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Boudou, de Madero a Ciudad Gótica
Como en el exquisito bolero de los hermanos Expósito, Cristina Kirchner tiene las manos ya deshechas de apretar. Aun así, Amado Boudou podría caérsele al vacío. De la red de causas judiciales en las que está envuelto, tal vez la de Ciccone sea la menos complicada. Claudio Bonadio podría llamarlo a indagatoria por la compra de un auto adulterado. Y Ariel Lijo lo volvería a citar por presunto enriquecimiento ilícito.
En este último expediente, Graciela Ocaña y Manuel Garrido demostraron que la tasación del patrimonio que este vecino de Puerto Madero ofreció al juez difiere demasiado de la que presentó en la Oficina Anticorrupción.
Boudou es muy tosco argumentando. Ante Lijo denostó a Duhalde por un decreto que quitó facultades a la Casa de Moneda, sin advertir que también lo había firmado Aníbal Fernández , su compañero del Senado. Ese desdén por los detalles es, a veces, cómico: en la entrevista de TN, uno de los libros que asomaban en su biblioteca estaba referido a Ciudad Gótica.