domingo, 1 de abril de 2018

¿Quién no se comió 6 alguna vez?, Por Alejandro Borensztein para Clarín

¿Quién no se comió 6 alguna vez?

Por Alejandro Borensztein para Clarín
Marcos Rojo, Javier Mascherano y Ever Banega, con la indumentaria negra del seleccionado argentino. (REUTERS)

La Selección salió a jugar vestiga de ¡negro! ¿Se vistió de luto a cuenta del 6 a 1?

Si Sampaoli va a pretender hacernos creer que la
derrota contra España por 6 a 1 fue culpa de que Zuckerberg manipuló la mente de los jugadores a través de Facebook, mejor que se vaya buscando otra excusa porque tan giles no somos.

Hay razones mucho más simples para explicar la catástrofe que es el fútbol argentino, aún cuando la selección termine ganando el Mundial.

No nos olvidemos de que el DT que convoca a los jugadores, es elegido por un grupo de dirigentes que cuando organizaron una elección para presidente de la AFA, entre 75 votantes, el escrutinio terminó a 38 a 38.

Pese a todo, en el fondo los argentinos estamos convencidos de que esta bochornosa caída por 6 a 1 es la antesala de la gloria. Ya nos pasó con Bilardo en México ’86. Se fueron puteados y volvieron con la Copa del Mundo. ¿Por qué no podría volver a pasar?

Tanto en fútbol como en política, muchos argentinos se aferran íntimamente a la idea de que a veces, haciendo todo mal, la cosas pueden salir bien. Es verdad que esto puede pasar, pero muy de vez en cuando. En general, haciendo todo mal suele terminar todo mal.

Hoy la AFA es presidida por el “Chiqui” Tapia, presidente de Barracas Central que juega en Primera B, lo que le da una gran experiencia internacional.

Para respaldarlo, está el Vicepresidente Primero de la AFA (y presidente de Boca) Daniel Angelici. Toda una garantía ya que, a juzgar por la influencia que dicen que tiene en Tribunales, debe ser uno de los juristas más prestigiosos del cono sur.

Por si algo pudiera fallar, y para asegurarnos de que todo salga bien, está el Vicepresidente Segundo de la AFA (y Presidente de Independiente): Hugo Moyano. Podemos dormir tranquilos.

Pero, como todos los mortales, los muchachos tienen sus defectitos.

La selección argentina usa la camiseta celeste y blanca, o la alternativa azul con la que Maradona le hizo el gol a los ingleses. Sin embargo, esta semana salió a jugar vestida de… negro!!!

¿Se vistieron de luto a cuenta del 6 a 1 o las marcas deportivas arreglan con los dirigentes para promocionar nuevas camisetas y así tener más modelos para vender?

Independiente, los diablos rojos de Avellaneda, a veces es sometido a la humillación de usar una camiseta azul con rayas azul oscuro. O sea, lo más parecido a los colores de su archienemigo Racing.

A River le hacen lo mismo. Tiene la camiseta más diferente del mundo y sin embargo a menudo salen disfrazados de cualquier cosa. Rojo con negro, blanco con negro y rojo, rayas, bandas, doble bandas. Salvo lunares, les ponen de todo.

Lo peor es lo de Boca. Mi Boquita, el temible azul y oro que hace temblar la Bombonera últimamente sale disfrazado de amarillo. Imagínense a un equipo visitante que está aterrado esperando que salga Boca y de repente, en lugar de salir gladiadores con la azul y oro, aparecen una fila de patitos todos vestiditos de amarillo. Completo. Remera, pantaloncito, medias, calzoncillos y hasta botines. Parecemos un ballet de canarios.

No papá, esto es Boca. Ni hacemos amistades ni nos vestimos de pollitos. Dale esa camiseta a Maradona y vas a ver adonde te la mete. O a Rattín.

Última: no quisiera pensar que los visten de amarillo por pedido de Durán Barba, no?

¿Llegaremos lejos con estos dirigentes? El gobierno apuesta a un nuevo triunfo histórico en Moscú, por las dudas de que el famoso segundo semestre termine siendo, una vez más, el mismo famoso segundo semestre de siempre.

Obviamente los 6 que nos comimos contra España, los puso nerviosos. Que la pobreza haya bajado del 32% al 25% está muy bien, pero un Messi levantando la Copa también ayudaría mucho.

En realidad, el gobierno no debería preocuparse. Comerse 6 goles puede no ser tan grave. Es más, hasta puede ser auspicioso.

