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domingo, 6 de marzo de 2016

En medio de la "guerra" de espías entre Stiuso y Aníbal F., citaron a Scioli a la SIDE

En medio de la "guerra" de espías entre Stiuso y Aníbal F., citaron a Scioli a la SIDE

Nuevos datos del testimonio del ex agente
Por la negativa de dejar de investigar a los iraníes en la causa AMIA, el ex espía afirmó que mataron al Lauchón Viale, balearon a su operadora judicial y asesinaron a Nisman.

“Muchachos dejen de investigar la pista iraní en la causa AMIA” les dijo a fines del 2010 el entonces número dos de la SIDE, Paco Larcher, aAntonio Stiuso y su equipo, que venía de reunirse con la presidenta Cristina Kirchner. Hacía pocas semanas que había muerto Néstor, quien había mantenido la acusación contra los iraníes como supuestos autores intelectuales del atentado contra la AMIA de 1994.
 Sin embargo, Stiuso afirmó que tanto él como el fiscal Alberto Nismanse negaron a dejar la acusación que había hecho el ex juez Juan José Galeano y ellos retomaron en el 2006. Según fuentes judiciales en su declaración testimonial del lunes, Stiuso dijo que esa negativa profundizó una “guerra” que ya había dentro de los servicios de inteligencia kirchneristas. Había comenzado en el 2006, cuando el entonces director General de Operaciones de la SIDE denunció ante la jueza federal de San Isidro y mujer de Nisman, Sandra Arroyo Salgado, al ex experto informático de la SIDE Iván Velazquez, a periodistas y al general retirado Daniel Reimundes –involucrado porque era el único que vivía en esa ciudad– como parte de un supuesto grupo dedicado a hackear correos electrónicos de funcionarios. Stiuso afirmó a la jueza Fabiana Palmaghini que él había echado antes de la SIDE a Velazquez, y que éste luego “trabajó para la Policía de Seguridad Aeronáutica, para Aníbal Fernández y para el jefe de inteligencia el Ejército, general César Milani”. Velazquez negó los cargos, y se exilió en Uruguay hasta el año pasado cuando, sorpresivamente, Arroyo Salgado sobreseyó a todos los acusados que había procesado.
A finales del 2010, luego de la muerte de Néstor, Stiuso afirmó que comenzó a recibir presiones K por aquella negativa a desvincular a los iraníes. En el marco de esta pelea que es la primera vez que se blanquea en una causa judicial, dijo que vino un “contraataque” de parte del sector de inteligencia que manejaba Aníbal F. y poco tiempo después desconocidos dispararon 3 veces con una pistola 22 contra el miembro de la auditoría general de la Nación y operación judicial de Stiuso, Javier Fernández.
Paralelamente, Nisman comenzó a recibir mails amenazantes que le advertían sobre los movimientos de su “mujercita” y sus hijas. Contenían fotos de cuerpos humanos descuartizados y decían que se había puesto un precio de 30 mil dólares por la cabeza de Nisman.
Pero el 10 de julio del 2013, el grupo Halcón de la Bonaerense mató a su agente y hombre de la noche “Lauchón” Viale, en un operativo antidrogas ordenado por la Justicia. “Tenían información falsa de que yo iba a estar cenando con el Lauchón”, dijo Stiuso palabras más o menos.
El ex gobernador Daniel Scioli y el ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández. (DYN)
La muerte del Lauchón provocó una conmoción en esa “guerra”. A la SIDE fue convocado el entonces gobernador bonaerense Daniel Scioli, a quien se le preguntó: “¿Cuántas muertes va a costar este tema?”. Según una fuente de inteligencia, Scioli se sintió mal y negó haber tenido injerencia sobre el grupo Halcón.
Según Stiuso, el “asesinato” de Nisman fue el último eslabón de esa cadena de intimidaciones K y por eso, tras declarar por primera vez en febrero del 2015 en la causa, se fue con toda su familia –incluyendo a los novios de sus hijas– a pedir asilo a EE.UU. 

