DESPUÉS DE LAS PASO, HACIA OCTUBRE
Si buscan autocrítica, visiten a los bloggers K
En la noche del 11/8 Cristina Fernández intentó mostrar una victoria allí donde no la había. No hubo reconocimiento del retroceso. Ni autocrítica. Sin embargo, que la "conductora de este proyecto" no se haya referido a ello no significa que las bases cristinistas no hayan acusado el impacto y no reclamen una revisión.
| Los blogger K asumen la derrota y apuntan a los errores. |
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Dicen que Cristina Fernández lloró mucho en la noche del 11/8 y que por eso cuando se la vio en el escenario del búnker del Frente para la Victoria montado en el céntrico hotel Intercontinental era tan llamativo el cubreojeras con el que habían maquillados sus ojos.
No hubo llanto sobre el escenario. Tampoco discurso de derrota. La Presidente de la Nación obvió que su fuerza había perdido en los principales distritos electorales, en otros que no esperaba hacerlo, y prefirió sumar los votos nacionales para presentar un resultado alentador.
Ese número, sin embargo, mostraba crudamente que el panorama era aún peor. El Frente para la Victoria era "la fuerza más votada del país", pero con casi 30 puntos menos que los que había obtenida en su histórica elección de 2011. Ya no era "el 54%", ahora era el "el 26%".
Pero no hubo reconocimiento del retroceso. Ni autocrítica. Ni señales de qué pasará de ahora en más. Hacia dónde irá el cristinismo, cuando quedó confirmado que no habrá proyecto re-reeleccionista.
Sin embargo, que la Presidente, la "conductora de este proyecto" no se haya referido a lo que a todas luces es una derrota política, no significa que las bases cristinistas no hayan acusado el impacto y no reclamen una revisión.
Y una buena fuente de ese reclamo se puede encontrar entre los denominados "bloggers K" que apuntaron contra los "errores" cristinistas que decantaron en la catástrofe electoral del 11/8:
"Cristina resume muchas condiciones políticas juntas en demasiada soledad: tiene perfil de gestión, vocación de poder y un liderazgo afectivo que es muy “tómalo o déjalo” en las franjas de adhesión y rechazo. Pero una aceptación más volátil en el núcleo que define mayorías de minorías. O sea: el kirchnerismo nunca tuvo la vaca de la mayoría atada. La curva oscilante de sus votos lo demuestra. Y su minoría intensa funciona a veces como árbol que tapa el bosque: los actos, la cultura militante, la lógica de espectáculo, todo lo que encierra el clima en una fiesta que se representa a sí misma.
Pero en cuanto a los errores políticos cometidos a partir del triunfo de 2011, que serían “errores de construcción”, se me ocurre la creación de Unidos y Organizados como ejemplo de una política endogámica, participativa pero no representativa, que fija en torno al Estado una dinámica que no es territorial en el sentido clásico (prácticamente sin municipios y sin sindicatos), sino una suerte de “sin tierras” que acompañan con militancia todo el catálogo de la agenda de gobierno, pero que actúan como representantes del gobierno ante la sociedad, es decir: aún en la victoria el gobierno se mostró a la “defensiva”, en luchas anti corporativas difíciles de comprender para la mayoría de a pie. Sus figuras relevantes (Sabatella, Moreno, Berni, etc.) no sirven para ganar elecciones, no construyen puentes con sectores sociales, son alumnos aplicados del mandato presidencial. Al kirchnerismo le faltaron políticos. Otro error sería –llamémosle así- el “exceso cultural” (algo que previsiblemente desemboca en la crítica a la comunicación que nos da pereza repetir). Ninguna de las dos cosas hizo a un gobierno más atento a la calle".
"Hay datos de la realidad que innegablemente pesan a la hora de evaluar el resultado: El siniestro de Once y el martirio cotidiano de viajar en tren significa una sangría de votos de un tamaño incalculable; la política contra el dólar y luego su corrección sui generis vía el blanqueo también suma en contra y mucho. Ferrocarriles y dólar sintetizan dos fuentes de enemistad con anchas franjas de la sociedad que este domingo fueron debidamente facturadas, pero el problema de fondo está en la pregunta que abre este post, porque si la respondemos bien encontraremos una lógica en tanto que si nos quedamos en una respuesta que por ahí nos calme y nos de algo de paz, en términos del diagnóstico nos hará más daño puesto que nada es peor que leer equivocadamente una derrota.
Si pensamos que la sociedad dijo "hasta acá" vamos a tener problemas en comprender cómo dos años atrás nos dio con el 55 % de los votos la mayoría absoluta. Me inclino por suponer que el 55 % terminó siendo un tanto contraproducente porque nos metió en una "nube de pedo" en la que no habríamos entrado si, ponele, hubiéramos obtenido el 45 %. Creo que el mensaje de 2011 fue "en vistas del desastre que fue el Grupo A y que para gobernar se necesita la mayoría, te la doy para que gestiones sin obstáculos y quiero ver qué haces". Creo también que el accionar del oficialismo no estuvo a la altura de lo que se esperaba. Además del desastre ferroviario, consecuencia de años de malos manejos, se sumaron fricciones como las que hubo con Daniel Scioli, traducidas en falta de asistencia económica que impactaron pésimamente en el pueblo de la provincia por la sencilla razón de que la gente corta ancho y siempre vio al gobernador y la presidenta del mismo lado del mostrador, entonces no se explicaba cómo un trabajador tenía que cobrar más tarde el aguinaldo por peleas entre ellos.