domingo, 27 de agosto de 2017

Yo Macri, el peor de todos, por Alejandro Borensztein/Clarin

 Yo Macri, el peor de todos
Por Alejandro Borensztein/Clarin

























Lo que más enfurece a los K es que Macri hizo cosas que ellos también hubieran querido hacer.

Lo que más bronca les da a los dirigentes peronistas es haberse avivado, un poco tarde, de que Macri es mucho más hijo de puta que todos ellos juntos.

Por supuesto, dicho esto con todo respeto por la investidura presidencial, la familia presidencial y las investiduras y familias de todos los dirigentes peronistas involucrados en esta desgarradora comparación.

Aunque muchos recién ahora se están percatando de esta cruel realidad, en el fondo hubo serios indicios desde el comienzo.

De los 4 funcionarios importantes que el Compañero Mauri se encontró al asumir y cuyos mandatos debían continuar por ley, a 3 los liquidó en un minuto: Tristán Bauer (a cargo de los Medios Públicos), Vanoli (a cargo del Banco Central) y Sabbatella (a cargo de llevar en una scooter los telegramas a TN). El procedimiento de eyección no fue muy escandinavo que digamos, pero la verdad es que ninguno de los 3 calificaba para el cargo.

Sólo se le escapó Gils Carbó, que es el único soldado que le queda al kirchnerismo rompiendo las pelotas detrás de las líneas enemigas.


El comando Carbó tiene dos objetivos: manipular expedientes para facilitar el escape de los Kirchner, los De Vido y otras familias de refugiados, y distribuir las denuncias contra el gobierno que presenta el kirchnerismo a través de sus legisladores, especialmente uno que se llama Tailhade, un muchacho muy agradable, muy educado él, con una cara de demócrata que no se puede creer...

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La idea es ir bartoleando causas para poder decir algún día que Cambiemos tiene más imputados que el kirchnerismo. Les falta una bocha.

Supongo que el plan oficial debe ser capturar a Gils Carbó en alguna redada nocturna para luego desembarcar en las playas de La Matanza, último bastión del kirchnerismo en donde Magario y Espinosa todavía tienen pertrechos en el bunker para resistir dos años más, hasta que Vidal les inunde el distrito de agua corriente, cloacas, luz, gas y asfalto. Veremos quien gana esa batalla.

Superada con éxito la escaramuza de las PASO, lo primero que hizo Macri fue ejecutar a Freiler, el juez más exitoso de Tribunales, al menos a juzgar por lo bien que le fue en la vida: mansión en Olivos, velero, yate, autos antiguos, Mercedes Benz, motos, 28 propiedades, pintón. Bah, un ganador.

Días después, Macri tiró por la ventana a un par de funcionarios que ocupaban cargos clave en el área de Trabajo, sospechados de arrumacos con los sindicalistas que participaron de la marcha de la CGT organizada conjuntamente entre Durán Barba y Marcos Peña.

A propósito, un evento impecable. Lograr que los sindicalistas armen una marcha y se muelan a palos es fácil. Pero conseguir que se tiren con las cruces que recuerdan a los caídos en Malvinas fue un hallazgo. Para armarle quilombo al peronismo, los del PRO son mandados a hacer.

Esta fiereza del gobierno que ahora tanto sorprende, no es nueva. A finales de 2016, Macri le ordenó a Marcos Peña que pase por las armas a tres de sus más prestigiosos colaboradores: Isela Costantini, Carlos Melconian (dos amigos de la casa) y Prat Gay. Fue otra pista desatendida por el peronismo para comprender con que nietos de puta iban a tener que lidiar.

Mientras tanto, el simpático núcleo duro kirchnerista seguía haciendo resistencia a la gorra por las plazas de la Patria gritando “Macri gato”, “sos la dictadura” etc. etc., al tiempo que Recalde, Depetri, Di Tullio, Conti, Kunkel, Cerrutti y compañía repartían helicópteros de juguete sin darse cuenta que Mauricio “Ghostbuster” Macri ya los tenía apuntados con la aspiradora cazafantasmas.

Los peronistas más piolas, esos que se la saben lunga, como Pichetto, Urtubey, Schiaretti, De La Sota y varios de los sindicalistas, se avivaron al toque. De ahí la sabia prudencia que demostraron desde el primer día.

