transformado en una batucada de verano, deberíamos dejar que la justicia, o algo que se le parezca, investigue aquel mamarracho mientras todos nosotros nos concentramos en tratar de resolver el segundo problema que a esta altura ya es un problemón: la macro de Macri.

Es hora de preocuparnos mucho más por los 1,2 billones de pesos en LEBACS emitidos por el Banco Central que por los sketches que protagonizan De Vido, Moreau, Boudou, Sabbatella, López, Jaime y tantos otros políticos perseguidos por el régimen macrista michettista.

Pongamos la cifra en números para tener verdadera dimensión del problema: 1,2 billones de pesos son 1.200.000.000.000 o sea más de un millón de millones. El chiste es que además, sobre eso, pagamos casi el 30% de interés. Unos 400.000.000.000 de mangos más. No soy economista, pero evidentemente es mucha mosca.

El día que todo el mundo quiera largar sus Lebacs y reclamar sus pesos, vamos a tener que excarcelar de urgencia a Boudou, Vanderfrula y Nuñez Carmona para que reabran Ciccone e impriman billetes en doble turno porque no vamos a dar abasto.

Ni le cuento si la gente decide vender esas Lebacs para comprar dólares. Al cambio de hoy, son 66.600 millones de dólares. Habría que entregar todo lo que tenemos encanutado en el Banco Central de la República Argentina y robarnos el de la República Oriental del Uruguay.

Obviamente, reconozco que estos temas son tediosos y que es mucho más divertido pasar el fin de semana en familia disfrutando las escuchas telefónicas entre D’Elía y el representante iraní Yussuf. Aunque esto ya no sea lo importante, sigue siendo insuperable.

Ejemplo. Escucha del 18/12/2012, dos meses antes de la firma del Memorándum (publicada en todos los diarios).

D’Elía: Hola Yussuf… Tengo que verte urgente… espero que me entiendas… me llamaron de los “cielos”... ¿me seguís?

Yussuf: Si si, te sigo…

D’Elía: Ahora estoy yendo al “cielo”… hay cosas que ustedes tiene que saber…

Yussuf (pausa): Ah sí, claro… entiendo… Yo estoy vestido así nomás, pero si querés te voy a ver…

(Paremos acá un minuto y aclaremos que en una conversación anterior, Luisito le había dicho a Yussuf que estaba en la Casa Rosada con “alguien muy importante”. Después se habrá avivado que debía hablar con más cuidado y entonces el tipo decidió cambiar Casa Rosada por el “cielo”. Sigo con la escucha:)

D’Elía: Oime, tenemos que vernos urgente. Yo saldré del “cielo” en una hora. Esperame en el bar de Hipólito Yrigoyen y Bolívar.

Yussuf: Ok, te veo ahí.

O sea que los tipos evitaban hablar de la Casa Rosada y se citan en el bar de la esquina… de la ¡¡¡Casa Rosada!!! Eran el Super Agente 86 y la 99.
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Me gustaría dejar todo esto atrás y concentrarme en como se resuelve la secuencia de Dujovne y el déficit, Caputo y la deuda, Sturzenegger y la inflación.

Y lo más importante de todo: qué cosa estamos dispuestos a ceder los empresarios, los sindicalistas, los políticos y los argentinos en general para resolver este segundo problema, antes de que nos vuelva a crecer el primer problema.

Mientras tanto en la otra secuencia, el 25 de setiembre de 2012, meses antes de la firma del Memorándum y a raíz del tema Irán, Cristina Fernández de Kirchner decía ante la Asamblea de las Naciones Unidas, textualmente:

Resultado de imagen para Cristina traición a la patria“…tengan la certeza de que esta Presidenta no va a tomar ninguna resolución respecto de ninguna propuesta que le sea formulada, sin consultar previamente con quienes han sido las víctimas directas de esto. Y, al mismo tiempo también, con las fuerzas políticas con representación parlamentaria en mi país, porque esto no lo puede decidir una sola fuerza política… (minuto 34:05 del discurso en Youtube)”

El hecho de que Ella efectivamente les consultó y le importó un carajo que tanto la AMIA como todas las fuerzas de la oposición le dijeran rotundamente que no, es un detalle que algún día deberá explicarle a los argentinos. Y a la justicia.

Pepe Eliaschev, in memoriam. Inolvidable amigo de la casa.
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domingo, 19 de noviembre de 2017

Se busca voluntario oficialista para ir en cana Por Alejandro Borensztein/Clarin

Se busca voluntario oficialista para ir en cana

Por Alejandro Borensztein/Clarin


Se terminarían las suspicacias y demostrarían que este gobierno no presiona a los jueces.

De ninguna manera podemos permitir que sólo vayan en cana los corruptos del kirchnerismo. ¿Fueron realmente chorros? Muy. ¿Burros? Más aún. Basta observar la forma con que despilfarraron la mejor década económica de la historia. Por suerte para ellos, ser un inútil no está contemplado en el Código Penal. Todo lo demás, sí.

La pregunta entonces es: ¿Puede ser que todos los chorros sean solamente del gobierno anterior? ¿No hay ninguno del gobierno actual? ¿Cuánto tiempo vamos seguir hablando de los mismos 30 crápulas de siempre? Tarde o temprano se nos van a agotar. ¿Cuando aparecerán los nuevos?

No me vengan con que Aranguren es un corrupto por el hecho de haber tenido acciones de Shell porque eso no es delito, y si lo fuera no mueve la aguja. Mi tía Jieshke tiene 2.000 dólares en acciones de Apple y eso no le impediría ser ministra de Ciencia y Tecnología. Ni siquiera es una cuestión del monto. Si mi tía tuviese acciones por un palo verde, tampoco habría conflicto de intereses. Acciones o títulos puede tener cualquiera que haya logrado ahorrar un mango y no por eso influye en una compañía.

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De hecho, yo mismo compré BONAR 2024 cuando los emitió el kirchnerismo y eso no me transforma en socio de Kicillof, ni es incompatible con mi libertad para expresar que la economía kirchnerista fue un patapúfete completo.

Dicho sea de paso, el BONAR 2024 que emitió la izquierda de Cristina paga una tasa del 8,75% mientras que el BONAR 2025 que emitió la derecha de Mauricio paga 5,75%, o sea 3 puntos menos de interés. Viene raro el tema de las ideologías hoy en día.

Volviendo al punto, ¿Para que necesitamos que vayan presos funcionarios de este gobierno, se preguntará usted amigo lector? Muy simple: para terminar con el verso kirchnerista de que el gobierno manda a encarcelar opositores, y de que en la Argentina no hay estado de derecho ni libertad de expresión.

