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domingo, 13 de septiembre de 2015

La Iglesia advirtió sobre la “tremenda realidad” de la desnutrición

La Iglesia advirtió sobre la “tremenda realidad” de la desnutrición

Tres obispos señalaron que la pobreza “no cede” y que “muchos chicos mueren” por la falta de alimentos. Lo hicieron al lanzar la colecta Más por Menos.

La Iglesia lanzó ayer una firme advertencia sobre la desnutrición infantil y el crecimiento de la pobreza en la Argentina de los últimos años.
En las declaraciones de presentación de la colecta anual Más por Menos, que se hará hoy en todo el país, el obispo de Esquel, José Slaby, dijo: “En este año tan especial, en el que nos encontramos cara a cara con la tremenda realidad de saber que en nuestro país hay muchos chicos que mueren por desnutrición, es que estamos llamados a agudizar la sensibilidad”.
No fue una afirmación aislada de Slaby: fue acompañada por dichos de otros dos obispos que participan en la organización de la colecta.
El obispo de Humahuaca, Pedro Olmedo Rivero, llamó a admitir que en el país persisten “regiones muy olvidadas, muy ocultas y con una pobreza estructural dura”, según consignó la agencia DyN. 
A su vez, monseñor Damián Bitar, obispo de Oberá, sostuvo: “Lamentablemente la pobreza estructural no ha cedido”. El religioso fue un paso más allá, y puso el foco en uno de los puntos que más suelen destacar los funcionarios del Gobierno nacional. “Aún en una década bastante próspera en recursos, uno puede dar fe de que la pobreza estructural continúa y no cede”, aseguró.
La postura de los tres obispos en conjunto puede leerse como una postura oficial de la Iglesia local en un contexto recalentado por la muerte por desnutrición en un hospital chaqueño de Oscar Sánchez, un chico qom de 14 años que pesaba 11 kilos. El muchacho, que estaba afectado por un severo cuadro de desnutrición, tuberculosis y meningitis, había sido derivado hacia el hospital pediátrico de Resistencia desde la zona de El Impenetrable.
En ese caso, la noticia fue difundida por el Centro de Estudios Nelson Mandela, una ONG que desde hace años denuncia la falta de atención sanitaria y social adecuada para los sectores más vulnerables del Chaco, y en particular para las comunidades criollas e indígenas que habitan en el oeste provincial. A principios de año, otro nene qom de 7 años, Néstor Femenía, había muerto en ese mismo hospital, afectado por desnutrición.
La Presidenta, Cristina Kirchner, prefirió evitar el tema e incluso esta semana el mismo día en que se conociera la muerte del chico chaqueño, condenó a los países europeos por “dejar morir a niños en las playas”, en referencia a la muerte de Aylan Kurdi en una playa de Turquía. “Que nadie nos venga a poner de ejemplo a algunos países del norte, por favor, yo no quiero parecerme a países que expulsan inmigrantes y dejan morir chicos en las playas”, dijo el jueves en un acto en José C. Paz la Presidenta.
La declaración de la Iglesia también tiene otro ingrediente político. El próximo domingo, Cristina presenciará una misa en Cuba del papa Francisco. Está previsto que la Presidenta intercambie saludos con Jorge Bergoglio, aunque no se anunció si mantendrán una reunión. Será la séptima vez que Cristina se encuentre con el Papa.
La Iglesia suele usar la observación directa para diagnosticar la pobreza, pero también se basa en informes de la Universidad católica Argentina (UCA).
En julio, el Observatorio de la Deuda Social Argentina de esa universidad publicó un estudio en el que concluye que en los últimos tres años hubo un incremento sostenido de la pobreza, que a fines de 2014 afectó al 28,7% de la población urbana. Esto equivale a 11 millones de personas, de las cuales 2 millones son indigentes, es decir, no lograr cubrir el costo de una canasta básica de alimentos. Los datos de estas condiciones socioeconómicas adquieren relevancia, en primer lugar, porque el INDEC dejó de medir la pobreza desde la segunda mitad del 2013. Y además porque el 28,7% informado por la UCA difiere sustancialmente de la última medición oficial, que ubicó la pobreza en apenas 4,7%.
El propio Francisco solía dedicar buena parte de sus discursos a denunciar la pobreza cuando vivía en la Argentina.

martes, 13 de enero de 2015

Pobreza, narcotráfico e inflación: así es la Argentina que esconde Kirchner, visto desde Madrid