martes, 29 de septiembre de 2015

Stiuso: un demonio K Por: Alfredo Leuco

 

 

Stiuso: un demonio K – 29 de septiembre 2015

Resulta que ahora, después de 12 años en el poder absoluto, Cristina descubrió en Naciones Unidas, que Antonio Stiuso es un demonio. Pero hasta hace muy poco tiempo era el ángel guardián del matrimonio presidencial. Tardó demasiado la presidenta de la Nación en intentar despegarse del jefe de inteligencia del kirchnerismo. Después de 12 años en el gobierno, los Kirchner dejan vacía la causa Amia, llena de divisiones entre los familiares de las víctimas, con el fiscal Alberto Nisman muerto y sin saber cómo murió y encima, como si esto fuera poco, la presidenta pretende hacernos creer que los padres políticos del espía son los Fondos Buitres y la CIA. La verdad, que es la única realidad, dice que los padrinos, los que le dieron tanto poder impune a Stiuso fueron Néstor y Cristina. En lugar de sacar la culpa afuera y pedirle colaboración a los Estados Unidos y a la Interpol una alerta azul para ubicarlo, deberían preguntarse qué hicieron para merecer esto. Es un Frankenstein modelado a imagen y semejanza de un pingüino pero que se volvió independiente y rebelde. Los que fabrican monstruos, corren ese riesgo: se les puede volver en contra como un búmeran. Es posible que hoy Stiuso tenga la protección de los Estados Unidos. Pero hasta hace media hora tenía la protección de los Kirchner. Si Cristina se quiere mentir a sí misma, que lo haga. Pero que no nos siga mintiendo a todos los argentinos.
No conozco ni quiero conocer al ex jefe de la tenebrosa SIDE ascendido por Néstor al máximo cargo. Pero hay una pregunta que me gustaría hacerle a la abogada exitosa: ¿Cuándo se dio cuenta que este espía era un personaje siniestro y nefasto? ¿Desde cuándo consideran que “Jaime”, es el culpable de todo lo malo que pasa en la Argentina? Lo pregunto porque Stiuso fue el principal instrumento que utilizaron los Kirchner para perseguir, intimidar y extorsionar a cualquier argentino que se atreviera a expresar un pensamiento crítico hacia el gobierno. Durante más de 11 años el matrimonio presidencial hizo uso y abuso de las escuchas telefónicas ilegales. Hay varios testimonios del placer casi sádico que sentía Néstor al escuchar a sus rivales políticos o a sus propios ministros hablar mal de él. Esa información obtenida en forma delictiva era utilizada por Néstor, sobre todo, pero también por Cristina, para disciplinar a políticos, empresarios, jueces y periodistas. Muchos eran amenazados con carpetazos, es decir con entregarle al periodismo fotos, filmaciones o documentos sobre la vida íntima de esas personas. De esa manera ejercían un chantaje repugnante al que muchos sucumbieron. Todo eso lo ordenaba Néstor Kirchner y lo ejecutaba Antonio Stiuso. Y cuando la persona investigada no tenía nada demasiado grave para denunciar, no tuvieron problemas en inventar o armar causas y escándalos. El legislador papal Gustavo Vera reveló que el cardenal Jorge Bergoglio le contó que Stiuso lo seguía y lo espiaba por orden de Néstor Kirchner. El gobierno dijo que se trata de una locura de Vera. Pero hasta ahora, el Papa Francisco no desmintió a uno de los diputados con los que tiene mayor amistad. El que calla otorga. Hay versiones que son directamente asquerosas. Dicen que los fines de semana  mandaban prostitutas a tocar las puertas de la Catedral para ver si podían fotografiar al cardenal Bergoglio con alguna de ellas para sembrar sospechas y liquidar su prestigio y su carrera hacia el Vaticano.
