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domingo, 16 de febrero de 2014

“La Argentina ya es un país de consumo y elaboración de drogas”

“La Argentina ya es un país de consumo y elaboración de drogas”

Así lo admitió el ministro de Defensa de la Nación, Agustín Rossi. Afirmó que no es necesario modificar las leyes para luchar contra ese flagelo

Fuente: elcivico.com
Capital Federal.- El ministro de Defensa, Agustín Rossi, reconoció el avance del consumo y la elaboración de estupefacientes en nuestro país, al manifestar que “la Argentina era un país de tránsito y ahora es un país de consumo". 

En declaraciones a radio Rivadavia, el funcionario admitió: “La Argentina era un país de tránsito y ahora es un país de consumo. Y lo más grave que también es de elaboración. Me parece que allí hay que poner el esfuerzo de toda la inteligencia criminal”.

Al admitir el crecimiento del narcotráfico en nuestro país, Rossi apuntó al territorio santafesino, gobernado desde hace 6 años por el socialismo, como el principal foco de crecimiento del narcotráfico. “Rosario es una de las ciudades donde el crecimiento del delito narco ha sido exponencial desde el 2010 hasta estos días”, puntualizó.
Sin embargo, la problemática, excede el territorio santafesino e inquieta a muchas administraciones provinciales, incluso alineadas con el kirchnerismo. En Buenos Aires se detectó la actividad de narcos colombianos, informa Clarín.

Córdoba sufrió también la connivencia de bandas y policías. En Mendoza crecen pandillas dedicadas a la venta de drogas. Y la frontera norte es considerada un “colador”, a través de “bagayeros” o vuelos clandestinos.
El gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, llegó a reclamar la intervención de las Fuerzas Armadas. Y el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, fue uno de los pocos en respaldar la idea. 
Pese al reclamo de Scioli y Macri, Rossi rechazó la idea del uso de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico. “Lo digo con muchísimo respeto, pero no creo que la participación de las Fuerzas Armadas termine mejorando la situación”, opinó. Rossi recordó que por ley las FF.AA. tienen “ vedada su posibilidad de intervenir en cuestiones de seguridad interior, como el tema del narcotráfico”.

Rossi recordó que existen “fuerzas de seguridad intermedias” como Gendarmería y Prefectura que pueden intervenir en el tema y destacó que la Argentina “tiene un menú de agencias de seguridad más completo que en otros países de América Latina”.
Al ser consultado sobre si habría que hacer algún tipo de modificación para combatir el narcotráfico señaló: "Creo que el marco legal para combatir el narcotráfico es el adecuado. No hay que hacer ninguna modificación que permita o se abra una rendija para involucrar a las Fuerzas Armadas en seguridad interior".

domingo, 2 de febrero de 2014

Final contra Clarín: grietas dentro del Gobierno

ESPERAN LA RESOLUCION DE LA AFSCA  

La estrategia final contra Clarín produce grietas dentro del Gobierno

Por Ezequiel Spillman 

 A pesar de que el oficialismo asegura haber ganado la “guerra” cultural contra el multimedios, los sectores más duros creen que todavía, no logró sacarle poder al “monopolio”.

Jugadores. Marcelo Tinelli se queda con el control artístico de Fútbol para Todos. Franciso Mármol: renunció a Telefe para irse al Grupo Indalo, de Cristóbal López.  Dentro del oficialismo conviven Florencio Randazzo (ministro del Interior) y Jorge Capitanich (jefe de Gabinete), poco críticos de Clarín, con Carlos Zannini (secretario Legal) y Andrés Larroque (diputado), abanderados de una guerra más dura.
Jugadores. Marcelo Tinelli se queda con el control artístico de Fútbol para Todos. Franciso Mármol: renunció a Telefe para irse al Grupo Indalo, de Cristóbal López. Dentro del oficialismo conviven Florencio Randazzo (ministro del Interior) y Jorge Capitanich (jefe de Gabinete), poco críticos de Clarín, con Carlos Zannini (secretario Legal) y Andrés Larroque (diputado), abanderados de una guerra más dura. | Cedoc

 