Pobreza, narcotráfico e inflación: así es la Argentina que esconde Kirchner

Día 13/01/2015 - 08.55h

Once años de populismo kirchnerista pasan factura a un país con un futuro muy incierto

ENRIQUE MARCARIAN
 
 
Dicen que los argentinos son exagerados. Vistos desde fuera están, aparentemente, incómodos en el equilibrio, en el término medio. Se dice que hablan mucho, analizan demasiado, que se hacen notar allí donde van, pero sobre todo, que alardean. Tratándose o no de un análisis sarcástico o cargado de ironía, la realidad es que hay algunos motivos que permiten explicar por qué los argentinos sientan un nada disimulado orgullo por la «patria».
Argentina es el octavo país del mundo con nada menos que2.791.810 kilómetros cuadrados de superficie; cuenta con 43.131.966 millones de habitantes (estimados para 2015), un PIB de609,9 mil millones de dólares …¿Qué pasa entonces en Argentina? ¿Por qué el orgullo se ve empañado por una realidad reconocida por sus propios ciudadanos que se contradicen y reniegan de un país que consideran no tiene solución? Y es que estos datos se ven oscurecidos por otros que han empujado al país a una situación de emergencia que en 11 años el gobierno «K» (teniendo en cuenta la legislatura de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner) no ha sabido controlar.

Pobreza y desnutrición

Argentina comenzaba el año con una noticia que conmovió al país. Néstor Femenía, un niño de 7 años moría de meningitis tuberculosa. Pero no fue esta la causa real de su muerte. Néstor pesaba solo 20 kilos. Había contraído esta enfermedad porque estaba desnutrido. «Esto tuvo repercusión pública pero cientos de chicos mueren así», asegura Abel Albino, médico y presidente de la Fundación CONINque lleva desde 1993 combatiendo la desnutrición y la pobreza extrema. «He visto en Mendoza (provincia argentina) chicos dormir en un pozo en la tierra tapados con perros porque no tienen ropa de cama, abrigo, ni techo. Se tapan con sangre caliente», lamenta el reputado médico.
Albino se pregunta cómo un país, que es el sexto del mundo en riqueza y el primero en riqueza en relación a sus habitantes tiene un30% de pobreza (12 millones de personas en total, de las cuales 3 millones son niños). «Aquí hay que tener voluntad política para hacer las cosas bien, un gobierno patrio que sea realmente argentino y que no venga a servirse sino a servir. Se necesita un pacto de gobernabilidad y políticas que se mantengan en el tiempo aunque cambien los gobiernos. Eso implicaría cloacas, agua corriente, luz eléctrica...dejar de gastar en estupideces como aviones presidenciales o viajes de políticos a costos exorbitantes». El símbolo de la pobreza argentina es el creciente número de villas (chabolas) que crecen de forma vertiginosa en todo el país.

El drama de la inseguridad

De acuerdo con un informe de la ONU (2013-2014) sobre seguridad ciudadana, Argentina es el estado de América Latina con más robos por habitante. En el país se registraron en 2011 973.3 robos por cada 100.000 habitantes superando a países «históricamente» inseguros como Brasil, México o Venezuela. Y ello sin tener en cuenta los robos que no son denunciados por desconfianza en la justicia o por dificultades para notificar estos delitos. El informe aclara, además, que en la región seis de cada diez robos son cometidos con violencia. En Argentina, ha crecido en los últimos años el fenómeno de los «motochorros» (chorro, término coloquial para designar a los ladrones). Los motochorros circulan por las ciudades dispuestos a arrebatar las pertenencias de los viandantes. Suelen ser dos personas que van generalmente armadas. Una se mantiene en el vehículo y la otra se baja, ya sea para asaltar a la gente a la salida de los bancos, romper los cristales de los coches o atacar directamente a la víctima. Pero esto es solo una pequeña muestra del panorama de la inseguridad argentina que incluye: homicidios, delincuencia organizada, extorsión o secuestros. Por este motivo, se ha venido incrementando desde 2001 la construcción de barrios cerrados. Se trata de urbanizaciones con acceso exclusivo a los propietarios,vallas electrificadas y personal de seguridad fuertemente armado.