Es un dato clave. Porque el que tiene estómago como para acosar así a un líder religioso carece de escrúpulos y es capaz de hacer cualquier cosa para calmar su bulimia de poder y dinero. Néstor Kirchner ordenó operaciones de ese tipo para ensuciar y sacar de la cancha a Enrique Olivera, Francisco de Narváez, y Luis Juez, entre los más conocidos.
Antonio Stiuso cumplía órdenes. Los últimos 11 años estuvo bajo el mando de Néstor y Cristina, y de Francisco Larcher y “El chango” Hector Icazuriaga. Recién el 11 de diciembre pasado, Cristina descubrió que Stiuso se había convertido en el patrón del mal de sus pesadillas. Pasó de santo a diablo, de ángel a demonio. El gobierno habla como si a Stiuso lo hubiera designado y mantenido en su alto cargo el grupo Clarín. No fueron Macri, ni Massa ni siquiera Scioli los que le dijeron al, en ese entonces flamante fiscal Alberto Nisman, que Stiuso iba a trabajar con él. Perdón por la insistencia pero es absolutamente cierto que fue Néstor Kirchner el que puso a Stiuso y a Nisman a trabajar juntos. Y fueron todos ellos los que fomentaron la colaboración con la CIA y el MOSSAD con el objetivo de avanzar en la investigación por el ataque terrorista a la AMIA. Fueron ellos los que empezaron a infiltrar agentes de La Cámpora como lo han hecho en todo el estado. Ellos, con su resentimiento e incapacidad, desataron una guerra de servicios que gasta millones de dólares sin ningún tipo de control.
Fue esta década espiada por los Kirchner donde más se utilizaron los servicios para los aprietes y amenazas de la política doméstica. Por eso Cristina no puede acusar a nadie de los trabajos sucios que realizaron los topos de la inteligencia. Ella es responsable, igual que su marido, de todo lo que pasó desde que llegaron al gobierno. Por eso sostengo que Cristina es responsable por acción o por omisión de la muerte del fiscal Nisman. La historia cargará sobre sus espaldas semejante magnicidio. Esa sangre salpicará la investidura presidencial mientras haya impunidad. Solo la verdad, la justicia y el castigo llevarán paz al fiscal muerto y a la República herida.
No alcanza con disolver los servicios de inteligencia de apuro, con tratamiento express en el Congreso.
Cristina no pudo, no quiso o no supo democratizar y profesionalizar a los servicios de inteligencia. Hace más de 10 años,  Gustavo Béliz, que era ministro, le llevó a Néstor un proyecto riguroso para refundar la SIDE como Agencia Federal de Inteligencia y el resultado fue asombroso. Antonio Stiuso fue aplaudido y abrazado por Néstor Kirchner y Gustavo Béliz fue eyectado de su cargo y perseguido  hasta el límite de tener que exiliarse en los Estados Unidos. En aquel momento Stiuso era Gardel. Hoy es Satán. La sabiduría popular tiene un dicho que lo resume todo: cría cuervos y te sacarán los ojos.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Denuncian que desde la oficina de Gils Carbó espían a una ONG antimafia

