domingo, 9 de octubre de 2016

Ni Heidi ni macho del conurbano, por Pablo Sirvén

Ni Heidi ni macho del conurbano

por Pablo Sirvén
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Pablo Sirvén
Pablo Sirvén
Faltan apenas 52 días para que comience diciembre, el período del año en el que las broncas acumuladas pueden estallar todas juntas si a alguien se le ocurre encender la mecha en lugares sensibles.

En el Gobierno, o no están preocupados o la procesión va por dentro. Para tranquilizar argumentan : "Será nuestro segundo diciembre, no el primero". En efecto, las dos terceras partes del último mes de 2015 ya transcurrieron bajo el poder de Cambiemos. Y a pesar de haber asumido sin la colaboración informativa de las autoridades anteriores (y hasta, incluso, con el insólito colmo de una presidenta que no quiso entregar los atributos del mando), con la obra pública parada desde agosto y los precios subiendo porque el gobierno saliente, ex profeso, ya había aflojado sus controles, en las fiestas los argentinos pudimos levantar las copas en paz.

La gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, tampoco parece alterarse cuando se le menciona el tema a pesar de tener en el enorme distrito a su cargo la bomba de tiempo del conurbano, arrasado por complejas y profundas precariedades y una insoportable ola de inseguridad que, ante la menor chispa, podría entrar en combustión.

En la semana que pasó, su nombre saltó a las primeras planas porque se aseguró el regreso masivo de fuerzas federales a la provincia, lo que le permitirá afrontar mejor ese inquietante tipo de eventualidades y porque anunció que no aplicará el revalúo, pero sí que subirá los impuestos.

Vidal pasa la mitad de su gestión en despachos y la otra mitad en la calle (actos, visitas acordadas e imprevistas, timbreos y recorridos de obras). No hay, como antes, un color que refiera al nuevo oficialismo (la gobernadora pide que el naranja obsesivo de los mobiliarios urbanos sean repintados con el más neutro gris para que interfiera menos con el entorno natural) y, obviamente, no quedan vestigios del repetitivo "gobernación Daniel Scioli". Sin embargo, la voz y la imagen de la mandataria están cada vez más presentes en acciones publicitarias. Mauricio Macri tampoco se despega de ella en timbreos y actos. No es para menos: María Eugenia Vidal es la dirigente política con mejor imagen del país.

¿Es un problema ganarle al Presidente en esas lides? "La verdad, nunca lo hablamos -ni se inmuta-, no es un tema. La imagen siempre es una foto. Lo importante es la película, los tres años que faltan. Además, no hay provincia de Buenos Aires sin país ni país sin provincia de Buenos Aires."

Para Vidal "poner el cuerpo" es vital para entender mejor la difícil tarea de manejar una provincia que es un país en sí mismo, con tanta riqueza y pobreza juntas. Reconoce que hacerlo (acompañar a la familia del policía del Grupo Halcón asesinado, aparecerse un sábado de sorpresa en una guardia nocturna hospitalaria, ver de cerca situaciones de miseria desesperantes) tiene un costo emocional que prefiere pagar "a que el escritorio me coma". Considera que estar en los lugares ayuda a entender mejor y hasta rectificar lo necesario que si alguien se lo contara.

Para llegar a un diciembre tranquilo piensa que lo peor que se puede hacer es empezar a ocuparse en noviembre. Por eso viene reforzando las ayudas sociales y mantiene un diálogo fluido con algunos intendentes. También el programa "El Estado en tu barrio", previsto para rotar por distintas zonas con el fin de relevar carencias, vacunar, emitir documentación y hasta registrar a mucha gente que, pudiendo percibir la Asignación Universal por Hijo, aún no cuenta con esa cobertura, se ha quedado de manera fija en algunos vecindarios con necesidades acuciantes, tanto en el conurbano como en Mar del Plata y Bahía Blanca.

Recientemente, Vidal y una veintena de sus colaboradores se retiraron un día y medio a Chapadmalal para tratar temas de política, comunicación y gestión. El gobierno provincial presta atención a las redes sociales, pero sin desatender a la prensa tradicional, en especial a unos cuarenta grandes medios bonaerenses. Sin embargo, ha disminuido su presencia publicitaria en la vía pública, a la que era más afecta la administración precedente. La más potente herramienta publicitaria de la provincia es y seguirá siendo la propia gobernadora en carne y hueso.

Desde agosto ya se empiezan a ver obras y consideran que en marzo próximo será el pico de la actividad. Vidal cree que cuando llegue diciembre los sectores más vulnerables van a sentir que el Estado está llegando. Pero que igual el contexto seguirá agitado porque han pateado varios "hormigueros" de la corrupción policial y de mafias relacionadas que se la cobran con amenazas y desestabilizaciones. Agrava el panorama cierta lentitud de la justicia provincial para llegar a sentencias en firme, algo que impacienta a la gobernadora.

Sólo sectores "muy minoritarios", suponen cerca de Vidal, que pueden llegar a intentar alguna "picardía", como cuando sucedieron las tomas de Merlo y Moreno. "Como entonces -advierten severos desde su entorno- nos encargaremos de dejarlos bien expuestos."

La gobernadora está convencida de que se puede ser firme sin dejar de ser femenina. Que no ser "macho del conurbano" no implica ser Heidi, que nunca lo fue y que Heidi es tan sólo el título de un bello cuento infantil.

psirven@lanacion.com.ar

Twitter: @psirven

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