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viernes, 4 de noviembre de 2011

Edipo

Edipo



Edipo y la esfinge de Gustave Moreau (1864).
Edipo era un rey mítico de Tebas, hijo de Layo y Yocasta que, sin saberlo, mató a su propio padre y desposó a su madre.

El mito

Edipo era el hijo del rey de Tebas y, al nacer, el Oráculo de Delfos auguró a su padre, Layo, que el niño, una vez adulto, le daría muerte y desposaría a su mujer. Layo, queriendo evitar tal destino, ordenó a un súbdito que matara a Edipo al nacer. Apiadado de él, en vez de matarlo, el súbdito lo abandonó en el monte Citerón, colgado de un árbol por los pies, los cuales perforó. Un pastor halló el bebé y lo entregó al rey Pólibo de Corinto. Peribea o Mérope, la esposa de Pólibo y reina de Corinto, se encargó de la crianza del bebé, llamándolo Edipo, que significa ‘de pies hinchados’ por haber estado colgado.
Al llegar a la adolescencia, Edipo, por habladurías de sus compañeros de juegos, sospechó que no era hijo de sus pretendidos padres. Para salir de dudas visitó el Oráculo de Delfos, que le auguró que mataría a su padre y luego desposaría a su madre. Edipo, creyendo que sus padres eran quienes lo habían criado, decidió no regresar nunca a Corinto para huir de su destino. Emprende un viaje y, en el camino hacia Tebas, Edipo encuentra a Layo en una encrucijada, discuten por la preferencia de paso y lo mata sin saber que era el rey de Tebas, y su propio padre. Más tarde Edipo encuentra a la esfinge, un monstruo que daba muerte a todo aquel que no pudiera adivinar sus acertijos, atormentando al reino de Tebas. A la pregunta de «¿cuál es el ser vivo que camina a cuatro patas al alba, con dos al mediodía y con tres al atardecer?», Edipo respondió correctamente que es el hombre, La explicación consiste en esto: La mañana, la tarde y la noche traducen las etapas de la vida. El día o comienzo de la vida muestra al bebe gateando en cuatro pies o patas, la tarde o mitad de la vida es la adultez del ser humano caminando en dos pies y la noche o final de la vida muestra al anciano con un bastón o sea en tres pies. Había también otro acertijo: «Son dos hermanas, una de las cuales engendra a la otra y, a su vez, es engendrada por la primera». Edipo contestó: el día y la noche. Furiosa, la Esfinge se suicida lanzándose al vacío y Edipo es nombrado el salvador de Tebas. Como premio, Edipo es nombrado rey y se casa con la viuda de Layo, Yocasta, su verdadera madre. Tendrá con ella cuatro hijos: Polinices, Eteocles, Ismene y Antígona y los dos hermanos se enfrentarían más tarde entre ellos a muerte por el trono tebano.
Al poco, una terrible plaga cae sobre la ciudad (la peste), ya que el asesino de Layo no ha pagado por su crimen y contamina con su presencia a toda la ciudad.
Edipo emprende las averiguaciones para descubrir el culpable, y gracias a Tiresias descubre que en realidad es hijo de Yocasta y Layo y que es él mismo el asesino que anda buscando. Al saber Yocasta que Edipo era en realidad su hijo, se da muerte, colgándose en el palacio. Horrorizado, Edipo se quita los ojos con los broches del vestido de Yocasta en señal de la ceguera que siente por no haber visto la realidad antes, y ordena a Creonte que lo expulse de la ciudad. Sólo su hija y hermana Antígona le guía por donde tiene que caminar. La obra concluye con el coro, que advierte a los espectadores: "Que a nadie se le tenga por dichoso hasta que muera...".