Denuncian que desde la oficina de Gils Carbó espían a una ONG antimafia

Militantes de La Cámpora integrarían una estructura ilegal paralela.Es La Alameda, que dirige el diputado porteño Gustavo Vera. Un memo interno habría ordenado seguirlo a él y otros militantes, controlar sus mails, llamadas y mensajes.
La promesa oficial aún está fresca: la nueva SIDE no tendría nada que ver con la del súbitamente perverso Jaime Stiuso, y para acabar de una vez con las suspicacias el área más sensible de las que manejaban los espías –la apetecible dirección de Observaciones Judiciales, encargada de las pinchaduras telefónicas– pasaría a las manos independientes de la procuradora Alejandra Gils Carbó. Pero la ilusión duró poco: una denuncia penal que el lunes a primera hora llegará a los tribunales federales asegura que la encargada de las escuchas judiciales, Cristina Caamaño, habría ordenado seguir, pinchar llamadas e intervenir mensajes de varios dirigentes de la organización antimafia La Alameda.
“La información recibida hace ya unos días y debidamente analizada y validada, indica que el mentado organismo conducido por la Dra. Cristina Caamaño Pais, no solo dirige las escuchas legales judiciales, sino que también conduce la totalidad o buena parte de las escuchas ilegales realizada por el Gobierno Nacional”, dice en la denuncia el diputado porteño Gustavo Vera, titular de La Alameda.
“Poseo información, que aportará el testigo, referente a que existiría un memo interno sin firma pero con membrete oficial de la Procuraduría, donde hacía especial hincapié en el espionaje de los celulares, mail, mensajes y whatsapp de “los alamedenses” (sic según mi fuente). Es más, pude confirmar que se vertían los nombres y apellidos de mi persona, los dos letrados de la Fundación Alameda, Mario Fernando Ganora y Carlos Beizhun, y otros miembros de la Fundación, y mis asesores en la Legislatura porteña, Lucas Enrique Schaerer y Facundo Carlos Antonio Lugo”, detalla Vera.
“El memo del espionaje circuló el día 12 de agosto del corriente año, el mismo día que regresaba de una estadía en el Vaticano”. Vera afirma que en la sede de la Procuraduría, en Avenida de Mayo 760, habría “varias oficinas, aparentemente ubicadas en los pisos primero y segundo”, que funcionarían como “áreas absolutamente restringidas” desde las cuales se trabajaría en el espionaje ilegal.
Aunque los datos fueron recogidos por personal dependiente de Gils Carbó que alertó a los espiados, la denuncia ofrece el testimonio de Jorge Rodríguez, ex miembro del ministerio de Seguridad que trabajó bajo órdenes de Caamaño durante dos años y medio. Según afirma este ex agente, “esta estructura de espionaje dispone de un galpón en cercanías del ex Hospital Francés. En realidad son tres fincas ubicadas en la calle Estados Unidos 3045, 3057 y 3059.” Rodríguez dice que ese inmueble sería una “cueva” desde donde se concretaría “toda la operatoria ilegal con las consabidas escuchas y espionajes, y habría allí buena parte del hardware millonario”.
“La fuerza de tareas de Caamaño, de reciente formación, está integrada por empleados y funcionarios kirchneristas de la Procuración, y fue ‘fortificada’ con militantes de la agrupación La Campora. Asimismo el espionaje político ilegal cuenta con un célula de cinco hackers y un grupo operativo de rompe puertas, que se dedican al seguimiento de los miembros de la Alameda”, asegura la denuncia.
Rodríguez afirmó a Clarín que “a Caamaño se le confundieron el aparato de inteligencia legal y el ilegal, y así trascendió su orden de espiar a La Alameda.” Caamaño afirmó ayer a Radio Télam que “esta denuncia es absurda. Vera necesita prensa. Acá se graban 3 mil CDs por día, lo que menos tengo tiempo es ver a quién pertenece el teléfono. Si a Vera se lo está escuchando es porque hay un juez que pidió que se lo escuche”.

sábado, 4 de abril de 2015

El gobierno británico mandó espiar a políticos y militares argentinos por Nico Wiñazki

