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sábado, 28 de septiembre de 2013

Para el flaco Spinetta de Gady Pampillon



Gady Pampillon
"Luis..." - Por Gady Pampillon
(Publicado en "Con Alma de Blues" Magazine 16° Edición - Septiembre de 2013)
28 de septiembre de 2013

 


Aquéllo era para mi en ése momento, una gira más... preocupado por mis cosas, violas, pedales y cables, uno no mide la dimensión que pueden tomar algunas cosas, triviales en su momento... y en aquél tiempo, los La Torre, estábamos muy activos profesionalmente, de acá para allá... Yo sólo tenía la información de una gran gira con grandes, grandísimos artistas, con los que nunca hubiera imaginado una convivencia tan plena como la que se dió después... siempre existen prevendas, celos, prejuicios y egos entre bandas, que en definitiva, buscan lo mismo para si, pero equivocando el camino a veces, a la defensiva de sus propias paranoias... pero éste, te aseguro, no fué el caso... Nos esperaba un micro doble piso, todo un suceso, por aquéllos años... Comenzaron a llegar todas las figuras convocadas, y llegó él, presa de sus bolsos y estuches... ví su silueta inconfundible a contraluz del sol, que derramaba su calorcito por el ómnibus, entrando por el parabrisas... era Luis Alberto... ahí recibí el primer impacto de su luz, que ya conocía de antemano, a través de su obra... Saludó uno por uno a los que allí estábamos, y se ubicó en su asiento entre risas y festejos... Completado el pasaje, partimos... a lo que fué una de las más maravillosas giras que me tocó participar... eran 24 conciertos, en 26 días de ruta... uno en cada capital de cada provincia del suroeste y noroeste de nuestro país... Comenzó la convivencia, y se acentuó, a medida que avanzaban los conciertos y los días... imagináte, todos comíamos en la misma larga mesa, dormíamos en el mismo hotel, viajábamos en el mismo micro... y tocábamos en el mismo escenario... todos los días... De manera que empezaron a forjarse nuevas amistades entre juegos de cartas, sapadas de horas de micro, con largas conversaciones musicales más que interesantes, anégdotas y hasta partidos de Fútbol... es más, jamás hubiera imaginado semejante armonía entre tan disímiles personajes como lo eran los La Torre, Los Pericos, Virus y Luis Alberto Spinetta y su gran Banda, Mono Fontana, Jota Morelli, Javier Malosetti y Guille Arrom... además de los técnicos. manágers y asistentes... dos grandes micros de doble piso con pasaje completo... pero te aseguro que jamás hubo un derrape... un reproche... una mala vibra... era realmente increíble el respeto y el orden en aquélla, creo hoy, gira imposible de realizar... De hecho, comenzaron las invitaciones entre sí... Luis era la estrella total entre todos, admirado por todos y invitado deseado de lujo de cada una de las bandas... imagináte, todos lo queríamos tener al lado, al menos un ratito... y luego, hasta él mismo comenzó con las invitaciones a su set a los más significativos de las demás bandas... También todos asistíamos al show de los demás, y los demás asistían al tuyo, ya que, la excelente producción, se encargaba de mantener el rebaño reunido y a la vista, puesto que estábamos en permanente movimiento de una ciudad a la otra, con escenarios simultáneos, que se iban armando a medida que avanzábamos en la ruta de la gira. Recuerdo haber presenciado la invitación al escenario de Luis Alberto a Patricia Sosa... "Ana no duerme" era el tema... leí la emoción de Patricia en sus ojos, mientras transcurría la invitación... sentí una sana envidia... "quien pudiera...", pensé en ése instante... Un día, sonó un mágico Toc Toc en mi cuarto de hotel... abrí la puerta... era Luis... y me dijo, con aquella aguda voz de Ängel Mesías : "Quiero invitarte a tocar un tema... te venís a mi cuarto, así te paso los acordes?..." Y... Amigo... sinceramente... si alguna vez tuve la verdadera piel de gallina por vez primera, fué ahí mismo... luego, más tarde, me volvería a suceder con Pappo... Sentí el calor de mi sangre, sonrojando mi cara... toda mi adolescencia de Pescado Rabioso e Invisible pasó en un instante por mi mente... las tardes con mis amigos... el Winco... los discos... los primeros acordes de sus temas en mi guitarra criolla... "Por Dios, Luis... si... CLAROOOOOO !!!!..." Al ratito ya estaba golpeando su puerta... Allí estaba él, sus guitarras, sus cosas... Había dos camas, y nos sentamos uno frente al otro, uno en cada cama... Tomó su acústica, y comenzó a pasarme "El Mono Tremendo"... el tema