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sábado, 24 de mayo de 2014

La Feria del Libro, dividida por el Gobierno Por Jorge Lanata

La Feria del Libro, dividida por el Gobierno

Por Jorge Lanatajorge lanata
“A los que tanto tienen, les pido más amor” (Cristina Kirchner) “Necesitamos amor, amor, amor, mucho amor” (Luis D’Elía) El Gobierno dividió a la CGT, luego a la CTA, antes a los organismos de derechos humanos, ¿por qué no iba a dividir la Feria del Libro? El pasado martes a la noche terminó –con la renuncia de la directora, Gabriela Adamo, y luego del presidente de la Feria, Gustavo Canevaro– un ciclo que había comenzado en setiembre de 2012 con la embestida oficial para sacar a la Feria de La Rural y trasladarla a Tecnópolis. El Gobierno sostuvo entonces, a través del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, que la mudanza bajaría los costos un 30%, y fue bastante persuasivo: “Si no hay mudanza nosotros retiramos el stand de Presidencia de la Nación y suspendemos las compras de la Conabip (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares)”, les dijo a los miembros de la Fundación el Libro. Para algunos expositores las compras de Conabip representan el 40% de sus ventas totales. La Fundación El Libro está compuesta por la Cámara Argentina del Libro (CAL), la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines (FALPA), todas ellas afines al Gobierno; la Cámara Argentina de Publicaciones (que reúne a editoriales grandes y multinacionales), la Cámara Española de Comercio y la Federación Argentina de la Industria Gráfica.
“La verdad es que estaba muy cansada, le dijo Adamo a Página/12. Antes de pelearme con la gente con la que no me quiero pelear, prefería irme. Mi renuncia no tiene nada que ver con cuestiones políticas. Me cansó tener que ser árbitro en peleas que me trascienden(…) No quiero sacar los trapitos al sol. Siempre fui muy cuidadosa. Había discusiones más previsibles, pero a veces eran sobre el tamaño del logo en una remera. No puede ser que veinte señores grandes del Consejo estén discutiendo durante tres horas sobre esto”.
–¿Las discusiones más fuertes fueron con Alejandro Vaccaro y Aurelio Narvaja, dos integrantes del Consejo?
–No quisiera llevarlo a algo personal.Ellos participaron del clima actual, pero ese clima lo armaron entre todos.
En abril de 2013 el portal La política online denunció que la editorial Colihue, del empresario y miembro de Carta Abierta Aurelio Benito Ramón Narvaja, fue beneficiada con compras del Estado por 27 millones de pesos, en el marco de un programa para entregar libros en escuelas de todo el país. El informe aseguraba que “Narvaja mantiene una relación de amistad con el secretario de Educación, Jaime Perczyk, y de ahí que resulte que el grupo editorial de Narvaja sea el más favorecido entre todos. Colihue recibió unos 18,3 millones de pesos por la compra de libros de parte del Gobierno. Pero además, Ediciones del Sol, propiedad del hijo de Narvaja, fue beneficiada con unos 9 millones más”. Unas semanas después, cuando Clarínconsultó a Narvaja y éste respondio: “Me chupan la pija. Ustedes, por el diario de mierda en el que están quieren hacer un escandalete del tipo de La política on line … Hay otras compras sorprendentes”. Y haciendo alusión a otras editoriales que participaron de la licitación oficial dijo: ”Vayan y pregúntele a las otras qué mierda son, o qué venden. El ministerio quiso poner la lupa sobre las editoriales nacionales”. Y terminó la amable charla proponiendo un titular: “Pueden ponerlo: dice Narvaja que le chupan la pija los que dicen eso. Es un buen titular”. Ya Citizen Kane había polemizado en la Feria del Libro 2011 sobre la visita de Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura: “Sería un grave error que desvirtúa la tradición de la Feria. Es un propagandista, ostensible y florido, de las ideas y políticas de la derecha liberal, y como tal ha dicho las peores cosas de nuestro gobierno”. Borges hizo bien en morirse a tiempo de evitar a Narvaja.
“Los que quieren tomar injerencia en la Fundación son los de Carta Abierta, le dice a este diario un miembro de la Cámara extranjera del Libro. Por una parte están los de la Cámara Argentina del Libro, que tiene cuatro editores en el consejo de la Fundación y como vocero al propio Narvaja, y por otro la gente de la SADE, presidida por Vaccaro, un tipo muy particular, con denuncias por malos tratos y cuestiones de género (también tuvo juicios con María Kodama porque él se autorreferencia como biógrafo de Borges). Narvaja no es el único miembro de Carta Abierta, también lo son los editores Mario Goloboff y Vicente Battista, integrantes de la SADE. Otras fuentes recuerdan el escándalo desatado el año pasado en Mendoza, cuando una serie de libros editados por Colihue fue denunciada por difundir material pornográfico: el 8 de agosto de 2013 la Dirección General de Escuelas suspendió una serie de libros que había enviado el Ministerio de Educación de la Nación en la Colección Literaria para el Nivel Secundario por contener pasajes discriminatorios para la religión católica, y de alto contenido erótico. De los seis libros que se retiraron, cinco habían sido editados por Narvaja.
Narvaja siempre va por el modo de apriete, le dice a Clarín un editor argentino. El mensaje es: “Hacemos esto así y así o saboteamos el discurso inaugural de la Feria”.
La política de división en la Feria no fue un fenómeno aislado: en marzo pasado la misma línea llego a París, en el marco de la 34 edición de la Feria local, donde Argentina fue invitada de honor en homenaje al centenario del nacimiento de Julio Cortazar. “Salón del Libro: los opositores argentinos no van a París”, tituló Le Nouvel Observateur.
Las ausencias de Martín Caparrós, Jorge Asís y Beatriz Sarlo eran más que visibles. “El Gobierno argentino ya usó la Bienal de Venecia y la Feria del Libro de Franckfurt para promover las ideas oficiales”, decía la publicación. “Hace tres meses la persona que en Francia hizo la primera lista de escritores argentinos, como para invitarlos, me contó que una de las personas del Gobierno que recibió la lista le dijo explícitamente que tenían que tacharme”, me contó Martín Caparrós en el aire de Radio Mitre. La imaginación excluyente de los organizadores permitió, sin embargo, que el Estado argentino desembolsara unos $ 8 millones por 48 pasajes.
La aparición de la Contraferia en Tecnópolis era previsible: sucedió entre el 8 y el 20 de abril, y recibió, según Télam, más de 300 mil visitas. Las provincias de Misiones, Catamarca, Chaco y Formosa cumplieron la vieja amenaza de no ir a la Rural, y sólo tuvieron dinero para un stand en Tecnópolis. Todas las editoriales que participaron de la única librería del predio, donde no había stands, le vendieron a EUDEBA sus títulos al 50% del precio de mercado, lo que posibilitó que la Unidad Bicentenario organizadara de la feria, entregara al público una tarjeta con el 20% de descuento, y donara el 10% de las ventas a la Fundación Mempo Giardinelli que desarrolla planes de lectura en el Chaco.
Investigación: 
JL/María Eugenia Duffard/Amelia Cole

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