Edipo en la tragedia griega


Fotografía de una representación teatral de Edipo en la tragedia de Sófocles.
La referencia más antigua del mito de Edipo se encuentra en la Odisea, en el capítulo “Evocación de los muertos”. Allí, Epicasta, su madre, marcha a la morada de Hades a purgar el incesto, mientras Edipo, aunque con contratiempos, sigue reinando sobre los cadmeos de Tebas.
Sófocles trató el tema de Edipo y sus descendientes en tres obras, Edipo Rey, Edipo en Colono y Antígona. Estas obras se estrenaron en años distintos: Antígona en el 442 a.C., Edipo Rey hacia 430-425 y Edipo en Colono, su última obra, en el 406. No forman, pues, una trilogía.[1]
Al comienzo de Edipo Rey aparece el pueblo de la ciudad de Tebas postrado a los pies de Edipo, que es el gobernante de la ciudad (tras haberla salvado de las garras de la Esfinge). Un sacerdote, en nombre de los demás suplicantes, pide a Edipo que ponga fin a la terrible epidemia que azota a la población. Edipo tratará de averiguar la causa de la crisis enviando a su cuñado y a la vez tío, Creonte, a Delfos a consultar al oráculo. Al volver de Delfos, Creonte transmite a Edipo y al pueblo de Tebas, la sentencia del oráculo: "los dioses exigen que las tierras mancilladas con el asesinato de Layo sean purificadas con el destierro del responsable del crimen". Edipo toma, entonces, la determinación de perseguir sin descanso al asesino y castigarlo muy duramente, sin saber que así, se está cavando su propia tumba. A partir de este momento, y mientras el protagonista realiza todo lo posible por desenmascarar al asesino,varios personajes de la obra, como Tiresias, su madre Yocasta, y hasta un criado -habiendo tomado conocimiento de quién es a él mismo a quien se busca-, tratarán de hacerle desistir de tal propósito. Pero, a pesar de todo, Edipo seguirá desentrañando el caso hasta saber la verdad.
En la obra, el pueblo tebano, (representado como el coro), cobrará un papel muy importante, opinando sobre todas las decisiones que toman los gobernantes de la ciudad, y teniendo mucha influencia sobre esas decisiones. Sófocles hace insistente uso de la ironía trágica y aparece la idea de que el personaje acaba por reconocerse a sí mismo, por saber quién es él en realidad (anagnórisis). Se alcanzan momentos de máxima tensión: el conflicto entre Tiresias y Edipo, la discusión entre Creonte y Edipo, y finalmente la conversación entre Edipo y Yocasta, que trata de distraerlo a toda costa para que abandone la investigación sobre su destino trágico. Ya lo había dicho el Oráculo de Delfos a Layo cuando él nació: "matará a su padre y se casará con su madre". Para evitarlo, Layo había mandado a matarlo: lo dejaron colgado de los pies en un bosque. Lo halló un criado piadoso que lo entregó en crianza a otros padres. Ya adulto, en una encrucijada del camino hacia Tebas, Edipo había tenido un mal encuentro con un hombre a quien dio muerte, y ese hombre era Layo, su padre. Yocasta -con quien había tenido cuatro hijos-, era su propia madre. Cuando Edipo conoce su destino trágico, se quita los ojos con sus propias manos y se autoexilia de la ciudad, de la mano de una de sus hijas, Antígona, que no lo abandonará hasta su muerte. Cabe mencionar que el destierro era una pena de máxima en la Antigua Grecia, pena considerada en sí misma como una muerte.
Prácticamente el último año de su vida, Sófocles escribió Edipo en Colono, libro en el cual, el protagonista, convertido en ese mendigo que vaga sin rumbo, ciego, y de la mano de Antígona, acabará muriendo en un bosque cercano a Atenas, donde será enterrado y se le rendirán grandes honores. Se presenta también en esta obra el trágico conflicto entre los dos hijos de Edipo (Eteocles y Polinices)
Hay muchas otras versiones sobre el personaje de Edipo de distintos escritores clásicos en distintos periodos de la Antigüedad. En la Edad Media versiones del mito de Edipo sobreviven en las leyendas cristianas de San Albano, San Gregorio y San Julián.
En Edipo Filósofo, Goux (1988), propone que Edipo representa el poder de la razón, capaz de develar los acertijos con el ejercicio de la inteligencia sin tener que apelar a los dioses ni a ningún saber ancestral, siendo quien inicia el camino del pensar filosófico "que llega a la cima con Descartes"

Edipo en la literatura, la música y el cine


Edipo, de André Marcel Baschet.

Edipo en Colono, de Fulchran-Jean Harriet (1798).
La leyenda de Edipo ha inspirado numerosos autores clásicos y contemporáneos.
Obras de teatro sobre el personaje de Edipo
Novelas y poemas sobre el personaje de Edipo
Edipo en la música
Edipo en el cine

Complejo de Edipo

Artículo principal: Complejo de Edipo
Este mito inspiró a Sigmund Freud su teoría del complejo de Edipo. En la Interpretación de los Sueños (1900), Freud aclara la relación que él encuentra entre el Mito de Edipo y el Complejo: “Si Edipo Rey es capaz de conmover al lector moderno, como a sus contemporáneos los griegos, es porque el efecto de la tragedia… no depende del conflicto entre el destino y la voluntad humana, sino de la naturaleza peculiar del material que se revela…”

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