Aunque el tan mentado 7D, que establecía una fecha límite para que las empresas de medios se ajustaran a la ley, hoy parece una pieza arqueológica, el Gobierno discute puertas adentro qué postura tomar con respecto al Grupo Clarín.
Como en pocos temas, “halcones” y “palomas” sobrevuelan dentro del kirchnerismo enfrentados por el tremendo esfuerzo simbólico (y en la gestión) que significó para el Gobierno la gesta del 7D, pero que hasta el día de hoy, en términos concretos, apenas quedó resumido a un cambio en la grilla de Cablevisión.
Pero las próximas dos semanas son clave para ambos grupos: a mediados de febrero la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) debe dar su última palabra sobre once planes que tiene pendientes.
Del lado de las “palomas” están los que pretenden distender la relación con Clarín y empezar a gestar un nuevo vínculo, sobre todo de cara a las elecciones de 2015, pensando en el post kichnerismo. Ahí se anotaron el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich; el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, y en menor medida el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez.
La lógica que impera entre ellos es que el Gobierno ya apostó todas sus fichas contra el Grupo, que dado el contexto actual le podría empezar a jugar en contra continuar la guerra, y que el mejor escenario es que, con la adecuación en marcha, se rearme una relación rota.
Dentro del Grupo Clarín creen que fue Capitanich quien impulsó el fin del cepo publicitariode su diario, algo que oxigenó considerablemente sus finanzas. Cerca de Julián Domínguez aseguran que “lo que quiere es que se cumpla con la ley aprobada en el Congreso”. Es decir:ordenar el grupo, pero no seguir manteniendo una sanguínea disputa.
El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, es otro de los que construyeron un fluido vínculo con Clarín, que llevó incluso a Cristina Kirchner a criticarlo en público por otorgarle suculentos fondos publicitario.
En la otra vereda se ubican los “halcones”, aquellos que creen que hay que hacer lo imposible por asfixiar su influencia. Entre ellos están los integrantes de La Cámpora y el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, quienes encabezan la liga anti Clarín. También la procuradora Alejandra Gils Carbó, quien en sus tiempos como fiscal avanzó con una minuciosa investigación contra la fusión entre Cablevisón y Multicanal.
La estrategia del Gobierno es simular un triunfo ante la opinión pública. La idea es mostrar el reciente cambio de la grilla de Cablevisión como un victoria. Una más que se suma al fallo de la Corte Suprema (que en octubre declaró legal la Ley de Medios) y a la inminente división del Grupo en seis partes.
Por su parte, Clarín espera que la Afsca apruebe su plan y comenzar a dividirse. “Los planes están listos para ejecutarse, pero el Gobierno está acéfalo, si resolvemos la grilla no debería haber problemas”, confían dentro de la empresa. 
Luego de que el kirchnerismo perdió las elecciones en octubre, algunas versiones sostuvieron la posibilidad de un acuerdo con el grupo, incluso se habló de reuniones entre directores de la empresa y funcionarios. Aunque en la empresa lo desmienten, aseguran que hace casi un mes regresaron las publicidades de supermercados y empresas de electrodomésticosa las páginas del diario. Aunque se quejan de que son por menos valor que antes del cepo publicitario, lo ven como un gesto favorable del Gobierno.
En diciembre el grupo empezó a ajustar sus finanzas en medio de una situación económica compleja: por primera vez se pagó el aguinaldo unos días más tarde. Aunque todavía leve, se ordenó un ajuste por el cual se recortaron telefónos celulares y gastos superfluos en todas las empresas.
En este marco, la señal Metro (recién mudada al canal 3 de Cablevisión) es una de las armas que esconde la empresa. La Afsca aprobó que pase del lugar 13 al segundo puesto en la grilla revalorizando automáticamente su poder simbólico de influencia. Metro es propiedad de Cablevisión y el Gobierno, al dejarle hacer esa jugada, le regaló un negocio suculento.
Dentro del grupo ya tienen un plan para transformarlo en una señal periodística. Así como TN es el emblema de Clarín, la idea es que Metro sea la nave insignia de Cablevisión, con contenidos propios y dejando de lado, poco a poco, las producciones pequeñas tercerizadas.
Metro no será un canal estrictamente de noticias sino un conglomerado de programas de producción propia con política y economía.  La prueba piloto ya está al aire: un noticiero por la mañana, que conducen Hernán Castillo y Nuria Am, dos periodistas del grupo. De todas formas, hasta que se apruebe el plan, aún no está claro quién será el dueño final de Cablevisión.
Telefe esconde otra de las grandes dudas sobre cómo quedará el mapa de medios. Mientras en el Gobierno aseguran que podrían obligar a Telefónica de España a deshacerse del canal bajo el argumento que tiene un nexo societario con Telefónica de Argentina (la ley prohíbe tener más del 10% de las acciones de una empresa de servicios públicos y poseer una licencia de TV), esta semana renunció al canal Francisco “Paco” Mármol, el hombre fuerte de la señal que manejaba el nexo con el kirchnerismo.
Director de Contenidos y su principal lobbysta, fue quien controló los contenidos periodísticos de los programas que, en todo estos años, siguieron fielmente los deseos del Gobierno. Los aceitados vínculos de Mármol con los funcionarios kirchneristas lo ayudaron en 2009, cuando tuvo el privilegio de entrevistar a Cristina Kirchner en España.
Esta semana, en medio de los rumores sobre la venta de Telefe, Mármol se reunió a almorzar con Rodolfo Barili, productor ejecutivo de Telefe noticias, y Luis Blasco, presidente de Telefónica de Argentina. Allí Paco les dio detalles de lo que será su ingreso al Grupo Indalo, propiedad del empresario kirchnerista Cristóbal López, y que tiene en sus manos C5N, Radio 10 y las FM Pop y Mega.
Las suspicacias sobre el futuro de Telefe se acrecentaron con un curioso pase en el que Mármol salta de uno de los canales de aire más vistos del país a un grupo empresario K con un apenas un canal de cable y radios que, en algunos casos, pierden audiencia con cada medición. Quizá el pase de Mármol sea un indicio de hacia dónde está por migrar el poder mediático del oficialismo.

