domingo, 2 de agosto de 2015

La Cámpora impulsa el regreso de CFK a un cargo político en dos años

OPERATIVO RETORNO

La Cámpora impulsa el regreso de CFK a un cargo político en dos años

Por Mariano Confalonieri | Un grupo de dirigentes se lo planteó a ministros y legisladores. Es el puntapié para que la jefa de Estado vuelva en cuatro años a la Casa Rosada. Máximo, por ahora, no lo avala.

 Tropa. La dirigencia de La Cámpora ve en Cristina Kirchner una líder natural. No se resigna a militar para el proyecto de Daniel Scioli presidente. La idea no es acompañada por el conductor, Máximo Kirchner.

Un sector importante de la agrupación La Cámpora se resiste a hacer el duelo. Quiere que “la jefa”, como llaman aCristina Kirchner, no deje nunca el poder. Por eso, planifica unoperativo retorno, que incluye postularla como candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires dentro de dos años, para que vuelva a la Casa Rosada en 2019.
Así se lo plantearon dirigentes de segundas líneas –que ocupan cargos en el Ejecutivo y en el Congreso– a ministros y legisladores nacionales en las últimas semanas. A medida que se acerca el final del mandato de CFK, la idea entusiasma a aquellos que no reconocen al gobernador Daniel Scioli como un jefe natural.
La Cámpora creció al calor del poder de Néstor y Cristina. Con ella ganó lugar en cargos públicos y en las cámaras legislativas. Y pudo hacer pie en distritos bonaerenses y también del Interior. Con Scioli, entienden, peligra esa expansión.
El sciolismo, en tanto, toma estas versiones como un disparate. “Daniel está pensando en un gobierno federal. Si todo marcha bien, se queda ocho años en la Casa Rosada. Estos chicos están viendo otra película”, confesó un operador del gobernador. Sin embargo, líderes como Andrés “Cuervo” Larroque, secretario general de la agrupación, piensan en un plan de alternancia, tal como estaba previsto con Néstor Kirchner. “Que gobierne Scioli cuatro años, Cristina otros cuatro, y Scioli otra vez”, sugieren.
Tiene que volver como (Michelle) Bachelet en Chile”, fue el planteo de otros en conversaciones que mantuvieron con miembros del gabinete. Eso se contrapone con la idea de la alternacia: Bachelet volvió después de que gobernara un Sebastián Piñera, un presidente de otro signo político. Para regresar precisa mantenerse vigente en la escena política, algo que muchos creen que no es posible, y otros, que ni siquiera ella desea.
Desde La Cámpora nunca lo reconocerán en público porque Cristina acaba de ungir al mandatario provincial como su hombre para continuar el modelo. Declarar la posibilidad de que ella vuelva al poder en cuatro años sería una afrenta a esa decisión.
Pero con esto sueñan también miembros del gabinete, que ven en CFK una líder política que pasará a la historia. Y a quien no imaginan encerrada en su casa. Un ex funcionario que pasó muchas veces por Olivos, ensayó, ante la consulta de PERFIL, un escenario más realista: la única posibilidad de que ella quiera volver es si ve que Scioli traiciona abiertamente “el modelo”. “Pero eso con Daniel es poco probable, porque siempre se mueve con grises”, agregó.
Los funcionarios y legisladores que escucharon de boca de camporistas el anhelo del regreso de Cristina consideraron, en diálogo con este diario, que a los jóvenes militantesles falta darse “un baño de realidad”. “Planificar la política en Argentina de acá a cuatro años es una locura”, aseveró uno de ellos. De todos modos, no toda la agrupación cree lo mismo. En la cúpula están trabajando para ganar las elecciones de manera contundente, consolidar un bloque importante en la Cámara de Diputados y en las legislaturas provinciales, y conservar el liderazgo político de Cristina Kirchner a través del tiempo.
Con esto sueñan también miembros del gabinete que no imaginan a CFK retirada.
Hay dirigentes que abiertamente jugaron para Scioli en la interna con el ministro del Interior, Florencio Randazzo, como por ejemplo, Eduardo “Wado” de Pedro, secretario general de la Presidencia, y uno de los cerebros dentro de la organización.
El propio Máximo formó parte de la decisión de ungir a Scioli como el único candidato a la presidencia, junto con su madre, la presidenta Cristina Kirchner, en detrimento de Randazzo. Ni Máximo ni Wado se inclinan por la idea del regreso, al menos por ahora. La única manera de que lo hagan es que vean en Scioli a un detractor del “modelo”.


El “efecto Dilma” en Brasil
Si bien algunos se entusiasman con una alternancia entre Daniel Scioli y Cristina Kirchner, el efecto de Dilma Rousseff en Brasil es una muestra de que los planes no siempre salen como se pretende en política. Dilma llegó después de dos períodos de Lula da Silva y aquellos que militaban por el líder del PT creían que Lula alternaría luego de cuatro años la presidencia con Dilma. Pero eso no ocurrió. Dilma fue reelecta. Quizás no fue lo mejor que le sucedió al PT, porque la imagen de la Presidenta se desplomó a poco de ser electa por segunda vez. Aquellos que creen que si Scioli gana permitirá el regreso de CFK en cuatro años pueden vivir en carne propia lo que pasó en Brasil. Desde el propio sciolismo lo advierten: si triunfa el mandatario provincial su idea es quedarse ocho años en la Casa Rosada. “Para eso está armando un gabinete federal”, dijeron operadores del gobernador a este diario. Cuatro años en Argentina es mucho tiempo.

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