Un par de voluntarios de Cambiemos presos, aunque sea injustamente, vendría muy bien para terminar con las suspicacias y demostrar que este gobierno no presiona a los jueces.

Hablemos en serio. Tenemos un déficit fiscal de 4,3 puntos del PBI. A eso hay que sumarle 2 puntitos y monedas por los intereses de deuda. Sumale 1 puntito por déficit provincial, más 1 y algo por las LEBACS y tenés un déficit real de casi 10 puntos del PBI. ¿Usted cree, amigo lector, que un gobierno que está metido en semejante quilombo puede perder tiempo llamando al juez Lijo para que meta preso a un kirchnerista? ¿O llamar al hermano del Juez Lijo, que vendría a ser como su representante?

Ojalá fuera así. Para esta columna sería mucho más divertido. Pero lamentablemente no lo es. Te podrá gustar más o menos el gobierno de Cambiemos, pero sin duda es un gobierno democrático. Ni hablar, si lo comparamos con el anterior.

Sin embargo, el gobierno debería cambiar su política e intervenir de lleno en el Poder Judicial poniendo un poco de orden en esta situación que ya es caótica.

Ejemplo. El miércoles, mientras procesaban a Moreno por aquella matoneada con los guantes de box, a la misma hora en Nueva York, Burzaco contaba que Grondona cobró 15 palos verdes de coimas.

No es así muchachos. La idea es que si a uno lo procesan el miércoles, el otro se arrepienta el jueves. No los dos el mismo día.

Encima Vandenbroele, que iba a declarar como arrepentido el viernes, lo adelantó también para el miércoles. Como si fuera poco, en el juzgado de al lado y al mismo tiempo, Ercolini le tomaba indagatoria a Florencia Kirchner. ¿Nos están cargando?

Un día antes, el martes, Aníbal Fernández publicó una carta insultando a medio mundo. Igual que De Vido, quien ya publicó cuatro. ¡Error! Ese martes, el Banco Central emitió LEBACS por 330.000 palos al 29% de interés. Solo esa medida, ya requería dejarnos libre el resto de la semana para poder cortarnos las pelotas sin que nadie nos distraiga. Pero apareció Aníbal con su prosa y lo arruinó todo.

En realidad, él debería haber esperado una semana, no pisarse con las LEBACS y publicar su carta este próximo martes así la gente la comentaba el miércoles y el jueves ya se olvidaban todos y no le importaba más a nadie. Recién ahí, jueves a la tarde digamos, deberían procesar a alguno nuevo así tiramos hasta el fin de semana.

Pero la falta de coordinación genera este caos que no te deja vivir en paz. ¿Quien se ocupa de todo esto? Nadie. Una vez más, la ausencia del Estado.

El viernes no pudimos terminar de disfrutar viendo como volaban al juez Freiler porque en el mismo momento, Vandenbroele volvía a Comodoro Py para seguir arrepintiéndose. Igual que Burzaco, que va todos los días al juzgado en Nueva York a arrepentirse, en cuotas. Deberían hacer como en Netflix que ponen todos los capítulos juntos así cada uno los puede ver cuando quiere.

Hay que buscar la manera de organizar todo esto. Para mí, ahora hay que concentrarse únicamente en procesamientos y detenciones. A lo sumo uno o dos arrepentidos. Nada más.

Todo lo referido a cartas con insultos entre kirchneristas, declaraciones de la señora Minnicelli, acusaciones cruzadas, gente que pone manos en el fuego, nuevos arrepentidos y notas sobre Nelly, la cocinera de De Vido, hay que patearlo para enero que es cuando empieza la feria judicial y no vamos a tener de que hablar. Después en febrero, más tranquilos, arrancamos de vuelta con los cascos negros y los chalecos antibalas.

Como parte de su responsabilidad, el gobierno debería ocuparse de este asunto, incluyendo la búsqueda de algún corrupto propio para entregarlo a la justicia y así neutralizar el reclamo kirchnerista.

Y si no aparece ninguno, hay que buscar un par de voluntarios inocentes para que los chorros kirchneristas no sigan diciendo que todo esto es una persecución política.

Por ejemplo, en diciembre comienzan las indagatorias sobre el caso Odebretch. Es una buena oportunidad para que haga su aporte el primo Calcaterra, aunque el tipo esté limpio. Unos días nada más, hasta las fiestas. Después lo soltamos.

Para que todo sea aún más ordenadito, habría que ir fabricando algunos cascos amarillos, así los movileros y los fotógrafos podrán diferenciar a unos procesados de lo otros. Chalecos amarillos ya sería mucho porque se van a confundir con las chicas y los chicos de la policía de tránsito.

Una vez que salga Calcaterra, ya en enero podríamos mandar a Angelici aprovechando que es el receso del campeonato y no lo necesitamos. De paso nos salvamos de que, justo cuando se abre el libro de pases, el tipo ande suelto por ahí comprando troncos para el equipo.

En febrero lo liberamos a Angelici para que vuelva al club y si hasta ese entonces no apareció ningún chorro en serio, buscamos otro voluntario. Preferentemente un pez gordo que vaya en cana hasta que empiece el Mundial. Después, una vez que ya estamos en manos de Messi, lo soltamos y que el kirchnerismo putee todo lo que quiera, total no le va a importar nada a nadie.

Queda un bache de dos semanas de acá a diciembre. Yo no soy de Cambiemos, ni del PRO, pero algún independiente tiene que hacer su aporte patriótico. Ok, voy. Como están haciendo los gobernadores y los sindicalistas, todos tenemos que ceder algo por el bien común.

Amigo lector, vamos a cortar la comunicación por dos semanas. Los presos no tienen computadora y yo escribir a mano como De Vido, ni loco. Y si la cosa se me pone muy pesada, la segunda semana me arrepiento y listo. No me traigan fasos porque no fumo. Prefiero milanesas.

Nos vemos en diciembre. Que el próximo voluntario vaya preparando el bolsito.

domingo, 12 de noviembre de 2017

¿Por cuántos tipos pondrás las manos en el fuego? Por Alejandro Borensztein/Clarin

¿Por cuántos tipos pondrás las manos en el fuego?

Por Alejandro Borensztein/Clarin


El programa ideal para reemplazar el "Bailando" es "Poniendo las manos en el fuego".

Como si no tuviéramos suficientes problemas que nos complican la vida, la ciencia acaba de decidir que la medida de peso “kilo” ya no va a ser el “kilo” que conocemos, sino que va a ser algo diferente. Como Cataluña, que quiere ser otra cosa. O como el peronismo que también anda en eso.

