El medio es el mensaje
FAU: entre la anécdota y la desorientación
Porteños mediáticos versus provincianos orgánicos: la semana del Frente Amplio-UNEN empezó con una foto belicosa (el desplante de Elisa Carrió a Pino Solanas) y cerró anoche con otra mucho más relajada (Binner y Cobos, en Mendoza). El legislador porteño Gustavo Vera, que rompió recientemente con el FAU, ironizó sobre la afición por la fotografía del frente: "En UNEN están unidos sólo para sacarse fotos en fechas históricas".
Hace un año le ganaban a Macri; hoy se pelean a la vista de todos por él. El jefe de gobierno porteño se regocija: la obsesión desde el Frente UNEN por tenerlo tan en cuenta lo convirtió en ese oscuro objeto del deseo, publicidad gratuita a su favor sin mayores costos; esquirlas autodestructivas hacia dentro de la coalición.
No fue un sketch de "Casada con Pino", pero se le pareció bastante. Aunque también pudo serLos Campanelli: primero los que hicieron lío fueron dos, pero después se fueron sumando los demás (hasta asomó la cabeza Sergio Massa). Faltó, eso sí, un pater familiae, que impusiera el orden y dijera aquello de que "no hay nada más lindo que la familia unida".
El primero en meter los dedos en el enchufe fue Fernando Solanas al plantear su diferendo con la "derecha modernizante". Y completó la "travesura", en perfecto stand up,Elisa Carrió al mandarse a mudar. Ella misma le bajó los decibeles a lo que parecía un portazo, pero, previo paso por una pizzería, arremetió de vuelta con Macri, y Ernesto Sanz como guitarrista invitado.
Pino y Lilita explicitaron sin anestesia en la vidriera pública lo que se habla en voz ya no tan baja en el seno de ese conglomerado: cuán lejos o cerca deben ubicarse respecto de Mauricio Macri en la elección de 2015.
El error crucial de comunicación, que pueden llegar a pagar muy caro, es haber elevado el tema a la consideración pública tan temprano, antes de debatirlo con serena intensidad entre ellos. Así, como quedó planteado, es puro desgaste para el FAU.
El lugar para tamaño sincericidio no pudo ser más inoportuno: una fiesta. Querían celebrar el primer año del triunfo electoral precisamente sobre el oficialismo macrista que, de yapa, arrojó al kirchnerista Daniel Filmus a un desdoroso tercer puesto. Y eso fue posible -tiene razón Carrió- porque muchos votantes que no simpatizan con Solanas se avinieron a votarlo con tal de sacar de la cancha al candidato del Frente para la Victoria.
En una alianza donde la mayoría de sus integrantes no despiertan mayores pasiones en los medios, Carrió y Solanas están listos para dar la nota en cualquier momento.
Lo llevan en la sangre. Ella, por encabezar desde siempre denuncias resonantes y tirar títulos inconvenientes en sus recorridas continuas por los medios. Él por haberse hecho de un nombre como precursor de Michael Moore, cámara en mano, relatando con su particular timbreperoniano cada una de sus investigaciones en formato documental y su oscilante carrera paralela en la política.
No de gusto son los dos dirigentes de ese espacio que más ruido mediático meten. Nada es gratis en la vida: les encanta los zurcidos interpartidarios, pero después son los más inestables, inorgánicos y rupturistas.
El blooper coproducido por Pino y Lilita rindió muchísimo en las redes sociales y tuvo gran repercusión hasta en la TV, donde la política no entra tan fácilmente. Fue de lo más leído en la prensa del día siguiente.
La pregunta clave es si ese tipo de exposición sirve para darle mayor visibilidad popular a la coalición o si deja en evidencia en la vidriera pública que hay desavenencias internas irremontables y que sólo siguen juntos (¿hasta cuándo?) por mero apetito electoral. El efecto dominó del mutuo desplante público del dúo Pimpinela del FAU provocó otros crujidos, entre los radicales Sanz y Cobos, menos aptos para la comedia de enredos.
En las reuniones programáticas que se llevan a cabo todas las semanas dicen que avanzan, pero las señales que reciben de sus cúpulas son alarmantes. Dirigentes clave de distintas procedencias partidarias, pero que convergen en este frente, le quitan importancia al episodio y resaltan que hay que acostumbrarse a convivir en la diversidad de ideas. Hoy habrá nueva foto en Mendoza.
En verdad, fue una semana endiablada para el FAU. Hermes Binner, el líder socialista, al endiosar, como Adam Smith, la "mano invisible del mercado", pareció plantarse en un lugar más alejado de la izquierda tradicional. Elisa Carrió prefiere ya no tener posición ideológica alguna para balancearse con comodidad. En cambio, quiso darle una explicación semiótica a su pataleta del lunes, pero quedó trabada a medio camino entre Saussure y Los Inmortales. La usina K, con razón, se está haciendo un festín con todo esto.
El espacio FAU, por ahora, es más horizontal que vertical; tiene muchos caciques y ningún jefe. Si hay más convergencias que disidencias y se prioriza el proceso de unidad en torno de un programa de gobierno, urge que lo hagan saber a la opinión pública mediante una comunicación sostenida y precisa.
Sólo así, los chisporroteos perderán sustento y quedarán para el anecdotario risueño porque la organización se habrá impuesto a las veleidades vedettistas de sus propios dirigentes. ¿Serán capaces de hacerlo?..