domingo, 18 de febrero de 2018

Cronograma del bolonqui Por Alejandro Borensztein/Para Clarín

Cronograma del bolonqui

Por Alejandro Borensztein/Para Clarín








Esto no es Noruega, ni lo va a ser nunca. Si quiere tener una vida ordenada, vaya a vivir a Oslo.
A esta altura de la vida cansa seguir escuchando frases tales como “estas cosas en los países serios no pasan” o “acá no hay previsibilidad” o “viven cambiando las reglas de juego” etc., etc.
No es tan así. Usted sabe muy bien, amigo lector, que mañana lunes y el martes hay paro de bancarios y todos los bancos van a estar rigurosamente cerrados. Y que el miércoles los bancos van a estar abiertos de par en par, pero va a ser imposible llegar a ninguna sucursal porque Moyano tiene programado atravesar un camión en cada calle de la Patria.
Esto quiere decir que, si bien es cierto que vivimos en un quilombo padre, es un quilombo perfectamente organizado y previsible. Todos estamos fehacientemente informados que hasta el próximo jueves 22 no va a haber un solo billete disponible en toda la Argentina. Ni los falsos.
Si usted no tomó sus recaudos, no se organizó y no lo previó, no es culpa del país, ni del gobierno, ni de los sindicatos, ni de los empresarios. Es problema suyo.
Si alguno se quedó sin billetes será porque no tiene un sope por más que los bancos le abran las 24 horas, o porque anda por la vida relajado y distraído creyendo que esto es Noruega. Y esto no es Noruega ni lo va a ser nunca. Si usted quiere tener una vida ordenada, hay que estar atento y avivarse de como son las cosas. O irse a vivir a Oslo.
Por ejemplo, si usted vive en la provincia de Buenos Aires y tiene hijos en edad escolar ya vaya pensando dónde dejarlos el 5 de marzo porque ya sabemos que en la escuela no va a poder. ¿O acaso alguna vez encontró una escuela abierta el primer día de clases?
Tal vez los gobiernos deberían facilitar las cosas, sincerarse y en el cronograma escolar, donde dice “inicio de clases” deberían poner “inicio de huelga”. Pero bueno, aunque no lo aclaren, todos sabemos que es así.
También es de público conocimiento que la semana que viene, a más tardar la otra, comienza el raid televisivo de Baradel explicando que María Eugenia Vidal es la restauración de la derecha neoliberal que encarcela a los luchadores populares y sarasasasa.
Baradel te rinde en cámara una semana, semanita y media, no mucho más. Después, cada vez que aparece en un programa, el minuto a minuto se te cae como un piano y ya no lo quiere invitar más nadie.
Vidal es más zorra y en los primeros días del conflicto te manda a la tele a una segunda línea para que vaya haciendo el laburito fino. Siempre es un ministro o un secretario, que generalmente trastabilla un poco, pero el tipo va y aguanta todo lo que puede hasta que Baradel se empieza a desgastar.
Recién ahí aparece Vidal en dos o tres programas fuertes, te hace el acting de la firmeza y la lucha contra las mafias y un par de semanas después te resuelve el tema, los chicos vuelven felices al colegio y todos seguimos igual de burros como siempre.
Si a esta altura usted todavía no tiene arreglado con su cuñada o con su suegra para que el 5 de marzo le cuiden a los pibes, entonces el improvisado es usted. No le reclame más al país ni al gobierno. Las cosas están mucho más previstas y organizadas de lo que parece.
¿O acaso no sabemos todos lo que va a pasar el miércoles con la marcha de Moyano? El tipo va a llenar la ciudad de camiones, va a ser un caos, va a decir barbaridades de Macri pero dejando una puertita abierta y va a tratar de disimular el fastidio de ver al kirchnerismo copándole el acto. Una vez que termine el discurso, van a aparecer los troskos para entrenarse con vistas a los grandes disturbios que se van a llevar a cabo durante la reunión del G20 en Buenos Aires.
Y por supuesto, el jueves a la mañana va estar la cuadrilla de Larreta repintando el Cabildo. Una manito de pintura al agua nomás. No vale la pena darle con una acrílica satinada de alta resistencia, si total lo van a volver a enchastrar a la semana siguiente. Nada nuevo bajo el sol de la Argentina. ¿De dónde sacaron que no somos un país previsible?
Al contrario, somos previsibles y previsores.
Hace mucho tiempo que se sabía que la tasa de interés en los EEUU iba a aumentar, como efectivamente está ocurriendo en estos días. Lamentablemente, eso significa que también aumenta la tasa de los próximos bonos que la Argentina va a tener que colocar para seguir tratando de tapar el agujero que nos dejaron los cráneos de la década hotelera.
Por eso este gobierno, que es sabio y previsor, se apuró y aprovechó estos dos años para endeudarse hasta las pelotas antes del aumento de la tasa de interés.
En realidad, podrían haber aprovechado este tiempo para mejorar la recaudación, bajar un poco más el gasto y tener que pedir menos prestado. Pero se ve que las encuestas de Durán Barba dan que la sociedad todavía no esta preparada para eso.
Sin embargo fue una gran jugada. Es verdad que ahora debemos un fangote, pero a una tasa baratísima. Sólo pagamos casi el doble que Uruguay. Una pichincha.
Tampoco se entiende porque ahora la gente se sorprende por las cosas que dice Zaffaroni cuando, en realidad, eran totalmente esperables. El 19 de enero dijo que deseaba que el gobierno de Macri termine lo antes posible. El 12 de febrero reiteró que él quería que el gobierno se fuera antes. Ahora toca el 10 de marzo. Es una dosis de fascismo cada 24 días, con un margen de error de más o menos 48 horas.
No es ninguna novedad. El tipo piensa que el gobierno se tiene que ir antes de tiempo, del mismo modo que piensa que los violadores y los criminales también se tienen que ir a su casa antes de tiempo. Es coherente.
De hecho, él mismo debe lamentarse de no haberse ido antes de tiempo de la Corte. Se hubiera ahorrado el disgusto de quedar deschavado como un juez colaboracionista del Proceso, que rechazaba los hábeas corpus que se presentaban por los desaparecidos y que, siendo ya miembro de la Corte, tenía un paquetito de departamentos alquilados a una red de prostitución. Si se hubiera ido antes, nadie se hubiese enterado de que el tipo era este flor de jurista. Esto te pasa cuando no planificás bien y no tenés un cronograma claro.
Mientras tanto, en el gobierno se frotan las manos por lo que dicen y hacen los kirchneristas como Zaffaroni y siguen pra frenchi.
Esta semana se fueron a su tradicional retiro espiritual, que también ya estaba agendado. Una especie de partuza ministerial que Cambiemos organiza anualmente en Chapadmalal.
La duda que a uno le queda es ¿por qué se tomaron jueves y viernes cuando pudieron haberse ido el lunes y martes que era feriado de Carnaval? Con el cuento de que son un equipo que tiene que socializar, compartir experiencias, reflexionar juntos y toda esa pelotudez, nos caminaron y esta semana sólo laburaron el miércoles. El jueves tempranito avisaron que la inflación de enero fue del 1,8%, que la de los precios mayoristas superaba el 4% y antes de que los puteen ya estaban todos en Chapadmalal. Diga que venimos del kirchnerismo, si no es para serrucharse los coglioni.
Casualmente, eso es lo que está previsto hacerle a este muchacho Díaz Gilligan, Subsecretario General de la Presidencia que, al parecer, se olvidó de declarar una cuentita de palo doscientos que tenía en Andorra.
Tampoco es para ensañarse tanto. ¿Quién no se ha olvidado alguna vez un palo verde en Andorra?
Además, también está dentro de lo previsto. Si armás un gobierno con mucha gente rica, tenés los problemas de gente rica.
Como el kirchnerismo. Armaron un gobierno de ladrones, se morfaron los problemas de los ladrones. Ahí los tenés: todos presos.
Agéndeselo nomás, amigo lector. Martes o miércoles a más tardar, parte el Subsecretario de la Presidencia en su barco. Derechito, a la isla de Gilligan. Todo perfectamente organizado. Creo.

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