El kilo perfecto es un cilindro de platino de 39 milímetros de diámetro y de altura, fabricado en Londres y guardado desde 1889 en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (Bureau International des Poids et Mesures) ubicada en Sèvres, un suburbio de París. Sabrá Dios porque el kilo lo hacen los ingleses y lo guardan los franceses.

Con los años, ese cilindro perdió 10 microgramos. Por esta razón, entre el 13 y el 16 de noviembre de 2018, los científicos se van a reunir en la Conferencia General sobre Pesos y Medidas para redefinir otro “kilo”, alterando las relaciones de peso, masa, volumen, etc. etc.

¿Esto cambiará la vida de nosotros, los contribuyentes? Lo dudo. ¿Modificará esta Conferencia, por ejemplo, el volumen de guita que evadió Cristóbal López? No. Llevemos tranquilidad a la gente y aclaremos que la cantidad de tarasca que estos muchachos se encanutaron no cambia en absoluto. Pero sí cambia el peso, porque si algo aprendimos durante la década ganada es que la guita se pesa.

Si bien el físico Leo Fariña sostuvo que un palo verde pesa 1,1 kilogramo, las autoridades de la Reserva Federal de los EEUU, que estaban viendo el programa de Lanata, aclararon que un palo verde pesa 10 kilos. ¿Acá termina la historia? No, acá empieza.

Imaginar un palo verde es fácil. Hemos visto en el cine hasta el cansancio ese portafolio de tapa rígida negra, con las dos trabas plateadas que al abrirse te corta el aliento.

Hasta ahí vamos bien. Pero, ¿qué volumen ocupan 100 palos verdes?? ¿O 1.000 palos verdes?¿Es un placard lleno de billetes? ¿Una cochera?¿Un monoambiente? Son dudas existenciales de una ciudadanía aturdida por la corrupción y el déficit fiscal.

Por eso amigo lector, es fundamental que la Argentina participe de esta Conferencia sobre Pesos y Medidas. No sólo porque nos puede ayudar a resolver muchos de nuestros dilemas, sino también por todo lo que Argentina le puede aportar a la ciencia.

Por ejemplo, entre tantas cosas buenas que nos dejó la última década, y que deberíamos aportar a esta Conferencia, está el sistema métrico kirchnerista que hoy nos permite visualizar con facilidad el tamaño de la guita.

Gracias a José López, ahora sabemos que en un bolso entran 2.000.000 de dólares. Cuando lo agarraron en la puerta del convento, el tipo tenía 9 palos, o sea 4 bolsos y varios fajos sueltos. Según la Reserva Federal, cada bolso con 2 palos pesa 20 kilos. José López no era ningún gil porque 20 kilos es el peso máximo por valija que aceptan las aerolíneas. Como vemos, estos hijos de puta tenían todo pensado.

Siguiendo con el razonamiento, 100 palos verdes a 2 palos por bolso, son 50 bolsos. Calculá los bolsos que entran en un auto, o en las bodegas de un Chevallier, o en las cintas transportadoras de los aeropuertos y te podés ir dando una idea aproximada de cuánto volumen ocupa la guita, cuánto pesa, donde la pueden esconder y cómo se la pueden llevar.

Pero en algún momento volvés a perder la noción. Por ejemplo, aunque la cifra exacta está discutida, se supone que por las manos de Julio De Vido y sus lapiceras pasaron unos doscientos mil millones de dólares en 12 años. En números es: 200.000.000.000 ¿Cuánto es en bolsos? ¡¡Son 100.000 bolsos!! ¿Se pueden visualizar 100.000 bolsos?? Imposible. He aquí un nuevo desafío para la Conferencia de Pesos y Medidas.

Esto se complica aún más cuando vemos la cantidad de personas que últimamente andan diciendo que pondrían o no pondrían las manos en el fuego por los que toquetearon cifras semejantes. ¿Cuántas manos? ¿Por cuántos tipos vas a poner las manos? ¿Hasta cuánta guita que se pudieron haber afanado esos tipos vas a poner las manos en el fuego? Ni Einstein puede contestar estas preguntas.

Mientras la ciencia busca las respuestas, podríamos incorporar el problema al entretenimiento televisivo.

Falta poco para que termine “Bailando por un Sueño” (si es que no termina mañana por falta de pagos) y conozcamos el resultado final que a esta altura es bastante previsible. No sobre los participantes del concurso de baile de lo que no tengo la menor idea, pero sí sobre los empresarios del programa que, como viene la mano, terminan todos en cana.

El programa ideal para reemplazar el “Bailando” es el “Poniendo”. “Poniendo las manos en el fuego”.

El “Poniendo” sería un programa que aprovecharía esta nueva y ridícula manía de andar diciendo que uno pondría las manos en el fuego por tal o cual.

¿Así que vos pusiste las manos en el fuego por el Mono Miniccelli? Ok, vení y ponelas acá, en Canal 13 los lunes a las 22:00. Pero ponelas en serio, sino es muy fácil decir “yo pongo las manos en el fuego por el Pata Medina”.

Lo producimos bien, conduce Tinelli (esta vez hay que garparle) y es un formato simple. Por ejemplo, entra un dirigente que en 2011 puso las manos en el fuego por Boudou, se para frente a la cámara, extiende las manos y se incendia todo, en vivo y en directo. Así aprenden de una buena vez y se dejan de joder con esto de poner las manos en el fuego. Podrían auspiciarlo Frávega o Garbarino que son los que venden cocinas, estufas eléctricas, planchas, wafleras y otros electrodomésticos ideales para quemar manos.

Ya tengo la promo. Por ejemplo, aparece Moreno que esta semana declaró que “hay que poner las manos en el fuego por todos los compañeros” y lo vemos apoyando sus manos sobre una cocina apagada. Mirando fijo a la cámara dice “prendete al Trece” y al toque se prenden todas las hornallas juntas y el tipo se quema vivo. Se incinera como el coyote. No sé el programa, pero la promo es buenísima.

A su vez, esto resignificaría la famosa frase “no me alcanzan las manos”. ¿Para cuántos chorros no te alcanzan las manos? ¿Cuántos compañeros sospechosos de ser chorros se pueden bancar con sólo dos manos?

Dilemas que el Congreso de Pesos y Medidas podría dilucidar para todos los argentinos, y de paso aprovechar para que nos resuelvan otros cuestiones de medidas.

¿Cómo se calcula el peso político de un candidato? ¿Margarita Stolbizer pesa un valor 10? Digamos que sí. Ponéle que Massa también pesa 10. Sin embargo, quedó claro que Margarita + Massa no te da 20. ¿Entonces cuánto en realidad pesan políticamente Margarita o Massa? ¿Cuántos tipos de Cambiemos hay que entregarle a Sergio Massa para que devuelvan a Margarita Stolbizer al lugar donde realmente pertenece? Aprovechemos la Conferencia.

