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sábado, 23 de enero de 2016

Farándula Por Enrique Pinti

Farándula


Por Enrique PintiEnrique Pinti 

El show business, la farándula, el ambiente artístico, los mediáticos, las figuras públicas o como queramos llamar a la gente que se dedica al espectáculo siempre ha dado mucha tela para cortar y mucho escándalo para comentar con el agregado del morbo que tanto excita a una gran parte del público llamado a veces como "soberano" porque son los que dan rating o compran entradas que son al fin y al cabo las coordenadas que decretan el éxito, el fracaso y la posible comercialización de esas personas que siempre están en el centro de la escena en el contradictorio mundo del show.
Matrimonios que parecen perfectos y armoniosos de pronto se ven envueltos en adulterios, divorcios escandalosos, batallas legales con hijos como rehenes y muchas veces conflictos rubricados con violencia física. Ídolos populares destruidos por las drogas y el alcohol, carreras arruinadas por problemas psíquicos, por apoyar gobiernos o por estar en contra de ellos, desastres físicos por cirugías mal hechas, dietas suicidas, ingesta de anabólicos para parecerse a Hércules en el caso de los hombres ó a Venus (con brazos, claro) en el de las mujeres. La búsqueda de la eterna juventud para seguir siendo contratados para papeles protagónicos pues ya se sabe que aquello de hacer de Margarita Gauthier a los sesenta como las divas de antaño ya no se usa, la desesperación ante la pérdida de vigencia y por lo tanto la falta de ofertas laborales suele sumergir al famoso en delirios de persecución, paranoias y resentimiento cuando no en refugios en religiones, sectas o disciplinas esotéricas que pueden incluir platos voladores, extraterrestres y demás delirios.
Todo esto no es nuevo, ya en la década del veinte en Hollywood un cómico popular del cine mudo preferido por los niños y también por las amas de casa llamado Fatty Arbuckle se vio envuelto en un escándalo que consistió en ubicarlo en una orgía en un hotel de lujo evento que culminó con la muerte de una aspirante a estrella menor de edad que falleció por una salvaje violación perpetrada según testigos por el cómico. Este hombre pasó por varios juicios y aún sin pruebas contundentes de su culpabilidad y a pesar de la protección que trataron de proporcionarle los productores para quien trabajaba produciendo grandes ganancias con sus películas, no fue a la cárcel pero fue condenado por la sociedad, desapareció del mundo del espectáculo y algunos años más tarde se reincorporó a la industria como guionista y con otro nombre luego de pasar por un período de alcoholismo y decadencia física y mental.
Hoy en día se agrega al escándalo una serie de especialistas que desfila por los programas de televisión hablando de todos los temas habidos y por haber, en algunos casos con autoridad y conocimiento de causa pero en otros con una superficialidad que asusta y que en muchas ocasiones en lugar de ayudar a prevenir males derivados del comportamiento erróneo del famoso crean una morbosa tendencia a la imitación de esos comportamientos por la peligrosa atracción de los abismos.
Como buen vejete que es este que firma añora aquella prensa del corazón que hablaba de romances de estrellitas con estancieros o industriales y mostraban a las figuras en casas suntuosas que a veces eran alquiladas para dar más categoría. Este dinosaurio extraña aquella vida pública que no develaba el horror privado.

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