al que quería invitarme en su set... conversamos un largo rato... él, tenía ésa cosa que te atrapaba... no era solo la palabra justa... era también la más bonita y adecuada... Su forma... su gesto... su mirada divinamente terca... su voz definitivamente musical... su luminosa sonrisa... Y yo?... que sé yo !!!... yo estaba ahí... con él... ABSORTO... MARAVILLADO... En un intervalo, y cuando se potenció la confianza, le dije: "Luis... me cantás un tema para mi?... "Cuál?...", me preguntó... "Los Libros de la Buena Memoria", le dije... le sorprendió que le pidiera ése tema... y empezó a cantarlo : "El vino entibia sueños al jadear..." y yo, morí, y volví a nacer en un solo instante... ése momento vivirá por siempre en mi,  y conmigo permanecerá hasta mi propia partida de éste mundo... Y, encima de todo, por fin llegó el gran momento... Esperé el tema en su orden de lista, a un costado del escenario aquélla tarde de Santiago del Estero... y todo sucedió... Un preámbulo de calificativos increíbles salió de su boca antes de decir mi nombre... y subí emocionado la escalera... y me volví a reeencontrar con su mirada y su sonrisa, dándome la bienvenida a su mundo mágico... ahí, donde ya no existe pasaje al olvido... La Gente, los Músicos geniales que lo acompañaban entonces, el marco espléndido donde todo se iba sucediendo, como diapositivas de una gran fantasía... Era la mismísima revelación de un sueño mío... y fué realmente MI GLORIA... Quedaban más de 15 shows en adelante a partir de allí... en todos ellos fuí invitado permanente de su set, hasta el fin de la gira... Él  mismo me mandaba un auto remís al hotel a buscarme en cada concierto, que me llevaba directo a escenario... Fuí el único músico de la gira que participó como invitado permanente en ésa gira inolvidable... un verdadero privilegio que llevaré con orgullo en mi corazón, hasta morir... Una de ésas tardes, alguien del público me gritó: "Gady !!!... te saqué una foto tocando con Luis... querés una copia?..." SEEEEEEEEEE !!!, le dije... jajajaaa !!!... no sé quien sería aquél bendito muchacho que me dió el único testimonio de ése gran sueño que viví junto a Luis, y que aún conservo... pero sabrá, seguramente, que me regaló uno de los trofeos más preciados que mi vida por la Música me dejó... una pequeña foto de 10 cm. x 15 cm. que guardo celosamente como el gran tesoro de mi humilde carrera musical... Una copia fué para Luis, quien la tuvo mucho tiempo pegada en una esquina de su Roland Jazz Chorus... algo que yo mismo ví  emocionado por TV, una tarde en casa... Nos volvimos a encontrar varias veces... fué uno de los primeros en escuchar mi disco "Conventillo" entre mate y mate, en su casa de Amenábar... también en uno de sus conciertos en los jardines de ATC, en Palermo, le regalé un banderín de nuestro amado River Plate impreso en ruso, que compré para él en Moscú, firmado, luego, por Enzo Francescoli de puño y letra... Otra vez, en un concierto en el Monumental, alguien gritó mi nombre... busqué y busqué a mi alrededor, sin encontrar quien me llamaba... de repente miro a alguien sentado en el césped, con un grandísimo sombrero de paja, que me sonreía desde su improvisado anonimato intencionado, oculto de la muchedumbre,  que sin duda lo reconocería de no tener aquél sombrero puesto... ERA ÉL !!!... ERA LUIS ALBERTOOOO !!!... le grité, y corrí a abrazarlo... al hacerlo, choqué mi frente con el ala del sombrero, que cayó de su cabeza, dejando al descubierto a su célebre portador, ante los ojos sorprendidos de todo aquél que estaba cerca... Todos se le fueron encima, casi en masa, para saludarlo y pedirle autógrafos... "Perdonáme, Luis...", le dije, mientras me sonreía resignado  y ya descubierto a  merced de los fans... Fué la última vez que lo ví... la última vez que sentí el calor de su abrazo y su luz... Gracias, Luis Alberto Spinetta... por regalarme ése sueño de haber sido parte de tu vida, al menos, ésos eternos minutos, que son siglos de satisfacción y Honor del más alto para mi, viéndolo hoy, desde aquí, en la nostalgia del recuerdo... Ya no estás aquí, con nosotros... pero seguirás estando en cada latido de mi corazón y en el de muchos que te admiraron, como yo... y cuando él deje de latir en mi pecho, bucearé con mi alma por el éter de tu mundo nuevo, hasta encontrarte nuevamente... y allí, te volveré a pedir "Los Libros de la Buena Memoria" para mi... como en aquélla tarde mágica que jamás olvidaré... Te lo prometo !!!

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