El gobierno británico mandó espiar a políticos y militares argentinos

Revelan documentos secretos de inteligencia
Papeles secretos de las agencias de inteligencia del Reino Unido muestran que la Argentina es un objetivo prioritario y que se interceptaron comunicaciones y antenas en el país.
El Gobierno de Gran Bretaña espió las comunicaciones de “líderes y jefes militares” argentinos en forma secreta, con el objetivo de recolectar información de “alta prioridad”. La operación fue llevada a cabo por uno de organismos de Inteligencia más sofisticados y poderosos del Reino Unido, el Cuartel General de Comunicaciones (GCHQ, por sus siglas en inglés). 
Aun se desconoce cuándo se inició ese plan de acción, pero sí se sabe que en marzo del 2010 se produjo un primer informe de resultados, en el que además se especificó que este tipo de espionaje se seguiría aplicando.
Al menos por ahora, tampoco se pudieron identificar quiénes son los líderes y militares argentinos que fueron espiados por Gran Bretaña.
La información fue revelada en la web del canal de noticias TN, en asociación con el periódico The Intercept. El jueves, el sitio argentino difundió documentos oficiales de la inteligencia inglesa que fueron aportados por Edward Snowden, un ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.
Esos informes muestran que, en el 2008, los organismos de Inteligencia de Gran Bretaña definieron a la Argentina como un objetivo de “principal interés”.
La documentación revelada por tn.com.ar destapó varias operaciones de espionaje inglés sobre territorio argentino.
En una comunicación interna de la GCHQ, fechada en marzo del 2010, se relata que los espías ingleses hicieron “grandes esfuerzos para recolectar información de alta prioridad en comunicaciones de líderes y militares”.
Y también se detalla que esas acciones se enfocaron en la intercepción de las antenas de la tecnología llamada TETRA (Radios con antenas terrestres, según sus siglas en inglés), una “red” que se suele utilizar para los llamados de celular que se realizan por el sistema GSM.
Según especialistas en comunicaciones, esas antenas son las que suelen usar también las fuerzas policiales, los militares, las agencias de seguridad y también los bomberos y las ambulancias, por ejemplo.
El documento sobre el espionaje inglés a los “líderes y militares” argentinos lleva el título de “Top Secret/Strap 1” y lleva como bajada “Comet News”.
Al menos en ese informe, el espionaje inglés admite que los resultados obtenidos no fueron los esperados, pero no se dan precisiones al respecto sobre el contenido de lo que sí se habría logrado interceptar en secreto en las charlas realizadas por importantes autoridades nacionales.
Según tn.com.ar, existe otro documento complementario al descripto en esta nota en el que los ingleses afirman que su objetivo al interceptar comunicaciones es conocer si la Argentina puede monitorear qué buques británicos navegan hacia las Islas Malvinas.
Más allá de ese objetivo militar, surgen dudas sobre este plan de espionaje inglés.
¿Quiénes eran los líderes políticos y militares a los que los británicos lograron -o intentaron- interceptar?
¿Se encuentra entre ellos la presidenta Cristina Kirchner, por ejemplo?
El sistema de comunicaciones argentinos llamada TETRA que los ingleses lograron penetrar -según el documento revelado ayer-, es el que puede utilizar la Policía Federal: eso significa que es el que usan los custodios de los funcionarios nacionales. 
¿El espionaje de Gran Bretaña podría haber seguido los movimientos de importantes autoridades a través de ese sistema?
Hace dos días que se difundieron los documentos de Snowden via TN. La Casa Rosada aun no emitió su opinión al respecto.

domingo, 22 de febrero de 2015

El expediente que desató la guerra a Stiuso Por Hernan Dobry para Perfil.

DOCUMENTO EXCLUSIVO  

El expediente que desató la guerra a Stiuso

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PERFIL accedió a la investigación judicial y el pedido de detención de Pedro Tomás Viale, mano derecha de Stiuso, que fue acribillado en su casa.

