domingo, 23 de abril de 2017

Bajo la "grieta" hay un choque de democracias, por Jorge Fernández Díaz

Bajo la "grieta" hay un choque de democracias

por Jorge Fernández Díaz
Jorge Fernández Díaz

Los Adoradores y Adoratrices de la Santa Revolución Bolivariana son una grey multitudinaria y activa en nuestros pagos, y de esa fe ciega y asombrosa que prescinde de cualquier dato de la realidad derivan, aunque no lo parezca, las pulsiones que nos dividen. Y que ya no caben en la palabra "grieta", ocurrencia lanatista para definir en tiempo real las consecuencias de aquella política de Estado destinada a elegir un caudillo infalible, crear un enemigo, partir a la sociedad en dos y sumirla en un antagonismo perpetuo: tácticas que Laclau aprendió del primer Perón y del trotskismo nacional y que luego perfeccionó en su confortable departamento de Londres, y que los Kirchner ya habían adoptado con las entrañas sin haber leído una sola página de su hermética apología del populismo. El proyecto chavista, que está sentado sobre una fabulosa fuente de petróleo, tomó a Venezuela con 50% de pobreza, generada por el neoliberalismo y el Consenso de Washington, y la elevó al 82% solito y a pulso con su nacionalismo de opereta. El ingreso promedio no alcanza para cubrir la alimentación en más del 90% de las familias venezolanas; la miseria y el descontento son actualmente reprimidos por pistoleros de civil o a punta de bayoneta; un ardid convierte en letra muerta las leyes del Congreso y los principales referentes de la oposición están presos o proscriptos. Los kirchneristas continúan reivindicando ese desastre, y los peronistas híbridos no saben repudiarlo sin rodeos.

La fascinación es menos emocional que ideológica: la tara autoritaria del partido único que se cree la patria y que por lo tanto somete a la "partidocracia cipaya" sigue vigente y es solidaria con Maduro aun en estos días de vergüenza y horror. Por eso no debe confundirse aquella "grieta" primigenia, que tiene un carácter social y hasta psicológico, y que cristaliza de algún modo los enconos del post ballottage, con la verdadera disputa que se juega actualmente en la Argentina: un choque de democracias. Acaso como nunca en su historia, nuestra nación delibera ardorosa y genuinamente sobre dos destinos posibles: la democracia hegemónica que nos trajo hasta este fracaso, y la democracia republicana, que nunca tuvo una chance de gobernabilidad. Criticar o encubrir la catástrofe chavista forma parte de ese litigio. Y peca la Iglesia de buenismo parroquial y de algunas omisiones graves al intentar ponerse por encima de la gran polémica sin entender que el rompimiento de amistades dentro y fuera de las familias pocas veces se debe a la política (más bien ella es la herramienta a la que se recurre para hostigar al otro por razones íntimas e inconscientes), y que resulta muy difícil "la concordia nacional" cuando un grupo importante se niega a entrar en el sistema de diálogos, se planta en la "resistencia", habla de "guerra civil" en cuanto se dispersa un piquete, defiende la lucha armada, califica de "dictadura" a un gobierno constitucional y trabaja orgullosamente para su destitución. Lo que sí sería deseable es que los fanáticos de uno y otro lado no insultaran ni llevaran la voz cantante, y que esta discusión esencial rompiera las respectivas burbujas, se crearan vasos comunicantes y pudiera haber un auténtico debate diario. La "grieta" es futbolera, amenazante, sodomizadora y vana. En cambio la gran "polémica" sería virtuosa, reveladora y crucial. El kirchnerismo no quiere admitir su sentido, puesto que la explicitación de su modelo hegemónico puede ser piantavotos; el peronismo del medio sigue el asunto como si fuera un partido de tenis y no toma posición; la izquierda sólo reconoce la lucha de clases y a Cambiemos el tema no parece interesarle demasiado: lo considera una pulseada intelectual sin relevancia proselitista. No cabe la menor duda de que en octubre el voto de las mayorías se decidirá con el bolsillo, la bronca y las esperanzas. Pero esta encrucijada a la que aludo es de primera magnitud, y la fractura no es una nadería ni un pecado de temperamento, como pretende la curia, sino un síntoma de lo que la sociedad presiente y no puede poner en palabras. O las pone de un modo erróneo y efectista.

Es cierto, sin embargo, que en sus extremos la Argentina está jaqueada por fundamentalismos, y que sus discursos se superponen con la discusión de fondo y la distraen. La ortodoxia no termina de admitir que generó con sus recetas el resurgimiento de los populismos latinoamericanos, y éstos no confesarán nunca su derrota económica y moral. Aquí no faltan milagreros de todos colores. El Gobierno de alguna manera también lo es cuando formula este diagnóstico simplista: como nuestros predecesores eran corruptos e ineptos, este país se arregla con honestos y eficaces. Hará falta mucho más que eso para reparar una república pervertida por el distribucionismo mágico: regalar sin producir hasta agotar los recursos y sentarse a ver qué inventa el desventurado para abonar la adición y no volar por el aire.

Miguel Broda, esta misma semana, encarnó la vereda de enfrente, al describir a Macri como un socialdemócrata populista (lo comparó con el último ministro de Dilma y dijo que su estrategia era propia de "un Kicillof light"). Agradece que Cambiemos nos haya salvado de Venezuela, pero se declara decepcionado porque la coalición no puede terminar con cincuenta años de populismo y porque esté tan pendiente de ganar la elección de medio término, test donde se prueba directamente la supervivencia de un gobierno no peronista asediado. Su narración acerca de la dramática situación heredada y la vulnerabilidad argentina es brillante, aunque parece un sabio de doscientos años a la hora de diagnosticar la economía y un niño de diez a la hora de proponer soluciones políticas.

Para empezar, el 45% del gasto público no está en manos de Balcarce 50, sino de las provincias y municipios, que emplean más de 2.800.000 personas, en su mayoría maestros, policías y enfermeros. Sólo 750.000 reportan al Estado nacional: 190 mil en universidades autónomas (regidas por ley), 210 mil en fuerzas de seguridad, 90 mil en empresas públicas y 260 mil entre los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. El Gobierno decide sólo sobre el 55% del gasto y la mitad de ese monto corresponde a jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y universales por hijo que se ajustan semestralmente por ley de manera automática según la inflación. Los otros subsidios insumen sólo el 5% y el resto son salarios, obra pública, pago de deuda y programas para vacunación, discapacitados, incentivo docente, préstamos a pymes, capacitación, economías regionales, ayuda para catástrofes naturales y seguridad alimentaria. Las dificultades para recortar estas partidas son obvias. Ahogando con impuestos a los ciudadanos y para enmascarar la falta de inversión privada, el kirchnerismo llevó el gasto público de los 23 puntos del PBI a 42, y el Estado que dejó está sesgado no sólo por sus entramados mafiosos sino por su escandalosa negligencia precisamente en áreas como la salud, la educación y la seguridad. Pero es lo que hay, y nadie podría entrar hoy con una motosierra en ese patio sin provocar una enorme crisis social y económica, y un cisma institucional. Mejor armarse de paciencia y rogar que el mundo financie un gradualismo de metas consistentes: desfiladero largo, mediocre y riesgoso lleno de marchas y contramarchas, pero que no parece tener a la vista alternativas buenas y reales. Que no nos conduzcan a un 2001, ni nos sumerjan en la hecatombe bolivariana.

