Realismo trágico (en dos minutos)
De la guerra del fuego a la guerra del agua
Esta semana el canciller Timerman reunió a la familia argentina frente al televisor, y cuando estuvimos todos, tragó saliva y nos habló: "Al río Uruguay le dieron mal los estudios".
Los números que mostró fueron tan catastróficos que por un momento Argen y Tina, los dos pedazos del mueble descolado, se volvieron a engomar gracias a un pegamento que no será nacional pero es nacionalista: la pasta de celulosa de la ex Botnia.
El río Uruguay está tan contaminado que dicen haber visto a la vera del río mutaciones genéticas aberrantes. Esta semana fue hallado un raro animal tomando agua en su orilla.
-¿Cómo se llama esa criatura monstruosa?
-Chivo expiatorio.
-¿Y tiene algún sobrenombre?
-Sí, Pepe.
Parado en un banquito frente al puente de Gualeguaychú, megáfono en mano, un argentino cualquiera apuntó hacia el Este e hizo justicia por lengua propia:
-Pepe, si no le decís a la pastera que cierre la llave de paso, te vamos a cortar el puente, ¡pero el otro, el de la guita negra que cruza todos los días! 10.000 millones de dólares tiene Uruguay de depósitos argentinos. Con semejante "encaje" cualquiera da vuelta el balde en el patio como hacés vos y se sienta a matear en la chacra, tirándoles migas a los gorriones.
A su turno, al banquito se subió otro argentino:
-Pepe, ¿vos sos de izquierda? Si para lanzar tu presidencia en 2010 armaste un almuerzo en el que hubo 1500 anotados y muchas empresas se quedaron sin su mesa en el? ¡Conrad! Mirá que han puesto bombas, pero nunca un tupamaro hizo estallar así un hotel.
Como en esta versión rioplatense de la Biblia, Abel y Caín, los dos son pobres, del otro lado del puente un uruguayo también se subió a un banquito y disparó con su megáfono (la honda que arroja palabras):
-¿Y por Casa Rosada cómo andamos? Del lado argentino, a lo largo del Paraná, tienen pasteras no tan grandes como Botnia, pero sí más viejas y tanto o más contaminantes. Sancionaron una ley de bosques, pero no asignan partidas suficientes. Sigue la tala y el desmonte en las provincias sojeras del Norte, donde los empresarios con sólo pagar a quien corresponda le cambian el color al semáforo de la emergencia forestal para que no haya áreas rojas prohibidas.
»Sancionaron la ley de glaciares, pero por el lobby de las mineras nunca hicieron el inventario de las montañas. Y, además, para la extracción de gas y petróleo, aprobaron el uso del fracking . ¿Saben los millones de litros de agua que se usan para fracturar la roca, mezclados con químicos y arena, y que contaminan los acuíferos subterráneos?
Cae la tarde sobre el río Uruguay. De orilla a orilla vuelan palabrazos. Caín vs. Abel. ¿O esHomo erectus vs. Homo erectus ?
A diferencia de la guerra del fuego -el hombre no lo tenía domesticado y las tribus se robaban las ramas encendidas por los rayos-, la guerra del agua es más preocupante: el hombre no domesticó aún los desechos de su existencia en el planeta. Podía el Homo erectus mantener el fuego, pero no crearlo. Y puede el Homo sapiens calentar ácidos, blanquear con ellos la pasta de celulosa y fabricar esta hoja de diario (los procesos industriales son, en definitiva, cocinas, fogatas amaestradas). Sin embargo, aún no puede el hombre destruir sin impacto ambiental los residuos de este proceso que nació? haciendo fuego (no se llegó aún a la reversibilidad absoluta: lo prendimos pero, en un sentido, no lo sabemos apagar).
¿Por qué la guerra del agua es más preocupante que la del fuego? Porque el Homo erectustenía casi 600 centímetros cúbicos menos de cerebro que nosotros, los Homo sapiens . Es vergonzoso: con un motor de Fitito más de potencia dentro del chasis craneano, igual no logramos superarlo.
Y pasaron 800.000 años..