Narcotráfico

Argentina se convirtió en un «paraíso narco». Desde los años 90 pasó de ser un país de tránsito a un país productor de droga. «Empezaron a funcionar las cocinas donde se rebaja la droga y se acondiciona, tanto para el consumo interno como para la exportación», explicaGuilermo Camporini, fiscal de la ciudad de Rosario, en la provincia de Santa Fé, una de las más golpeadas por el narcotráfico. El país se ha convertido en un objetivo interesante para los narcos. «La ubicación geográfica la convierte en un lugar de acceso. Por ejemplo, Rosario es un lugar de paso de las rutas que vienen del norte, donde está Bolivia, por ejemplo, que produce cocaína». A ello se suma, «que se permitió que se asentaran los grupos de narcos porque se produjo un alto grado de corrupción policial. Los controles policiales no funcionaron y los asentamientos se hicieron cada vez mas fuertes», señala Camporini.
Rosario fue la ciudad con más número de homicidios por narcotráfico en 2013 y 2014 y allí se dio el curioso fenómeno de los «búnkeres». Se trata de fortificaciones completamente cerradas donde los vendedores de droga, jóvenes de 16 años, se quedaban encerrados 12 horas y solo tenían una especie de buzón por el cual recibían el dinero y entregaban la droga. Camporini asegura que la situación está cambiando ligeramente. «Se tomó conciencia de que se llegó a un punto muy grave que se está tratando de revertir, pero tardaremos mucho tiempo en ver las soluciones», concluye.

Inflación y caída del consumo

La inflación es otro de los temas que más preocupan a los argentinos. La subida de precios se sitúa en el 30 por ciento, aunque los datos de los organismos oficiales, que se ha denunciado que están manipulados, la sitúan en torno al 15 por ciento. ¿Por qué hay tanta inflación? «Hay una emisión de la moneda superior al crecimiento de la economía. El gobierno necesita fondos para financiar su sistema, su modelo «K». Dichos fondos los obtiene ya sea por impuestos, deuda o emisión de moneda (pesos). Cuando se recurre a la emisión de moneda hay mucha circulación de papel y a la vez, no hay más bienes porque la producción está parada. Si la producción no crece y los bienes son los mismos con respecto a una moneda que crece en circulación, estos van a valer cada vez más.De ahí, la inflación. El productor, para resguardarse en un contexto de incertidumbre, sube los precios», explica el economistaFederico Etchelecu. Pero, ¿por qué no se produce en la Argentina? «Porque hay poco incentivo a la inversión. Y sobre todo, existe incertidumbre».
La inflación conduce a su vez a que la gente no quiera comprar. «El consumo fue el caballo de batalla de los “K” en la última década. La gente optaba por gastar porque tenía formas de financiación y porque si dejaba el dinero en el banco lo perdía, ya que si tienes una tasa de interés del 20% y una inflación del 30%, al final la tasa real es de -10. Pero la situación cambió. Se cerró el grifo de la financiación y a ello se sumó la inflación y la pérdida de empleo. Todo ello condujo al miedo y el consumo terminó cayendo», explica el economista Lucio Martínez.

Locura por el dólar

«El valor de las importaciones frenadas se sitúa en torno a los 5.300 millones de dólares. Se frenan para mantener las reservas y no perder dólares pero así pisan la actividad económica», señala Martínez. Además, «el gobierno quiere fomentar el consumo de bienes argentinos», añade Etchelecu. Pretenden evitar también que el dólar se dispare porque si así sucediera sería cada vez más caro importar, el peso se depreciaría y se volvería a aumentar la inflación. El gobierno, por lo tanto, le ha puesto trabas a la compra de divisas. Y lo hace porque sabe que en Argentina hay una tradición de «dolarizar» los ahorros. ¿Por qué? Por la incertidumbre, por la inflación, porque no se cree en la moneda, ni en la estabilidad del país. «Por ello, el gobierno manipula el tipo de cambio oficial», explica Etchelecu. Y como el mercado lo sabe, aparece un tipo de cambio paralelo. De ahí surgen las famosas «cuevas» que aluden al lugar donde se hacen estas transacciones ilegales pero normalizadas y de cuyos cambios informan hasta los telediarios.