Cómo ganar elecciones sin despeinarse, por Alejandro Borensztein

Cómo ganar elecciones sin despeinarse

por Alejandro Borensztein














Pareciera que no hay nada que logre distraernos de la obsesión por las próximas elecciones. Como si fuera un asunto tan importante. Pocos se han detenido a pensar que en los próximos días (miércoles, jueves, a más tardar el viernes), es muy probable que el gordito de Corea del Norte apriete un botón y transforme algún lugar del planeta, por ejemplo la provincia de Buenos Aires, en un desierto humeante, caótico y radioactivo. Como hicieron los Kirchner con Santa Cruz.

En ese caso, ¿qué corno nos podría importar saber quien va ser el senador por la provincia de Buenos Aires? A veces nos distraemos con rencillas de aldea y no miramos el tren que viene de frente.

La gente se indigna por el simple hecho de que Verónica Magario, la Intendenta de La Matanza, ploteó los patrulleros con su nombre cuando en realidad lo más probable es que la semana que viene, cuando Kim Jong-un se enoje, ya no existan más ni La Matanza, ni la intendenta, ni los patrulleros, ni nada.

Seamos piadosos y rescatemos lo bueno: por lo menos, Magario no le puso “Patrulleros Néstor Kirchner”.

La intendenta de la Matanza remató la semana llamando a la unidad peronista y diciendo que “en octubre, a Macri hay que darle un escarmiento”. Tardaron más de 40 años en reemplazar el verbo “tronar” por el verbo “dar”. Evoluciona rápido esta gente.

Si, ya sé: Jorge Macri en Vicente López hizo algo parecido poniendo su nombre en vehículos oficiales. Pero por lo menos en Cambiemos está Lilita que le saca la tarjeta roja y chau. Ese ya no juega más.

En cambio, en el kirchnerismo vos podés hacer y decir cualquier cosa.Total, ahí vale el siga siga.

De hecho, esta semana Parrilli salió por televisión apoyando a Maduro y diciendo que al venezolano “lo critican por las cosas buenas que hace, como nos pasaba a los kirchneristas”. Posta. No sé que esperan para cambiarle los filtros a este muchacho.

De todos modos, si lo único que nos interesa son las elecciones de octubre, esta simple introducción nos sirve para analizar los tres elementos que todo candidato debe controlar para ganar una elección: el timing, el IP (Índice Parrilli) y el INSPC (Índice No Se Puede Creer). Veamos.

1. El Timing.

Lousteau es un buen ejemplo. Seguramente, el tipo va a ganar las elecciones y se va a transformar en el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Eso, en el año 2023 o 2027. Ahora no, macho. Todavía no te toca. Ahora te tenías que quedar en Washington o tratar de acompañar la lista de Lilita. Calladito y al pie. Era por abajo, Martín.

Así como en 2015 casi le ganás el ballotage a Larreta, para el 2019 no tenés ninguna chance. El Guasón la tiene atada. Como Larreta sabe que por peinado, pinta y carisma no te puede ganar nunca, no le quedó más remedio que llenar de obras la ciudad. Obviamente, debemos controlarlos de cerca porque, para vender lo que no es de ellos, son rapidísimos. Pero hoy por hoy es casi imbatible.

Tenés que esperar Martín. Hoy sólo podrías ganarle si se descubre que debajo del Metrobus de Paseo Colón se esconden ojivas nucleares coreanas compradas por una sucursal de Schwanek a nombre de Larreta y del peluquero del Presidente de Corea del Norte.

En política, el timing es clave. Macri es hoy el presidente de la Nación, entre otras razones, porque en 2011 supo correrse a tiempo y evitó que el 54% de Ex Ella se lo lleve puesto. Nadie sobrevivió a ese tsunami. Binner, Ricardo Alfonsín, Duhalde, Alberto Rodríguez Saá. Todos son candidatos presidenciales RE (Retiro Efectivo).

Te estamos ayudando Martín. Hacé bien las cuentas. Con vos adentro de la lista, Lilita puede sacar casi el 60% de los votos y quedar como la porteña más votada de la historia. Si le salís a competir, igual te va a ganar 40 a 20 siendo generoso, pero vas a impedir que el gobierno nacional tenga un triunfo avasallador y humillante contra los kirchneristas de la Capital que andan paseándose con helicópteros de juguete y remeras de “Macri es la dictadura”.

Encima corrés el riesgo de que los K muerdan un puntito más y te dejen tercero. Quien te dice, por un pedido especial del Papa, aparece Dios corriendo por una bicisenda con una camiseta de La Cámpora al grito de ¡¡Recalde es el Mesías!! Así ellos podrían zafar de su habitual papelón porteño y vos terminarías comiéndote un garrón sin retorno.

¿Todo para qué? Para que Nosiglia te use y pueda colar un par de diputados amigos. No va, gato. Aguantá. Paso a paso, dijo Mostaza.

Conclusión: sin un timing adecuado, no hay candidato exitoso.

2. El IP o Indice Parrilli.

Es fundamental que durante la campaña el Índice Parrilli (IP) de un candidato no supere el valor de 0,2 o 0,3.

Por ejemplo, cuando un ministro dice que el aumento de la luz representa sólo dos pizzas al mes es una pelotudez, pero de rango tolerable. Te da un IP de 0,3 o 0,4 máximo. No es medicable.

En el tema del INCAA hubo un manejo muy desprolijo por parte del gobierno que le sirvió al kirchnerismo para salir a gritar, “¡¡van a cortar los fondos para el cine!!”... ¡Darín se va a tener que ir a filmar a Noruega!!! En este caso, el Índice Parrilli del gobierno subió a 0,7 o 0,8. O sea, una pelotudez innecesaria pero medicable.

En cambio cuando Moreno dice “Videla tiraba gente al mar, pero no hambreaba al pueblo”, el IP se dispara a 1,5 o 1,8. Es decir que ahí ya te pasaste de pelotudo.