¿Y la deuda? ¿Es verdad que ya tomamos casi 100.000 palos verdes desde que llegó el macho a la Rosada?? Son 1.000 toneladas de dólares. Equivale al peso de dos Jumbos 747 cargados a full (397 toneladas cada Jumbo) más dos conventos completitos. ¿Cuántos kilos de deuda por día vamos a tomar hasta que explotemos como un sapo?

Mejor ni hablemos de cuanto pesa un buen Conurbano. Según los diarios, Mariú reclamó por el Fondo de Reparación y consiguió 400 o 500 toneladas de pesos (dólares y pesos valen distinto pero pesan lo mismo).

Scioli se bancó 8 años con los 650 millones de pesos originales que su Jefa no quiso actualizarle. O sea, 6 o 7 toneladitas de pesos. Nada. Son veinte carretillas, de las cuales diez seguramente le chorearon en el camino. Así les fue.

En el fondo, el tema es cuántas toneladas, kilos o gramos de guita estamos dispuestos a ceder, según el volumen que tenga cada uno.

Y sin poner las manos en el fuego por nadie, no sea cosa que nos quememos hasta el upite.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Peronismo, cerrado por refacciones Por Alejandro Borensztein/Clarin


 Cuando Moisés guió al pueblo judío en su salida de Egipto, lo hizo caminar por el desierto durante 40 años hasta que todas las generaciones que habían vivido bajo la esclavitud del Faraón se fueron muriendo en el camino. Así Moisés logró que únicamente llegaran a la Tierra Prometida, generaciones de judíos libres. Lo mismo debería hacer el peronismo.

¿Por qué un joven de 20 años, con todas las ganas de militar en el peronismo, tiene que hacerse cargo, por ejemplo, de Amado Boudou? ¿Qué culpa tiene el pibe del mamarracho que hizo el kirchnerismo?

O peor aún, ¿por qué a esta altura del siglo XXI, un peronista flamante tiene que hacerse cargo de los libros de primaria con la cara de Evita en los ´50, de López Rega y los Montoneros en los ´70, de Menem en los ´90 y así sucesivamente con todos los pecados del peronismo hasta llegar a los monstruos más recientes, como por ejemplo… (completar a voluntad, tanto con kirchneristas que todavía andan sueltos, como con aquellos que ya han sido detenidos por la dictadura de Macri gato).

Pensemos: ¿qué clase de peronismo pueden construir hoy aquellas generaciones que, física o mentalmente, siguen entrampadas con Isabel y su Triple A, con Menem y sus indultos o con Kirchner y sus De Vidos, sólo por nombrar algunos hitos imborrables.

Sin duda, hay que liberar al peronismo de su pasado esclavizante. Nuestra democracia no va a funcionar como Dios manda hasta que al menos no haya dos partidos que contengan una buena sarta de dirigentes con ideas distintas, pero con el mismo espíritu republicano.

Por supuesto, abundan los que dicen que uno de esos partidos es el frente Cambiemos y que el otro todavía no existe. O sea, ya salieron los gorilas de siempre a decir, una vez más, que el peronismo se terminó.

Puede ser que se haya terminado el partido peronista, pero lo que seguramente no se terminaron son los dirigentes peronistas. Y en algún lugar hay que ponerlos. Y ya que tenemos al peronismo, ¿para qué vamos a andar inventando un partido nuevo? Acomodémoslos ahí adentro.

El problema es que hoy el partido peronista está muy cascoteado. Los últimos inquilinos que se fueron en 2015 lo dejaron a la miseria.

Eso obliga al peronismo a dos tareas titánicas. Por un lado, un plan integral de refacciones y por el otro, lo más difícil: hay que encontrarles un Moisés.

Si no, la competencia con Cambiemos va a ser muy despareja. Los peronistas traen la mochila muy cargada, mientras que los de Cambiemos vienen livianitos. Es mucha ventaja deportiva.

Ojo, digamos las cosas como son; no es que en Cambiemos no haya impresentables de larga trayectoria. Los hay, y a medida que pase el tiempo y ganen confianza, van a ir apareciendo muchos más. Pero borraron sus pasados. La mayoría tiene los números de chasis y motor adulterados.

Algunos de ellos vienen de la UCR, de la Alianza, de De la Rúa y del Grupo Sushi. Otros vienen de diversas vertientes peronistas, mayormente chamuscados. Nunca falta alguno de la UCeDe. En fin, hay de todo.

Pero Cambiemos es también una formidable máquina de blanqueo político donde nadie tiene que hacerse cargo de casi nada que haya ocurrido algunos años atrás.

Es un partido nuevo, con mucha gente joven pero también con algunos galanes maduros y divas baqueteadas cuyas macanas quedaron en sus partidos de origen y, luego de recorrer el desierto por un rato, entraron a Cambiemos y pusieron el cuenta kilómetros en cero.

En cambio los pobres peronistas, todavía están poniendo la cara por Herminio Iglesias. No terminaron de explicar Gostanián, que ya tienen que estar explicando Moreno. No habían terminado de justificar por qué los Kirchner promovieron la privatización de YPF, cuando ya tuvieron que salir a justificar por qué los mismos Kirchner la estaban estatizando. Es injusto.

Llegó el momento de ponerle más garra que nunca o darle la razón al gorilaje que vuelve a preanunciar el final del peronismo, esta vez de una manera diferente. Ya no por culpa de un nuevo líder republicano ni de un carismático populista que arrastra masivas voluntades.

Según esta teoría, el peronismo habría terminado a manos de un ecuatoriano bajito de pelo negro Albalatex y dos dedos de distancia entre la hebilla del cinturón y el eje horizontal entre pezones, con una fórmula muy sencilla, magistralmente definida por el politólogo Eduardo Fidanza: “Metrobus mata lucha de clases”.

Durán Barba habría convencido a Macri de una estrategia simple: “Mauricio, no te juntes con nadie. Vos sos lo nuevo y los demás son el pasado. Hacé cloacas y dejate de joder”.

¿Así de fácil era el tema? Puede ser, pero por las dudas rearmemos un partido alternativo, no sea cosa que nos volvamos a poner el país de sombrero. En principio, un partido peronista. Después vemos si se nos ocurre algo mejor.

Antes que nada le aggiornaría el nombre. Seguir diciéndole PJ a secas, da viejo. Podría ser “iPj” o “iPerón”. Te da un peronismo más Apple, más innovation. Me parece que eso le sumaría mucha más juventud que seguir cantando la pelotudez de “los pibes para la liberación” con la que ya no engañan a nadie.