Pedro Tomás Viale, “Lauchón”, mano derecha de Stiuso. Fue acribillado en su casa, lo que desató la guerra del exespía.
Pedro Tomás Viale, “Lauchón”, mano derecha de Stiuso. Fue acribillado en su casa, lo que desató la guerra del exespía. | Foto: Cedoc

 

La guerra entre el ex jefe de Contrainteligencia del Servicio de Inteligencia (SI), Antonio “Jaime” Stiuso comenzó mucho antes de que la presidenta Cristina Kirchner lo obligara a “jubilarse” en diciembre pasado o con la denuncia y posterior muerte del fiscal Alberto Nisman. El primer detonante ocurrió en 2011 cuando se inició la investigación judicial que culminaría con el asesinato de Pedro Tomás “Lauchón” Viale, el 9 de julio de 2013, a la que PERFIL accedió en forma exclusiva.
Viale, de 59 años, fue acribillado a balazos con once disparos a quemarropa en su casa de Rocha Blaquier 1502, en la localidad de La Reja, partido de Moreno, provincia de Buenos Aires, por un comando del Grupo Halcón de la Policía Bonaerense que ingresó con la orden de detenerlo, firmada por el juez federal de Tres de Febrero, Juan Manuel Culotta, en busca de “sustancias estupefacientes, de corte, estiramiento, precursores químicos, artículos y/o herramientas empleadas para la producción de estupefacientes… y todo tipo de documentación vinculada al rubro inmobiliario”.
“Asesinarlo e involucrarlo en una causa de narcotráfico es directamente tocarlo a Jaime. Se lo quieren llevar puesto”, aseguró a PERFIL en 2013 un hombre cercano a Stiuso y concordó con otras dos fuentes del SI en la misma hipótesis.
El magistrado nunca le había solicitado al jefe de la Subdelegación de Investigación del Tráfico de Drogas Ilícitas de San Miguel, comisario inspector Enrique Maldonado, que utilizara a ese grupo de elite. Sólo lo autorizó a “hacer uso de la fuerza pública en caso de resultar estrictamente necesario”.
Antes de ingresar en su domicilio, los policías ya sabían que adentro se encontraba un hombre del SI armado porque se lo habían avisado unos minutos antes. Incluso, esa información estaba en el expediente que Culotta le envió para ordenar el procedimiento.
Los miembros del Grupo Halcón tiraron la puerta abajo y Lauchón les pidió que les mostrara la chapa de identificación. En un comienzo no opuso resistencia, pero cuando comenzaron los primeros disparos les respondió con su pistola Glock e hirió a uno de ellos en un pie. No encontraron nada de lo que buscaban.
Minutos más tarde comenzaron las especulaciones de que se trataba de un golpe directo contra Stiuso, ya que Viale era su mano derecha. Algo había ocurrido porque tiraron a matar, pese a que sabían que era un agente de inteligencia, que solía trabajar con ellos en distintos operativos especiales.
Hacía dos años que Culotta venía siguiendo los pasos de la banda comandada por Rodolfo Angel Carricaburo, de la que Lauchón formaba parte, según el documento al que pudo acceder PERFIL. Lo que no queda claro en el expediente es si era parte de ese grupo o si se estaba infiltrando en él como parte de su trabajo de contrainteligencia.
La caída de Viale comenzó el 5 de septiembre de 2011 cuando la Subdelegación de Investigación del Tráfico de Drogas Ilícitas de San Miguel recibió la llamada anónima de un hombre que denunciaba que un sujeto conocido como “el cocinero” preparaba cocaína en Lacarra 645, localidad de Paso del Rey, partido de Moreno, y la distribuía en la zona. También, daba su número de celular y los datos de la camioneta que utilizaba.
Inmediatamente, el juez Culotta ordenó la intervención de la línea y comenzó a seguirlo: se trataba de Carricaburo, quien ya había sido detenido en 2006 con marihuana, armas y dinero. Así, descubrió que se dedicaba a la “adulteración de documentos y/o escrituras públicas de terrenos, casas y campos por diferentes zonas”, con un grupo de, al menos, dieciséis personas entre las que se encontraba su esposa, su madre, su hijo y Lauchón, a muchos de los cuales también les pinchó los teléfonos durante dos años.