Por encima del valor 2, el IP entra en zona de hiperpelotudez y te puede costar la carrera política. Ejemplo, “tenemos menos pobres que en Alemania”. Chau. Fuiste.

La historia demuestra que de la hiperinflación se puede volver. Alfonsín y Menem lo lograron. Pero de la hiperpelotudez todavía no volvió nadie.

Conclusión, el Índice Parrilli de un candidato en campaña nunca debe superar 0,5 como valor de referencia máximo.

3. El INSPC o Índice No Se Puede Creer. En esta coyuntura electoral, este dato es básico.

Ejemplo. Imaginemos que durante varias semanas Ex Ella se mantiene en silencio y deja que Macri y sus ministros hablen. Inevitablemente van a cometer errores de un Índice Parrilli (IP) moderado (0,4 a 0,6), e irán bajando en las encuestas.

Pero una mañana Ex Ella se despierta, caza el celular y entra a twitear frases con un Indice Parrilli peligrosamente alto. La reacción popular es inmediata: “¡¡mirá lo que escribió!!!... No Se Puede Creer!!!” Eso es el Indice No Se Puede Creer (INSPC) que automáticamente eleva la intención de voto... del contrincante.

Cuando Kicillof sale a hablar de inflación, o algún otro genio agita los índices de pobreza, al toque se dispara el INSPC (Indice No Se Puede Creer), el kirchnersmo se cae y los candidatos de Cambiemos crecen.

Esto va escalando hasta que en un momento alguno se aviva, los manda a cerrar el pico y lentamente baja el INSPC, sube la imagen positiva de los K y cae la intención de voto de Cambiemos.

Por suerte para Macri, esto dura poco porque el kirchnerismo tiene el Indice Parrilli muy alto y nunca falta el pelotudo que abre la boca y clava un 0,8 o un 0,9. Así van arruinando el proyecto hotelero para la liberación.

Faltaría analizar el IP y el INSPC de Massa, Randazzo, Stolbizer, Pichetto, etc. etc. Otro día, más adelante. Siempre y cuando Donald, Kim y sus respectivos peluqueros lo permitan.

Ah, y ojo hoy al IP (Indice Parrilli) de los franceses. No sea cosa que manden al ballotage a Marine Le Pen (admiradora de Trump y Mussolini) y Jean Luc Melenchon (admirador de Chávez y los Kirchner). Te quiero ver con el INSPC (Indice No Se Puede Creer) disparándose por toda Europa.

sábado, 22 de abril de 2017

Cristina y "el Alberto": ¡se renueva el PJ!, por Carlos M. Reymundo Roberts

Cristina y "el Alberto": ¡se renueva el PJ!

por Carlos M. Reymundo Roberts
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Carlos M. Reymundo RobertsLa noticia política más importante de la semana no fue que Lilita Carrió haya anunciado su candidatura a diputada por la Capital. Eso ya se sabía. Lo había adelantado ella misma en el programa de Mirtha, plataforma de lanzamiento que viene a cumplir el rol que alguna vez tuvieron el Luna Park, el Grand Rex o la Federación Argentina de Box. La noticia más relevante de estos días es el acuerdo programático, filosófico, electoral y existencial entre el kirchnerismo y los Rodríguez Saá. Entre Cristina, gobernadora de la multinacional Kirchner, y "el Alberto", gobernador de San Luis y del clan que se quedó hace décadas con la provincia. El viejo sueño, la vieja promesa, la siempre proclamada y reclamada renovación del peronismo está finalmente en marcha. El sistema democrático se place en recibir en su seno a un nuevo movimiento, que todavía no tiene nombre. ¿Kirchnersaaísmo? ¿Cristinalbertismo? Es lo de menos. El país y el mundo estaban esperando este momento.

A muchos les sorprenderá una alianza entre dos enemigos históricos. ¡Qué poco conocen a los soldados de Perón! No hay nada que los aglutine más que tener un enemigo común y andar necesitados de votos. A ver si nos entendemos: si los Kirchner se dan la mano con "el Alberto", al que detestan, la noticia es que el Frente para la Derrota está flojo de papeles. De esas papeletas que se meten en las urnas. Tan mal está que recurre a una fuerza que, a excepción de San Luis, pierde todas las elecciones. A estas alturas, la única duda es qué precio le pusieron los Rodríguez Saá a su kirchnerismo tardío. Porque el clan es terrible: factura todo. Política y económicamente no regala nada. Qué fácil se deben haber entendido los dos bandos, las dos dinastías. No fue un trabajo de estrategos ni de operadores. Fue de contadores.

Cristina se apresta a viajar y tenía la ilusión de presentar la gran novedad en una vidriera internacional. El problema es que, salvo un paso fugaz por la Universidad de Oxford, le consiguieron pocos destinos, y muy pobretones. Irá a entrevistarse con el premier de Grecia, que sobrevivió en el cargo cuando aceptó pagar la deuda y aplicar el ajuste que le impusieron la Merkel y el Fondo Monetario, y después, a Bélgica. ¿Quién la recibirá en Bruselas? ¿Los reyes Felipe y Matilde, el premier Charles Michel, líderes de los principales partidos, autoridades del Parlamento? No. Un grupito de diputados izquierdistas. La nada misma. En Oxford están encantados con la visita. La consideran una figura exótica, un ejemplar que sus antropólogos quieren ver de cerca. La universidad le puso una sola condición: que no intente mechar palabras en inglés. Y ella, que los estudiantes no la incomoden preguntándole cómo hizo la guita. Es una agenda europea. La pata latinoamericana de la gira era ir a Caracas, pero hay tal desbarajuste allí que la policía de Maduro podía confundirla con una opositora y dispararle. A su regreso, la intendenta kirchnerista de La Matanza la espera con un regalo. Los patrulleros del partido ya no llevarán la escandalosa inscripción "Verónica Magario". Ahora dirán: "Policía de La Matanza, no de Harvard".

