Hablando del Sexo Virtual
Descripción
La
escena es bien común en nuestros días... un computador, una Web Cam,
micrófono, audífono y al otro lado la persona que nos gusta, que nos
mueve los impulsos más básicos, que habla buscando subir la temperatura
de la conversación. La comunidad virtual sexo ha crecido a pasos
agigantados en los últimos años y la práctica del sexo por algún medio
de comunicación es una buena opción para quien no quiere compromisos o
simplemente busca un encuentro casual sin tener la preocupación del
contagio de alguna enfermedad. Existen dos tipos de sexo virtual,
que dependen obviamente del medio de comunicación que se utilice; el
cibersexo o sexo por internet que no sólo incluye los sitios de sexo
virtual sino también la mensajería instantánea, los correos electrónicos
y los juegos. También está el sexo telefónico, incluyendo mensajes de texto y multimedias con imágenes que llegan al teléfono móvil. Son
muy comunes hoy en día los chats de sexo virtual donde los usuarios
acceden con un nick name a diferentes "salas de sexo virtual" donde
pueden conocer a alguien, hablar y, de comúnn acuerdo, sostener una
relación sexual virtual, que termina por lo general en otras citas
posteriores. Las implicaciones psicológicas que esta práctica
acarrea no han sido muy estudiadas hasta el momento, pero se sabe que
quienes la practican apuntan hacia una personalidad solitaria y en
algunos casos obsesiva. Las estadísticas del sexo virtual
interactivo crecen día a día; el 25% de los españoles utilizan el
internet con fines sexuales y el 30% de los norteamericanos han
mantenido en alguna etapa de su vida aunque sea una relación sexual
virtual. También se habla de la iconofilia, patología de los que sólo
encuentran placer mediante imágenes y que acceden a estos chat, páginas
XXX y peliculas sexo virtual y real, y de la tendencia de las personas
tímidas y retraídas a sentirse deseados y visualmente atractivos,
permitiéndose una desinhibición a sus pudores cuando están frente a una
cámara web. El debate está puesto sobre la mesa, la iglesia
católica desaprueba este tipo de prácticas y psicólogos y estudiosos no
se han puesto de acuerdo en las consecuencias. Lo más importante es
tener una posición clara frente a lo que se quiere lograr accediendo al
sexo virtual, si se hace por diversión o si se ha convertido en un
vicio, lo que se vuelve peligroso porque todas las obsesiones conllevan a
un desgaste emocional.LO COMÚN: "¡Hola! ¿Qué llevas puesto?" Es
lo primero que te preguntan cuando entras en un chat de contactos en
Internet. Por no hablar de los teléfonos móviles, que ya están en la
órbita de estas relaciones virtuales. En el mundo ciber las mujeres
son sexys, simpáticas, guapas, atrevidas y unas máquinas de follar; los
hombres son dulces, comunicativos, incomprendidos, los primeros en sus
trabajos... Quizás sea por eso que los encuentros físicos entre ellos
raramente se producen. Las caricias soñadas son las mejores, decían
Lole y Manuel, y el imaginario de la otra persona no podrá competir con
la realidad pura y dura. Es fácil abrirse a una persona que no se conoce. En la vida real no se plantearía nunca determinado tipo de pregunta: "¿De qué color son las bragas que llevas puestas?" La
liberación que hallan estas personas cuando describen sus fantasias
sexuales y el anonimato que lleva implícito el hecho de que a veces
estén separados por miles de kilómetros, hacen que vuelvan un día y otro
a sentarse delante del ordenador y recurrir a una masturbación
frenética y por consiguiente, a una adicción difícil de quitarse de
encima. Estas personas en sus relaciones con personas en vivo y en
directo no tienen ningún éxito, no saben de qué hablar y son un
verdadero muermo. Acabarán por no salir de sus casas o salir con la máquina de chatear pegada al pecho como el acordeón de María Jesús. Incluso he leído que hay quien se ha divorciado porque le han puesto los cuernos en la red.WIKIPEDIA DICE: El
sexo virtual es una forma de sexo sin penetración ni contacto físico
alguno, donde dos o más personas se transmiten mensajes explícitamente
sexuales, mediante alguna forma de equipo comunicacional.
Cibersexo
es sexo virtual por Internet, lo cual incluye los correos electrónicos,
mensajería instantánea, salas de chat, juegos, etc.
Sexo por teléfono es también una forma de sexo virtual, que incluye los mensajes de texto escritos o multimedias con imágenes.
