Diálogos del alma
Señor Sinay: me interesaría su opinión respecto de las relaciones en espacios virtuales como Facebook, que exponen la intimidad de las personas.
Andrea Vila
Andrea Vila
RE:Habrá que decir una y mil veces que las herramientas tecnológicas son eso: herramientas. Como tales, pueden ser usadas de manera funcional o disfuncional. Con un martillo se puede construir una mesa o romperle la cabeza a alguien. El martillo no es bueno en un caso y malo en el otro. Se trata del uso, y éste es responsabilidad de quien lo porta. Las redes sociales son instrumentos que pueden resultar útiles a la hora de transmitir ciertas informaciones, estimular algunos reencuentros, convocar a determinados espacios colectivos en los que se protegen y honran valores de la vida ciudadana. Y pueden socavar las redes vinculares reales y empobrecer la vida de los individuos cuando se las pretende como sucedáneos de las relaciones interpersonales reales y trascendentes (amistad, pareja) que crecen, se profundizan y se enriquecen al calor de tiempo y experiencias compartidas, de vivencias atravesadas en mutua compañía, de conversaciones, silencios, esperanzas y dolores que se viven cuerpo a cuerpo y jamás pueden ser remplazados por un relato o una imagen.
La investigadora argentina Paula Sibilia estudia en profundidad, en La intimidad como espectáculo, el fenómeno por el cual hoy aparece una obsesión por la visibilidad en cualquier tipo de pantalla, por cualquier tipo de motivo y por la razón o tiempo que fuere, como si muchas personas no estuvieran seguras de su propia existencia y carecieran de identidad a menos que esta se verifique en el mundo virtual. "Un camino del interior al exterior -dice Sibilia-, del alma a la piel, del cuarto propio a las pantallas de vidrio." Cuando las personas están inmersas en proyectos y vínculos significativos en los que vislumbran un sentido existencial, las relaciones virtuales son sólo un condimento, algo tangencial, parte de vivir en este tiempo, una herramienta circunstancial y útil. Pero si las vidas flotan en el vacío aparece el riesgo de confundir a estas herramientas con una tabla de salvación, para terminar ahogándose en ellas.