Con respecto al contenido, a la hora de reconstruir el peronismo evitaría las definiciones ideológicas. Ya que las vienen evitando hace 70 años, por un par de añitos más que posterguen el debate no va a pasar nada.

¿Con quiénes adentro? Con todos, salvo con la gavilla kirchnerista que todavía cree que el sol gira alrededor de ellos. Hasta que no reconozcan que Galileo Galilei tenía razón, los dejaría en la campana sandwichera.

Sobre todo dejaría afuera a los dirigentes más jóvenes que curiosamente son los que tienen pensamientos más antiguos.

Son mucho más rescatables Filmus, Taiana o hasta Diana Conti que Larroque, Máximo, Vallejos o Wado. Y eso que hay que ponerle mucha onda para pensar en rescatar a Diana Conti. Pero hagamos el esfuerzo.

Además, la diputada saliente declaró que tiene pensado hacer un programa de televisión. Si usted supiera, amigo lector, la cantidad de veces que en mi vida escuché gente decir “me cansé de todo, ahora voy a hacer un programa de televisión”. Es la escala previa al parripollo.

Hay que rescatarla, por el bien de ella y de la televisión. Y si insiste mucho, le daremos una mano con el programa. Ya tengo el título: “Fascistas en el aire” con la conducción de Diana Conti y un panel compuesto por Sabbatella, D’Elía, Recalde (padre) y el tipo de barba candado que lloriquea porque los empresarios kirchneristas lo rajaron de C5N.

Si lo producimos bien, puede andar. Mañana lo llamo al “Chueco”. Sólo por ver a Sabbatella diciendo “Prendete al Trece”, ya vale la pena.

Volviendo al punto, para mí en esta nueva versión del peronismo entran todos. Massa, Camaño, Urtubey, Uñac, Schiaretti, Solá, Bossio, Domínguez, Abal Medina, el Chino Navarro. Bue, ponele a Manzur también. Y agrégale a Randazzo, que tanto aportó a los triunfos de 2015 y 2017. Yo sería amplio.

Finalmente, hay que buscar un Moisés que los guíe. Me gusta más Julio Bárbaro que Pichetto.

Si Cambiemos hace las cosas bien, tendríamos 6 años más de Macri + 8 de Larreta + 8 de Peña + 8 de Vidal (orden alfabético para que no se me ofenda ninguno). Eso te daría 30 años en el desierto.

En esos 30 años, Pichetto se te puede volver a hacer kirchnerista o menemista. Hoy es más importante, pero es más inestable.

En cambio Julio Bárbaro es un sabio patriarca indiscutible. Tal vez el único que le queda al peronismo capaz de llevarlos a la Tierra Prometida. Tiene 75 años, más 30 en el desierto serían 105. Complicado. Pero según el Viejo Testamento, Moisés vivió 120 años, 80 en Egipto y 40 en el desierto.

Le tengo fe. Vamos Julio, un esfuercito más por la Patria, el movimiento y los hombres. Abrazo grande.

domingo, 29 de octubre de 2017

¿Viste? Le ganó Gladys González, nomás, Por Alejandro Borensztein/Clarin


No pasó una semana desde la derrota y los K ya están insultando a medio mundo. Viven en Marte.

Y eso que todos se lo advertimos, Balcarce. Con un poquito de sentido común y algo de experiencia política, como ya tenés vos, se podía saber que el kirchnerismo chocaba otra vez. Pero no hay caso, no aprenden más, Balcarce. Vení, no te vayas. ¡Sit Balcarce!

Hasta Randazzo se lo dijo en junio, cuando ella le negó la posibilidad de una interna en las PASO y le ofreció ir atrás de ella en la lista. El tipo le contestó con una frase que ya entró en la historia: “te va a ganar Gladys González”.

Imaginate Balcarce. Ella, la Libertadora de América, la del “vamos por todo”, la que recuperó la democracia en Argentina, la que moldeó la política de derechos humanos que Alfonsín y la derecha habían ignorado, la que casi resuelve el problema de las hinchadas visitantes, era desafiada por su ex ministro que le decía que iba a perder la Provincia de Buenos Aires a manos de González. “¿Cuál González ?”, preguntó canchereando. “Gladys”, le dijo Randazzo. “Se llama Gladys González”.

Por un segundo, le habrá corrido un frío por la espalda, Balcarce, Pero inmediatamente y como siempre, le entró por un oído y le salió por el otro.

La habían convencido de que ganaba caminando. “¿Les parece muchachos?” dijo ella haciéndose la humilde. “¡¡Obvio!” contestó la banda de chupamedias que la rodean, necesitados de que Cristina vaya al frente porque ellos solos no llegan a ningún lado. “Si con todo lo que lo saboteamos a Scioli casi ganamos, con vos arrasamos”, le dijeron.

“Yo saqué el 54%”, pensó ella. “¿Cuánto menos voy a sacar? ¿Ponele 10 puntos menos? Saco el 44% y los paso por arriba. ¿Esos tiernitos de Cambiemos me van a ganar? ¿Esa Mariú?”…“allá voy”. Y allí fue nomás, Balcarce.

Esta página de los domingos también se lo avisó hace 7 meses, el 2 de abril de 2017, mucho antes de que se decidieran las candidaturas. La nota se titulaba “Guía política para ansiosos”, textual:

“…Si Ex Ella la piensa bien no tendría que dudarlo. Si se presenta, corre serio riesgo de perder. ¿Para que arriesgar? Es más lógico esperar, dejar que los peronistas se choquen entre ellos y mantener el invicto hasta el 2019 (digo invicto por ser piadoso con el papelón de 2009, el patapúfete de 2013 y el zafarrancho que organizó en 2015). Si el peronismo y el kirchnerismo llevan cualquier otro candidato y pierden, que es lo más probable, ella va a poder decir “yo no perdí, el que perdió es el pelotudo de...” (completar a voluntad).

La líder hotelera debería seguir guardada en su exilio patagónico, flotar por encima de todos, haciéndose la heroína latinoamericana, dejar que Massa, Randazzo, Bossio, Domínguez, los intendentes y la mar en coche se estrellen contra Vidal y después tratar de quedar como jefa del peronismo, mal que les pese a los peronistas, para ir hacia la gran final de 2019 contra Macri. Después en el ballotage, que Dios la ayude. Eso haría una inteligente y brillante estratega de la política. O sea: la vamos a tener de candidata ahora en octubre”.

En otras palabras Balcarce, le avisamos que no tenía que presentarse pero, al mismo tiempo, sabíamos que igual se iba a mandar solita. Cuando te digo que son de manual, es porque son de manual, Balcarce.