Los
servicios de estimulación sexual telefónica de pago se conocen como
teléfono erótico, e implican el abono de una tarifa preestablecida por
minuto de conexión. Esta forma de sexo se ha expandido gracias al
crecimiento masivo de formas de comunicación en todo el mundo. Existen
muchas salas de chat exclusivas con el objetivo de reunir personas que
desean tener sexo virtual desde cualquier parte del mundo. Hasta el momento no hay consenso sobre las implicaciones psicológicas que conlleva este tipo de relaciones.SEXO VIRTUAL COMO UN TRABAJO PARA CHICAS ESTUDIANTES. Por Mariana Iglesias: Generalmente
lo hacen para pagarse la carrera universitaria. Dicen que los horarios
son flexibles, que juntan hasta $ 4.500 por mes y que es "muy seguro"
porque no hay contacto físico con el cliente. Para los sexólogos es una
forma de prostitución. Ellas dicen que se animan porque no hay
contacto físico. Y los clientes recurren al servicio por la misma razón.
Así, desde ambos extremos se resaltan las bondades de la seguridad y el
bajo riesgo al momento de la relación. En el medio, dos computadoras,
una cámara, la autorización de una tarjeta de crédito, y un enorme
despliegue de fantasías hechas realidad... virtual. Menos el
cruce de cuerpos, todo el resto es real. La excitación del cliente lo
es. Y el sueldo que se llevan las chicas a fin de mes, también. Ellas
pueden estar en su casa o en una oficina. Ellos igual. Tal vez a miles
de kilómetros de distancia o incluso con un océano de por medio. Ese
detalle, que no es para nada menor, llevó a que muchas chicas vieran en
este trabajo un posible puente para estudiar. ¿Por qué? Porque se gana
muy bien: hasta 4500 pesos al mes por trabajar seis horas al día. "Buscaba
un trabajo con horarios flexibles, para seguir con mis estudios de
odontología y poder independizarme de mi familia. Y en esto se gana muy
bien", dice Gia, de 21 años. Todas estas mujeres (también hay gays y
transexuales) que trabajan para ir a la universidad o mantener a sus
hijos juran que jamás harían algo así si no fuera virtual. Ninguna
piensa que esté enredada en el negocio de la prostitución. Hablan de "un
trabajo como cualquier otro", y algunas deslizan que es como "un
juego".Los sexólogos no opinan lo mismo: "Cobrar dinero por ofrecer un
servicio sexual es una forma de prostitución", alegan. Como sea, las
chicas tienen la conciencia tranquila, y eso es lo que vale. ¿Tendrías
sexo con clientes virtuales? "¡Para nada! -se escandaliza Gia- en este
trabajo juego que estoy con ellos. Justamente lo bueno es que no hay
contacto físico". Imposible saber dónde funcionan estas oficinas,
pero quienes están en el rubro calculan que en Buenos Aires hay 150.
Clarín estuvo en una. El edificio no es muy diferente al resto de las
construcciones que se amontonan en el microcentro. Adentro, el silencio
disimula lo que ocurre en uno de los departamentos. El pasillo lleva a
un cuarto dividido en ocho compartimentos. Cada chica trabaja en un box
cubierto de tules de colores o simil leopardo. Ese fondo es el que ve el
cliente mientras Sil, Daniela, Agustina, Tami, o quien esté de turno,
realiza sus fantasías. Cada box tiene una computadora con camarita, que
es el equipo básico para concretar el servicio. Quien está al frente es
Eduardo Dieguez. Acá la empresa se llama Red Rabbit Studio Films, pero
es una sucursal de la española YolaTranx Producciones. "La empresa va a
cumplir diez años, y en Argentina estamos desde 2001, porque nos dimos
cuenta de que los costos eran inferiores en Buenos Aires. Hoy en día
tenemos diez estudios acá, desde donde se emite el videochat. Contamos
con unas cien personas entre chicas, chicos y transexuales, además de
la gente que trabaja en las oficinas", explica Eduardo. Dice que muchos
pagan sus estudios universitarios con este trabajo, porque el promedio
de los sueldos va de 2000 a 3000 pesos. También cuenta que trabajan con
clientes europeos (90% españoles) que pagan 1,40 euro por minuto de
conexión (unos $6,50). En Córdoba también hay varias de estas
empresas. "Nuestros clientes son de Europa y también de los Estados
Unidos. Pueden ver a las chicas por la computadora o por celular. Las
tarifas son 3 dólares o 2 euros el minuto. Es un muy buen negocio, nos
va muy bien", dice a Clarin Cristian Sassi, quien empezó haciendo
películas porno: "Pero esto es lo que está de moda ahora, es el negocio
de hoy. Y yo le digo a los chicos que es un buen trabajo, no es
cansador, se gana bien y es muy seguro". Como los clientes son
extranjeros, las chicas tampoco temen ser reconocidas. Por eso, salvo
raras excepciones, ninguna blanquea la realidad ante sus familias. La
fachada casi siempre es la misma: "Trabajo en un call center". Sin
aclarar. Bueno, al menos las oficinas se parecen.
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