DELIRIOS K
Acerca del santacruceño Zannini (?) y gobernadores estrangulados
5 recortes para esbozar un contexto a los acontecimientos gravísimos que atraviesa la Argentina. Porque el salariazo policial y los saqueos ocurridos en horas recientes no resultan lo más grave de todo lo que ha sucedido. Lo peor ha sido corroborar que la Administración Cristina carece de mecanismos de anticipación de los conflictos, es torpe en la respuesta y, básicamente, no tiene ni diagnóstico ni plan ante la gravísima crisis económico-financiera, con consecuencias sociales, que avanza sin pausa. Una Presidenta bailando cuando todavía no se acababa de enterrar las víctimas de un drama que potenció la inacción de la propia Presidenta resulta un ejemplo posible de la situación emergente.
| Joaquín Morales Solá: "El primer fuego del incendio nacional, en Córdoba, no se apagó por culpa de las luchas internas en el Gobierno. Capitanich quiso acudir en ayuda de José Manuel de la Sota, pero se le interpusieron en una noche avanzada Carlos Zannini (en la foto) y Sergio Berni. Zannini detesta a De la Sota, pero también odia a su oriunda Córdoba. Un viejo amigo lo llamó desde Córdoba y le suplicó: "Te pido que mandes la Gendarmería. Te pido que lo hagas como cordobés". Zannini le contestó con una frase furiosa: "Hace mucho que no soy cordobés. Soy santacruceño". |
"Si había una estrategia pensada para amortiguar el impacto, esa estrategia fracasó: la Presidenta termina el año con una fuerte caída en su imagen y en la de su gobierno. La rebelión policial, los once muertos y el manejo de la crisis ubican a Cristina en uno de sus peores momentos, sólo comparables con la época de la pelea con el sector agropecuario y con los meses previos a la muerte de Néstor Kirchner.
La curva descendente, atribuida en gran medida al crecimiento de la inseguridad y de la inflación, no es nueva, pero sorprende que la tendencia se haya profundizado tanto y en tan corto tiempo.
Definitivamente, la irrupción de los focos de protesta en las provincias terminó de enterrar la idea que sobrevolaba en círculos políticos de que la enfermedad y la posterior licencia de la Presidenta la preservaban de los eventuales errores que pudieran cometer sus ministros o Amado Boudou.
La desaprobación de la gestión cayó más de 10 puntos de noviembre a diciembre y trepó casi hasta el 60% y los niveles de aprobación bajaron del 42 al 30%.
La imagen personal de Cristina también retrocede 14 punto s: sólo un 27,9% habla bien de ella (contra el 42,3% del mes anterior). La imagen mala sube del 30 al 38. (...)".
"El escenario político y económico vive cambiando. Las elecciones del 27 de octubre sepultaron la re-reelección de Cristina Kirchner y habilitaron la pelea por la sucesión en un partido acostumbrado al poder bajo cualquier modelo. Luego, asumieron Capitanich-Kicillof, que muestran otra relación con la sociedad, con las mismas ideas.
Y ahora estalló la crisis de las policías, cuyos efectos en las cuentas públicas y en la economía aún no están completamente desarrollados. La situación fiscal de las provincias cambió abruptamente a partir de subas del 33 al 50 por ciento para sus fuerzas de seguridad, además de la fuerte presión que descargarán docentes, médicos y judiciales, que pretenden una mejora similar.
Nadin Argañaraz (Iaraf) advierte que el problema se origina en la concentración de recursos impositivos que logró la Nación, que sólo reparte el 24,8 por ciento de lo recaudado. Por la cesión de la coparticipación y otros cambios impositivos, Córdoba dejó de recibir 32.191 millones en los seis años de gestión de Cristina Kirchner.
Ángel Mario Elettore (en noviembre cumplió 10 años al frente de Finanzas), había logrado a octubre ingresos extras por 3.184 millones de pesos. El acuerdo con la Policía y el bono de fin de año amenazan con aniquilarlo.
El Cippes Córdoba (Alfredo Schclarek Curutchet) calculó que entre diciembre y enero se irán 111,7 millones extras para las fuerzas de seguridad. Para 2014, serían 1.519,3 millones, sin incluir al resto del sector público y las jubilaciones. El Presupuesto 2014 parece un dibujo por el resultado fiscal previsto y una suba salarial de sólo 17 por ciento. (...)"