La excusa de que se presentaba porque buscaba fueros nunca fue cierta. Llegado el caso, los fueros no te sirven para nada, Balcarce. Y si no, preguntale a De Vido. Otro que también hizo todo mal.

En 2011, Cristina le dijo “vos de acá te vas muerto o preso”. Y el tipo se quedó. ¿Te das cuenta Balcarce? De haberse ido en ese momento, ya hubiera cumplido 7 años de condena y, con buena letra y aceitando, estaría a punto de salir para disfrutar del canutito, tirado en un sillón rodeado de tucanes, con palomas apoyadas en sus brazos y viendo por televisión cómo se llevan en cana a todos los demás.

Como ves Balcarce, mucho más que chorros fueron burros. Si no, no se explica que con la guita que hubo, hayan dejado medio país sin cloacas, sin agua, sin energía, sin infraestructura, sin nada y con el 30% de pobres. No hay que confundirse Balcarce: durante el kirchnerismo, la incapacidad le ganó por lejos a la corrupción.

Actos y frases memorables se siguen amontonando en el cosmos. El jueves, Ex Ella dijo: “el gobierno quiere un parlamento sumiso que vote lo que ellos quieran”. Solo le faltó agregar “como tenía yo”. En fin Balcarce, demos vuelta la página.

Resumamos: le diste al gobierno la calle que no tenían, los avivaste cada vez que mordían la banquina, tomaste el control en la semana final y ganaste las elecciones. Sin duda, sos el perro que derrotó al kirchnerismo.

Pero no te agrandes, Balcarce. Esto recién empieza. Ahora viene una misión muy difícil. Tal vez la más complicada. Veamos.

Te pasaste el año operando un acuerdo nacional bajo distintos formatos. Desde una Moncloa vernácula hasta tu CONOBAL (COmisión de NOtables BALcarce). Finalmente mañana el Presidente presentará en el CCK los proyectos a discutir en ese gran acuerdo. Otro logro tuyo, Balcarce.

Te aclaro que nadie va a decir que “esto es gracias a Balcarce”. Viste cómo es esta gente con el verso de que son un equipo y todo ese mambo. Bancátela. Cada vez que te sientas ninguneado pensá que podrías haber sido el perro de Zannini.

De hecho, mañana cuando vayas al CCK fijate que en la placa de inauguración hay cuatro nombres: Presidenta Cristina Fernández, Ministro De Vido, Ministra Parodi y Secretario de Obras José López. O sea, de cuatro ya hay dos adentro. Da gracias al cielo en qué gobierno caíste.

Mañana va a haber gobernadores, sindicalistas, empresarios, representantes de distintos sectores. Perfecto. Sin embargo Balcarce, ahora que lograste impulsar este gran acuerdo, tenemos un problema gigantesco: no tenemos con quien firmarlo.

¿Dónde está la oposición? ¿Dónde están los Republicanos de estos Demócratas? ¿Dónde está el PSOE de este PP? ¿Dónde está el partido Blanco o el Colorado de este Frente Amplio? ¿Dónde está el Amor Ameal de este Angelici? ¿Con quién carajo vamos a firmar un acuerdo de qué cosa, Balcarce?

No hace falta que te explique que no hay democracia ni República si no hay al menos dos partidos democráticos y republicanos.

La Armada Brancaleone Kirchnerista con Máximo, Larroque, Moreau, D’Elía, Sabbatella, Moreno y otros templarios (más los presos políticos como Báez, Baratta, Jaime, Minnicelli) son ideales para enfrentar dictaduras. Podríamos mandarlos a Corea del Norte. O a Angola, donde ya estuvieron y son amigos del dictador.

Pero acá necesitamos otra cosa. No son la oposición que se merece una República. No reconocieron la derrota, no felicitaron a Esteban Bullrich ni le atendieron el teléfono a él, que fue quien ganó, cuando llamó para saludar a Cristina… ¡¡que fue quien perdió!! No pasó una semana desde la derrota y ya están insultando a medio mundo. Viven en Marte Ataca.

Balcarce, este es el nuevo desafío de tu vida: no solo vas a tener que cuidar a los inútiles que nos gobiernan, sino que vas a tener que organizar a los nuevos inútiles de una imprescindible alternancia opositora.

Tranquilo Balcarce, no te quiero abrumar. Vamos de a poco. Has hecho un gran esfuerzo.

Te ganaste el reconocimiento popular. Sos el Perro de la Patria. Le diste forma a un gobierno, derrotaste al kirchnerismo e inspiraste el posible gran acuerdo del siglo XXI. Tendrás tu plaza, tu estatua, tu polideportivo y tu himno. Te adelanto el estribillo para que sigas motivado:

Gloria y loor,

honra sin par

para el grande entre los grandes,

padre del ispa

Balcarce inmortal ¡¡¡Gloria y loor!!!

¡¡¡Honra sin paaaaaaar!!!

Buen trabajo Balcarce. Jaque Mate.

Te mereces este costillar.... 

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domingo, 22 de octubre de 2017

República o puré de calabaza, Por Alejandro Borensztein/Clarin


Sería positivo que la oposición se renueve y ofrezca una alternancia posible y sensata

Por suerte, llegamos a estas elecciones con la tranquilidad de saber que la política argentina ha podido mantener el invicto: seguimos sin discutir ninguna propuesta.

Una vez más, frente a una elección, nuestros políticos no propusieron ni discutieron seriamente nada. Cero. Ni una ideíta. Impecable.

No sé en que momento se entra al Libro Guinness de los Records, pero no debe faltar mucho para que encabecemos la lista de países democráticos en donde los candidatos compiten sin proponer nada concreto, ni mucho menos debatirlo.

Casi arruina todo el irresponsable de Lousteau cuando presentó una propuesta alternativa para escalonar los aumentos de las tarifas, pero como nadie salió a refutarlo, no hubo debate y todo quedó en la nada. A los efectos estadísticos, propuesta sin debate, no computa.

Obviamente, tampoco computan como propuestas frases tales como “nuestra prioridad es la educación” o “lo importante es ayudar a las Pymes” o el ya clásico “debemos combatir la inflación porque a los que más perjudica es a los pobres”.

Mucho menos podemos considerar como propuestas concretas las expresiones “sigamos juntos”, “enfrentemos a la dictadura del gato”, “cumplir con la palabra” y otras gansadas por el estilo.

Debemos estar orgullosos. Mantener el invicto de no proponer nada en una elección de medio término es todo un mérito. No nos olvidemos de que estamos votando candidatos para ocupar cargos en el Poder Legislativo que es donde justamente se presentan y debaten las propuestas. O sea, esta es una elección entre gente que va a discutir leyes y hasta hoy domingo, día del comicio, no discutimos ni una.