De todos modos, son tiempos difíciles para la multinacional y para su conductora. Se suceden las malas noticias. 1) Lázaro "Testa" Báez sigue amagando con contarle a la Justicia muchas cosas que hasta ahora ha callado. El fiscal Marijuan no considera relevante su testimonio porque igual siguen apareciendo rastros de la ruta del dinero. Acaban de conocerse otras cuentas de los Báez en Suiza por 20 millones de dólares. "Hablo de plata en serio", replica Lázaro. 2) Gils Carbó, la gran operadora judicial de Cristina, pasó una semana de perros: parece cada vez más comprometida por la compra del edificio de la Procuración. Está imputada por esa operación y esgrime en su defensa que el edificio queda sobre la calle Perón: "No había forma de que allí no tuviéramos un problema con la guita". 3) Tampoco le resultó fácil al camarista Freiler -otra de las cabezas de Justicia Legítima, brazo armado del kirchnerismo en los tribunales- justificar ante el Consejo de la Magistratura su pequeña fortuna: casa en Olivos, departamento en Pinamar, 11 terrenos en Necochea, una financiera, colección de autos, cuatriciclos, motos de agua, caballos de carrera, viajes por el mundo. Dio unas explicaciones tan estrambóticas y ocurrentes (por ejemplo, que no declaró los lotes en Necochea porque fueron fruto de la generosidad de su madre) que si terminan echándolo, como seguramente va a ocurrir, Carta Abierta debería hacerle un lugar. ¡Que no se pierda la magia del relato! 4) Las encuestas empezaron a sonreírle a Macri y directamente la abrazan a María Eugenia Vidal. La última medición de Giacobbe le da a la gobernadora un 58% de imagen positiva. Gran trabajo de su jefe de campaña, Baradel. 5) Hasta el humor se vuelve contra los K: por las redes circula, con forma de placa de Crónica TV, la siguiente noticia: "Urgente. Estado Islámico se atribuye los 12 años de kirchnerismo".

La última novedad espantosa para Cristina es que la Corte le concedió prisión domiciliaria a un militar condenado por la represión ilegal, que tiene 85 años y está muy grave. ¡Con lo que luchó ella para que ningún milico gozara de ese beneficio! Pero bueno, mejor no diga nada, Cris. Nunca se sabe qué depara el destino. Nunca se sabe.


Un papelón de película, por Jorge Lanata

Un papelón de película

por Jorge Lanata
Un papelón de película

Continúan en el Estado cientos de funcionarios 
que fueron designados durante los gobiernos 
de Néstor y Cristina.
“El Estado tiene que estar al servicio de la 
gente –dijo-, no puede ser un aguantadero 
de la política ni de La Cámpora. 
Esto destruye la posibilidad de crecer. 
Vamos a revisar esos contratos”.

En los primeros meses de la administración Macri el público esperaba que el nuevo gobierno tomara medidas drásticas con los empleados militantes nombrados por el gobierno anterior.

Se hizo mal y a medias.

El propio presidente lo había prometido al final de la campaña y antes del balotaje: “El Estado tiene que estar al servicio de la gente –dijo-, no puede ser un aguantadero de la política ni de La Cámpora. Esto destruye la posibilidad de crecer. Vamos a revisar esos contratos”.

Al poco tiempo –como recuerda ahora Margarita Stolbizer en un informe sobre el empleo público- se dicto el decreto 254/2015 en el que se instruía a ministros y demás a revisar “los procesos concursales en un plazo no mayor a seis meses y de tres meses en relación a los contratos más recientes”.

Nada de esto sucedió: continúan en el Estado cientos de funcionarios que fueron designados durante los gobiernos de Néstor y Cristina.

El informe sobre empleo público de Stolbizer muestra que el actual gobierno les prorrogó la designación y en muchos casos, incluso, fueron ascendidos.

En medio de aquel barro, al gobierno se le agregó otro problema: las incompatibilidades de los funcionarios actuales, lo que podía suponerse como intereses particulares de los CEOs que interfiriesen en su trabajo.

El caso de Alejandro Cacetta, titular del INCAA, ex gerente de Pol-Ka y Patagonik Film Group era uno de ellos y sobre el volveremos enseguida.

Los anexos del informe de Stolbizer detallan cientos de funcionarios políticos K que permanecen en sus puestos: directores nacionales y subsecretarios en su mayoría.

El escándalo del INCAA, los despidos y los videos de vergüenza ajena grabados por los actores se vinculan a estos hechos. El gobierno nunca fue claro a la hora de comunicar los hechos y el mismo Cacetta, que en las primeras horas era tachado como corrupto paso al día siguiente a ser una especie de San Martin de la butaca.

Al asumir su cargo Cacetta consultó a la Oficina Anticorrupción por eventuales incompatibilidades: la oficina de Laura Alonso le sugirió no firmar ni intervenir en negocio alguno con la productora Patagonik ni empresas ligadas.

Sin embargo, lo hizo: alquiló el predio donde funcionó el laboratorio Cinecolor (socios de Patagonik) por 600.000 pesos mensuales por dos años; allí inauguró la Cinemateca y el Archivo de la Imagen Nacional. La otra eventual responsabilidad de Cacetta fue no llevar a cabo un control exhaustivo de decenas de irregularidades. ¿Si un jefe deja robar a sus empleados o mira para otro lado cuando lo hacen es su cómplice?

El INCAA ha sido, históricamente, un nido de corrupción focalizada y manejada por parte de la industria; ni siquiera esto fue patrimonio exclusivo de los K, aunque fue durante la gestión kirchnerista donde el robo aumentó como nunca antes. Hasta se sospecha que quien prendió esta mecha con una denuncia anónima a la Jefatura de Gabinete fue un miembro de una de las bandas: un abogado que se vio perjudicado por el avance de la “competencia”.

Algunos ejemplos que ya están en poder de la OA, documentados: para evitar llamados a licitación por cifras superiores a 300 mil pesos hay, en el mismo día, adjudicaciones por 290.000 a la misma empresa. Los proveedores son de lo más versátiles: la misma empresa arregla un baño, arma una isla de edición o vende tarjetas de Navidad. Los investigados son Place International Trading, César Javier Martínez, Marta Lucía Villarreal y Aldo Zanetti. En la mayoría de los viajes a festivales se aplicó la ley del doble de monto. También en las compras de informática. Un ejemplo mínimo: el 22 de enero la compra de 300 pendrives tipo tarjeta de 16GB se pagó $86.700 cuando en Mercado Libre el mismo producto se cotiza $ 45.000.

Pablo Rovito, el rector del ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica) es, a la vez, propietario del 16,66% de la sala INCAA de Constitución, que le alquila al INCAA y fue comprada con un crédito del Instituto. Rovito acusó al gobierno de llevar a cabo una caza de brujas aunque su mandato por concurso estaba vencido desde el 2012 y continuaba en su puesto.

La reacción del “ambiente” frente a esto fue completamente corporativa, argumentando que el INCAA no le pide dinero al Estado y se maneja con un presupuesto que ellos mismos generan. En principio, no es así: el INCAA no es de los cineastas sino del estado argentino y esto va más allá de quien pone el dinero; de todos modos, el Estado agrega 500 millones de aportes extra del Tesoro que sirven para pagar los sueldos de los 700 empleados.

Como sucede habitualmente, se lanzaron acusaciones de hechos que no estaban sucediendo: el gobierno no piensa bajar el presupuesto del INCAA ni –como escuché en uno de los videos bochornosos “venderlo a las multinacionales”.