"(...) Es difícil explicar las escenas o los preparativos de enfrentamientos civiles sin banderas ni ideologías. Ni siquiera hay lucha de clases. Se roba al que se puede. Se destruye para festejar, como sucedió en la Capital con algunos fanáticos de Boca. ¿Influye la pobreza y la indigencia de vastos sectores sociales? Es parte del problema. Hay muchos argentinos que van por la tercera generación que no conoció el trabajo ni la ambición del ascenso social. ¿Hubo conexiones entre los policías sublevados y los depredadores? Sin duda. En algunos casos, los propios policías cometían los desmanes. ¿Hubo exceso de violencia en el delito sólo por puro resentimiento? También fue así, después de diez años de discursos del poder cargados de resentimientos.
El clima y sus razones son ajenos a una presidenta distante. Una presidenta capaz de bailar en público al ritmo de tambores mientras en su país ya había, en ese momento, diez muertos. Tuvo razón Hermes Binner cuando dijo que un solo muerto hubiera justificado la suspensión de los festejos por los 30 años de democracia. Fue la radiografía perfecta de un gobierno desubicado. Prevaleció en Cristina Kirchner la eterna decisión de no mostrarse vencida. Nadie podrá nunca torcer su brazo. Sólo en las apariencias. Sus gobernadores les concedían a las policías los aumentos que éstas pedían. Su gobierno instaba a los supermercados a entregar bolsas de comida a cambio de que no los saqueen. Eran las imágenes de la derrota y la rendición.
El Gobierno ya no sabe lo que pasa. Tampoco sabe cómo actuar. La Presidenta se reservó sólo un implacable derecho de veto. Dejó acéfala la Defensoría del Pueblo de la Nación sólo porque los senadores opositores, y algunos oficialistas, rechazaron las propuestas de Abal Medina y de Daniel Filmus para cubrir ese cargo. No propondrá a nadie si los senadores no hacen lo que ella quiere. No negociará nada. El tiempo incipientemente consensual iniciado por Jorge Capitanich terminó con la reaparición presidencial.
El primer fuego del incendio nacional, en Córdoba, no se apagó por culpa de las luchas internas en el Gobierno. Capitanich quiso acudir en ayuda de José Manuel de la Sota, pero se le interpusieron en una noche avanzada Carlos Zannini y Sergio Berni. Zannini detesta a De la Sota, pero también odia a su oriunda Córdoba. Un viejo amigo lo llamó desde Córdoba y le suplicó: "Te pido que mandes la Gendarmería. Te pido que lo hagas como cordobés". Zannini le contestó con una frase furiosa: "Hace mucho que no soy cordobés. Soy santacruceño". (...)".
"(...) En medio de esta situación, la Casa Rosada otorgará un aumento promedio del 40 por ciento a las fuerzas de seguridad federales, a cobrar por mitades entre enero y febrero. También avanzará en la semana con un nuevo “acuerdo de precios” y apelará a la “sensibilidad social” de empresarios y sindicalistas.
Lejos de la esfera oficial, los Camioneros de Hugo Moyano amenazan con un paro nacional si no les otorgan un “bono de fin de año”. La protesta llegaría en el peor momento. Al equipo económico, comandado por Axel Kicillof, le está costando acoplarse al ritmo que exige la realidad.
Y todavía sigue enfrascado en su propia reestructuración: como se adelantó en esta columna, la última morenista en el área, Beatriz Paglieri, acaba de ser eyectada de la Secretaría de Comercio Exterior, que ahora está unificada con la de Interior bajo la órbita de Augusto Costa. Otros cambios siguen pendientes, pero quedarían para ejecutarse durante la temporada estival.
El Gobierno también se preocupa por la suerte de los ex funcionarios. Por eso sondeó a los radicales del Senado con un acuerdo para designar a Juan Manuel Abal Medina como defensor del Pueblo, para lo que ofrecía apoyar a Federico Storani como adjunto.
La respuesta de la UCR fue negativa. Menos diplomacia aplicó a la hora de colocar a la ex secretaria de Seguridad Cristina Caamaño en la fiscalía en la que fue suspendido -con el caso Báez como telón de fondo- José Campagnoli. Esa y otras señales del poder no fueron positivas.