Los demás se fueron incendiando como meteoritos a medida que entraban en la atmósfera. De hecho, si lo miramos bien, en menos de dos años terminaron su carrera política Boudou, Mariotto, Moreno, Aníbal, Zannini, Parrilli, Alicia, De Vido, y tantos otros que ya ni recordamos.

Hoy están en capilla Massa y Randazzo. Al momento, más cerca del camposanto que del campanario. Pero aún con vida.

Increíblemente, sobreviven Menem (44% de los votos) y Cristina (34%) pero ambos con final anunciado. Macri lo sabe: todo en su medida y armoniosamente.

Visto en perspectiva, aquellos que hoy se lamentan deberían habérsela visto venir.

Sin contar todas las veces que les ganó en Boca, de 11 elecciones que Macri compitió contra el peronismo, les ganó 10 y la que perdió (ballotage 2003 contra Aníbal Ibarra) para poder ganarle, Ibarra se tuvo que aliar con Kirchner y con… Carrió!!

Tiene 4 Copas Primera Vuelta (2003, 2007, 2011 y 2015 que fue como triunfo), 3 Copas Ballotage (2007, 2011 y 2015), 3 Copas Legislativas (2005, 2009, 2013) y ahora, en la final de la Copa Legislativa 2017 ganó de visitante y define en la Bombonera.

No es magia. De un lado tenés un batallón de pibes amarillos que, desde que se despiertan hasta que se van a dormir, sólo se dedican a estudiar como ganarle al peronismo.

Del otro lado, tenés a una señora que no escucha a nadie, reunida a solas con un tipo al que ella misma denomina “el pelotudo” y con su hijo, todos encerrados en la cocina, haciendo listas con un lapicito. “Mami, se me ocurrió una idea buenísima. Lo ponemos a Moreau y ganamos el voto del radicalismo!!” “Genial!!!”.

Conclusión: hasta que el peronismo no se una y no tenga una estructura de inteligencia electoral como la que tiene Cambiemos, Macri los va a seguir teniendo de hijos. Y con Cristina en el medio ni te cuento. Aún ganando por medio puntito en la provincia, su permanencia completa el plan perfecto.

Lo peor de todo, y lo que más enfurece al kirchnerismo es que Macri hizo cosas que ellos también hubieran querido hacer pero no se animaron. Los gritos en las silenciosas noches del piso en Recoleta retumban por toda la ciudad: “¡¡¡Zaninni!!! Como no se te ocurrió meter dos jueces en la Corte por decreto, como hizo Macri Gato??... ¡¡¡¡Parrilli!!! ¿Por qué no metiste un tanque de guerra en el estudio de Canal 13, te llevabas a Lanata y a Nelson Castro y les bajabas la persiana como hizo Macri con el AFCSA y el inútil de Sabbatella?... ”¡¡¡Moreno!!! vos y tu cepo del orto!!!... ¡¡¡Kicillof ¿¿Como es que cerraste con el Club de París, el CIADI, Repsol y me dejaste colgada con los buitres!!!!

Todo indicaría que está comenzando una nueva etapa. No parece ser un tema de suerte. Subestimaron a un tipo que la tenía toda pensada.

Señoras y señores, con ustedes: Juan Domingo Macri.

Una más. Arrancó la Super Liga del Fútbol, organizada por una manga de angelitos que programaron todos los partidos de Boca y de River, de acá a fin de año, los domingos a la noche de 18:00 a 22:00 y a partir de noviembre de 19:15 a 23:30. El gobierno anterior también lo hacía pero por razones políticas: entre el partido de Boca y el de River metían a 678 y toda la falange de propaganda neofascista para mejorar el rating y convencer a la gente de lo lindo que era el kichnerismo. No les sirvió para nada.

Ahora los cráneos de la AFA nos hacen los mismo, pero por guita: Boca y River jugando de noche hacen dos o tres puntitos más de rating que jugando a la tarde con solcito y familia. Esperemos que el turro mayor de la Argentina se avive de que no se le puede joder la vida al 70% de los argentinos y meta mano en el asunto.

Hagan un focus group en sus laboratorios electorales y después me cuentan.


Lastima que les apareció el francés, sino ya tenían hasta el cantito: “Macrón, Macrón que grande sos”.

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