"Jamás un hombre es demasiado viejo para recomenzar su vida y no hemos de buscar que lo que fue le impida ser lo que es o lo que será" de Frases para Cambiar Vidas
Autor: Miguel de Unamuno Empezamos
hoy con un cierto tono histórico, bien es cierto que apócrifo, pero
sugestivo, como cualquier leyenda que se precie. Se cuenta que el
explorador español Juan Ponce de León escuchó hablar sobre la fuente de la juventud a los nativos de Puerto Rico cuando
conquistó la isla. Insatisfecho con la riqueza material obtenida tras esquilmar aquellas tierras vírgenes, emprendió una
expedición, en 1513,
para localizar el manantial que le garantizaría la vida eterna,
descubriendo, como consecuencia de aquella expedición, el actual estado
de Florida en EE.UU.
Según el relato de los hechos que ha llegado, probablemente
distorsionado, hasta nuestros días, Ponce de León asistió al
interrogatorio de algunos
indios que habían sido hechos prisioneros. Preguntados sobre las
riquezas que contenía la isla los nativos hablaron de perlas y otros
diversos tesoros, y alabaron, con especial empeño, las propiedades de
las maravillosas aguas en las que saciaban su sed. Contaron, sigue
la leyenda, que existía una fuente en la que un nativo “gravemente
enfermo y ya muy mayor” fue a beber y que, tras hacerlo, todos
comprobaron asombrados que aquel hombre “recuperó su fuerza varonil y
practicaba todos los desempeños viriles, habiendo nuevamente tomado una esposa
y generado más hijos“. Oyendo esta parte del relato con entusiasmo, Ponce de León,
ya un hombre maduro, se convenció de que los indios describían la mítica
fuente de aguas rejuvenecedoras, cuya existencia conocía ya por otros rumores.
Y hasta aquí la leyenda. Si hubiera dado fruto la búsqueda de Ponce de
León podría ahorrarme el resto de la entrada, porque hoy trata sobre el
concepto de cómo envejecer con éxito. Pero no, Ponce de León no dio con
aquella fuente y es bastante improbable que su existencia no fuese más
que una fábula indígena.
La educación, una buena función cognitiva, el optimismo y la
capacidad de recuperación, son elementos que influyen a la hora de
conseguir envejecer con éxito, según estudio de la Universidad de California y la Universidad de Stanford (EE.UU.) y que ha sido publicado en The American Journal of Psychiatry. Además, el trabajo ha comprobado que la resiliencia y depresión influyen
a la hora de conseguir un envejecimiento exitoso y casi tanto como los
problemas que repercuten en la salud física del individuo.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores examinaron a más de
mil personas de entre 50 y 99 años, con una edad media de poco más de
77. El sondeo recopilaba preguntas sobre las enfermedades crónicas, la
discapacidad, así como el compromiso social y la autoevaluación de su
salud.
Por otra parte, y en otro estudio, se ha asociado el envejecimiento a la
sabiduría. Sus conclusiones señalan que el funcionamiento mental y
psicosocial
a menudo mejora con la edad, aunque la salud física merme. Médicos,
psicólogos y gerontólogos sostienen que la
sabiduría relacionada con la edad puede servir para compensar las
pérdidas
biológicas en la vejez, lo que permite a los adultos mayores utilizar
mejor
los recursos que les restan. La avanzada edad, asociada a la sabiduría,
puede
ayudar a superar los efectos negativos de las enfermedades y los
factores de
estrés que son comunes en la vejez y conducir a una mejor salud mental.
La investigación neurológica ha demostrado que el
crecimiento del cerebro y el desarrollo siguen en la vejez: es el
concepto
conocido como 'Neuroplasticidad del envejecimiento'.
Somos ya más de siete mil millones de
habitantes, y este récord ha sido posible gracias, sobre todo, al
aumento de la esperanza de vida, que en
los últimos doscientos años, en menos de diez generaciones, se ha duplicado. Quizá estemos viviendo ahora el legendario umbral en el que se desentrañarán
los mecanismos fundamentales del proceso de envejecimiento.
No todos envejecemos de la misma forma. Así como
cada vida es única, cada persona que llega a la ancianidad lo hace a su manera,
con sus rasgos particulares. Son estas características únicas las que definen
la calidad de vida de un individuo durante las últimas décadas de su vida. Lo
que parece claro es que envejecer no es simplemente una espera
angustiosa del final, hoy sabemos que el envejecimiento es un continuo
proceso de crecimiento y desarrollo humano, lleno de potencial, y
altamente modificable por una combinación de responsabilidad personal y
cuidados médicos adecuados.
