Escuelas: crece la polémica por libros con sexo explícito
En Mendoza hay dudas sobre quién seleccionó los libros con escenas de sexo, violencia y mensajes xenófobos que llegaron desde el Ministerio de Educación de la Nación para ser repartidos en escuelas secundarias y que fueron rechazados por el Gobierno de la provincia por ser literatura “grotesca” que “no aporta a la calidad educativa”.
Desde la Nación se dijo que estos títulos, incorporados al Operativo Nacional de Entrega de Libros, fueron seleccionados y aprobados por una Comisión Asesora Federal, en 2010. En ese grupo aparecen las seis obras que fueron retiradas de las bibliotecas escolares mendocinas el jueves: Rompecabezas, de Pablo De Santis; El inspector Justo y otras historias, de Sanyú; Sin novedad al frente, de Patricia Breccia; Polenta con pajaritos, de El Tomi; Slot-Barr, de Ricardo Barreiro y Francisco Solano López; y Peter Capusotto, de Diego Capusotto y Pedro Saborido.
Cinco de los seis libros cuestionados, pertenecen a la editorial Colihue que dirige Aurelio Narvaja, miembro de Carta Abierta y el más beneficiado en la compra de libros que realiza el Ministerio de Educación. Según el sitio La política online, el nexo entre el Ministerio de Educación y Colihue, es Jaime Perczyk, quien maneja la Secretaría de Educación y es señalado como “amigo personal” del dueño de la editorial.
En entrevistas a medios locales, la subsecretaria de Educación de la provincia, Mónica Soto, dijo ayer desconocer quién integró por Mendoza la Comisión Asesora. “Sabemos que fue una profesora de Lengua y Literatura de apellido Navarro, a quien no conocemos. La estuvimos tratando de buscar y nos enteramos que vive en Canadá”, se excusó.
El ministro de Educación, Alberto Sileoni, dijo ayer que estos libros “involucran lenguajes y formatos poco explorados hasta hoy en la escuela y, muchas veces, lejanos en apariencia al mundo adulto”. Son parte de una “colección de narrativa dibujada” con autores “de reconocida trayectoria y calidad”, pero aclaró que la Comisión Asesora le dijo que “el objetivo no era trabajar las colecciones en las aulas”.
Esa comisión emitió un informe aclaratorio sobre la colección: “Ha sido pensada para acercar múltiples lecturas de los géneros tradicionales y de los nuevos –tales como la historieta, la novela gráfica y el libro-álbum– que involucran lenguajes y formatos poco explorados hasta hoy en la escuela”. En otro párrafo afirma: “No es su objetivo trabajar la colección en el aula, sino que cada profesor o bibliotecario deberá contextualizar las obras en el tiempo y espacio en el cual han sido concebidas, para acortar la distancia entre la obra y sus posibles lectores. Dicho material, no es obligatorio y los docentes evalúan la pertinencia y el abordaje pedagógico en el aula”.
Asesorado por psicólogos y expertos profesores de la Universidad Nacional de Cuyo, el Gobierno mendocino retiró de las bibliotecas escolares los textos cuestionados y pidió que los alumnos no tengan acceso al material. “Le dijimos al ministro Sileoni que no va a llegar a Mendoza nunca más un material que no sea revisado por los responsables locales”, dijo la subsecretaria de Educación.