Entiendo que, al carecer de letra propia, los actores tengan una tendencia a leer letras ajenas, pero deberían pensar en el contenido de lo que memorizan, someterlo a un análisis mínimo. Robar por izquierda no es mejor que robar por derecha, es lo mismo. La mitad del escándalo se hubiera evitado si el gobierno, a la hora de hacer los anuncios, hubiera dado a conocimiento público las boletas, los contratos y la tonelada de papeles que posee y que muestran el desfalco. Fue, todo, un papelón de película.

domingo, 16 de abril de 2017

Zonceras del peronismo y falsos profetas, por Jorge Fernández Díaz

Zonceras del peronismo y falsos profetas

por Jorge Fernández Díaz
Jorge Fernández Díaz

La Operación Duque de Ahumada entró en la historia veintitrés minutos después de las seis de la tarde. Un teniente coronel de la Guardia Civil, pistola en mano, irrumpió en el hemiciclo del Congreso, desplegó doscientos hombres armados con subfusiles y, tras algunos gritos y forcejeos, efectuó un disparo al aire. La escena filmada es legendaria: casi todos los diputados se arrojan bajo sus butacas; el presidente se mantiene erguido y digno en su escaño. Esa imagen enigmática, ese pequeño gran gesto de coraje personal y cívico, persuadió al escritor Javier Cercas de realizar un libro famoso: Anatomía de un instante, crónica del fallido golpe de Estado de 1981 y vindicación llena de claroscuros de aquel abogado de pasado falangista que en medio de toda clase de acechanzas condujo a España de la dictadura a la democracia. Ese mismo estadista es el padre de la llamada Transición, que los españoles con justicia endiosaron porque después de tantos muertos y enconos, les permitió crear un sistema político de tolerancias y alternancias que sacó al país de su atraso y oscuridad. Cuando la crisis económica golpeó por primera vez a esa nueva nación lujosa, una corriente liderada por el kirchnerismo español (Podemos) pasó a demonizar el Acuerdo de la Moncloa, el bipartidismo y todos y cada uno de sus provechosos subproductos. El "europeronismo", tal como lo define uno de sus líderes, se puso entonces de moda y pareció que los argentinos conseguiríamos finalmente hundir a la Madre Patria con nuestros esperpentos populistas de exportación. Por eso causan enorme sorpresa los resultados de una encuesta publicada por El País de Madrid: Adolfo Suárez, aquel centrista digno pero en parte olvidado que le hizo frente al teniente coronel Tejero y que murió sin aspavientos en 2014, aparece hoy como el "presidente ideal" para conducir este período de vacas flacas y grandes frustraciones. El sondeo indica que es el favorito no solo entre la izquierda y la derecha, sino en todas las franjas etarias y por encima de cualquier otro mandatario de la era de la prosperidad. A pesar de tanta propaganda populista en contra, sigue flotando en el imaginario español la idea de que la Transición fue "el período de mayor voluntad para ceder y alcanzar acuerdos" y que Suárez sintetizaba y no cavaba trincheras. Vaya vueltas de tuerca que trae la historia. Cuando politólogos apresurados del mundo anuncian el Apocalipsis, el ocaso de la democracia y el advenimiento de los mesías del antisistema, resulta que la sociedad que más se nos parece gira y anhela el extremo centro y un republicanismo eficiente.

El asunto suena lejano, pero tiene un eco local inconfundible: aquí, vivillos de toda laya se cuelgan de los comentaristas internacionales con la intención de llevar agua para su molino. Están los que, olvidando cuánta sangre nos costó, anuncian triunfalmente el ocaso de la democracia "liberal". Ese sólo adjetivo les permite nominar un culpable, confundiendo aviesamente el progresista liberalismo político de todos los tiempos con el neoliberalismo económico de los últimos. La operación tiene por propósito señalarnos que de nada vale luchar por la democracia republicana, método institucional que nosotros nunca tuvimos la oportunidad de practicar, puesto que éste viene defraudando a los votantes de los países desarrollados. Que precisamente se desarrollaron gracias a esa ideología. La crisis europea, más allá de un problema específicamente geopolítico, no tiene que ver con la democracia, sino con la negligencia financiera: anestesiados por el Estado de Bienestar llegaron a creer que la historia era una línea recta ascendente y que la economía era una plácida piscina y no un océano cruel y cambiante, que a veces ofrece aguas calmas y a veces tifones, algo que los argentinos aprendimos con mucho dolor. Responsabilizar a la democracia por este declive, además de ser peligroso, es profundamente estúpido: como si no nos salieran las sumas y restas y culpáramos a las matemáticas o al sistema métrico decimal. Tiene razón el historiador italiano Loris Zanatta: no separan la paja del trigo y tienden a arrojar al bebé con el agua sucia del baño. Y a dejar abierta la posibilidad de que se instale lo que Botana denomina la "democracia hegemónica", con su caciquismo autocrático y su redención nacionalista; los consabidos salvadores de la patria.

También se oye en boca de dirigentes peronistas, secretamente fascinados por Trump, la idea de que el mundo se "peroniza" y avanza de manera inexorable hacia el proteccionismo. Y que nosotros deberíamos tomar nota de esa verdad acuciante. Lo curioso aquí es que la Argentina viene de "vivir con lo nuestro", de un aislamiento pertinaz, y que actualmente sigue siendo el tercer país más cerrado del mundo. Sin pretender que lo contrario es necesariamente esplendoroso, los beneficios de esa estrategia básica no nos lucen: se consolidaron el fracaso, la desigualdad y la desindustrialización. Chile, sin ser una maravilla, evolucionó de manera vigorosa con la táctica antagónica y de la mano de la centroizquierda. La globalización, nos guste o no, parece un proceso sin reversa y un país como el nuestro está obligado a inscribirse comercialmente en ella si quiere sobrevivir. Cómo lo hace y no muere en el intento, es el quid de la cuestión. Nadie tiene hoy una fórmula infalible, mucho menos con esta revolución tecnológica que trastoca las certezas laborales, pero el peronismo en sus dos versiones nos ha enseñado con sus errores descomunales los extremos que no deberían tomarse: ni calvo ni con tres pelucas; mensaje para Macri, y cuidado con las simplificaciones mágicas.

