Por Roberto Aguirre
aguirrer@lmneuquen.com.ar
Los números impactan. Los súper e hipermercados de Neuquén facturaron en marzo 274 mil pesos por hora. Con esta cifra, la provincia se encuentra entre las tres primeras con mayor consumo per cápita del país. El cuadro completo, sin embargo, muestra un panorama que enciende luces amarrillas: las ventas en términos reales entraron en una meseta desde 2008, año en que parece haber terminado el apogeo de la post convertibilidad. La única razón de los mayores ingresos que ostentan las grandes bocas del comercio minorista es la inflación, que acumuló un 55% en los últimos tres años.
Esta semana, el INDEC presentó su encuesta de supermercados, que analiza la facturación de 48 bocas de expendio en la provincia. En marzo, por primera vez, las ventas interanuales a precios reales cayeron un 0,48%, si se toma como referencia el Índice de Precios de la Dirección Provincial de Estadísticas y Censos de Neuquén, índice que, a diferencia del cuestionado IPC-GBA (referencia de la inflación nacional), no sufrió modificaciones metodológicas. La marcada curva que se observa en el incremento de la recaudación a valores corrientes, con un fuerte pico estacional en diciembre por las fiestas, se modera cuando se toman precios constantes (ver cuadro).
Provincia
Haciendo este mismo ensayo, pero deflactando los valores del IPC en 7 provincias medido por el CENDA, todos los distritos tuvieron un aumento interanual en términos reales en marzo pasado, con la excepción de la Ciudad de Buenos Aires. Si bien las ventas en todo el país tienden a amesetarse, la mayoría de las provincias aún enseñan números positivos, lo que coloca a Neuquén en una situación casi única a nivel nacional.
El mismo panorama que se registra a nivel general puede observarse en cada producto, aunque en algunos la caída de ventas es más marcada. Los ejemplos más salientes son los de la carne y el pan, cuyas ventas reales cayeron un 3 y un 7,7% respectivamente entre marzo de 2010 y marzo de 2011. En ambos casos, la retracción obedece al fuerte incremento de precios que registraron durante el período.
La encuesta del INDEC sumó a la medición dos nuevas bocas de expendio, con un extra de superficie de ventas de 4.200 metros cuadrados. A su vez, cayó el número de operaciones, que pasaron de 1.878.471 a 1.809.955, pero con montos más altos, de 86 a 112 pesos por operación.
Más allá de las estadísticas de ventas, también cayó o se moderó el ingreso de algunos alimentos provenientes de otras geografías, según las estadísticas del Control de Ingreso Provincial de Productos Alimenticios.
El arribo de productos de almacén, por ejemplo, retrocedió un 1%, al pasar de 4,62 millones de bultos en el primer cuatrimestre de 2010 a 4,58 en el mismo período de este año. Algo similar ocurrió con la harina, que pasó de 7,6 a 6,9 millones.
El caso más saliente, nuevamente, es el de la carne. El Ingreso de media res cayó a la mitad entre enero y abril.
¿Tarjetas saturadas?
El consumo interno fue el motor de la economía en la era K, incentivado por la avalancha del crédito. Sin embargo, al menos en Neuquén, la capacidad de endeudamiento parece haber llegado a un techo. Al menos así lo cree el gerente local de La Anónima, Eduardo del Prete. “Me parece que este año la gente está más cauta y compra lo justo y necesario. Tienen las tarjetas de créditos cargadas con promociones y cuotas de compras anteriores”, explicó. “Están metidos en muchos créditos”, definió Del Prete, a cargo de una de las firmas con mayor presencia en la provincia.
Con respecto a las ventas, confirmó que existe un amesetamiento. “Si comparamos las ventas por unidades con respecto al año pasado, estamos más o menos igual, un punto por arriba o por debajo según la localidad”, detalló. También explicó que hay productos que cayeron fuertemente como la carne (un 13%), y otros que aumentaron como el pollo y sus derivados, como un reemplazo.
En el interior el panorama es similar a la capital, aunque existen otras variables que condicionan los resultados. “En Rincón de los Sauces las ventas se incrementaron, pero son muy fluctuantes según la actividad de los hidrocarburos. En las localidades de la Cordillera también hay una variación en las épocas donde hay mayor afluencia de turismo”, detalló.
Del Prete aseguró también que la cantidad de operaciones suele ser un dato engañoso. “En épocas de crisis, por ejemplo, la gente compra muchas veces pero muy pocas unidades. Cuando la situación mejora, se compra menos cantidad de veces pero más insumos”, indicó.
Diario La Mañana del Neuquén
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