El medio es el mensaje
Paradójico balance en el Día del Periodista
Hoy es el Día del Periodista, ocasión propicia para repasar algunos de los más paradójicos resultados de la cruzada del kirchnerismo contra comunicadores y medios en estos años.
Veamos:
- Disminuye la circulación de los diarios de papel, pero por las novedades tecnológicas que habilitan cambios de costumbres en los consumos mediáticos, muy lejos de las connotaciones ideológicas que pretende darle el poder político. La prueba está en que quienes lideran en repercusión y cantidad de seguidores las nuevas plataformas, dispositivos y redes sociales -tras las figuras delstar system del espectáculo y del deporte- son esos mismos medios y sus periodistas.
- El cambio de paradigma de la comunicación -más interactiva y superadora del rígido modelo unidireccional- fortalece aquí y en cualquier parte del mundo a las audiencias, ahora mucho más demandantes y afiladas. El kirchnerismo, con astucia, intenta hacer creer que su prédica las "empoderó". Pero no creó esas condiciones, sólo se ha valido de ellas, aunque, por cierto, le han sido por demás funcionales a su ofensiva antiperiodística.
- Que a las empresas de comunicación les preocupa mucho más estar atentas a las nuevas exigencias de sus públicos que a las hostilidades oficialistas lo certifica que en sus reuniones corporativas poco y nada se habla del Gobierno. Las conversaciones pasan fundamentalmente por sondear nuevos contenidos y desarrollar formatos y dispositivos amistosos a las exigencias de la época.
- La tan mentada ley de medios, cansadora prédica que atravesó buena parte de los dos gobiernos de Cristina Kirchner, dejó más por el lado verborrágico (consignas, discursos y bravatas) que hechos concretos. El principal holding de comunicación del país, por mucho que haya sido hostigado, sigue siendo el mismo que en 2003: el Grupo Clarín.
- Las "adecuaciones" de ese y otros multimedios, más algunos llamados a licitación de ondas audiovisuales, sólo han hecho espacio mayoritariamente para amigos del poder: empresarios y adjudicatarios vinculados con políticos oficialistas en distintos planos (municipal, provincial y nacional).
- La estrategia oficial es que haya muchos medios pequeños, extremadamente dependientes de la pauta oficial, no para "diversificar la palabra", sino para que sean débiles y, en lo posible, obsecuentes.
- La plataforma que el kirchnerismo colonizó con más éxito es la radial, aunque al forzar la venta de buena parte del Grupo Hadad al de Cristóbal López, no pudo evitar, por su notable impericia en el manejo de esa onda, que recuperara su liderazgo la "enemiga" Radio Mitre (Grupo Clarín), que lo había perdido en junio de 2000.
- El Gobierno consiguió neutralizar bastante a la TV abierta que ofrece un Telefé que no sabe/no contesta, un Canal 9, que descarga productos de la escudería Gvirtz y Bajada de línea; una TV Pública casi militante, un América más virado al chimento y el debate ruidoso y El Trece, la única emisora con noticieros críticos, aunque cada vez más enfocados a temas no políticos.
- La cooptación es más pronunciada aún en el universo de las señales de noticias en el cable: de las siete disponibles en Capital Federal, cuatro son favorables al Gobierno (C5N, Crónica TV, CN23, 360 TV), dos matizan y oscilan (Canal 26 y América 24) y sólo una es decididamente crítica (TN, la más vista).
- Por el contrario, en el soporte papel (diarios, revistas) es donde peor le ha ido al Gobierno. Los medios gráficos acólitos son poco atractivos, tienen escasísima repercusión y no marcan agenda.
- A pesar del multimillonario gasto en pauta oficial en esos medios, ni la Presidenta se recuesta en ellos ya que prefiere apelar a la comunicación directa a través de las insustanciales cadenas nacionales y sus frecuentes incursiones en las redes sociales.
- En medios escritos no se movió el amperímetro durante la extendida "década ganada": Clarín y LA NACION mantienen el liderazgo entre el público lector de prensa.
- Lo realizado en la Red -blogs, Facebooks, Twitter, páginas web- sólo le sirvió al Gobierno para cohesionar fuerzas, pero de manera endogámica, entre los militantes virtuales del kirchnerismo, con mensajes fanatizados que, lejos de atraer a nuevos públicos, crearon su exacta contrarréplica en el mismo soporte con la aparición de furibundos anti K igualmente rígidos y extremos en sus posturas.
- El ataque indiscriminado del kirchnerismo hacia empresas de comunicación, pero también a sus periodistas, consiguió el efecto contrario al buscado por el oficialismo: hubo un mayor cierre de filas y cohesión entre ambas partes.
- Al Gobierno le salió el tiro por la culata al acorralar al mismo tiempo a dos poderosos que años atrás se repelían desde veredas antagónicas: el Grupo Clarín y Jorge Lanata terminaron aliados y así potenciaron su enorme poder de fuego comunicacional.
- Balance final: el Gobierno y el periodismo más crítico se atacaron mutuamente poniendo al otro en un lugar de sospecha permanente. Hoy los hechos han perdido importancia en sí mismos y más incide quién lo dice para que les demos crédito o no, según el bando en que revistemos. Una "grieta" que será muy difícil de cerrar.