El mecanismo de la risa
Ganó con el 54 por ciento. Afanó."
Nada hay más frustrante que enunciar lo anterior delante de un kirchnerista. Tirará la cabeza para atrás y hará una mueca de rechazo, como si hubieran destapado la camilla en la morgue.
"Macri hizo pavimento y veredas, ¿pero no le faltan luces?"
A la inversa, lo mismo le ocurrirá al lector macrista con la precedente oración.
"Lilita va a la Iglesia porque dice que le hace muy bien. A Dios."
Seguramente, después de esto, los seguidores de Carrió están por abandonar la lectura de esta columna.
¿Por qué ocurre esto? Porque el humor siempre es sintónico, es decir, la irrupción de la gracia ocurre sólo cuando el chiste es afín a nuestras creencias y al modo en que vemos el mundo.
Reír , sobre todo si se trata de un chiste político, siempre es degradar. Cuando me burlo de alguien o lo caricaturizo, privilegiando siempre sus defectos, estoy ejerciendo una forma socialmente aceptada de agresión y esa agresión produce algo de alivio frente a un malestar contenido o reprimido.
Nadie describió el mecanismo de la risa y el humor como Wimpi, el escritor y guionista uruguayo que brilló en los años 40. Wimpi, que era psicólogo y no lo sabía, dio una explicación que aún no fue superada: "La risa es la venganza del hombre frente a un mundo que no puede colonizar en la medida de sus deseos".
Tomo en mis manos un ejemplar ajado de La Risa , que Editorial Freeland le publicó al uruguayo en 1978, y como lo considero la Biblia que explica el mecanismo del humor, me limito a transcribir un salmo divino:
"En la risa se produce una descarga de energía sobrante, acumulada por la represión. ¿Qué represión? El hombre debe someter su conducta para sentirse seguro". (Por ejemplo, uno no puede golpear a un político que detesta porque iría preso) "Esa represión deja en el interior del hombre una agresividad contenida. Por eso el gatillo que hace disparar la risa es siempre la degradación de un valor. El tipo ríe cuando ve desvalorizado a un prójimo. La risa es, pues, un desquite que se toma el hombre contra ese prójimo que, además de resultarle hostil en tantos momentos, le obliga a reprimir la reacción que esa hostilidad le suscita".
¿Por qué el humor político mantiene su vigencia hoy? Porque el chiste corrige por un momento la asimetría que existe entre algunos funcionarios del Gobierno, que tienen poder y están arriba, y muchos ciudadanos que padecen desde abajo al ver la arbitrariedad y la corrupción. Despidámonos con el ejemplo final: se podrán tener serias sospechas sobre la honorabilidad del vicepresidente; sin embargo, nada se puede hacer para que deje de sonreír mecánicamente en los actos. Entonces, ante la impotencia frente a un Goliat agigantado por la impunidad, al pequeño David sólo le queda preparar su honda cargada con un...chiste:
"Boudou estuvo a cargo de la sesión donde el Congreso definió la estatización de Ciccone. Todo es posible en Argentina. Hasta que Drácula maneje el servicio de hemoterapia.