Hace dos décadas los estudiantes de economía de Europa y de Estados Unidos debían pernoctar en Buenos Aires para observar de cerca los tsunamis. En un solo lugar y con muy pocos años de diferencia, se concentraban hiperinflaciones pavorosas, un exótico régimen de cambio fijo (abandonado 35 antes por todas las potencias a raíz de sus graves contraindicaciones), una depresión, una megadevaluación y un default completo de la deuda. Hoy los jóvenes cientistas políticos del hemisferio norte deberían también hacer turismo en una nación donde se llevaron al terreno los delirios neopopulistas y las teorías de Laclau: división social, caudillismo, hegemonía, destrucción de las "instituciones liberales" y aislamiento económico y político. Somos los conejillos de Indias de Occidente: la democracia republicana brilló por su ausencia, las privatizaciones fueron catastróficas, al capitalismo lo vimos de lejos, la globalización pasó de largo y el proteccionismo nos empobreció. Triste laboratorio donde los conejillos dan su vida por la ciencia.

Los pícaros de la corporación peronista se sirven de prestigiosos intelectuales snobs que cómodamente instalados en sus universidades europeas socavan la democracia diagnosticando que está muerta.

Tal vez en unos años, cuando gracias a sus críticas funcionales reinen autoritarios de distinto pelaje, estos profesores se anoten de apuro en la irrestricta defensa de la república. Que ellos mismos ayudaron a debilitar. Como Noam Chomsky, pomposo pope del izquierdismo norteamericano que fue complaciente con el chavismo y los kirchneristas: hoy, que ya es tarde, sale a denunciarlos por su modelo dañino y su corrupción rapaz. No es raro, ante tantas zonceras y falsos profetas, que uno termine extrañando a un centrista modesto pero digno, capaz de no bajar la cabeza en medio de la zozobra.


Habla al país, Balcarce, por Alejandro Borensztein

Habla al país, Balcarce

Alejandro Borensztein por Alejandro Borensztein

Yo Balcarce, vengo a proponerles un sueño, pero esta vez es en serio. No como los truchos de la década pasada que vinieron a proponernos un sueño y nos dejaron una pesadilla.

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Hola, soy Balcarce. El perro callejero de la Casa Rosada que ha sabido ganarse un lugar en el corazón grande de los argentinos y en la mesa chica del gobierno. No por méritos académicos sino porque, de todos los que circulan por acá, soy el que tiene más lleca.

Hoy domingo de Resurrección, quiero dirigirme a todos ustedes, argentinos y argentinas, perros y perras, felinos y felinas (digo felinos porque acá adentro está prohibido usar la palabra “gato”).

Nací en un baldío de la calle Antequera, en González Catán, a metros de un local del Partido Obrero (PO) donde me bautizaron con el nombre de “León” (por Trotski).

Milité junto a los compañeros del PO, pero como en los asados trotskistas no sobra nada tuve que abandonar la causa por razones de supervivencia. A la distancia, debo reconocer que los trostkos no pueden ni empezar a discutir con la gastronomía de Cambiemos.

Podría haberme mudado al kirchnerismo donde la abundancia de sus jerarcas me hubiera permitido morfar a voluntad. Pero soy un perro honesto y no entrego mis principios democráticos por un costillar de cordero patagónico mal habido.

Por eso en 2013 me sumé a la perrada del Frente Renovador en Tigre. Allí me bautizaron como “Trilenium” y pude comer como Dios manda.

En reconocimiento, ayudé a la epopeya electoral de Massa 2013 que salvó la Constitución Nacional y dejó al kirchnerismo sin reelección indefinida.

Pero luego algo raro pasó, se marearon, se desdibujaron, se cortaron los asados y me tuve que alejar en busca de otros huesos.

En mi derrotero por el conurbano bonaerense y guiado por mi olfato canino, recalé en la zona de Los Polvorines, más precisamente en la quinta de los Macri y ahí me quedé. Fundamentalmente porque se come fenómeno.

Así fue como llegué a la Casa Rosada, gracias a esta milagrosa carambola política. Igual que mi amo.

En enero de 2016 me agarraron “in fraganti” subido al sillón de Rivadavia, revisando los cajones del escritorio presidencial, desesperado, buscando aunque sea un miserable par de Criollitas.

Cuando los Granaderos estaban a punto de arrojarme a la Plaza desde el balcón del General, alguien descubrió que la imagen de un simple perro en el despacho presidencial era una gran idea comunicacional. A partir de ese momento mi vida cambió para siempre. No se si fue Durán Barba o Marcos Peña, pero vaya para ellos el eterno agradecimiento de este perro fiel.

Desde entonces, soy Balcarce. CUIT 23-2529877-1 (este gobierno me puso en blanco).

A fines del año pasado, y gracias a mi oportuna intervención en el tema del impuesto a las ganancias, me gané un lugar relevante en la estructura de decisión del gobierno.

Hoy patrullo los pasillos de la Casa Rosada, controlando que se tomen las medidas apropiadas y tratando de evitar que los funcionarios hagan barbaridades. Como ya se habrán dado cuenta, no siempre lo logro.

Mirando a la política desde abajo, como todo perro, he comprendido que oficialistas y opositores trabajan sobre las urgencias y postergan lo importante. En el fragor, terminamos quedándonos en el chiquitaje Tapia.

Este perro no ha llegado desde González Catán para arbitrar una paritaria o enredarse en una disputa parlamentaria. No he accedido al poder para participar del griterío político.

No pienso perder un minuto de mi perra vida discutiendo pavadas como la de esta semana con la convocatoria de Hernán Brienza y Gabriela Cerrutti a la guerra civil. ¿No hay nadie en el kirchnerismo que pueda medicar a esta gente? ¿Es necesario que la sociedad argentina pierda tiempo discutiendo semejante pelotudez? No cuenten conmigo.

Hoy, abril del año 2017 es momento de entrar al Siglo XXI. Con diecisiete años de atraso, pero más vale tarde que nunca.

Si no hay en la Argentina un estadista con la estatura política suficiente para iniciar esta movida, entonces será este noble perro del conurbano bonaerense quien la lidere.

Yo Balcarce, vengo a proponerles un sueño, pero esta vez es en serio. No como los truchos de la década pasada que vinieron a proponernos un sueño y nos dejaron una pesadilla.

Yo Balcarce, frente a todo el pueblo argentino, convoco formalmente a la constitución de una Comisión de Notables con el objetivo de definir 5 Políticas de Estado básicas para la Argentina 2030.

Para que cuando el futuro llegue no nos pase lo que nos pasa ahora con este presente pedorro que alguna vez, en algún tiempo pasado, fue un futuro que nadie se sentó a planificar.

La CONOBAL (COmisión de NOtables BALcarce) tendrá como misión definir las políticas de Estado sobre: educación, salud, matriz productiva y energética, justicia y relaciones exteriores. Cinco puntos para cambiar la Argentina. Habría muchos más, pero empecemos con estos.