Desinversión

«Han creado un modelo cortoplacista en todo el sentido de la palabra: solo les interesa comprar votos sin construir a largo plazo. Las partidas de educación o salud están al final. Todo lo que es energía, transporte y lo que impacta en el bolsillo del votante en el día a día es en lo único que invierten». La falta de inversión pública la vivió en sus propias carnes la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner al sufrir un esguince la última semana del año en su residencia de Río Gallegos, en la provincia de Santa Cruz. Fue trasladada al Hospital Regional pero como no funcionaba ni el tomógrafo ni el resonador tuvo que viajar a Buenos Aires.
Pero no solo no se invierte dentro, tampoco llega inversión extranjera. «Aquí sucede todo lo contrario a lo que un inversor quiere. Quiere un marco de certidumbre en las normas, estabilidad en las tasas impositivas, que la inflación no suba, que el tipo de cambio no cambie constantemente. Los inversores no tienen la certeza de lo que va a pasar en una semana», concluye Etchelecu. Los argentinos, tampoco.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Según el Banco Mundial, la pobreza en Argentina podría superar el 40%

Según el Banco Mundial, la pobreza en Argentina podría superar el 40%

De acuerdo con el último informe del organismo, el 33% de la población sufriría gravemente un shock económico por tener ingresos inferiores a 10 dólares diarios. Un 10,9% del país ya vive en la pobreza.

En su último informe sobre Argentina, el Banco Mundial reportó que un 33% de los argentinos pertenece a una franja social "vulnerable", que podría caer en la pobreza si el país sufre un shock económico. Según los datos de 2012 del Banco, es el porcentaje de población que vive con entre 4 y 10 dólares por día.
Según desarrolla el informe del organismo en base a datos de 2012, por debajo de ese sector vulnerable hay un 10,9% de la población que ya vive en extrema pobreza, que según sus criterios para medirla conrresponde a familias con ingresos inferiores a 4 dólares por día.
Como reportó la agencia de noticias Bloomberg, el Banco Mundial pidió en su informe "impulsar la confianza de los inversores y mejorar el ambiente de negocios" para promocionar las inversiones y expandir y sostener el empleo.
El reporte, titulado “Country Partnership Strategy”, es el que elaboró el organismo para conseguir que se destrabaran hace diez días los créditos para nuestro país que estaban congelados desde 2011, como anticipóClarín. Fue discutido el 9 de septiembre en una reunión de directores ejecutivos del Banco, que finalmente dio luz verde a créditos para la Argentina para el período 2015-2018, por un monto de entre 1.000 y 1.200 millones de dólares por año, focalizados en programas para erradicar la pobreza. Estos fondos serán destinados a planes en agronegocios, escuelas rurales y acceso a salud y agua potable. Hasta ese día, los fondos destinados a la Argentina estaban congelados por indicación de la Secretaría del Tesoro de los Estados Unidos, un país de gran peso en el Banco Mundial, porque nuestro país no regularizaba su deuda.
El análisis, de 123 páginas, también destaca que la Argentina ha desarrollado un amplio sistema de protección social que ha ayudado a “mitigar el impacto de la crisis global del 2009”.

sábado, 14 de junio de 2014

La pobreza creció en el país, la mida quien la mida Por Agustin Gulman

INDICES E INGRESOS MINIMOS  

La pobreza creció en el país, la mida quien la mida

A pesar de que el Indec no difundió las cifras del último semestre de 2013, sus ex técnicos, la UCA, el gobierno porteño y hasta la CTA cercana al Gobierno dicen que aumentó a entre el 18 y el 36,5% de la población. Inflación, la gran causa.