El domingo 3 de diciembre de 1995, Boca enfrentaba a Racing en la Bombonera. Iba primero en el campeonato, invicto y tenía a Maradona. Ese mismo día eran las elecciones presidenciales del club. Para sorpresa del mundo futbolero, ganó un pibe de 30 y pico llamado Mauricio Macri.

¡¡Uy Dio, ganó Macri!! pensamos muchos. Esa tarde, para festejar el triunfo electoral, Racing nos hizo 6, nos quitó el invicto y nos arruinó el campeonato que después ganaría Velez Sarsfield.

Al poco tiempo, hubo una serie de infartos masivos cuando este muchacho Macri clausuró la Bombonera y empezó a demolerla sin que hubiera un mango para reconstruirla porque el club estaba prácticamente fundido. Él mismo se puso el casco, se subió a la Caterpillar y tiró abajó todo el sector este del estadio. Hay fotos. Ya no había duda: estábamos en manos de un psicópata.

Sin embargo, un año después se reinauguró la Bombonera. Había quedado más linda que nunca. Jugábamos contra Gimnasia y Esgrima de La Plata y el estadio estaba lleno de bosteros dispuestos a pedirle perdón a Macri.

Para festejar la reinauguración, Gimnasia nos hizo… 6!!. No 3, ni 4. Seis!! Otra vez, la maldición del 6 a 1. Con 3 goles de un pibe que llevaba la camiseta 7 en la espalda: Guillermo Barros Schelotto.

En un desesperado intento final por salvar su vida política, Macri pronunció la primera de las dos frases fundamentales de su carrera: “compren al 7”. La otra fue: “ni en pedo me junto con Massa”.

Aquellas goleadas no fueron el final sino el comienzo de Macri.

Volviendo a la selección, fuimos subcampeones en Uruguay 1930 y después dejamos de participar porque éramos demasiado buenos para perder tiempo compitiendo con otros países.

A Italia 1934 mandamos un equipo amateur con jugadores de Dock Sud, Defensores de Belgrano y Barracas Central. Posta. De ahí debe venir el expertise de Sir Chiqui Tapia.

A Francia de 1938 ni fuimos. Pasada la guerra, se retomaron los mundiales con el de Brasil `50 pero Perón se enculó con los brasileños y tampoco fuimos. Lo mismo hizo el General con Suiza ´54 (cuando Perón se enculaba no era joda, para más datos preguntar a la gloriosa JP y a los pibes para la liberación).

Volvimos a jugar en Suecia ´58 debutando contra Alemania. Antes del partido la FIFA le comunicó a la Argentina que debía jugar con la camiseta alternativa, cosa que los dirigentes ni siquiera tenían previsto (ya entonces los dirigentes de la AFA eran unos inútiles).

Salieron desesperados por Estocolmo a comprar cualquier camiseta y terminamos jugando con la del equipo sueco Malmö IFK. Casualmente, toda amarillo patito. Canario. Pollito. Una vergüenza para el pabellón nacional celeste y blanco. Perdimos 3 a 1.

Esta anécdota no la recuerda nadie porque lo que se recuerda de ese mundial es el tercera partido. Era fácil, jugábamos contra Checoslovaquia. Imagínese amigo lector, nosotros los mejores del mundo contra los checos. Pan comido. Nos hicieron 6 y nos mandaron a casa. Otra vez la maldición del 6 a 1.

En Ezeiza se juntó más gente para putear a los jugadores que la que fue a recibir a Perón, en 1973.

Yo sé que usted tal vez prefiera que hablemos de política. Ok.

“La baja de la pobreza es un dato manipulado”, dijo esta semana Jorge Capitanich, un tipo que siendo Jefe de Gabinete, el miércoles 3 de setiembre de 2014 pasó a la historia cuando en su exposición en el Congreso dijo textualmente: “la Argentina prácticamente ha erradicado los niveles de pobreza e indigencia”. Le juro que lo dijo.

Por su parte, Aranguren explicó que va a repatriar su guita “cuando se recupere la confianza en el país”. Se ve que Marcos Peña no le encontró talle de bozal. Y Moreno declaró que “este es un gobierno ateo”. Ni Videla se hubiera animado a tanto.

Con frases como estas cuesta entender como es que todavía hay gente que duda de que Zuckerberg te puede quemar el cerebro.

En realidad esta nota sólo tendrá sentido si hoy Boca juega vestido de Boca. Zuckerberg gato.

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