domingo, 26 de enero de 2014

Ella ya es pato rango, y Axel debería tenerlo presente

CRISIS CAMBIARIA

Ella ya es pato rango, y Axel debería tenerlo presente

"Si volvemos al modelo de cepo de Julio de 2012 se habrán perdido 19 meses y más de US$15.000 millones de las reservas del Banco Central. ¿Para qué? Sólo para demostrar poder, un poder que no sirvió para solucionar los problemas, sino para hacerlos más grandes. Hoy, en el “libreto” de Axel Kicillof y su equipo, sólo el uso del “Poder de Policía del Estado” aparece como solución para el pataleo de los mercados. Veamos esta ratio policial aplicada y sus resultados", explicó el autor, en su editorial dominical. Por lo demás, son los tiempos de Cristina 'pato rengo'.
 
 
"(...) Así, el desconcierto no es una causalidad, es un efecto directo de la larga sucesión de errores cometidos por la Presidente de la Nación desde hace más de 3 años. La solución requiere de tomar medidas, pero nadie espera que se tomen a 14.000 kilómetros de distancia. (...)"
por CLAUDIO M. CHIARUTTINI
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Todo era previsible, salvo para el Equipo Económico. Es cierto que los tiempos se aceleraron, pero eso fue fruto del peor regreso posible de Cristina Fernández a los actos públicos. Sin anuncios económicos, sin agenda para solucionar los problemas y demostrando un desinterés notable por los problemas que más preocupan a la opinión pública. 
 
Así, a 22 meses de terminar su mandato, la Presidente de la Nación ya no puede ocultar el famoso “Síndrome de Pato Rengo” que aqueja a las administraciones políticas que no tienen posibilidad de mantenerse en el poder. La credibilidad y la confianza de los operadores económicos y financieros han desaparecidos y todos esperan que la crisis se profundice, aunque el kirchnerismo siga soñando en un milagro.
 
Cristina Fernández, luego de 41 días de ausencia voluntaria, mostró cuál es su prioridad para 2014: la política, sobre todo, volver a darle bríos a una militancia alicaída y “cubrir los baches” en aquellos segmentos de votantes donde se esperaban más apoyos en Octubre pasado. Ante eso, el mercado le respondió colocando el blue a $13.
 
Tal como todo general luego de una derrota, Cristina Fernández destina todos sus esfuerzos en analizar cuáles fueron los motivos del fracaso en octubre de 2013, y en recuperar los votos perdidos. Justamente, el Plan Progresar, tiene 2 ejes centrales de trabajo: 
 
> avanzar sobre el votante Ni-Ni, que pese a los planes sociales que supuestamente cobra, no apoyó en la última elección a los candidatos kirchneristas; y 
 
> darle fondos a La Cámpora para que pueda fortalecer su presencia en las Universidad Públicas, dado que en la rueda electoral del 2013 en los claustros universitarios, fue aplastada.
 
Además, desde que fue aprobada la Ley Antiterrorista, pasando por el pago a Repsol, el intento de acuerdo con el Club de París y los “fondos buitres”, el ascenso de César Milani, los casos de corrupción y las internas dentro de Unidos y Organizados; las fuerzas kirchneristas habían perdido militancia, mística y penetración territorial.
 
No es casual que Cristina Fernández no haya hablado de los cortes de luz, de la ola de calor, de la fuga de divisas, de la escapada del blue, de la incapacidad de Jorge Milton Capitanich y Axel Kicillof para revertir la crisis o de la inflación. Como es histórico en el matrimonio Kirchner, negar la realidad está en su ADN, hasta que esa realidad le estalla en la cara y tienen que improvisar medidas, como ocurrió el viernes.
 
Por primera vez en casi 11 años en el poder, el kirchnerismo retrocede en un conjunto de medidas que, como todo aviso oficial desde 2003, fue construido como fundante para una nueva etapa de la historia argentina. Puro relato, alejado un Universo de la realidad.
 
El mercado atropelló al Ministro Axel Kicillof y todo su equipo de supuestas mentes brillantes que lo siguen fielmente desde las aulas de la Universidad de Buenos Aires. La falta de oficio y la carencia de experiencia quedó demostrada ante la impotencia para frenar la escalada del blue (la paralización del mercado cambiario del viernes no es un éxito para el Gabinete Económico, es el reflejo de la inmensa incertidumbre que hay hoy entre los hombres de finanzas y los de negocios en la Argentina).
 
