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jueves, 1 de agosto de 2013

Mentiras y videos. Por Ernesto Tenembaum


 





 




El ministro del Interior, Florencio Randazo, difundió ayer un video donde se ve a maquinistas conduciendo de manera irresponsable. Una síntesis es la que encabeza este post. Randazzo es un tipo inteligente. Probablemente, uno de los ministro más hábiles de este Gobierno. Y lo que hizo ayer es una muestra más de ese talento. La Argentina viene de sufrir tres tragedias de diversa magnitud en el sector ferroviario. Las imágenes del maltrato a la gente en los trenes son habituales. El miedo de los que viajan es un dato cotidiano, obvio y justificado. Cuándo va a ocurrir la próxima, a quién le va a tocar, son preguntas que flotan en el aire. Además, acaba de producirse en España otra tragedia donde el motorman aparece como el principal responsable, al parecer, con pruebas concretas. En ese contexto, el hábil, telentoso e inteligente Randazzo difunde el video. Si no lo viste, miralo. Seguro que te va a sacudir.
La primera impresión que me produjo a mi es de indignación. Vos ves a ese tipo durmiendo mientras maneja una locomotora que lleva cientos de personas y lo querés matar. Luego ves al que tapa la cámara, al que manda mensajitos, al que lee el libro y estallás de furia. Estos maquinistas son unos hijos de puta, te sentís tentado a gritar. Y, quizá, pensás: entonces, es posible que las tragedias de Once y de Castelar hayan sido culpa del maquinista, como dice el Gobierno. Randazzo, que es hábil, y talentoso, e inteligente, no dice nada de eso. Solo muestra como trabajan los maquinistas. "Nos han clarificado mucho sobre la actitud de los conductores de trenes", dice. Solo eso. Luego, se despliega el aparato de comunicación oficiales. Esta mañana, el canal K C5N difundía las imágenes una y otra vez. El graph y el roll de noticias que va en el pie de pantalla hablaba de "los maquinistas". Una y otra vez, durante horas. "Los maquinistas", "los motorman", "los conductores de trenes". Ni que hablar de los twitteros k que cinco minutos después salen en coro a repetir lo de siempre: "Y? Ahora de que te vas a disfrazar? No viste lo de los maquinistas?".
Si tomás un poco de distancia de la primera reacción, que es de natural indignación, quizá llegues a conclusiones distintas. Por ejemplo, la conferencia de prensa de Randazzo careció de información mínima. Esos minutos que mostró, ¿son una selección entre cuántas horas de filmación? ¿Son ocho minutos de diez que se filmaron, de diez horas, de cien horas, de mil, de diez mil, de cien mil? ¿Esos tres maquinistas que se mostraron son los únicos que condujeron irresponsablemente? ¿A qué porcentaje representan de todos los maquinistas? Ellos mismos, ¿hicieron esas barbaridades muchas veces o solo esa vez? Porque una cosa es que tres maquinistas cometan una infracción y otra que sea una conducta general del gremio. Si esto último ocurre, se debe probar, se debe denunciar y sería un escándalo. Si fueran conductas individuales y aisladas--que es lo más que se puede decir del video-- se debe sancionar a los responsables y punto. No hay razón para exhibir sus caras ante sus familias, su barrio, y toda la población una y mil veces. Y, además, es una noticia de otra jerarquía. Son conductas individuales que deben ser sancionadas. Apenas eso.
Por otra parte, el video no prueba nada --nada quiere decir eso: cero, absolutamente nada, ni un ápice-- sobre los motivos de las tragedias de Flores, Castelar y Once. Son otros maquinistas, de otras líneas, que manejan otros trenes. Randazzo pertenece a un Gobierno que, en este tema, se especializó en perseguir inocentes. No manejaba el área de transporte pero era parte del gabinete cuando sus colegas , ante cada explosión de furia de los pasajeros, acusaban sin pruebas a Pino Solanas, al Partido Obrero, a Quebracho, encarcelaban al Pollo Sobrero o realizaban razzias policiales que no diferenciaban a inocentes de culpables y los metían en cana hasta que se acallaba todo. Nunca reaccionó frente a eso. Silbaba bajito. Ahora va contra los maquinistas. Todo bien. Pero que lo pruebe.
Durante todos estos años en los que se pavimentó el camino hacia la tragedia, la Fraternidad, que es el gremio al que pertenecen los maquinistas, era parte de la familia kirchnerista. Integraron la CGT oficialista cuando la central obrera se partió. Hicieron campaña por Nestor, luego por Cristina y otra vez más por Cristina. Esa familia se rompió luego de las sucesivas tragedias, de la misma manera que el asesinato de Mariano Ferreyra hizo estallar por el aire la alianza entre el Gobierno y la Unión Ferroviaria de José Pedraza. A mi me parece perfecto que Randazzo ponga cámaras en las cabinas y que presione al gremio para que ningún maquinista haga una barbaridad. Desde afuera, y esto no es responsabilidad del Gobierno, uno puede preguntarse por qué no se hizo antes algo tan sencillo: ¿razones políticas? ¿a los miembros de la Familia no se los toca? ¿siempre tiene que haber muertos para que alguien reaccione?
Y otra cosa más. Si pueden, miren el video de nuevo. El del motorman que se duerme. Corran el foco de la mirada del maquinista hace el entorno donde trabaja. Vean en qué estado está la cabina y los equipos. Miren cómo se abre y se cierra la puerta mientras el tipo conduce.
Y ahora lean lo que escribió el juez sobre la responsabilidad del maquinista en la tragedia de Once:

“Nunca se sabrá con certeza absoluta por qué el chapa número 16 corrió más de trescientos metros a casi 27 kilómetros por hora casi sin frenar y terminó chocando contra el paragolpe de la estación Once de Septiembre. Lo que sí se sabe es que Córdoba (el maquinista) estaba al comando de un tren sobrecargado de peso. Con un sistema de freno que si bien en las anteriores oportunidades había respondido, lo hacía con dificultad, carecía de dos compresores lo que hacía que la recuperación de presión demorara más tiempo que lo aconsejable por los estándares de prudencia y el manual del fabricante. Córdoba sólo tenía dos años de experiencia, conducía un tren viejo con un importante diferimiento en cuanto a su mantenimiento general. Este tribunal no puede afirmar que Marcos Córdoba no haya cometido algún error en esos críticos momentos, por inexperiencia, miedo o desconocimiento, lo que sí puede afirmar es que se le había encomendado a un joven de 26 años con dos de experiencia la vida y la seguridad de más de dos mil quinientas personas y se le había dado una herramienta vieja, corroída e insegura”.

   Finalmente, si alguien lo conoce a Randazzo diganle que la mayoría de las personas que sufrieron las tragedias son muy humildes y que están pidiendo hace ya un año y medio que los ayuden, y que hay dos proyectos de ley de subsidios parados en el Congreso. No es mucho lo que piden. Si el talentoso ministro fuera tan amable, quizá tenga unos momentos para ocuparse de que el Estado les de ayuda, sin ningún tipo de condicionamiento, aprobada por una ley, como corresponde. Eso, si no es mucho pedir. Porque andan haciendo colectas, en medio de su desesperación.


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