Causalmente ayer, 3 de julio de 2013, se cumplieron 130 años
del nacimiento de Franz Kafka, brillante escritor austro-húngaro
del siglo XIX, quien publicó en 1915 su famosa obra "La metamorfosis",
que trataba de la historia de un trabajador, llamado Gregorio Samsa,
que se sacrificaba diariamente para mantener a su familia,
bastante numerosa, para lo cual acudía todos los días
de su vida a su empleo.
El problema fue que un día, el buen Gregorio se transformó
en un enorme insecto, lo cual le impidió continuar con su trabajo.
Al principio algunos miembros de su familia lo comprendieron
y se esforzaron por paliar el aislamiento que vivía Gregorio,
ahora insecto, puesto que este ahora experimentaba su separación
de la sociedad por su calidad "inhumana", aunque, ciertamente,
tenía sentimientos e inteligencia.
Finalmente Gregorio se queda solo en la casa, abandonado por su familia,
convertido en el enorme insecto.
Este es mi humilde y rudimentario homenaje a Kafka, quien supo observar
y realizar esta metáfora del ser humano, quien puede llegar a vivir y ser
tratado por sus pares como un insecto sin quizás saberlo, miremos a los
pibes fumando paco es las estaciones de trenes, o pidiendo monedas
en la calle, o a los jubilados que viven con beneficios previsionales
miserables y luchando diariamente con una obra social que vive
sistemáticamente poniendo palos en la rueda, miremos a nuestros
vecinos y hasta a nosotros mismos y hagamos a nosotros mismos
esta pregunta:
¿cómo nos ven nuestros gobernantes?,
¿ven la versión humana de Gregorio, o ven a la gran cucaracha en la cual se convirtió?
Gracias Franz Kafka por tu lucidez y porque tu metamorfosis, escrita en el año 1915,
hace 98 largos años, está más vigente que nunca y nos enseña que aunque a nuestro alrededor veamos seres humanos, lo que nos define a nosotros es el trato que a ellos
les demos, si es digno de humanos o de sucias cucarachas...