Tiempos....
El
ayer es un cheque sin fondos. lo que hayas vivido o dejado de vivir no
te dará hoy compensaciones. El mañana es un pagaré. Una promesa de pagos
futuros, que pueden llegar a ti, y puede tambien que no lleguen. Con
respecto al futuro no hay garantías ni seguridad alguna. El ahora es
Efectivo. Ahora vivimos con lo que tenemos, y ahora construimos lo que
queremos vivir. Es la tierra donde pisamos. El lugar en que nos
afirmamos. Donde Acertamos y donde nos equivocamos. Donde somos en
realidad.
Pero
rara vez la gente vive en el ahora realmente. Se predica de la lengua
para afuera que el hoy es lo importante. Pero luego nos identificamos
con el pasado, nos aferramos a lo que creemos nuestra historia, nuestras
posesiones, nuestros afectos y todo lo llamado "de mi", "mio", "me".
Nos aferramos a nuestros recuerdos. A las cosas maravillosas o dolorosas
por las que hemos pasado. Nos identificamos con todo aquello. Y nos
vamos de aqui y de ahora, a un mundo irreal de nostalgias por las cosas
ya vividas. Nos abrazamos a ellas como si fueran nuestros más preciados
tesoros. Y nos vamos olvidando de nosotros mismos, y de ser en esos
instantes. Descuidamos o abandonamos nuestra realidad. Ya sea que
nuestro pasado haya sido feliz o tortuosamente desdichado.
Si
no nos fugamos al pasado y al país de la nostalgia, entonces pensamos
en el futuro. Creamos para nuestras vidas objetivos, metas, proyectos.
Usamos nuestra imaginación para diseñar como queremos que sea nuestro
mañana. Descidimos imaginariamente que vamos a ser y que vamos a no ser.
Determinamos asi nuestro campo de acción y también nuestros topes,
asperezas, negaciones, prejuicios, y limitaciones. Construimos una
imagen muy bonita que de sentido a nuestras vidas donde no está
reflejada la totalidad de nosotros mismos, sino una versión acotada y
limitada de lo que somos. Vamos levantando castillos "con quitas"
condicionadas por las experiencias pasadas que vuelven como fantasmas a
aparecer ante nuestros ojos. La imaginación es siempre un sustituto de
lo real, que no nos atrevemos a experimentar.
Tanto
el pasado como el futuro parecen justificar nuestros actos presentes.
El presente donde no estamos presentes. El presente del que nos hemos
fugado. El presente en el que está nuestro cuerpo, pero al que nuestro
espiritu rechaza. El presente que nos asusta, o que nos duele. El
presente que nos exita, o nos conmueve. Y en el cual estamos tan, pero
tan poco tiempo presentes.
El
pasado no nos dá nada. El futuro promete, pero quien sabe si cumplirá. Y
mientras tanto ahora la vida se nos pasa. La arena sigue cayendo
inflexible en el reloj. Las horas se nos escurren de las manos. Las
cosas que podríamos hacer no las hacemos. Dejamos de ocuparnos de
nosotros mismos para ocuparnos de los demás, de recuerdos, o de
proyectos diversos. Dejamos de amar y ser amados. Dejamos de paladear la
vida. Dejamos de percibir porque nuestra atención está enfocada hacia
otro lado. Dejamos de reconocer lo que actualmente es relevante para
nosotros. Dejamos de lado la vida. Nos ausentamos. Nos engañamos a
nosotros mismos. Nos deprimimos o nos euforizamos, pero no nos
equilibramos. No nos atrevemos a vivir la experiencia que el instante
nos dá. Anestesiamos nuestros sentimientos. Los ocultamos. Los
enterramos bajo toneladas de materia inservible. Nos reprimimos para no
sentir. Nos ocultamos y nos guardamos para no ser.
Porque
todo ello, tendría enormes consecuencias tal vez. Porque tendriamos que
enfrentarnos a la realidad de lo que somos. Tendríamos que elegir y
descidir separando lo que nos interesa realmente de lo que no.
Tendríamos que desechar, vaciar las mochilas, limpiar nuestro ser.
Repensar, replantear, reflexionar. Re-encontrarnos. Abandonar las falsas
imagenes de nostros mismos y las falsas ilusiones que nos hacemos.
Poner los pies en la realidad sea esta exelente o despreciable.
Ocuparnos de nosotros mismos. Vivir con nosotros antes que con los
demás.
y
por todas estas razones tenemos cajones llenos de recuerdos. Un mechon
de cabellos, fotos viejas, viejas cartas, alguna peli filmada en
aquellos tiempos, libros y revistas viejas, llenos de verdades que ya
son caducas, una colección de discos del año que se inventó la humedad. O
bien, tenemos nuestras agendas, nuestro cronográma, nuestra lista de
cosas para hacer, cosas para comprar, cosas para conseguir, cosas para
lograr, cosas para decir, cosas para callar. Tenemos nuestro día
repleto, sin tiempo ni para respirar. Nuestras cosas para conservar y
nuestra cosas para lograr.
Pero para vivir, para amar, para la propia felicidad, No nos queda ni siquiera un pequeño lugar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario