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sábado, 5 de diciembre de 2015

Las calandrias pían muy tarde Por Enrique Pinti

Las calandrias pían muy tarde

Por Enrique Pinti

Enrique PintiPedir disculpas por los errores cometidos es un acto de honestidad siempre bienvenido; a veces, llegan tarde


dir disculpas por los errores cometidos es un acto de honestidad siempre bienvenido y aprovechado, no hay nada peor que la soberbia obstinada de no dar el brazo a torcer frente a la realidad objetiva y resulta casi patético defender lo indefendible. Claro que algunas disculpas llegan demasiado tarde y cuando los males originados por los errores han destruido vidas y esperanzas de millones de seres humanos esas disculpas suenan casi como una burla y carecen de toda seriedad.
Asesinos convictos y confesos que han matado a personas indefensas con los peores métodos suelen arrepentirse en las cárceles generalmente buscando en la religión y el misticismo un camino de expiación muy loable para ellos pero que jamás podrá consolar a los deudos de los asesinados.
 "Los poderes públicos, gobernantes y responsables de la conducción de estados y diversos países piden perdón cuando han pasado muchos años de las masacres cometidas"
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Los poderes públicos, gobernantes y responsables de la conducción de estados y diversos países piden perdón cuando han pasado muchos años de las masacres cometidas y muchas veces cuando los ejecutores de guerras, matanzas y conflagraciones están muertos desde hace siglos.
Tal ha sido el caso de las disculpas de la iglesia católica por los millones de personas quemadas en la hoguera acusadas de supuestas brujerías donde estaban incluidos sabios e investigadores científicos y donde además se practicaban femicidios a granel puesto que la mayor parte de los crímenes por brujería eran achacados a mujeres. Tardar cuatrocientos años en pedir disculpas es un plazo inaceptable y es un hecho que habla claramente del por qué tantos fieles se replegaron en su fe. Gracias a grandes pontífices como Juan XXIII o el actual papa Francisco muchos han retomado el camino espiritual al escuchar mensajes verdaderos y sinceros de piedad, comprensión e integración partiendo de las bases cristianas del perdón y la misericordia que pueden aplicarse al tiempo presente y a los problemas que hoy aquejan a la humanidad. Esas no son disculpas a destiempo sino aplicación correcta de las doctrinas.
Los políticos en su eterna calesita carnavalesca de encuestas, giros de la economía, crisis y balances de cifras más que de sentimientos casi nunca piden perdón por sus errores y horrores, siempre encuentran las excusas exculpatorias para las barbaridades y tácticas equivocadas con las que destruyen a humanos, a especies y a la naturaleza a la que agreden permanentemente negando evidencias como el calentamiento global por citar un solo ejemplo. A lo sumo en algún discurso pre-electoral se les escucharán frases de ocasión como: "Hemos cometido errores, somos humanos y todos los humanos los cometemos" y en seguida completan la sanata con: "Pero los hemos cometido sin darnos cuenta y con la mejor intención".
Hace poco el ex primer ministro inglés, Mister Blair reconoció que la guerra de Irak fue un error, que no había armas de destrucción masiva, que los informes de los más altos y sofisticados servicios de espionaje dieron datos falsos que lo llevaron a él, a Bush, a Aznar y a todos los que formaron la coalición bélica a tomar la decisión equivocada y que no solo no mejoraron la situación de Irak sino que la empeoraron porque siendo Sadam Hussein un siniestro asesino el actual Estado Islámico es aún peor y en lugar de ayudar a una posible democracia crearon una tiranía aún mayor. No se le movió un músculo al laborista Blair, así son, Bush no ha dicho una palabra al respecto y si la dijera le cabría la misma contestación: ¡Tarde piaste, calandria!

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