El medio es el mensaje
Boudou, en la ruta del reality
Amado Boudou soñaba con que su indagatoria fuese transmitida en directo por TN, pero no lo consiguió. El juez Ariel Lijo no accedió a ese reclamo ni tampoco dejó pasar a Senado TV, de cuyas cámaras el vicepresidente quiso disponer como si fueran suyas. El problema que lo llevó a la Justicia no tiene nada que ver con su tarea en el Congreso. Por lo tanto, cualquier magistrado podría verse tentado a abrir otra causa en su contra por utilizar bienes del Estado en su propio beneficio.
El principal imputado del caso Ciccone quería a la TV de testigo en su visita a los tribunales de Comodoro Py, tal vez con la esperanza de distraer, con un show mediático , de los múltiples "agujeros negros" a los que lo expone el expediente.
Es, ni más ni menos, lo que otros funcionarios del Gobierno hacen cuando las papas queman: agitar la bandera de la conspiración mediática, o de lo que difusamente denominan "las corporaciones", para no hacerse cargo de ninguno de sus errores o dolos.
Boudou alistó, para tal fin, a las tropas con poder de aire para foguearse con comunicadores amigables (6,7,8,Luis D'Elía , Víctor Hugo , Mariotto , Rial , Radio del Plata, etc.), que, además de sumarse a su cruzada, lo dejaban explayarse a gusto sin fastidiarlo con preguntas incisivas. Con todos ellos precalentó de tal forma sus motores que hasta se autoconvenció de que se invertirían los papeles y que sería él quien indagaría al magistrado.
A pesar de que desde el oficialismo se movilizó cielo y tierra para convertir la oficina de Lijo en un set televisivo, Boudou debió dejar a un lado sus pretensiones de reality judicial. Quisieron hacer una cuestión de Estado de algo que nunca antes había sucedido: transmitir en vivo y en directo una indagatoria. La corte oficialista de funcionarios, charlatanes y falsos influyentes puso en marcha un Operativo Clamor para que las puertas de su señoría se abrieran de par en par a las luces esclarecedoras de la TV. El juez no cedió al circo y el imputado, relevado de actuar para las cámaras, pudo concentrarse mejor en responder las preguntas de la Justicia.
Al menos, su síndrome de abstinencia televisiva fue satisfecho el martes, aunque desde el lugar más inesperado: la pantalla hostil de TN. En un giro sorprendente, se dejó someter a un implacable interrogatorio de los periodistas Ernesto Tenembaum y Marcelo Zlotogwiazda.
El asombroso doble estándar en la comunicación que se aplicó a sí mismo el vice, en estas horas a cargo del Poder Ejecutivo, deja evidencias interesantes y sugestivas.
Mientras en 6,7,8 y con el resto de los comunicadores de su confianza se mostró desafiante y fatuo, seguro en su discurso exclusivo de fidelización hacia la propia tropa, dentro de la línea argumental de la conspiración de los poderes hegemónicos en su contra, en la señal informativa del Grupo Clarín se lo vio entregado y sumiso. Respondió puntualmente lo que le preguntaban sin apelar a consignas altisonantes, lo que dejó al desnudo sus variadas inconsistencias.
Fue tan importante lo que contestó como su gestualidad abatida. Un regalo inesperado para el canal de noticias del Grupo Clarín. Así Boudou se convirtió en el peor enemigo de sus amigos al dejar en un lugar incómodo a la usina oficial en cuya credibilidad informativa tampoco cree. Por eso allí sólo se limita a mostrarse triunfante y panfletario, sin preocuparse en tener que ceñirse a responder sobre datos concretos. Para generar una pieza de cierto valor informativo, debió cruzar de vereda y hablar paradójicamente desde TN. Resultó más creíble, es verdad, pero a costa de materializar voluntariamente su extrema fragilidad.
Pero a Boudou le conviene más la nebulosa que la precisión. Por eso denunció a los "machos del off" y puso en cuestión algo que resulta común y corriente desde siempre: los saludables intercambios informativos y de impresiones entre periodistas y miembros de la Justicia sobre causas trascendentes.
El titular del Senado es histriónico por naturaleza y es en el ámbito de la gestualidad impostada donde se siente más a gusto y como pez en el agua. No por casualidad es allí donde desea librar sus batallas más cruciales, tanto en las buenas como en las malas.
En su cuarto de hora más glorioso de pretendido rocker gustaba mostrarse montado en costosas motos de alta cilindrada, en lugares cool con su joven novia periodista y, más que nada, berreando junto a su conjunto predilecto, La Mancha de Rolando, cuando no haciéndose acompañar por la mismísima banda de los Granaderos.
Con sonrisa enorme, fue el que mejor representó el papel de nac & pop, con el énfasis eufórico que sólo tienen los conversos. Tal como sucedió en los 90 cuando dos dirigentes de la UCeDé (María Julia Alsogaray y Víctor Alderete) conquistaron a otro presidente peronista (Carlos Menem) y la ambición los llevó a Tribunales y, por momentos, a la cárcel, Boudou proviene de ese mismo riñón ideológico e hizo carrera en la Anses y en el Ministerio de Economía. Luego, unilateralmente, Cristina Kirchner lo eligió como compañero de fórmula para las elecciones de 2011 y como probable delfín para sucederla, posibilidad que su comprometido papel en el caso Ciccone terminó por sepultar..