El vínculo con Viale surgió de varias escuchas y dejó en evidencia que “le presentó a varios inversionistas a Carricaburo, tales como ‘N.N. Juan’, un sujeto de nombre ‘Pablo’ y otro individuo de nombre ‘Hugo Breitman’, propietario de un negocio de nombre HB Antiques”. Sin embargo, el magistrado resaltó que “pertenecería a la SI” y que lo ayudaba “en las actividades que desarrollaría”.
En las conversaciones que mantuvieron el 12 y el 17 de mayo de 2012, Lauchón le pidió un DNI para “sacar un teléfono” y poner “los impuestos de unos terrenos a nombre de su hijo Luciano Javier Viale”. También hablaron de “unos lotes en la zona de General Rodríguez y Pilar, que se encontrarían listos para escriturar a un costo de veinticinco dólares el metro cuadrado”,  por debajo de su valor real.
Dos semanas después, le pidió a Carricaburo si tenía gente para ocupar un edificio de tres pisos del Fondo Nacional de la Vivienda (Fonavi) frente al Congreso Nacional, del que “se robaron todos los archivos de las propiedades, de donaciones. Es para tener quilombo groso o para hacer mucha plata”, le explicó y su compañero le respondió: “Metemos algunos negros ahí y a la mierda”.
Viale también hacía negocios con la falsificación de DNI que le ofrecía a su “socio” como un servicio más para sus clientes.
CARRICABURO: Te acordás que vos me dijiste por el otro muchacho, que podía hacer un 29 con ustedes…un 29, uno de identidad…bueno, hay un gallego que lo quiere hacer con ustedes.
VIALE: … En Buenos Aires. Me tenés que traer una foto…vení a verme boludo, hasta Capital, llegate hasta San Juan y Boedo.
Además, de propiedades y DNI, Lauchón estaba vinculado a la comercialización de drogas, como nexo entre los traficantes y su “socio”. Esto surge de una comunicación telefónica que mantuvieron ambos el 13 de noviembre de 2012.
V: Hola, soy yo, boludo. Son dos kilos a ochocientos dólares cada kilo. Tienen cincuenta kilos más.
C: Pero ahora… ¿cuánto tienen?.
V: Dos kilos, te lo dan si lo pago y después te traen cincuenta kilos más…fijate si le podés hacer una moneda, pero ¿no es mucha plata eso boludo?.
C: No, quedate tranquilo, yo le voy a hacer una moneda, pero a estos dos primeros, no…yo se lo voy a vender a mil, o sea en esos dos vamos a ganar poquito”.
La decisión de allanar la casa del Lauchón y otros diecisiete domicilios comenzó a rondar la cabeza del juez Culotta luego de acceder a la conversación entre Carricaburo y Heriberto Oscar “Eric” González, el 19 de junio de 2013 en la que le comentó que tenía que traer una carga desde el norte del país.
Unos días después, Carricaburo se comunicó con Héctor Fabián Santinelli y le preguntó a qué hora andaría por su local porque iba a pasar más tarde. “Recién llegué con la carne, voy a pesar y después te llamo, así que tranquilo. Está todo bien”, lo tranquilizó.
Las escuchas sumadas a los demás trabajos de inteligencia llevaron al magistrado a la conclusión de que el “cargamento de estupefacientes que transportaría desde el norte Carricaburo en un vehículo que fue acondicionado” arribaría a Buenos Aires el 8 de julio de 2013, por lo que decidió ordenar los allanamientos.
En la madrugada del Día de la Independencia, se llevó a cabo el operativo en forma simultánea para evitar que los miembros de la banda pudieran contactarse entre sí. A las cinco, ingresaron en la casa de Lauchón en la localidad de La Reja y se produjo el tiroteo que terminó con su vida, frente a la mirada de su esposa.
En los dieciocho procedimientos ordenados por el juez, se secuestró dinero, armas de fuego, marihuana, cocaína, precursores químicos y fueron detenidos tres mujeres y nueve hombres. Viale fue la única víctima.

