Los ricos y el transporte público
Desde principios del mes pasado San Pablo, Rio de Janeiro y varias otras ciudades brasileñas se han visto sacudidas por olas de protestas. El detonante de las mismas fue una suba del boleto de transporte público urbano equivalente a cincuenta centavos de nuestro Peso. Si bien luego se multiplicaron y profundizaron, en un principio los manifestantes reclamaban en contra de ese aumento y de la paupérrima calidad del servicio. Aunque a los argentinos poco podría asombrarnos en ese sentido, quien lo desee puede consultar un video en el que se puede ver cómo los empleados de seguridad de una de las empresas de trenes cariocas agreden violentamente a pasajeros que no parecen caber en los vagones a la hora pico.
Una sociedad -en especial si se organiza alrededor de grandes ciudades- precisa medios de transporte masivos, buenos y accesibles. Y que tanto el costo como la experiencia del viaje no constituyan un obstáculo para elegir una vivienda adecuada, un trabajo conveniente, una educación mejor o ámbitos agradables para el esparcimiento. Todo ello resulta un elemento fundamental a la hora de pensar en una sociedad más integrada. Que lo digan, si no, aquellos que ayer perdieron horas de descanso o tiempo con sus familias debido al sorpresivo paro en las distintas líneas ferroviarias y fueron testigos de violentos incidentes.
Una sociedad -en especial si se organiza alrededor de grandes ciudades- precisa medios de transporte masivos, buenos y accesibles
En un pasaje menos citado de su "Riqueza de las Naciones " de 1776, Adam Smith sostenía que los bienes y servicios necesarios no eran los "indispensables para el sustento de la vida, sino aquellos cuya carencia es, según las costumbres de un país, algo indecoroso(...). Una camisa de lino no es necesaria para vivir. Pero(...)un honrado jornalero se avergonzaría si tuviera que presentarse en público sin una camisa de lino". Con esta visión de la inclusión y la relevancia del transporte público es que Peñalosa, el ex alcalde de Bogotá, describió una ciudad avanzada no como aquella en la que los pobres usan auto sino una en la que también los ricos usan el transporte público.
En Buenos Aires, el costo del transporte público no es un problema. De hecho, con la SUBE el colectivo cuesta menos de la mitad, por ejemplo, que en Rosario. Con un salario mínimo se pueden adquirir 1.800 boletos de colectivo en nuestra capital. Esa cifra es de apenas 250 en Río de Janeiro; 340 en Santiago de Chile; 530 en Madrid y 890 en Nueva York. Pero el precio es un factor, y no precisamente el más importante, a la hora de evaluar el servicio público: los trenes acá cuestan pocos pesos al usuario pero su estándar es deplorable y, en los últimos dos años, tres accidentes (Flores, Once y Castelar) se cobraron 60 víctimas mortales.
Esta deficiente calidad no es debida a la falta de recursos. Para mantener un precio que es cada vez menor al compararlo con el de un litro de leche, un alfajor o un sms, el gobierno Nacional utiliza cuantiosos subsidios. En 2013 los mismos alcanzarán $5 mil millones, a los que hay que sumar otros $ 12 mil millones para los colectivos (que equivalen a 325 pasajes por año por habitante). Desde 2003 se llevan gastados, a precios de hoy, en ambos rubros nada menos que 145 mil millones de pesos. Y queda claro que, a pesar de todo ese dinero, cada vez viajamos peor.
Vistas con mayor profundidad, las protestas en Brasil también están relacionadas con la dilapidación de recursos. La gente que padece el funcionamiento de los trenes y colectivos se enardece al descubrir que en la remodelación de los estadios necesaria para el Mundial del 2014 se gastarán como mínimo 12.000 millones de dólares, y que otra cifra equivalente será necesaria para acondicionar Río de Janeiro de cara a los Juegos Olímpicos 2016.
Los trenes acá cuestan pocos Pesos al usuario pero su estándar es deplorable y, en los últimos dos años, tres accidentes (Flores, Once y Castelar) se cobraron 60 víctimas mortales.
Muchos estudios muestran que la organización de mega-eventos deportivos es nociva para los países en vías de desarrollo. Esto es así porque se desvían fondos que deberían financiar inversiones que la comunidad realmente requiere, y que terminan en obras que -en su mayoría- serán utilizadas casi exclusivamente mientras dure la competencia. Los que toman las calles en el vecino país comprenden esto; y se enojan al ver que ese despilfarro de recursos está, además, teñido de corrupción (de manera similar a lo que se revela en la Argentina con los subsidios).
Brasil es un país de una belleza extraordinaria que he disfrutado en algunas oportunidades. Sin embargo, nunca me he sumado al coro de los que alaban de manera desmedida sus políticas económicas o su idea de un "rumbo claro" y un "fuerte espíritu nacional". Quizás porque, más allá de una ganada estabilidad macroeconómica, creo que esa nación todavía posee severas falencias en dos pilares fundamentales para el desarrollo: educación e infraestructura.
Sin embargo, debo reconocer que las demostraciones populares recientes me generan, paradójicamente, un poco de envida. El buen desempeño económico de los últimos años parece haber creado la noción de que también otros derechos son alcanzables y, por ello, demandables. Ello parece un interesante avance en la conciencia cívica, en especial al compararlo con un país en el que de vez en cuando parecemos resignarnos a que el futuro luzca extremadamente parecido al pasado..
Sábado 06 de julio de 2013 | 00:13
Lousteau: "Si se aplica bien la ley de Abastecimiento, Moreno tiene que ir en cana"
El ex ministro de Economía y precandidato a diputado nacional criticó fuertemente al secretario de Comercio; "Es implacable en sus fracasos", sostuvo
| Martín Lousteau, cuando era ministro de Economía, en el 2008, tuvo un fuerte cruce con el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Foto: Archivo |
El ex ministro de Economía y precandidato a diputado nacional por UNEN, Martín Lousteau, criticó ayer fuertemente alsecretario de Comercio. "Si se aplica bien la ley de Abastecimiento, Moreno tiene que ir en cana", sostuvo.
La polémica norma , sancionada en 1974, le da el poder al funcionario kirchnerista para decomisar el cereal a los exportadores y volcarlo al mercado interno para que lo adquieran los molinos. La tensión por el trigo se desencadenó en las últimas semanas ante la suba significativa de la harina, que a su vez se trasladó al precio del pan para consumo interno.
"La ley de Abastecimiento puede resolver mucho si se la aplica correctamente, porque el primero que va detenido es Moreno. Sus intervenciones lograron que cayera la superficie sembrada", dijo Lousteau en declaraciones a Radio Mitre .
Lousteau quien tuvo en el pasado el emblemático cruce con Moreno que quedó retratado durante la pelea entre el Gobierno y los empresarios rurales por la Resolución 125, ahora acusó al funcionario de ser "implacable en sus fracasos" y señaló que en países como Brasil o Uruguay no duraría.
EL BLANQUEO DE CAPITALES Y CRISTINA KIRCHNER
"El cedin es una ocurrencia para resolver los problemas que el Gobierno generó. Quiere tener más reservas, destrabar el mercado de los inmuebles usados y competir con el dólar", sostuvo el ex ministro de Economía.
La Presidenta también fue blanco de sus cuestionamientos. "Yo creo que Cristina no tiene conocimientos de economía y Kirchner tenía algunos conocimientos, pero daba señales políticas. Igual lo que se le tiene que exigir es que esté bien rodeada, no que sepa de economía", dijo.