Las Palabras
¿Y dónde está el piloto?
Casi diariamente la Argentina es criticada en el exterior. Una de las frases más urticantes fue pronunciada por el ministro de Economía uruguayo, Mario Bergara, quien dijo que no está claro ni quién está al mando de nuestro país ni su rumbo económico, con medidas que se toman un día y se desarman al día siguiente. A ello, nuestro gobierno respondió que no se puede tolerar esa "injerencia" de Uruguay en los asuntos internos del país. Es decir, si tenemos problemas con el piloto, no nos gusta que nos lo digan.
La cuestión es nos reprueban cada vez más seguido. Salvo en diarios capturados por gobiernos autoritarios y demagógicos como el venezolano, en los que la Argentina y en especial Cristina Kirchner son retratados como mitos de la política contemporánea, la amplísima mayoría de publicaciones extranjeras de cierta representatividad se compadece de nuestra situación. Nos ven como un país desarrollado que retrocede (O Globo, Brasil), con una crisis que "espanta al mundo" (La Reppublica, Italia), con una "década ganada que se hunde" (The Irish Times, Irlanda), como un chiste de no ser porque están en juego las condiciones de vida de los ciudadanos (El País, España) y hasta nos ponen como ejemplo de "lo que otras naciones pueden aprender de cien años de declive" (The Economist, Gran Bretaña).
Es muy probable que para el Gobierno se trate sólo de diatribas de una prensa "desestabilizadora" quetambién existe fuera de los "medios concentrados" de la Argentina, a los que sistemáticamente achaca actitudes golpistas.
Pero vayamos a cuestiones más pedestres y llanas como los consejos que reciben los extranjeros dispuestos a viajar a nuestro país en sitios especializados en turismo: "Es posible que el dólar suba y el peso caiga. No regresen con pesos a menos que los quieran de recuerdo", dicen en Brasil; "usted recibirá dinero falso en el mejor de los casos (de parte de los arbolitos de Florida, que actúan a la vista de todo el mundo), "una verdadera trampa para los turistas", e "ir a una cueva es como ir a un banco" en la Argentina, comentan en Francia; "llenen de nafta el tanque", así se evitan fluctuaciones de precios (sugieren varios), y tantas otras recomendaciones seguramente necesarias para quien está de paso por aquí, pero realmente inútiles para nosotros, tan habituados a que el piloto cambie de ruta sin previo aviso y, lo que es peor, sin seguro..