Acordaremos estas propuestas en un documento y luego lo haremos firmar por todos los líderes políticos con representación parlamentaria. Será nuestro Pacto de la Moncloa. Buscaremos un lugar emblemático para la firma del acuerdo final y le pondremos el nombre. ¿Pacto del Llao Llao? Como lugar, es único. Habrá que ver que tarifa nos hacen.

Invito al siguiente grupo de personalidades ampliamente reconocidas que están fuera de la discusión política partidaria y, ojalá, dispuestos a pensar más allá de cualquier aspiración personal. Se que esta lista traerá muchas controversias. Es mi lista, pero si hace falta la podemos toquetear un poquito.

Son ellos: Santiago Kovadloff, Dante Caputo, Roberto Lavagna, Graciela Fernández Meijide, Eduardo Duhalde, Rodolfo Terragno, Daniel Sabsay, Diana Cohen Agrest, Juan Carr, Eduardo Jaim Echeverry, Alieto Guadagni, Marta Maffei, Julio Bárbaro, Juan Carlos De Pablo, Rafael Bielsa y Marcelo Bielsa (bueno, alguien se tiene que ocupar del fútbol también).

El Papa Francisco está invitado a enviar un representante. Aclaración: no vale que insista con ese tipo Vera que anda fotografíándose con Moreno y llamando a la resistencia popular contra la sarasasasa, mientras incendia el prestigio de Su Santidad.

También el Poder Ejecutivo podrá enviar un delegado (no vale Angelici).

Además de estos argentinos notables, se designan como invitados especiales a los señores Julio María Sanguinetti (Uruguay), Fernando Henrique Cardozo (Brasil), Ricardo Lagos (Chile) y algún escandinavo a definir que siempre viene bien.

Entre todos los notables, deberán elegir y convocar al mejor representante del mundo empresario y al mejor del mundo sindical. Suerte con esa tarea.

En lo personal invito a Lolita, la caniche toy de la ex presidenta, para que me acompañe en la patriada y de paso pueda zafar del infierno que esta viviendo, puertas adentro con “Argentiniala Cristiniale” y puertas afuera con “Aliciakirchnereala Fundióli la provinciala”.

Finalmente, un homenaje: me ha llegado la triste noticia de la muerte del felino que se apoltronaba en el local del Partido Obrero de la calle Icalma, en Laferrere. Se llamaba “Vladimir” (por Lenin). Vaya mi recuerdo. Este viejo adversario despide a un amigo.

Gente, tuvo que llegar un perro a la Casa Rosada para que alguien piense seriamente en el futuro del país. Yo Balcarce, un servidor.

Solo les pido que si en el camino algo malo me pasara, quisiera ser enterrado en Boulonge Sur Mer.

Cambiemos la historia. Felices pascuas.

Jag sameaj.

sábado, 15 de abril de 2017

Maldita sea: otra vez los carapintadas, por Carlos M.Reymundo Roberts

Maldita sea: otra vez los carapintadas

por Carlos M.Reymundo Roberts
Carlos M. Reymundo Roberts

Hace 30 años, el 19 de abril de 1987,el país escuchó un saludo de Alfonsín que se haría célebre: "¡Felices Pascuas, la casa está en orden!"

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Con esas palabras estaba informando, desde un balcón de la Casa Rosada y ante el clamor de la Plaza, que había podido conjurar el levantamiento carapintada liderado por el teniente coronel Aldo Rico. Sí, Rico, un militar alborotado y peronista. Seamos comprensivos. 
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Con esas señas era imposible que no hiciera alguna fechoría. Muchos años después lograría coronar su larga lucha contra la democracia al aliarse con el kirchnerismo. Pero bueno, aquella historia de 1987 terminó con el "Felices Pascuas", un par de leyes que le arrancaron a Alfonsín y cada uno a su casa. Igual, lo loco, lo que siempre me llamó la atención, es que alguien se haya animado a profanar la Semana Santa con un alzamiento. Como si no hubiera decenas de semanas profanas el resto del año.

Lo que es la vida: el aniversario se da justo cuando en el país otra vez hay gente con vocación carapintada. De todos modos, a no alarmarse. Estuve averiguando y el kirchnerismo no emulará a Rico. No este fin de semana largo. Desde El Calafate bajó la orden: la escalada destituyente se interrumpe hasta el lunes. "Compañeros, descansen y junten fuerzas", se apiadó ella.

Y descansarán, efectivamente, cada uno a su modo. Es interesante porque los planes para estos cuatro días dicen mucho de las distintas personalidades. Veamos. De Vido se fue a Brasil. Ama sus playas y, ahora que se lo involucra en el caso Lava Jato, quiere ponerse a disposición de la justicia. Re gamba. Scioli volvió al Caribe, invitado a dar una conferencia sobre "liberación o dependencia en zonas de aguas cálidas"; en cuanto a su acompañante, desconozco el resultado del casting. (También anda de casting José Ottavis, pero preocupado: le está llevando más tiempo que la política.) Máximo se quedó en Río Gallegos. "Los feriados me tiran para abajo", suele admitir. Otros líderes de La Cámpora, como Cuervo Larroque, Wado de Pedro y Mariano Recalde, están viviendo una Semana Santa solidaria: reparten ropa en las zonas inundadas; en realidad, lo que reparten son remeras de la agrupación. Luis D'Elía dio rienda suelta a su pasión por las manualidades y hace helicópteros en miniatura para repartir en los actos. Hebe acató a regañadientes la orden de Cristina: su idea era festejar las Pascuas llamando a incendiar el país. Omar Viviani, que pensaba ir con su taxi a Mar del Plata, desistió: tenía miedo de que apareciera una turba de inadaptados y le diera vuelta el auto. Boudou no programó nada: "Son días complicados, sin bancos. No sé qué hacer". Obviamente tampoco pudieron hacer planes Josecito López y Ricardo Jaime, y a Lázaro Báez tuvieron que internarlo por una arritmia. Si todos los kirchneristas que afanaron terminaran presos, sería un duro golpe a la industria del turismo.

Creo que el más activo por estas horas es Baradel. Después de la polémica por la instalación de la "escuela itinerante" frente al Congreso, viajó a Santa Cruz, donde el paro docente ya lleva más de 20 días. La gobernadora Alicia Kirchner, que asumió con una provincia quebrada y en llamas, vive una situación desesperante. Es fácil denunciar la pesada herencia que recibiste de un gobierno kirchnerista si te llamás Macri. Pero se complica si sos una Kirchner. Los maestros rechazaron el aumento insignificante que les ofreció y el conflicto se prolonga. "Es gravísimo lo que está pasando -se enojó Baradel-. No que los chicos estén sin clase, sino que los docentes le hagan esto a Alicia."