domingo, 8 de febrero de 2015

Apuran la declaración judicial del espía Stiuso(perfil/clarin)

Apuran la declaración judicial del espía Stiuso

Se tensa la investigación
Ayer se frustró un intento de que lo hiciera por la mañana. Su abogado dice que está en el país y dispuesto a hablar. Se presentaría ante la fiscal Fein en el transcurso de esta semana.

 
 

A la espera. Tucumán al 900, ayer, a las 8 de la mañana. Los medios hacían guardia esperando la posible declaración de Stiuso. Pero el operativo se frustró. / Rolando Andrade Stracuzzi

Algo que parecía imposible, está cada vez más cerca. El ex jefe de Operaciones de la SIDE Horacio “Jaime” Stiuso podría declarar esta semana ante la fiscal Viviana Fein por la muerte del fiscal Alberto Nisman. El Gobierno hace todo lo posible para apurar ese momento. Según confirmaron ayer a Clarín fuentes oficiales, la resolución que lo releva del secreto como espía ya está en poder de la fiscal, que solo debe ponerle la fecha a la declaración, impensada hasta hace pocos días. 
Stiuso está dispuesto a responder preguntas. “No tiene ningún problema para declarar”, respondió ayer su abogado, Santiago Blanco Bermúdez, ante una pregunta de este diario. En el Gobierno tienen otra interpretación. Dicen que la presión es tan grande que “no le queda otra que ir y declarar”. 
Según su abogado defensor, Stiuso está en el país y espera la citación. En círculos oficiales, donde se lo acusa de estar detrás del crimen de Nisman, por ahora sin aportar pruebas concretas, aseguran que está en la casa de un viejo amigo, en la zona norte de la provincia de Buenos Aires. Sus dos hijas mayores siguen bajo custodia de la Policía Metropolitana, pudo confirmar ayer este diario. 
Fein lo citó este miércoles tras enterarse que habría uno o varios llamados a Nisman desde un celular de Stiuso en las horas previas a su muerte. Su abogado respondió con una coartada casi perfecta: dijo que tiene una flota de cien números. En realidad, serían teléfonos de otros agentes que figuran a su nombre. 
Además de una supuesta llamada al Nextel de Nisman (los datos de todas las comunicaciones fueron aportados por los expertos de la Policía Federal y están guardados en varios CDs), Stiuso deberá responder decenas de preguntas sobre su relación con Nisman, con quien trabajó desde 2004 en la investigación de la AMIA a instancias del ex presidente Néstor Kirchner. ¿Se limitará al hecho puntual o contará otros secretos? En el Gobierno aseguran que la resolución por la cual se le levantó el secreto abarca toda su carrera en la ex SIDE, tal como dijo el titular de ese organismo, Oscar Parrilli, el jueves en el Congreso. 
“La resolución está en poder de la fiscal y levanta el secreto desde 1972 hasta el 5 de enero pasado (ese día Nisman estaba en Europa)”, confirmó ayer ante este diario el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández. Y agregó que “no es necesario” que se publique en el Boletín Oficial. 
Se trata de un hecho inédito porque históricamente los agentes son relevados del secreto en causas puntuales. Así lo hizo Stiuso en 2003, cuando declaró durante en el juicio por la AMIA. 
El viernes a la noche trascendió que Stiuso iba a declarar ayer. Fue solo un rumor, según la defensa del ex espía. En cambio, en círculos oficiales admiten que hubo un intento, finalmente descartado. 
¿Qué dirá Stiuso sobre Lagomarsino? El ex empleado de Fiscalía AMIA, donde los empleados casi no lo conocían, había dejado trascender, a través de una jueza amiga de Lomas de Zamora, pudo saber Clarín, que Stiuso le dijo a Nisman “que se cuidara”. Pero luego se desdijo. Es uno de los tantos puntos oscuros.

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