martes, 6 de octubre de 2015

Cristina baila sobre el Titanic Por Alfredo Leuco

 

Cristina baila sobre el Titanic 

Por Alfredo Leuco

El baile de Cristina produjo vergüenza ajena. No se sabe que festeja. ¿O baila sobre el Titanic que es un país con una gigantesca bomba de tiempo conformada por 350 mil millones de rojo en las cuentas y la humillación de no querer decir ni siquiera cuantos son los pobres que hay en la Argentina.
Es patético que Cristina alardee de los que carece. Ayer habló de la última etapa del gran endeudamiento argentino y resulta que deja una deuda monumental, un rojo en las cuentas públicas que supera los 350 mil millones de pesos. Solo el déficit fiscal es de 190 mil millones. Y encima ahora nos venimos a enterar que el gobierno que se autotitula defensor de los pobres volvió a negarse ante la justicia a dar a conocer el índice de pobreza que no miden desde el 2013.
Es inadmisible que los que se dicen nacionales, populares y progresistas oculten al pueblo la cifra principal para saber si están haciendo bien o mal las cosas. La diputada Victoria Donda presentó un amparo ante la justicia y la doctora Sarmiento le exigió al ministerio que revelara ese secreto de estado. Todo indica que los asesores legales de Axel le contestaron con chicanas y eufemismos. Dicen que Victoria Donda no es una afectada directa como para solicitar esa información. Son tan caraduras que hasta el propio decreto de Néstor Kirchner sobre acceso a la información pública dice que toda persona tiene derecho a conocer esos datos. No es un decreto de Napoleón ni de Julio César. Es de Néstor Kirchner, diría Cristina.
¿Se acuerda lo que pasó? Fue por este tema que el ministro Axel Kicillof sacó el discriminador de género que lleva adentro y dijo que la diputada se tendría que poner plumas si quería salir en los diarios. El colmo del colorado fue cuando dijo que no producían más esa estadística para no estigmatizar a los pobres. Convirtió a los pobres en los nuevos desaparecidos en Argentina y encima quiere que esa actitud reaccionaria sea vista como revolucionaria. Está claro que Kicillof no quiere defender a los pobres. No quiere terminar con la pobreza. Quiere defenderse de los resultados de su propia incapacidad. ¿Cómo sostener que después de 12 años en el poder el kirchnerismo deja casi 12 millones de pobres? Hay 6.000 maneras de medir la pobreza, dicen como excusa en el gobierno. Pero ellos no utilizan ninguna. Silencio cómplice. Apuestan al negacionismo de estado.
Para esconder las cifras de la deuda y de los pobres necesitan del relato mentiroso de los para periodistas que hacen de mayordomos del poder. Y para domesticarlos necesitan cada vez más plata y más pauta publicitaria. Es por eso que en diez meses, Cristina y Kicillof duplicaron el presupuesto en propaganda. Para este año tenían presupuestado gastar 1.203 millones de pesos y hoy con sumas extras ya llegan a los 2.567 millones.  Eso sin contar el dinero que dilapidan en Fútbol para Todos que ya supera los 1.770  millones. Gracias a los superpoderes y al ejercicio autoritario van a gastar 7 millones por día en la construcción de la mentira. ¿Escuchó bien? Doce millones de pobres y 7 millones de pesos por día para la sanata. Queman la plata y tiran manteca al techo porque la fiesta y los platos rotos los va a tener que pagar el que venga. Y encima Cristina no quiere que los candidatos hablen de la maldita herencia que van a dejar esta docena de años K. ¿Dejarán algún peso en las reservas del Banco Central o los que vengan van a tener que rascar el fondo de la olla?
Le doy otro dato que indigna. En propaganda, en el tachin tachin del autobombo van a gastar casi 2.600 millones, sin que les tiemble la mano. Es el presupuesto total del ministerio de Ciencia y Tecnología o la misma cantidad asignada para el plan de Seguridad Alimentaria. Dime      que prioridades tienes y te diré quién eres. Dime que ocultas y te diré a quién defiendes. El malandra de Amado Boudou sumó 330 millones más para el Senado. La cámara alta gasta más que los diputados y eso que es tres veces más chica.
Cristina multiplicó la cantidad de pobres y el ministro más marxista de Groucho que de Karl, la ayudó bastante en esa tarea tan nefasta y reaccionaria. Nadie puede encontrar un buen remedio si no sabe la profundidad y las causas de la enfermedad. Si se niega a saber o a confesar cuantos son los pobres difícilmente sus medidas logren combatir la pobreza. A esto hay que sumarle una caída a pique del producto bruto, de las exportaciones, de las importaciones, de la inversión extranjera, del salario real y de los puestos de trabajo. La inflación sigue estando en el podio de las tres más altas del mundo detrás de Venezuela y Sudán. Tal vez Kicillof aprendió todo esto mientras estudiaba y supo trabajar con Jorge Capitanich en un libro y en el área de Domingo Cavallo, dos conocidos guevaristas.
Por algo su agrupación en la universidad se llamaba Tontos pero no tanto. Podríamos definir a los argentinos de la misma manera. Somos tontos pero no tanto. Porque sabemos que en los aspectos prácticos, en la gestión de todos los días, Kichi, es uno de los peores ministros de la historia democrática. Y la comparsa la manejó Aníbal Fernández. ¿Se acuerda cuando dijo que en Alemania había más pobres que en la Argentina? Fue el hazmerreir de mucha gente durante mucho tiempo.
A veces creo que esos son crímenes de lesa indignidad. Y solo me calmo escuchando a Serrar porque la verdad siempre es triste, lo que no tiene es remedio.

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