Kirchnerismo, drogas y aportes de campaña
El documento emitido por la Iglesia, que alerta sobre los vínculos entre la droga y la política, reimpulsó un debate incómodo. De esto no se habla.
11 de Noviembre de 2013 | 08:14
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(Foto MDZ)
Dos hechos aparentemente desvinculados entre sí, conmocionaron a la sociedad en los últimos días: por un lado, la muerte del joven mendocino Cristian Puleo; por el otro, el documento de la Conferencia Episcopal advirtiendo sobre el avance del narcotráfico en la Argentina y su consecuente vínculo con la política y las fuerzas de seguridad.
En realidad, ambas noticias están vinculadas entres sí de alguna manera, ya que involucran a los estupefacientes y su dificultoso combate.
Ello obliga a una incómoda pregunta: ¿Hay interés por parte del Estado de luchar contra el flagelo de las drogas?
La Iglesia cree que no, y se basa para ello en dos cuestiones fundamentales: la falta de nombramiento de quien pueda capitanear la Sedronar y la ausencia de radares que logren captar el ingreso de aviones con narcóticos al territorio nacional.
A ello deberían sumar las sospechas que existen sobre puntuales funcionarios del kirchnerismo, quienes a pesar de ostentar gruesos antecedentes en ese rubro, permanece incólumes en sus relevantes cargos.
A ese respecto, no parecen menores las suspicacias que se generaron en el marco del financiamiento de la campaña del Frente para la Victoria en 2007, donde aparecieron nombres de supuestos narcotraficantes aportando dinero al oficialismo.
Es parte de un expediente que reposa en el despacho de la jueza María Romilda Servini de Cubría y que se niega a perecer.
¿Narcotráfico?
La aparición del tema “narcotráfico” detrás de los fondos de campaña, no es algo novedoso. Oportunamente, dos fuentes independientes admitieron a este cronista que ese dinero provenía de la venta de estupefacientes. Uno de ellos, ha sido el fallecido Sebastián Forza, quien aseguró en mayo de 2008 —poco antes de morir a balazos— que el dinero que llevó a Cristina a la primera magistratura había venido “de afuera” y pertenecía a carteles de la droga.
El joven sabía de lo que hablaba, ya que fue uno de los que aportó dinero al FPV a través de ¿su? droguería, Seacamp.
Forza ha sido a su vez socio de Ibar Esteban Pérez Corradi —hoy prófugo en el marco del triple crimen de General Rodríguez—, titular de otra empresa llamada Odin Concept SRL y señalado por la embajada de Estados Unidos como nexo entre laboratorios medicinales y carteles del narcotráfico mexicanos.
A su vez, Pérez Corradi ha sido socio de Néstor Lorenzo, titular de dos importantes droguerías: San Javier y Multipharma. Lo interesante es que ambas firmas han sido importantes aportantes a la campaña de Cristina Kirchner en 2007.
Ergo, cabe preguntarse: ¿ese dinero pertenecía en realidad a carteles mexicanos, como aseguraba Forza? Por ahora suena aventurado decirlo, pero todos los indicios van por ese mismo camino.
Uno de los casos “testigo” es el de la referida firma Multipharma, que oportunamente registró un depósito en efectivo de $ 2.800.000 y luego lo extrajo a través de cheques a nombre de San Javier. Estos, fueron posteriormente endosados y transferidos a cooperativas de crédito —hoy investigadas por Oyarbide—, salvo cuatro de ellos, que fueron destinados a la campaña del FPV.
Por ello, la Sala II de la Cámara Federal Penal que integran Martín Irurzun, Horacio Catani y Eduardo Farah, ordenó entonces al juez de primera instancia seguir la “ruta del dinero” para determinar el origen de los fondos.
Las pruebas están a la vista, basta cruzar el detalle de aportantes al FPV, la rendición de cuentas que hizo el mismo partido y los documentos de la Inspección General de Justicia que muestran quiénes están detrás de las firmas hoy investigadas.
De la misma manera, deben unificarse tres expedientes judiciales: el Triple crimen de Gral. Rodríguez, la denominada “mafia de los medicamentos” y el supuesto blanqueo de dinero de la campaña K de 2007.
Allí se cruzan los nombres de relevantes funcionarios de primer y segundo nivel del gobierno, de sindicalistas de renombre, de foráneos traficantes de estupefacientes y de puntuales sicarios que gustan integrar barras de fútbol de la zona de Quilmes.
El resultado de esa tarea puede ser la respuesta a todas las preguntas.