Las palabras
Las manos en el fuego
"Pongo las manos en el fuego. De última, para eso se inventó el Pancután."
(De Gabriel Mariotto sobre la situación judicial de Boudou.)
"Un Pancután por allí", interrumpiría Raúl Alfonsín de haber tenido la chance de escuchar al vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto, en una irónica defensa del vicepresidente de la Nación. Mariotto dijo que ponía las manos en el fuego por Boudou porque, "de última, para eso se inventó el Pancután", el viejo y querido gel cicatrizante y antibacteriano.
La frase de Mariotto es kirchnerismo práctico: no importa la altura de las llamas, sino el tamaño de la frazada que le tiren para apagarlas. Y, si sale mucho humo, mejor. No hay nada más kirchnerista que una cortina de humo denso. Nada más práctico que aprovechar la confusión para confundir.
En ese trámite estaba Cristina la semana pasada cuando despotricaba contra Griesa, los buitres, las leyes yanquis y los fantasmas del colonialismo que vienen a asustarnos para someternos. Así se la veía: con el abanico chino de bambú dándole y dándole al fuego para avivarlo. Mientras eso sucedía acá, un grupo de "pancutanes" volaba intermitentemente a Nueva York para intentar un acuerdo que nos salvara de quemarnos en un nuevo default.
¿Contradicción? ¿Doble discurso? "No pasarán", decía no hace mucho Axel Kicillof sobre los buitres recalcitrantes, alimentados por ese hombre corvo y viejo que ha hecho de la toga una bandera de piratas. Era el mismo Kicillof que el miércoles daba vueltas a la puerta giratoria de un edificio de Nueva York llevando menús de carroña a esas aves. Y el mismo que confesaría más tarde que les ofrecieron entrar en el canje con un 300% de ganancia. Por un lado, leña al fuego. Por el otro, la cremita antibacteriana.
Mientras se levantaban paredes con ese fuego especulativo, algunos bancos y el Gobierno dibujaban volutas que después alguien se encargó de disipar. "La vida continúa", dijo Cristina sentada sobre el default. Amado Boudou la aplaudía desde la primera fila del acto en la Casa Rosada. Afuera, un sector oficialista encabezado por Luis D'Elía empezaba a prepararle al vicepresidente un homenaje en el Luna Park para el 12 de este mes por haber sido "condenado anticipadamente" por la Justicia, por la prensa y Lucifer.
El miedo no es zonzo. Ahora que terminó el Mundial y a Campagnoli no tuvieron más remedio que devolverlo a la cancha, hay que encender nuevas hogueras. De última, si se agota el Pancután, bienvenida la Hypoglós..