Y gracias a Dios que así fue. Si con este vacío de propuestas tuvimos el quilombo que tuvimos, imaginate lo que hubiera ocurrido si nos hubiéramos metido a debatir proyectos.

¿Dónde estuvo lo novedoso de esta campaña?. Muy simple: por primera vez la ex presidenta salió de yiro por los medios para responder en 30 días las preguntas que jamás siquiera se dignó a escuchar en los 2.920 días que gobernó. Perdón, en realidad fueron 2919 por que un día antes le tiró el gobierno por la cabeza a Pinedo y pegó el portazo.

Si bien ella es una gran entendida en medios (desarrolló los de Spolsky, Gvirtz, Electroingeniería, Cristóbal López y otros éxitos), cometió el error garrafal de generar una gran expectativa y terminar aburriendo. En el show business eso no se perdona.

Empezó con los periodistas matándose por tener la exclusividad de la primera nota y terminó con todos los medios poniéndole excusas para no entrevistarla más: “hay que pena doctora, me hubiera avisado antes… hoy vienen los Caniggia al programa y mañana hacemos un bloque de política pero con Facundo Moyano y Nicole Neuman en el piso… hablemos el año que viene.” Concedió siete reportajes, una conferencia de prensa con siete preguntitas y dejó algunos títulos para la posteridad. Desde “en la Argentina no hay estado de derecho” hasta “acá no hay libertad de expresión” pasando por “si el maquinista de Once no frena, y bueno…” y cerrando con la inolvidable explicación que, sobre la designación de Milani, nos regaló en el programa de Gerardo Rozín.

Rozín: ¿Reconocés que fue un error designar a Milani?

Ella: No, porque lo saqué.

Fin del textual.

También dijo que la campaña de Cambiemos la hicieron en Comodoro Py basándose en la cantidad de citaciones y detenciones de funcionarios y dirigentes kirchneristas. Si esto es así, por suerte la campaña termina hoy porque, con la cantidad de malandras que la rodearon, si duraba un par de semanas más, se quedaba sola.

Sin embargo, la única definición fehaciente, sólida y creíble de su raid mediático se la sacó Chiche Gelblung: “Me gusta el puré de calabaza”.

Mientras tanto, del otro lado de la grieta se produjo un fenómeno extrañísimo. Por razones que aún se desconocen, la Dra. Carrió habría sido reemplazada por una señora muy parecida pero completamente delirante que se presentó en el debate de los candidatos que se hizo en TN dispuesta a hacerle perder la mayor cantidad de votos posibles.

Mientras los servicios de inteligencia investigaban el asunto, el gobierno decidió que para ir al programa de Los leuco, la posible falsa Carrió fuera acompañada por Larreta, para el caso de una imprevista descompresión. Fue inútil. No podía haber salido peor. Además de la lamentable comparación con el ridículo mito del congelamiento de Walt Disney, asistimos a un ego trip como no se veía desde los años de Cristina.

Quedará para la historia de la televisión argentina la imagen de Rodríguez Larreta buscando desesperadamente, en la mesa de Los Leuco, el botón de eyección.

¿Qué debemos esperar para esta noche? Creo que el posible el triunfo de Cambiemos a nivel país provocará la tradicional suelta de globos, pero dadas las circunstancias tal vez nos salvemos del bailecito. Es más, aún conservo la esperanza de que esta vez nos ahorren el deplorable “si se puede” que le chorearon a Obama.

Supongo que a las 22:00 van a salir a anunciar que ganaron en todos los lugares del país que tienen previsto ganar y que en provincia de Buenos Aires “vamos a esperar hasta mañana o el martes para estar seguros del resultado final”. Después van a apagar las luces, buenas noches para todos y se van a ir a apoliyar dejando a los kirchneristas en su bunker cortando clavos hasta la madrugada al grito de ¡fraude! ¡manipulación! ¡dictadura! ¡resistencia! ¡enemigo! y todo ese simpático repertorio en blanco y negro al que nos tienen acostumbrados. Salvo el uso de la palabra “traidores” a la que borraron del cancionero para que no les recuerde el éxito del Memorándum.

Lo que seguro va a ocurrir en Unidad Ciudadana es que con cualquier resultado van a salir a explicar que el 60% de los argentinos está en contra de la dictadura de Macri porque no lo votaron. Que los que voten contra el kirchnerismo sean muchos más que los que voten contra Macri es un detalle que pasarán por alto. Son tan de manual que a veces dan ternura.

Sin embargo, no está dicha la última palabra y nada es seguro. Como tantas veces han explicado los que saben, dicen que al gobierno le conviene ganarle a Cristina pero solo por un par de puntitos para mantenerla políticamente activa, taponando la renovación del peronismo y asegurándose de ese modo décadas de Cambiemos.

A usted lector y a mí, eso no nos conviene. Sería mejor que Ex Ella pierda por una diferencia suficiente como para que el resto de la oposición se renueve, se reagrupe racionalmente y le ofrezca a la sociedad una alternancia posible, sensata, previsible, republicana y democrática. Así podremos putear a muchos de los inútiles que nos gobiernan ahora con la tranquilidad de saber que el sistema tiene otros inútiles a la espera del recambio.

En el fondo, de eso se trata esta elección: República o puré de calabaza.

Para el puré de calabaza se cortan trozos de calabaza, se los pone a hervir hasta ablandarlo y se lo pisa con un pisapapa o un simple tenedor, agregando aceite de oliva o girasol, sal y pimienta a gusto. Ideal para acompañar un bifecito o un filet de merluza.

Un detalle: mientras el puré de calabaza uno se lo hace solito, la República se hace entre todos. Por eso hoy es un día importante. Vamos macho. Levantate, despertá a tu jermu, cebale unos mates y vayan a votar con alegría.

Lo mejor siempre está por venir.


domingo, 15 de octubre de 2017

La superstición que hundió a la Argentina, Por Jorge Fernández Díaz/La Nación

La superstición que hundió a la Argentina

Por Jorge Fernández Díaz/La Nación

Aquel que se quema con leche y que cuando ve una vaca llora puede con justicia llamarse a sí mismo un empírico; también un idiota. Admitamos que no suena muy razonable asociar necesariamente el ganado con el Pancutan. Un filósofo está habilitado para aseverar que todo tiene que ver con todo; un político, en cambio, no puede tropezar con esa generalización sin caer en necia paranoia o en simple ignorancia. Se ha instalado con la fuerza de una superstición ridícula que cualquier intento de ordenar la economía nacional, abrirla al mundo y hacerla competitiva, y cualquier gestión para adaptar a nuestra cultura política las dinámicas internas de los países más exitosos inexorablemente implican un ominoso regreso a los años 90. Con ese criterio ideológico, Australia y Canadá ya son noventistas, y Merkel, Obama, Mitterrand, Felipe González o Bachelet, unos menemistas imperdonables: toda la historia de Occidente cabe de pronto en esa temporada local de ostentación y de entrega sin escrúpulos. "Muchas personas piensan que están pensando, cuando no hacen más que reordenar sus prejuicios", sentenciaba William James.