Realidades. Los asentamientos y las villas ya no son sólo patrimonio de las grandes ciudades. Cartoneros, trabajo precarizado.
Realidades. Los asentamientos y las villas ya no son sólo patrimonio de las grandes ciudades. Cartoneros, trabajo precarizado. | Foto: Cedoc Perfil
En medio de la polémica por la falta de datos oficiales precisos y recientes sobre la situación de la pobreza en la Argentina, PERFIL relevó las diversas mediciones llevadas a cabo por instituciones privadas y organizaciones gubernamentales que en las últimas semanas publicaron informes vinculados al último trimestre del año pasado.  
Las cifras son dispares, aunque en todo caso más altas que en 2012: las estimaciones más positivas observan que la pobreza es del 18%, mientras que los cálculos más alarmantes marcan que alcanza a un 36,5% de la población. Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), única voz oficial, publicó por última vez sobre el primer semestre del año pasado, y ubicó a la pobreza en un 4,7%.
Los datos del segundo semestre de 2013, cuya publicación estaba prevista en el calendario de difusión del organismo, no están disponibles. “El Indec modificó a partir del mes de enero de 2014 la metodología de elaboración del índice de precios al consumidor, pasando de medir precios en el Gran Buenos Aires a hacerlo en la totalidad del país (...). Se discontinuó la publicación de la serie histórica de la medición de incidencia de pobreza e indigencia por ingresos monetarios que el instituto venía realizando desde 1993 por contar con severas carencias metodológicas”, es el argumento oficial colgado en la página web del organismo. Habrá que esperar.
Por su parte, un grupo de ex técnicos desplazados de ese organismo arrojó que hay 8.250.000 pobres: el 20,7% de la población total.
Pero hay más: de todas las estimaciones sobre pobreza e indigencia, la que llevó a cabo la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), alineada al Gobierno, fue la más llamativa por su cercanía a la Casa Rosada: semanas atrás, la central que encabeza Hugo Yasky publicó un informe llevado a cabo por el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (Cifra) que indicó que en el país hay alrededor de 7,5 millones de pobres, lo que representa un 17,8% de la población. La indigencia, según el estudio, es de 4,2%. Es decir, bien cerca de las demás mediciones no oficiales y lejos de la del Indec.
Según la central obrera, para no ser considerada pobre una familia tipo (dos adultos y dos menores) debe ingresar al hogar al menos $ 4.267; mientras que para no estar por debajo de la línea de indigencia hay que ganar más de 1.783 pesos.
Según quién lo diga. De todos modos, el estudio de la CTA marca la diferencia de las cifras en la “década ganada”: pasó de afectar al 49,7% de las personas en 2003, al 27,2% en 2007. Y en 2013 bajó un punto con respecto al año anterior (17,8 versus 18,8). Esa tendencia a la baja es cuestionada. Según explicó a PERFIL Marcela Almeida, una de las coordinadoras del estudio de los ex Indec, “la tendencia de reducción de la pobreza que se observó en los últimos años comienza a cambiar. En el segundo trimestre de 2011 medimos la pobreza y dio alrededor del 18%, y ahora nos da casi tres puntos más”, señaló, y agregó un dato en el que todos los investigadores coinciden: aún no se conocen los datos de cómo influyó en los índices de pobreza e indigencia la explosión inflacionaria y el aumento de precios de principio de año, aunque todos los especialistas advierten que los porcentajes serán mayores.
Además, para los ex técnicos del Indec hay un 3,7% de hogares del país que se encuentran por debajo de la línea de indigencia, lo que implica que alrededor de 1.800.000 personas no pueden cubrir el costo de la canasta básica de alimentos. Esta medición fue realizada en 31 aglomerados urbanos del país. Si se toma en cuenta tan sólo el área comprendida por la Capital Federal y el conurbano bonaerense, la cifra de pobreza desciende apenas cuatro décimas, hasta 20,4%.
De todos los informes sobre pobreza, los que arrojan resultados más alarmantes son los llevados adelante por la Universidad Católica Argentina (UCA) y el Instituto Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), que lleva el sello del diputado opositor Claudio Lozano (Unidad Popular). Desde el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA aseguraron que la pobreza es del 27,5%, y ubicaron la indigencia en el orden del 5,5% para el último trimestre del año pasado, en un informe publicado hace varias semanas. Según esta estimación, una familia tipo debe ingresar al hogar al menos $ 4.200 para no ser considerada pobre, casi un 50% más de lo que indicó el Indec en la última publicación, cuando informó que aquellos hogares con ingresos inferiores a $ 1.800 pesos estarían por debajo de la línea de pobreza. “Más allá de la cifra, lo importante es que la pobreza está creciendo y probablemente el próximo trimestre sea más alta por la devaluación y el incremento de precios de principio de año”, analizó en diálogo con PERFIL el investigador de la UCA Eduardo Donza. “Cuando se habla de pobreza, se habla del nivel mínimo de ingresos por familia para vivir de una forma digna. A veces se la asocia a un sector de la población que está totalmente desamparado. Para no ser considerado pobre, alguien tiene que tener el suficiente dinero para poder comprar los alimentos, pagar servicios, mandar a los chicos al colegio, comprar ropa y tener gastos de esparcimiento”, detalló.
En relación con los datos de indigencia, Donza precisó que ése es el porcentaje más importante para analizar: para la UCA, en 2012 la indigencia era de 5,8%, 0,3 puntos más alta que la actual. En 2011 era de 6,2; y en 2010, 7,3.
En cambio, para el diputado Lozano las cifras de la pobreza son mucho más elevadas: el Instituto Pensamiento y Políticas Públicas, que él coordina, midió que un grupo familiar que ingresa menos de $ 6 mil debe ser considerado pobre. En este sentido, Lozano evaluó que un 36,5% de la población está en esa situación (alrededor de 15 millones de personas). La línea de indigencia la colocó en $ 3.400, y por debajo de ese índice se encuentra un 12% de los argentinos (cerca de cinco millones de personas).
“Hay un núcleo duro de pobreza que no baja del 20%, que está hace más de dos décadas. Pero también hay un 15% de la población que se involucró en los procesos de pobreza en el último tiempo. Por eso es importante diferenciarlos”, remarcó a PERFIL. Entre 2002 y 2007 los índices se redujeron. En 2009, con la implementación de la asignación universal por hijo, volvieron a descender, pero a partir de 2011 la pobreza y la indigencia subieron otra vez, indica.
Indice porteño. Si a nivel país las cifras de la pobreza son consideradas altas, en la Ciudad de Buenos Aires el conflicto no varía demasiado. En un informe difundido hace poco menos de un mes, la Dirección de Estadística y Censos de la Ciudad evaluó que el 28,4% de la población porteña no puede cubrir la “canasta total”, compuesta por gastos en alimentos, mantenimiento del hogar, aseo, educación, salud, esparcimiento y transporte público, entre otros elementos que la transforman en una canasta “menos restrictiva” que la que utilizaba el Indec hasta el año pasado. En total, hay 860 mil personas que no pueden cubrir el gasto de esa canasta. El índice de indigencia es del 4%.  
En este sentido, el informe difundido por el gobierno porteño ubica que una familia tipo necesita $ 8.500 o más para acceder a la canasta total y no ser considerada pobre. “Estos indicadores van a aumentar cuando se haga el relevamiento del primer trimestre de 2014 debido a la escalada inflacionaria que hubo en los primeros meses de este año”, evaluó José María Donati, director del área de estadísticas de la Ciudad.
Indec: “cambios metodológicos”