 
Sin embargo, no hay que ser tan negativo. Axel Kicillof tuvo varios logros al aplicar su neomarxismo rebautizado como “neokeynesianismo”: Consiguió que la producción se paralizara, que no haya precio para la mayoría de las materias primas e insumos, que se suspendieran las ventas de electrónicos, que los precios fueran remarcados 30% en menos de 12 horas, que se congelaran todas las órdenes de compra-venta y se frenaran las inversiones previstas. Lo que no logró Roberto Lavagna, ni Felisa Michelli, ni Amado Boudou, ni Carlos Fernández, ni Martín Lousteau, ni Hernán Lorenzino, ni Miguel Peirano, lo obtuvo el joven“Medalla de Oro” de la UBA en 2 semanas como “SuperMinistro” de Cristina Fernández.
 
Los operadores, los empresarios, los gremialistas y la gente esperan leer las resoluciones de la AFIP y del Banco Central para conocer las verdaderas dimensiones del regreso al cepo original. Sin embargo, hay consenso entre los economistas ortodoxos que se trata de un anuncio con más contenido de marketing político que de cambio ideológico en el Gabinete Económico. Traduzco: “Lo del viernes, fue jueguito para la tribuna”.
 
Si volvemos al modelo de cepo de Julio de 2012 se habrán perdido 19 meses y más de US$15.000 millones de las reservas del Banco Central. ¿Para qué? Sólo para demostrar poder, un poder que no sirvió para solucionar los problemas, sino para hacerlos más grandes. Hoy, en el “libreto” de Axel Kicillof y su equipo, sólo el uso del “Poder de Policía del Estado” aparece como solución para el pataleo de los mercados. Veamos esta ratio policial aplicada y sus resultados.
 
El jueves 23/01 fueron los allanamiento que realizó la AFIP y la Superintendencia de Bancos y Casas de Cambio del Banco Central en el edificio de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires mientras buscaban“cuevas”. No sirvió para nada, el dólar tocó los $13 pesos.
 
Otra muestra de la forma de pensar del Equipo Económico: Frenan las compras por internet y la persona que compra 4 pantalones al año en China debe anotarse como “importador". Pero, al mismo tiempo, permiten que un posible narcotraficante puede “blanquear” US$500 millones sin que nadie le pregunte nada. Burocracia contra mercado es la regla.
 
Otro ejemplo: La Aduana no deja pasar un solo electrónico por los aeropuertos internacionales y el premio Grammy que ganó Illya Kuryakin y los Valderramas fue secuestrado por las autoridades aduaneros. ¿Qué tipo de importación “ilegal” es un premio? No hay respuesta oficial.
 
Un ejemplo más de la forma de pensar de Axel Kicillof y su equipo: La AFIP solicitó a los bancos información sobre las colocaciones en cuentas en dólares que realizaron clientes privados (una forma de elusión del pago de Impuesto a las Ganancias). Había reclamado todos los datos desde 2007, pero luego de una dura negociación, los bancos sólo entregarán los correspondientes a 2013. El objetivo, obvio: obligar a empresas e individuos a pagar más impuestos por usa un escape que permite la propia ley.
 
Por fin, la medida más intervencionista que se ha decidió en décadas en la Argentina es la orden a los híper y supermercados para que informen ventas, precio y cantidad, de cada unos de los 50.000 productos que administran, en forma diaria. La metas es usar esa inmensa masa de información para vigilar que no haya “acaparamiento” y que no suban los precios de los productos (control de la inflación; le dicen).
 
Otras medidas más: Durante casi 2 semanas, la Anses vendió bonos en dólares para calmar el precio del blue. No sirvió. Se anunció el inicio de conversaciones con el Club de París para recrear la confianza. No alcanzó. Los “precios cuidados” han sido superados por la realidad. Las dos últimas licitaciones de las Lebac, donde el BCRA convalidó un aumento de tasa de 400 puntos básicos, tampoco lograron cambiar la tendencia del mercado cambiario o la voluntad de dolarización de las carteras.
 
Tal como se nota, la ratio común de todas estas medidas pasa por presuponer que un privado es un “delincuente” potencial que trata de dañar al Estado y a  la sociedad y que los funcionarios, desde un escritorio, pueden controlar las variables macro y micro económicas. Marxista tradicional.
 
 
La raíz de la actual crisis de confianza y credibilidad de los mercados es política. El kirchnerismo es una maquina de gastar dineros públicos que hace muy poco para alentar a los sectores productivos a invertir, mejorar la competitividad y exportar los excedentes. Mientras dicen “Más y mejor Estado”,convierte al sector público en un ente parasitario del sector privado y, mientras no aceptan reglas o pautas para gobernar, ponen límites y se tornan en jueces de aquellos que producen la riqueza del país.
 