Mientras algunos van, otros vuelven. Alberto Fernández fue kirchnerista a ultranza, antikirchnerista en las filas de Scioli, antikirchnerista inmediatamente después en las filas de Massa, que competía con Scioli, y ahora, arrepentido, está de regreso en el kirchnerismo. Un largo y sinuoso camino. Por eso, esta semana no se fue a ningún lado. Está exhausto.

A Macri lo que lo cansa es la inflación, que no baja; el consumo, que no sube, y la economía, que no despega. Ya probó teniendo cinco ministros en el área, más el presidente del Banco Central. ¿Y si prueba sumando otros dos o tres ministros? Que gane la batalla no con machos, sino con muchos.

En cuanto a Cristina, no sabía bien qué hacer. Últimamente su vida se ha tornado un tanto rutinaria: escribe tuits, conspira, conspira, escribe tuits, conspira... Sólo sale de esa dinámica para notificarse de nuevos procesamientos. De pronto apareció por teléfono Oscar "Soy yo, pelotudo" Parrilli para preguntarle si estaba viendo por televisión la feroz paliza a los manifestantes que cortaban calles. Rápida de reflejos, pidió que le consiguiera lo antes posible un vuelo a Buenos Aires: "Tengo que ir a denunciar esta nueva violación del Gobierno a los derechos humanos". Oscarcito cayó en la cuenta de que estaba en problemas. Otra vez. "Ah, sorry, pensé que estabas viendo. Hablo de la represión en Venezuela."

Después de recargar las pilas en esta Semana Santa, el Club del Helicóptero volverá a las andadas con nuevos bríos. Piquetes, paros, denuncias, insultos. Desestabilización. Se propone desordenar la casa. Cumplir la orden que llegará de El Calafate: "Compañeros, qué están esperando. ¡A pintarse la cara!".

Santa Cruz, hasta las manos, por Jorge Lanata

Santa Cruz, hasta las manos 

por Jorge Lanata

Santa Cruz, hasta las manos
Santa Cruz, una provincia en llamas quebrada y con estatales que piden a gritos que les paguen Río Gallegos
En lógica –y se extendió luego a otras disciplinas- se llama “contrafactual” o “contrafáctico” a toda situación que no sucedió, pero podría haber sucedido. Es el famoso “que hubiera pasado si”; parte de la Academia lo considera poco serio, pero este análisis especulativo de la historia que no pasó a veces arroja luz sobre los hechos que sucedieron.

El gobierno llegó al poder desarmando una bomba que finalmente no explotó. Más allá de que fue mejor para el país que la bomba no explotar, también lo fue para el kirchnerismo en fuga y le ayudó a poner en duda uno de los argumentos centrales de la campaña de Cambiemos: ¿había, en verdad, una bomba a punto de estallar?.

La reticencia del presidente a informar al público sobre la situación exacta y pormenorizada de la “quiebra” nacional, terminó favoreciendo el mito de la bomba inexistente y complicó mucho más cualquier medida de ajuste.

Grandes sectores de la política no advierten sutilezas: si la bomba no explotó, nunca hubo bomba y, por ende, no estábamos tan mal.

Pero –nada es perfecto- la bomba tuvo una secuela que sigue viva: Santa cruz. En Santa Cruz todo siguió igual y hoy vemos el resultado de lo que podría haber sido el país si nadie cortaba a tiempo el cable rojo. Hace algunos días la gobernadora Alicia Kirchner –a efectos del diálogo, ¿convengamos en que Alicia Kirchner es una verdadera kirchnerista, no?- estuvo nueve horas encerrada en la casa de gobierno, rodeada por docentes, jubilados, empleados estatales y padres de alumnos que aun no empezaron las clases. Tuvo que salir de madrugada, oculta entre las sombras, por un portón lateral de la gobernación por el que corrió unos metros hasta llegar a una comisaría vecina.

En Santa Cruz aun no empezaron las clases de 2017 y Alicia le ofreció a los maestros un aumento del 3%. La ministra del área es Maria Cecilia Velázquez, a quien vimos esta semana decir “jóvenes y jóvenas” en un reportaje. Eso sí, agregó que le pondría una arroba por la perspectiva de género.

¿Sufre la provincia un ahogo financiero del gobierno central? Al contrario, se le han dado más fondos de los habituales, pero caen en un pozo negro. La propia gobernadora lo afirmó: “No es fácil la situación, tenemos un ahogo financiero y nos dejaron la provincia quebrada”.

La “pesada herencia” de Alicia es estrictamente familiar: desde 1983, Santa Cruz ha sido gobernada por el peronismo. Entre el ‘83 y el ‘87 por Arturo Puricelli, del ‘87 al ‘90 por Ricardo del Val, del ‘90 al ‘91 por Jose Granero, unos meses del mismo año por Hector García, del ‘91 al 2003 –con elección, reelección y re reelección por Néstor Kirchner, un pequeño período del 2003 por Héctor Icazuriaga, del 2003 al 2006 por Sergio Acevedo, del 2006 al 2007 por Carlos Sancho, el socio de la inmobiliaria presidencial, de 2007 a 2015 por Daniel Peralta.

Cada mes, el gobierno central le envía a Alicia adelantos de coparticipación para que pueda pagar salarios: 300 millones en enero, 270 en febrero,300 en marzo y lo mismo en abril, junto a 60 millones en aportes del Tesoro Nacional a los municipios y una transferencia de 1200 millones por el acuerdo de devolución del 15% firmado el año pasado.

Como la caridad bien entendida empieza por casa, Alicia se aumentó el salario propio y el de sus funcionarios, retroactivo a enero de este año.

Esta semana la localidad de Perito Moreno, de doce mil habitantes, empezó a lotearse: el intendente Mauro Casarini vendió tierras fiscales para pagar sueldos. En Perito Moreno el diez por ciento de la población esta empleada en el municipio, que gasta unos veinte millones de pesos al mes en salarios. La venta del terreno a una minera les dejó cuatro millones cien mil pesos, que de todos modos no alcanza para cubrir la nomina --¿Y cómo van a hacer?, le pregunté a Damian Pezolano, concejal, el único que voto en contra de la iniciativa.

-Y, como siempre, seguir con la deuda. El intendente se endeuda con las mineras, los bancos, prestamistas, etc. La gente acá está indignada.

Las esquirlas de la bomba que no explotó llegaron al noroeste de la provincia, muy cerca de la Cueva de las Manos, en el Cañadón del río Pinturas, las expresiones arqueológicas más antiguas de Sudamerica: son del año 7.350 antes de Cristo. Los peritenses rezan, cada noche, para que al intendente –o a Alicia misma- no se les ocurra “poner las manos” en remate.

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