Como si de barrer bajo la alfombra se tratara, desde hace casi un año el Indec no informa sobre pobreza e indigencia. La última vez que lo hizo, a mediados del año pasado, informó una cifra más que engañosa: 4,7% de pobres y 1,4 de indigentes, muy por debajo incluso de la medición de la CTA alineada con el propio Gobierno. A mediados de abril, el Gobierno debía brindar los datos del segundo semestre de 2013, pero para entonces los dirigentes kirchneristas ensayaron una rápida respuesta: “Hubo problemas técnicos y de empalme por la aplicación del nuevo Indice de Precios al Consumidor (IPC)”, dijo por entonces el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.
Por la falta de datos oficiales, al Gobierno le llovieron cientos de críticas de parte de la oposición, pero también de especialistas en pobreza e indigencia. “Esto expresa lo que todos sabíamos: que los datos oficiales eran poco creíbles en relación con lo que observa en general la población”, señaló a PERFIL Eduardo Donza, de la UCA.
Semanas atrás, en la exposición de Capitanich en la Cámara alta, el senador radical Ernesto Sanz le cuestionó al jefe de Gabinete la falta de información oficial sobre la pobreza y denunció que “el Gobierno oculta los índices”.
Por su parte, la ex directora del IPC del Indec Graciela Bevacqua consideró un “papelón” la falta de publicación de los datos oficiales sobre la pobreza. “Lo sorprendente es que haya estado en el calendario. Si la intención era no publicarlo lo hubieran quitado del calendario previamente”.
A responder las críticas salió Capitanich, quien cuestionó los duros informes llevados a cabo por la UCA, el Gobierno de la Ciudad, los ex técnicos del Indec y el Instituto Pensamiento y Políticas Públicas. “Es absurdo creer en los índices de pobreza que se publican desde el sector privado”, sostuvo. “Más allá de la metodología que se adopte, todos los indicadores determinan clara y contundentemente que las condiciones de carácter social han mejorado de modo sustancial”. Y agregó: “Si observamos que en los últimos diez años se aumentó el trabajo en seis millones de puestos, existen paritarias que generan incremento en el poder adquisitivo real, obviamente se reduce cualquier indicador de pobreza e indigencia”, analizó por entonces Capitanich.

domingo, 27 de abril de 2014

LA ARGENTINA PERDIDA Hasta se discuten cifras que esconden hambrientos...por JORGE HÉCTOR SANTOS

LA ARGENTINA PERDIDA

Hasta se discuten cifras que esconden hambrientos...