La raíz de la actual crisis de confianza y credibilidad de los operadores económicos es ideológica. Cristina Fernández, que no sabe de economía, está dominada por lemas y preconceptos. Los mitos de su origen setentista la marco a fuego. Y pese a que tiene la ratio rentística para sus bienes personales de una rancia burguesa, no sabe crear fidelidades si no es aceitando las estructuras clientelares con gasto publico.
 
También su joven ministro de Economía peca de ideologismo y preconceptos. En sus conferencias de prensa, en sus presentaciones públicas, parece que estuviera dando una clase en la universidad, pero los tiempos han cambiado, los que escuchan no son alumnos, son consumidores, productores, empresarios, financistas, banqueros y comerciantes, todos ciudadanos, que tienen necesidades, expectativas, buscan satisfacer sus dudas y requieren de un funcionario soluciones, no lecciones de Economía o lecturas de la Historia Económica Argentina.
 
Cristina Fernández volvió, pero de la peor forma posible: Sin afrontar los problemas reales y pensando como si hubiese ganado las elecciones por el 54% de los votos en Octubre pasado, cuando en realidad, perdió. Los anuncios realizados el viernes se improvisaron durante toda la mañana y fueron cambiando con las horas. Justo las señales contrarias que necesitan los operadores económicos. 
 
Así, el desconcierto no es una causalidad, es un efecto directo de la larga sucesión de errores cometidos por la Presidente de la Nación desde hace más de 3 años. La  solución requiere de tomar medidas, pero nadie espera que se tomen a 14.000 kilómetros de distancia.
 
El Gobierno promete dar a conocer las nuevas medidas económicas, explicitadas, el mismo lunes 27/01 por la mañana. No quieren que los operadores estén preparados, los quieren tomar por sorpresas. Si no se cumplen las expectativas que hay entre operadores banqueros y financieros, lo que se vivió el jueves pasado se puede volver a repetir. Y mucho peor aún.

jueves, 16 de enero de 2014

The Wall Street Journal: “Terminó la luna de miel del equipo económico de Cristina”

LOS CAMBIOS DE GABINETE

The Wall Street Journal: “Terminó la luna de miel del equipo económico de Cristina”

Otra columna de opinión -este lunes 13/01 hubo una similar- del diario The Wall Street Journal sobre la Argentina vuelve a cuestionar la política económica de Cristina Fernández. El autor señala en este caso que los flamantes funcionarios que tienen a su cargo distintos resortes de la gestión económica han llegado al fin de su “luna de miel” ya que “el peso argentino alcanzó un nuevo mínimo el miércoles frente al dólar en momentos en que el descenso en las reservas en moneda extranjera y una creciente inflación erosionan la confianza de la población en la capacidad del gobierno para manejar la economía”.
 
Axel Kicillof, el elegido por Cristina. (Foto: Télam)
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Este lunes (13/01) el diario The Wall Street Journal publicó una dura columna de opinión firmada por la periodista y editora Mary Anastasia O'Grady donde abordó la situación económica de la Argentina pero principalmente apuntó que “destruir la riqueza de una nación demora un largo tiempo, pero una década de kirchnerismo, de gobiernos encabezados por Néstor Kirchnery su actual viuda Cristina Fernández de Kirchner, parece estar lográndolo”. En esa línea, este jueves (16/01) el mismo medio vuelve a referirse a nuestro país y a la faceta económica.
Esta vez, en otra columna de opinión el tema vuelve a ser la economía argentina, pero el foco está sobre los cambios que Cristina realizó en su gabinete donde durante el primer mes se había insinuado alguna tendencia positiva en cuanto a la política monetaria que ya quedó sepultada.
Por eso, el autor, Ken Parks, decreta el fin de la luna de miel el nuevo equipo económico de Cristina.
A continuación, la columna de Ken Parks en The Wall Street Journal:
El peso argentino alcanzó un nuevo mínimo el miércoles frente al dólar en momentos en que el descenso en las reservas en moneda extranjera y una creciente inflación erosionan la confianza de la población en la capacidad del gobierno para manejar la economía.
En una concesión a los votantes preocupados por la inflación, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner reemplazó a su ministro de Economía, presidente del banco central y el encargado de velar por el cumplimiento de los controles de precios poco después de que la coalición de gobierno sufriera una caída importante en las elecciones legislativas de octubre. Muchos economistas señalan que la inflación anual supera el 25%, frente al apenas 10,9% que reportaron las cifras oficiales para diciembre.
Pero la luna de miel del nuevo equipo económico de Kirchner parece haber llegado a su fin.Algunos argentinos e inversionistas empiezan a perder la paciencia con un gobierno cuyas relajadas políticas fiscales y monetarias han desembocado en la segunda mayor inflación de América, después de la de Venezuela.