Por caso, el festejo de los 30 años de la democracia, con baile presidencial incluido, mientras en el interior había revueltas policiales y personas fallecidas. Tampoco el insistente impulso oficial al pliego de ascenso del general César Milani, jefe del Ejército, que será tratado el próximo miércoles en el recinto de la Cámara alta. Ni la interna del PJ bonaerense, que se realiza este domingo en un escenario que dista de ser propicio.
Las acciones vandálicas repetidas en distintos puntos del país -incluso en el Obelisco por hinchas xeneizes- renovaron los pedidos para que se fortalezca el sentido de la autoridad. Pero lo cierto es que en la Argentina se ha perdido la idea de la convivencia y se impone sobre ésta un criterio limitado a la cohabitación, en el que cada grupo presiona para lograr sus objetivos sin tener en cuenta el bien común.
El propio kirchnerismo exacerbó esa veta de la psicología colectiva. Ahora, que no tiene la fortaleza de antes, cae en la cuenta de que no la puede controlar por el mero acto de la voluntad. El acercamiento de la Presidenta al papa Francisco podría servir para atemperar los ánimos, en un país con tendencia a deambular a los bandazos entre el cielo y el infierno."
"(...) Sin otra opción, afilan el lápiz y hacen números. Con las cuentas ajustadas, la mayoría de los gobernadores analiza cómo afrontar un combo potente este fin de año: efectuar el pago de aguinaldos, respetar los aumentos salariales prometidos a los policías y maniobrar con los gremios estatales que exigen adelantar las negociaciones paritarias o, como paliativo, recibir un bono navideño.
Casi sin excepción, la mirada de los mandatarios está puesta en el corto plazo y, con preocupación, pronostican un turbulento arranque de 2014, según reconstruyó LA NACION. "Hay que pasar el verano, ni hablemos del inicio de clases", reconoce un gobernador, en una calcada estrategia del paso a paso que se repite entre sus pares.
La inédita protesta policial combinada con saqueos que se expandió por el interior no sólo tuvo un correlato económico, sino que impactó en el tablero político. Después del conflicto, hubo cambios de gabinete en el área de seguridad en tres distritos (Córdoba, Jujuy y Mendoza) y se abrieron investigaciones en las fuerzas que, en cuatro provincias (San Juan, La Rioja, Tucumán y Córdoba), implicó el degüello de las cúpulas.
A toda velocidad, los gobernadores más apremiados trabajan por un objetivo básico: liquidar en término el sueldo anual complementario. Como una ironía del almanaque, varias coinciden en fijar como días de cobro, el 19 y 20 de este mes. Hasta ahora, hubo gestiones de auxilio ante la Casa Rosada de seis provincias para hacer frente a ese desembolso, y ya obtuvieron luz verde Misiones, La Rioja y Mendoza.
Con alivio, el riojano Luis Beder Herrera le arrebató al ministro de Economía, Axel Kicillof, la palabra de girarle $ 150 millones en concepto de anticipo de coparticipación. Una sola misión tiene en la cabeza: juntar $ 730 millones para cumplir con los salarios de los empleados públicos, que debe abonar desde ahora hasta el 15 de enero. Esa masa incluye, claro, el primer tramo de incremento a los uniformados.
En Misiones, Maurice Closs redobla la presión para llegar a los $ 700 millones de plantilla salarial, luego de haber otorgado un 35% de suba a los efectivos. Desde el Gobierno, le transfirieron $ 80 millones y aguardan más ayuda extra. El mandatario fue uno de los pocos que, en público, se animó a tanto: confesó que, en este contexto financiero, la situación de las provincias se vuelve "inviable".
A la espera de una respuesta está Eduardo Fellner, de Jujuy, que también golpeó la puerta de Olivos para asegurarse un fin de año sin sobresaltos. Comparte esa lista Lucía Corpacci, de Catamarca, aunque desde la gobernación dijeron a LA NACION que la mandataria ya contaba con fondos propios para pagar los aguinaldos. Eso, incluso, más allá de la merma de utilidades mineras que usualmente recibe por su participación en la empresa Yacimientos Mineros Agua de Dionisio (YMAD), socia en la explotación del megaproyecto Bajo La Alumbrera.
Como "operativo contención" después del acuartelamiento policial, que adquirió su postal más brutal con la toma de la sede de gobierno, Corpacci convocó al Consejo Asesor del Salario para discutir, por adelantado, con los sindicatos. Ese esquema lo replicaron otros distritos, como una forma de encapsular la escalada gremial. (...)".