Según parece el
programa académico consta en su mayoría de materias
prácticas, ejemplo, cómo usar las manos, cuáles son las mejores
técnicas para acariciar, los secretos de las posturas, cómo besar
etc. y para eso los alumnos ( que deben abonar una matrícula de 1500
euros, un disparate habiendo crisis en Europa) contarán con material
didáctico y otras comodidades. Por ejemplo, para poder hacer la
tarea en un ambiente inspirador, la institución -que funciona
en una vieja mansión en las afueras de la ciudad- dispuso una serie
de aulas o “dormitorios sexuales mixtos“…
Era
de imaginar que la noticia, publicada en el Huffington Post, no
caería bien entre los vieneses, que consideran ”dudoso” el
interés de Ylva-Maria Thompson, ideóloga y la fundadora.
La dama jura tener sanas intenciones: quiere que “en el mundo haya
mejores amantes”. Qué viva, ¡todos queremos lo mismo!, pero no es
el punto.
Desde
acá el emprendimiento suena a prostíbulo encubierto, por
algo levantaron en Youtube el video de promoción (no se
pierdan el que está en la página web de la escuela). Pero si así
no fuere (vamos a ser bien pensados) no hace falta ir a la escuela
para ser un buen amante, de hecho no hay por qué ser un buen amante.
El sexo es una experiencia privada que se va moldeando al
andar, una expresión más de la personalidad que se va formando
con el tiempo, en soledad o acompañados (y aún en los vínculos
casuales). En todo caso, si hay algo que preguntar, para eso está
el sexólogo. Además, no hay “carrera”. No hace falta ser
un winner en la cama sino ser uno mismo (bueno, eso no es
nada fácil).
En
definitiva es como en el tango: se puede bailar muy bonito
y conocer bien la técnica, pero ser un pecho frío… ésos
que en la pista no te arrancan ni una falsa emoción.
Fuente: Amanda Jot

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