Durante más de dos años, la presidenta ha impuesto un racionamiento de divisas para evitar que los ciudadanos que buscan un refugio en el dólar emprendan una corrida contra las reservas en moneda extranjera del banco central. Esos controles han alimentado un vibrante mercado clandestino donde la cotización del dólar supera holgadamente la tasa oficial.
El peso se cotizó el miércoles por encima de 11 unidades por dólar, frente a un mínimo previo de 10,93 pesos por dólar, según periódicos que publican las tasas del mercado negro. La moneda se debilitó en el mercado regulado a casi 6,76 por dólar.
Los argentinos siguen de cerca los vaivenes de la tasa de cambio del mercado negro, conocido como el "dólar blue". Cuanto mayor es la diferencia entre las tasas del mercado negro y el regulado, mayor es el temor a que se produzca una brusca devaluación del peso.
El descenso de la moneda argentina este año ha ampliado esa brecha a cerca de 64%, de entre 50% y 55% en diciembre. De todos modos, no es tan amplia como en Venezuela, donde supera el 900%.
"Si no relajan (las restricciones cambiarias), la brecha persistirá. Pero no tienen los dólares para levantar las restricciones", dice Francisco Díaz, corredor de monedas de ABC Mercado de Cambios.
La demanda de dólares habitualmente aumenta durante el verano, cuando los argentinos con planes de viajar al extranjero acuden al mercado informal para complementar los dólares que les permite comprar el gobierno. No obstante, el descenso de 9% del peso en el mercado negro este año indica que los argentinos tienen preocupaciones mucho mayores que obtener dólares para gastarlos en las playas de Uruguay.
El martes, los legisladores de la oposición publicaron un informe que colocó la inflación de 2013 en 28%. El mismo día, el banco central informó que las reservas de divisas que Argentina usa para pagar a sus acreedores y comprar importaciones vitales como gas natural cayeron a US$30.000 millones, su nivel más bajo en siete años.

El alcance del mercado negro es "marginal" y no refleja el desempeño de toda la economía, indicó la semana pasadaJorge Capitanich, jefe de gabinete de Kirchner, cuando el peso alcanzó su mínimo previo en el mercado negro.
"El problema no es sólo que haya dos tasas de cambio, sino que la brecha entre las dos haya sido tan amplia durante tanto tiempo. Los agentes económicos empiezan a fijar los precios, especialmente los de los servicios, en base al tipo de cambio paralelo", señala Dante Sica, director de la consultora Abeceb.

domingo, 12 de enero de 2014

Cristina se estresa con la economía y extraña El Calafate

EL CAMINO HACIA 2015

Cristina se estresa con la economía y extraña El Calafate

El kirchnerismo cristinista luce atrapado en la crisis económico que provocó. Todavía no entiende lo que hizo y, por lo tanto, no consigue (ni conseguirá) destrabar ese nudo que lo está ahorcando. Luego, con Cristina en Olivos... todos (comenzando por ella misma) extrañan los días en El Calafate. Interesante descripción que Claudio Chiaruttini deslizó como editorial en su programa por Radio El Mundo:
 

Residencia de Cristina en El Calafate: "El futuro es incierto. A sólo 45 días del mayor recambio del Gabinete en la historia del kirchnerismo, la confianza de los operadores económicos se ha evaporado. No esperan que surjan fórmulas nuevas para enfrentar los problemas. Antes se pensaba que el choque con las consecuencias, con la realidad, los haría cambiar de opinión se evaporó con “la crisis eléctrica”."
por CLAUDIO M. CHIARUTTINI
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Regresó Cristina Fernández y el efecto fue exactamente el contrario a lo que esperaban dentro y fuera de la Casa Rosada. La falta de conducción se hizo palpable, la pérdida de poder del Jefe de Gabinete, Jorge Milton Capitanich, no se oculta; Axel Kicillof tomó el rol de liderazgo en decisiones económicas, la falta de ideas nuevas hace que el Gabinete repita fórmulas pasadas fracasada y ya no se puede evitar hablar de un agotamiento del menú de medidas a las que puede recurrir el kirchnerismo.
 
Era mejor la situación del Gobierno con la Presidente de la Nación en El Calafate. Lejos, a la distancia, la falta de certeza, el cruce de especulaciones, dejaba un pequeño espacio para pensar en un regreso donde se diera un volantazo ala gestión y reencarrilara a su novel Gabinete, con el fin de armar un programa que solucionara los problemas reales que afectan a la gente, algo que demanda la sociedad desde hace casi tres años.
 
Pero no fue así. Cristina Fernández va camino a batir su propio récord de silencio. Es cierto, no hay anuncios importantes que realizar y la Presidente de la Nación, si regresa a escena, requiere de toda la artillería que puedan suministrarles sus ministros. Pero, además, juntar militantes para que ovacionen a la mandataria se hace muy difícil en este enero estival: La Cámpora se encuentra “desmovilizada” y gozando de largas vacaciones, pagadas con el sueldo que obtienen por ser aplaudidores repitentes.
 
La “crisis del tomate” varias lecturas. Los kirchneristas argumentan que fue un intento del Gobierno de cambiar la agenda y hacer olvidar los cortes de luz, los saqueos, la revuelta de las policías provinciales y la ausencia presidencial. Incluso, la orden “importen tomates” y la desmentida a Ricardo Echegaray en el tema Bienes Personales eran una forma de reconfirmar la autoridad de la Presidente de la Nación. Sin duda, es una versión conveniente para el oficialismo. 
 
Sin embargo, “la crisis del tomate” terminó por demostrar la impericia con que se tratan ciertos problemas entre los ministros. Todos quieren quedar bien con Cristina Fernández, como la orden en noviembre fue “contengan la inflación”, cuando, según parece, Alfredo Coto advirtió, equivocado, del posible aumento de la solanácea de origen mexicana, todos salieron corriendo para quedar bien con “La Jefa” y el morenismo sin Guillermo Moreno se hizo presente con todo su esplendor.
 
Pero, por fin, el Secretario de Comercio, Augusto Costa, reconoció que estaban mal informados y suspendió la importación de la baya carnosa. Fin del papelón oficial. Sólo demandó 4 días esclarecer el misterio del precio del tomate.
 
Pero la forma en que se encaró “la crisis del tomate”, se lanzaron medidas y declaraciones, se buscaron culpables y se anunciaron formas para regular el problema, repite el mismo mecanismo que en “la crisis energética”, “la crisis de los trenes”, “la crisis con el campo”, “la crisis con Aerolíneas Argentinas”, “la crisis con los holdouts”, y otras similares.
 
El mecanismo es así: un rubro o sector entra en crisis, se buscan culpables, se realizan distribas grandilocuentes, pero no se articulan posibles soluciones; la crisis se profundiza, ya no alcanza con señalar victimarios, la opinión pública gira su atención hacia el Gobierno, esperan definiciones. Recién allí, cuando la encuestas detectan este cambio en la ciudadanía, comienzan a buscar posibles salidas, pero el cepo ideológico les limita el menú a fórmulas ya intentadas hace 40 años. Por fin, se mitifica ese pasado para poder legitimar la repetición de medidas fracasadas.
 
¿Cómo termina una crisis en el kirchnerismo? Cuando aparece otro tema en la agenda de medios que coloca el trance en la página 10 de los diarios y cuando las encuestas dicen que la opinión pública ha puesto la atención en otro tema. No es casual que “la crisis del tomate” finalizara justo luego de las terribles muertes ocurridas en Villa Gessell.
 
Pero “la crisis del tomate” tiene 2 claros mensajes que hay que entender para poder proyectar los próximos 2 años de Gobierno.
 
Por un lado, los temas económicos son incomprensibles para la ratio kirchnerista. 


El peso ideológico impone un cerco alrededor de las posibles soluciones a los problemas y los preconceptos, también ideológicos, no permiten elegir los caminos correctos para superar las dificultades.
 
El Gobierno quedó atrapado en el “relato”. Desde Axel Kicillof para abajo saben que controlar la emisión de moneda es fundamental para bajar las expectativas inflacionarias. Sin embargo, su ratio los obliga a pensar que inyectando liquidez se solucionan los problemas. Por eso terminan vendiendo bonos públicos para calmar al dólar blue y anuncian obras por casi $4.000 millones en las zonas de servicios de Edenor y Edesur.
 
Es la ideología kirchnerista el principal problema, hoy, del Gobierno. Y Cristina Fernández, junto a Axel Kicillof, son los dos mayores exponentes de este conjunto de ideas que pudieron servir con un peso devaluados, sin inflación, materias primas con precios nunca vistos y un rechazo del argentino por los dólares. Pero ese escenario ya es historia, han pasado 10 años y el kirchnerismo se ha osificado, sufre de artrosis deformante.
 
Sin embargo, “la crisis del tomate” no debe equivocar al análisis: políticamente hablando, el cristinismo tiene un mejor diseño de la agenda y pasos a seguir, tienen metas bien claras y demuestran ser imparables cuando se ponen una meta a alcanzar. Un año le tomó a Cristina Fernández colocar a César Milani como Jefe del Ejercito. Pero nadie, ni los colectivos kirchneristas más cercanos, pudieron evitar la decisión presidencial. Debería ser un ejemplo envidiable para la oposición, que suele quedarse en declaraciones y gestos.
 