Para el kirchnerismo y para una nutrida parte de la progresía, el desarrollo de una nación en un contexto de capitalismo globalizado comienza con Martínez de Hoz y acaba invariablemente en 2001. Las miras históricas parecen un tanto estrechas, ¿no? Es como si alguien redujera el género universal de la épica a La guerra gaucha. Para empezar, los argentinos nunca emprendimos un procedimiento racional y consistente con los estándares internacionales. Muchos creyeron, durante las infaustas décadas del partido militar, que se podía practicar un liberalismo económico prescindiendo de la libertad política. Al observar el fenómeno Pinochet, el legendario economista neokeynesiano Paul Samuelson acuñó un concepto lúcido: "Es fascismo de mercado". Luego, en democracia, aquí el proyecto cayó en manos de un pícaro populismo conservador, que con la fe de los conversos teatralizó un capitalismo serio sin jamás llevarlo a cabo: relaciones carnales, mayorías automáticas, servilletas con jueces, sindicatos comprados, privatizaciones corruptas que a veces creaban monopolios. Y, sobre todo, una cultura de la "transgresión", que rehuía los marcos regulatorios, relativizaba la decencia y desdeñaba los conceptos fundamentales de la democracia republicana. Si uno prepara una paella sin arroz termina por no comer paella. Los militares querían imitar a las potencias democráticas ejerciendo una dictadura, y Menem quería entrar en el Primer Mundo con instituciones del Tercero. Así nos fue.

Con todo, los Kirchner cayeron subyugados por las reformas menemistas de primera generación, y aceptaron durante cinco años al riojano como su indiscutible jefe político. Y después no se mudaron al campamento de Bordón o de Luis Zamora, sino al de Domingo Felipe Cavallo, a quien consideraban un genio, un socio y un amigo. La arquitecta egipcia, a poco de comenzar su derrotero, declaró incluso que su meca era Alemania; al final de su mandato, sus ministros despreciaban la performance de Berlín asegurando que había producido más pobres que nosotros. Como se ve, una línea de conducta, aunque un poquito zigzagueante.

Kicillof habla, a cuenta de la Pasionaria del Calafate, para consolidar la idea de que vivimos un revival del Consenso de Washington, y que por lo tanto marchamos hacia el apocalipsis. Y Cavallo lo acompaña sin querer en el sentimiento con una entrevista en El País de Madrid, en la que dice que hay una gran coincidencia entre la economía de Macri y los 90. El primero quiere deslegitimar toda chance de progreso por esta vía y proyecta los deseos ocultos de su patrona (un crac macroeconómico que la salve de la historia y de los tribunales); el segundo quiere subirse al tren de esta tibia reactivación para reivindicar su buen nombre y honor: que lo conciban al menos como el abuelo de la nueva criatura. Sus voces antagónicas pero coincidentes percuten en la memoria colectiva, todavía traumatizada por aquellos fracasos, y propensa por pereza a crearse estereotipos y cárceles mentales. Nadie puede saber si Cambiemos logrará su propósito, debe demostrarnos mucha pericia todavía, y de hecho su economía está en pañales y tiene múltiples errores y asignaturas pendientes, y una vulnerabilidad notoria. Pero es indudable que su experimento, que en la intimidad se confiesa heterodoxo y tal vez desarrollista, dista bastante de las ocurrencias del pasado. En principio, mantiene un cambio flotante y rechaza todo mecanismo fijo, como la tablita de Joe o la convertibilidad del Mingo; ningún país próspero salió adelante con esos atajos y rigideces. Por el momento, Macri no alumbró privatizaciones masivas, ni transgresiones institucionales, ni alineaciones automáticas en el campo diplomático; tampoco renunció a la idea de un Estado fuerte y rector, con mucha obra pública. No existe una apertura indiscriminada de las importaciones, como en otras épocas: tiene una economía más protegida y aún hoy sigue gobernando uno de los países más cerrados del mundo. Perú y Chile, en tanto, aparecen como algunos de los más abiertos, y nadie puede saber a esta altura cuál de los dos bandos se equivoca. Es un hecho, a su vez, que esta administración aumentó el gasto social para auxiliar a los sectores más humildes, algo que inspiró a Horacio González a decir que el macrismo "se peronizó" y a que Juan Grabois lo calificara de "populismo", aunque de derecha. Los dos epítetos carecen de imaginación y pueden parecer una crítica, pero en ese particular territorio verbal de la "emancipación" y el antisistema, suenan más que nada a un elogio gruñido y desconcertado.

Donde sí existe un cierto paralelismo peligroso es en el nivel de endeudamiento externo que la táctica gradualista requiere para que el Gobierno no caiga en ajuste salvaje y desestabilización: eso sí recuerda los últimos años del menemato, pero su remedio no se encuentra en las recetas del kirchnerismo, que es el responsable de la pavorosa factura del déficit, sino en el progresivo recorte que los culpables rechazan por "sensibilidad" y los ortodoxos desprecian por "lentitud". Ningún país evolucionado logró alcanzar sus metas de manera facilista ni fulminante; han sido justamente sus estrategias esforzadas, lentas y persistentes las que consolidaron el crecimiento. Pero los argentinos somos propensos al inmovilismo demagógico o a la espectacularidad; por eso nuestra cronología es una fiebre de bandazos decadentes.

La pérdida de nuestro sentido común hace imprescindible aclarar lo básico: el capitalismo no es una sola cosa, sino muchas; como la energía nuclear, puede resultar una bendición o desatar Chernobyl. A menudo es un sistema abyecto que provoca desigualdades, y en muchas ocasiones, una fabulosa fábrica de bienestar. No lo hemos inventado, no se ajusta a nuestros sueños, pero tenemos la obligación de nadar en su vasto océano de la manera más eficaz y sin curanderismos, porque de eso depende la prosperidad argentina y la chance de sacar de la pobreza a quienes permanecen en ella gracias a décadas de populismo pobrista y negligente. Mientras las almas bellas o sus nuevos socios, los nacionalismos autocráticos, no inventen un paraíso alternativo, éste es el ajedrez que deberemos jugar. Tendremos que aprender por fin las reglas, exigir que las piezas se muevan con sensibilidad y con inteligencia, y antes que nada: derrotar nuestra supersticiosa idiotez.

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