Las palabras
¡Llame ya!
Algo raro está pasando. A doña Rosa no le alcanza para comprar "en lo del chino", pero tiene una moto esperándola en la concesionaria, un plan de 12 cuotas para gastar en un lavavajillas y descuentos en Aerolíneas. También le ofrecieron un subsidio para la garrafa, pero cada día cocina menos porque el desgraciado del almacenero no para de aumentar los precios.
"Los niveles medios y altos frecuentan por mes hasta cinco comercios diferentes a la hora de hacer sus compras." De titular de CCR, José Amodei
La reactivación que tanto exalta Cristina la marea. "¡Llame ya!", la tientan desde la Casa Rosada para comprar todo tipo de productos con descuentos bicicleteando los gastos. Pero, mientras tanto, el chino se resiste a rifar su mercadería, enardecido porque el gobierno de "todos y todas" acuerda los mejores planes con las grandes cadenas comerciales y él se queda afuera.
Encima, la semana pasada, una consultora que mide el consumo, hizo público que éste no sólo no crece, sino que acumula 16 meses de caída y que la gente con poder adquisitivo medio y alto recorre media docena de comercios por mes a la hora de hacer sus compras. Un golpe seco a la mandíbula kirchnerista del "gaste que crecemos" y un baldazo de hielo para la pobre doña Rosa.
No obstante, perdida y todo como se siente, le pone ganas: se sube a un calzado cómodo y arranca el raid. Busca el camión de "pescado y milanesas para todos", pero no lo encuentra; del tráiler de "pollo para todos", "lácteos para todos" y "cerdo para todos", ni noticia. Rastrea los Precios Cuidados en el súper, pero también se fueron a las nubes (algunos productos subieron hasta el 300% en los últimos dos años, según un trabajo del diario Los Andes).
Culposa por no poder contribuir con el crecimiento de la industria nacional alimentaria, busca darse un gustito con el plan "ropa para todos". Un viejo recorte periodístico guardado con esmero le muestra una imagen de Boudou luciendo en el programa 6,7,8 una remera con la sigla NyP (Nacional y Popular). Parece que fue la única o se las llevaron todas a Angola junto con las medias "Clarín miente" de Morenito.
Agotada, vuelve a la casa. Todavía le queda la posibilidad de aceptar las gangas de Cristina para comprarse un taxi (plan "A rodar"), cambiar la heladera (plan Renovate) o descuentos con la tarjeta SUBE (Subeneficio), pagar en cuotas colchones, libros y anteojos (Ahora 12), o sacar un cero kilómetro con el ProCreAuto. Todo, menos reconciliarse con el chino: una relación irremontable..