Mientras el Gobierno tardó 3 semanas en reaccionar a “la crisis de los cortes de luz” y se hizo puré por “la crisis de los tomates” (perdón por el chiste fácil), Cristina Fernández logró colocar 10 conjueces, 7 de ellos kirchneristas o filokirchneristas, en la Cámara de Casación Penal; avanzará con 3 códigos en el Congreso, espera reformar el sistema penitenciario federal y quiere colocar conjueces en la Suprema Corte y en 21 tribunales del interior. De eso sabe el kirchnerismo.
 
Desde 2003, el kirchnerismo ha gobernando en el corto plazo en los económico y en el largo plazo en lo político. Sin duda ha sufrido derrotas, la última en Octubre, pero tiene mayor capacidad de construcción y ansias de poder que toda la oposición junta. Quizás por ello se sienten confiados, pese a los pésimos resultados que muestran las encuestas que llegan hoy a los escritorios de los funcionarios más importantes.
 
Daniel Scioli camina la playa e intenta adelantar una paritaria docente que puede ser la más dura de sus 6 años de mandato. Sergio Massa camina la playa, juega fútbol y sigue cazando intendentes, como Ahab lo intentaba con la ballena. El Frente Amplio Progresista y la Unión Cívica Radical viven de minicumbre en minicumbre y, por vías separada, el UNEN vive de minicumbre en minicumbre, pero no se juntan. José Manuel de la Sota quedó atrapado en su crisis provincial, aunque busca la revancha con los carnavales cuarteteros. Mauricio Macri camina la playa, de la mano de María Eugenia Vidal y juegan al 2015. Hugo Moyano y Luis Barrionuevo comparten asados llamando a la unión, sabiendo que “las brevas están maduras”. El resto, desaparecido bajo la ola de calor.
 
Mientras el Gobierno pasó por la mayor crisis energética en 10 años, el vacío de liderazgo kirchnerista no se pudo ocultar, lanzaron, por centésima vez, otra ridícula lista de precios pseudocongelados y desbarrancaron con “la crisis del tomate”; la oposición siguió jugando“Al Don Pirulero” en la playa, como si el poder estuviera en oculto entre los granos de arena.
 
El futuro es incierto. A sólo 45 días del mayor recambio del Gabinete en la historia del kirchnerismo, la confianza de los operadores económicos se ha evaporado. No esperan que surjan fórmulas nuevas para enfrentar los problemas. Antes se pensaba que el choque con las consecuencias, con la realidad, los haría cambiar de opinión se evaporó con “la crisis eléctrica”.
 
 
“Más Estado”, de la mano de “más planificación”, “más control”, “más intervención” son los parámetros que guían al ministro de Economía, Axel Kicillof. Desde el jueves pasado, los conocimientos económicos de Jorge Milton Capitanich sirven de poco, la Presidente de la Nación volcó su balanza hacia el joven economista militante en el keynesianismo marxista(¿?).
 
Pese a que ha pasado poco tiempo desde el regreso de Cristina Fernández, los primeros signos muestran una Presidente de la Nación que vuelve a encerrarse en sí misma y a su entorno más reducido. Quiere relanzar “Unidos y Organizados”, le pidió a Jorge Milton Capitanich que baje su perfil, es decir, la reperonización de la gestión entró en cuarto menguante; La Cámpora vuelve a ser la veta desde donde la mandataria apoya su poder político y busca sus funcionarios; y con la agenda política que proyecta para el Congreso, se intenta volver a seducir al electorado progresista y de izquierda que la abandonó entre 2011 y octubre de 2013.
 
De nuevo, como en el pasado, la agenda política busca como meta el 2015, por eso el esfuerzo en recuperar el “relato” y la “mística” perdida obligará a mostrar a los funcionarios más activos, en especial, “poniendo en caja” a los sectores privados y corporaciones consideradas enemigas, lo que también servirá para hacer demostraciones de poder.
 
Cuando la gestión de Carlos Saúl Menem comenzó a decaer, para evitar el llamado “síndrome del pato rengo”, lanzó la opción de la re-reelección. Cristina Fernández está en la misma circunstancia, tal como Raúl Ricardo Alfonsín, perdió una elección de medio término y debe evitar que se la considere débil para gobernar. La declaración hecha desde El Calafate de que no se presentará para ninguna candidatura en el 2015 buscó mejorar la imagen en las encuestas, pero también fue una señal hacia la interna kirchnerista para que comience un proceso de búsqueda de heredero.
 
Así, de esta forma, Cristina Fernández deberá esforzarse por mostrarse fuerte, al mismo tiempo que deberá ordenar la interna de sus colectivos aliados para la transición. Pero, tal como en el pasado, son los problemas de la economía real los que juegan en contra de los planes presidenciales. Si no se recupera la confianza de los operadores económicos, ni no descomprime la conflictividad social que se avecina, si no apura medidas para recuperar la actividad económica y el poder adquisitivo de los salarios, hacer planes políticos a 2 años será como construir sobre arena.

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