La Argentina como país no se encuentra a la deriva, está perdida. Todo ha sido trastocado. La decadencia arrasó con todo. Hasta la sensibilidad se perdió frente a un gobierno que impuso el peor de los impuestos, la mentira. Aquella que hace que nadie crea en nada, ni en nadie. Hasta los hambrientos no merecen ser atendidos. Solo se discute cuántos son.
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7 de cada 10 hogares pobres en la Argentina se ubican en el interior del país, según el Instituto para el Desarrollo Económico Social Argentino (IDESA).
por JORGE HÉCTOR SANTOS
Twitter: @santosjorgeh
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). Con un gobierno ausente en lo esencial.
 
Con un gobierno que no asume responsabilidad alguna ante ninguno de los problemas que castigan duramente a la gente.
 
Con un gobierno que se beneficia impunemente de los recursos de todos.
 
Con un gobierno que “auxilia” con subsidios a votantes esclavos.
 
¿Cómo la Presidente la Nación y los secuaces que la rodean pueden decir que el Estado nacional está presente como nunca antes?
 
Todo el relato se ha venido desvaneciendo y ya no queda casi nada para que todos y todas se den cuenta que esta, hoy, miserable Argentina ha sido expoliada económicamente y destrozada socialmente como nunca antes.
 
El saldo de estos casi 11 años de gobierno de los Kirchner es aterrador, lo será aún más cuando se cumplan 12 y será dantesco cuando haya que pagarlos, sin atenuantes.
 
¿Quién deberá hacerse cargo de esta República arrasada?
 
Una sociedad que aún no tomó real noción del incomensurable daño provocado, porque como conjunto no existe; desapareció, fue aniquilada por los venidos de Santa Cruz.
 
El desatino llegó al extremo de discutir la falacia versus la verdad sobre la cantidad de pobres.
 
Pellízquese, dése cuenta…
 
El desprestigiado centro de control de la mentira, el INdEC,  se borró de dar cifras sobre los pobres argumentando que no difunde el informe porque elabora nuevas metodologías para presentar de forma"más eficiente" las condiciones socio-económicas de la población.
 
En verdad, el Instituto de las cifras calculadas para el relato de Cristina, busca un nuevo dibujo porque las cifras reales  se han disparado tanto que las viejas cocinadas por Guillermo Moreno dan risa (léase indignación).
 
Cabe recordar que el último dato del gobierno se remonta al 1er. semestre de 2013, cuando para el INdEC tan sólo 4,7% de la población era pobre.
 
Por ese entonces, hace casi un año, para el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), la pobreza alcanzaba de un 20 a un 25% de la población.
 
El último dato conocido recientemente del Observatorio perteneciente a la UCA, muestra una pobreza en aumento, 27,5%.
 
Cómo no iba a existir semejante disparidad si para INdEC en 2013 la inflación fue 10,9% cuando la real marcaba un alza de precios superior al 28%.
 
Aún peor es el nivel de pobreza actual para el Instituto Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), en el que trabajan ex técnicos echados por el gobierno nacional del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INdEC). Para este los pobres trepan al  36,5% de los 40 millones de argentinos, vale decir a 14.600.000; de los que 5 millones son indigentes.
 
No se está discutiendo si un gol fue o no fue en posición adelantada.
 
Se discute el porcentaje  que muestra que millones de argentinos pasan hambre.
 
El gobierno oculta hambrientos; mientras que señala que el Estado nacional que administra nunca estuvo tan presente, como ahora.
 
Habría que estar discutiendo cómo sacar a estos hermanos de esta situación extrema que los pone a merced de cualquier flagelo, corrupto o traficante que deambula y mucho por estas tierras.
 
Resulta inconcebible semejante nivel de desidia, perversión, frialdad; frente al dinero que se va por día en Fútbol para Todos, en las pérdidas millonarias en moneda fuerte de Aerolíneas Argentinas, en la montaña de millones de dólares que ingresaron a las arcas públicas por la exportación de cereales y de autos a Brasil; y un extenso etc. entre el que se cuela la inimaginable cifras de dinero perdido por todos en actos de corrupción pública sospechados e impunes.
  
Con la celebración, en Roma, del día de los cuatro Papas, Dios se apiade de un país que lo tiene todo, donde pocos tienen muchísimo y donde la vida humana no vale nada.
 
La Argentina perdida.

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